The Project Gutenberg EBook of Rimas, by Bartolom Mitre

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Title: Rimas

Author: Bartolom Mitre

Release Date: February 26, 2011 [EBook #35407]

Language: Spanish

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Nota del transcriptor: La ortografa del original fue conservada.








RIMAS

DE

BARTOLOM MITRE

CON

UN PREFACIO DEL AUTOR

SEGUNDA EDICION, CORREGIDA Y AUMENTADA

BUENOS AIRES

CARLOS CARAVALLE, EDITOR

Imprenta y Libreras de MAYO, Moreno 337 y Potos 189

1876




     Puedan estos cantos encontrar un alma sensible que goce en sus
     acordes, despertando en ella risueas fantasas  elevndola 
     nobles sentimientos, aunque en seguida mueran! No aspirando 
     conmover  la posteridad lejana, deben resonar y apagarse al mismo
     tiempo. La inspiracion de un momento les di vida, por eso huyen
     mezclados  la ligera danza de las horas.

     SCHILLER.




ADVERTENCIA DEL EDITOR

 ESTA SEGUNDA EDICION


Hace treinta aos que el ilustre poeta D. Estban Echeverra consign
estas palabras en un libro dedicado  la jven generacion de sus dias:
El seor Mitre, artillero cientfico, soldado en Cagancha y en el sitio
de Montevideo, ha adquirido, aunque muy jven, ttulos bastantes como
pensador y poeta. Su musa se distingue de los contemporneos por la
franqueza varonil de sus movimientos, y por cierto temple de voz marcial
que nos recuerda la entonacion robusta de Calmaco y Tirteo. Se ocupa
actualmente de trabajos histricos que le granjearn, sin duda, nuevos
lauros.

Precisamente en la poca en que las lneas que acaban de leerse se
publicaban, (ao de 1846) la musa del seor Mitre enmudeca, pues, como
l lo ha dicho en su conocida _Carta-Prefacio_, casi todas las poesas
lricas que forman su coleccion fueron escritas por l  la edad de
veinte aos.

Estas poesas, reunidas por la primera vez en un volmen, se publicaron
en Buenos Aires en 1854, precisamente por la imprenta en que hoy se da
esta nueva edicion, siendo su editor el mismo que firma esta
advertencia.

Aunque se hizo un tiraje bastante copioso para la poca, la edicion se
agot muy luego, al punto que  los pocos meses nos fu imposible
atender  la demanda creciente de la obra. La demanda, lejos de
disminuir ha ido creciendo cada vez mas, como hemos podido cerciorarnos
por nosotros mismos en el comercio de libros de que hace veinte aos que
nos ocupamos, obteniendo precios subidos, que no ha alcanzado entre
nosotros ningun libro, los pocos ejemplares que por casualidad se
ofrecen en venta.

Esta circunstancia nos ha determinado  hacer de las _Rimas de don
Bartolom Mitre_ una edicion mas completa y correcta que la anterior, 
la vez que mas lujosa, satisfaciendo as la demanda del pblico y
enriqueciendo con ella la Biblioteca de Escritores Argentinos que hemos
emprendido y de que llevamos publicados ya algunos volmenes.

Para el efecto, hemos obtenido la colaboracion de un joven literato,
quien teniendo  la vista un ejemplar de la edicion de 1854 anotado por
el mismo autor, se ha prestado gustoso  dirijir este trabajo,
encargndose de su clasificacion y correccion.

A esto se deber poder incluir en este tomo varias composiciones que no
tuvieron cabida en la primera edicion, y que publicadas annimas andaban
dispersas en los diarios; as como el poder presentar algunas otras con
toda correccion en su forma definitiva.

Aun cuando el seor Mitre no ha hecho profesion de poeta, como l mismo
lo ha dicho, y dej de escribir versos muy temprano, como todos sus
contemporneos, Mrmol, Gutierrez, Dominguez, Rivera Indarte, Irigoyen,
Thompson, Balcarce, Cuenca y otros para quienes la lira fu mas bien un
arma de combate que un instrumento artstico, precisamente por esto su
obra potica es una pgina de nuestra historia revolucionaria, sindolo
 la vez de la literatura nacional.

Para hacer resaltar este carcter especial de sus poesas, han sido
clasificadas bajo un rden metdico, dividindolas en cinco libros y
agrupndolas por sries segun sus afinidades.

El Libro Primero, comprende sus poesas patriticas, escritas casi
todas durante la gloriosa lucha de la libertad contra la tirana, en la
que el autor manej al mismo tiempo la lira y la espada. Entre ellas el
_Canto  la derrota del Quebracho_, la _Muerte de Zacarias Alvarez_, la
_Elega  Lavalle_, _El Grito de Alarma_ en 1841 y su composicion _Al 25
de Mayo_ en 1844, durante el sitio de Montevideo, son verdaderas pginas
histricas llenas de vida, en que las hericas pasiones de sus
contemporneos acompaan el canto varonil del poeta. Los _Recuerdos de
Buenos Aires_, en que el proscripto rememora sus bellezas, sus glorias y
sus desgracias, el Himno  los _Mrtires de la Libertad_ y su
popularsima cancion del _Invlido_, pertenecen tambien  esta srie, y
tanto ellas como las anteriores justifican el juicio aventajado que  su
respecto hizo Echeverra en 1846.

El Libro Segundo, contiene bajo el epgrafe de ARMONAS DE LA PAMPA,
algunas composiciones, que segun el mismo autor lo ha dicho en una nota
puesta al pi de una de ellas, pertenecen  un gnero esencialmente
nacional, que puede llamarse nuevo, as por los asuntos como por el
estilo, segun la teora que l mismo ha desenvuelto sobre este tema. A
este gnero pertenece _Santos Vega_, _El Caballo del Gaucho_ y _El
Pato_. Por razon del escenario y aun del asunto, hemos creido deber
incluir entre ellas la _Revolucion del Sud_ y _El Omb en medio de la
Pampa_, bien que la primera corresponda mas  las poesas patriticas y
la segunda  las de diverso gnero reunidas en otro libro.

El Libro Tercero, comprende bajo la denominacion de POESAS DIVERSAS,
los asuntos morales, sentimentales, fantsticos  de caprichosa y
fugitiva inspiracion, que corresponden  varios gneros y asuntos.
Sealaremos entre ellas la que se titula _En la Tumba de un Poeta_, _El
Valz_, _La Despedida_, _La Agona del Poeta_, _La Desesperacion_, las
_Noches de Diciembre_ y los _Dos Pensamientos_, en que no obstante sus
variados tonos, predomina un tinte melanclico que les da un aire de
familia.

El Libro Cuarto, bajo el rubro de POESAS FAMILIARES, comprende las
composiciones inspiradas por los afectos ntimos del hogar y de la
amistad espansiva, descollando entre todas ellas la que lleva por ttulo
_A mi hija Delfina_.

Por ltimo, en el Libro Quinto estn coleccionadas todas las
imitaciones y traducciones poticas del autor. Entre ellas sobresalen
_El Cementerio de Campaa_ de Grey, _El Salmo de la Vida_ de Longfelow
y _El Apstol_ de Beranger, que as por la celebridad universal de los
testos, como por la manera magistral con que estn manejados, jueces muy
competentes estiman como los trabajos mas notables que encierra este
libro.

Tal es la edicion que presentamos y que viene  agregar un volmen mas 
nuestra Biblioteca de Escritores Argentinos, de la cual forma parte
integrante, habiendo por consiguiente adoptado el mismo formato y papel
de los ya publicados, continuando nuestro propsito.

C. C.




CARTA-PREFACIO

DE LA PRIMERA EDICION


_Buenos Aires, Marzo 1 de 1854._

Recuerdo que en uno de los mas bellos captulos de sus Impresiones de
Viage, me llam poeta por vocacion.

Hoy, al tiempo de publicar mis poesas, se me ocurre retribuir  Vd.
aquella fineza, colocando esta carta al frente de su primera edicion. En
el mismo captulo en que me haca el agradable cumplimiento que he
citado, deca Vd., hablando del sitio de Montevideo, de que yo era
soldado en aquella poca:--En medio de este caos de intereses,
respirando la atmsfera cargada de humo, y encerradas en un horizonte
que  cada punto tiene aparejadas tormentas que de una hora  otra
pueden descargar sobre sus cabezas, las musas argentinas, cualquiera que
sea la ribera donde les sea permitido entregarse  sus sueos, lo
divinizan todo, hasta la desesperacion y el desencanto. Me parece que
una causa profunda hace al pueblo espaol por todas partes poeta:
inteligencias caidas, como aquellos nobles de otro tiempo descendidos 
la plebe, con organizaciones  instintos desenvueltos; mentes elevadas y
ociosas que se remueven y agitan n su nada, revelando su elevada
condicion por entre los harapos que las cubren. El espaol, inhbil para
el comercio, que esplotan  sus ojos, naves, hombres y caudales de otras
naciones, negado para la industria, la maquinaria y las artes;
destituido de luces para hacer andar la ciencias,  mantenerlas
siquiera, rechazado por la vida moderna para que no est preparado, el
espaol se encierra en s mismo y hace versos; monlogo sublime  veces,
_estril siempre_, que le hace sentirse ser inteligente y capaz si
pudiera, de accion y de vida, por las transformaciones que hace
esperimentar  la naturaleza que engalana en su gabinete, como lo haria
el norte-americano con el hacha de los campos, aquel poeta prctico que
hace una pastoral de un desierto inculto,  inventa pueblos y maravillas
de la civilizacion, cuando del bosque asoma su cabeza  la mrgen del
rio aun no ocupado. Yo os disculpo, poetas argentinos! Vuestras
endechas protestarn por mucho tiempo contra la suerte de vuestra
patria. Haced versos y poblad el rio de seres fantsticos, ya que las
naves no vienen  turbar el terso espejo de sus aguas. Y mientras otros
fecundan la tierra, y cruzan  vuestros ojos con sus naves cargadas el
_almo rio_, cantad vosotros como la cigarra; contad slabas, mientras
los recien venidos cuentan _patacones_; pintad las bellezas del rio que
otros navegan; describid las florestas y campias, los sotos y
bosquecillos de vuestra patria; mientras el teodolito y el grafmetro,
prosicos en demasa, describen  su modo y para otros fines, los
accidentes del terreno.--Qu de riquezas de inteligencia, y cunta
fecundidad de imaginacion perdidas! Cuntos progresos para la
industria, y qu saltos daria la ciencia si esta fuerza de voluntad, si
aquel trabajo de horas de contraccion intensa en que el espritu del
poeta est exaltado hasta hacerle chispear los ojos, clavado en su
asiento, encendido su cerebro y agitndose todas sus fibras, se empleara
en encontrar una aplicacion de las fuerzas fsicas para producir un
resultado til!

La diatriva es un poco fuerte, y aunque algo merecida, hace tiempo que
le guardo rencor por la parte que me toca como soldado raso en la
falange de poetas del Rio de la Plata, que ha divinizado hasta la
desesperacion y el desencanto. Monlogo estril, mentes decaidas,
hombres incapaces para la accion, inhbiles para el trabajo,
derrochadores de la inteligencia, tales son los calificativos que
prodiga  la poesa y  los poetas, deplorando que la fuerza creadora
aplicada  ensanchar los lmites del mundo inmaterial no se hubiese
aplicado esclusivamente  hacer alguna nueva conquista sobre el mundo
material. Para confusion de sus detractores y para honor de la poesa,
ha tenido que valerse de su propio lenguaje al atacarla, como esos
caudillos de la montonera, que al mismo tiempo que procuraban
desacreditar la tctica europea, se servian para contrarrestarla de sus
propias maniobras mal aprendidas y peor enseadas.

Ya veo, que si le diesen  organizar el mundo, desterrara como Platon,
 los poetas de su repblica, sin embargo de que Vd., lo mismo que aquel
grande hombre, tiene mas de poeta que de filsofo, y solo le falta para
complementar su inteligencia privilegiada, iluminar la parte tenebrosa
de su mente con la luz resplandeciente de la poesia.

Tal es el objeto que me propongo en esta carta, y creo que lo
conseguir, haciendo resonar en el fondo de su conciencia aquella voz
misteriosa que grit  San Pablo, perseguidor de los
cristianos:--Saulo, por qu me persigues?

Habiendo V. estudiado filosofa sin maestro, como yo, debe haber leido 
Herder, Bouterweck, Richter, Jouffroi, Schlegel, Burke, Winckelman y
tantos otros, y por consecuencia debe saber lo que es esttica, palabra
derivada del griego, que, si hemos de dar crdito  los que comprenden
este idioma, significa _sensacion_, _sentido_, _facultad de sentir_; y
por medio de la cual se designa la parte de aquella ciencia que esplica
y analiza la teora de lo bello, de lo agradable y lo sublime. Asunto es
este que ha inspirado  Kant uno de sus libros mas serios y bien
pensados, libro que oblig  los espritus mas austeros  dar carta de
ciudadana en los dominios filosficos  la ciencia de la esttica, que
ya Baumgarten habia bautizado con el nombre alambicado de Filosofa de
las Gracias y de las Musas.

Sabiendo todo esto, debe saber tambien que la esttica divide el imperio
de las artes en dos; artes de espacio, y artes de tiempo, es decir,
artes que se ven  que se palpan,  artes que se oyen  se sienten. A
las primeras corresponden la pintura, la escultura y la arquitectura; y
 las segundas, la msica y la poesa, division con la cual yo no estoy
del todo conforme, por las razones que paso  esponer.

Yo considero la poesa como un arte sinttico,  lo que es lo mismo, un
arte que obra sobre la imaginacion y sobre los sentidos  la vez, por la
doble combinacion de las formas materiales  inmateriales del espacio y
del tiempo. As ha observado Sismondi con mucha propiedad que la poesa
es una feliz combinacion de dos de las mas bellas artes: msica por los
sonidos y pintura por las imgenes. Esto se comprueba con la profunda
observacion hecha por todos los crticos de que, los mas grandes poetas
son precisamente aquellos cuyas ideas poticas son susceptibles de
representarse por medio de la pintura, como se v leyendo con atencion
las obras del Dante  de Milton; habiendo el primero inspirado  Miguel
Angel los famosos frescos, cuyos dibujos ornados por la mano del Giotto,
habr podido ver en la biblioteca del Vaticano; y habiendo sido
propuesto el segundo como modelo  los pintores por uno de los grandes
prosadores de nuestra poca, por Guizot. D'Ampere, un espritu no menos
srio, ni menos profundo ha dicho  este respecto: La grande escultura
griega, tal como se muestra en la Niobe de Florencia  en las esttuas
del Partenon, es la poesa homrica traducida en mrmol. El Dante
dibuja sus figuras  la manera enrjica, atrevida y grandiosa de Miguel
Angel; y el fresco del _Juicio final_ es un canto del Dante.

No puede negarse que la lnea, el colorido y la palabra tiene sus
lmites, y que  la pintura y  la escultura les est vedado lo que es
permitido  la poesa, pero esto no destruye la regla general de que,
para escitar la admiracion, la pintura necesita ser potica, as como la
poesa necesita ser pintoresca. La razon de esto es muy clara: la idea
que escapa  la pintura, es decir, la idea que no es pintoresca  que no
tiene cierto movimiento dramtico, se presenta confusamente  la
imaginacion.

Toda esta disertacion metafsica--que v  hacerme pasar la plaza de
pedante--no tiene mas objeto que crearme un punto de apoyo para repetir
lo que se ha dicho tantas veces, que algo le falta al hombre que es
insensible  los encantos de la msica  de la pintura y que por
consecuencia le falta todo al que no es susceptible de comprender todas
las bellezas de la poesa, que condensa  la vez la imgen y la armona.

Y  propsito, ya que hablamos de msica, sabe V. quien fu el inventor
de la lira? Segun dice Apoliodoro, (aun cuando los descubrimientos de
Champollion parecen desmentirlo, pues solo se ha encontrado el arpa en
los monumentos egipcios) su inventor fu Hermes Trimegisto, secretario
de Osiris, quien habiendo encontrado en las riberas del Nilo una tortuga
muerta, cuyos nrvios resecos por los rayos del sol se habian convertido
en cuerdas sonoras, tom de aqu la idea del instrumento que hoy
simboliza la poesa y al son del cual bailaba el hierofanta egipcio,
espresando simblicamente las revoluciones de los astros y el rden
aparente del universo. A esta escuela musical perteneci Moises, y ella
di orgen al arpa hebrica,  los salmos de David,  los cantares de
Salomon y  las lamentaciones de Jeremas.--Algun tiempo despues,
invent Hiagnis la flauta frigia, que acompa los primeros himnos que
se cantaron en honor de Baco y de Pan. Estos dos instrumentos (poniendo,
si se quiere, el arpa en vez de la lira) tomados de la naturaleza,
compusieron la primera orquesta de los tiempos primitivos, y de la lira
 arpa egipcia y de la flauta frigia, ha nacido ese lenguaje universal
que cuenta hoy mas de ochenta sonidos, y que segun me lo asegur un dia
el gran pianista Hertz, puede dar mas de cien sonidos distintos en el
piano; mientras que los idiomas mas ricos de nuestros dias no pueden dar
ni la mitad. Cmo esplica Vd. este misterio? Es que la msica, mas
filosfica que los filsofos, y menos desdeosa que los hombres de
letras, ha recojido en su seno todas las modulaciones de todos los
idiomas antiguos y modernos del norte y del mediodia, con las cuales se
ha enriquecido, en la misma proporcion en que se ha empobrecido el
idioma hablado, por el radicalismo exagerado de hombres que  ttulo de
espritus srios y positivos, pretenden desalojar  la armona potica
del ltimo atrincheramiento en que se defiende aun con heroismo,
rechazando los ataques violentos de los prosistas iconoclastas, cuyo
bello ideal es un lenguaje sin smbolos y sin msica, y para quienes la
estructura del verso no es una forma tomada de la naturaleza misma, como
la lira egipcia, ( griega segun otros) sin una combinacion feliz del
capricho humano--un ingenioso contrasentido, como deca Newton. Por
eso el verso se le presenta  Vd. como la prision del pensamiento; por
eso v en l un obstculo mas bien que un punto de apoyo; por eso, en
fin, cree que una idea pierde en profundidad todo cuanto gana en
sonoridad; y esto esplica, ya que no disculpa, su juicio desventajoso
sobre la poesa.

