The Project Gutenberg EBook of Historia de Teruel, by Cosme Blasco y Val

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Title: Historia de Teruel

Author: Cosme Blasco y Val

Release Date: November 5, 2008 [EBook #27167]

Language: Spanish

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HISTORIA DE TERUEL.

por

DON COSME BLASCO,

CATEDRATICO.

TERUEL.

Imprenta de J. Alpuente.--Ao 1870.

_Es propiedad de su autor._




NDICE.

PRIMERA PARTE.


Cap. I. Teruel la antigua.--Punto que ocupaba.--Sus primeros
pobladores.--Diferentes nombres que ha recibido.--Su
demolicin.--Desgracia de sus habitantes.--El ro
Guadi-Albiar.--Villa-Vieja.

II. La moderna ciudad de Teruel.--Los rabes.--Su conquista por el rey
de Aragn.--Opiniones sobre su poblacin.--El Toro y la estrella de las
armas de Teruel.--Cual es la opinin mas verosmil.

III. Importancia de la nueva ciudad de Teruel.--Servicios prestados al
rey por el caballero D. Pascual Sanchez Muoz.--Resultado de la primera
expedicin a Valencia.--Conquista de esta ciudad.--Los Muoces y
Marcillas.

IV. Continan los clebres bandos de Teruel.--El rey D. Pedro IV concede
a Teruel el ttulo de ciudad.--Guerras entre D. Pedro de Aragn y D.
Pedro de Castilla.--Las Comunidades.--Las Crtes celebradas en la
Iglesia de Santa Mara.--El Juez de Teruel D. Francisco Villanueva.--Los
reyes catlicos en Teruel.

V. Comunidad de Teruel.--Teruel en 1591 y 1592.

VI. Teruel desde el reinado de Felipe II, hasta la conclusin de la
guerra civil.--Noticias de diversas pocas.[27]

VII. Los Amantes de Teruel.

VIII. Los esqueletos de los Amantes de Teruel.

IX. Los Obispos de Teruel.

X. Los Obispos de Teruel. (Conclusin.)

XI. Hijos notables de Teruel.


SEGUNDA PARTE.


Cap. I. Situacin de la moderna ciudad de Teruel.--Sus barrios.--El
escuche del Molino nuevo.--Los ros, puentes, vega, ermitas y dems
alrededores de Teruel.

II. Aspecto esterior e interior de Teruel.--La puerta de San
Salvador.--La de la Anda-quilla.--La de la Traicin.--El auto de fe.--El
Acueducto de Teruel.

III. Las Calles, las Plazas, las Fuentes y los Algibes de Teruel.

IV. La antigua Iglesia de Santa Mara de Media-Villa, ahora la
Catedral.--S. Pedro.--S. Martn.

V. Las Iglesias de S. Juan, S. Andrs, San Salvador, Santiago, y San
Miguel.--Los conventos y los ex-conventos de Teruel.

VI. Continuacin de los ex-conventos.--El Seminario.--La Sala Capitular.

VII. El Hospital.--La Casa provincial de Beneficencia.--La Casa de la
Comunidad.--Las Casas Consistoriales de Teruel.

VIII. La instruccin pblica en Teruel.--El periodismo.--El Casino
turolense.--El Teatro.--La plaza de Toros.--El Cementerio.--El Torreon
de Anibeles.--La Torre Lombardera.--La Muralla de Teruel.

IX. Calidad y circunstancias del terreno de Teruel.--Paseos y medios de
comunicacin con otras poblaciones.--Correos.--Fondas.--Producciones del
pas--Artes e industria.--Comercio.--Ferias y mercados de Teruel.--Las
armas y ttulos de esta ciudad.

_Captulo adicional._ El barranco de las Calaveras.


AL

Excmo. Ayuntamiento Constitucional

DE LA MUY NOBLE, FIDELISIMA, HEROICA, VENCEDORA Y EXCELENTISIMA

CIUDAD DE TERUEL.


EXCMO. SEOR.
_Nacido en el hermoso suelo aragons, cuna del valor y de la lealtad, he
admirado siempre las glorias de las tres provincias que constituyen este
antiguo reino, de inmortal memoria._

_Un deseo vehemente de que el noble y generoso pueblo turolense, de
quien V. E. es dignsimo representante, tuviera un libro que guardase
las glorias de sus mayores; ha sido el nico mvil que he tenido para
escribir la_ Historia de Teruel, _humilde obra que hoy, lleno mi corazn
de indecible gozo, tengo el distinguido honor de dedicar a V. E._

_Si tiene a bien aceptarla y ponerla bajo su gida, ser para mi el
mayor galardon que V. E. puede concederme._

Excmo. Sr.
Cosme Blasco.

_Omnia mutantur natur lege creata:

Nec se cognoscunt terre vertentibus annis._

Manilio.




HISTORIA DE TERUEL.





PRIMERA PARTE.




Capitula primero.

_Teruel la antigua._--_Punto que ocupaba._--_Sus primeros
pobladores._--_Diferentes nombres que ha recibido._--_Su
demolicin._--_Desgracia de sus habitantes._--_El rio
Guadi-Alviar._--_Villa-vieja._

No es nuestro propsito escribir una historia completa de la Ciudad de
Teruel, proponmonos slo dar a conocer algunos apuntes tomados de los
libros que hemos visto[1], y que por cierto no se ocupan mucho de
nuestro asunto; y de los datos que nos han suministrado varias personas
de las mas ancianas de la poblacin.

Como obra humana, como obra de un jven, de esperar es que contenga
alguna que otra inexactitud; pero no dudamos que de todo seremos
dispensados, siquiera sea por nuestra confesin franca y sincera, y lo
que es ms, por nuestro buen deseo de publicar las invidiables,
preclaras e imperecederas glorias de Aragn, pas para nosotros tan
querido, pas que al ojear una tras otra las pginas de su historia,
llnase de noble orgullo nuestro corazn.

Dichosos aquellos hombres, que escapados por fortuna de la general
esclavitud, echaron sobre las cumbres del Uruel la primera raz de aquel
rbol que fragante y pomposo, haba de extender su sombra hasta los
cristalinos mares de Sicilia y Constantinopla!

Preciosa tradicin que repite en su murmullo el torrente al
precipitarse de lo alto de las nevadas montaas!

Magnfica epopeya que parece relatarnos el viento que gime por entre
los jarales del Pirineo!

Teruel la antigua, llamada _Turba_ o _Trbula_, que, segn el P. Traggia
contaria de setenta a ochenta vecinos, se hallaba situada en el lugar
que hoy ocupa el ex-convento de Capuchinos, que se encuentra como a un
cuarto de hora del punto en que hoy est la ciudad, frente al puente
llamado del Cubo y a la izquierda de la carretera de Zaragoza, yendo de
esta capital a la que es objeto de las presentes lneas.

A nuestro humilde juicio y conformes con el de personas competentes que
han estudiado el terreno, ocupaba la antigua poblacin principalmente
una gran parte del sitio en que hoy se extiende el Barrio de las Cuevas,
barrio que viene a terminar por casi detrs de la actual Casa provincial
de Beneficencia, y designado con aquel nombre por las muchas cuevas que
hay, y por los restos de otras que en su tiempo seran tal vez ocupadas
por los moros.

Crese por algunos, que los primeros pobladores de la primitiva ciudad
fueron los fenicios, y que el nombre de esta era _Turba_, palabra que
deriban unos de _Turba oppidum_, latino; otros de _Turba-lium_, griego,
pueblo turba, compuesto de este nombre y de leos, pueblo: no falta quien
como el erudito D. Miguel Corts le haga venir tambin del hebreo _Thor_
y _bat_, que significa lo que _Domus tauri_: admisible hasta cierto
punto parece esta esplicacin, si atendemos a que la voz _bat_, o _bet_,
se halla en la composicin de muchos nombres de nuestra primitiva
nomenclatura geogrfica, que lejos de repugnar a la explicacin hebraica
de Corts, podra citarse aun en su corroboracin: lo mismo sucede con
la voz _Thor_, pues, aunque por diversidad de aplicaciones, parece menos
segura su razn o su significado, todos los objetos, cuyos nombres la
ofrecen, tienen la esencial circunstancia de la fortaleza y el toro, que
parece smbolo de esta, pudo tener por nombre lo que no era mas que
adjetivo para los dems objetos. Aun se confirma esto con las medallas
celtberas que se han hallado en los contornos de Teruel, en las que se
ve el buey arrodillado, en ademn de recibir las divinas influencias de
la diosa Venus, representada en el lucero, con caracteres celtberos en
el exergo, que a lo que podemos congeturar, quieren decir: _Santo Dios
Toro_. (Corts.)

Otros, en su afn de acumular nombres, vengan o no al caso, se acomoden
o no a la historia y geografa; la aplican los de _Tintania_,
_Turupia_, y _Tiar-Julia_, y hasta el de _Turdeto_ o _Turbeto_,
suponiendo haberla fundado los turdetanos que los cartaginenses enviaron
de la Btica o Andaluca, para oponerlos a Sagunto confederada de los
romanos: el mismo poco caso que hacemos de estas palabras, hacmoslo
extensivo a la de _Terulium_, que Don Juan de la Serna trae en su
diccionario geogrfico.

En lengua fenicia se llam _Thorbat_ o _Thorbet_; _Turba_ en la
celtbera y _Trbula_ en la latina: con este ltimo nombre la designa
Tolomeo.

Esta ciudad, tanto por su situacin en territorio que fue de los
celtberos, como por la alusin de los nombres, es indudablemente la
famoso _Turba_ o _Trbula_ de la Espaa primitiva: sus habitantes los
turditanos, turboletas o turbuletas, cuya capital fue _Turba_,
estuvieron en guerra con los de Sagunto por cuestin de lmites: es
consiguiente que aquellos, no solo no se opondran a la ruina de la
desgraciada ciudad, sino que seran los primeros en acometerla al frente
de su poderoso auxiliar el ejrcito de los cartagineses, de quienes
_Turba_ fue constante aliada.

Cuando los saguntinos pidieron condiciones honrosas para evitar la total
ruina que llegaron a mirar de cerca, una de las que se les impuso fue la
restitucin de los territorios que tenan usurpados a los turbuletas.
Estos vieron por fin colmados sus deseos con la destruccin de Sagunto,
heroica ciudad digna de mejor suerte, y entraron en posesin de los
territorios cuestionados, mientras aquellos de sus enemigos que haban
sobrevivido a los horrores de tan terrible guerra, eran vendidos por
esclavos.

Condicin tan desgraciada, poco hara temer ya a los turboletas o
turbuletas de la rivalidad saguntina, mayormente en vista de lo que
haba valido a esta asolada ciudad la decantada amistad romana, y que su
destructor Anbal tramontaba los Pirineos y los Alpes en ademn de
llevar igual suerte sobre la misma Roma.

Pero.... eran otros los decretos del destino. Tres aos despus los
Escipiones, victoriosos de los ejrcitos cartagineses por toda la Espaa
citerior, libertan del cautiverio a los desgraciados saguntinos, les
restituyen sus ruinas, y sus campos y aldeas quedaron tributarios de sus
antiguos mulos.

Tolomeo hace mencin del ro _Pallantia_ (Turia), que en tiempo de Festo
Avieno se llam _Canus flumen_ o ro blanco, con cuyo nombre le hallaron
los rabes, y le llamaron _Guadi-Albiar_, que quiere decir tambin ro
blanco: el nombre primitivo de este ro, fue _Turia_, derivado de
_Tur-iar_, esto es, ro de Turba.

Tiempos despus de ser destruida la antigua _Turba_, se edific en la
parte mas llana del mismo sitio una ermita dedicada a N. S. de la
Cabeza, ermita que, cuando el convento de Capuchinos se quit del punto
que hoy ocupa el paseo del Obalo, y se traslad a donde estaba _Turba_,
qued encerrada en una Iglesia mayor, obra que tuvo lugar por los aos
1797: desde la fundacin de dicha ermita, se celebra en ella por la
Pascua de Resurreccin una fiesta a la Virgen de la Cabeza; muchos
vecinos de Teruel y sus barrios acuden a all en animada romera, y raro
es el que, adems de otras viandas, no lleva una tortilla: de esta
antigua costumbre viene el que la clase humilde del pueblo de Teruel
llame a aquella Pascua, la de las tortillas.

Junto a dicha Iglesia, hay un edificio bastante espacioso, reedificado
en parte y arreglado todo por disposicin del Obispo (hoy difunto) D.
Francisco de Paula Gimenez, en el ao 1867, y ocupado por los Paules
desde este ao hasta el mes de Octubre de 1868.

Muy cerca tambin de la misma Iglesia hay una fbrica de bayetas y otros
efectos, y algunas casas de mediano aspecto donde viven los que trabajan
en el establecimiento: los Teruelanos distinguen este sitio con el
nombre de _Villavieja_, sin duda por haber estado all la antigua
_Turba_.




Captulo II.

_La moderna ciudad de Teruel.--Los rabes.--Su conquista por el rey
de Aragn.--Opiniones sobre su poblacin.--El toro y la estrella de
las armas de Teruel.--Cual es la opinin mas verosmil._


Afirma el Sr. Corts que la fbrica de los muros y torres de Teruel,
sus magnficas puertas de grandes sillares etc., son restos de su
antigedad romana, pero todo lo que se dice de esta ciudad relativamente
a Cesar es imaginario y as mismo cuanto se quiera aumentar respecto de
la edad de los romanos; pues ni la gran diligencia con que aquel
escritor busc las antigedades de Teruel, de la que dio origen al
pueblo de su naturaleza, bast a proporcionarle otras noticias hasta la
invasin de los rabes, poca en que empezamos a encontrar datos,
verdaderos en su mayor parte, sobre la moderna ciudad que nos ocupa.

El Sr. Cean Bermudez, al tratar del origen y nombre de esta, dice que
_parece_ que despus que los romanos demolieron la antigua _Turba_ y
vendieron por esclavos a todos sus habitantes, la repararon despus los
moros con murallas sobre los cimientos antiguos, entre los que se
encontr una figura de toro, la que con una estrella adoptaron los
vecinos por armas en campo rojo, y dndole otro nuevo nombre de
_Torbl_.

Hasta aqu el Sr. Bermudez, reservemos nuestra opinin para despus, y
veamos ahora como explican los manuscritos antiguos y las personas mas
ancianas de la ciudad, la fundacin y poblacin de la moderna Teruel.

En el ao 1170 el rey D. Alonso II de Aragn venci a los moros de las
riberas de Alfambra y Guadalaviar, y en el siguiente de 1171, segn
Zurita, fund y pobl en las riberas del segundo de estos ros la ciudad
de Teruel; dur uno y otro hasta el 1177, esto es, seis aos, estando en
guerra con los moros que se oponan con gran resistencia a llevar a cabo
la obra, que se inici as:

Conquistando iba dicho rey, el terreno que ocupaban los moros, cuando
lleg frente a un pequeo cerro cubierto en su mayor parte de espeso
bosque y malezas (cerro que hoy ocupa Teruel), y conociendo los
caballeros que componan el principal acompaamiento de D. Alonso, que
aquel sitio era favorable para fortificarse y dejar gente que pudiera
quedar all para sostener el empuje de los enemigos, caso de tener ellos
que retirarse; o de punto de descanso, caso de seguir avanzando,
determinaron echar los cimientos a una nueva ciudad: ocurri, que al
dirigirse al bosque, divisaron un toro que apenas les vio, empez a
mugir fuertemente y a retirarse hacia el interior, observando al propio
tiempo en el firmamento una estrella, que al parecer de los caballeros
segua la misma direccin que el toro. Creyendo este suceso
providencial, internronse mas en el bosque, y encontraron casi en la
cumbre del cerro al mismo animal, parado y sin demostrar fiereza alguna,
debajo precisamente de la estrella cuya direccin haban seguido: con
este motivo fundaron all la nueva ciudad, que pusieron por nombre
_Toro-el_ (el Toro), que por corrupcin ha venido a cambiarse en
_Teruel_, y h aqu porque el toro y la estrella se encuentran en las
armas, escudos, monumentos y dems objetos que se refieren a la ciudad
de que hablamos.

Lo que acabamos de narrar aparece confirmado en el M. S. que se conserva
en la Biblioteca de la Academia de la Historia, Coleccin del P.
Traggia, t. XIX, confirmacin que, escrita con la sencillez primitiva no
exenta de la tosquedad y rudeza propias de la edad media, dice as:

Segn cuentan los viejos, en el tiempo pasado de Teruel ayusso toda la
tierra hera de moros. En aquel tiempo vino el noble seor D. Alfonso por
gracia de Dios rey daragon, compte de Barcelona et marqus de Proenza a
da quel lugar que hera de Santa Mara de la villa vieja de Teruel con
buena gent et de grant esfuerzo de tener frontera contra los moros. Et
el dito seor Rey tractaba et ordenaba entre s si pudiese en esta
comarca hacer una villa. Empez vidiendo que hera muy peligrosa cossa
defer por la grant meltitud de moros q. heran arededor a todas partes;
temiose q. no podrie haver cabo de q. se perderien en casa mucha gent,
por esso hecholo assi en olvido, et la buena gent q. heran all con el
Rey entendieron la voluntat de el dito Rey.

Et el gran dubd, et con gran esfuerzo, digernle; Seor, dadnos
aquellos fueros, franquezas et libertades q. nos vos demandaremos por
vos et por todos los vuestros et por todos tiempos para nos, et para los
nuestros presentes et advenideros, et nos con ayuda de Dios poblarmos
una villa en esta comarca, por la cual fiamos por Dios que
conquerreremos et ganaremos mas tierra adelante.

Et el Rey, visto el gran peligro et dificultat dijo q. l no lo quere,
ni le otorgaba, que grant vergenza le sere et menosprecio de comenzar
obra non valedera, et dijoles que si tal cosa querien fer, que la
ficiesen por s, mas no por l, ni en su nombre, antes los agenaba et
desnaturaba de s como no vasallos suyos pda. (prdida o prendida) lux
obra no hubiese cabo, que a l no fuese vergenza, ni le pudiese seyer
retrahido q. haba comenzado tal obra, et que no le haba dado cabo. Et
la buena gent con grant esfuerzo digeron que ellos si queran aventurar
a la merced et ayuda de Dios. Et de si dejolos el Rei con grant
horrencia, et encomendolos a Dios, et a la buena gent que aqu fincaron,
amndose como a buenos hermanos et tenindose buena voluntat los unos a
los otros.

* * *

En el nombre de Dios pusieron en obra la dicha poblacin et andaron por
todas las otras muelas que estn cerca esta villa, et non hubieron tan
buenos seales como en esta muela do es agora la villa de Teruel. Et
los adalides[2] et los mas sabidores de tal fecha subieron a la muela et
all do es agora la plaza de mana en el alba trobaron un bel toro et
andaba una bella estrella sobre l. E luego que los vido el toro comenz
a bramar et fuir et luego lo trobaron manso et digeron los adalides que
aqu haban buenas seales por fer la poblacin do aquel toro les
clamaba; et daquel encuentro daquel toro tomaron seal.

Et por esto facen en la seal toro y estrella.....

Et luego con gran traballo comenzaron a fer los muros de la villa, no
solament con agua et con tierra et con piedra, mas aun con sangre, por
que los unos lanzaban los muros et los otros defendienlos et combatiense
con los moros. Et de primero ficieron un antipecho con que se
defendiesen, et fendo aquel et lidiando con los moros, murien los homes
cada da sobre los fundamientos de los adarves, volviendo hi lur sangre,
sobre la qual sangre multiplicaban los adarves.

Sentadas estas opiniones, diremos que, a nuestro humilde juicio,
pudieron muy bien los moros construir gran parte de los cimientos de la
nueva ciudad y alguno que otro edificio y destruir a su huida lo poco o
mucho que pudieran, aprovechando despus los caballeros del Rey D.
Alonso aquellas ruinas para elevar y fortificar las murallas, y levantar
nuevos edificios.




Captulo III.

_Importancia de la nueva ciudad de Teruel.--Servicios prestados al
Rey por el caballero D. Pascual Sanchez Muoz.--Resultado de la
primera expedicin a Valencia.--Conquista de esta ciudad.--Los
Muoces y Marcillas._


Dio el Rey el feudo y honor de Teruel, como se usaba entonces a un rico
hombre de Aragn, llamado D. Berenguer de Estenza, y seal a los
caballeros[3] que la poblaron, para su rgimen y gobierno, el fuero
antiguo que el Rey D. Sancho el Mayor y anteriormente los Condes Fernan
Gonzalez y Garca Fernandez haban dado a los habitantes de Seplveda.

Desde los primeros aos de la repoblacin adquiere suma importancia el
naciente puesto avanzado de Teruel; all se preparan todas las
expediciones que hacen los caballeros cristianos al reino de Valencia;
secreto presentimiento les est diciendo que no tardar en derrumbarse
el podero musulmn por aquella parte de Espaa; que pronto caer
Valencia en sus manos, y all van a Teruel cuantos quieren enriquecerse
con el botn de la victoria.

El ao 1225, mand el Rey despachar cartas de llamamiento a los ricos
hombres que tenan las villas y lugares, para que se reuniesen en Teruel
con sus correspondientes mesnadas; el Rey trataba de entrar en el Reino
de Valencia y apoderarse de algn lugar muy principal, para cuya empresa
le sirvi con esplndidos donativos Don Pascual Sanchez Muoz, que haba
sido privado del Rey D. Pedro III y perteneca a las mejores y mas
principales familias que se establecieron en Teruel, habiendo ofrecido
dar el Rey para aquella guerra, el dinero que fuese necesario, y
encargndose adems de facilitar a la gente de armas, los vveres que se
necesitaran para el consumo de tres semanas.

Esta primera expedicin no tuvo resultado, por culpa de D. Pedro Ahones,
magnate poderoso que arrastr a los ricos hombres a la confederacin y
liga que se hizo en Alagon; con este motivo el Rey se volvi a Teruel,
parti para Zaragoza, y dada orden para prender a Ahones, este al huir,
fue matado de una lanzada.

A principios del ao 1232, supo el mismo Rey que los del concejo de
Teruel se haban apoderado de Ares, lugar fuerte en los confines del
reino de Valencia, y casi al mismo tiempo le llegaron mensajeros con la
noticia de que Morella se haba rendido a D. Blasco de Alagon, oriundo
de la villa de Sallent, valle de Tena en el Alto-Aragn; en vista de
esto, march a Teruel, y all recibi el homenage que le tribut
Zeit-Abu-Zeyt[4], emir destronado de Valencia, de serle fiel valedor y
amigo en la proyectada conquista, llevada a cabo en 1238.

En 1322 empezaron los clebres bandos de Teruel entre las dos familias
rivales de Muoces y Marcillas, que durante mucho tiempo se disputaron
la supremacia del gobierno de la ciudad. Zurita cuenta que fue all un
hijo de Alfonso IV para apaciguarlos. Tan encrespados estaban los nimos
que un da en presencia del infante vinieron a las manos estando en su
mismo palacio, y solo pudo dominar por entonces aquellas turbulencias,
desterrando a Juan Sanchez Duran, verdadero promovedor, por cuatro aos
fuera del reino.




Captulo IV.

_Continan los clebres bandos de Teruel.--El Rey D. Pedro IV,
concede a Teruel el ttulo de ciudad.--Guerras entre D. Pedro de
Aragn y D. Pedro de Castilla--Las Comunidades--Las Crtes
celebradas en la Iglesia de Santa Mara.--El Juez de Teruel D.
Francisco Villanueva.--Los Reyes Catlicos en Teruel._


Algn tiempo despus del en que hemos dejado la narracin de los sucesos
de Teruel volvieron a renacer las rivalidades entre las familias Muoces
y Marcillas, pues en los Anales de la ciudad hblase de muchas muertes y
heridas en 1356; de haber sido quemado vivo en la plaza del Mercado de
Teruel, Ramiro, hijo de Ferrnt-Sanchez Muoz, en 1366; y de otra
refriega que hubo en la plaza en 1461, durante las fiestas que se
hicieron para obsequiar a los infantes de Aragn que haban ido a la
ciudad.

El ao 1348, ao de triste recuerdo en la historia de Aragn por la
peste desoladora que afligi el reino, las Crtes que se celebraban en
Zaragoza, hubo necesidad de trasladarlas a Teruel que ya estaba libre
de la epidemia.

Durante la estancia del rey D. Pedro IV, recibi Teruel el ttulo de
ciudad y por disposicin del mismo monarca fueron restauradas sus
puertas y murallas que ya se encontraban en ruinoso estado: los
teruelanos, agradecidos por la predileccin que manifestaba el Rey a su
ciudad, dironle repetidas muestras de lealtad auxilindole en la guerra
de la Unin, y en 1347, tomaron parte en la batalla de Jtiva, en la
cual muri su jefe Pedro Muoz.

Mucho sufri Teruel, durante las guerras que hubo entre D. Pedro de
Aragn y D. Pedro de Castilla, guerras que causaron innumerables daos
en varios pueblos, sobre todo en los que estn situados en la zona
comprendida entre Daroca (en la carretera de Zaragoza) y Sarrion (en la
de Valencia): muchas aldeas fueron quemadas, y otras en el partido de
Teruel quedaron despobladas; entre ellas Alcamin, Alcarria de Bellestar,
Caada de Garca Lopez, Castellon de Cabras, Gazapos, Cuevas de Rocin,
Galll, Hornos, Malezas, Piedra del Salz, Vallidau, Fuentes de Garcia y
Villar de Menga.

Lo mas recio del empuje castellano lo tuvieron que resistir las
comunidades de Calatayud, Daroca, y especialmente Teruel; y para proveer
en lo que convena a la defensa del reino, nombr en 1363 Don Pedro IV,
por capitanes de la Comunidad de Teruel (cuya casa se conserba en esta
ciudad), a D. Guillen Ramn de Ceruelo y a un caballero llamado Garcia
Ganosa, entrambos muy valientes y prcticos en las cosas de la guerra, y
dispuso que se derribasen los lugares y fortalezas de aquella comarca,
que no estuvieran en disposicin de defenderse y que la gente se
guareciera en los lugares fuertes: nombrose igualmente a D. Pedro, Conde
de Urgel y sobrino del Rey, Capitn general de la Comunidad y ciudad de
Teruel, plaza fuerte que, despus de nueve das de sitio, y merced a una
traicin fue tomada por los Castellanos en 1364, y estuvo en poder de
estos hasta el 5 de Abril de 1367.

En 1427, estando en Valencia el Rey Alfonso V, mand convocar Crtes del
reino de Aragn para la ciudad de Teruel, y se reunieren el 19 de
Noviembre del mismo ao, celebrndose las primeras sesiones en la
Iglesia de San Martn de Teruel y por disposicin del Monarca se
trasladaron luego a la de Santa Mara de Mediavilla (parte de la
Catedral actual).

Estas Crtes duraron hasta el mes de Abril de 1488, y una de las
cuestiones importantes que en ellas se trataron fue, la unificacin
monetaria en toda la corona de Aragn, para cuyo efecto llegaron
comisionados de Barcelona, de Valencia y de Mallorca.

Alfonso V dio algunas disposiciones sobre la integridad de los antiguos
fueros de Teruel, disposiciones que, as como algunos odios personales,
suscitaron la oposicin vigorosa de Francisco Villanueva, juez que era
de la ciudad de Teruel en aquel ao: no quiso doblegarse al mandato del
Rey, y pag con la vida su entereza pues muri ahogado en las antiguas
casas consistoriales y arrojado su cuerpo desde el balconaje a la plaza
del Mercado.

Su cadver fue enterrado en la Iglesia de San Pedro, el da seis de
Diciembre de 1427, y para sustituirle fue nombrado juez de Teruel, D.
Martn de Orihuela.

En 7 de Enero de 1482, los Reyes Catlicos que venan de Valencia,
entraron en Teruel acompaados de numeroso squito, del cual formaban
parte el Cardenal Mendoza, y muchos grandes de Castilla y de Aragn;
fueron recibidos del vecindario con extremado regocijo y grandes
fiestas; juraron los reyes en la Iglesia de Santa Mara los privilegios
y libertades de la ciudad, recibiendo de esta un donativo de doscientos
florines de oro: Teruel, durante la permanencia de las regias personas,
fue ricamente engalanada con tapices y caprichosos arcos de triunfo, por
las noches estuvo profusamente iluminada, y sus calles pobladas a toda
hora de los habitantes de los pueblos inmediatos, que acudieron a danzar
y cantar ante los reyes catlicos, a quienes ofrecieron ricas telas,
exquisitas frutas, buenas maderas de construccin, y minerales de
muchsima estimacin.

Dos aos despus de la llegada de las augustas personas, promovironse
en Teruel algunos alborotos con motivo del establecimiento de la
inquisicin, en los que peligr la vida del Inquisidor Juan de
Solivella: el 7 de Enero de 1486 se celebr un auto de fe, del que
hablaremos mas adelante.




Captulo V.

_Comunidad de Teruel.--Teruel en 1591 y 1592._


El origen de la Comunidad de Teruel,[5] se remonta al reinado de D.
Alonso II, que hizo donacin a los pobladores de la villa de un estenso
territorio que no abarcaba menos de cien aldeas, nmero que fue
disminuyendo con el tiempo hasta quedar reducido a noventa que tena en
los ltimos aos del siglo pasado: el mismo rey les concedi los fueros
de Seplveda o de Estremadura, que diferan bastante de los generales de
Aragn.

Durante los dos primeros siglos despus de la reconquista, conservose
intacta la supremacia de Teruel sobre las aldeas, pero a medida que
estas fueron aumentado su riqueza y su vecindario, quisieron
naturalmente intervenir de una manera mas eficaz y directa en la
administracin de justicia, y de aqu las prolongadas contiendas que
empezaron a mediados del siglo XV, y no terminaron hasta el reinado de
Crlos II.

Ciento cincuenta aos antes de la poca citada, esto es, por el ao
1300, ya se haban separado las aldeas de la villa, en lo tocante a los
asuntos puramente administrativos, formando su concejo independiente al
que se llamaba el Comn de las aldeas, sin que para evitar esta
separacin bastara la influencia del mismo Rey de Navarra, lugarteniente
del Reino que en 1450 fue a Teruel; al fin termin todo en 1601, pues se
deslindaron por el Rey los derechos de cada parte.

El mecanismo de la organizacin y gobierno de la Comunidad de Teruel,
era el siguiente: de conformidad con los fueros de Seplveda, haba en
la ciudad de Teruel un juez universal para todos los pueblos de la
Comunidad y alcaldes que conocan de las causas civiles y criminales: de
las decisiones del juez de Teruel, parece que no se admita apelacin en
la Audiencia del Reino, pudiendo hacerse solo por el recurso llamado de
Perorencia: segn el fuero se nombraban los jueces por suerte, pero
desde 1444 fueron nombrados por los reyes.

Los pastos, maderas y leas de los montes y dehesas de la Comunidad,
eran de uso comn para todos los pueblos que la componan, pero el pago
de dcimas y de los impuestos reales, as como todo lo que se refiere a
la jurisdiccin local, era propio y esclusivo de los Concejos de las
aldeas, que obraban en esto con completa independencia de la Comunidad:
esta comunin de intereses no se limitaba nicamente al goce y
aprovechamiento de los trminos, sino que se estenda a los servicios
que de tropas y dinero se hacan a los reyes, y como quiera que desde
tiempo inmemorial hubiese querellas sobre la cantidad con que deban
contribuir la villa y respectivamente las aldeas, se declar por varias
sentencias, que las ltimas contribuyesen con tres partes, y la primera
con lo restante, o sea una cuarta parte, cuya jurisprudencia estuvo en
uso hasta que se establecieron las leyes de Castilla.

A principios del siglo XIV, cada pueblo de la Comunidad tena su concejo
particular que lo rega en el orden poltico, econmico y contencioso,
con subordinacin a los jueces de Teruel: con delegacin de todas las
aldeas se formaba una junta general, presidida por el procurador
general, y a la cual asistan seis regidores llamados de _sexma_, a
causa de estar todo el territorio dividido en seis trozos o partes,
compuesto cada uno de doce o trece pueblos: exista adems otra junta
llamada _Pliega general_, compuesta del Procurador general, regidores de
sexma, y un jurado y prohombre de cada pueblo, ascendiendo a ciento
cincuenta el nmero total de miembros, y a cuyo cargo estaba la
determinacin de los asuntos mas arduos de la comunidad.

Los jueces de Teruel fueron nombrados por eleccin popular, hasta que
Don Fernando el Catlico, bajo pretesto de que aquellos funcionarios no
tenan fuerza para dominar los bandos y discordias que haba en la
ciudad, y entre esta y las aldeas, decidi que en lo sucesivo fueran de
nombramiento real. Crlos V. siguiendo la tradicin de sus abuelos, as
en Aragn como en los antiguos reinos de la monarqua, envi a Teruel,
entre otros a Juan Perez de Escanilla, que muri en una conmocin
popular que haba salido a sosegar; viniendo despus por orden de
Felipe II D. Matas de Moncayo, Seor de Rfales, que aparece en la
historia con el nuevo dictado de presidente de Teruel.

Los de esta ciudad favorecan las pretensiones de D. Pedro Fernandez de
Heredia al priorato de Alfambra, (pueblo inmediato a Teruel), del cual
queran desposeer al Comendador Bou que le tena en secuestro; y siendo
contrario a este intento el presidente Moncayo, hallndose en una junta
celebrada en Rubielos (villa de la provincia), los jurados de Teruel
quisieron escluirle de ella, presentndole al efecto una _Firma_ o
decreto de la Crte del Justicia de Aragn.

Sabedor de esto Felipe II decidi que Moncayo sostuviera su autoridad y
que no permitiera la invasin y el intento de los de Teruel, y en 30 de
Junio de 1562, le mand que procediese contra los jurados de Teruel y
dems que le hubiesen presentado las firmas, como infractores del fuero
promulgado por Pedro IV, en virtud del cual estaba prohibido a la ciudad
y comunidad de Teruel recurrir al Justicia de Aragn por va de firmas y
manifestaciones.

Reacios los firmantes, tom el rey una resolucin definitiva: comision
al Duque de Segorbe para que fuese a Teruel con dos mil soldados y
defendiese su autoridad, si con la fuerza fuere atacada: entr el Duque
en la ciudad medio en son de guerra, y para mas seguridad y mayor
significacin del encargo que llevaba, mand reedificar un antiguo
castillo[6] que estaba casi derruido y puso en l fuerza bastante para
defenderlo.

No se intimidaron los turolenses con la presencia del Duque y de sus
soldados; antes por el contrario, se querellaron por conducto de su juez
ordinario y alcaldes, a la Crte del Justicia y obtuvieron firmas y
provisiones de aquel tribunal: mand el Duque proceder contra aquellos
funcionarios, y estos, lejos de ausentarse, y dando pruebas de un valor
cvico, muy comn entonces, se estuvieron quietos en sus casas, y el
Duque los mand poner presos en el castillo, sin que por ello
desfalleciese el nimo de aquellos dignos ciudadanos. Nueve aos dur
su prisin, y bien se alcanza que si resultaran culpables, no perdiera
la ocasin de castigarles el inexorable Felipe II; pero salieron libres
en 1580 por mandamiento del mismo rey.

Bien merece, que consignemos en este lugar, los nombres de tan ilustres
patricios, que fueron: Pedro de la Capilla, juez ordinario; Bernardino
de la Mata, alcalde; Miguel Juan y Francisco Malo, individuos de
familias distinguidas; Gernimo Dolz, asesor del juez de Teruel, y
Gernimo de la Mata, sndico; de los cuales, el ltimo, fue muy versado
en las leyes y privilegios de la comunidad, y los teruelanos le
comisionaron, juntamente con el doctor Gil Garnier, para que fuese a la
crte de Felipe II a informar y reclamar lo que mas conviniera en el
asunto que se debata: con tal obgeto escribi y present al rey y al
Supremo Consejo de Aragn un tratado en forma de memorial, en que se
daba noticia de las leyes de la Comunidad, de su uso, y de los sucesos
desde el ao 1570 hasta el 1579, y del temperamento que daban de si
estos mismos sucesos.

La lucha entre los poderes locales y el poder central, fue por aquellos
tiempos en estremo porfiada, especialmente en Aragn, y sobre todo en la
ciudad de Teruel, y aunque las Crtes de Monzon celebradas en 1585
decidieron que las ciudades y comunidades de Albarracin y Teruel podan
acudir al Justicia como todos los aragoneses, pero que no podan hacerlo
en los casos en que se lo prohibiese algn fuero o ley particular: esta
sentencia no dej satisfechos ni a los partidarios de la autoridad real
ni a los defensores de los fueros: cada cual la interpretaba a su modo
cuando era menester aplicarla, y en tal estado las cosas, llegaron las
alteraciones y sublevacin de Zaragoza, de los aos 1591 y 1592.

El desenlace de tales hechos fue, en Zaragoza la decapitacin del
Justicia mayor D. Juan de Lanuza, y algn tiempo despus las de Pedro
Fuertes, Dionisio Perez, Francisco Ayerbe, Don Diego de Heredia y D.
Juan de Lunas; y en Teruel, fueron descuartizadas nueve personas en
castigo de la muerte de los hermanos Novellas[7], que se haban
mostrado propicios a la autoridad real, y que espada en mano, se
defendieron heroicamente.




Captulo VI.

_Teruel desde el reinado de Felipe II hasta la conclusin de la
guerra civil--Noticias de diversas pocas._


La ciudad, objeto de este libro, no sigui el impulso de Aragn, y
abraz la causa de Felipe V, manteniendo a sus espensas un batallon de
seiscientos hombres, que hizo la guerra desde 1705 a 1715.

Durante la guerra de la Independencia sufrieron la ciudad y la provincia
las varias alternativas de aquella prolongada lucha, y muchos de sus
habitantes fueron a reforzar, como buenos aragoneses, las huestes de los
zaragozanos en los memorables sitios, y las de otros puntos donde sus
hermanos peligraban, no apartando entre tanto su vista de Teruel, a la
que acudieron a socorrer en el sitio que sufri de los franceses.

Parte no menos activa tom en la guerra fratricida que llen de luto a
las familias de Espaa: no queremos recordar hechos que para bien de
unos y otros quisiramos ver borrados del universal libro de la
Historia; consignemos solo que en los dos bandos dironse pruebas de
valor y hubo verdaderos hroes; como tambin hubo distinguidas heronas
en la provincia de Teruel; tal fue en Montalban _Manuela Cirugeda_, de
veintidos aos, hija de la misma villa, que sirvi en el sitio de esta
como el nacional mas denodado, corriendo los puestos de mayor peligro,
hasta del cansancio y las fatigas, se le origin una enfermedad, de que
san en la sala de distinguidos del hospital de Zaragoza; tal fue, por
ltimo, la herona de Monreal del Campo, _Francisca Latorre_, de
cuarenta y un aos, que mereci y obtuvo la Cruz de San Fernando por su
heroico comportamiento.

       *       *       *       *       *

Espuestas ya las noticias anteriores, tomadas en parte de la Crnica
general de Espaa, obra en la que aparece un trabajo sobre la provincia
de Teruel, firmado por el malogrado jven D. Pedro Pruneda; vamos a dar
otras sueltas que comprenden pocas distintas de la historia que nos
ocupa, aunque sea a trueque de faltar a una relacin ordenada.

--La primera casa que se hizo en Teruel fue la que tiene dos arcos en la
plaza del Mercado, propia del Escribano D. Juan Dolz.--En 1222, existan
ya las Comunidades de Teruel y sus villas: mas adelante de la notable
casa de la Comunidad, cuyo frente da a la plaza de la Marquesa, (hoy de
la Libertad).--En 1336 enterraron vivo en Teruel a D. Garca de la Foz
por haber matado traidoramente a un compaero suyo.--En 1364, da de San
Marcos, fue la toma de Teruel por los Castellanos reinando D. Pedro IV
en Aragn, y D. Pedro el Cruel en Castilla.

--En 1375 fue muy rigoroso el invierno en dicha ciudad, y el mircoles
de ceniza del mismo ao a la hora de maitines hubo un fuerte terremoto
que alarm considerablemente a la poblacin.--En 1379, llovi casi sin
cesar desde el da 26 de Marzo hasta el 10 de Mayo: el trigo lleg a
venderse hasta cinco sueldos[8] la fanega, y el centeno a dos y a
cuatro dineros.--En 1402, hubo tantas mariposas que se comieron casi
todas las hojas de rboles y vias y fue un ao abundantsimo en frutas.

--En 1405, llovi sin cesar en Teruel, tres das, y cubri el agua toda
la vega, desde la acequia de la Pea, hasta la del bao llamado de Pero
Carmelo, y se llev todas las paredes de los huertos.--En 1407, nev
tanto que haba en tierra llana mas de ocho palmos de nieve que dur mas
del mes de Marzo.

--En 1413, fue a Teruel, San Vicente Ferrer y estuvo detenido en la
Iglesia de Santiago.--En 1418, D. Francs de Aranda, consejero y elector
de reyes, noble caballero, intrpido soldado, monge fervoroso, alma
templada para los grandes hechos y corazn formado para el bien, para la
conmiseracin y para la caridad inagotable; dej para los pobres, aparte
de otras cosas, una limosna de cincuenta mil sueldos de renta: muri el
mismo Aranda en 1441.

--En 1420, Gil Sanchez Muoz, hijo de Teruel, fue electo Papa.--En 1428,
se incorpor la ciudad y comunidad de Teruel, a la corona de Aragn por
Don Alfonso V.--En 1430, celebrronse Crtes en la Iglesia de Santa
Mara de Teruel (ahora la Catedral), en donde est la capilla de N. S.
de la Salud y la de San Felipe y Santiago.

--En 1421, (registro del notario Don Antonio Ferrer), D. Juan Galvez
Heredia, Don Martn Garcs de Marcilla, y Mosen Juan Fernandez de los
Arcos, fueron herederos de la infortunada Isabel, a la cual y su
desgraciado amante D. Diego, bien merece que les dediquemos uno o mas
captulos, tomando la relacin del hecho, de la tradicin, y de algunos
libros entre ellos del notable que escribi D. Esteban Gabarda, Abogado
teruelano, quien con escrituras y otros muchos documentos justificativos
prob la verdad del trgico suceso de que vamos a tratar.




Captulo VII.

_Los Amantes de Teruel._


Por los escritos que se conservan y por una constante tradicin no
interrumpida hasta nuestros das, saben los vecinos y moradores de
Teruel, que a fines del siglo XII existan en esta ciudad las dos
ilustres familias de los Marcillas y Seguras.

La casa solar de estos era la que hoy es cochera de la del Conde de la
Florida y la de aquellos se hallaba al frente ambas familias pues,
vivan en la antigua calle de Ricos-hombres (ahora de los Amantes), en
la que todava se conservan las casas de otras familias nobles, cuyas
armas estn sobre sus puertas.

_D. Juan Diego Martnez de Marcilla_[9] hijo de D. Martn Garcs de
Marcilla y de D. Constanza Perez Tizon[10], profesaba desde sus mas
tiernos aos amorosa inclinacin a _Doa Isabel de Segura_, hija nica
de D. Pedro Segura, amen de caballero muy rico: la sensible jven
corresponda tiernamente a la pasin de D. Diego, quien a la edad de
veintidos aos manifest a su amada, que deseaba tomarla por esposa;
Isabel le contest que iguales eran sus deseos, pero que tuviera
entendido no lo hara sin que sus padres se lo mandasen: esta prudente
contestacin encendi mas en Marcilla la llama de su amor, y buscando
ocasin propicia, hizo entender sus deseos al padre de la enamorada
Isabel.

Este procur desentenderse del casamiento de su hija con buenas
palabras, diciendo: que ciertament el era mui bien pagado del jven, e
que vena bien; non se quejase, e que su padre tena otros fijos quen
mas non le poda heredar, e quel poda dar a su fija treinta mil
sueldos, e que apres tena toda su casa, as que non lo fara[11].

Desengaado Marcilla, y convencido de que la falta de riquezas era el
verdadero obstculo para conseguir la mano de su adorada Isabel, inform
a esta de la contestacin que le haba dado su padre, y la persuadi le
concediera un plazo de cinco aos, ofrecindola ir a treballar por mar
y por tierra en d hubie dineros. Colocada Isabel en la amarga
alternativa de renunciar a su pasin o de disgustar a su padre, otorg a
su amante el plazo que le peda, y Marcilla parti para la guerra contra
moros, confiado en la fidelidad y constancia de su amada, y decidido a
todo trance en adquirir lo que le faltaba.

Durante la ausencia de Marcilla no se descuid el Padre de Isabel en
procurar a su hija el desvanecimiento de su arraigada pasin, al efecto,
evit que esta adquiriera noticia alguna de su amante; trat de
halagarla con las ventajas de otro casamiento y aun la hostig para que
tomase marido; pero Isabel, con filial y respetuosa modestia, diole por
respuesta que las mugeres no se deben casar, sin que primero sepan y
puedan gobernar la casa, y adems tena hecho voto de virginidad hasta
los veinte aos.

Su padre, que la amaba tiernamente y que tampoco desconoca la situacin
de su hija, quiso complacerla, y se resign a esperar el plazo que ella
indicaba, tratando al mismo tiempo de evitar que recibiese cartas ni
noticias de su amante.

Lleg el da en que ya haban trascurrido los cinco aos, y el padre de
Isabel conoci ser llegado el momento de triunfar de la resistencia de
su hija. Armado de su autoridad, de los halagos y de la persuasin,
Fija, la dijo: es mi deseo que tomes tu compaa. Isabel, acosada por
el vencimiento del plazo, ignorando la vida de Marcilla, recelosa de no
haber tenido cartas suyas, y temerosa de oponerse a la voluntad de su
padre, condescendi a la propuesta, y este aprovechando la oportunidad
del rendimiento de su hija, hzola contraer esponsales con D. Pedro
Fernandez de Azagra, heredero del Seoro de Albarracin, y al poco
tiempo se celebraron las bodas.

Holgronse de ello los padres y deudos de ambas familias, pero la novia
dio en estar de adelante melanclica y pensativa; las galas servanla de
un torcedor y su trage era un vestido de luto. En el mismo da del
convite de la boda, penetr un page en el aposento de Isabel y la dijo:
que al viejo Marcilla acababan de darle noticia de que su hijo vena muy
rico[12] y con salud, por lo que todos estaban llenos de regocijo. Con
efecto, en aquel mismo da entr Marcilla en Teruel, y en la casa de sus
padres le refirieron que Isabel se haba casado con Azagra, hermano del
Seor de Albarracin.

Segn antigua tradicin, Marcilla fue a Teruel por el camino de San
Cristbal, y al llegar a los Arcos oy que daban las once en una torre
de la ciudad, e hincando espuela a su cabalgadura dijo a su escudero:
Camacho, perdidos somos.

Marcilla, aunque consternado con la infausta noticia del casamiento de
Isabel, procur empero cuanto pudo recatar su profunda pesadumbre, para
no ahogar la alegra de sus regocijados padres, y se apercibi cauteloso
para tener con ella una entrevista. Logr entrar disfrazado en la casa
de su amada, la vio bailar en medio de los convidados, y traspasado de
dolor abandon aquel sitio de tormento y se introdujo en el aposento
arreglado para el tlamo de los novios.