Si Vd. hubiese hecho un estudio detenido de las leyes de la
versificacion, si se hubiera propuesto darse cuenta de la razon del
yambo, del dctilo, del troquo y del espondo, habra visto que todo su
mecanismo reposa sobre la combinacion de las slabas agudas y graves
caracterizadas por los acentos; y que el movimiento del verso, su nmero
y sus pausas, obedecen  reglas constantes que tienen su orgen en la
naturaleza de los idiomas, y en la organizacion humana, siendo la rima y
la cantidad de slabas, lo mas secundario que hay en la estructura del
verso. As vemos que el francs, que es el nico idioma moderno que no
haya adoptado para su versificacion la prosodia potica inventada por
los provenzales,--de que hablaremos mas adelante--es en manos de sus mas
grandes poetas, un instrumento pobre  insonoro, por no contar con mas
recursos mtricos que con los que le presta el nmero de slabas y la
repeticion de la rima, lo que hace que los franceses hayan llegado hasta
el grado de negar que exista una armona potica fuera de estas dos
condiciones materiales. Por eso la lengua francesa es la lengua mas
prosica del mundo, segun lo han reconocido sus grandes hablistas, y
entre ellos Crlos Nodier y Michelet; lo cual esplica porque la Francia
no haya producido un gran poeta, digno de rivalizar con Homero, con
Virgilio, con el Dante, con Byron, con Goethe, con Camoens  con
Calderon, y la razon porque no lo producir jams. Aqu tiene Vd.
demostrado hasta la evidencia la importancia de la forma mtrica, y la
influencia que ella ha ejercido y ejerce en el desenvolvimiento del
entendimiento humano.

No estrae que entre en estos detalles minuciosos sobre la cadencia
potica en sus relaciones con la msica y con la naturaleza humana,
desde que ellos me sirven tan eficazmente al objeto que me he propuesto
en esta carta. Ademas, como lo ha dicho Sismondi, la estructura del
verso, esta parte en cierto modo mecnica de la poesa, est ligada por
acordes misteriosos y secretos, con nuestras sensaciones, con nuestras
emociones, con todo aquello que habla  nuestro corazon y  nuestra
imaginacion, y seria conocer muy mal el lenguaje divino de los poetas,
considerarla solamente como una traba impuesta al pensamiento. Los
versos no conmueven nuestras almas, no cautivan nuestras pasiones, sin
porque tienen algo de mas ntimo que la prosa, algo que se apodera de
todo nuestro ser, encontrando mas directamente el camino del espritu y
de los sentidos, y trayndonos impresiones mas completas que las que el
lenguaje por s solo y desprovisto de estos accesorios puede despertar.
Y mas adelante agrega: La rima es una especie de llamamiento al
recuerdo y  la esperanza, ella despierta una sensacion pasada y hace
desear una nueva, realza la importancia de los sonidos, y d en cierto
modo una especie de colorido  las palabras.

Nada de estrao sera que los poetas elogiasen su lenguaje, pero cuando
los mas eminentes prosistas proclaman su superioridad, preciso es
reconocer que hay en l algo de verdaderamente sublime, y que por lo
menos, no se le debe juzgar sin haberle estudiado antes.

Si del lenguaje potico, considerado en sus relaciones con la msica y
con la organizacion humana, la mente se eleva hasta la contemplacion de
la idea abstracta, y penetra en los dominios de la psicologa, se ver
que, siendo la poesa  la prosa, lo que el drama lrico es al drama
recitado, ella no es otra cosa que el lenguaje  toda orquesta, la
palabra que se acompaa con la msica del ritmo y de la rima, que se
impregna de ella, que la asimila  su ser, que funde en un todo compacto
la idea y la armona al fuego inestinguible de la inspiracion que arde
en la cabeza del poeta. As es como la poesa,  la manera de una onda
sonora, penetra en lo mas hondo de la imaginacion y de la conciencia,
apoderndose al mismo tiempo de los sentidos, despertando suavemente las
emociones perezosas que dormitan, haciendo sentir al hombre la unidad de
su ser, formando en el fondo del alma un acorde sublime, y dominando con
su canto las emociones disonantes del corazon humano.

Suprimid la poesa, y las relaciones del hombre con la naturaleza
quedan interrumpidas, mientras que nuestras facultades, funcionando
aisladamente como en sueos, jams producirn ese acorde sublime que es
el resultado de la imgen, del sonido, del movimiento y de la
abstraccion; que son las cuatro grandes manifestaciones de la vida, los
cuatro principios constitutivos de las bellas artes, los cuatro
elementos de cuya combinacion se forman todos los productos
intelectuales, y que la poesa es la nica que condensa y reduce  una
sola frmula.

La poesa es el puente misterioso que une al hombre fsico con el hombre
moral, y que pone en contacto todas sus facultades; por eso decia
Schiller:--Para filosofar, basta la mitad del hombre mientras que la
otra mitad puede descansar: pero las musas lo absorben todo. Para ser
poeta, se necesita sentir y pensar  un mismo tiempo, y poner en
ejercicio el poder de abstraccion  la vez que la imaginacion, porque lo
que no conmueve y convence, no merece el nombre de poesa. Las ciencias
y las artes no tienen alas para volar mas all de las fronteras del
mundo material, ni ojos para objetos que se hallen fuera del alcance del
telescopio. La poesa ademas de tener alas y de tener ojos para recorrer
el universo y contemplar en l cuanto hay de grande y de bello, puede
lanzarse  los espacios infinitos de la creacion, penetrar en los
dominios del mundo inmaterial, poner al hombre en relacion con Dios, y
establecer entre el cielo y la tierra aquella cadena de oro, que segun
los antiguos, ligaba  la criatura con su Criador.

Esto es la poesa, esto es el arte divino, del cual ha dicho Vd. que
solo tiene sacerdotes entre los hombres incapaces de accion, esto es lo
que Vd. ha llamado monlogo sublime  veces, estril siempre.

Una repblica prosica, tal cual Vd. parece desearla, tendria mucha
semejanza con aquella plida mansion de los hroes de la antigedad, que
el Dante nos describe en su _Infierno_: imgen debilitada de la vida, en
que las sombras vagan sin esperanzas de un bien mejor, llorando la
prdida de una felicidad que nunca conocieron. Sera un cuerpo sin alma;
sera la bella esttua de Prometeo sin el fuego sagrado que la di vida
y movimiento. Desheredados de la poesa, qu voz simptica responderia
 las armonas secretas del corazon? qu potencia sobrenatural nos
elevaria  la contemplacion de lo infinito? qu relmpago iluminaria
con sus resplandores pasageros las profundidades de nuestro ser? por
qu medio se dirigirian los instintos, una vez quebrado el instrumento
usual con que se forma y desarrolla el sentimiento y la inteligencia de
lo bello? Preguntas son estas que pondrian en brbaros aprietos al
legislador en teora de esa soada repblica platnica.

No s por qu me parece encontrar cierta analoga entre su idea y las
asociaciones de las abejas, de las hormigas y de los castores. H aqu
tres repblicas que realizan el bello ideal de los positivistas, y que
llenan todas las condiciones pedidas por Vd.: repblicas de matemticos,
de ingenieros, de qumicos y de industriales, que pasan la vida cavando
la tierra, edificando y destilando, aplicando al trabajo todas las
fuerzas fsicas sin malgastar sus fuerzas intelectuales en
ornamentaciones intiles, ni en monlogos sublimes, pero estriles; y
deshojando las flores para arrojar sus perfumes en el gran alambique de
la fbrica comunista! H aqu su bello ideal: el hombre menos la idea
del progreso, menos la aspiracion  lo infinito, menos la condicion de
la perfectibilidad; porque, desengese, sin la poesa bajo alguna de
sus formas, el progreso, la abstraccion y la perfectibilidad son
imposibles. As se v que los castores, las hormigas y las abejas
fabrican sus casas, hacen sus provisiones, trazan sus exgonos y
destilan la miel lo mismo hoy que al principio del mundo, lo mismo
maana que hoy, sin dar un paso adelante. Por qu? Porque les falta la
poesa que satisface  la aspiracion de lo mejor, de lo ideal, que es el
resorte poderoso de la perfectibilidad humana. Su aspiracion prosica me
trae  la memoria en este momento los versos de un poeta espaol del
siglo pasado:

    Dura resolucion desesperada
    Labrarse un molde en qu vaciar la vida,
    Sin que se altere de la estampa nada.

Los espartanos pretendieron tambien estirpar la poesa del corazon, y
lograron fabricar un molde artificial para dar una nueva forma  la
naturaleza humana, y qu consiguieron? destruir el libre albedro,
arrebatar  la inteligencia el atributo mas bello de la divinidad,
despojar  la humanidad de sus amables virtudes, sin estirpar sin
embargo esa poesa colectiva,  despecho del mismo pueblo que la
rechazaba, que, como lo ha observado Tocqueville, es el signo
caracterstico de la poesa democrtica. La repblica de Esparta no es,
por otra parte, sino un engendro de la imaginacion potica de Licurgo,
que concibi una asociacion en su cabeza, la formul en un poema que
llam leyes, y fanatizado por su idea, como Saint-Simon y Fourrier en
nuestros dias, di su vida  trueque de ver realizada su teora, hija
mas bien de la fantasa que de la observacion de la naturaleza humana.

Apesar de tantas precauciones, la msica y la poesa tenian un culto
secreto en el corazon de aquellos austeros ciudadanos, dispuestos 
morir por sus santas leyes; y la prueba de esto es, que all fu donde
se aadi una cuerda mas  la lira, lo que le vali un destierro
perptuo al inventor, bajo el pretesto de que tales armonas convidaban
al pueblo  la molicie.

La lira se encarg de su venganza.

Aos despues, los de Esparta en guerra con los Mesenianos, pidieron
auxilio  Atenas. Esta Repblica les envi por contingente un poeta
armado de una lira. El poeta se llamaba Tirteo. Sus himnos guerreros
encendieron el entusiasmo en todos los corazones y templaron la fibra
viril del pueblo abatido por la derrota, que vol con decision  la
batalla. Rotos los escuadrones de Esparta, los dispersos oyeron  su
espalda la voz robusta de Tirteo, que se acompaaba con la lira
encordada por los Espartanos, y volviendo caras, conquistaron de nuevo
el lauro de la victoria, probando  sus enemigos que la poesa lejos de
convidar  la molicie sabe exaltar lo que hay de mas noble y de mas
sublime en el corazon humano. Por esto, el mismo Licurgo se vi
obligado  confesar que el triunfo de Lacedemonia se debia  Tirteo. Los
Lacedemonios, salvados por la poesa, que en vano habian procurado
proscribir, dieron  Tirteo el ttulo de ciudadano, y promulgaron una
ley para que en adelante sus poesas fuesen recitadas  los ejrcitos de
la repblica, reunidos en torno de la tienda de campaa de sus
Generales.

A Vd.,  quien veo muy propenso  seguir el ejemplo del foro espartano,
puesto que, segun Vd., la poesa es hija de la impotencia y la pereza,
bueno es predicarle con estos ejemplos elocuentes que echan por tierra
todas sus teoras, que con la mayor seriedad llama cosas prcticas. Y ya
que andamos viajando por la antigua Grecia no abandonaremos este pais
encantador, cuyos laureles nos quitan el sueo, sin haber hecho otra
escursion por su historia. En una carta que nada tiene de geogrfica,
son permitidos estos paseos caprichosos, en que la imaginacion gusta
estraviarse por los senderos floridos que se abren ante sus pasos,
aunque ignore  donde van  parar.

La palabra poesa deriva del griego, y si hemos de dar crdito  los
fillogos, significa _crear_, _componer_, _fabricar_, _hacer_,
_construir_, en fin, es una verdadera palabra enciclopdica, que
representa dignamente  la potencia creadora por escelencia, que  la
manera del Creador sobre el barro, sopla sobre una idea invisible, le d
forma y vida, y la inmortaliza por los siglos de los siglos, sin el
auxilio de la reproduccion.

Marmontel pretende que all donde esa palabra tuvo su orgen fu donde
naci la poesa. La historia desmiente esta hiptesis: la poesa naci
con el hombre, y el idioma rtmico fu el primero que vibr en su lbio
balbuciente, como el gorjeo es el primer sonido que sale de la garganta
de las aves. Si el hombre no fuese perfectible habria hablado
eternamente en verso, como el pjaro que por no ser susceptible de
aprender  hablar, se ha quedado con su lenguaje primitivo, sin poder
alcanzar hasta la prosa, que es, como lo observa Michelet, la ltima
forma en que se concreta el pensamiento humano. Y quin nos dice que
porque el pjaro no pronuncie palabras como el hombre no hay poesa en
su canto? Qu otra cosa es la poesa sino la queja tierna  dolorida, la
vibracin armnica de cada organizacion, las emociones  las ideas
ntimas que se convierten en sonidos al pasar por los lbios como el
viento al pasar por las arpas elicas? En este punto estoy de acuerdo
con Calderon, que dice que el pjaro es poeta, susceptible de pensar y
de sentir, y por lo tanto de hacerse comprender en el lenguaje que le es
peculiar. Cito los versos en que as lo da  entender, porque son
admirables y dignos de un gran poeta:

    Y con acento suave
    Se queja una simple ave,
    Y en amorosa prision
    As aliviarse pretende;
    Que al fin la queja se entiende
    Si se ignora la cancion.

Pero dejando aparte esta profunda cuestion fisio-ornitolgica; de lo que
no hay duda es, que el verso precedi  la prosa, y sus mas antiguos
monumentos as lo atestiguan. Esto se prueba con la historia de los
tiempos primitivos.

El Ejipto, cuna de la civilizacion del mundo, donde estudiaron la msica
Moises y Pytgoras, tuvo en su orgen cantos para todos los trabajos,
calculados para reglar el movimiento de los trabajadores por mdio del
ritmo, pues sus habitantes como grandes observadores de la naturaleza
habian descubierto ya el fenmeno fisiolgico que se ha esplicado en
nuestros dias, de como la msica y las canciones hacen sobrellevar por
mas largo tiempo la fatiga con menos cansancio del hombre. Este pueblo,
que tenia sin duda el rgano de la simetra, y que sujetaba al ritmo
hasta los trabajos de campo, las ceremonias religiosas y las
revoluciones de los astros, no puede haber hablado en sus primeros
tiempos otro lenguaje que el mtrico; y aunque ni los rabes ni los
Griegos hagan mencion de sus poetas, esto no prueba que su modo de
hablar dejase de ser cadencioso, como el de todos los pueblos primitivos
pues de esto  lo que propiamente se llama poesa hay una gran
distancia.

Los primeros civilizadores de la Grecia fueron msicos y poetas. Los
sacerdotes, los sbios los mdicos los filsofos y los matemticos,
fueron los primeros poetas griegos.

Anfion, por el poder irresistible de las armonas de su lira, segun
cuenta la fbula, puso en movimiento las piedras y levant los muros de
la ciudad de Tebas.

Orfeo, que hizo parte de la espedicion de los Argonautas, cuyo viage es
tan cierto como el de Colon, domestic  las fieras con los blandos
sonidos de su lira, segun cuenta la misma fbula. Aun cuando pueda
ponerse en duda este milagro y el de Anfion, ah estn sus Himnos de
Iniciacion para comprobar que antes de que hubiese prosa hubo un poeta.
Ah estn para mayor abundamiento los mitos y las poesas ndicas,
anteriores  las leyendas y  los himnos de Orfeo.

Homero y Hesiodo, su contemporneo, que ennoblecieron el dialecto
jnico, reasumieron en sus poemas toda la civilizacion de un mundo,
concretaron todo un ciclo histrico, y ensanchando los lmites del
corazon y de la intelijencia, pusieron al hombre en relacion con todos
los objetos de la naturaleza de que estaba rodeado.

Solo ochocientos aos despues de Orfeo, y cuatrocientos aos despues de
Homero y Hesiodo, apareci por primera vez la prosa en Grecia, en el ao
600 (antes de J. C.) Segun algunos eruditos, el honor de esta invencion
corresponde  un indio llamado Bidpai; segun otros,  un esclavo frigio
llamado Lokman, que no falta quien diga que es el mismo Esopo. Plinio
sostiene que la gloria de la prosa corresponde al filsofo Pherecydes, y
 Cadmo de Mileto la de la historia. Otros piensan con Strabon que deba
darse la prioridad  Cadmo. Ambas opiniones encontradas convienen empero
en un punto, y es, que tanto la prosa de Cadmo como la de Pherecydes, su
contemporneo, eran todavia una imitacion del lenguaje potico,
consistiendo toda su innovacion en romper la medida del verso.

Pytgoras, la cabeza mas matemtica que haya producido el mundo, sin
escluir la de Pascal, continu pensando en verso, y en verso continu
hablando  sus discpulos, que en sus _Versos Dorados_ nos han
transmitido las lecciones de aquel gran maestro y de su inmortal
escuela.

Hasta la poca de Platon no se acredit la prosa entre los filsofos
griegos.

Los latinos no conocieron la prosa sino 307 aos despues de la fundacion
de Roma, en que con motivo de una arenga pronunciada ante el Senado por
Apio Caecus, para exitarlo  que no hiciera alianza con Pyrro, se
introdujo el uso de este lenguage en la vida civil.

Los Arabes no escribieron en prosa hasta el siglo VI de nuestra era, es
decir, bajo la dominacion de Mahoma; y en Irlanda no se hizo uso de ella
hasta el siglo XII.