Concluido el festn y despedidos los convidados, se recogieron los
desposados a su cuarto y Marcilla no pudo salir del sitio donde estaba
escondido. El novio Azagra quiso usar del derecho que le conceda el
matrimonio, pero Isabel le rog y consigui que se abstuviese por
aquella noche, nica que le faltaba para cumplir al cielo cierto voto.

Dormido ya Azagra, sali muy quedo Marcilla, y dominndose cuanto poda
por no ser odo, habl y reconvino brevemente a Isabel; esta procur
disculparse por haber pasado el plazo, no haber recibido cartas suyas, y
haberla obligado su padre cuando estaba celosa y desdeada. En el fuego
del amor, en el arrebato de los celos, y en premio de su fe y de sus
servicios, pidi Marcilla a Segura la fineza de un beso, pero esta se lo
neg como esposa fiel y como honrada: Marcilla una y otra vez importun
a Isabel y una otra vez negose ella.

Luchando entonces el infeliz Marcilla entre el pundonor de caballero, la
delicadeza de cortesano, y el fuego devorador de su pasin y de los
celos, reconvino por ltima vez a Isabel dicindola: No consideras
que sino fuera yo tan cortesano, tomara lo que te pido a la fuerza,
matando a tu esposo y mi enemigo? Pero no lo permita el santo cielo, que
no lo quiero yo sino con gusto: hazme pues este bien: bsame que me
muero.

Dijo, y no consiguiendo que Isabel accediese a su demanda, cay exnime
a sus pies, despidindose con estas palabras: _a Dios, Isabel_.

Luego que esta desgraciada reconoci el rostro de su amante, hall su
frente sin calor, y observ que no respiraba su pecho, se convenci de
la muerte, y prorrumpi en desesperadas voces y lamentos: despertose su
marido y enterado del suceso, para libertarse de los procedimientos de
la justicia y del enojo de los deudos de Marcilla, determinaron llevar
su cadver a la puerta de la casa de su padre, lo que ejecutaron sin ser
vistos por la cautela con que lo hicieron, y por que, segn digimos en
otro lugar, la casa de los Marcillas se hallaba frente a la de los
Seguras.

Al da siguiente, la luz descubri el infortunio que la noche conservara
oculto: los primeros que pasaron por la calle, reconocieron la
identidad del cadver de Marcilla y le hallaron cubierto el rostro con
su montante al lado. Noticironlo a su padre, quien sobre dicho cadver
de su hijo, entre deudos y amigos, tribut el justo homenaje de paternal
sentimiento y desahog su pecho con imprecaciones de venganza.

Tan lamentable caso escit la piedad de los sensibles teruelanos, y
hasta el mismo esposo de Isabel acudi a la casa de Marcilla para quitar
sospecha, y consolar al afligido padre. Luego que el sentimiento dio
lugar a la reflexin, determinaron enterrar a D. Diego al da siguiente
y prepararon tan triste acto con toda la pompa que se mereca un jven
tan clebre y distinguido, como funestamente desgraciado.

A la sazn Teruel era plaza de armas en la empresa que el rey D. Jaime
quera hacer contra los moros de Valencia; haba diez banderas de
soldados y corporaciones eclesisticas; componase su poblacin de
aquellos soldados ilustres y aguerridos que, hacindose superiores a los
peligros y fatigas de la guerra, haban sabido levantar, segn digimos
antes, las murallas y fortalezas de la ciudad, contrarestando los
continuos ataques de numerosos ejrcitos moriscos.

En la Iglesia de San Pedro se celebraban las exequias de Marcilla; y el
lgubre clamor de las campanas anunci a Teruel la hora del funeral
aparato: hombres y mugeres de distintas edades acudieron a la casa del
difunto, as como los eclesisticos de San Pedro y de las dems
parroquias: el entierro marchaba en esta forma: iban delante los
soldados en orden de batalla, detrs cuatro capellanes llevaban en
hombros el cuerpo de Marcilla; seguan los oficios con hachas
encendidas, los capuces, las gramallas[13] de los deudos y amigos; y en
pos de todos una pequea escolta y casi todo el pueblo de Teruel.

La desconsolada Isabel apenas oy desde su retrete los tristes cnticos
del entierro, hizo que la duea que la acompaaba, subiese con ella a la
reja mas alta de la casa, para ver el funeral concurso: as que
descubri el fretro donde iban los ltimos despojos de su malogrado
amor, qued pasmada por algunos momentos, y abandonndose luego a las
irresistibles inspiraciones de su corazn, se despoj de todas sus galas
vistiose con un mongil de bayeta, y despeinado el cabello, baj a la
calle muy apresurada, y confundindose entre las muchas mugeres que
acompaaban el duelo, pudo seguir llena del mayor abatimiento: en el
trnsito se reconvena de haber sido la causa de la desgracia de
Marcilla y ella misma se acusaba y condenaba, haciendo a la vez de
fiscal, de juez y de reo.

Entr el entierro en la Iglesia de San Pedro, el cadver de Marcilla fue
colocado en un gran tmulo y diose principio al Oficio. La infeliz
Isabel, no pudiendo resistir mas, abri al dolor la llave, dio rienda
suelta al llanto, y abalanzndose cubierta a donde estaba el fretro,
esclam:

_Es posible que estando tu muerto, tenga yo vida? No tengas de mi fe
duda que pueda vivir un solo punto; ay! perdona mi tardanza, que al
instante contigo me tendrs._

Dijo, y descubrindole la cara le dio un beso tan fuerte que se oy en
toda la Iglesia, y con un ay! faltole el aliento en un instante y la
Parca puso un sello en sus ojos.

Creyeron los circunstantes sera alguna deuda o hermana del difunto,
pero cuando el clero principiaba el _In exitu_, fueron a apartarla y la
encontraron inmvil: llmanla hasta tercera vez, y no responde;
descubren el manto que la velaba el rostro, y ven era Isabel que tena
su boca pegada a la de Marcilla, y su cuerpo sirvindole de losa
sepulcral: la sensible y virtuosa Isabel, despus de haber apurado el
cliz amargo de dilatadas penas, busc en alas de la muerte la compaa
de su amante hasta el mismo templo de la eternidad.

La estraa singularidad del suceso, el respeto imponente del lugar
sagrado, el pavoroso aparato funeral, y la melanclica gravedad de todos
los semblantes, dejaron absortos a cuantos se hallaban en el templo:
Azagra, esposo de Isabel, procur entonces quitar de esta toda sospecha
y refiri en voz alta el trgico suceso de su casa en la noche
precedente.

Todos quedaron perplejos, y nadie se atreva a proponer la resolucin
que deba adoptarse, hasta que un viejo, pariente de Marcilla, de mucha
autoridad y cuyas razones pasaban por orculo, sac al concurso de la
duda. Supuesto, dijo, que es verdad cierta que Isabel y Diego, desde
nios se tuvieron entraable amor, y que en su ausencia larga han pasado
los dos una pena y un tormento, y que juntos ambos han padecido un
gnero de muerte; y supuesto tambin que se ligaron los dos con palabra
y juramento de esposos, primero que Azagra, ser razn que se entierren
los dos juntos en un sepulcro.

Odo este parecer, mereci la aprobacin de los padres de Isabel y de D.
Diego, del Justicia y Regimiento: Azagra consinti tambin en ello, y
colocaron juntos en un sepulcro de alabastro a _los dos Amantes_,
honrando su fidelidad con muchos epitafios.

Esto sucedi en el ao 1217, siendo juez de Teruel D. Domingo Celada:
este y algunos eclesisticos y vecinos de la parroquia de S. Pedro,
dejaron por escrito consignado el hecho para memoria de la posteridad.




Captulo VIII.

_Los esqueletos de los Amantes de Teruel._


Segn resulta de las apuntaciones del archivo de S. Pedro, y de
Escrituras pblicas y dems documentos justificativos que en su citado
libro trae el Sr. Gabarda; el ao 1555, siendo juez de Teruel Miguel
Perez Arnal, al labrarse una capilla antigua de la Iglesia de San Pedro,
se hallaron los cuerpos de _D. Diego Martnez de Marcilla y de Doa
Isabel de Segura_, en un sepulcro y enteros, sin estar casi nada
gastados.

En 13 de Abril de 1619, fueron encontrados sepultados juntos en la
capilla de los Santos Mdicos Cosme y Damian, en la misma parroquia de
San Pedro, los esqueletos de dichos Amantes, con seales evidentsimas
de ser los pertenecientes a D. Diego y D. Isabel.

En 1708, con motivo de la nueva obra que se hizo en la Iglesia de San
Pedro, fueron trasladados al claustro inmediato que tiene la parroquia y
que serva de cementerio, y all se colocaron los dos juntos, puestos en
pie, en un armario metido en la pared, donde reciban las visitas de
casi todos los forasteros estrangeros o nacionales, que aun cuando solo
se detengan pocas horas en Teruel, rara vez dejan de acudir a satisfacer
su curiosidad.

Sobre dicho armario se lea:

_Aqu yacen los celebrados Amantes de Teruel, D. Juan Diego Martnez de
Marcilla y D. Isabel de Segura. Murieron en 1216 y en el de 1708 se
trasladaron a este panteon._

En el ao 1814 cuando pas el rey D. Fernando VII por Teruel, se sacaron
del armario los dos esqueletos de los Amantes y los colocaron adornados
en la sacrista de la Iglesia de S. Pedro donde fueron visitados por el
rey y la grandeza de su comitiva, restituyndolos despus a su morada
ordinaria.

En Mayo de 1854, despus de haber adquirido los fondos necesarios para
erigir a los dos esqueletos un sitio mas decente y que correspondiera a
su justa celebridad, fueron trasladados con gran regocijo de los
teruelanos al saln que se les tena hecho en el mismo claustro de la
Iglesia parroquial de S. Pedro, y se les coloc en una magnfica urna de
nogal con preciosos embutidos, construida por el ebanista D. Antonio
Lacarrier, natural de Pars y concluida por su discpulo D. Policarpo
Serrano, tambin ebanista y vecino de Teruel.

Dicha _Urna_, que hemos examinado detenidamente, es un templete de orden
corintio, sostenido por ocho columnas, que se le puede dar vuelta al
rededor y ser vistos los _Amantes_ con toda claridad: la figura es
octgona y tiene un metro y noventa centmetros de ancho, y cuatro
metros, cuarenta y cinco centmetros de alto: se compone de seiscientas
quince piezas de pino para la armazn interior, de ochocientas noventa y
seis de nogal y de cuatro mil nuevecientas veinticinco de doradillo, que
al todo hacen 6436 piezas.

El _Saln_, que es una nave rectangular, est dividido por su longitud
en cuatro espacios de tres metros: tiene cuatro pilastras por lado que
limitan los espacios, y en cada uno de ellos hay un cuadro apaisado con
molduras de relieve, y encima de la puerta de entrada por la parte
interior hay otro cuadro igual a los anteriores: sobre dichas pilastras
descansa el cornisamento y se elevan unos esbeltos arcos apuntados y
decorados con molduras, y el todo est cubierto por bveda de arista,
formando el conjunto de este saln, una bella nave que pertenece al
orden gtico-bizantino.

Los esqueletos de los _Amantes_, estn bien conservados, y solo
cubiertos con unas enaguas cortas de gasa muy trasparente, para que
puedan ser vistos y examinados por los que les visiten: el de D. Isabel
est a la derecha del de D. Diego, y es de admirar como despus de tanto
tiempo se hallan en tan buen estado.

Y qu diferente efecto, dice el Sr. Gabarda, produce la vista de estos
ilustres esqueletos a la curiosa multitud que los visita! El vulgo
admirador se sobrecoge por un especie de pavor sagrado; el liviano
superficial sale haciendo asquillos, porque sus ojos no han visto mas
que los materiales despojos de la humanidad; el ilustrado naturalista
contempla absorto el prodigio de este fenmeno fsico; y el sabio, que
penetra el poder de las pasiones y la moralidad de las acciones
humanas, esperimenta en su presencia un recogimiento respetuoso, que
evocando los pensamientos mas serios, le hace esclamar en el silencio de
su corazn; Padres de familia! procurad con la educacin, con vuestro
ejemplo, con la persuasin y hasta con vuestra autoridad, precaver a
vuestros hijos del trato e inclinaciones con aquellas personas, que
vuestra prudencia no juzgue convenientes para unir con ellas la sangre,
la fortuna y el nombre de vuestra alcurnia; pero si vuestro descuido, o
la imperiosa voz de la naturaleza, en fuerza de irresistibles simpatas,
han llegado a crear la necesidad de la unin de dos almas sensibles,
respetad este inesplicable enajenamiento del amor, esta pasin que
consume y alienta, que no se enciende mas que una vez en la vida, y que
sacrificada con violencia, termina desastrosamente castigando la
terquedad de los padres con dolorosos remordimientos, que les acompaan
hasta las tristes sombras del sepulcro.

Sobre los AMANTES DE TERUEL han escrito: _Juan Yage de Salas_, un
poema; _Juan Perez de Montalvan_, una comedia; _Andrs Rey de Artieda_,
una tragedia; _D. Juan Eugenio Hartzenbusch_, un drama; _Renato de
Castel-Leon_, una novela histrica; _D. Isidoro Villarroya_, una novela;
_D. Esteban Gabarda_, una historia y adems en distintas pocas han
escrito en menor estensin sobre dichos AMANTES, _Blasco de Lanuza_,
_Don Isidoro Antillon_, _D. Pedro Albentosa_, y algunos otros.




Captulo IX.

_Los Obispos de Teruel._


Pocos aos despus de la fundacin de Teruel, su primitiva Iglesia de
Santa Mara fue parroquial, como luego lo fueron las de San Salvador, S.
Miguel, San Juan, San Pedro, San Andrs, Santiago, San Martn y San
Esteban, la cual fue unida a la de S. Pedro en 1292: la misma de Santa
Mara se hizo Colegiata en 1423, con autoridad de Don Alonso, Obispo de
Zaragoza; dndole constituciones en 1425. El Rey D. Pedro el IV
ennobleci a Teruel con el ttulo de Ciudad, aunque solicit de la Santa
Sede la ereccin de Catedral, no tuvo efecto hasta que a peticin de
Felipe II fue erigida por Gregorio XIII en 30 de Julio de 1577, y
arreglada por Sisto V en Bula de 5 de Octubre de 1587, y confirmada
despus por Clemente VIII por la suya de 3 de Julio de 1593.

Al fallecimiento de D. Fernando de Aragn, Arzobispo XIII de Zaragoza,
ocurrido en 29 de Enero de 1577, fue nombrado en este ao Obispo de
Teruel, _D. Juan Perez de Artieda_, Cannigo de Zaragoza, pero como
muri antes de ser consagrado no empezamos por l el Catlogo de los
Obispos, y s por el que realmente lo fue.

PRIMER OBISPO DE TERUEL, _Don Andrs Santos_: este Prelado naci en
Quintanar de la Vega, dicesis de Leon: fue inquisidor en los tribunales
de Llerena, Cuenca, Crdoba, Valladolid y Zaragoza: tom posesin en 20
de Diciembre de 1578, y fue muy estimado de los teruelanos por sus
virtudes, talento y prudencia: hizo varios reglamentos conforme a los
cnones y disciplina de la Iglesia, y de algunos se hace memoria en las
Constituciones Synodales de su sucesor: la Iglesia de Teruel le debe su
primer forma y orden, cuyos servicios fueron tan agradables al Rey que
le traslad a la metropolitana de Zaragoza en Marzo de 1579; sali de
Teruel en 28 de Julio del mismo ao, y la mayor parte de los vecinos de
esta ciudad le acompaaron hasta una gran distancia, habiendo sido
sentida por todos su partida, especialmente por los pobres. Asisti
despus a las Corts de Monzon, muri en 13 de Noviembre de 1585, y fue
enterrado con la mayor solemnidad en el templo del Salvador de la ciudad
de Zaragoza.

2. _D. Jayme Gimeno de Lobera_: natural de Ojos negros pueblo de la
provincia de Teruel: era Arcediano de la Cmara de Huesca y Jaca, y Juez
de competencias de Aragn: fue nombrado Obispo de Teruel en 25 de
Noviembre de 1579 y tom posesin en 10 de Junio de 1580, edific la
casa episcopal, gastando en est obra doce mil ducados; hizo Estatutos
para el buen gobierno de la Catedral que aprob y confirm Clemente VIII
en su Bula de 3 de Julio de 1593: se celebr con su autoridad en la
ciudad de Teruel el primer Snodo diocesano en el mes de Febrero de
1589, cuyas constituciones arreglaron el buen orden en el culto divino
y funciones de dicha Iglesia. Visit el Obispado dejando en todas partes
memoria de su liberalidad y misericordia con los pobres, y consagr la
Iglesia de Camaas, pueblo de la provincia de Teruel. En la Catedral hay
un Crucifijo de marfil en Cruz de plata dorada y otras alhajas que
recuerdan su episcopado. En las alteraciones del orden en el Reino, fue
nombrado Virrey, y despus de haber procurado la paz se restituy a su
Iglesia, en donde muri en 12 de Diciembre de 1594. Sus entraas fueron
sepultadas en el Presbiterio de la Santa Iglesia Catedral de Teruel, y
su cuerpo fue trasladado a Zaragoza a la Iglesia del Pilar y colocado en
la capilla de San Miguel, que haba sido construida a sus espensas.

3. _D. Francisco de Val_, natural de Cogolludo en el Obispado de
Sigenza, era Arzobispo de Callr en Cerdea cuando fue nombrado para la
Iglesia de Teruel, y habiendo pasado a Roma muri all y no se verific
su residencia.

4. _D. Martn Ferrer_, natural de Daroca, provincia de Zaragoza, fue
Colegial Mayor de San Ildefonso en Alcal de Henares y Cannigo de la
metropolitana de la capital de Aragn: en 1593 fue electo Obispo de
Albarracin en donde permaneci tres aos y algunos meses, dando ejemplos
de su piedad con los pobres socorridos por sus limosnas; a su costa se
edific la torre de aquella Catedral, Iglesia que nunca olvid pues en
1604 dot competentemente la solemnidad de la octava de la fiesta al
Smo. Sacramento. Fue trasladado a la silla episcopal de Teruel y tom
posesin de ella en 25 de Setiembre de 1596, y la gobern por espacio de
diez y ocho aos, aclamndosele universalmente con el tierno ttulo
de--Padre de los pobres. Dio perfeccin a la obra de la casa episcopal,
y en sus das y a costa suya fueron levantadas las naves laterales de la
Catedral, la cual conserva tambin otras memorias de su liberalidad,
como son: el terno negro de terciopelo bordado en oro, un palio de tis
y cenefa de terciopelo carmes, y el verjado y sillera del coro: fund
un Colegio en la Universidad de Alcal de Henares para estudiantes
telogos de Aragn, con dotacin de mil escudos anuales: en Daroea se
construy a sus espensas una capilla y capellana, cuyo patronato es de
la casa del Marqus de Villalba. En el ao 1612 celebr Snodo en Teruel
y en l se formaron constituciones muy importantes para el servicio de
Dios y provecho de los fieles: despus de haber gobernado diez y siete
aos la Iglesia de Teruel, fue promovido a la de Tarazona en Abril de
1614, continuando los ejemplos de humildad y caridad con los pobres: en
los aos 1614 y 1615 asisti al Concilio provincial de Zaragoza, en
donde hizo brillar su celo y doctrina. Muri en 28 de Noviembre de 1631
y fue sepultado en su capilla de Daroca.

5. _D. Toms Corts_: natural de Huesca, Cannigo de aquella Iglesia;
del Obispado de Jaca fue trasladado al de Teruel, y tom posesin de
esta Silla en 5 de Noviembre de 1614; gobern este Obispado con mucha
prudencia y paz en medio de algunas discordias que ocurrieron entre los
pueblos: muri en Huesca el 9 de Diciembre de 1624 y fue sepultado en el
presbiterio de la Iglesia de San Lorenzo en la que haba fundado un
priorato y raciones.

6. _D. Fernando Valds y Llano_, natural de Cangas de Tineo, del
Obispado de Oviedo en el Principado de Asturias; fue inquisidor de
Barcelona, Salamanca y Toledo; electo Obispo de Teruel, entr en esta
ciudad el 13 de Diciembre de 1625. En Octubre de 1627 celebr Snodo
diocesano: en 1632 fue trasladado al Obispado de Leon. De all pas al
Arzobispado de Granada, y a instancia del Conde Duque de Olivares, le
nombr S. M. para Presidente del Consejo de Castilla, y en el desempeo
de este honorfico empleo, muri.

7. _D. Pedro Apaolaza_, hijo de Moyuela, pueblo del partido de Belchite
en la provincia de Zaragoza; naci en 13 de Julio de 1567, sigui su
carrera literaria en la Universidad Cesaraugustana, donde fue graduado
de Maestro en Artes y de Doctor en Sagrada Teologa: siendo Beneficiado
de la Iglesia de su pueblo, pas a Rector de la Iglesia de Santa Cruz de
Zaragoza, y despus de la de Torres los Negros, lugar del Arzobispado.
En sus curatos dio los mayores ejemplos de celo y piedad; su virtud y
literatura hicironle digno de la Abada de San Victorian en 1612, con
cuyo carcter fue diputado del Reino de Aragn en 1620, y luego fue
elegido Obispo de Barbastro y tom posesin en 19 de Noviembre de 1622,
en que fue trasladado a la Silla de Teruel, habiendo renunciado antes
los Obispados de Orihuela, Lrida y Mallorca: en 18 de Agosto de 1635 y
despus de gobernar su Obispado por espacio de diez aos, fue promovido
a la Metropolitana de Zaragoza de la que tom posesin en 1. de Marzo
de 1635: en todos los Obispados manifest el caudal de su doctrina, su
celo en la reforma de costumbres, e hizo brillar su paciencia en algunas
persecuciones que padeci; su humildad se insinuaba en su trato que se
llevaba tras de s el respeto y la admiracin de las gentes; en sus
frecuentes visitas diocesanas dej decretos muy edificantes y emple sus
rentas en el socorro de los pobres; cincuenta de estos asistieron en
Teruel a su mesa el da y octava de su cumple-aos el primer ao de su
Obispado en la misma ciudad: dej fundaciones piadosas en la Iglesia de
su patria; renov la capilla de N. S. de la Blanca en la Metropolitana
del Salvador de Zaragoza; dot las ctedras de Filosofa y Teologa en
su Universidad; dio a conocer su literatura en los dos tomos que
escribi con el ttulo de _Mensa Eucharistica paraneticis excursionibus
illustrata_, y en otras diferentes obras y sermones que se hallan
impresos: su oratoria sagrada es digna de compararse con la de los
Santos Padres de la Iglesia y sus sermones eran tan frecuentes que en
ocasin de haber enfermado de gravedad en Teruel el orador cuaresmero,
predic l en das alternados, llamando tanto la atencin que la
Catedral el da de sermon llenbase de oyentes de la poblacin y de
fuera, que se disputaban la entrada por colocarse donde poder orle
mejor: otra vez en la Iglesia del Hospital de Zaragoza falt tambin el
orador de cuaresma a consecuencia de haber tenido que salir de la ciudad
por muerte de su madre y una hermana; con este motivo el ilustrado
paisano y Obispo de que hablamos, predic todos los das con el mayor
fruto, siendo la admiracin de todos los zaragozanos, quienes le
regalaron un precioso terno: tambin los teruelanos le hicieron regalo
de un anillo de muchsimo valor, pero l pidi permiso para venderlo y
su producto fue repartido entre los mendigos, quienes le dieron el
honroso dictado de _El Obispo de los pobres_. Desempe su ministerio
apostlico con gloria inmortal, y muri en olor de santidad en Zaragoza
en 25 de Junio de 1643: fue depositado su cadver en dicha capilla del
Salvador y al ao siguiente trasladado a la Iglesia de Moyuela.