Basta lo dicho para demostrar que la poesa precedi  la prosa, y que
esta no es otra cosa en realidad, que el verso roto y descompuesto
ajustado  otra cadencia mas grave y menos vibrante.

Aqu tiene Vd. como al descomponer los versos y ensartarlos unos tras
otros, no ha hecho otra cosa que plagiar  los primitivos prosadores,
repitiendo sin sospecharlo, uno de los pasos mas gigantescos que haya
dado el lenguage universal, cual es la transicion del verso  la prosa.

Pero lo que en los antiguos era un progreso, en Vd. es un retroceso; y
para demostrarle claramente esto que parecer una paradoja, necesito
entrar en algunos detalles tcnicos sobre la versificacion.

En las edades primitivas era mas fcil hacer verso que prosa, porque el
lenguage mtrico era para el hombre lo que el canto para el pjaro, en
razon de que, fundndose los idiomas primitivos sobre sonidos
imitativos, eran mas sonoros, mas armoniosos, mas ricos en su
pronunciacion, y todas sus palabras,  la manera de esas tres notas
musicales que de cualquier modo que se combinen producen una meloda, de
cualquier modo que se mezclasen, siempre daban por resultado un verso.
Eran tambien, si as puede decirse, mas pintorescos, pues como lo
observa un crtico espaol, "los sonidos prolongados mas bien que
articulados, de que estn llenas las lenguas salvages, parecen mas
propios para conmover la imaginacion pintando, que para hablar al
entendimiento definiendo." En tales idiomas, todo el artificio del
verso--si es que artificio habia--consistia en la medida de las partes y
en los tiempos de la pronunciacion. La inspiracion era todo: el verbo no
se habia encerrado todavia--segun la espresion de Nodier--en el tubo de
una pluma. Como entre los antiguos la msica y la poesa estaban
identificadas, pues segun dice Strabon, "hablar y cantar era lo mismo en
otro tiempo", el ritmo gobernaba  la meloda. Cada slaba tenia un
sonido y una duracion determinada, y la division de las slabas en
largas y breves, habia asimilado completamente el ritmo potico al ritmo
musical. As es que en Grecia, el descubrimiento de un nuevo metro daba
por resultado inmediato la invencion de una nueva msica, y las escuelas
musicales que conocemos con los nombres de _drica_, _lidia_, _frigia_,
_jnica_, y _elica_, no estaban fundadas sino en la diversidad de
metros, siendo los sonidos radicales exactamente los mismos. Cada verso
estaba dividido en cierto nmero de compases,  que damos todavia el
nombre de pies, y cuya pronunciacion, alternada dentro de tiempos
iguales, produca la cadencia que venia  herir el oido peridicamente,
cualquiera que fuese la diversidad de los sonidos. El movimiento
alternado de las slabas largas y breves  vice-versa, y la combinacion
armoniosa de los pies  compases, era lo que produca la diversidad de
metros, la cual fu prodijiosa entre los Griegos y Romanos. Debido sin
duda  ese sentimiento de la armona que se desarrollaba con el hombre,
y que dejaba libre la imaginacion para remontar su vuelo, es que las
edades primitivas hayan producido poetas tan sublimes como Homero y como
Job, poetas que no sern igualados jams,  menos que la humanidad no
vuelva  encontrar la rica prosodia de los primeros tiempos.

Hoy sucede todo lo contrario. Es mas fcil hablar y pensar en prosa, que
cantar en verso, habindose multiplicado las dificultades de la
versificacion, as por la complicacion del nuevo sistema mtrico cuanto
por las abstracciones de que las lenguas modernas se han impregnado, al
absorver tantas ideas nuevas y complexas como han surgido de la mente
humana. La rica prosodia de los idiomas onomatopyicos ha desaparecido
en los idiomas modernos, y con ellos el ritmo y la cadencia de la
versificacion primitiva, falta que ha sido necesario suplir con la
invencion del actual sistema mtrico, cuyos recursos armnicos consisten
en perodos musicales, marcados por consonantes  asonantes, acentos y
apoyaturas, arte completamente desconocido de los antiguos, por que esto
era totalmente intil, desde que el ritmo supla ventajosamente la
rima. Los provenzales fueron los primeros que se apercibieron de la
dificultad de distinguir las slabas en largas y breves, como lo hacan
los antiguos, y los que  imitacion de los Arabes ( lo que parece)
sacando partido de una lengua enrgicamente acentuada, combinaron
hbilmente las acentuaciones hacindolas alternar con las slabas no
acentuadas, y aadiendo el ornamento de la rima produjeron en su
conjunto un movimiento anlogo al del verso antiguo, aunque por otra
parte cada slaba dej de tener su valor musical, como suceda
anteriormente. Tal es la teora de la cesura que divide el verso en dos
partes de un movimiento uniforme  acompasado, dando al odo un ligero
descanso que rompa la monotona, de lo que proviene que versos de un
mismo nmero de slabas difieran tan notablemente entre s. La
colocacion respectiva de los acentos y apoyaturas decide del movimiento
del verso: as es que, hay varias clases de versos endecaslabos, cada
uno de los cuales representa en realidad un metro distinto, fenmeno de
que no se han apercibido todos los poetas espaoles.

Tales son las leyes de la versificacion moderna,  las cuales se han
sometido las lenguas del mediodia de la Europa,  escepcion de la
francesa, como lo observ antes. En esta ltima, el esfuerzo de la
pronunciacion est repartido igualmente entre todas las slabas, sin que
el acento marque el sonido capital de cada palabra, de lo que proviene
el martilleo montono de sus versos, martilleo que Vctor Hugo ha
pretendido corregir por el corte del alejandrino, asimilndolo en cierto
modo  la prosa, que es lo mismo que los espaoles--y entre ellos
Moratin y Jovellanos--han hecho con el verso blanco. Hablando de esto,
dice el autor de _La Literatura del Mediodia de la Europa_:--"En nuestra
poesa moderna, las slabas no son consideradas por lo que respecta  su
duracion solamente, sino tambien en cuanto  sus acordes; y esas
vocales, ya ligeras, ya sensibles  sonoras, no pasan desapercibidas
cuando la rima las hace esperar y determina su situacion. Qu seria de
la poesa provenzal si no buscsemos en ella mas que el pensamiento, tal
cual puede reflejarlo una prosa lnguida? Habia en ella algo mas que el
simple sentido de las palabras, cuando el trovador armonizaba su bello
lenguage con los sones melodiosos de su arpa; cuando la inspiracion
guerrera le suministraba rimas enrgicas, nerviosas y resonantes; cuando
espresaba la embriaguez del amor por medio de sonidos tristes y
voluptuosos. La prosodia, del mismo modo que la rima, se acordaba con
las emociones de su alma, mucho mejor que el sentido de las palabras; la
acentuacion repetida y precipitada, que golpeaba cada segunda slaba en
los versos ymbicos, parecia corresponder  las pulsaciones de su
corazon, y al movimiento del alma. As fu como por medio de esta
sensibilidad esquisita de las impresiones musicales, y de esta
organizacion delicadsima, inventaron los trovadores un arte de que
ellos mismos no podian darse cuenta, y como, con el auxilio de una nueva
armona, lograron comunicar esa emocion del alma, que todos los poetas
han buscado, y que no pueden encontrar sin siguiendo las huellas de
esos inventores de nuestra prosodia."

La rima y el acento: h aqu, pues, los dos pilares en que se columpia
suavemente el verso, h aqu las dos condiciones que lo caracterizan; h
aqu las dos lneas pronunciadas que lo separan del verso antiguo, y la
causa de que sea tan difcil hablar y pensar en verso en nuestros dias.
Esta dificultad es tal vez la causa de que el mundo, despues de la
aparicion de la prosa, y despues de la extincion de los idiomas muertos,
haya producido un nmero tan limitado de grandes poetas, todos los
cuales han quedado siempre muy abajo del original, incluso Virgilio, que
es un reflejo de la poesa primitiva. Pero estas nuevas dificultades
impuestas al lenguage potico, si por una parte han disminuido el nmero
de los que pueden hablar en verso, por otra parte han servido
eficazmente  su adelanto, dndole ese resorte poderoso que hace que el
pensamiento se escape con mas potencia  medida que mas se reconcentra.
La rima, que Madama Stal, llama "el eco del pensamiento," ha
contribuido no poco  templar la poesa, que de otro modo sera un
lenguage lnguido y descolorido, y asi se observa estudiando las obras
de los grandes poetas, que huyen con cuidado de emplear consonantes
vulgares para espresar pensamientos sublimes, y que muchas veces la
rebusca de un consonante original, imprime  la idea una novedad
inesperada, abriendo  la imaginacion nuevos horizontes, que de otro
modo la inteligencia no habria entrevisto.

Los que crean ver en esos accesorios de la poesa, las ornamentaciones
plsticas de un arte en decadencia, se equivocan sobremanera; desde
que, como se v, esos accesorios de la poesa son parte integrante de
ella, como los nervios del cuerpo humano. La fuente de la poesa no se
ha agotado aun, bien que los poetas de estos tiempos no vayan  beber la
inspiracion en las ondas de Helicona, y la lira del clsico Apolo es un
instrumento que est muy lejos de haber dado todas sus armonas. Como lo
observa D'Ampere:--"todo en este mundo tiene su colocacion, y la poesa
conservar eternamente la suya. Siempre habr una necesidad de ideas,
una aspiracion hcia un mundo superior, que cada dia ser mas difcil
satisfacer, y  la cual no podrn jamas bastar ni las altas
abstracciones del pensamiento, ni los curiosos resultados de la ciencia,
ni los descubrimientos de la historia. Despues de todo lo que se ha
hecho, hay todavia muchos abismos que esplorar en la imaginacion y en el
corazon del hombre. Hay que pintar todavia los nuevos sentimientos que
desenvuelve el progreso de los siglos; y hasta las grandes ideas de la
ciencia, las vistas elevadas de la filosofa, de la historia, tienen su
poesa, y esta poesa, est por crearse. Existe para la humanidad un
ocano de entusiasmo que est muy lejos de agotarse." Renuncie pues, 
su insensato empeo de romper ese instrumento, cuya escala no tiene
trmino, cuyas notas son infinitas, y que todavia no ha recorrido la
millonsima parte del diapason de las pasiones. Lejos de eso, si  m me
fuera dado, no solo procuraria retemplarlo, sino que daria mucho por
poder rehacer los libros poticos de las antiguas religiones, que Vd.
sabe leemos hoy en prosa, por haberse perdido la prosodia de los
idiomas primitivos, sin embargo de que el perfume de su exquisita
poesa, trasciende al travs de las edades.

Pero observo que el sendero florido que seguamos nos ha llevado  la
frontera del antiguo Egipto. Volvamos hcia atrs en busca de nuestra
querida Grecia, que todava no he agotado el tema, y en ella hemos de
volver  encontrar al Egipto. Hablbamos de Homero.

Para Vd., la epopeya de Homero es un monlogo estril y sublime. Pues
bien, ese monlogo estril y sublime es el resmen de la cosmogona y de
la filosofa sacerdotal del Egipto, cuna de la civilizacion del mundo.
As dice el erudito don Agustin Duran, que Hesiodo y Homero, creadores
de la epopeya Griega, formaron sus poemas, redactando con sus fbulas
todo el sistema poltico, filosfico y religioso que constituye el
espritu de los pueblos progresivos, bajo cuyos auspicios marcha aun la
sociedad europea. No es de estraar que en vista de una obra tan vasta
y tan sublime, muchos hayan dudado de la existencia de Homero--entre
ellos Vico, en su _Scienza Nuova_--acreditando la hiptesis de que la
Iliada y la Odisea se componen de una srie de cantos populares, que
transmitidos de siglo en siglo por la tradicion oral, adicionndose con
nuevos cantos al pasar por cada generacion, llegaron  formar esos dos
libros inmortales, cuyo verdadero autor es todo el pueblo griego. Cuando
hablemos del Romancero espaol ver que la hiptesis no carece de
fundamento racional, pero por ahora, sea que Homero haya existido  no,
para el fin que me propongo es lo mismo, puesto que con este ejemplo le
demuestro hasta la ltima evidencia, que no solo el lenguaje potico
sino la poesa mas sublime, fu la primera manifestacion de la
inteligencia humana, el primer molde en que se vaci el verbo hecho
hombre para redimirnos del cautiverio de la ignorancia.

Si esto no le bastase para convencerse de la verdad de mi tsis, oiga 
los gnios investigadores que han compulsado los monumentos escritos de
la antigedad, y le dirn que el Veda enigmtico de los Bracmas, las
tradiciones prsicas de los Gebros, el Zend Avesta de Zoroastro, los
libros de Osiris, el Koran, y el Edda de los Escandinavos, fueron
escritos, en un lenguaje mtrico y sentencioso, as como el Gnesis y
los dems libros poticos de la Biblia; y que los Frigios y los Licios,
en la estremidad occidental del globo, lo mismo que los Trdulos y
Turdetanos en el mediodia de la Europa--segun lo dice Strabon y lo
repite Humboldt--redactaron en verso sus leyes,  las cuales asignaban
una antigedad de seis mil aos.

Cmo, pues, habla con tan poco respeto de la poesa que hizo surgir la
luz de la inteligencia, el mundo moral de las ideas, del caos sin forma
ni color de las masas inertes de nuestro ser material?

Arrodllate, pecador, y pide la absolucion de tu blasfemia,  los pis
de esa madre misericordiosa, que se llama poesa, y de cuyo seno mana la
leche y la miel con que alimentas tu alma!

Pero no, antes de vestir la cndida tnica de los nefitos, volvamos 
la Grecia por la ltima vez, y estudiemos el mgico poder de la poesa
en uno de sus mas grandes pueblos y de sus mas grandes hombres: Atenas
y Solon.

Los atenienses, despues de haber sido batidos por los de Megara--ciudad
drica--decretaron la pena de muerte contra todo el que hiciera una
mocion para retornar  Salamina. Algunos aos despues, un poeta hizo
llorar al pueblo con el relato de las desgracias de Jonia, y el poeta
fu multado por el tribunal, imitando en esto la crueldad de Esparta al
desterrar al que encord la lira.

Solon, comprendiendo todo el partido que podia sacarse de la poesa para
imprimir al pueblo un movimiento elctrico y sublime, hacindose el
insensato, infringi el decreto sobre Salamina, entonando en la plaza
pblica un cntico guerrero, por medio del cual, el futuro legislador,
cual otro Tirteo, logr encender el entusiasmo popular. El pueblo pidi
 gritos el ataque de Salamina, y Solon hacindose general en gefe, y
cambiando la lira por la espada, tom  Salamina  la cabeza de
quinientos hombres.

Al dejar para siempre las playas de la Grecia, yo le impongo por todo
castigo, que coloque ese lauro militar sobre las sienes de la poesa,
para que otra vez se mida un poco, antes de calificar de estril  la
que tantos hechos gloriosos, tantas acciones generosas, tantas ideas
sublimes y tantos sentimientos nobles ha sabido producir.

No es este y el de Tirteo, el nico lauro guerrero que la poesa puede
revindicar para s.

Dando un salto al travs de los siglos, trasladmonos  la risuea
Italia, que Vd. ha visitado con religioso respeto, segun nos cuenta en
sus Viages.

Si es que ha leido la historia del mediodia de la Europa, debe acordarse
que el emperador Luis II, cautivo del duque de Benevento, debi su
libertad  una cancion compuesta por sus soldados. Esta cancion, que es
el monumento mas antiguo de la baja latinidad, reuni en torno de la
bandera caida del monarca  sus antiguos soldados dispersos por toda la
Italia, que marchando valientemente contra Adelghiso, duque de
Benevento, lograron rescatar de su cautiverio al ilustre prisionero.

Sin la poesa, la humanidad contara esta accion generosa de menos en el
catlogo de los grandes hechos que la honran y dignifican.

Quin ignora la influencia que la poesa tuvo en la batalla de
Hastings? La historia nos cuenta que prximos  chocarse los ejrcitos
de Haroldo y de Guillermo el Conquistador, un caballero normando, dando
espuelas  su caballo, enton entre los dos ejrcitos el clebre canto
carlovingiano, que conocemos desde aquella poca con el ttulo de
Cancion de Rolando, y que es la mas sublime epopeya de la edad media.
El poeta, presentando el ejemplo de paladin de Roncesvalles, y evocando
los gloriosos nombres de Carlo Magno, de Oliverio y de Turpin, logr
inflamar el entusiasmo de los normandos, escitndolos  vencer  morir,
y por eso vencieron, repitiendo en coro la Cancion de Rolando. Dn
testimonio de esto el poeta Wac, y los historiadores Guillermo de
Malmesbury, Mateo de Paris, Ralph Hyden, Alberico y Mateo de
Westminster.

La influencia de la poesa no fu menos decisiva en la revolucion de los
Paises Bajos. Es sabido que el alma de esa revolucion fu el famoso
Marnix de Saint-Aldegonde, poltico, escritor, orador, telogo,
renombrado diplomtico y uno de los clebres hombres de guerra de sus
dias. Pues bien; cuando el duque de Alba ocup los Paises Bajos en 1569,
degoll 18,000 hombres y proscribi 100,000. El prncipe de Orange,  la
cabeza de 24,000 hombres, no pudo triunfar del terror, y fu vencido sin
combatir. Es entonces que Marnix escribe en el destierro el canto
nacional, que se ha perpetuado hasta nuestros dias, con el ttulo de
_Wilhelmus Lied_ (Cancion de Guillermo). Con esas estrofas en los
labios, se sublev un pueblo en masa, se levant el entusiasmo guerrero
y religioso, se triunf del terror, y se inaugur una nacion que
combati sin tregua cien aos por su independencia, entonando el himno
varonil, que, como dice Edgar Quinet, es una meseniana bblica, que di
su ritmo  la revolucion, y por el cual los escritores del siglo XVI
llamaron  Marnix _nuevo Tirteo, alterum quasi Tirteum_. Este gran
poeta, profeta de la nacion Neerlandesa, es el mismo de quien ha dicho
el austero Bayle, que cada verso de sus canciones vala por un libro; el
mismo que redact la constitucion de las Provincias Unidas y tradujo en
verso la Biblia, que es la fuente de la lengua holandesa, siendo otra
rara coincidencia, que tambien sea un poeta el criador de un idioma,
cuya raiz y genealoga es necesario buscar en la poesa.--Dan testimonio
de todo esto las crnicas y memorias de la poca.