8. _D. Juan Cebrian_, natural de Perales, pueblo de la provincia de
Teruel; su familia noble es conocida con el ttulo del Condado de
Fuenclara: entr religioso mercenario en el convento del Olivar donde
profes solemnemente y cultiv su talento en los estudios literarios,
logrando todos los grados del Orden hasta el Magisterio general de la
misma electo en Toledo en 1617. Noticiosa la Crte de sus virtudes y
saber, el rey D. Felipe IV, le nombr Obispo de Albarracin, cuya Iglesia
gobern desde 1632 hasta el 12 de Febrero de 1635, que fue promovido a
la silla episcopal de Teruel, de la que tom posesin en 31 de Agosto
del mismo ao, y la gobern hasta el 21 de Junio de 1644, que fue
nombrado Arzobispo de Zaragoza: la presencia del rey, y las pblicas
aclamaciones de la nobleza, el clero y el pueblo, hicieron solemnsima
su entrada en aquella ciudad, acompandole desde su convento de San
Lzaro hasta la Iglesia. El Rey le nombr de su Consejo de Estado
Embajador y para acompaar a la reina D. Mariana de Austria que vena a
casarse con el rey. Desempe la comisin de conducir el cadver del
Prncipe D. Baltasar al sepulcro del Escorial, con la mayor
magnificencia. El mismo Rey le dio el nombramiento de Capitn general de
Aragn. Sus virtudes pastorales fueron de acuerdo con su poltica y se
vio su caridad en el socorro de los enfermos en la peste del ao 1651, y
sus limosnas con los pobres fueron estraordinarias: como obras debidas a
su piedad citaremos la renovacin de su convento del Olivar, la
fundacin del Colegio de San Pedro Nolasco para los estudios de los
religiosos de la provincia, y el convento de Capuchinas de Zaragoza
dbele toda su perfeccin: casi en vsperas de perder para siempre la
salud, march a Juslibol, pueblo cercano a Zaragoza y construy de su
bolsillo varias casas sobre cuyas puertas se lee el nombre de su
fundador: muri en el mismo pueblo el da 27 de Diciembre de 1662,
dejando dispuesto que su corazn se llevase a su Iglesia de Perales y su
cadver fuera enterrado en la Iglesia de las Capuchinas.

9. _D. Domingo Abad y Huerta_, natural de Cubl, provincia de Zaragoza;
fue inquisidor de Barcelona donde sufri mucho por su fidelidad en los
das de las turbaciones de aquel Principado, pero el Rey Felipe IV le
premi nombrndole Obispo de Teruel, de que tom posesin en 19 de
Setiembre de 1644: los breves das de su pontificado privaron a esta
Iglesia de las esperanzas que concibi en los ensayos de su celo por la
paz y felicidad de los teruelanos: muri al ao y medio de su residencia
en 16 de Mayo de 1646: su cuerpo fue enterrado al lado derecho del
Presbiterio de la Catedral, qued heredera y enriquecida con sus
preciosos pontificales.

10. _D. Diego de Chueca_, hijo de Calcena, villa de la dicesis de
Zaragoza, en cuya ciudad hizo su carrera literaria, obtuvo el grado de
Teologa, desempe ctedra de la facultad y consigui la Canonga
Magistral de la Iglesia metropolitana donde frecuentemente predic la
palabra divina con mucho fruto y edificacin: el Rey Felipe IV le
nombr Obispo de Barbastro y luego de Teruel, donde tom posesin en 5
de Setiembre de 1647, verificando su entrada en la ciudad el da 29 del
prximo mes: celebr Snodo diocesano en 1657 y en l se arreglaron
todas las cosas pertenecientes al buen gobierno de la Catedral, de las
parroquias de la ciudad y las de las aldeas, tanto en sus rentas como en
sus funciones eclesisticas. De acuerdo con el Cabildo procur la
dotacin competente de la renta de la fbrica de la Iglesia Catedral y
contribuy para ello anualmente con sumas considerables de sus rentas,
gastando tambin en equipar de ornamentos la sacrista mayor. En sus
das se hizo la fundacin del convento de Monjas descalzas de Santa
Teresa, en cuya fbrica gast mas de 40,000 escudos, y al regreso de su
primera diputacin del Reino se trajo de Zaragoza, en 1660, las Madres
fundadoras que salieron del convento de aquella ciudad, conocido con el
nombre de su fundador Diego Fect, con el vulgar de las Fecetas,
debindose a su piedad este virtuoso establecimiento, que desde entonces
ha estado sujeto a la jurisdiccin de los Obispos: muri en Zaragoza el
18 de Junio de 1672.

11. _D. Diego Antonio Francs_, hijo de Zaragoza, estudi jurisprudencia
en su Universidad, fue Arcipreste de Daroca, dignidad de la Iglesia
metropolitana, luego Obispo de Barbastro y despus de Teruel: tom
posesin en 18 de Mayo de 1673, y en 22 de Junio siguiente pas a
Tarazona.

12. _D. Andrs Aznar_, natural de Zaragoza, religioso agustino, Obispo
de Jaca, y luego de Teruel, del que tom posesin en 17 de Julio de
1674, y haciendo la visita de la dicesis muri en Buea en 5 de Mayo de
1682.

13. _D. Gernimo Zolivera_, naci en Barbastro, electo Obispo de Teruel,
tom posesin en 20 de Abril de 1683, fue a Zaragoza diputado del Reino
en 1685: en sus das se reedific la nave mayor de la Catedral de
Teruel, a l se debe la capilla que hay frente a la nave izquierda
dedicada a Mara Santsima, enriqueci la sacrista con varias alhajas,
y a sus espensas hzose un magnfico aparato fnebre con terno, cubierta
de tumba y blandones para los Oficios de Difuntos; perfeccion la obra
de la casa Episcopal, formando una portada de buen orden de
arquitectura en donde se ve el escudo de sus armas, todo de piedra: en
sus das edificronse tambin los graneros de Camarillas y la Puebla
para la recoleccin de los frutos de la Mensa episcopal: muri en 28 de
Marzo de 1700, y su corazn fue depositado en su capilla, llamada
vulgarmente el Diario.

14. _D. Manuel Lamberto Lopez_, natural de Zaragoza, de familia
nobilsima, conocido con el ttulo del Marqus del Risco, que hered su
hermano D. Juan Luis Lopez, Regente del Supremo Consejo de Aragn:
estudi Jurisprudencia en aquella Universidad, fue Catedrtico de
Cnones, Dignidad de Chantre de la metropolitana, e inquisidor del santo
oficio en Zaragoza y Valencia. Felipe V, le nombr Obispo de Teruel;
tom posesin en 4 de Junio de 1701; hizo muchas limosnas, y coste el
retablo mayor de la Iglesia de San Martn, el de las Monjas descalzas de
Teruel, y el de las Agustinas de Rubielos: muri en su cuarto habitacin
repentinamente al llegar de paseo el da 1. de Abril de 1717: su
prdida fue llorada universalmente y fue enterrado con gran pompa en la
Catedral.

15. _D. Felipe Analso de Miranda Ponce de Leon_, natural de la villa de
Grado en el Principado de Asturias, de la familia del Marqus de
Valdecarza: estudi Jurisprudencia y Cnones en Salamanca, se hizo
Bachiller en Cnones en la Universidad de Oviedo, y despus Obispo de
Teruel,[14] habiendo tomado posesin en 8 de Noviembre de 1720; en los
primeros aos de su Pontificado trat de construir un Seminario conforme
al Santo Concilio Tridentino y no sindole posible por las dificultades
que se presentaron, se content con fundar uno clerical, para
instruccin de los que se dedicaban al estado eclesistico; y al efecto
fue construido el edificio en Villavieja; constantemente procur con
oportunas providencias la mejor instruccin del clero; decor todos los
templos de Teruel; contribuy con sus caudales para la ereccin de una
capilla dedicada a San Francisco de Paula en la Iglesia de San Andrs;
fue muy limosnero, y consagr al Obispo de Albarracin Don Juan Navarro y
Alonso: muri en 20 de Agosto de 1731 y fue sepultado en la Iglesia de
Santa Teresa.




Captulo X.

_Los Obispos de Teruel._

(Conclusin.)


16. _D. Francisco Perez Prado y Cuesta_, natural de Aranda de Duero en
el Reino de Leon, fue inquisidor de Crdoba y Sevilla, el Rey Felipe V
le nombr en 1732, Obispo de Teruel, de cuyo cargo tom posesin en 7 de
Noviembre del mismo ao. En casi los veintitres de su Pontificado, no
hubo da que dejara sealado con los rasgos mas brillantes de las
virtudes propias del Obispado, hallndose retratados en tan digno
Prelado todos los caracteres retratados en la carta del Apstol a
Timoteo; su espritu verdaderamente apostlico estuvo siempre solcito
del bien de la Iglesia; desposado con la de Teruel por su ordenacin y
consagracin, nunca quiso dejarla, renunciando la mitra de Jan y de
Palencia que le fueron ofrecidas, y solamente se vio obligado a
ansentarse de su silla, por la causa pblica de la Religin y del
Estado, a la Crte de Madrid a donde Fernando VI le llam, nombrndole
inquisidor general de las Espaas y Comisario general de la Cruzada, sin
olvidar por esta separacin la solicitud de su amada Iglesia de Teruel,
como los primeros aos de su residencia en ella, tomando noticia exacta
de todas las necesidades pblicas y particulares de su dicesis,
aplicando los remedios oportunos en todo lance y favoreciendo siempre
todas las piadosas empresas que animaba con sus facultades.

El Hospital general de Teruel dbele toda su perfeccin en la obra de la
Iglesia, ensanche de las habitaciones, arreglo y aumento de sus rentas,
en que gast 14,475 rs: todas las comunidades religiosas fueron
participantes de sus limosnas en que emple mas de cien mil pesos:
familias enteras le debieron su subsistencia, entre ellas algunas de las
mas distinguidas, cuyos gastos con las cantidades repartidas en las
limosnas diarias esceden de treinta y cuatro mil pesos: en las Monjas
de Santa Teresa coste la obra de la enfermera y cerca; en las de
Rubielos la obra de escalera; en la Catedral de Teruel hizo la Custodia
de plata, fabricada en Crdoba, en la que gast veintidos mil pesos;
ropas de la sacrista y varias alhajas de plata para el altar mayor
fueron regaladas por el mismo: la capilla de la Concepcin detrs del
claustro del altar mayor le cost cuatro mil pesos; la dotacin de su
fiesta y octava mas de cinco mil pesos: en el Captulo general dot
igual solemnidad por otra segunda octava: en varios templos de la ciudad
y Obispado cuid de erigir capillas en honor de la Pursima Concepcin,
como en la de San Pedro que consagr: en la de S. Miguel procur colocar
dicha imagen en el altar mayor cuyo retablo levant a sus espensas
grabando all sus armas, y contribuyendo a la fbrica con copiosas
limosnas hasta que vio concluida obra tan magnfica: en resumen, en
gastos de Iglesia emple 7,666 pesos.

La fundacin, dotacin y construccin del colegio de los Jesuitas
ocuparon la atencin del clebre Prelado de que hablamos, en los ltimos
aos de su Pontificado, y la direccin y poltica de aquellos P. P.
consiguieron en siete aos ver levantada su fbrica y edificio con la
mayor magnificencia, empleando en dicha obra mas de ciento trece mil
pesos, sin contar las pinturas y alhajas que se colocaron despus en la
Iglesia y en el Oratorio, sagrados lugares que justamente llaman la
atencin del viagero.

El mismo Sr. Obispo muri en Madrid el 10 de Julio de 1755, a la edad de
78 aos, y fue depositado en la Iglesia del Colegio Imperial y
trasladado a los seis aos de su fallecimiento a la del Colegio de
Teruel, celebrndose sus exequias el da 13 de Octubre de 1761, habiendo
asistido todas las corporaciones civiles y militares de la poblacin y
muchas comisiones de las ciudades, villas y lugares de la provincia: su
cuerpo fue colocado en un magnfico sepulcro de mrmol al lado derecho
del Presbiterio.

17. _D. Francisco Perez de Baroja_, natural de Autl, dicesis de
Calahorra; siendo Cannigo Magistral de Valladolid fue presentado para
Obispo de Teruel, y que tom posesin en 30 de Enero de 1756 y muri en
29 de Marzo de 1757, siendo sepultado en el panteon de la Catedral.

18. _D. Francisco Jos Rodriguez Chico_, natural de la Nava del Rey,
villa del Reino de Castilla la vieja: estudi en Salamanca, fue Cannigo
en Leon, hacindose notable ya por su asistencia diaria a los enfermos
pobres, entre quienes reparta todo lo que tena: el Rey Fernando VI le
nombr Obispo de Teruel, de cuya silla tom posesin en 27 de Noviembre
de 1757, y al cabo de los cuatro meses de su llegada, comenz su visita
con el fin de mejorar el estado de sus Iglesias: la dotacin de los
curatos, la unin de beneficios incongruos, los planes de dotacin de
las raciones de los templos de la ciudad y la buena administracin de
sus rentas, sus desvelos por el buen gobierno del Hospital general, la
economa de su vida para dar de comer a un crecido nmero de pobres en
unos aos estriles, su celo en procurar la instruccin de los
eclesisticos y del pueblo de todo su Obispado; son un testimonio de su
pastoral solicitud. Pero en donde trabaj con el mayor esmero fue en los
tres establecimientos debidos a su ilustracin y caridad: fue el
primero, la _Casa_ para la enseanza de las nias, cuya obra hizo a sus
espensas, asegur la dotacin y provey de maestras tiles para la
instruccin de las educandas en toda labor de mano, y en las letras y
catecismo: el segundo fue el de la _Biblioteca pblica_ dentro de la
misma casa episcopal, enriquecida con abundantes libros para la
instruccin de los amantes de la sabidura, proveyndola de un
Bibliotecario dotado suficientemente con una pensin de trescientos
ducados sobre la Mitra: fue el establecimiento tercero, el _Seminario
Conciliar_, establecido en el Colegio de Jesuitas bajo el Real patronato
y soberana proteccin del monarca D. Crlos III, y sus sucesores, bajo
la advocacin de la Concepcin de Mara Santsima y Santo Toribio de
Mogrovejo, como todo se halla espreso en el decreto de ereccin,
constituciones, dotacin, gobierno y enseanza, dado en su Palacio
episcopal de Teruel a 10 de Setiembre de 1776: son bien notorios los
felices frutos que goza la ciudad y obispado con este santo y til
establecimiento debido al celo constante y prudente de su Illmo.
Fundador, que muri en 12 de Marzo de 1780, siendo sepultado en el
panteon de la Catedral.

19. _D. Roque Martn Merino_, natural de Fuentes de Don Bernardo en
Castilla la vieja, provincia de Palencia: fue beneficiado de la Iglesia
de su pueblo, Cannigo lectoral de Coria, hizo oposiciones en Burgos,
Zamora, Salamanca y Santiago, y a pesar de su vasta erudicin y
admirable elocuencia, sufri los reveses de la ingratitud con nimo
sereno: el Rey D. Crlos III, le nombr capelln mayor de la Iglesia
primada de Toledo, y desempeando este alto cargo se dio a conocer en
varias obras que escribi y en otras que corrigi, entre estas el
breviario mozrabe conforme al rito gtico: el mismo monarca le elev al
obispado de Teruel: apenas tom posesin, gir una visita por las
Iglesias de su dicesis, examin a casi todos los eclesisticos y a cada
uno coloc en el lugar que le corresponda, administr muchas veces la
confirmacin en la Iglesia de la Merced (en el arrabal de Teruel), y la
arregl hasta igualarla con las de la ciudad; se llev y mantuvo en el
palacio a todos los religiosos del convento de San Francisco, cuando
este fue inundado por haber salido de madre los ros Guadalaviar, Turia
y Alfambra, y cubierto las aguas toda la vega, ocasionando este
desbordamiento desgracias personales y prdidas de gran consideracin;
no pudo llevar a cabo su pensamiento de renovar el estilo arquitectnico
y ensanchar la Catedral, dio cuatro mil pesos para la fbrica, parte de
los cuales emple despus el Cabildo en blanquearla y enriquecer la
Sacrista con preciosos pontificales; el ilustrado Obispo que nos ocupa,
muri en 6 de Noviembre de 1794, siendo enterrado en el panteon.

20. _D. Flix Chico_, hijo de Castalla en el reino de Valencia, en cuya
Universidad estudi Teologa y Cnones. Fue Abogado de los Reales
Consejos, beneficiado de la parroquia de San Andrs, Arcediano de la
Iglesia de Santa Mara del Mar en Barcelona, Cannigo Doctoral de la
metropolitana de Valencia, Censor de la Real Sociedad de Amigos del
Pas, y Caballero gran Cruz de la Real y distinguida orden de Crlos
III: el Rey Don Crlos IV le nombr Obispo de Teruel y tom posesin en
10 de Julio de 1795, distinguindose desde luego por su celo en colocar
a todo su Obispado al nivel de los mas notables de Espaa, y la obra
grande de su piedad que har eterna su memoria en Teruel y su provincia
fue, _la fundacin de la Casa-Hospicio de Misericordia_; en ella agot
toda la actividad y desvelos de su celo, traz los planos un sabio
arquitecto de la Academia de Zaragoza, conforme al magnfico diseo de
la Casa de la capital y procurando competir con esta en la
magnificencia: el Monarca, el Obispo, el Clero, el Ayuntamiento y el
Pueblo, todos contribuyeron a dar cima a la obra, cuya primera piedra
coloc y bendijo el Seor Rico, el cual despus no pasaba da por malo
que fuese que no hiciera su visita al sitio donde tan benfica casa se
edificaba. Muri en 31 de Mayo de 1799, y se le hizo el entierro el 4 de
Junio siguiente, al que asisti todo el pueblo y cuantas nias y nios
haba en la Misericordia.

21. _D. Francisco Javier Lizana_, naci en Arnedo, Obispado de
Calahorra, estudi gramtica y filosofa con los jesuitas de Calatayud,
jurisprudencia civil y cannica en la antigua Universidad de Oate y en
la no menos antigua de Zaragoza[15] donde recibi los grados de
Licenciado y de Doctor y el claustro le nombr Presidente de la
numerossima Academia de dicha facultad: fue Doctoral de Sigenza,
Penitenciario de Zamora, Gobernador de esta Mitra, Obispo Auxiliar del
Arzobispado de Toledo, y despus por nombramiento del Rey D. Crlos IV,
Obispo de Teruel en cuya ciudad hizo su entrada el cuatro de Diciembre
de 1799; el mismo da, esplic su celo por el decoro del Templo y dio
orden de hacer colgaduras de terciopelo carmes y galones de oro para el
Presbiterio y de damasco para las columnas, colocndose todo a sus
espensas: al da siguiente manifest su misericordia y beneficencia,
llevando la primera atencin de sus visitas los pobres enfermos y
encarcelados a quienes socorri con largueza y con saludables
exhortaciones que repeta casi todas las semanas, atrayendo con su
ejemplo a muchos de los sacerdotes que le ayudaban en estas laudables
tareas: manifest mucho celo por las Iglesias de su Obispado, form una
Congregacin de ministros del Seor para predicar al pueblo en la
Iglesia del Seminario y sus oficinas fueron notables por la diligencia y
acierto con que eran despachados cuantos asuntos afluan a ellas: en
1802 fue promovido al Arzobispado de Mjico, sintindose mucho en la
provincia la ausencia de tan ilustrado y laborioso Prelado.

22. _D. Blas Joaquin Alvarez de Palma_, naci en Jerez de la Frontera,
Arzobispado de Sevilla, fue presbtero confesor y predicador en varias
dicesis, hzose licenciado en Teologa en la Universidad de Granada, y
siendo Obispo de Albarracin fue trasladado al de Teruel en 1802, tom
posesin en 24 de Febrero de 1803, y en 19 de Diciembre de 1814 fue
promovido al Arzobispado de Granada.

23. _D. Felipe Montoya y Diez_, natural de Griota, Obispado de Palencia:
siendo Lectoral de Plasencia, fue electo para la Silla de Teruel en 22
de Julio de 1815, tom posesin en 28 de Setiembre del mismo ao, y
muri en Valencia el 12 de Marzo de 1825.

24. _D. Jacinto Rodriguez Rico_, natural de Villamayor, dicesis de
Leon: siendo Dean de Zamora fue nombrado Obispo de Teruel: tom posesin
en 20 de Marzo de 1826, y fue trasladado a Cuenca en Junio de 1827.

25. _D. Diego Martnez Carln y Teruel_, hijo de Lorca, dicesis de
Cartagena: era Chantre de Almera, cuando fue electo Obispo de Teruel, y
preconizado en Roma en 25 de Junio de 1827: tom posesin en 8 de
Octubre del mismo ao, y fue trasladado a Jan en 23 de Febrero de 1832.

26. _D. Jos Asensio de Ocn y Toledo_, natural de Albarracin, de la
misma dicesis: siendo Obispo de Palencia fue trasladado a la silla de
Teruel, en 24 de Febrero de 1832, tom posesin en 13 de Junio del mismo
ao, y muri en 2 de Diciembre de 1833.

27. _D. Antonio Lao y Cuevas_; naci en Tiana, villa de la dicesis de
Guadix; era Abad mayor de la Colegiata del Salvador de Granada, fue
nombrado Obispo de Teruel en 16 de Agosto de 1847, tom posesin en 17
de Diciembre del propio ao y trasladado a Guadix en 1849.

28. _D. Jaime Solr y Roqur_, natural de San Juan de las Abadesas en
Catalua, fue Cannigo Magistral de la Catedral de Vich, y nombrado
Obispo de Teruel en 21 de Julio de 1847, tom posesin en 7 de Octubre
de 1850, y muri en Segorbe el 21 de Marzo de 1851.

29. _D. Francisco Landeira y Sevilla_, hijo de Ribeira de Santa Eugenia,
pueblo de Galicia; fue Catedrtico de Teologa en la Universidad de
Madrid, y electo Obispo de Teruel, entr en esta ciudad en la tarde del
7 de Diciembre de 1852:--Dos o tres das haban trascurrido desde esta
entrada, cuando supo que desde la guerra civil el Seminario se hallaba
ocupado militarmente y la Iglesia convertida en depsito de armas y
proyectiles: enseguida empez sus gestiones para que estos efectos
desapareciesen de all y una vez conseguido, hizo mejoras en el
Seminario, volvi a su Iglesia las imgenes que se hallaban distribuidas
en los templos de la ciudad, se llev procesionalmente la imagen de la
Virgen de los Dolores, y con motivo de la bendicin de la Iglesia se
celebr una fiesta solemnsima como pocas veces se ha visto en Teruel,
y jams los vecinos de esta capital han contemplado la misma Iglesia tan
ricamente engalanada y con tanta profusin alumbrada. Este Obispo fue
uno de los mas queridos de los teruelanos, y de los pueblos de la
provincia, ya por su celo en el buen gobierno de sus diocesanos, ya por
sus reconocidas virtudes, ya por su vasta erudicin, ya por la
afabilidad de su trato, ya, en fin, porque estendido el clera en la
capital y pueblos de su dicesis, fue el consuelo de los enfermos pobres
atacados de aquella epidemia, entrando en sus casas, acompandoles
muchos ratos y llegando su anhelo por socorrer sus necesidades hasta el
punto de vender su coche y las mulas, cuyo producto en dinero lo
distribuy enseguida entre los enfermos mas pobres. Nunca olvidar la
provincia de Teruel el nombre de tan buen Obispo! No era de estraar
que fuese tan sentida su traslacin a Murcia en el ao 1862!

30. _D. Francisco de Paula Gimenez y Muoz_, naci en 8 de Abril de 1807
en Bliecos, pueblecillo de la provincia de Soria, dicesis de Osma:
estudi en el Seminario Conciliar del Burgo de Osma, recibi el grado
de Bachiller en Teologa en la Universidad de Zaragoza y los de
Licenciado y Doctor en la misma facultad en la de Valladolid; hizo
oposiciones a la Lectoral de Osma, y a las Penitenciaras de Sigenza,
Avila y Segovia: obtuvo por oposicin la Magistral de Salamanca, de cuyo
Seminario fue Catedrtico: presentado para la Silla de Teruel en 25 de
Setiembre de 1861, preconizado en Roma en 23 de Diciembre del mismo ao,
y consagrado en Salamanca en 27 de Abril de 1862, entr en Teruel el da
3 de Junio de 1862. Este Obispo, Caballero gran Cruz de Isabel la
Catlica y Socio correspondiente de las Academias Espaola y de la
Historia, visit con celo verdaderamente apostlico toda la dicesis,
administrando el santo Sacramento de la Confirmacin hasta en los
pueblos mas pequeos, y dirigiendo en todos ellos su paternal y cariosa
voz a los fieles: reedific la escuela de la enseanza y reconstruy el
ex-convento de Capuchinos en las inmediaciones de Teruel, para
establecer en l como estableci una casa de misin y correccin[16].
Escribi y public varios artculos en la Revista Catlica, Pastorales y
discursos llenos de erudicin, entre ellos el que pronunci en Madrid
por encargo de la Academia Espaola, en el aniversario de Cervantes, ao
1864. Despus de una larga y penosa enfermedad que sufri con edificante
conformidad y resignacin, falleci el da 3 de Junio de 1869.




Captulo XI.

_Hijos notables de Teruel._


Mucho podramos estendernos en este Captulo, pero atendiendo a los
lmites que nos hemos sealado, y reservndonos ocasin para tratar de
este asunto, en otro o en otros volmenes; vamos a dar noticia de
algunos turolenses que se han distinguido en las ciencias, artes y
letras.

D. JUAN ANTONIO MUOZ, dominico, notable por su ilustracin y por sus
buenas dotes oratorias; hizo traducir del griego vulgar en idioma
aragons, _las Vidas de Plutarco_.

D. JUAN CEBRIAN, Maestro en Teologa, Cannigo de la Santa Iglesia
metropolitana de Zaragoza, despus de la mitad del siglo XV; fue muy
erudito y virtuoso, escribi algunas _observaciones y notas
eclesisticas_ y una _Memoria geolgica sobre los alrededores de
Teruel_.

FR. PEDRO GARCS DE MARCILLA, octavo Obispo de Albarracin, hombre de
muchsimo carcter y de un talento poco comn, hizo varias mejoras en
las Iglesias de aquella ciudad, especialmente en la Catedral; dej
escritos _Varios tratados y papeles relativos a la Unin de las Iglesias
de Albarracin y Segorbe y forma cannica de su establecimiento_.

D. ANTONIO SANCHEZ MUOZ, oriundo de la antigua y noble familia de este
apellido, y de la lnea de Don Pascual Muoz, ilustre ciudadano de
Teruel, del que trata el Rey D. Jaime I de Aragn en su Historia,
alabndole por su industria y bienes con que le sirvi en la conquista
de Valencia: el de que ahora hablamos, estudi en la Universidad de
Salamanca, fue Doctor en Cnones, Catedrtico de esta facultad, Obispo
de Albarracin y Segorbe, asisti al Concilio general de Leon que celebr
el Papa Gregorio X en el ao 1274, y escribi _una docta Defensa y
Memoria sobre las pretensiones de los Arzobispos de Toledo y Tarragona
para enclavar en su dicesis la Iglesia de Albarracin_.

GIL SANCHEZ MUOZ: Aislado viva en Peiscola D. Pedro Martnez de
Lunas, que aos atrs haba sido elegido Papa, con el nombre de
Benedicto XIII; y aunque el Concilio de Constanza lo declar cismtico,
escomulgado y anti-papa el 26 de Junio de 1417, y el rey de Aragn D.
Fernando I le neg la obediencia, sigui inalterable en su propsito
hasta el ltimo instante de su vida, haciendo jurar a los cardenales que
tena a su lado que le nombraran sucesor. As lo cumplieron, eligiendo
a D. Gil Sanchez Muoz, natural de la ciudad de Teruel, cannigo de
Barcelona y muy afecto a la causa de Benedicto: decidiose Sanchez Muoz
a admitir el cargo por las vivas instancias de Alonso V de Aragn, que
por motivos polticos y personales, quera valerse de l en contra de
ilegtimo pontfice Martno V. Esto suceda en 1429, pero en 1434, hizo
renuncia Gil Muoz de la tiara dejando el nombre de Clemente VIII que
haba tomado, y contentndose con el obispado de Mallorca con que le
agraci el verdadero pontfice, terminando as aquel gran cisma que
haba durado cincuenta aos. En otro lugar volveremos a hablar de este
Obispo, debiendo aadir ahora que en el archivo de Teruel se guarda la
carta que escribi a los teruelanos, participndoles su renuncia del
pontificado, en obsequio de la paz de la Iglesia.

FRANCS DE ARANDA. Naci tambin en Teruel en 1396, fue consejero de los
reyes de Aragn D. Juan I y D. Martn, y fue elegido para representar al
reino de Aragn en el Parlamento de Caspe: ya de edad madura, se retir
a la Cartuja de Portaceli (Valencia), de donde no quiso salir a pesar de
las reiteradas instancias que se le hicieron para volver a su antigua
privanza. Fund la Santa Limosna de Teruel para socorro de pobres
vergonzantes, y dotacin de doncellas menesterosas, para cuyo objeto
dej las salinas de Armillas que le pertenecan, redactando el mismo
los _Reglamentos_ para la buena administracin de su pio legado. Muri
en Portaceli a la edad de 85 aos en 1441.

D. GERNIMO RIPALDA: sabio jesuita que naci en 1536, y a la edad de
quince aos entr en el instituto de San Ignacio de Loyola: gran parte
de su vida residi en Toledo, donde esplic con lucimiento humanidades,
filosofa y teologa, y donde muri en 1618 a la edad de 84 aos,
dejando escrito el _Catecismo y esposicin breve de la doctrina
cristiana_, que aun sirve de texto en las escuelas pblicas, y del cual
se han hecho innumerables ediciones en Espaa y en todas las naciones
catlicas de Europa, dejando tambin traducido el libro de Kempis
_Contemptus Mundi_, o sea la _Imitacin de Cristo_.

D. JUAN YAGUE DE SALAS: Hijo y ciudadano de Teruel y secretario de su
Concejo; tuvo cierta popularidad en su poca, y ha llegado su nombre
hasta nosotros por su poema titulado: _Los Amantes de Teruel_, impreso
en Valencia en 1616, obra de escasa vala como produccin literaria,
pero que no carece de importancia bajo el punto de vista histrico, ya
por las noticias que contiene sobre la historia antigua de Aragn,
historia la mas notable de los antiguos reinos de Espaa; ya por reunir
las tradiciones que se conservaban en su tiempo sobre el pattico
episodio de los Amantes.

D. JUAN MARTINEZ SALAFRANCA: Naci en la misma ciudad el 9 de Mayo de
1677, en cuya parroquial de San Pedro fue bautizado: sigui la carrera
eclesistica, y aunque pudo alcanzar altas dignidades en la iglesia,
nunca quiso salir de su modesta posicin de presbtero. Residi muchos
aos en Madrid, consagrado al egercicio de su ministerio y a estudios
histricos y literarios. En 1737 se asoci con D. Francisco Manuel
Huerta y con D. Leopoldo Gernimo Puig, para la publicacin del _Diario
de los literatos_, el primer peridico que se public en Espaa: fue
esta publicacin de crtica literaria, y sus redactores no carecan de
la ilustracin, entereza y criterio que requieren esta clase de
trabajos; pero ya fuese por la oposicin de escritores coetneos, ya
consistiera en que la nacin no estaba todava en estado de apreciar la
delicadeza de su crtica, ello es que no vivi el _Diario_, mas que un
ao y nueve meses, en cuyo tiempo se publicaron siete tomos en octavo.
Salafranca reuna dotes de escritor de primer orden, pues adems de
estar muy versado en los idiomas del latn, griego, hebreo, francs e
italiano, era grandsima su erudicin en ciencias eclesisticas,
historia y bellas artes, y su estilo puro, correcto y de una sencillez
elegante: fue acadmico cofundador de la Academia de la Historia:
escribi muchas obras, entre las cuales solo citaremos las siguientes:
_Memorias eruditas para la crtica de artes y ciencias_: se publicaron
dos tomos y dej manuscritos el tercero y cuarto.--_Gramtica italiana,
castellana, latina, hebrea y griega._--_Poblacin de Teruel y noticias
sacadas de los antiguos anales de esta ciudad que se conservan en su
Archivo._--_Advertencias pertenecientes a la ciudad de Teruel y sus
jueces._--_Mtodo de estudios._--_Reyes que han visitado la ciudad de
Teruel._




SEGUNDA PARTE.




Captulo primero.

_Situacin de la moderna ciudad de Teruel.--Sus barrios.--El
escuche del Molino nuevo.--Los ros, puentes, vega, ermitas y dems
alrededores de Teruel._


Asentada sobre una meseta o altura de bastante consideracin en la
carretera de Zaragoza a Valencia y a la izquierda del ro Turia, se
halla la _Ciudad de Teruel_, capital de la provincia del mismo nombre,
cuyos viejos muros, en parte desmoronados, atestiguan su respetable
antigedad.

Cual centinelas que la guardan, tiene a su rededor los ocho barrios
siguientes: 1. el de _San Julian_, as llamado por una antigua ermita
de su nombre, denominada hoy de San Antonio Abad, en cuyo da celbrase
all una fiesta al fin de la cual, los labradores con sus bien
enjaezadas caballeras dan carreras por el camino de Valencia que
atraviesa el barrio. 2. el de las _Olleras_, porque en l estn las
alfareras que proveen a Teruel, y a muchos pueblos de la provincia y de
fuera, de cntaros, ollas, jarros, baldosas, ladrillos y dems objetos
de tierra cocida, tierra que con abundancia le proporcionan los cerros
vecinos. 3. el del _Arrabal_, prximo al anterior y a la parte alta de
la ciudad. 4. el de las _Estaciones_, nombre que recibe de las cruces y
escenas de la Pasin que se hallan hechas en baldosa sobre pedestales de
ladrillo en el camino del cementerio[17] 5. el de las _Cuevas_,
denominado as a causa de las que haba en la antigedad habitadas por
los moros, y convertidas hoy en casas de mediano aspecto, habiendo
alguna que otra cueva que revela bien lo que fue especialmente la
marcada con el nmero 114, que se encuentra a la derecha del camino que
desde el molino viejo conduce a Capuchinos por detrs de la casa de
Beneficencia. 6. el del _Crmen_, que comprende las casas de campo que
hay desde la crcel pblica hasta algo mas all de la ermita de aquel
ttulo, sita en la carretera de Zaragoza. 7. el de _San Francisco_, as
llamado del ex-convento de este nombre. Y 8. el barrio de la _Florida_;
sin duda denominado de este modo por formarle las casas que se
encuentran en la vega, desde el paseo del Obalo hasta el _Molino nuevo_;
frente al cual, en la ribera izquierda del ro, y subiendo a una pequea
altura dejando a la izquierda la torre o casa de campo del Sr.
Arcipreste Don Martn Sanchez, est el llamado por muchos, _Escuche del
Molino nuevo_, porque efectivamente, levantando all algo la voz,
vuelven a orse con muchsima claridad las palabras pronunciadas, como
si otra voz las repitiese en el sitio de enfrente por donde pasa la
carretera de Cuenca, entre cuyos dos puntos hay una distancia bastante
regular.

Al hablar de los ros debemos citar el _Guadalaviar_, o Guadi-Albiar, el
_Alfambra_ o _Alhambra_, tierra roja y el _Turia_: el primero, que
significa ro blanco, lleva sus aguas con aquel nombre hasta mezclarlas
con las del segundo, y desde esta unin siguen las aguas por toda la
vega, formando el ro _Turia_. Antes de llegar a San Blas, pueblecito
distante una hora de Teruel, hay un puente de piedra sobre el ro
Guadalaviar, y antes de encontrarse con el Alfambra, se ve una acequia
cuyo alcantarillado no queda duda que fue obra de arquitectura rabe:
sobre el Alfambra, hay un puente de piedra, llamado del Cubo, que da
paso a la carretera de Zaragoza, cerca del cual se construye ahora una
ferrera: sobre el ro Turia se encuentra, siguiendo la corriente un
hermoso y slido puente de hierro, obra que data del ao 1867, sirviendo
de paso a la carretera de Cuenca, y mas abajo hay otro llamado de
Tablas: tambin debajo de los Arcos hay otro puente de madera denominado
de la Reina, por el que pasa la carretera de Alcaiz.

Los ros citados riegan la vega de Teruel, vega pequea pero muy bien
trabajada: los campos, huertos y vias que se hallan al rededor de la
ciudad, presentan en determinadas pocas del ao un alegre panorama.

Adems de la Iglesia-ermita del ex-convento de Capuchinos, donde estuvo
la antigua ciudad y donde adems de un batn hay varias casas y una
buena fbrica de bayetas que hoy est cerrada; se encuentra en la
carretera de Zaragoza la ermita de Ntra. Sra. del Crmen, y en el barrio
de San Julian la de San Antonio Abad; antiguamente junto al portal de
Valencia haba un pequeo cerro en cuya cumbre se elevaba una bonita
ermita llamada de _San Redentor_, a la que el da de Santa Cruz de Mayo
iba el clero de la Catedral y despus de bendecir desde all los
trminos, se celebraba con este motivo una fiesta muy solemne: en la
carretera de Alcaiz y a la vista todava de Teruel, se ve el _llano de
San Cristbal_, donde antes estuvo el _Fonsal_ o cementerio de los
judos[18]: se llama de S. Cristbal, porque haba una ermita dedicada a
este Santo, en cuyo da los teruelanos iban a ella en animada romera y
se corra ensogado y embolado un toro llamado _El Toro de la Ciudad_,
que llevaba una estrellita en el testuz y una mantilla con toretes y
estrellas bordados.

Los alrededores de Teruel dan a entender claramente al observador, que
all en tiempos estuvo todo cubierto por las aguas de un gran lago, pues
aparte de otras pruebas, encuntranse multitud de impresiones de yerbas,
peces, caracolillos etc. etc.: en cuanto a lo dems por all se
encuentra tierra arcillosa, por all canteras de piedra, por acull
depsitos de piedra de yeso, y por do quiera vetas de _turba_, de donde
tal vez algunos dieran este nombre a Teruel, cuyos contornos as como
casi todo el terreno de la provincia, encierra en sus entraas riquezas
inmensas, del reino mineral, que sin lugar a duda hacen en esto a _la
provincia de Teruel la mas rica de todas las de Espaa_. Sensible es
que no se esplote mas! Lstima que el proyectado ramal de ferro-carril
de Calatayud a Teruel, no se lleve a cabo, para facilitar esa
esplotacin y animar la vida de la capital y de sus pueblos!




Captulo II.

_Aspecto esterior e interior de Teruel.--La puerta de San
Salvador.--La de la Anda-quilla.--La de la Traicin.--El auto de
fe.--El Acueducto de Teruel._


Vista por fuera la ciudad de Teruel admira por su posicin soberbia y
por la magestad de sus altas y moriscas _torres_ coronadas de
caprichosos arabescos y levantadas sobre arcos que por su pie abren paso
a la calle con pintoresca osada.

No tan bella parece la ciudad en su interior, antes bien produce una
impresin algo desagradable lo empinado de sus cuestas, lo tortuoso de
muchas lbregas calles, y el mezquino y ruinoso aspecto de sus
edificios, entre los cuales descuellan por su solidez y grandes
proporciones, ya que no por su artstica belleza, la casa de la
Comunidad y el Seminario, edificios situados el primero en la antigua
plaza de la Marquesa, ahora de la Libertad, y el segundo en la plaza de
su nombre dando ya fuera de la ciudad.

La distribucin interior de las casas, es antigua y de poco gusto,
ofreciendo por lo general en su esterior un aspecto poco ventajoso y sin
ningn orden arquitectnico: en los ltimos aos, sin embargo, se han
mejorado y cada da se mejoran mas algunos edificios, y se construyen o
se reedifican otros, segn el gusto moderno.

No se busque en Teruel, ni tampoco en su provincia, los nuevos adelantos
de la industria y del comercio, ni los goces refinados de la
civilizacin moderna: pero bastante pureza de costumbres, nobleza de
carcter, franca hospitalidad mezclada con alguna rudeza y pueblos
esencialmente agrcolas, eso si se encontrar.

De las siete puertas que antes daban entrada en Teruel, solo hoy estn
en pie las tres siguientes:

1. La de _San Salvador_, nombre que recibe del templo y de la calle a
que da paso; es toda de piedra y de gran solidez y se cree fue
construida muy poco despus de la fundacin de la ciudad.

2. La de la _Anda-quilla_, hecha en la misma muralla, y cuyo nombre,
segn algunos, procede de que cuando D. Diego Garcs de Marcilla,
llegaba a Teruel montado en una jaca la noche en que se cumpla el plazo
de espera dado por su amada D. Isabel de Segura, al entrar por aquella
puerta oy la primera campanada de un reloj que daba las once y que D.
Diego crey las doce, y entonces hincando la espuela a su cabalgadura
para llegar a tiempo a la casa de Isabel, dijo a su escudero: _Camacho
perdidos somos_ y a la jaca _Anda, jaquilla_, palabra que corrompida
hoy la pronuncia el pueblo _Anda-quilla_.

3. La puerta de la _Traicin_,[19] situada junto al sitio que por la
parte de la ciudad empieza el acueducto: la traicin conserva sin duda
ese nombre, a causa de haber penetrado por ella llevndolo todo a sangre
y fuego, las tropas de D. Pedro I de Castilla (el Cruel o el
Justiciero), durante la guerra de los nueve aos: no falt denuedo a los
teruelanos para defender sus hogares: por espacio de nueve aos
sostuvieron las embestidas de los ballesteros castellanos y no les
intimidaron la ruina y mortandad que producan las enormes piedras que
desde fuera lanzaban las bombardas. Rindiose Teruel, segn dice el P.
Traggia, _el da negro de Santa Cruz--1365--Mircoles al medio da por
tracto malo et falso_.

Siguiendo la muralla en la parte mas alta del Tozal[20], se hallaba la
puerta de _Zaragoza_, porque antes empezaba desde ella el camino que
conduca a dicha ciudad: entre ambas puertas hay una pequea planicie,
en la cual el da 7 de Enero de 1486, tuvo lugar un auto de fe: fueron
all quemados por herticos o judaizados, nueve vecinos de Teruel, siete
hombres y dos mugeres: desplegose fnebre e inusitada pompa para el
cruento espectculo: escoltados por mucha gente armada de a pie y de a
caballo llevaron a los presos por la carretera de la crcel, desde las
casas llamadas del Arzobispo, hasta la plaza llamada del Mercado, en la
cual haban erigidos dos cadalsos: subieron al uno el inquisidor y sus
ministros con trages negros; ocuparon el otro las vctimas con
sambenitos amarillos y mitras de color negro: despus de una arenga que
les dirigi el inquisidor, leyose a cada uno su proceso y deposicin de
testimonios, y luego llevados a la planicie mencionada, y en la era de
Pero Pancha fueron quemados en las grandes hogueras que al efecto se
haban encendido.

He aqu los nombres de los condenados: Jaime Martnez Santangel, mayor;
Francisco Tristn, mayor; Francs de Puigmija; Diego de Toledo; Pero
Pomar, mayor, Jaime Pomar, su hermano; el notario Joan Sanchez De xarch
(a) el Royo; la muger de Ferrando Rm y la de Gil de Gonzalvo Roiz.

Algunos meses antes de este suceso, del que el cronista, testigo
presencial, dice con ingenua conmiseracin, que era piedad ver una cosa
tan nueva en Teruel, algunos meses antes, decamos, el 30 de Agosto de
1485, haban sido tambin quemados en la plaza del Mercado, Berenguer
Rm; Gonzalvo Royz, mayor; su hijo Gil de Gil Royz, y Violante de
Santangel, su muger. La mayor parte pertenecan a las familias mas
distinguidas de Teruel, especialmente la de los Santangel, que era una
de las mas poderosas y opulentas.

El _Acueducto de Teruel_, o los _Arcos_, como le llaman comunmente, es
uno de los monumentos mas notables por su construccin y por el buen
servicio que presta a la poblacin: junto a la puerta de la Traicin se
levantan los esbeltos arcos que le forman: en el ao 1537[21], el
insigne arquitecto Pierres Bedel empez a fabricar esta escelente obra
que se hizo para conducir el agua de una fuente que dista media legua de
la ciudad para el abasto de esta: fue preciso taladrar un monte de
piedra picada, con el fin de que en dicho trecho reposase el agua;
coronando esta obra al remate de ella, para pasar un valle, con ocho
arcos de tanta altura y maravilloso primor, que se tiene por obra de las
mas admirables de Espaa: tiene cada arco de concavidad noventa y cuatro
palmos geomtricos y cost mas de cincuenta mil escudos.

En la parte del suelo del barranco hay dos grandes arcos, y encima de
estos hay seis, por cuya parte superior atraviesa el cauce del agua para
surtir las fuentes de la capital; el punto de donde arrancan los seis
arcos sirve de puente para pasar al camino y barrio de las Estaciones.

Dicho acueducto, pertenece a la clase de los _aparentes_, est
construido con grandes piedras sillares, la canal por donde va el agua
est revestida interiormente de un cimiento muy duro, los arcos estn
sostenidos por seis pies derechos y sobre el punto de donde salen los
pilares del segundo orden, hay grandes almohadillados que contribuyen a
hacer mas admirable el acueducto y a dar mas solidez a la obra.

Dejando a la izquierda el barrio citado poco ha, encuntrase otro arco
slido pero de poco gusto que da paso al agua que v por el acueducto
descrito, y siguiendo adelante, cerca ya del cementerio se halla una
fuente de un cao sobre del cual se lee: _Desde este punto a la mina del
Collado se vari la caera y se coloc de hierro:--ao
1866._--Efectivamente desde este sitio sigue la caera, y pasan por
debajo del Collado o cerro de Santa Brbara, al depsito de donde parten
las aguas para recorrer todo el trayecto que desde el acueducto hemos
venido recorriendo.




Captulo III.

_Las Calles, las Plazas, las Fuentes y los Algibes de Teruel._


Las calles de Teruel son por lo general estrechas, tortuosas y
medianamente empedradas, pero muchas hay muy aseadas y algunas con
alcantarillas: para el sistema de las calles puede considerarse la
ciudad dibidida en dos partes; por la del Salvador que unida al Mercado
y calle del Tozal, corre de E. a O. formando una lnea semicurva desde
la puerta del Salvador a la antigua de Zaragoza. En el lado izquierdo de
esta lnea hay veintisiete calles; la mayor parte en lnea recta y
paralelas entre s, distribuidas con bastante regularidad, siendo las
principales la del _Seminario_, por que conduce a la plaza donde est
este establecimiento: antes se llamaba de _Acuavera_ por vivir en ella
una de las mas antiguas familias de Teruel; la de los _Amantes_, porque
all habitaron estos y sus familias; antes se llam de Ricos-Hombres,
por las familias nobles que en ella vivan y en cuyas casas se ven
todava los escudos de armas: la de _S. Juan_ que conduce a la plaza de
su nombre: la de los _Mrtires_, por haber vivido en ella los
compatronos de Teruel, San Juan de Perusia y San Pedro de Saxoferrato:
la de _Francs de Aranda_, en memoria de este ilustre y caritativo
personaje; tambin se llam esta calle la de la Pescadera, porque antes
era el nico punto donde se venda el pescado: la de _Santa Mara_, as
llamada porque conduce a la Catedral conocida antiguamente por Iglesia
de Santa Mara de Media-Villa a causa de que ocupaba precisamente el
centro de la villa de Teruel: en esta calle, al buscar tierra firme para
levantar el cimiento de la casa de Lagasca, se encontr a unos treinta
metros de profundidad un espacioso subterrneo sostenido por columnas de
piedra; la parte de un lado pareca bao rabe, y la del otro que se
diriga hacia la plaza del Mercado, tena a una distancia regular,
cavidades largas a manera de pesebres: se cree con fundamento ser todo
esto obra de moros, y mas si se fija la atencin en una pequea mezquita
que hay casi debajo y delante de la fuente de la plaza del Mercado, con
la que tal vez se comunicaba el subterrneo encontrado en la casa de
Lagasca: todava hay personas en Teruel que en tiempos de la guerra
estuvieron en dicha mezquita, ya casi desconocida.