Pero para qu ir tan lejos? No hemos sido testigos del poder mgico de
la Marsellesa en nuestros das? Cuntas victorias, cuntos valientes
de menos contara el pueblo francs, sin ese canto blico que ha dado la
vuelta al mundo!

Hasta los tiranos y los conquistadores han reconocido el poder
irresistible de la poesa, persiguiendo con mas encarnizamiento  los
poetas que  los soldados en armas. Testigo de ello es Eduardo I,
conquistador del pais de Gales, el cual hizo degollar  todos los Bardos
de la comarca para consolidar su conquista, porque temia con razon que,
mientras hubiese un arpa pulsada por ellos, mientras sus inspirados
himnos resonasen en aquellas agrestes montaas, el recuerdo de la
antigua libertad no morira en sus habitantes, y que las armas serian
impotentes para vencerla. Muertos los Bardos, la conquista se consolid.
Esta es la catstrofe que Thomas Grey ha cantado en versos inmortales.

No quiero abusar de mi superioridad en este punto, y guardndome otras
muchas citas histricas que mantengo de reserva en mi cartera, me
contentar con recordarle otro ejemplo del mismo gnero. Quin sublev
el espritu teutnico del nacionalismo germnico contra la intervencion
napolenica en Alemania? Quin, sino la falange de poetas,  cuya
cabeza se puso Koerner, el intrpido Tirteo del siglo XIX, que muri
atravesado de una bala al frente de su Regimiento de Cazadores,
entonando el himno marcial con que habia reclutado sus soldados? Niegue
ahora el poder de la poesa!

Si prescindiendo de la parte rtmica de la poesa, y no contando para
nada los progresos que ha hecho hacer  la civilizacion en el sentido de
la filosofa y de la cosmogona, pasamos igualmente por alto la
influencia irresistible que ejerce sobre los mviles que impulsan al
hombre al sacrificio generoso de la vida, y descendemos  considerar la
poesa como instrumento de adelantos filolgicos, vamos  ver que sin el
auxilio de la poesa, los idiomas modernos serian los mas brbaros del
mundo!

Ya le he demostrado que la prosa fu hija de la poesa. Ahora voy 
demostrarle que la prosa ha hecho progresos alumbrada por la antorcha de
la poesa, que ha sido para ella la columna de fuego que la ha conducido
hasta la tierra de promision.

Dejemos  un lado los idiomas de la antigedad, y las lenguas
teutnicas, y estudiemos tan solo los cuatro principales idiomas que
fluyeron como cuatro raudales del seno del latin, en el momento en que
de la descomposicion del mundo romano surgian los elementos de una nueva
civilizacion.

El italiano era un dialecto vulgar cuando el Dante se sirvi de l para
escribir su _Divina Comedia_, que  la par de la mas grandiosa epopeya
de los tiempos modernos, es la fuente del idioma mas puro, y mas
armonioso de la raza latina. El Petrarca ornament, di elasticidad y
clasific en cierto modo la lengua dignificada por el Dante, cambiando
hasta cierto punto su esencia, como lo dice Sismondi, y legando  su
patria un idioma digno de rivalizar con los de Grecia y Roma. Los potas
que le han sucedido, dieron la ltima mano  la obra iniciada por los
padres de la poesa italiana.

Queda establecido que el idioma italiano es hijo de la poesa, y esta
creacion bastara por s sola para inmortalizar  su progenitor, y
desmentir las imputaciones de esterilidad que se le hacen.

Cul es el orgen del francs moderno? Por supuesto que la fuente
original es el latin, que por espacio de cinco siglos estuvo depositando
en el fondo de las poblaciones, los materiales de los nuevos idiomas que
debian reemplazarlo, y que hasta hoy son conocidos con el nombre de
lenguaje romance, y del cual dice Sismondi que circunstancias
accidentales, mas bien que diversidad de razas, han dado orgen  la
diferencia que se nota entre el portugus, el espaol, el provenzal, el
francs y el italiano, cuyo fondo comun es el latin. Las Galias,
despues de haber perdido su idioma indgena (el celta) el cual ha
llegado hasta nuestros dias refugiado en la antigua Armrica, se
hallaron--en el espacio que media entre el V y X siglo--divididos por
los idiomas _franko_, _theotesco_  tudesco y el latin, y en una
multitud de gergas y dialectos, que al fin se reconcentran en dos
grandes fracciones: el roman provenzal  lengua de _oc_ (si), y el
roman-wallon  lengua de _Oil_  de _Oui_ (si).

Estos dos idiomas se repartieron la Francia. Al Mediodia el provenzal,
que pas los Pirineos  invadi la Navarra, dando orgen al catalan; y
al Norte el roman-wallon, que modificado por los Normandos, di orgen
al francs actual, y fu el mismo que Guillermo el Conquistador llev 
Inglaterra, y que bajo el reinado de Hugo Capeto se hizo la lengua
nacional.

El provenzal, que en el siglo X produjo millares de poetas, dando  luz
una literatura original que en nada se parece  la griega ni  la
latina, fu por el espacio de tres siglos la lengua de la poesa y del
canto en Europa, as como hoy lo es el italiano. Hoy es una lengua
muerta y solo se conoce por los cantos de sus trovadores.

El roman-wallon, que tambien fu en su orgen un dialecto potico,
aunque mas spero y seco que el provenzal, produjo los _troveros_ 
_trouveres_, que no deben de confundirse con los _trovadores_ 
_trouvadours_, que son provenzales. Son los troveros los que primero
compusieron los _fabliaux_, y los _lais_ de amor.

A ellos tambien debe la Europa los romances caballerescos y las
representaciones dramticas; y gracias  la poesa, la lengua francesa,
tan pobre como es, ha llegado  ser un idioma universal, el idioma de la
prosa por excelencia, pasando de las manos de Corneille y de Racine 
las de Pascal, que es el que tiene la gloria de haber fijado esta
lengua, complementada por Voltaire, Montesquieu, Buffon y Rousseau.

El portugus dej de ser gerga, y es hoy considerado como idioma,
gracias  las Lusiadas de Camoens, que inmortalizando  su patria con
sus cantos, inmortaliz  la vez la lengua materna, fijndola en versos
de bronce, para probar  las edades venideras que el lenguaje que la
poesa adopta por suyo, por vulgar y pobre que sea, se sublima, se
complementa y se hace eterno con su solo contacto.

El espaol, que es el antiguo _romance_, y que se llam as para
distinguirlo del romano  latino, vino al mundo bajo los auspicios de la
poesa, y por medio de ella se generaliz, se perfeccion, y se
perpetu de generacion en generacion, hasta llegar  ser la lengua de
Cervantes y de Solis. El monumento mas antiguo del romance castellano,
es el poema del Cid, que en este momento tengo ante mis ojos. Un poema
fu, pues, el ncleo de la lengua castellana que hoy hablamos, y aunque
no se conozcan las demas composiciones anteriores al siglo XII, en que
este poema fu compuesto, debe suponerse que fueron en verso, pues solo
por medio de la cadencia mtrica podran trasmitirse de generacion en
generacion, sin corromperse, los libros fiados  la tradicion oral, no
habindose inventado todava el uso del papel, siendo el pergamino
carsimo, y habiendo cesado de venir el papirus de Egipto con motivo de
la invasion de los Arabes.

As, pues, la poesa desempe entonces el mismo oficio que hoy est
encomendado  la imprenta. Ella fu la que se encarg de gravar en la
mente las producciones del idioma vulgar, dando  la memoria puntos
naturales de apoyo en el corte simtrico del verso y en la repeticion
peridica de la rima, de tal modo que, cuando una generacion perda un
verso la siguiente lo echaba al momento de menos.

Al poema del Cid sigui la traduccion del _Fuero Juzgo_, y el cdigo de
las Partidas, cuyo autor, el clebre D. Alonso el Sabio, fu como Solon,
poeta al mismo tiempo que legislador. Sus cntigas y sus coplas de arte
mayor, verdaderas joyas poticas, contribuyeron inmensamente  pulir el
tosco lenguaje de aquella poca de barbrie.

Despues vino el _Romancero_, esa magnfica epopeya caballeresca, escrita
por millares de autores, en el curso de varios siglos, y cuya unidad de
accion y de lenguaje ha venido  demostrar prcticamente que la Iliada
de Homero pudo haber sido compuesta del mismo modo por la agregacion
sucesiva de los cantos de diversos autores y edades. El _Romancero_ es
el arca santa del idioma castellano, es su verdadera gramtica y su
verdadero diccionario. Sin los cantos del Romancero, es decir, sin la
poesa, la Espaa hablaria catalan, rabe, gallego  teothesco, y el
mundo no poseera este idioma abundante y sonoro, que segun Crlos V,
parece hecho para hablar con Dios. Los progresos sucesivos del
castellano fueron obra esclusiva de sus poetas, que lo pulieron y
ornaron, imprimindole esos giros elpticos, valientes y atrevidos que
lo caracterizan, que llevan en s el sello de la inspiracion potica.
Puede decirse que Calderon y Lope de Vega han hecho mas por el idioma
castellano que toda la Academia Espaola desde su fundacion.

Qu me dice ahora del monlogo estril y sublime de esta musa, que
despues de obrar tantos prodijios, vuelca su urna y derrama de su seno
cuatro idiomas inmortalizados por la poesa, y que han sido por espacio
de cuatro siglos, los agentes poderosos de la civilizacion moderna?

Mucho podria decirse sobre la influencia de la poesa en el desarrollo
de las lenguas vivas de orgen teutnico, especialmente sobre el ingls,
que debe  Shakespeare mucho de lo que vale; pero me limitar 
apuntarle, que el solo Milton introdujo en el lenguaje vulgar mas de
seiscientas palabras nuevas; y que el aleman debe  sus poetas,
especialmente  Lessing,  Goethe y  Schiller, la asombrosa
flexibilidad que lo hace tan propio para espresar las ideas mas
abstractas y vaporosas, dndoles forma y color por un proceder
completamente potico.

No estraar, pues, que  despecho de la oposicin de hombres como V.,
la poesa haya conquistado una alta posicion, y que, en cada dia que se
pasa, estienda y afirme mas su imperio sobre la imaginacion y sobre las
conciencias, invadiendo audazmente los dominios psicolgicos. En este
sentido, la poesa ha hecho y hace mas por la mejora y por el
conocimiento ntimo del hombre, que cuantos estudios filosficos se han
emprendido. El hombre y sus enfermedades invisibles, lo que es y lo que
debe ser, tal es la interminable espiral en que asciende la poesa
moderna, marchando en torno de un eje sin encontrarse jams sus
estremos. As se v, que por lo que respecta al hombre ntimo, la poesa
inicia, la filosofa esplica y la prosa vulgariza, y que por esta triple
operacion llega  formar parte del fondo del gran tesoro del sentido
comun, lo que al principio se present como una brillante paradoja. Y en
esta carrera precipitada de las ideas, mientras que la filosofa se
entretiene en esplicar, y la prosa en vulgarizar, la poesa sigue su
marcha ascendente hcia la region de luz, marcando con una columna de
oro el gran paso dado por la humanidad, y dejando muy atrs  sus
auxiliares en la labor constante del progreso.

Bajo este punto de vista, la poesa, puede considerarse hoy como un
mtodo de enseanza superior, que coadyuva eficazmente al progreso moral
en el sentido de la Inglaterra y de los Estados-Unidos, los pueblos mas
progresistas del mundo, y los dos que con mas tenacidad y valenta han
perseguido el ideal en el terreno del esperimento. Estas dos naciones
trabajan hace mucho tiempo por mejorar la condicion social por medio de
la mejora parcial de los individuos,  la inversa de los alemanes, que
pretenden regenerar  la humanidad entera por medio de esos ensalmos
universales, que se llaman sistemas filosficos; y  la inversa tambien
de los franceses, que hace sesenta aos se agitan en el crculo vicioso
de las revoluciones, buscando instituciones adecuadas al hombre, antes
de haber formado los instintos del hombre,  lo que es lo mismo, el
hombre adecuado  las instituciones. La cuestion capital en Inglaterra y
en los Estados-Unidos, es la que se relaciona con las almas y las
conciencias. As los v V. contraer todas sus facultades  la
propagacion de las sociedades morales que mejoran las costumbres, al
desarrollo de la libertad de pensar,  la difusion de la instruccion
primaria, que mejora la condicion del hombre, derramando con profusion
por el universo todo la palabra potica del antiguo y nuevo Testamento.
Por eso ha dicho un escritor norte-americano:--Tenemos ya bastante
ciencia popular; lo que falta  nuestros hijos son libros capaces de
formar sus instintos. Este es el rol que desempean en la mejora del
gnero humano los libros de poesa, que como se ha dicho, son los que
forman la conciencia de un mundo mejor. Si ellos nos faltan, con qu
los reemplazaremos?

Dejando  un lado la poesa, y pasando  los poetas, tengo que decirle
cosas que le parecern un poco paradjicas, y que sin embargo no son
menos positivas, ni menos prcticas, que las anteriores.

Vdes., los hombres prcticos, srios y positivos, tienen una manera muy
singular de juzgar de la capacidad de los demas hombres, y la llamo
singular, por no darle el nombre de absurda. Cuando un hombre sabe
cuanto hay que saber en este mundo,  al menos tanto cuanto puede
aprender un hombre, y  mas la poesa, dicen Vds. _es un poeta!_ Y con
esto queda condenado. De manera que para que un hombre sea completo, es
necesario que ignore la poesa, es decir, que desconozca al hombre
moral; que no tenga el sentimiento de lo bello; que carezca de las
facultades perceptivas de la armona; que no haya leido ni  Homero, ni
 Horacio, ni  Schiller, ni  Shakespeare, ni  Lope de Vega, ni 
Lamartine, ni  Dante; que no conozca la historia literaria de los
pueblos antiguos  modernos; que no le ande sobrando la imaginacion, y
que sea incapaz de crear sres de la nada en el silencio de la
inspiracion. Faltndole todos estos requisitos, es decir, siendo un ser
incompleto, puede contar por seguro cualquiera que responda  tales
condiciones negativas, que ser proclamado como hombre positivo por el
Arepago de los hombres srios. Pero si sabe todo lo que ese hombre
puede saber, mas la poesa, que supone otra multitud de conocimientos,
puede contarse por seguro que ser declarado sin apelacion, espritu
superficial. Es srio este modo de juzgar?

Sabe Vd. lo que Napoleon deca del poeta Corneille? Pues bien, deca
que  haber vivido en su tiempo le habria nombrado su primer ministro.
Napoleon, que fu un gran poeta  la manera de Alejandro, era digno de
comprender cunta ciencia poltica haba en el creador de esos grandes
caracteres de la antigedad, en cuya boca ha puesto palabras que han
inmortalizado  su autor, y que prueban que quien tan profundamente
conoca  los hombres bien pudo atinar con el mejor modo de dirigirlos.

Tiene Vd. conocimiento que haya existido en alguna poca un hombre mas
sbio que Homero, si hemos de juzgarle por sus obras? Astrnomo,
gegrafo, erudito, filsofo, poltico, habla de la guerra con la
precision de Xenofonte, describe los detalles culinarios como Careme en
nuestros dias, conoce perfectamente la mineraloga, y habla por la boca
de Nestor y de Ulises con mas buen sentido que nuestros titulados
hombres de Estado. Debido  esto hace treinta siglos que preside  los
destinos de la poesa, y que domina en todas las bellas artes. Qu le
falta  los ojos de los hombres srios para ser un hombre completo? No
ser poeta, es decir, no haber escrito el libro mas sublime que haya
producido el ingenio humano, y por el cual el mundo quemara diez
bibliotecas como la de Alejandra. Esto es srio?

Qu dice Vd. de Shakespeare? Quin ha penetrado mas hondamente que l
en los arcanos del corazon humano? Quin con mas sabidura y mas
profundidad que l ha sabido crear esos tipos inmortales, que
personifican las pasiones de tal modo, que  no haber surgido de su
mente, el hombre no se conocera  s mismo? Shakespeare, puede decirse,
que, no solo nada de lo que tenia relacion con el hombre le era
indiferente, sino que sabia todo cuanto al hombre concernia. Lstima
que fuese poeta! dir Vd., y que en vez de escribir dramas no haya
empleado su fuerza de voluntad en buscar alguna aplicacion til de las
fuerzas fsicas, en vez de estasiarse en un monlogo estril y sublime!
Esto es srio?

Podra seguir bosquejando otra porcion de cuadros del mismo gnero, por
medio de rpidos perfiles, pero la multiplicidad de ellos no probaria
mas que los nombres de Homero, de Corneille y de Shakespeare,  quienes
tendramos que clasificar de hombres incompletos, si hubisemos de
juzgar con el criterio de los hombres positivos, que cuando les
presentan un libro de poesa preguntan y esto qu prueba? Esos tres
gnios prueban, por lo menos, el poder del hombre; y no es poco probar,
pues sin ellos no sabramos de lo que somos capaces. Las ciencias y las
artes nos han revelado  hecho presentir todo aquello que podemos
percibir  alcanzar por medio de los sentidos, menos los lmites del
entendimiento, que, como dice Leibnitz, es lo nico que no entra por los
sentidos. Lo primero est fuera del hombre, corresponde  una vida
esterior que no es la suya. Lo segundo pertenece al hombre mismo, y,
como lo dice Leroux, es la espresion de su propia vida,  mas bien, su
propia vida que se realiza, comunicndose  los demas, y esforzndose en
eternizarse.

Preveo de antemano la objeccion.

Puede decrseme que por muy completo que sea un poeta, la preponderancia
de la imaginacion produce en sus facultades un desequilibrio que lo hace
poco apto para los negocios prcticos de la vida. Esta es una
vulgaridad desmentida por los hechos. Para poner de manifiesto lo
contrario, bastar decir que si algun dia hubiese de escribirse el
cdigo del buen sentido prctico, es  los libros de los poetas adonde
irian  beberse sus principios. El ser poeta no impidi  Solon ser el
primer legislador de la antigedad. El poeta Esopo representa la moral
del sentido comun. Tito, no por hacer versos dej de ser un gran
poltico y un gran guerrero. Salomon, apesar de ser un gran poeta, es el
tipo de la sabidura gobernando. Ciceron, que era poeta, hablando en
prosa, ha escrito hermosos versos que han llegado hasta nosotros.
Augusto, el poltico mas sagaz de la antigedad, hacia versos, y en
versos llor la muerte de Virgilio, para salvar de la destruccion  la
Eneida. Csar y Bruto, la vctima y el matador, tambien hicieron versos,
que depositaron en bibliotecas pblicas. Poetas tan dbiles como
Ciceron, pero mas felices que l, pocas personas supieron que los
hacan. Machiavelo, que,  haber vivido en este siglo se reira de
Talleyrand y de Metternich, era poeta. Cervantes, el buen sentido
hablando, era poeta, y Sancho Panza, el sentido comun personificado, es
una creacion eminentemente potica. Un poltico clebre, reconocido por
uno de los primeros oradores del mundo, el Lord Chattam, empez por
hacer versos, como puede verse en Villemain. D. Alonso el Sabio, el
hombre mas prctico de su tiempo, fu tambien poeta. Poeta fu tambien
el marques de Villena, eminente hombre de Estado de su poca. El Dante
bebi todas sus inspiraciones del conocimiento prctico que tenia de la
vida y de los negocios pblicos de su pais. L'Hopital, representante de
la conciencia humana, como le llam Sainte Beuve, hacia versos. Halley,
el mas grande astrnomo de la Gran Bretaa, am y cultiv la poesa, y
en hermosos versos que brillan como astros al frente de los _Principios_
de Newton, celebr las sublimes ideas de su predecesor, hermanando el
clculo con la inspiracion. Grocio, el severo publicista, es contado
entre los poetas de su nacion, y leg  Milton el grmen de su inmortal
poema. Milton, que ha escrito panfletos polticos, fu un hbil Ministro
de Relaciones Exteriores, antes de ser el autor del _Paraiso perdido_.
El clebre Bolinbroke fu poeta, y de poetas se rode y aconsej en la
poca en que la Inglaterra pesaba con todo su poder en la balanza de los
destinos del mundo.

Montesquieu, que tenia todas las calidades brillantes de poeta, y que se
estasiaba en leer  Ovidio, Montesquieu, el que encontr las tablas
perdidas de los derechos del hombre, tambien ha escrito poesas.
Beaumarchais, el autor del Barbero de Sevilla, fu un hbil negociante y
un diplomtico sagaz. Pocos hombres han poseido en tan alto grado la
ciencia del mundo y el conocimiento del corazon humano, como el poeta
Molire, cuyas obras valen por doscientos tratados de moral. Voltaire,
el representante del buen sentido de la humanidad, fu un poeta, y como
tal ser admirado en el futuro, cuando nadie lea sus obras en prosa.
Federico II,  pesar de ser un mal versificador, rindi tambin culto 
las musas, y sus composiciones poticas, escritas en la vspera de sus
grandes batallas, han sido recogidas por la historia y adoptadas por la
literatura. Canning, el hbil Ministro que salv la Inglaterra, fu un
poeta. Beranger, otro representante del buen sentido universal, es uno
de los primeros poetas del siglo. Madama Stael, una de las cabezas mas
fuertes de nuestros dias, era una cabeza eminentemente potica. Rossi,
el profundo economista, el poltico sesudo, uno de los primeros
jurisconsultos del siglo, empez su carrera literaria traduciendo en
verso italiano los poemas de Byron, por lo que ha merecido los elogios
del severo historiador Mignet. El mismo Lamartine,  quien por su
calidad de poeta se le han negado las facultades del hombre poltico,
tuvo (con todas sus deficiencias) la idea de la Repblica cuando todos
vacilaban; pacific la Europa con un manifiesto, y en tres meses de
gobierno hizo mas y se mostr mas hbil que el hbil Luis Felipe
auxiliado por Thiers y por Guizot, en el espacio de diez y ocho aos.
Entre nosotros, Florencio Varela, el hombre de tacto poltico, el hombre
de recto juicio y de tino prctico, era tambien poeta. De manera, que si
los poetas pueden revindicar para s la ciencia prctica y el buen
sentido que por la vulgaridad se les niega, los hombres positivos que se
enorgullecen de su ignorancia potica, deben convenir, en vista de estos
ejemplos, que son incompetentes para juzgar aquello de que no entienden,
 no son capaces de sentir.

Alejandro, Tcito, Scrates, Platon, Herodoto, Napoleon, Tito-Livio,
Colon, Bolvar, han sido poetas  su manera, y si no escribieron poemas,
fu porque dieron otra direccion  las fuerzas poticas de que podian
disponer. El primero, las aplic  las grandes conquistas civilizadoras;
el segundo,  las pinturas dramticas que lo han inmortalizado. Scrates
y Platon presintieron, por intuicion potica, las sublimes verdades del
progreso moral. Herodoto es el verdadero rival de Homero, y Tito-Livio
eclipsa muchas veces  Virgilio. Para comprender la idea potica que
hizo  Colon descubrir el Nuevo Mundo, es necesario leer su _Diario de
Viaje_, publicado por Navarrete, en el cual se ve al visionario, al
espritu entusiasta, mirando con los ojos del alma la tierra prometida
de que se reian los espritus positivos. Adems, es bien sabido que
Colon hizo realmente versos, habindose salvado algunos de los que le
inspir la musa cristiana en su _Libro de las Profecas_. Bolvar, que
careca del genio metdico de la guerra y de las calidades slidas del
poltico, derram toda la poesa que rebosaba en su alma en brndis,
proclamas, discursos, boletines y acciones grandiosas dignas de la
epopeya; procurando en esto marchar tras la huella de Napoleon, poeta en
accion, cuyo genio militar se dilataba en presencia de las Pirmides 
evocando los recuerdos de la antigua Roma: y que se dormia bajo su
tienda militar leyendo  Corneille   Ossian, como Alejandro leyendo 
Homero, y derramando lgrimas de dolor  la idea de que no tendra un
poeta semejante que cantase sus hazaas.

Sabe Vd. cul es el reproche que los ingleses hacen  Roberto Peel, el
primer hombre de Estado de nuestros dias? Pues bien, le reprochan no
haber sido poeta. No se sonra: lea la biografa de Peel, escrita por
D'Israeli, el gefe del partido tory, y se convencer de que hablo
formalmente. Todos convienen en que este reproche es merecido. Roberto
Peel era un gran organizador, pero careca de esa facultad potica que
se llama creadora, sea que ella se aplique  la composicion de un poema,
  los negocios de la administracion  de la poltica. Nada de lo que
Peel ha hecho ha sido creado por l, y aun la misma reforma comercial
que ha ilustrado su nombre,  la cual se opuso largo tiempo, fu, como
se sabe, idea original de Cobden, caudillo audaz de la Liga de
Manchester. Sus reformas sobre la Irlanda le fueron sugeridas por
O'Connel, el gran poeta de los _meetings_ al aire libre,  cuya palabra
potica debe su redencion un pueblo que lo aclama su libertador. Si Peel
hubiese poseido la potencia creadora, es decir, si hubiese podido
merecer el nombre de poeta que se le niega, habria sido el mas eminente
hombre prctico de nuestros dias, habria equilibrado la gloria de
Napoleon y completado el binomio de los grandes hombres en el siglo XIX,
y hoy se diria: _Napoleon_ + _Peel_. No se dice por qu falt al segundo
trmino la potestad creadora, que es el patrimonio de los gnios
poticos, sea que hagan  no versos. As, pues, en los negocios
prcticos de la vida las calidades poticas, lejos de ser un
inconveniente, constituyen una ventaja real y positiva, siempre que la
imaginacion no predomine de tal modo, que sofoque todas las demas
facultades del entendimiento.

Ahora estudiemos al poeta por el lado de la seriedad. Generalmente se le
considera como un hombre frvolo, que pasa su vida contando _slabas_
en vez de contar _patacones_, y que malgasta todo su talento en
_producir ficciones_, en vez de llevar  cabo realidades. Distingamos.
Hay dos especies de poetas: unos que se llaman _objetivos_ y otros que
llamaremos _sugestivos_. Los primeros son los que se asimilan todas las
ideas poticas de los demas identificndolas con las suyas propias, y
que sin agotar su propia sustancia, las vuelven modificadas y digeridas
como si esclusivamente les pertenecieran. Estas naturalezas artsticas
pero frias, no se gastan jams y producen siempre, y  ellas
corresponden Voltaire y Goethe, que debieron  esta circunstancia el
poder alcanzar una ancianidad serena. Los poetas por temperamento, para
quienes la poesa es una vocacion, son como las lmparas: alumbran
gastando en sus poemas el aceite de la vida, derramando en sus obras su
propia sustancia y apagndose muy temprano, como Byron  como Schiller.
Considerada bajo este punto de vista, hay pocas ocupaciones mas serias
que la del poeta, que en cada slaba, en cada verso, en cada estrofa,
gasta tal vez un minuto, una hora, un dia de su existencia, viviendo en
un solo momento lo que otros en un ao. Todo cuanto el poeta describe 
pinta lo ha visto, lo ha sentido, y existe desparramado en toda la
creacion, aunque los ojos del vulgo no puedan percibir su armonioso
conjunto. Los tipos inmortales creados por Rafael, no han existido ni
existirn jams; son por esto una mentira? Oh, no! ellos son la
idealizacion de la realidad,  como se ha definido el ideal, "la
espresion mas alta de la verdad." Tal es la poesa; y el poeta, su
inspirado intrprete, y cuando de pi sobre la trpode del genio
fatdico repite las palabras misteriosas que susurran en su alma, se
asemeja  la sbila de la antigedad, que solo entonaba el canto
proftico en medio de dolorosas convulsiones.

En vista de todo esto, podremos decir que tanto la prosa como la poesa,
son dos manifestaciones de la palabra, son las dos formas de que se
reviste el pensamiento, y que si la una es el fruto, la otra es la flor;
que sin flor no puede haber fruto, y que por lo tanto, enredarse mas en
esta cuestion seria lo mismo que disputar sobre si tiene mas importancia
la base que la cspide de la pirmide,  cual fu primero: el huevo  la
gallina.

Por lo que, pongo aqu el punto final  mi disertacion.

He terminado, pues, y sin embargo, apenas he desflorado el vasto campo
de mi tsis. Podrian escribirse sobre ella muchos volmenes, gastando
tantas plumas de diamante, cuantas yo he gastado de acero en esta carta.
Dejo  otros esa agradable tarea. A m me falta tiempo para ser
literato, as como me ha faltado para ser poeta, si es que hubiese
podido serlo.

Hubo un tiempo en que fu poeta por vocacion, como Vd. me ha llamado en
sus _Viages_, y cuando me acuerdo de esto, me digo  m mismo, penetrado
de una profunda melancola: _Y yo tambien viv en Arcadia!_

Las poesas que va  leer, fueron escritas casi todas ellas  la edad de
veinte aos. Entonces soaba con la inmortalidad, y los laureles de
Homero me quitaban el sueo. Pronto comprend que ni podia aspirar 
vivir en la memoria de mas de una generacion como poeta, ni nuestra
sociedad estaba bastante madura para producir un poeta laureado. Sin
embargo, ese poco de poesa que Dios habia depositado en mi alma, lo he
derramado  lo largo del camino de mi vida, consagrndolo unas veces 
mi patria, otras  mis amigos, otras  las afecciones puras y serenas
del hogar, porque el que cuenta por seguro que sus versos no llegarn 
la posteridad, debe ser generoso con su pequeo tesoro.

Tal es el orgen de las pocas composiciones que he escrito despues de
los veinte aos. Hoy, hace tanto tiempo que no hago versos, que creo que
me he olvidado de pulsar la lira, hablando en estilo metafrico de mal
gusto. Por eso amo las pginas que siguen, las cuales reflejan algunos
de esos dolores intensos y de esos momentos solemnes de la ltima
revolucion contra el tirano de nuestra patria, tirana que, para honor
de nuestro culto, no ha contado un solo poeta entre sus filas. La
tirana se levant, imper veinte aos en nuestro pais haciendo rodar
cabezas, y cay al fin postrada por sus propios escesos, sin que un solo
poeta le quemara un grano de incienso, lo que prueba que la poesa ha
sido considerada entre nosotros como un verdadero sacerdocio, mientras
que la prosa se prostituia torpemente. Por este solo rasgo serian
acreedores nuestros poetas  la corona cvica, aun cuando no fuesen
dignos de ceir sus sienes con el lauro literario de los grandes gnios.
En la antigua Roma, el despotismo de Augusto tuvo por auxiliares la musa
de Horacio, de Virgilio y de Ovidio; y la brbara tirana de Neron tuvo
por aduladores  Sneca y  Lucano, notables poetas de la decadencia
latina. Entre nosotros, la tirana de Rosas apenas ha merecido algunas
coplas vulgares, porque la poesa que tiene el sentimiento de lo bello,
huye de la fealdad moral,  la par que se apasiona por la virtud y la
justicia, que es un reflejo de la belleza ideal sobre la tierra. Por eso
los poetas del Rio de la Plata han derramado en sus versos, su amor  la
libertad y su dio por la tirana, guiados siempre por ese sentimiento
de lo bello, que hace comprender cunto hay de sublime y de hermoso en
la libertad y en la justicia.

Tengo otra razon mas para odiar  Rosas, y la publicacion de estas
_Rimas_ es mi venganza. Odio  Rosas, no solo porque ha sido el verdugo
de los Argentinos, sino porque  causa de l he tenido que vestir las
armas, correr los campos, hacerme hombre poltico y lanzarme  la
carrera tempestuosa de las revoluciones sin poder seguir mi vocacion
literaria. Hoy mismo, en medio de las embriagantes agitaciones de la
vida pblica, no puedo menos de arrojar una mirada retrospectiva sobre
los dias que han pasado, y contemplar con envidia la suerte de los que
pueden gozar de horas serenas entregados en brazos de la musa
meditabunda. Cuando esto me pasa, se me viene  la memoria un cuento que
en otro tiempo me hizo reir, y que hoy me hace suspirar, tal es la
profunda verdad que encierra. Oiga el cuento, por fin de carta. Un pobre
pastor, hablando consigo mismo, se decia:--Ah! si yo fuera rey!....--Y
bien, qu harias? preguntle uno que le oia, sin l advertirlo.--Qu
haria? dijo el pastor, cuidaria mis ovejas  caballo! Digo lo mismo.
Si fuese rey haria versos. Y sin embargo, es probable que en el resto de
mi vida no haga una docena de versos:

BARTOLOM MITRE.





LIBRO PRIMERO

POESAS PATRITICAS




       I

        LA

       DERROTA DEL QUEBRACHO

(CON MOTIVO DE LA MUERTE DE RUFINO VARELA)

    Corramos al combate,  la venganza
    Y el que niegue su pecho  la esperanza
    Hunda en el polvo la cobarde frente.

    QUINTANA.


    Cuando tremolen patrios pabellones
    Anunciando del pueblo la victoria,
    Entone el vate blicas canciones
    Y cante los guerreros y la gloria;
    Mas si la patria yace en agona
    Rompa el canto  la fnebre elega.

    Cuando en liza  al pi de la muralla
    Derrotados se miren los valientes,
    Cuando vea que el plomo y la metralla
    Ha postrado patriotas eminentes,
    Arda su pecho en fuego sacrosanto
    Y entone de la guerra el noble canto.

    Cuando un laurel los dspotas levanten
    Y en medio de los brindis de la orga
    El triunfo impo en su insolencia canten,
    Fulmine su tremenda profeca,
    Y anuncie con su voz aterradora
    De libertad la celestial aurora.

    S, que del vate la mision sagrada
    Es inflamar del bravo el ardimiento,
    Dar nuevo temple  la fulmnea espada
    Con el soplo encendido de su aliento,
    Y al fnebre clamor de la derrota,
    Alzar del libre la bandera rota.

    Para probar los pueblos de la tierra,
    Para templar las almas de los bravos,
    En medio del estruendo de la guerra
    Dios suele coronar  los esclavos,
    Mas luego con su mano poderosa
    Los hunde de la noche en la honda fosa.

    En la derrota el pueblo valeroso
    Templa su brazo y su robusta lanza,
    Para volver despues mas ardoroso
    Y entre el polvo, la sangre y la matanza,
    Y entre el humo que envuelve la pelea
    Desafiar el caon que centellea.

    Cancha-Rayada viera con denuedo
    A los hroes de Mayo caer vencidos,
    Pero sin dar cabida al torpe miedo
    Alzaron sus pendones abatidos,
    Al cielo sus espadas elevaron
    Y en sus hombros la patria sustentaron.

    Imitemos nosotros su alto ejemplo:
    El pendon de la patria enarbolando
    Marchemos de la gloria al sacro templo
    O muerte  libertad todos clamando;
    Y apoyando la planta en los escombros
    La libertad alcemos en los hombros.