_Plazas, Fuentes y Algibes._ Se encuentran catorce plazas en Teruel, la
_Mayor_ o del _Mercado_, cuya figura es un polgono, tiene quinientas
treinta y siete varas cuadradas y soportales en sus contornos bien
pavimentados: en esta plaza se ven las principales tiendas de comercio y
fuera de los soportales el abundante mercado de artculos de consumo de
todas clases y diferentes puestos, que se llaman _paradas_: Valencia,
Sagunto y otros puntos surten a esta poblacin de cuanto se cra en
aquellas frtiles huertas y de todo lo dems que necesita: hubo un
tiempo en que en la plaza de que tratamos se dieron corridas de toros, a
las que asistan muchsimos espectadores habiendo llegado a pagar a
media onza el asiento en uno de los espaciosos balcones que todava
existen: en ella est tambin la antigua casa de Ayuntamiento, desde
cuyo balconage dirigieron la palabra al pueblo teruelano por diferentes
veces, los que despus fueron mrtires Fr. Juan y Fr. Pedro de Pisa, con
el fin de calmar los nimos, pues a consecuencia de la trgica muerte
de los _Amantes_, del dolor y lstima pasaron las circunstancias a la
ira, volviendo a recrudecerse los bandos y parcialidades que dividan la
poblacin principalmente entre los Muozes, Garceses y Seguras, quienes
hubieran acudido a las armas a no mediar con su palabra aquellos
venerables religiosos.

Casi en medio de dicha plaza hay una antigua fuente de construccin
irregular, que tiene cuatro caos de agua la que va a parar a un piln
tal cual ancho: en el centro se eleva una columna, sin mrito alguno
artstico y en su parte superior hay un toro que le sirve de adorno: al
pie prximamente de esta fuente,[22] hay una piedra que cubre una
angosta escalera que da a un recinto fuerte y abovedado, parecido a una
mezquita de la cual nos hemos ocupado poco ha. Cerca de all debajo del
pavimento, hay tres _algibes_, que, segn un manuscrito conservado en la
Academia de la Historia, Coleccin del P. Traggia, tomo XIX,[23] los
comenz a obrar en el ao 1375, el Sr. Castellan de Amposta, et despus
da domingo a 30 das de Octubre, faciendo hi una almoneda de D. Juana
de Alcaiz, sumiose la cubierta del uno con veinticuatro homes et cuatro
mullieres, y no escap mas de uno.

La plaza de la _Marquesa_, (ahora de la Libertad), es de figura
cuadriltera de cuatrocientas veinte varas de superficie: est decorada
con las fachadas de la Comunidad y la de la Marquesa de la Caada, con
una fuente pblica en el lado del Oeste.

La de la _Catedral_, es un polgono de trescientas ochenta y nueve
varas de superficie con una fuente en el costado del Norte, y las
fachadas de las casas consistoriales y la Catedral. La de _Santiago_, de
figura cuadriltera con sesenta y seis varas de superficie, y una fuente
al lado del Oeste. La del _Seminario_, figurando un polgono de
cuatrocientas treinta y seis varas, est decorada con el frontispicio
del Seminario conciliar de quien toma el nombre. La de _San Miguel_, de
forma cuadriltera con setenta y dos varas de superficie. La del
_Paseador_, que tiene ochocientas veintitres. La de _Bolanr_, treinta y
ocho. La de _San Andrs_, cincuenta y siete con una fuente en medio. La
del _Tremedal_, de ciento treinta y cinco varas. La del _Gobernador_, de
forma cuadriltera y de ochenta y siete varas. La de _San Juan_, de
ochocientas treinta y ocho, llamada as del templo que hay en ella. Las
dos primeras corridas de toros que se celebraron en Teruel con motivo de
unas fiestas reales por Fernando VII, dironse en esta plaza, habindose
invertido una cuantiosa suma en madera para formar tendido y cerrar la
plaza: en ella se encuentra la antigua casa de los Barones de Escriche
y el Hospital, del que nos ocuparemos mas adelante.

Por ltimo la plaza de la _Judera_, de trescientas sesenta y siete
varas de superficie: se llama as por que en ella y en algunas calles
vecinas habitaron los judos, quienes por la noche cerraban con grandes
puertas el barrio que ocupaban, en el que todava existe la casa donde
resida el caudillo, y que mas tarde ocup el Rey D. Alonso; siendo
digno de particular mencin el techo de madera de la habitacin
principal por sus notabilsimas pinturas de figuras, monstruos, sierpes,
toros con estrella y alguna que otra representacin quimrica, pinturas
que han llamado estraordinariamente la atencin de cuantos curiosos y
amigos de antigedades han ido a examinar aquella casa, hoy ocupada por
la honrada familia de un tejedor. Tena comunicacin con un torren de
piedra llamado castillo de _Ambeles_, que hay en el paseo-ronda de este
nombre, y que, segn voz comn, haba a su pie una puerta por la que
subterrneamente se poda salir al cerro de Santa Brbara que est en la
sierra vecina, dndosele aquel nombre porque dicha Santa tuvo erigida
all una ermita: cerca de ella hay una cueva de regular profundidad, que
por tener tres agujeros para entrar, se conoce por la _Cueva de las tres
puertas_.




Captulo IV.

_La antigua Iglesia de Santa Mara de Media-Villa, ahora la
Catedral.--San Pedro.--San Martn._


La fbrica de todos los templos de Teruel, es de igual antigedad, y los
restos que aun se conservan en algunos desde su primera planta respiran
aquel gusto de la arquitectura arbiga como son las torres para los
campanarios, nicos restos que han quedado de la antigedad, por que lo
dems de los edificios se han renovado en la sucesin de los siglos, y
algunos han llegado a la mejor forma y perfeccin de la arquitectura.

Por lo que hace al templo que nombramos primeramente en el epgrafe de
este captulo, diremos que, antes tena la advocacin de _Santa Mara de
Media Villa_, por ocupar el medio o centro de la entonces villa de
Teruel: en un principio era simple parroquia, hasta que en 1423 se
erigi en Colegiata a solicitud de los teruelanos, hallndose en Teruel
el Arzobispo de Zaragoza D. Alonso Argello y el Rey D. Alfonso V.
celebrando Crtes con los aragoneses: En 6 de Octubre de 1347, el Rey D.
Pedro el IV solicit de la Santa Sede, la elevacin de la Colegiata a
Catedral, pero no se consigui hasta que reiterada la peticin por el
monarca Felipe II al Papa Gregorio XIII, este, en 30 de Julio de 1577,
espidi una bula accediendo a la solicitud del Rey. Nuevamente se
reiter por Sisto V en bula de 5 de Octubre de 1587, confirmada despus
por otra del Pontfice Gregorio VIII, fecha 3 de Julio de 1593.

Consta de tres naves paralelas con un crucero, sobre el cual descansa un
cimborio de dos cuerpos al estilo gtico: la nave de enmedio y el
tras-altar han sido renovados de arquitectura moderna: los adornos del
templo son bastante escasos por cierto, siendo muy regular el techo de
las naves laterales. El altar mayor en cuanto a su arquitectura es de
estilo medio o plateresco, pero el de la escultura es mas grandioso,
pertenece a la escuela florentina del tiempo del clebre Miguel Angel.
En doce tableros colocados en los diferentes cuerpos del retablo se ven
asuntos de la vida y pasin del Redentor con figuras casi totalmente
relevadas: en el parage principal est la Asuncin de Nuestra Seora, de
escultura y treinta y tres esttuas colocadas en los nichos del retablo.
En el libro de estatutos y otras memorias de la Catedral se lee: _El ao
1536, M. Juan Navarro y los Cannigos, hicieron hacer el retablo mayor
de masonera; hzolo Maestre Gabriel Francs, y ao 1538, muri dicho
oficial: est enterrado en la puerta del Coro, cost, como est en
blanco y sin dorar, veinte mil escudos._--En otros asientos dice:
_Aniversario, da de San Josef por Maestre Gabriel Yoli, imaginario de
quince sueldos a cargo de la fbrica._

A la derecha del crucero hay un magnfico cuadro de las Once mil
Vrgenes firmado en 1628, _pinxit Antonius Bisquert_; este eminente
artista era valenciano, se estableci en Teruel en 1620, y muri en
1646. Al lado de la Epstola y propiedad de los Duques de Villahermosa
est la capilla de los Santos Reyes; todas las pinturas del retablo
honran sobremanera al artista, pero muy particularmente la de la
Epifana representada en el parage principal: es copia de otra de
Rubens, ejecutada por Francisco Gimenez, natural de Tarazona: atribuyese
la muerte de Bisquert, a la melancola que le ocasion el haber
intentado en valde hacer igual pintura. En dos urnas colocadas a cada
lado de la capilla, se encierran las reliquias de los santos mrtires
Alejandro, Jacinto, Leon y Eugenio; y las de las vrgenes Gernima,
Margarita y Escolstica.

La reja del Coro, de gusto gtico, se ve adornada con grandes follages,
y algunos ramilletes ejecutados con el mayor primor: su sillera, regalo
del Obispo de Teruel D. Martn Ferrer, despus de ser promovido a la de
Tarazona, a principios del siglo XVII, es de orden drico con columnas
istriadas entre los asientos.

Varias son las alhajas que se conservan en este templo tales son: una
custodia de plata de orden plateresco con seis columnas abalaustradas;
en el tabernculo ovalado y entre los dos ngeles que sostienen la
sagrada Hostia, hay un pequeo dosl y un arco para el monumento, todo
del mejor gusto, teniendo la siguiente inscripcin: _Humilium
celsitudini Petrus Martnus Rubio, Decanus Turolensis, surdin vice
Regia Gubernator, sacr Roman Rot auditor._ Posteriormente el Obispo
de Teruel, D. Francisco Perez Prado y Cuesta, regal, segn digimos al
tratar de los Obispos, otra preciosa custodia labrada en Crdoba, en
1742 por Bernab Garca de los Reyes: consta de mas de catorce arrobas
de plata, su estilo es churrigueresco, su forma la de un templete de dos
cuerpos sobrepuestos, sostenidos por columnas con relieves y adornos de
buen gusto, y terminando en una corona imperial: cost dos mil pesos.

Otra reliquia notable es la cabeza de Santa Emerenciana, vrgen y
mrtir, patrona de Teruel, cuya festividad se tiene trasladada a la
feria tercera despus de la Ascensin: fue proporcionada esta
preciossima reliquia el ao 1361, por D. F. Juan de Heredia, Gran
Maestre de Rodas. La imagen de esta Santa, es de plata, como tambin la
de la Asuncin de Nuestra Seora, y la de Santa Gernima.

Nada mas de notable contiene este templo: tiene dos puertas, una que da
a la plaza que lleva su nombre, y otra al Palacio Episcopal, edificio
formado y estendido con otros adyacentes, y en el que nada llama la
atencin del artista ni del curioso, si se esceptua su patio compuesto
de un intercolumnio jnico labrado con buen gusto.

El templo de la parroquial de _San Pedro_, acaso se conserva, a pesar de
su renovacin en 1741, en general, como en su primitiva fundacin:
parece atestiguarlo as su anchura y aplastada nave gtica, nica de que
consta: esttuas colosales y de muy mediano gusto, representando en su
mayor parte el apostolado, se ven esculpidas en los postes. El altar
mayor, como obra de un mismo artfice, aunque mas en pequeo, es igual
en su orden al de la Catedral, con la diferencia de que as como en este
se representan pasages y misterios de la vida del Redentor, en aquel son
concernientes a la vida y martirio del santo Apstol: tambin es obra de
Gabriel Yoli, otro retablito al lado de la Epstola, con relieves en
miniatura, y en cuya parte principal se ven representados de escultura,
los mdicos San Cosme y San Damian: aqu se encontraron los cadveres de
los _Amantes de Teruel_. Como se incorpor a esta parroquia la de San
Esteban, se ve este santo colocado en el testero de la reja de hierro de
la puerta donde fina el arco sobre que se halla, a manera de la de San
Martn y San Salvador, fundada su torre. Rebajada en 1795, perdi todo
su mrito artstico, porque se adulter su primer cuerpo, y se hizo el
segundo de bastante mal gusto.

Cual perenne centinela se descubre por la carretera de Zaragoza, la
arabesca Torre de _San Martn_, pegada a su Iglesia e inmediata a la
puerta de la Anda-quilla: levantada la torre sobre un arco que abre paso
para la mencionada puerta, al verla, asalta a la imaginacin la idea de
si fue o no rabe su artfice, por lo arabesco de su construccin, por
sus adornos del mismo gnero, y por las almenas que en el ltimo trmino
la cien. Fundida al parecer en un mismo molde que la de San Salvador,
tienen ambas en sus cuatro lados multitud de compartimientos, cornisas y
frisos sobrepuestos, y cuadros en que estn intercaladas algunas
pequeas columnas de barro cocido y embarnizado de varios colores,
multitud de ladrillos formando una especie de mosaico muy grato a la
vista.

Consta el cuerpo superior de una galera de arcos ojivos, sobre los
cuales se dejan ver otros menores de forma tambin arbiga: desgastada
por los cimientos, tratose de su reparacin en 1549, con cuyo objeto se
citaron los mas hbiles profesores que a la sazn haba en el
territorio: present cada uno su plan, y por juzgarlo mas basado en
principios y por consiguiente de mas prontos y felices resultados, fue
admitido el de Pedro Bedel, francs; que se hallaba entonces labrando la
Iglesia de Mora (provincia de Teruel). Apuntal la torre perfectamente y
con tal maestra, que sostenida por las vigas abri el cimiento y lo
obr de cal y canto hasta la cara de la tierra, dejando suspendida la
torre y la obra en este estado para que formara asiento por espacio de
un ao; y en 1551, comenz a ir cortando y reparando poco a poco, hasta
que la dej tal como en el da se encuentra, con gran admiracin y
aplausos de todo el pueblo teruelano que acudi a ver quitar el
andamiage el da sealado al efecto. Fue la construccin de los andamios
y puntales tan portentosos, que vidos corran los viajeros instruidos a
estudiarlos, los curiosos a embeberse en su contemplacin, y no pocos
trasladronse a Teruel, con el nico y esclusivo objeto de admirar la
obra del inmortal y modesto Bedel, que se concluy en el mismo ao. Como
homenage digno a su genio, se le encomend despus el acueducto, y
merced a su fama hubo de construir la clebre mina de Daroca, la fuente
de Celadas y ltimamente la Catedral de Albarracin, donde muri en 1567:
el jornal de Bedel en los das que trabajaba era el de diez sueldos:
pago harto mezquino a tanto mrito.

La Iglesia de San Martn es una de las mejores de Teruel, y de orden
drico sencillo; separada de su torre en la memorable guerra de la
Independencia, se reconstruy con el objeto de volverla a unir por Mosen
Rafael Perez, prior que era del Captulo, todo el crucero del trascoro,
pero tan perfectamente y tan bien continuado el orden arquitectnico,
que es necesario hasta el mas inteligente, que se le advierta la
renovacin para conocerla: tiene esta Iglesia dos copias bastante bien
acabadas de Gercino y Anbal Caraci, y un retablo en la sacrista de
dos cuerpos con cuatro columnas corintias, cuyas pinturas son de Antonio
Risqurt.




Captulo V.

_Las Iglesias de San Juan, San Andrs, San Salvador, Santiago y San
Miguel.--Los conventos y los ex-conventos de Teruel._


Poco tiene de notable el templo de la parroquia de _San Juan_; su torre
que data desde 1342, parece hallarse levantada sobre un torren rabe,
que, con otros dos de igual orden que se hallaban donde hoy est el
ex-convento de Dominicos, y otro denominado la Torre del Redentor,
formaban el punto mas fuerte de Teruel que se llamaba la _Ciudadela_; el
templo se renov a principios del siglo 18; sus altares respiran regular
gusto artstico: fue profanada esta Iglesia por las tropas a las que
sirvi de cuartel, pero despus fue renovada y restaurada celebrndose
en memoria de esto ltimo una solemne fiesta el da 7 de Febrero en que
se abri nuevamente al culto, habindose encontrado enterrada, no
sabemos con que objeto una imagen de Jesucristo, que mas tarde fue
restablecida en la mayor veneracin por su hallazgo, y devocin general
de los teruelanos.

Sobre la puerta de la parroquia de _San Andrs_, dascuella la torre
cuadrilonga y almenada, remedo de la de San Martn y Salvador, pero con
escassimo nmero de labores: la Iglesia renovada tambin nada tiene de
notable en su orden arquitectnico: el altar mayor es de figura de
templete y en el centro se ve de bulto el santo patrono: en esta Iglesia
descansan las cenizas de D. Antonio Sanchez Muoz, Obispo de Albarracin
y Segorbe, y miembro del Concilio Lugdunense en 1274: muri en Teruel su
patria en 1. de Setiembre de 1318: este ilustre Seor y su familia
debieron ser decididos patronos de esta Iglesia, puesto que sus armas se
ven prdigamente repetidas en el cimborio y bvedas del templo.

La Iglesia parroquial de _San Salvador_, dedicada en un principio a la
Epifana, es de gran buque, pero de mal gusto: venrase en este templo
un Cristo (colocado ahora en el altar mayor y antes en la capilla de
Santa Ana,) llamado el _de las tres manos_, a causa de verse una pegada
en el costado derecho[24]: es la imagen en que mas fe tienen los
turolenses, y a quien muy devotos acuden en sus lances mas apurados de
sequa, epidemias y catstrofes, como la mejor ncora de su salvacin.
Cuando el Rey D. Jaime hallbase en Teruel en disposicin de emprender
la conquista de Valencia, adelantronse los teruelanos a buscar al
enemigo sin orden del rey, y al tiempo de partir sacaron
procesionalmente al mismo Cristo hasta fuera de la poblacin como en
seal de despedida. En Junio de 1867, hallndose los habitantes de
Teruel en el estado mas aflictivo por la grande escasez de aguas, causa
del aspecto desconsolador que presentaban los frutos de la tierra,
agostados por los abrasadores rayos del sol; se llev a la Catedral en
solemne procesin rogativa dicha Sacratsima Imagen, a la que asisti el
pueblo entero de Teruel: concluido el tiempo de novena, durante el cual
llovi aunque poco, fue vuelta con la misma solemnidad a su Iglesia de
San Salvador, y al regresar el clero y dems acompaamiento a la
Catedral llovi de una manera tan abundante como pocas veces han visto
los ancianos de Teruel, algunos de los cuales as como los documentos
que hemos consultado, confirman lo que acabamos de consignar acerca del
Santsimo Cristo del Salvador.

* * *

Con referencia a papeles antiguos podemos aadir sobre esta Imagen, que
con favorable xito fue sacada de su templo y llevada a la Catedral en
solemne procesin rogativa en el siglo pasado, en las fechas siguientes
y por los motivos puestos a continuacin.--En 7 de Mayo de 1702 por
sequa; en 1, de Setiembre de 1703, por epidemia: en 15 de Mayo de
1712, en 13 de Octubre de 1751, y en 29 de Setiembre de 1752, por
sequa: en 24 de Marzo de 1754, por terremotos; y en 2 de Junio de 1780,
por sequa. Consrvase en este mismo templo un esqueleto en el mejor
estado, de una estatura colosal, ignorndose hasta la fecha su autntica
procedencia, si bien se supone sera algn militar, por descubrirse en
su cuerpo un agujero de la figura de un balazo.

En la primera capilla, entrando en la Iglesia parroquial de _Santiago_,
hay un magnfico retablo de Antonio Bisquert; no cedindole en mrito
otro retablito que hay en la sacrista: su torre, segn la tradicin,
fue crcel del tiempo de los romanos, y en ella estuvieron presos en su
paso para Valencia S. Vicente Martir y su maestro San Valero: tambin
segn la tradicin, fue esta Iglesia mezquita; y palacio rabe el
convento inmediato de religiosas de Santa Clara, o de las Monjas de
Arriba, como le dicen en la ciudad.

La Iglesia de _San Miguel_, parroquia de este nombre, consta de tres
naves iguales, separadas por ocho antas de arquitectura moderna: fue
renovada a mediados del siglo pasado: el altar mayor, costeado casi todo
por el Ilmo. Sr. Obispo turolense D. Francisco Perez de Prado, tiene en
su parte principal la Pursima, con cuya condicin el prelado ayud con
sus fondos particulares a la construccin: al lado de la Epstola y en
una urna, se ve a Santa Mara Magdalena, de bulto, en actitud penitente
y contemplativa, perfectamente acabada: debajo del rgano hay un altar
de San Jorge, de bastante mrito, y que se supone con mucho fundamento
ser de la poca del Rey D. Jaime, as como un Nazareno con la Cruz a
cuestas, que va en las procesiones de Semana Santa: el mencionado Rey D.
Jaime, cuyo retrato se conserva al lado del retablito de San Jorge,
fund en 1262 una cofrada de Caballeros de Teruel, siendo el monarca el
primer cofrade: hay en la Secretara de esta Iglesia un San Juan
Bautista de cuerpo entero, que patentiza la valenta del pincel que le
esculpi en el lienzo.

El Convento de _Monjas Claras_, de _arriba_, fundado por los Reyes de
Aragn D. Pedro IV, y D. Leonor en 1367; tiene una Iglesia de tres
naves, en donde se ven algunos frescos de Vicente Vidal: su titular es
Santa Catalina Martir, cuya imagen se halla en el lienzo del altar
mayor: todo el edificio revela la antigedad y magnificencia de sus
reales fundadores.

El Convento de _Monjas descalzas de Santa Teresa_, o Monjas de _Abajo_,
es de una nave con cruz latina: para esta fundacin dej sus bienes D.
Domingo de Vencochea, natural de la ciudad de Teruel, pero no siendo
suficientes, se proporcionaron mayores con la piedad del pueblo, y sobre
todo con los generosos auxilios del Ilmo. Sr. Obispo D. Diego de Chueca,
que dirigi la obra con la mayor magnificencia y tuvo el grato consuelo
de consumarla y establecer las fundadoras que llev de Zaragoza en 1660.