    Aquel cobarde que del triunfo dude,
    Quien al tirano eternizado crea,
    El que  los gritos del honor no acude
    Y do el pendon de libertad flamea,
    Ese es un vil de corazon cobarde
    Do el entusiasmo de la patria no arde.

    Y quin no abriga fuego sacrosanto
    Y vuela con ardor  la batalla?
    A quin detiene ni el amor, ni el llanto,
    Ni el silbo de la bala y la metralla?
    Quin por la patria perecer no jura
    De Varela en la yerta sepultura?

    Los atrevidos cantos de la guerra
    Resuenen en la losa del soldado,
    Y de flores cubramos esa tierra
    Donde cay sin vida, ensangrentado,
    Y de la patria el estandarte santo
    Sea de paz y proteccion su manto.

    No dbil llanto su cabeza inunde!
    Que una corona del laurel sagrado
    Su frente polvorosa orne y circunde,
    Y empuando su hierro ensangrentado,
    La juventud que  combatir se apresta
    Muestre la ensea de la patria enhiesta.

    El funeral del martir generoso
    Le corresponde al pueblo redimido,
    Cuando libre del yugo vergonzoso
    La pira encienda en el altar ungido,
    Y cuando puedan respirar sus almas
    Y sus manos alzar cvicas palmas.

    Vamos  conquistarle noble tumba
    En la tierra natal purificada,
    Para que aquel que en esta lid sucumba
    Pueda dormir en tierra libertada,
    Y no sean sus huesos quebrantados
    Por tiranos ni siervos pisoteados.

    Duerme en tanto en el campo de batalla
    Mientras su patria gime en servidumbre;
    Mientras la f del corazon desmaya
    Y el hierro se carcome con la herrumbre;
    Cuando el tirano al vernos en derrota
    Con su lauro la espalda nos azota!

    Quin es el vil que re, canta y danza
    Cuando el lamento de la patria suena,
    A sus hijos llamando  la venganza?
    Y si el caon de la batalla truena,
    Quin el torpe que el miedo no sacude
    Y al grito ronco del honor no acude?

    Juventud de mi patria, los laureles
    Se conquistan peleando con bravura,
    Y la lira, la pluma  los cinceles
    No eternizan jams progenie impura:
    Los genios  los fuertes divinizan
    Y  los cobardes con su planta pisan.

    Vuestros padres, titanes todos fueron,
    Que desplegando al viento sus banderas
    Contra un poder gigante combatieron,
    Y encima de las altas cordilleras
    Lanzaron sobre el leon de las Espaas
    Del pueblo irresistible las montaas.

    Y vosotros, qu sois? flojos pigmeos
    Sin brazos, sin espada, sin creencia,
    Temblando ante el tirano como reos
    Sofocando la voz de la conciencia...!
    Y bebereis oprobio eternamente
    Sin levantar la deslustrada frente!

    Mas as no ser, que de Varela
    Todos van  clamar sobre la tumba,
    Que es un cobarde el que  pelear no vuela,
    Su canto de victoria ya retumba
    Y en medio de las hustes debeladas
    Resuena el estridor de las espadas.

    En esa triste y yerma sepultura
    Entonad los cantares de la gloria,
    Ensalzad el martirio y la bravura
    Y volad en seguida  la victoria
    A recoger laureles inmortales,
    Cantando con denuedo: Oid mortales!

    Imitad su constancia y bizarra
    Y el alto ejemplo que su vida abona,
    Que de la Patria en el hermoso dia
    El pueblo os ceir sacra corona,
    Y vuestra muerte con guerrera pompa
    Publicar la fama con su trompa.

    Empuad una lanza vibradora,
    Abandonad el cio y la molicie,
    Arrimad una mano protectora
    Antes que nuestra patria se desquicie
    Y arrastre en su caida soberana,
    La libertad, la gloria americana.




       II

       RECUERDOS

       DE BUENOS AIRES


      Oh patria! oh Buenos Aires! oh sueo de mi vida!
    Como inmortal recuerdo reinas en mi memoria
    Recorriendo los dias de dicha promisoria
    Que en tu seno amoroso, Buenos Aires, pas.
    Recuerdo la ribera do  meditar yo iba
    Y el rbol perfumado que sombra me prestaba,
    Recuerdo los momentos en que se deslizaba
    Mi vida por un lago sereno de placer.

      Oh patria, oh Buenos Aires! t ocupas hoy la mente
    De miles de proscriptos por tierras estrangeras,
    De grandes ciudadanos  los que el ser tu dieras
    Y vagan desterrados del suelo de su amor;
    Y tu eres para ellos el sueo de su vida,
    Eres la blanca estrella que guia al peregrino,
    Y en noche tempestuosa le ensea su camino
    Como astro de los mares que alumbra al viajador.

      Pasaron ay! pasaron las puras alegrias,
    Y errante y solitario por playas estrangeras
    Poeta peregrino, con quejas lastimeras,
    Al pais de mis recuerdos dirijo esta cancion.
    En vez de ornar con flores las cuerdas de mi lira,
    Pensando en Buenos Aires las riego con mi llanto,
    Y encuentro entre esas gotas amargas de quebranto
    En los recuerdos nobles viril consolacion.

      Oh patria! Aunque de lodo te cubran la cabeza
    Yo siempre con orgullo pronunciar tu nombre,
    Dir que con tus hechos ganaste un gran renombre
    Que oscurecer no pueden mil siglos de baldon.
    Ah! vulvante la espalda degenerados hijos:
    Yo inclinar mi frente ante tu altar cado,
    Y besar la orla del manto carcomido,
    Llorando tus desdichas, cantando tu esplendor.

      En vano en los albores de una existencia estril
    Abandon tus playas; no te olvid por eso,
    Como al dejar la bella que nos brind su beso
    D mas placer al alma pensar en l despues.
    Atravesando mares y recorriendo campos,
    La pluma manejando con la udosa lanza,
    Vivificado siempre por ntima esperanza
    Jams he sacudido tu polvo de mis pis.

      Si leo algun escrito que nombra  Buenos Aires
    Sus pginas exalan magntico perfume,
    Y todas las palabras mi mente las asume
    Como el roco puro que cae sobre la flor;
    Y entonces se presentan  mi memoria triste
    Tus torres, tus jardines, tus calles animadas,
    Tu cielo hermoso y puro, tus brisas perfumadas,
    Tu rio, tu horizonte, tu hermoso bicolor.

      D estn aquellas plazas llenas de movimiento,
    Sus altas catedrales, sus grupos bulliciosos,
    Sus verdes arboledas, sus alazanes briosos,
    Que ofrecen  la vista contnua variedad?
    Qu es del perfume suave del polvo de la patria,
    De aquel aroma puro de sus lozanas flores,
    De sus flotantes nubes de vvidos colores,
    De la dulzura grata de su agua de cristal?

      Tus magas misteriosas contemplo entusiasmado
    El rayo de la luna baando su alba frente,
    Con blancas vestiduras cruzar rpidamente,
    Cual cruza por los aires celeste aparicion.
    Mi mente acalorada poblando los espacios
    Admira la area forma que tienen las porteas,
    Sus ojos que derraman miradas halageas,
    Sus lbios que destilan el blsamo de amor.

      Y veo en mis ensueos tus bailes voluptuosos,
    Salones que perfuman las ninfas Argentinas,
    Y grupos en que brillan sonrisas peregrinas--
    Cual no las ha fijado de Fidias el cincel.--
    Y siento entre los giros del valz, que corre, vuela,
    La brisa que producen las alas del ambiente
    Cargadas con efluvios que envuelven dulcemente
    Mi corazon y mi alma, mi espritu y mi ser.

      El valz! silfos alados sin duda lo inventaron
    Al ver entretegida la madreselva airosa
    En torno de la encina que altiva y vigorosa
    Se viste con sus galas cuando sus brazos d!
    As te me presentas ciudad fuerte y hermosa
    Pendientes de tus brazos tus hijas hechiceras,
    Como guirnaldas tnues que adornan las palmeras,
    Y al recibir su apoyo le dan su emanacion.

      No suenan en mi oido las dulces _vidalitas_
    Que en medio de la noche modula el tucumano,
    Ni los sentidos _Tristes_ que repite el riojano,
    Ni el alegre _cielito_ que el porteo hace oir;
    Cantares de mi patria, al abrir yo mis ojos
    Susurrabais suaves  la par de mi cuna,
    Y vuestro co inefable en las noches de luna
    Es msica del alma que el alma sabe oir.

      A veces, paseando de noche por las calles
    De la dulce guitarra el co me encantaba,
    Cuando el amante tierno un _Triste_ modulaba
    Al pi de los balcones del ngel de su amor.
    Mientras, tal vez la nia oyendo las canciones
    Que desde la ventana le enviaba su querido,
    Entre cendales albos el plcido sonido
    Llenaba su alma y mente de plcida ilusion.

      No veo el rio hermoso, de mstiles cubierto
    Como un espeso bosque de gigantescos pinos,
    Ni aquel conjunto bello de buques Argentinos
    Que ostentan sus pendones baados por el sol;
    No veo el alta torre del templo magestuoso
    Cuyo crculo cubre la gloria con sus alas,
    Al verle acribillado de las rugientes balas
    Que el caon Argentino lanzara  Whittelok.

      No veo aquellos muros que consagr la gloria
    Cuando asilado en ellos ejrcito estrangero,
    El pueblo omnipotente con ademan severo
    Hizo rendir la espada del bravo Berresford;
    No veo el foro inmenso do fueron nuestros padres
    A usar de los derechos que Dios les concedia,
    Ni el balconage rstico donde el Cabildo un dia
    La gran soberana del pueblo proclam.

      No veo la tribuna do ardientes oradores,
    El pan de la palabra caliente derramaban,
    Y desde lo alto de ella terribles fulminaban,
    Rayos  los tiranos con santa indignacion;
    No veo el pueblo inmenso la catedral llenando,
    Oyendo los sonidos del rgano, suaves,
    Ni entre nubes de incienso cruzando por las naves
    Leopardos, quinas, leones, mirar con emocion.

      Oh patria! como esclava suspiras en cadenas,
    Cubiertas de cadalzos tus calles enlutadas,
    Marchitos tus laureles, tus glorias mancilladas,
    Ajada tu bandera de gloria y esplendor;
    Tu seno profanado por dspota cobarde
    Que duerme resguardado de mseros esclavos,
    Que en su calvario triste remachan frreos clavos
    Al pueblo generoso que en Mayo se elev.

      Pero ay! de t, apartado y errante por el mundo,
    Hijo desheredado de tu cario inmenso,
    De la estranjera playa te quemo el puro incienso
    Que  t tan solo, oh madre! me es dado tributar.
    No solo en llanto estril he de inundar la tierra:
    Mis vacilantes manos arrimar  tus aras;
    Si derrumbadas bajan.... entre reliquias caras
    Feliz si entre su polvo, me puedo sepultar!




       III

       LA MUERTE

       DE ZACARIAS ALVAREZ

(EN LA BATALLA DEL SAUCE GRANDE)


    Los gritos de los bravos,
    El ay! de los esclavos,
    Y el trueno del caon;
    Del plomo los rugidos,
    Del sable los crugidos,
    Y el golpe del tambor.

    Del potro las carreras,
    Los vivas y los mueras,
    Y el toque del clarin,
    Cual trueno tramontano
    Que asorda todo el llano
    Retumba en el confin.

    Y en medio  las legiones
    Penachos y pendones
    Se miran tremolar;
    Y en la humareda envueltos,
    Como cabellos sueltos
    Del sol se ven flotar.

    Los bravos se adelantan,
    Y el polvo que levantan
    Con mpetu veloz,
    Sus rostros ennegrece,
    Y entre l desaparece
    La ensea del honor.

    El _Escuadron de Maza_
    Sin casco ni coraza
    Se avanza con valor,
    Y su entusiasmo brilla
    Como en verde cuchilla
    Los reflejos del sol.

    Y con marcial fiereza
    Se mira  su cabeza
    Zacarias marchar:
    Alma grande y altiva
    Que renunci la oliva
    Del pacfico hogar.

    Y vol  la batalla,
    Y la acerada malla
    Y el plomo despreci,
    Y al frente de sus bravos
    De Rosas los esclavos
    Valiente acuchill.

    Potentes escuadrones
    Al pi de los caones,
    Su lanza dispers,
    Y en medio  sus fusiles
    Y bayonetas viles
    Su caballo dej.[1]

    Al frente de su tropa
    Zacaras galopa
    Y hace el suelo crugir,
    Y la potente lanza
    Blandida con pujanza
    Se mira relucir.

    Magnfica tremola
    La bella banderola
    Del nclito campeon,
    Y en medio  la pelea
    La moharra centellea
    Como una exalacion.

    Escchase un redoble:
    La infantera inmoble
    Sus armas descarg.
    Y al ver sus bayonetas
     la carga, cornetas!
    Zacaras grit.

    Y todos enristraron
    Y en pos de l se arrojaron
    Sus lanzas  estrellar.
    El plomo y la metralla,
    El foso y la alta valla
    Su furia detendr?

    Proteja Dios al fuerte
    Que va  retar la muerte
    Cargando con valor!
    Y si caer le toca,
    Caiga como una roca
    Con mpetu y fragor.

    Y en la veloz carrera
    Flameaba la bandera
    Del nclito Escuadron,
    Y al ver la artillera
    Su gefe le deca:
    Soldados, al caon!

    Mas ay! bala traidora
    De pronto silvadora
    Su pecho traspas;
    Y con ferrea pujanza
    Apretando la lanza
    Moribundo cay.

    Alzando la cabeza
    Repite con firmeza:
    Avance el Escuadron!
    Este es mi adios postrero...
    Yo por la patria muero...
    Soldados, al caon!

    Ningun soldado gime,
    Pero dolor sublime
    Las frentes inund;
    Mas l del hondo seno
    Lanzaba voz de trueno:
    Soldados, al caon!

    Y el Escuadron valiente
    A la batalla ardiente
    Con furia se lanz,
    Y en la garganta estrecha
    Y encima de la mecha
    Su gefe le mir.

    Y su bandera viendo
    l esclam muriendo:
    Oh de mi Patria sol!
    Y su cabeza noble
    Como gigante roble
    Al polvo descendi.

    Muri como un valiente
    De su Escuadron al frente
    Cargando con valor,
    En un tmulo inmenso
    Y en medio del incienso
    Del taco del caon.

    No cnticos pagados...
    Sus voces sus soldados
    Alzaron en loor;
    No funerales fuegos...
    Ardientes lanzafuegos
    Brillaron en su honor.

    No triste terciopelo,
    Ni lgrimas de hielo,
    Ni orgullo y vanidad;
    Banderas le envolvieron,
    Y vivas! le siguieron
    A la mansion de paz.




       IV

       AL SOL DEL 25 DE MAYO DE 1844

(EN MONTEVIDEO SITIADO)


    Cascadas del Niagra y Tequendama
    Donde el agua de un mundo se derrama
    Para apagar de Amrica la sed!
    Amazonas, Ontario, bello Plata,
    Donde la vrgen pura se retrata
    En la mrgen bandose los pies!

    Pampas inmensas, selvas olorosas,
    Del Andes cordilleras orgullosas
    Que corona la ardiente cruz del Sud!
    Perfumaos como nube de incensario,
    Armonizaos cual himno del santuario
    Para decir de Mayo al Sol: Salud!

    Salve, pgina inmensa de la historia,
    Divino resplandor de la memoria,
    Fuente de perennal inspiracion!
    En tus alas de fuego me sublimas,
    Y al entusiasmo sacro en que me animas
    Calientas mi cabeza y corazon.

    Hoguera abrasadora del gran Mayo,
    Do se incendi terrible como el rayo
    El fuego de un pensar generador;
    Que el corazon templ cual hierro fuerte,
    Y di existencia  la materia inerte,
    Como el soplo divino del Creador.

    Al vivfico rayo de tu lumbre
    Se estremeci la inmensa muchedumbre
    Y el polvo del esclavo sacudi;
    All surgi la dignidad humana
    En la nacion potente y soberana
    Que el soplo democrtico anim.

    All, genios pujantes, inspirados,
    Formularon derechos conculcados
    En solo una palabra: Libertad!
    Y Dios verti con generosa mano
    Perfumes sobre el mundo Americano,
    Y le dijo: Naciones, levantad!

    La inspiracion del alta inteligencia,
    El calor de la intrpida elocuencia
    En el astro de Mayo concentr;
    Y del ardiente labio de Moreno
    Se desprendi de su palabra el trueno
    Y el programa de Mayo formul.

    Derribemos su trono al despotismo,
    Abramos ancha via al patriotismo,
    Alcemos los fanales de la Ley;
    Rompamos su barrera  la ignorancia,
    Alumbremos la mente de la infancia,
    Y ennoblezcamos  la humana grey!

    Esta palabra el entusiasmo inflama,
    Prende en los corazones noble llama,
    Que como chispa elctrica cundi:
    Y cual hierve entre escollos la marea,
    Hirvi entre las cabezas una idea
    Que di vida  la gran revolucion.

    Revolucion sin lanzas ni fusiles,
    Un alto pensamiento fu su Aquiles,
    Y la razon su escudo tutelar;
    Revolucion fundada en la justicia,
    Que tuvo los principios por milicia,
    Y por columna ardiente la verdad.

    Revolucion con cauda de cometa,
    Que atraves el espacio, cual saeta
    Despedida del arco del Seor;
    Parto de mil ideas generosas
    Que volaron en chispas luminosas
    Por todo el continente de Colon.

    Solo una vez brillaron sus espadas:
    Para romper cadenas execradas,
    Y sostener las tablas de la Ley;
    Para postrar esclavos y tiranos,
    Para afirmar los vnculos de hermanos,
    Y atarlos con cadenas de laurel.