El ex-convento de _San Francisco_, es de la mayor antigedad y es de los
das del Santo Fundador, quien envi a dos religiosos llamados San Juan
de Perusia y San Pedro de Saxoferrato, italianos, los que fueron
admitidos en Teruel a principios del ao 1217 precisamente en el que
ocurri el trgico suceso de los _Amantes_, en cuya poca tomaron
posesin de la ermita de San Bartolom, que les concedi el Ayuntamiento
de Teruel, ermita que hoy se conserva dentro de los que fueron claustros
de dicho convento: cada uno se arregl su habitacin a los dos lados de
la ermita, conservndose todava el pozo llamado de los Mrtires a cuyas
aguas atribuyen, algunas personas piadosas de Teruel, la virtud de
curar varias enfermedades: dichos religiosos edificaron al pueblo con
sus buenos ejemplos y llevados del celo de la religin pasaron a
Valencia en donde sufrieron el martirio, siendo rey de los moros,
Zeit-Abu-Zeit que algunos llaman _Azoto_, el cual se levant con el
ttulo de _Christanorum maximus persecutor_, grandsimo perseguidor de
los Cristianos.[25]--El pueblo de Teruel pronuncia siempre con gran
respeto los nombres de aquellos Santos Mrtires, a quienes tiene por
compatronos, y recuerda con su respeto los beneficios que hicieron, ora
llevando la paz a muchas familias, ora aquietando los nimos de los
bandos de Teruel, en la poca de los _Amantes_; ora, en fin, estendiendo
su consuelo en la mayor parte de los pueblos enclavados en la provincia
de Teruel. Al ser arrojados los moros de Valencia, en cuya empresa
distinguieronse no poco los hijos de la capital que historiamos,
pidieron por este motivo y por los indicados, los cuerpos de aquellos
ilustres Mrtires que se conservan en la Catedral. En 1225 se hallaba ya
bastante nmero de religiosos que continuaron la empresa de sus Santos
Fundadores. En 1399 D. Garca Fernandez Heredia, Arzobispo de Zaragoza,
favoreci la renovacin y fbrica de este convento, y a sus espensas se
hizo la Iglesia que fue magnfica por su solidez y arquitectura aunque
de una sola nave y adornada con buenos altares. Se celebraron all
algunos captulos provinciales, y all tambin hacan antes mansin
todos los Obispos a su arribo a Teruel, y despus de descansar del viaje
y recibir las primeras visitas, entraban solemnemente en la ciudad a
tomar posesin de su Silla.

El extinguido Convento que nos ocupa, situado extramuros de Teruel en la
ribera del Turia, a juzgar por la gran exornacin de la puerta, el
gablete, las ventanas subdivididas, as como los rosones en gemelas
secundarias con columnitas fasciculadas, cruciformes y bases sencillas
con un solo toro bastante complanado; perteneca a la arquitectura
gtica (estilo ojivl.)

En 1783, siendo Obispo de Teruel, D. Roque Martn Merino, inundose toda
la vega y lleg el agua hasta el mismo altar mayor, penetrando tambin
por todo el convento, con cuyo motivo dicho Prelado se llev a su
Palacio mantuvo a todos los religiosos. Muchos aos antes siendo prados
todo lo que hoy es la vega y a la sazn que se mantenan en ellos un
nmero considerable de animales, especialmente de ganado vacuno, hubo
grandes tronadas, aumentronse las aguas de los ros sobre todo las del
Guadalaviar, y arrastraron cuantos animales haba en los prados
ocasionando adems perjuicios sin cuento a los vecinos de Teruel: en
virtud de este triste acontecimiento, y para evitar en lo posible su
repeticin, se construy una magnfica compuerta y se coloc mas arriba
del puente de piedra que hay pasado el pueblecillo de San Blas, cerca de
la masa llamada de los Frailes, logrando con esto y con acequias que
abrieron, contener por un lado y desaguar poco a poco por otro la
corriente del Guadalaviar: andando el tiempo, no se tuvo cuidado de
sostener esta buena precaucin, y ahora est espuesta con poca
diferencia la vega de Teruel, a las mismas inundaciones.




Captulo VI.

_Continuacin de los ex-conventos.--El Seminario.--La Sala
Capitular._


La fundacin del Convento de _Religiosos Mercenarios_, es casi tan
antigua como su instituto: los Reyes de Aragn ayudaron mucho al
patriarca en esta empresa en la poca precisamente en que el Rey D.
Alonso II haba creado en Teruel la orden militar llamada del Redentor,
que por la semejanza en sus objetos fue una imagen de este instituto; y
este establecimiento que aqu tuvo su origen y centro, fue
posteriormente incorporado a la compaa de los caballeros de San Jorge
de Alfambra y en la Iglesia parroquial de San Miguel de Teruel,
consrvase una capilla y altar antiqusimo que perteneca a dicha orden.
Por disposiciones capitulares fue agregado este convento a la provincia
de Valencia y en todos tiempos hubo en l religiosos doctos y
ejemplares: el edificio era muy hermoso, el templo muy digno de
admiracin, y su titular era el _Salvador_: qued dicho convento muy
arruinado en la guerra contra los franceses, casi del mismo modo que el
que fue Trinidad, y que hoy est destinado a escuelas pblicas.

* * *

El Convento de _Capuchinos_, que por incidencia hemos nombrado en otro
lugar, fue fundado por los mismos religiosos en lo que ahora es paseo
del Obalo, ausiliados por D. Lupercio Arbiz, Caballero de la orden
militar de San Juan de Jerusalem y Comendador de Caspe, habindose
gastado en ello pinges rentas: El Obispo D. Fernando Valds dio su
aprobacin y el Ayuntamiento y el pueblo teruelano prestaron su
consentimiento y contribuyeron con la mayor liberalidad a su
engrandecimiento que les fue correspondido con usura por los religiosos
del convento, cuyo edificio se arruin totalmente en los calamitosos
tiempos de la guerra: despus la piedad del Rey y la del Obispo D.
Felipe Montoya proporcionaron a los religiosos en Setiembre de 1816 un
nuevo convento en el sitio de Villa-Vieja.

La fundacin del convento de _Carmelitas descalzos_, presntase en la
historia en una poca mas moderna, y aunque hubo que vencer algunas
dificultades para su admisin, se les dio sitio para ello en la misma
entrada de la ciudad y fue edificado con la mayor magnificencia, siendo
su Iglesia de bella forma, su titular era San Jos y tena destinados
para su conservacin bienes de la noble casa de Castellt, amen de
muchsimas limosnas de los fieles, que despus eran devueltas a un
nmero considerable de pobres que iban al convento a demandar la
caridad. Destruido este convento despus de la fatal guerra civil, fue
demolida su Iglesia por donde hoy pasa la carretera de Zaragoza, y el
resto del edificio se destin a cuartel de la tropa que guarnece la
ciudad: ahora est convertido en graneros desde los sucesos de 1868, y
la guarnicin ocupa parte del Seminario.

El convento de Predicadores de la orden de _Santo Domingo_, ocupado
ahora por el Instituto, Oficinas de Hacienda y Guardia civil, se hallaba
fundado en el sitio que fue la Ciudadela o principal fuerte de la
ciudad de Teruel en el muro de la misma: hzose esta fundacin en el ao
1611, por D. Miguel Andrs, vecino de la capital cuya historia venimos
escribiendo, y su titular era San Raymundo de Peafort: gast sumas muy
considerables en la fbrica suntuosa de la Iglesia y Casa que sirvi de
Colegio de estudios con muchsima utilidad del pueblo y lugares
comarcanos, concurriendo a sus aulas un crecido nmero de discpulos, y
de este mismo establecimiento y del Seminario salieron hombres notables
hasta tal punto, que adems de haber desempeado altos cargos y
dignidades, honraron dentro y fuera de Espaa la ciudad de Teruel y los
muchos pueblos de los que hoy constituyen su provincia. Cuanto nos
alegraramos que esta saliese de su marcada apata en la instruccin y
se colocara a la altura de las capitales de Espaa! Permtannos los
hijos de Teruel y sus comprovincianos que deploremos su estado en esta
digresin, somos aragoneses, nacidos en Zaragoza, y deseamos con toda
nuestra alma, que tanto aquella ciudad siempre heroica que con delirio
amamos, como las de Huesca y Teruel, no degeneren en nada de lo que
fueron en otro tiempo, y sigan con la nobleza de carcter que las
distingue, el camino de la gloria cientfica, artstica y militar que la
legaron sus mayores, triple gloria que constitua el mas rico florn de
la antigua corona Aragonesa.

Reciban desde las pobres pginas de esta nuestra humilde _Historia_, el
tributo de la mas entusiasta admiracin y gratitud, los aragoneses
contemporneos nuestros que no se dan punto de reposo en honrar con su
pluma o con su palabra el noble pas en que nacieron, entre los que
figuran los nombres de _D. Gernimo Borao_, _Don Manuel Andreu_, D.
_Manuel Lasala_, _Don Jos Nadl_, _D. Bienvenido Comin_, _Don Mauricio
Martnez_, _D. Bartolom Martnez_, _D. Vicente Ventura_, _D. Jos
Puente_, _D. Narciso Ena_, _D. Custodio_, _Don Mariano_ y _D. Vicente
Carderera_, _D. Angel Gallija_, _D. Toms Lalaguna_, _D. Jos Mara
Huici_, _D. Esteban Gabarda_, _D. Miguel Ferrer_, _D. Joaquin Mateo_,
_D. Martn Sanchez_, _D. Leon Ros_, y _D. Jos Ros_ y una distinguida
plyade de jvenes aragoneses en cuyo nmero se cuentan _D. Eusebio
Blasco_, _D. Joaquin Tomeo_, _D. Martn Villar_, _D. Pablo Gil_, _D.
Juan Clemente Cavero_, _D. Joaquin Marton_ _D. Agustin Paraiso_, _D.
Julio Monreal_, _D. Joaquin Gil Verges_, _D. Mariano Viscasillas_, _D.
Eugenio Borao_, _D. Francisco Codera_, _D. Constantino Gil_, _Don Juan
Pablo Solr_, _D. Francisco Navarro_, _D. Santos Pina_, _D. Bruno
Solano_, _el vizconde de Torres-Solanot_, _D. Iigo Figueras_, _D.
Cndido Campo_, _Don Marceliano Isabal_, _D. Leon Abadas_, _D. Mariano
Supervia_, _D. Antonio Aparicio_, _D. Mariano Baranda_, _D. Pedro Andrs
Catalan_, _D. Andrs Cabaero_, _D. Joaquin Torres_, _D. Mariano
Martn_, _D. Pedro Pomar_, _D. Elas Vicente_, _D. Filomeno Cueva_, y,
en fin, otros muchos jvenes que nos dispensarn si no les nombramos por
sernos infiel la memoria al entrar en prensa estas pginas, y que todos
dan y esperamos que darn das de gloria al pas aragons.

Contiguo al ex-convento de la Trinidad, descuella el _Seminario_,
edificio de colosales dimensiones pero sin ningn orden arquitectnico
marcado: fue en un principio colegio de jesuitas, parque en la guerra
civil, seminario despus, y ahora en su mitad cuartel de infantera: en
toda poca por su solidez, por sus proporciones y por su situacin, ha
sido considerado como el mejor punto militar, y por consiguiente en
todas las guerras ha sido destinado para este objeto: tiene una
magnfica Iglesia de una nave con cruz latina, si bien aglomeradsimos y
confusos los adornos y frescos, de los que los hay de perfeccin rara y
muy bien conservados: lo mejor de este templo (en donde se ven unos
cuantos centenares de armas en mal estado e intiles), es el busto de su
fundador el Obispo de Teruel e inquisidor general D. _Francisco Perez de
Prado_, ejecutado por D. Felipe de Castro.

Espulsados de Espaa los jesuitas, por real pragmtica de 2 de Abril de
1767, ocupronseles al mismo tiempo sus temporalidades, con la reserva
empero de adjudicarlas, muy particularmente sus edificios, a los objetos
que se considerasen mas tiles, previos informes en especial de los
diocesanos respectivos: Hallbase a la sazn ocupando la Silla de Teruel
el Ilmo. Sr. D. Francisco Jos Rodriguez Chico, quien impetr del Rey
Crlos III, la concesin del Colegio e Iglesia de la extinguida orden y
algunas de sus rentas para Seminario Conciliar, gracia que concedi el
monarca en 25 de Agosto de 1769. Concedido que fue, se hizo preciso
atender a su sostenimiento presupuestado en cinco mil pesos, no
habindose podido reunir por de pronto mas que mil ochocientos treinta y
dos; luego, merced a una mdica cantidad proporcional en dinero, que
deba satisfacerse en los meses de Mayo y Junio de cada ao, impuesta a
todos los partcipes de diezmos del Obispado, se reuni la suma total de
tres mil doscientos cuarenta y tres pesos, que si bien no llenaba
absolutamente el presupuesto, esto no obstante, era ya suficiente a lo
mas necesario y perentorio. En este estado se abri el Seminario en el
que se han venido dando con ligeras interrupciones, las enseanzas
peculiares a esta clase de establecimientos.

La _Sala Capitular_, llamada as por ser un local destinado para
celebrar sus reuniones el Captulo general, es un paralelgramo bastante
espacioso y cmodo con su techado de bveda: est situado en la calle
del Seminario en la acera opuesta al teatro y frente al lienzo de pared
que mira al norte de la Iglesia de Santiago: a la izquierda entrando
tiene un altar dedicado a la Inmaculada Concepcin, patrona de la
corporacin, y en el segundo cuerpo Santa Emerenciana, patrona de la
ciudad. En el testero de enfrente colocada en una urna, existe la cabeza
autntica y embalsamada del clebre y eminente D. Gil Sanchez Muoz, con
una inscripcin en un cuadro colocado en el lado izquierdo, del tenor
siguiente:

_El rostro de este busto, que embalsamado se ha conservado por la
familia de los ilustres seores Sanchez Muoz, barones de Escriche, es
del Ilmo. Seor D. Gil Sanchez Muoz, racionero de la Iglesia de San
Martn de esta ciudad, cannigo de Santa Mara de la misma, cannigo de
la metropolitana de Barcelona, y electo Papa en el da 10 del mismo
Junio del ao 1423 por los cardenales de la obediencia del llamado
Benedicto XIII. Renunci tan alta dignidad por la paz de la Iglesia,
cuya determinacin particip al Ayuntamiento y capitulares de Teruel en
26 de Julio de 1429. Quedose con el Obispado de Mallorca, en cuyo
gobierno muri, y su cuerpo yace en la sala capitular de aquella Santa
Iglesia._

El captulo general en obsequio de tan digno y benemrito individuo,
construy esta urna y se coloc en la sala el da 6 de Junio del ao
1825: la conservacin de este precioso, autntico, e inestimable
monumento se debe al benemrito prior D. Rafael Perez.

En otro cuadrito se conserva una carta del beato Juan de Ribera,
patriarca, arzobispo, virrey y capitn general de Valencia, escrita con
la ortografa y trminos que siguen:

_A los muy Rdos. y magnficos Seores el Prior y Captulo general de la
ciudad de Teruel:_

_Magnficos y muy Rdos. Seores con la carta de Vs. ms. y El recaudo que
de su parte me a dado El Rdo. maestro pons e Recibido muego
contentamiento, pues se offrece cosa que en esta casa ayan de mandar, y
en ella les podamos servir conforme a lo que yo Edeseado. Y el piadoso
zelo que Vs. ms. tienen del prouecgo de mis feligreses en el servicio de
me Seor me obliga mas, La doctrina del padre fray Moreno donde qaiera
que aestado agecgo siempre muego fruto acompaada de subuena vida y
exemplo y estoy mux satisfecgo de que El resida en esta mi dicesi:
pero, por lo que dicgo tengo procurar con sus superiores que para el
tiempo que Vs. ms. sealan le den licencia que torne a essa ciudad y en
todo lo dems que ocurriere Vs. ms. no dexen de mandar en esta casa
donde ay muy entera voluntad para servilles, cuyas muy Rdas. personas
ntro. Seor guarde y acreciente en su sto servicio de Valencia A XX de
Octubre de 1575._

En ambos costados de la Sala estn los patronos de las parroquias, los
retratos de D. Raymundo de Castrocol, Obispo de Zaragoza, que en 1217
concord sobre dcimas con el Ayuntamiento y Captulo eclesistico de
Teruel. El de D. Pedro el IV. El de D. Alonso II y el del Sr. D. Gil
Sanchez Muoz.




Captulo VII.

_El Hospital.--La Casa provincial de Beneficencia.--La Casa de la
Comunidad.--Las Casas Consistoriales de Teruel._


El _Hospital_ de Teruel situado en la plaza de San Juan, frente a la
antigua casa de los barones de Escriche, fue en un principio una casa
destinada a los leprosos, con la denominacin de San Lzaro, fundada
por algunos vecinos de Teruel, antecesores de _Magdalena de la Caada_,
quien, habindola habitado desde la niez, y goberndola y servido con
su persona y bienes, trat despus de elevarla a hospital impetrando con
este objeto de D. Alonso el IV, le concediera para s y los suyos, el
derecho privativo sobre la mencionada casa de San Lzaro, el privilegio
perpetuo de administracin y todos los derechos del hospital, gracia que
le fue concedida por el monarca en Teruel a 16 de Marzo de 1333. El Rey
D. Pedro el IV confirm dicho privilegio a _Francisca Fillol_, nieta de
Magdalena de la Caada, en Valencia a 10 de Marzo de 1362. El mismo Rey
a _Garcia Fillol_, en Zaragoza a 5 de Febrero de 1381. D. Martn de
Aragn a _Juana Fillol_ en Altura a 10 de Noviembre de 1401. Don
Fernando el Catlico a Garca Fillol y Bartolom Fillol en Burgos a 8 de
Julio de 1508. Finalmente, Mariano Martn Fillol, clrigo, con la
calidad de heredero del hospital y sus derechos, lo vendi y cedi a
favor de la ciudad de Teruel en 2 de Octubre de 1555.

Tiene este edificio cuatro salas muy cmodas y ventiladas en donde
anchurosamente pueden acomodarse de ochenta a noventa enfermos: dos de
ellas destinadas a enfermedades de medicina y las otras dos a las de
ciruga: tiene una Iglesia ovalada con cuatro tribunas y en cuyo retablo
mayor est la Asuncin.

La _Casa de Misericordia_. Al observar la constante emigracin de
familias a la ciudad y reino de Valencia por la esterilidad del terreno
de la ciudad y partido de Teruel, y que otras en bastante nmero
mendigaban, y de aqu la multitud de ociosos que por do quier pululaban,
los Ilmos. Sres. Obispos Don Francisco Rodriguez Chico, y D. Roque
Martn Merino, trataron ya de fundar un hospicio de Misericordia, no
pudiendo, sin embargo, llevar a cabo sus buenos deseos. Igual
pensamiento y con los mismos resultados tuvieron con respecto a una casa
de expsitos; pero el Ilmo. Sr. D. Flix Rico prohij y dio cima a tan
filantrpicas ideas, autorizado para ello por cdula expedida en
Arnjuez a 3 de Abril de 1796. Designose para edificio el Seminario de
Villavieja, pero las consideraciones de su distancia y que importara
tanto su reedificacin como si se construyera de nuevo, hicironle
desistir de este proyecto. Esto, no obstante, mientras se edificaba la
nueva obra, habilit aquel Seminario, y en l empezaron ya por de pronto
a mejorar su suerte los mendigos y los expsitos. Despus de vacilar por
algn tiempo acerca del sitio que deba ocupar la nueva casa, se decidi
por el que hoy existe, con cuyo objeto compr un huerto de los
racioneros de San Martn y otro de Don Alejandro Barrachina. En seguida
Don Francisco Roca, acadmico de la de San Fernando y Director de
arquitectura de la de San Luis de Zaragoza, levant el plano muy
parecido a la de aquella ciudad, si bien mas en pequeo, nombrndose
director de obras a D. Ramn Pardo, arquitecto y vecino de la capital de
Aragn. Abrironse las zanjas y en el da 9 de Febrero de 1798, a las
tres en punto de su tarde se coloc la primera piedra entre una
concurrencia numerossima de lo mas selecto de la ciudad convidada al
efecto: la colocacin de esta piedra fue en el ngulo derecho saliendo
de la casa a la parte de O: finaliz la obra a principios del presente
siglo: hasta el ao 1821 hubo una fbrica de paos bastante acreditada;
hoy hay algunos telares de lienzo, alpargatera y varios se dedican
tambin a trabajar esparto: est situada en las afueras de la ciudad, a
la izquierda del ro Turia y de la carretera de Zaragoza.

En la plazuela de la Marquesa o de la Libertad, se halla la casa de la
_Comunidad_. En ella estuvo el Instituto provincial, en ella celebr
sesiones la Diputacin, en ella se reciban los quintos de la ciudad y
de la provincia, y en ella existe hoy el casino llamado del _Porvenir_.
Este edificio fue construido en el siglo XVI, con el objeto de reunirse
en l para deliberar los comunistas: es de una solidez poco comn: su
fachada principal de sillera, tiene el carcter de romana; el prtico
se compone de un intercolumnio corintio, terminando el frontispicio con
una galera de arcos esfricos apoyados sobre columnas dricas: el
interior es de poco gusto y escasa comodidad.

Las _Casas Consistoriales_, cuyo frente principal da a la plaza de la
Catedral, estn en regular estado de solidez, y tienen de notable que
fue la casa solariega de D. Francisco Fernandez Perez de Aranda, ayo y
preceptor del infante D. Fernando, hijo del rey de Aragn D. Juan I,
eminente diplomtico, fundador de la Santa Limosna, monje lego en la
cartuja de Portaceli, y uno de los miembros de la asamblea celebrada en
Caspe en 14 de Marzo de 1412, con el objeto de la legitimidad del
derecho a la corona de Aragn, entre sus varios pretendientes por la
muerte sin sucesin y sin heredero alguno, cuyo derecho fue
indisputable, del rey D. Martn I, recayendo la corona en el infante Don
Fernando de Castilla. Muri Perez de Aranda en Portaceli en 1438. Est
enterrado en el mencionado monasterio en el ngulo de la obediencia.

Frente al costado izquierdo del edificio, hay levantado otro al gusto
moderno y tambin para casa consistorial, pero paradas las obras hace ya
bastante tiempo, existe todava sin poder servir para el Ayuntamiento.




Captulo VIII.

_La instruccin pblica en Teruel.--El Periodismo.--El Casino
Turolense.--El Teatro.--La Plaza de Toros.--El Cementerio.--El
Torreon de Ambeles.--La Torre Lombardera. La Muralla de Teruel._


Como primer establecimiento de Instruccin pblica de la provincia,
debemos citar el _Instituto de segunda enseanza_, el cual est dotado
de los Catedrticos que marca la ley y con arreglo al plan se la
instruye tambin a los alumnos: tiene un gabinete de fsica bastante
regular y una biblioteca compuesta de 391 obras completas en 1323 tomos,
y 217 incompletas en 620 volmenes, lo que constituye un total de 808
obras y 1943 volmenes.

Como bibliotecas de alguna consideracin merecen citarse la del Palacio
episcopal, la del Seminario, la particular del Sr. Lanzarote y alguna
otra.

En el _Seminario_ se da hoy la enseanza de Teologa.--La _Escuela
normal_ se suprimi algunos meses ha.--Para la instruccin primaria hay
varias escuelas de nias y nios en la ciudad y en la casa de
Beneficencia, a cuyo frente se hallan maestros suficientemente
ilustrados y celosos por el aprovechamiento de sus discpulos.

Desde el ao 1840, se han publicado en Teruel, los peridicos _El
Centinela de Aragn_, _El Constitucional_, _El Avisador_, _El
Teruelano_, _El Turia_, _La Voluntad_, _El rgano de Mstoles_, _El
Duende_, y despus _El Tio Pelamangos_, _La Fraternidad_, luego _La
Idea_, _La Concordia_, y la _Unin del Magisterio_: los dos ltimos de
primera enseanza, el Duende, el rgano de Mstoles y el to Pelamangos,
satricos, y los dems polticos.

El _Casino Turolense_, sito en la calle de los Amantes, antes de Ricos
Hombres, ocupa la casa que fue de los padres de la desgraciada D.
Isabel de Segura, frente a la cual se ve el solar de la que fue de los
de D. Diego Garcs de Marcilla: el gabinete de lectura es bastante bueno
y si mal no nos han informado estuvo all la alcoba de D. Isabel y
Azagra, alcoba donde exhal el postrer suspiro en la mas terrible
agona el mismo D. Diego, caballero digno de mejor suerte Tanto este
Casino como el del Porvenir, estn suscrito a muchos peridicos y en
ambos el servicio es bastante bueno.