    Tuvo ejrcitos, grandes generales,
    Que pasearon gloriosas y triunfales
    Sus banderas, del pueblo paladion;
    Y de los Andes en la blanca cima,
    En Chile hermoso y opulenta Lima
    Postraron al ibrico leon.

    Legisladores de alta inteligencia
    Que encendieron la luz de la esperiencia
    Para legar un pacto al porvenir,
    De Independencia el acta formularon
    Y entre rayos y truenos proclamaron
    Declogo del nuevo Sina.

    Sol de Mayo, que entonces refulgente
    Suspendido por Dios en el oriente
    Alumbraste la gran Revolucion,
    Al fecundar su universal semilla
    Hoy te doblan humildes la rodilla
    Los nietos de esa audaz generacion.

    Mira el rbol sembrado por sus manos,
    Que enarbola sus gajos soberanos
    Sombreando el Sud, el Norte y Ecuador;
    A cuyo pi la Libertad divina
    Vagando por el mundo peregrina
    La tienda americana levant.

    En vano las segures cortadoras
    En su tronco se hundieron destructoras
    Sin conseguir sus ramas marchitar;
    Y aunque hollado por hondas cicatrices
    Estiende poderoso sus raices
    La Amrica abarcando cual titan.

    Contempla al Norte, en trece fajas bellas
    Como flamea el pabellon de estrellas
    Simbolizando libertad y union;
    Y en la torre de su alto Capitolio
    La democracia antigua en su gran solio
    Con mas justicia y con mejor razon.

    De all vol de Mayo la simiente,
    De all de Libertad el soplo ardiente
    Que la mente del pueblo calent;
    Como se esparcen jugos y colores
    En el fecundo polen de las flores,
    Que la brisa en sus alas derram.

    Contempla al pueblo libre que en el Istmo
    Defendi con intrpido heroismo
    El suelo que dos mundos ha de atar;
    Al formarle parece que Dios quiso
    Dar  su Americano paraso
    Vnculo de eternal fraternidad.

    Al Sud, siete Repblicas hermanas
    Enarbolan banderas soberanas
    En vez del estandarte colonial,
    Y al soplo tempestuoso de la guerra
    Fortalecen sus astas en la tierra
    Como rbol que sacude el vendabal.

    Las Repblicas hijas de Bolvar
    Beben en copa de oro miel y acbar
    Caminando  un hermoso porvenir,
    Y Chile cual fanal del marinero
    Nos muestra mas seguro derrotero
    Porque debe la Amrica seguir.

    Y qu es de la Repblica que un dia
    Hizo surgir de entre la noche fria
    De esclavitud, un mundo colosal;
    La que dando patriticas lecciones
    Fund en el Continente tres Naciones
    Sobre el polvo del trono colonial?

    De aquella que con brazos vigorosos
    Derrib los guerreros orgullosos
    Del Brasil, de la Iberia y Albin;
    La que abati la cima de los Andes,
    Y di  la historia de los hombres grandes
    Pginas inmortales de esplendor?

    La que envuelta en el manto de la gloria
    Sobre el carro triunfal de la victoria
    Se coron la frente de laurel;
    Y en vez del negro trono de los reyes
    Supo elevar el ara de las leyes
    Y derram sobre ella mirra y miel?

    La que libre, feliz y soberana
    Bebia la virtud republicana
    En el soplo viril del huracan;
    La que en alas del rpido pampero
    Pareca decir al mundo entero:
    Adonde v mi viento el brazo v.

    La que Atenas del mundo Americano
    Distribuy con generosa mano
    De ilustracion y de verdad el pan,
    Y en la mente sin luz de la criatura
    Encerraba la ardiente levadura
    Que con la edad debia fermentar?

    Ah la teneis en lo alto de un calvario,
    Envuelta por el fnebre sudario
    Que le arroj la torpe esclavitud;
    Reina con el cabello pisoteado,
    Laurel al que la lluvia no ha regado
    Y se marchita en flor de juventud.

    Su sociedad sin leyes, desquiciada,
    Y bajo frrea mano nivelada,
    Tiembla ante la cuchilla del terror;
    Los nombres de patriotas eminentes,
    No gravados en bronces relucientes
    Sino en tablas de ingrata proscripcion.

    Los principios de Mayo conculcados,
    Los derechos del hombre pisoteados,
    Sin que pueda decir: yo tengo un pan;
    Un pueblo destinado al sacrificio
    Sobre el horrendo tajo del suplicio
    Que sangre pura destilando est.

    Al deshonor sus hijas entregadas,
    Las madres en los templos azotadas
    Coronadas del moo de irrision,
    Arrastrando cual mulas torpe carro
    Donde llevan un dolo de barro
    Que colocan al lado del Seor!!

    La tribuna de Agero y de Dorrego,
    Cuya palabra descendi cual riego
    En medio de la barra popular,
    Hoy la ocupan estpidos sectarios
    Donde leen un papel sin comentarios
    En defensa del crmen y maldad.

    La bandera que guiaba al combatiente
    Despojada del sol resplandeciente,
    Y ennegrecido su divino azul;
    Desterrado el honor de su milicia,
    Derrumbado el altar de la justicia,
    Sus poetas sin patria ni laud.

    En todo impreso del demonio el sello:
    El robo, la injusticia y el degello
    Sancionados en ley y religion;
    Cogulo de los vicios mas inmundos
    Que emponzoara el aire de mil mundos
    Si no se contuviese su espansion.

    El genio que preside esta anarqua
    Entre el vapor espeso de la orga
    Desparrama en su aliento corrupcion:
    Aborto abominable del infierno,
     maldicion tremenda del Eterno
    Porque el lazo rompimos de la union.

    Salvage que en sus raptos de demencia
    Volc la hermosa antorcha de la ciencia
    Para encender con ella su fogon,
    Donde quem del pueblo los derechos,
    Y el bello libro de los grandes hechos...
    Mas ah! su cifra est en el corazon.

    Entonces en demanda tuya, oh Mayo!
    Armamos nuestra diestra con tu rayo
    Para acorrer la patria en su orfandad,
    Dando al viento de nuevo los colores
    Que engalan en los ntidos albores
    De nuestra patria el sol de libertad.

    Pero la diestra que mi patria azota
    La revolc en el campo de la rota,
    Y vi abatido su inmortal pendon;
    Los cruzados de Mayo sucumbieron
    Y  las playas de Oriente se acojieron
    Cual la paloma que huye del halcon.

    Hijo del pabellon del Argentino
    Su bandera di sombra al peregrino
    Como el palmero al pobre viajador;
    Pero el feroz tirano, en torvo ceo,
    Los despert de su ajitado sueo
    En la tierra de lenta proscripcion.

    Al mirar levantarse agigantado
    Un pueblo por las leyes gobernado,
    Vi su trono sangriento bambolear;
    Ante la ley retrocedi el salvage
    Y sus hordas hambrientas de pillage
    Bajo rojo pendon hizo juntar.

    Y dijo:--Al otro lado de este rio
    Se levanta con fuerte podero
    El odiado pendon de libertad;
    Corred all, mis bravos federales,
    Y quemad esos libros infernales
    En que se habla de Patria y de Igualdad.

    A la carga!  degello! mis sicarios,
    Que mueran los salvages unitarios
    Por mi mazhorca  filo de pual;
    Despedazad sus crneos con la bola
    Y arrastrad de los potros  la cola
    Sus cabezas en medio de un cardal!

    Que vista en pocos dias triste luto
    Y que me pague en llanto su tributo
    La que llaman Repblica Oriental:
    Atdmela  la cincha con un lazo
    Que dando espuela y rienda  mi picazo
    La vereis por las pampas arrastrar.

    Predicad que  los pies de mi caballo
    He borrado los cdigos que en Mayo
    Una turba de locos escribi,
    Y he formado en la palma de mi mano
    Un famoso sistema americano
    Para reinar sobre las leyes, yo!

    La mesnada de torpes asesinos
    Que deshonran el nombre de Argentinos
    Volaron cual hambriento gavilan,
    Y al barbrico son de un clamoro
    Llegan ante la gran Montevideo,
    Donde los libres en su puesto estn.

    Llegan, y se detienen asombrados
    Ante los fuertes muros, levantados
    Del pueblo por la mano colosal:
    Y en el Cerrito de eternal memoria
    Donde Rond se coron de gloria
    El invasor levanta su real.

    No ya cual otro tiempo, en las almenas
    Van  trozar las brbaras cadenas
    De tres siglos de oprobio y opresion:
    Renegando las glorias de esos dias
    Vienen  traer satnicas orgas,
    Vienen  traer degello y proscripcion.

    Por las orillas frtiles del Plata
    La gavilla de Rosas se dilata
    Amenazando hundir la Libertad:
    Montevideo grande, fiel, sublime,
    Bajo el enorme peso que la oprime
    Alza tranquila el ltimo fanal.

    Oponiendo su espada  la venganza
    Guarda el arca de la ltima esperanza
    Como el pueblo elejido de Jehov;
    Y en ella cual depsito sagrado
    Se encierra el porvenir ilimitado
    Que en los tiempos su luz proyectar.

    En ella, como en surcos misteriosos
    Fructifican los grmenes hermosos
    Que fecunda la sangre y el sudor,
    Y dia y noche la ciudad invicta
    Guardando con amor su arca bendita
    Vela al pi del sagrado pabellon.

    En vano viejos pueblos enervados
    Escriben por el miedo dominados
    El oro! el oro es de la tierra Dios;
    Que ella dice con hechos elocuentes:
    En los pueblos viriles y valientes
    El Dios, es de la patria el santo amor.

    Funde caones, arma ciudadanos,
    Y al nio,  la muger y los ancianos
    Les infunde su aliento varonil;
    Amasa con su sangre su muralla
    Bajo el fuego de la hrrida metralla
    Y el mortfero plomo del fusil.

    La plvora y la sangre siempre humea,
    De sol  sol su ejrcito aun pelea,
    Y uno  uno sus hijos v caer;
    Pero ella mas herica y mas constante
    Los envuelve en su manto rutilante
    Y les cie coronas de laurel.

    Al que infame, cobarde y miserable
    Deserta su defensa inimitable
    Le estampa el sello ardiente del traidor,
    Y teje siempre-viva y mustio lirio
    Para ceir coronas de martirio
    Al que le d su vida en oblacion.

    Y sus hijas tambien, con patriotismo,
    Bendan al que cay con heroismo
    Defendiendo su hogar y castidad;
    Y comprendiendo su mision inmensa
    Se entregan de la patria  la defensa
    Ofreciendo sus hijos en su altar.

    Oh, mil veces, mil veces venturosa
    La juventud que en lucha tan hermosa
    Puede toda su sangre derramar;
    La que serena ante el embate rudo
    De los tiranos, cae en el escudo
    Del mrtir de una causa universal.

    Estos tus hijos son, los que  tus dogmas
    Hoy tributan sus cnticos y aromas
    Su brazo y su poder intelectual:
    Que acaudillan de Mayo aquellos hombres
    Cuyos gloriosos  inmortales nombres
    Son nuestro patrimonio nacional.

    Cada viejo de Mayo es flor divina
    De la corona cvica Argentina
    Y la corona cvica Oriental;
    Y si el viento arrebata alguna hoja
    Tu luz seca las gotas de congoja
    De nuestra patria en la divina faz.

    Detente, oh Sol, y mira ese caido:--
    Fu un guerrero de nombre esclarecido
    Que en holocausto tuyo se ofreci,
    Y hasta lanzar sus postrimer aliento
     t te consagr su pensamiento,
    Y al ver tu faz contento sucumbi.

    Grande, entre los gigantes de aquel Mayo
    Que robaron  Dios su ardiente rayo
    Para decir al pueblo: _Fiat Lux_,
    Hoy mir su postrer aniversario,
    Sirvindole de esplndido sudario
    De la ciudad el estandarte azul.

    Tuvo seis hijos, del amor el fruto,
    Que present  la Patria por tributo
    Cuando mir su esttua bambolear,
    Y  la cabeza de su prole hermosa
    Desenvain su espada victoriosa
    Para poner  raya la maldad.

    Y en cien combates de eternal memoria,
    Do la ciudad se coron de gloria
    Relampague su acero vencedor,
    Y el entusiasmo puro en que en l arda
     sus valientes hijos infunda
    Entre el silvo del plomo matador.

    Hermosa cual su vida, fu su muerte:
    Con el aliento varonil del fuerte
    Peleando por la patria sucumbi.
    En hombros de su ejrcito esforzado,
    De balazos el pecho acribillado
    El campo de batalla abandon.

    Estendido en el lecho de agona
    Reconcentr de su alma la energa
    Para poderte contemplar oh Sol!
    Y  veces repetia el fuerte anciano:
    Pueda mirar el astro soberano
    Que el dia de la Amrica alumbr!

    El cielo oy su ruego. Esta maana
    Cuando tocaba  vuelo la campana
    Y tronaba la salva del caon,
    Sinti fuego patritico en el alma
    Y cual hojas al tronco de la palma
    Su valerosa prole le rode.

    Sobre su calva  inspirada frente
    Reluca la chispa refulgente
    Que fij con su dedo el Hacedor:
    Abri sus ojos  la luz save,
    Y arroj una mirada dulce y grave
    A sus retoos, que en amor reg.

    Los estrech con paternal terneza,
    Y elevando exaltada su cabeza
    En las nubes de Oriente la fij:
    Cayeron de rodillas ante el lecho
    El corazon en lgrimas deshecho
    Y as les di postrera bendicion:

    Benditos seais, para salvar la Patria
    Y fecundar de Mayo la simiente,
    Para adornar con palma refulgente
    De nuestra patria el pabellon triunfal.

    Benditos seais, para morir por ella,
    Entre el ardor de la feral batalla,
    Para oponer incontrastable valla
    En la tribuna al despotismo audaz.

    Benditos seais, para rasgar el pecho
    Del torpe Rosas, con robusta mano,
    Y dar al pueblo en que naci Belgrano
    De libertad y gloria la seal.

    El mundo entero aplaudir ese golpe,
    La humanidad consagrar loores,
    Y el cincel de los grandes escultores
    Os armar del salvador pual.

    Himnos sin cuento os rendiran los vates,
    Prvulos tiernos, santas bendiciones,
    Casta doncella, puras emociones,
    Y admiracion la noble ancianidad.

    El pueblo grato os ceir de lauros,
    Enjugareis de una nacion el lloro,
    Que vuestro nombre escribir con oro
    En las fajas del Lvaro triunfal.

    Grandes sereis por mil generaciones,
    Y vuestra gloria inundar este suelo,
    Y vuestro padre desde el alto cielo
    Os enviar su bendicion de paz.

    Benditos seais, para salvar la Patria
    Y dar al mundo ese inmortal ejemplo
    Volar de gloria al sacrosanto templo
    Y de Mayo las aras levantar.

    Dijo el anciano, y el gran sol de Mayo
    Verti sobre su frente un puro rayo
    Que en misteriosa aurola la ci.
    Le contempl con ojo entusiasmado
    Diciendo: Patria mia!.... y apagado
    Qued su inteligente resplandor!

    As de Libertad sucumbe el hijo:
    Sobre la Patria el pensamiento fijo,
    Abrazando las gradas de su altar;
    Como Castelli y cual Beron de Astrada,
    Como Lavalle de alma no domada,
    Muere para vivir, vida inmortal.

    Con mrtires de grandes corazones
    Se alzan y regeneran las naciones
    Y su sangre es la ofrenda que les dan:
    Mrtir fu el Redentor, y de un madero
    Do lo enclav el impio, al mundo entero
    Regener con su mision de paz.

    Bebiendo el entusiasmo de sus hechos
    Buscaremos del hombre los derechos
     la radiante luz de la verdad;
    En el templo de Mayo elevaremos
    Hostia de paz y all profesaremos
    Su doctrina de amor y de hermandad.

    Proftica la mente ve otros dias
    En que se oirn sublimes armonas
    Bajo el domo que habremos de elevar
    No habr tiranos, ni sangrienta guerra,
    Tierra de promisin ser esta tierra,
    Norma de la aflijida humanidad.

    Oh Mayo! de tu espritu invisible
    Penetrars un mundo indivisible,
    Como la luz la vasta la inmensidad:
    Y al relucir tu sol del alto cielo
    Se elevar sonoro desde el suelo
    Un coro de alabanza universal.

    CORO

    Gran lmpara del templo soberano,
    Vasta concretacion del ser humano,
    Condensacion de la inmortal verdad;
    Fuente perenne de fecunda idea
    Que en los espacios, nuevos mundos crea,
    Antorcha de la inmensa eternidad.

    Inagotable manantial de vida
    Que fecunda la savia bendecida
    Del rbol de la sacra libertad;
    rbol que ostenta flores inmortales
    Teidas de colores celestiales,
    Con que perfuma Dios la humanidad.

    Cosmopolita cifra que concreta
    Las utopias doradas del poeta
    Y el ideal del genio pensador;
    Efluvio poderoso de otros mundos,
    Que haces brotar los grmenes fecundos
    En el limbo del surco de labor.

    Del gran dia celeste monumento,
    Donde arde su divino pensamiento
    Como el fuego sagrado en el altar:
    T alumbrars del mundo las edades
    En medio de las negras tempestades
    Para impedir al mundo naufragar.

    Nmen del libre, signo de victoria,
    Luz de los pueblos, astro de la gloria,
    Que das al genio noble inspiracion:
    T, la divina imgen que soaron,
    Los hombres que tus luces invocaron,
    Realizas con tu sola emanacion.

    T guardas de los hombres el tesoro
    Y en tus altares, de las urnas de oro
    Derramas democrtico raudal;
    T baas con tu linfa  las naciones,
    Y viertes en sedientos corazones
    De la justicia universal man.

    Bajo la gnica cruz del cristianismo
    Que corona tu domo, el despotismo
    Yace herido del rayo popular,
    Y la divina imgen que soaron
    Los hombres que tu basa levantaron
    Le oprime con su planta de titan.