La figura esterior del _Teatro_ es la de un paralelgramo y la interior
de una aproximada elipse: caben unas setecientas personas: tiene dos
rdenes de palcos, sostenidos y divididos por columnas de madera con
capiteles toscanos: el palco escnico no ofrece muchas comodidades;
tiene un telar, algunos escotillones, dos vestuarios y algunas
decoraciones en regular estado: este edificio fue cuartel de caballera:
construyose el teatro por varios vecinos en sociedad: la propiedad del
edificio pertenece al Ayuntamiento.

A la distancia de un cuarto de hora prximamente de Teruel, est la
_Plaza de Toros_, cuya figura es un polgono regular de veinticuatro
codos y su total dimetro consta de ochenta varas castellanas: tiene
setenta y dos palmos, grada cubierta y tendido y puede dar cabida a mas
de 9000 personas, quedando para la lid un circo de 50 varas de dimetro:
es sumamente cmoda y espaciosa en toda su distribucin: tiene caf,
enfermera, pieza de guadarns, cuadra y cuatro puertas a los cuatro
puntos cardinales. Al frente de la del O. y en la parte esterior se
hallan nueve toriles, dispuestos de modo que, todos tienen salida a un
patio comn con objeto de sacar el toro que se quiera, sin necesidad de
incomodar a los dems.

La construccin y decoracin esterior de la plaza consiste en un zcalo
en todo su permetro, de mampostera compuesta: sobre este una faja
horizontal, de la cual arrancan en sus veinticuatro ngulos, igual
nmero de fajas perpendiculares, que juegan con otra de coronacin, y
hace el lugar de arquitrave o friso, componiendo la parte de cornisa los
solerones inferior y superior, con sus canecillos y terminando con el
tejado a dos vertientes. El todo de la obra es de buen gusto, por sus
bellas proporciones, pero en lo que mas resalta este es en la atinada
alternativa y variada combinacin de los vanos, en lo cual parece que
fij mas la atencin el Director de la obra D. Hermenegildo Lopez.

Cerca de esta plaza y en lo mas elevado de la colina del llano de San
Cristbal, del que ya hicimos mrito en otro lugar, est el _Cementerio
nuevo_, muy regular y de una capacidad bastante.

Casi desde el ex-convento de Santo Domingo, empiezan a descubrirse
perfectamente los antiguos muros, y en el Oriente de la ciudad, en su
punto mas elevado, se levanta el _Torreon de Ambeles_, de arquitectura
romana, de sillares de una magnitud regular: su figura es la de una
estrella con sus ngulos interpolados, mas y menos salientes, que no
llegan a la base: est abierto por la parte de la ciudad, y desde el
centro de su elevacin principia una escalera de caracol: segn la
tradicin, fue el alczar de la antigua fortaleza, teniendo vas
subterrneas de comunicacin con otros torreones y con el ro Turia.

Reconstruidos los muros en tiempo de D. Pedro el IV de Aragn, cpole a
la puerta de Zaragoza, _vulgo_ del Tozal, entre E. y N. un torren a
cada costado, que hoy estn embebidos en los edificios, y con respecto a
los murales orden aquel monarca lo siguiente:

_Item que sian fetas duas torres veques tr en egual del andador del
mr, en la entrada de la porta de Zaragoza, que hajan de front cinh
soldes, e isquen del mur a fora cuatro soldes, e vian ben valletjadas,
ab ponts llevadizos, e entre las duas torres sia lo pasaetje de la
porta, e que se continuen a lo mur, e sian envestidas en las altras duas
torres vellas que y sontj, pertal com las torres aquellas son flacas, e
no ixen fora lo mur 11 de abril de 1847._

Al N. de la ciudad se encuentra otro torren de arquitectura rabe
llamado _Torre Lombardera_: construido de sillares en los ngulos, de
mampostera vasta algo mas de la mitad de su altura, y el resto de tapia
de yeso, cal y canto. Entre O. y N. existe otro cuadrado, y fundado
sobre un peasco, constituye parte de la muralla, siendo el contorno de
esta de figura irregular, su construccin de tabiques de medio pie de
espesor con sus aspilleras correspondientes, y esplanadas en los ngulos
salientes, por los cuales se comunica a otra parte de la fortificacin
interior que se llama muro.

Verdadera lstima es que no se haya conservado en pie toda la muralla
o al menos una gran parte de ella, ora para admirar su muchsima
solidez, ora para hacer recordar a los actuales teruelanos que la
argamasa para unir las piedras se tint muchas veces con la sangre de
los que las construan, edificando y peleando a un mismo tiempo contra
los enemigos de la Cruz! Cuntos hijos de Teruel, han perecido en dicha
muralla, ya conquistando el pas, ya defendiendo heroicamente la ciudad
en el reinado de D. Pedro, en la guerra de la independencia, y en la
triste lucha de hermanos contra hermanos!




Captulo IX y ltimo.

_Calidad y circunstancias del terreno de Teruel.--Paseos y medios
de comunicacin con otras
poblaciones.--Correos.--Fondas.--Producciones del pas.--Artes e
industria--Comercio.--Ferias y mercados de Teruel.--Las armas y
ttulos de esta ciudad._


Por lo que atae a la _calidad y circunstancias del terreno_, diremos
que en lo general es lo que se llama duro y poco asequible a ciertas
producciones como olivos, viedos y frutas, produciendo casi
principalmente camo, trigo, cebada, centeno y avena.

A Teruel fltanle paseos, aunque con este nombre existen el llamado
_Obalo_, sin duda por su figura, y el de la _Glorieta_, que ahora nada
tiene de esto, pero sin embargo, es un regular sitio en algunas pocas
del invierno: sirven de paseos las afueras de la ciudad y cruceros de la
vega que si bien no merecen este nombre por faltarles flores y arbolado,
pueden suplirlos: en cuanto a las afueras, la mejor es la carretera de
Zaragoza, por cuyo punto la entrada en Teruel es amena y agradable,
dominndose desde ella toda la vega. La carretera de Valencia, los
trozos de las de Alcaiz y Cuenca, bastante bien construidos suplen la
falta de paseos.

Yendo de Zaragoza a Teruel, muy poco antes de llegar a la Casa
provincial de Beneficencia, y en el mismo lado, se encuentra un hermoso
vivero que compr la Diputacin de la provincia para surtir de rboles a
los paseos y carreteras que sirven de comunicacin con otras
poblaciones importantes.

Donde se nota diariamente la verdadera animacin en Teruel, es en el
paseo del Obalo entre diez y una del da: all, donde existen dos
posadas y una fonda, afluyen el correo que va de Valencia y vuelve a
salir luego de Teruel, all acuden los muchos carreteros de Zaragoza,
Sigenza, Molina, Valencia y otros puntos: all, en fin, acostumbra
venderse la caza, la lea, el carbn y otras cosas que llevan los
naturales o vecinos de los pueblos inmediatos. El da que el proyectado
camino de ferro-carril llegue a realizarse, no dudamos que la ciudad y
provincia de Teruel, ha de entrar en una nueva vida, pero vida prspera
y animada: entonces el comercio recibir mayor actividad, los pueblos
podrn vender con mas facilidad sus mercancas, sern mas fciles los
medios de comunicacin, y la provincia toda no podr menos de recojer
los inmensos beneficios que ha de traerla la esplotacin de las
muchsimas minas que encierra en sus entraas.

La Administracin de correos de Teruel est bien servida, y a pesar de
la actividad desplegada para la mas pronta circulacin de la
correspondencia, no puede conseguirse que a Madrid, Zaragoza, Valencia,
Alcaiz etc. puedan salir de Teruel y llegar en un da a su destino o al
contrario las cartas o impresos; efecto todo de las inmensas distancias
que separan a la ciudad de que tratamos de las poblaciones mas
principales que aunque lejos rodean la provincia.

Las fondas de Teruel son la de _Fortea_, en el paseo del Obalo; la
llamada de _Mochola_, en la calle del Pozo; la del _Tozal_, en la calle
de su nombre; la de _Zapater_, en la calle de los Amantes; y algunas
posadas y regulares casas de huspedes.

Las producciones del trmino municipal de Teruel, dijimos antes que eran
algo escasas, menos el camo, que es el ramo que constituye
esencialmente la riqueza de la vega: arbolado se ve ya bastante.

Hay teneras en el barrio de la Florida y una fbrica de bayetas al otro
lado del Turia: la agricultura es la ocupacin especial en Teruel, sin
que, como dejamos indicado, sean conocidos hasta ahora, los preciosos
resultados del vapor y dems agentes motores.

En cuanto al comercio, los efectos o artculos que se importan en la
capital, son en pequeas cantidades, algunos cereales procedentes del
ro Cella y del campo de Visiedo judas, arroz, naranjas de la provincia
de Valencia, y gneros de distintas especies de Catalua y Zaragoza: la
esportacin est circunscrita al camo, tanto en hilaza como trabajado.

Respecto de ferias y mercados, el 30 de Mayo y 21 de Setiembre, se
celebra feria en Teruel: en lo general se compone de contrataciones,
ventas y permutas de ganado lanar, vacuno y caballar: los mercados son
semanales, y a ellos acuden las gentes de los pueblos inmediatos a
proveerse de los artculos que necesitan.

_La Muy Noble, Fidelsima, Heroica, Vencedora y Excelentsima Ciudad de
Teruel_, que cuenta unos once mil, cuatrocientos treinta y dos
habitantes, ha usado desde la mas remota antigedad un escudo de armas
consistente en dos cuarteles ovalados entre banderas del pabelln
Nacional, conteniendo el primero las barras de Aragn en campo rojo; y
el segundo en campo azul, el toro y la estrella que simbolizan la
localidad, estando enlazados y sostenidos por un murcilago, emblema de
la gran parte que tomaron los hijos de Teruel en la conquista de
Valencia por el rey D. Jaime de Aragn, y con corona ducal; y por
servicios distinguidos en todos tiempos defendiendo con tesn y denuedo
la causa de la patria, y por haber resistido Teruel el sitio que la puso
el brigadier Enna a fines de Junio de 1843, a pesar de la gran
constancia y valor con que la atacaron las tropas sitiadoras, el
gobierno provisional de la Nacin por decreto de 11 de Setiembre de
1843, concedi a su Ayuntamiento el tratamiento de _Excelencia_, y el
aadir a sus armas un nuevo cuartel en campo rojo, con un can y un
obs cruzados, y en su centro una pila de balas como emblema del ataque
sufrido y de la victoria conseguida, confirmando a la ciudad los ttulos
que de tiempo inmemorial goza de _Muy Noble_, _Fidelsima_, _Heroica y
Vencedora_. Tiene por distintivo el Excelentsimo Ayuntamiento, segn
Real cdula de 9 de Noviembre de 1819, en vez de la banda de tafetn
encarnada, concedida por Real orden de 27 de Julio de 1807, una cinta
roja de aguas de una mano o algo mas de ancho, con los cantos de color
de plata, dos borlas de oro a sus estremos y el escudo de armas de la
ciudad en el pecho con una orla, y en ella el siguiente lema: _En premio
de lealtad._




Captulo adicional.

_El barranco de las Calaberas._


A una hora de la ciudad de Teruel, prximamente, se halla el pueblo de
_Concd_, en cuyas inmediaciones est el barranco objeto de estos
renglones: la arcilla terciaria forma su base: es un depsito de huesos
fsiles en bancos de mucho espesor, alternando con alguno de
conglomerado y calizo.

Saliendo del lugar hacia el N. se suben y bajan tres colinas pequeas, y
despus se llega a una que llaman Cavarrubia, por una especie de tierra
roja, que las aguas del barranco han descubierto. Este tiene cerca de
doscientos pasos de largo, treinta de ancho y ochenta de profundidad: la
lnea de la colina que bordea el barranco es de una pea parda de cal,
mas o menos dura, en capa de dos y tres pies de grueso, llena de conchas
terrestres y fluviales: hay tambin en el centro de las mismas peas
muchos huesos, que Bowles cree que son de buey y dientes de caballo y de
jumento, con otros huesecillos de animales domsticos.

Muchos de estos huesos se conservan como los que se ven en los
cementerios, otros se han calcinado, y se hallan algunos slidos y otros
que se deshacen en polvo: otros se encuentran tambin que, al citado
naturalista y algunas personas entendidas les han parecido tibias y
femures humanos, cuya cabidad est llena de una materia cristalina.

Al otro lado del barranco hay un corral[26], en que se hallan aun
despus de haber sacado muchos los curiosos, bastante cantidad de
huesos: la crnica de la provincia dice que en otro tiempo exista una
cueva, donde se vieron huesos en una capa de tierra de mas de sesenta
pies de altura.

El barranco de las Calaberas, es acaso el mas admirable depsito de
fsiles que se encuentra en toda Europa.

Antes de conocerse la ciencia geolgica, y cuando aun no se haban hecho
estudios paleontolgicos, se ocuparon de dicho barranco, mas bien como
objeto de curiosidad que como motivo de esploracin cientfica, el Padre
Feijo, el naturalista Bowles, el gegrafo Antillon y el abate Juan
Andrs.

Es de notar que casi todos los que se han ocupado del barranco de las
Calaveras, han credo encontrar en l huesos humanos en estado fosl, a
cuya creencia ha contribuido no poco, la tradicin que aun se conserva,
de haberse dado una gran batalla en aquellos llanos en tiempos
remotsimos. La historia ha conservado tambin la memoria de la derrota
que all sufrieron los celtberos, mandados por Budar, siendo Pretor
Quinto Minucio Termo.

Hemos llegado a la conclusin de nuestro trabajo: la ciudad de Teruel
tiene ya su _Historia_, aunque escrita quiz de una manera desaliada;
otro tal vez consiga levantar el edificio en el que hemos colocado una
piedra; y puesto que hemos escrito sobre una parte de Aragn,
permtasenos antes de hacer punto, nombrar aqu a nuestros paisanos _D.
Paulino Sabiron y Estevan_, _D. Mariano Pescador_, _Don Andrs Domc_,
_D. Agapito Diaz_, _Don Manuel Lopez y D. Mariano Judez_, que por olvido
involuntario no mencionamos al hablar en captulo anterior y que no
menos que los dems jvenes honran el pas donde nacieron; sanos lcito
tambin en medio del entusiasmo de que estamos posedos, de enviar
nuestro afectuossimo saludo y un carioso abrazo a nuestros amigos
aragoneses, D. GERONIMO BORAO, incansable literato y autor de la
_Imprenta en Zaragoza_ y de la _Historia de su Universidad_; a D.
JOAQUIN TOMEO y a D. JOSE LOSTAL, que escribieron sobre la _Historia de
Zaragoza_; a DON NICOLAS SANCHO, que escribi sobre la de _Alcaiz_; y a
D. CARLOS SOLER, laborioso Catedrtico del Instituto oscense, y autor de
la _Historia de Huesca_, el cual, aunque no paisano nuestro, es tan
amantsimo como nosotros de las glorias de Aragn y muy interesado en
publicarlas. Por ltimo, demostramos nuestra gratitud al anticuario y
Catedrtico del Instituto de Teruel, _Don Pedro Garcs_, por las
noticias que nos ha dado para esta obra.

[Illustration: FIN]





OBRAS

de D. Cosme Blasco.

_De Geografa e Historia._

1. _Curso de Geografa-histrico-antigua_, con los periplos de Hannon y
de Himilcon.

2. _Curso de Geografa universal moderna_, con un compendio de la
antigua, y noticias de los hombres mas clebres en cada una de las
provincias de Espaa.

3. _Estudio Elemental de Geografa aplicada a la Historia._

4. _Los Cometas_, su descripcin, preocupaciones vulgares sobre su
aparicin, principales observados hasta el da.

5. _Programa de las lecciones de Geografa histrica_, esplicadas por
el autor, siendo Auxiliar de la Facultad de Filosofa y Letras en la
Universidad literaria de Zaragoza.

6. _Definicionario geogrfico-fsico_, ilustrado con notas.

7. _Noticia de los principales descubrimientos geogrficos._


NOTAS:

[1] Corts y Lpez. _Diccionario Geogrfico._--_Coleccin_ del P.
Traggia.--_Diferentes manuscritos antigos._--_Estudio y observaciones_
del autor, _y otros que se citarn_.

[2] Los Anales que contiene el _Libro verde_ que se conserva en el
archivo del Ayuntamiento de Teruel, mencionan como los mas principales,
_a Sancho Sanchez Muoz y Blasco Garcs de Marcilla_ y nosotros podemos
aadir que se les unieron despus los _Dolz y Garci Fernandez de
Heredia_.

[3] Entre los pobladores de Teruel pocos ignoran los claros nombres de
_Cuevas_, _Marcillas_ y _Muoces_. D. Isidoro Antillon, en sus cartas a
Don Ignacio Lopez de Ans, sobre la antigua legislacin municipal de
Teruel y Albarracin, pgina 58. 1799.

[4] Este Zeit se convirti mas adelante a la fe cristiana, y resida en
Teruel cuando el Rey le confirm la donacin que le haba hecho para
durante su vida, de las villas de Ricla y Magallon.

[5] Las Comunidades de Aragn alcanzaron su mayor esplendor en los
siglos XIII y XIV y empezaron casi al mismo tiempo que la reconquista,
fueron cuatro, a saber: la de _Teruel_. la de _Albarracin_, la de
_Daroca_ y la de _Calatayud_.

[6] El de _Ambeles_, situado en la ronda del mismo nombre.

[7] D. Baltasar y Don Melchor.

[8] En el siglo XII un sueldo vala en Aragn cuatro dineros de plata.
_Asso._ Hist. de la economa poltica de Aragn, pgina 430 y
siguientes.

[9] Marcilla es su apellido en el teatro, y en la boca del pueblo se
dice Marsilla.

[10] El capitn D. Joseph Toms Garcs, caballero de la orden militar de
Ntra. Sra. de Montesa, etc. descendiente de la rama de D. Diego Garcs
de Marcilla, llamado el _Amante_, present a S. M. en el ao 1780, una
Memoria sobre la genealoga de esta familia y afirma en fe de los mas
seguros documentos: que los Garceses de Marcilla traen su origen de
sangre real, siendo su progenitor y cabeza _Fortun Garcs_, hijo del
infante D. Garca, y nieto del rey de Navarra D. Garca I, tomando el
nombre de Garcs del propio de su padre D. Garca.--Hijo de Fortun
Garcs fue D. Garca Fortunez, que cas con Doa Toda, y tuvieron a D.
Lope y a D. Gimeno Garcs.--De D. Lope procedi Fortun Garcs, famoso
por su esfuerzo militar entre los que concurrieron en 1096 a la
conquista de Huesca.--Hermano de este, y por consiguiente hijo de Lope,
fue Garca Garcs de Marcilla, llamado as por la villa de este nombre
en Navarra, de la que era seor, (de Don Garca y de Doa Sancha Gomez
Subira, naci D. _Martn Garcs de Marcilla_ que cas en Teruel con
_Doa Constanza Perez Tizon_, y tuvieron a D. Sancho, D. DIEGO EL
AMANTE, y D. Pedro Garcs y Marcilla.) (Memorial literario de Madrid,
publicado en 1785.)

[11] Son palabras de una escritura pblica, y de un papel de letra muy
antigua, titulado: _Historia de los Amantes de Teruel_, que se
conservaba a principios del siglo XVII en el archivo de la ciudad,
copiado por el secretario Juan Yage y testificado por el mismo como
notario pblico, existente en el da en el archivo de la Iglesia de San
Pedro, y publicado por el Sr. Antillon en sus noticias histricas sobre
los Amantes de Teruel, prrafo 1. pgina nmero 5.

[12] Segn una escritura pblica Marcilla, revolvindose contra moros
gan en cinco aos cien mil sueldos. Consta asimismo que tom parte en
la batalla de las Navas de Tolosa, y que fue el que con el Rey de
Navarra rompi el palenque de las cadenas que tena la tienda del Rey
moro; y por esta razn los Reyes de Navarra pusieron las cadenas en el
escudo de Marcilla, cmo se ve en el escudo de armas de los Garceses de
Marcilla, que hay en la capilla de San Juan Bautista de Albarracin, con
tres fajas, la cruz, la corona real y las esmeraldas.

[13] _Gramalla_: vestidura larga hasta los pies, a manera de bata, como
la de los religiosos Agustinos, de que se hizo mucho uso en la
antigedad.

[14] Antes de este fue nombrado Obispo de Teruel, _D. Juan Andrs
Capero_, natural de Castellon de la Plana, siendo ya Obispo de Lugo,
pero al ir a tomar posesin de su nuevo Obispado, muri en Valencia el
10 de Marzo de 1719.

[15] No podemos menos de aprovechar esta ocasin para recomendar a
nuestros lectores la _Historia de la Universidad de Zaragoza_, escrita
por la envidiable pluma del que fue nuestro ilustrado Maestro y nuestro
imparcial Mecenas, y ahora nuestro verdadero amigo, D. GERONIMO BORAO,
justamente llamado _Prncipe de los literatos aragoneses
contemporneos_.

[16] Esta casa se halla cerrada desde los sucesos polticos de 1868.

[17] En este mismo camino encuntrase en una casa una ventana
verdaderamente morisca, y otra existe tambin en la calle del Mercado
casi frente a la puerta falsa del templo llamado de San Salvador.

[18] Debi estar en el camino de las Estaciones donde hace pocos aos se
encontraron restos de sepulturas antiguas.

[19] El pueblo la llama de San Miguel, por estar cerca de este templo.

[20] _Tozal_, lugar alto y eminente.

[21] Nos referimos a la _Memoria_ que se conserva en el archivo
municipal de Teruel.

[22] En los alrededores de Teruel estn las llamadas de _Atarazanas_, la
del _Orispo_, la de _Mosen Morante_, la de la _Fuenfresca_, la del
_Gallo_, la de los _Fabianes_, la del _Chorro_, la del puente de hierro
y otras.

[23] Este manuscrito se titula: _Libro que trata de la fundacin de
Teruel y las cosas numerables y sealadas que desde entonces han
acaecido._. Este libro lo copi el P. Traggia, a fines del siglo
pasado, en la librera del convento de Santo Domingo de Teruel; estaba
casi completo, puesto que solo faltaba una hoja comprensiva de los aos
1525, 26, 27 y principios del ao 1528. El manuscrito que vio el P.
Traggia en Teruel, debi ser copia del _Libro de los anales_, que aun se
conserva en el archivo del Ayuntamiento, pero sin duda la conservada en
el convento de Santo Domingo debi sacarse antes de que se perdieran las
hojas que ahora faltan al original, que est mucho mas incompleto que la
copia.

[24] Podr pertenecer esta imagen a algn paso de descendimiento, y ser
la mano del costado la de alguna de las figuras que ayudaban a bajar de
la Cruz a Jesucristo?

[25] As consta del libro: _Cifra histrica, vida de los Santos Mrtires
San Juan de Perusia y San Pedro de Saxoferrato_, compuesto por Fr. Jos
Herrera y Esmir, Predicador y Cronista del reino de Aragn, y dedicada
desde Zaragoza a la muy antigua, muy noble y muy leal ciudad de Teruel,
en sus inclitos Cnsules y Jurados, en el da 7 de Marzo del ao 1690.

[26] Los del pueblo le llaman _Corral de las Maravillas_.

[27] En este captulo, pgina 40, lnea 9, hay una errata notable;
dice--villas: mas adelante de la notable casa--Debe decir: _villas mas
adelante hablaremos de la notable casa_ etc., las dems erratas son de
poca importancia y dejamos su correccin al buen juicio del lector.





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