       V

       EL CORSARIO

(PROSPECTO DE UN PERIDICO POLTICO EN 1840)

    Es mi barco mi tesoro,
    Es mi Dios la libertad.

    _Espronceda._


    Es una linda goleta
    Ligera como la brisa,
    Que en el Plata se desliza
    Cual fantstica vision.
    Ruge el viento enfurecido
    En la blanquecina vela,
    Mientras ligero revuela
    Del corsario el pabellon.

    Sentado un hombre en la popa
    El ancho rio admirando
    Meditabundo fumando,
    Entre una nube se v:
    Es su frente ancha y altiva,
    Es tostado su semblante,
    Es su mirar penetrante
    Y su brazo de temer.

    Entre sus manos robustas
    Una guitarra se mira,
    Que blandamente suspira
    Como querella de amor,
    Y mientras ruge en los cables
    El pampero embravecido,
    De su guitarra al sonido
    Entona aquesta cancion.


       CANCION

    "Es mi goleta el cisne de este rio
    Que tiende el ala cuando brilla el sol:
    Es en el puerto libre como el viento
    Y en altos mares libre como yo.
        A mi querida la llaman
        La goleta Libertad,
        Porque asila al hombre libre
    Y hace fuego  la maldad.
    Y de todos tiranos los pendones
    Se abaten al rugir de sus caones.

    Ha navegado hasta la vieja Europa
    Enarbolando el argentino sol,
    Y en su crucero, al pabellon de Iberia
    Con sus rayos ardientes eclips:
        Y al divisarse sus velas
        De Cdiz en la ciudad,
        Decan los gaditanos:
        All viene la Libertad!
    Y flotaba el pendon Americano
    Desafiando las balas del tirano.

    Cubierto el puente de caliente sangre
    Izando al tope flmula de honor
    Ha visto la bandera de un Imperio
    Sepultarse entre el humo del caon.
        Y al pasar por su costado
        Brown que el combate ordenaba
        Con su bocina de mando
        A los bravos saludaba.
    En el _Juncal_, donde con pecho fuerte
    Clamaban todos: Libertad  muerte!

    Ora corsario de los hombres libres
    Se v mi ensea por do quier flotar,
    Y el marinero en medio de la noche
    Suele decir: Ah v la _Libertad!_
        Soy el amigo del pueblo,
        Ante nadie me arrodillo,
        Ni  los esclavos halago,
        Ni  los dspotas me humillo.
    Vivo en el mar, desprecio los tiranos,
    Nunca con ellos enlac mis manos.

    Cuando cruzando el Rio de la Plata
    Veo flamear de Rosas el color,
    De alerta el grito doy  mis marinos
    Empuando la barra del timon.
        Y cuando al frente aparecen
        Grito  mis valientes fuego!
        Por no tomar esas presas
        A las llamas las entrego.
    Que all mi _Libertad_ tan solo impera:
    Bajo sus fuegos rinden su bandera.

    Mi divisa es:--Valor  Independencia.
    Mi ley:--Aborrecer al opresor.
    Mi religion:--La libertad del mundo.
    Mi patria:--El continente de Colon.
        Y sin tener mas tesoro
        Que mi barco y mi pual,
        Primero dar la vida
        Que rendir la _Libertad_.
    Que ese pendon que brilla con la luna
    Jams se abate ante bandera alguna.

      El marinero que en la cofa estaba
      Grit al Corsario que tambien velaba,
              Un barco viene.
      El se levanta magestuoso y mudo,
      Y de los vientos al silvido rudo
              Todo previene.

      Era francs el buque que venia,
      Y all en su mstil ondear se via
              De Julio el pabellon.
      Viva la Francia! gritan muchas veces;
      Vivan los libres! gritan los franceses
              De noble corazon.

      Sigue el buque francs su derrotero
      Impelido del soplo del Pampero
              Por el pilago azul.
      En tanto que el Corsario navegaba
      Y al divisar sus velas esclamaba
              A los libres, salud.

      Un negro bergantin pas  lo lejos,
      Y de la mstia luna  los reflejos,
              Dijo, al ver su pendon:
      Mirad, se llama de la mar seora
      Esa bandera que enlutada llora
              En el templo de Dios.

      Hoy de la Francia mustrase celosa
      Porque cree que fuerte y poderosa
              Nos podr sojuzgar.
      Islas quiere la Francia? Ya el Britano
      Ha robado en el mundo Americano
              Malvinas y Roatan.

      Quiere nuestras ciudades? los pedazos
      De la bandera inglesa, que  balazos
              Supimos conquistar,
      Y son de gloria nuestra herencia rica,
      Levantados en lo alto de una pica
              A la Europa dirn:

      Que en todo el continente Americano
      Ni el francs, ni el ingls, ni el castellano
              Su mano asentar.
      A ver! que alguno la conquista intente
      Y de todo un ejrcito insolente
              Los crneos mostrar.

      Dijo el Corsario, y en su altiva frente
      Relmpago de luz cruz luciente
              Como una exalacion.
      Volvi  la popa, y se acost en su asiento,
      Y en medio de la msica del viento
              Tranquilo se durmi.

            * * *

    La aurora aparece con dulce sonrisa
    Y llena de aromas la atmsfera est,
    Hermosa goleta que impele la brisa
    Surcando va el agua del gran Paran.

    En tanto el Corsario la costa admirando
    Saluda aquel rio de gracia inmortal,
    Y en alto levanta, su sien desnudando,
    Tres fajas de blanco y azul celestial.

    Y dice las islas y el bosque mirando:--
    Lavalle y sus bravos aqu me hallarn,
    Y el rio en mi barco, veloces pasando,
    Mi vida y mi barco por suyo tendrn!

    De pronto en el llano se ven mil guerreros,
    Bandera Argentina se mira lucir,
    Y al pi resplandecen los fuertes aceros
    Que van sus valientes con gloria  esgrimir.

    Salud, hombres libres, la patria os espera,
    Guerreros antiguos y nuevos, salud.
    Gritles, y todos al ver su bandera
    Bajaron sus lanzas diciendo: Salud.




       VI

       ELEGA

       AL GENERAL LAVALLE

    Mejor se triunfa muriendo que matando.


       INTRODUCCION

    En la region andina que libert Bolvar
    Reposa la cabeza del mrtir esforzado,
    Que en sus membrudos hombros potente ha sustentado
    La inmensa pesadumbre de gran revolucion.
    Robusto como el pino que bate la tormenta
    Sus ramas han crujido con mpetu violento,
    Y hoy yace por el suelo tendido y sin aliento...
    Tendido y sin aliento, pero domado n!

    Donde un mortal sucumbe, un hroe se levanta,
    Sus formas luminosas se animan lentamente....
    Relmpagos y nubes coronan su alta frente
    A par de los gigantes que doman la creacion:
    Los Andes, atrevidas pirmides del mundo
    Vestidas por la pompa severa del invierno;
    Inmensos pedestales que levant el Eterno
    De pedestal le sirven y de eternal panteon.

    Cual pgina mas grande para inscribir su nombre
    Que esas gigantes moles que mundos equilibran,
    En cuyas canas frentes los huracanes vibran
    Como arpas misteriosas que pulsa el vendabal?
    Atleta americano lanzse de su cumbre
    Por conquistar  hierro la libertad de un mundo,
    Y de su altivo paso se v surco profundo
    Que el tiempo despeado se para  contemplar.

    Su vida fu un invierno, saudo, interminable:
    Envuelto por el hielo, luchando brazo  brazo,
    Y el fuego de la patria guardando en su regazo
    Para encender la antorcha de gloria y libertad.
    Por eso para libro de sus hericos hechos
    Los Andes han abierto su inmensurable seno,
    Como para la tumba del inmortal Moreno
    Bastar pudo tan solo la inmensidad del mar.


       EL CENTINELA

    Trmula brilla en la celeste esfera
    La blanca antorcha que sucede al dia,
    Y de la noche la mortaja fria
    Sus anchos pliegues tiende en derredor.
    Soberbia en tanto entre la espesa bruma
    Se v la cumbre de los altos Andes,
    Donde un gran pueblo con alientos grandes
    La alta bandera de igualdad clav.

    Sordo fragor en sus entraas ruge
    Al despearse el agua del torrente,
    Cual si arrastrase en rpida corriente
    De un mundo el esqueleto colosal.
    Y all en su cima los eternos hielos
    Brillan como el almete de un guerrero,
    Cuando cubierto de fulmineo acero
    Se v atrevido su creston ondear.

    Y en ancho mar de blanquecina nieve
    Solo una forma humana se elevaba:
    La de un fiel centinela que velaba
    Apoyada la mano en su fusil.
    Blancos cabellos su cabeza orlaban,
    Hondos surcos cruzaban su semblante,
    Y su mirada firme y penetrante
    Revelaba un aliento varonil.

    Era una sombra de las grandes huestes
    Que de Mendoza al Ecuador partieron,
    Y que del grande San Martin siguieron
    Por entre abismos la pisada audaz;
    Era un guardian de la ignorada tumba
    De los caidos sin legar su nombre,
    Que esperaba  los hroes de renombre
    Para dar  otro mundo la seal.

    Asi velaba en medio de dos mundos
    Los vivos y los muertos custodiando,
    Cuando un rumor los mbitos llenando
    La montaa en su base conmovi.
    _Quin vive?_ pregunt, y tristes voces
    _Quien muri por la Patria_, contestaron,
    Y cuarenta adalides avanzaron
    Alzando un desgarrado pabellon.

    Negros los rostros y la frente roja,
    La mano herida y como sierra el sable
    Llevaba aquella hueste formidable,
    Fugitiva del campo del honor.
    Envueltos en banderas argentinas
    Conducian los restos de un soldado,
    Y brillaba en su crneo descarnado
    La aureola que al mrtir coron.

    El centinela comprendi que  un hroe
    Aquellos huesos frios sustentaron:
    Sus lgrimas ardientes resbalaron
    Y su fusil al hombro levant.
    Quin es el hroe? pregunt, y un jven
    De veinte Mayos  inspirada frente,
    Doblando la rodilla reverente
    En discurso elocuente respondi:


       DISCURSO

    Su nombre est escrito del pueblo en el seno,
    De sus altas glorias el mundo est lleno,
    Su frente circuye laurel inmortal;
    Atleta de Mayo, venci los esclavos,
    De un pueblo de siervos rompiendo los clavos
    Ba su cabeza con leo de paz.

    Los Andes le vieron alzarse  su cumbre,
    Y all derramando magntica lumbre
    De Amrica el mundo con ella alumbr;
    Le vieron soberbio venciendo  los Reyes,
    Llevando el programa de glorias y leyes
    Grabado en el sable que grillos troz.

    Con lanza enristrada cruz como rayo
    Llevando la ensea del pueblo de Mayo
    Del Plata  los Andes y ardiente Ecuador;
    Y reales diademas, y tronos y cetros
    Se hicieron pedazos, cual viejos espectros,
    Crujiendo  las plantas del gran lidiador.

            * * *

      El centinela alz la noble frente
      Que sbito relmpago cruz;
      Y atnito, el fusil resplandeciente
      Ante los huesos frios present.

            * * *

    Alzse en su patria soberbio tirano,
    De libres la senda mostrnos su mano
    Y herico el primero por ella cruz.
    Y justos principios alzando en su espada
    Llev el estandarte de santa cruzada
    Que en rota y victoria seis veces se vi.

    Pero l en su espada, con nervio pujante
    La patria y sus glorias sostuvo constante,
    Y nunca cobarde su espalda dobl:
    Mir su bandera de polvo cubierta,
    Mir de la lucha la arena desierta,
    Y entonces su frente soberbia rindi.

    Su grande destino la muerte ha cortado!
    La causa camina, pero ay! est helado
    El soplo de fuego que vida le di!
    As en otros tiempos en circo estendido
    El fuerte guerrero yacia caido
    Y el carro que hollaba seguir triunfador!

            * * *

      El centinela atento le escuchaba
      Y el corazon guerrero arder sinti,
      Y aquel fusil que al frente presentaba
      Rendido hasta sus plantas abati.

            * * *

    Envueltos sus restos por patria bandera
    Encuentren al menos en tierra estrangera
    La tumba que al mrtir su patria neg.
    Sus fieles soldados cavando su fosa
    Cubrirn de tierra con mano piadosa
    La frente laureada que el mundo admir.

    Al pi de su tumba que calle la envidia!
    Su espritu noble preside  la lidia
    Que aun arde en nosotros su llama inmortal.
    Apstol y mrtir su pueblo le nombra,
    Y grande y serena su plida sombra
    De dulce esperanza levanta el fanal.

    Un dia los hijos del pueblo argentino
    Orlando sus sienes con lauro divino,
    Darn  sus manes sagrada ovacion,
    Y entonces nosotros los Andes cruzando
    Vereis que volvemos en triunfo llevando
    Los huesos proscriptos del grande campeon.

            * * *
      El centinela contempl aquel muerto
      Que un huracan del mundo arrebat,
      Y arrodillado sobre el suelo yerto
      Humilde ante su gloria se postr.

            * * *


       EPILOGO

    Como una chispa de la luz divina
    Se v brillar en la region andina
                  La estrella matinal;
    Y una mano invisible, misteriosa,
    Levanta de la noche silenciosa
              El fnebre cendal.

    Y descubre un cadver coronado,
    De lgrimas y espinas incrustado
              Su lauro triunfador:
    Y en su presencia el ngel del aurora
    Levanta con su voz consoladora
              El himno del dolor.


       HIMNO

    Lavalle, tu cabeza
    De penas fu calvario,
    Y vaso lacrimario
    Tu grande corazon:
    Y los cautivos pueblos
    Vertieron en tu seno
    El llanto de amor lleno
    Que el pueblo derram.

    Luchando cuerpo  cuerpo
    Caiste en noble guerra,
    Sobre la misma tierra,
    Que tu sudor reg.
    Y el corazon del mrtir
    Que atesoraba el llanto
    Un gnio sacrosanto
    Del cuerpo arrebat.

    Alzse hasta las cumbres
    Del alto Chimborazo,
    Y all con fuerte brazo
    Tu corazon clav;
    Y cual en noble tmulo
    Brilla la urna de oro,
    La urna de nuestro lloro
    All vierte esplendor.

    Torrente de dolores
    Por Dios atesorado,
    Cual dictamo sagrado
    Que destil el amor!
    Oh corazon que fuiste
    El cliz de amarguras,
    A las espadas duras
    D el templo del honor!

    Acrquese all el jven
    Y beba fortaleza,
    All busquen firmeza
    Los brazos sin vigor;
    All vaya ese pueblo
    Que dobla su garganta,
    Y beba la ira santa
    Que hiera al opresor.

    All vaya la vrgen
    A derramar sus flores,
    Para jurar amores
    Al que combata al vil;
    Acrquese all el nio
    Y en su dolor templado
    Levante el grito osado
    De lucha varonil.

    Y diga  los que duermen
    En el polvo sangriento:
    Dad otra vez al viento
    De Mayo el pabellon;
    Y vencidos cien veces,
    Otras tantas deshechos,
    Oponed duros pechos
    A la dura opresion.

    S, que la voz del nio
    Orculo es del cielo
    Para anunciar consuelo
    A un pueblo en horfandad,
    Y sus puras palabras
    Al tiempo de verterlas
    Se convierten en perlas
    En la urna funeral.




       VII

       JOS CAMPON

(PGINA DE UN DIARIO MILITAR EN 1839)


       I

    Cuando las huestes de Rosas
    Pisaron de Oriente el suelo,
    Al toque de la corneta
    Seis mil bravos acudieron:
    A su cabeza se vi
    Al hroe antiguo de Haedo,
    Acaudillando los bravos
    Que de la patria en el seno
    Hericos se levantaron
    En sosten de sus derechos.
    Todo Oriental que abrigaba
    De la libertad el fuego,
    Bajo el pendon de la gloria
    Iba  desnudar su acero,
    Lleno de noble energa,
    Y de patriotismo lleno.


       II

    Campon tranquilo viva
    Bajo del paterno techo:
    Cise al punto su espada,
    Mont un veloz parejero,
    Y vol do le llamaban
    De la corneta los ecos.
    Ni le detuvo el peligro,
    Ni el triste llanto materno,
    Ni del amor las dulzuras,
    Ni del dolor los lamentos:
    Solo escuch al patriotismo
    Que atesoraba en su pecho.


       III

    A la orilla de un arroyo
    Se vn veinte coraceros
    Dispersados en guerrilla
    Sobre caballos lijeros;
    Se ven al frente asomar
    Bajo los talas y seibos
    Que baa Santa Luca
    Ml y quinientos guerreros;
    Y el denodado Campon
    Mandando los coraceros
    Con firmeza les repite:
    Antes que rendirse... fugo!
    Lanzando grito salvaje
    Viene la tropa de siervos,
    Como una nube de polvo
    O una bandada de cuervos.
    Campon, cual muro de bronce
    El choque espera sereno,
    Y  sus valientes soldados
    Manda hacer continuo fuego,
    Y cuando balas no tuvo
    Dijo la espada blandiendo:
    La carabina  la espalda
    Sable en mano, coraceros!


       IV

    Santander con su Escuadron
    Se lanza en el entrevero;
    Cuadra, _A la carga!  la carga!_
    Repite con voz de trueno:
    Sigue Blanco con sus bravos
    Montados en moros negros.
    Por su valor y su arrojo
    Es conocido el primero,
    Y se distingue el segundo
    Por su semblante sereno:
    La calva frente de Blanco
    Es de su alma fiel espejo,
    Pues se retratan en ella
    La honradez y el ardimiento.
    Trescientos hombres le siguen
    Cargando al son de _degello_,
    En proteccion de los bravos
    Que lidiando como hroes,
    Mas que hombres de hueso y carne
    Parecen hombres de hierro!
    Ni les intimida el nmero,
    Ni el morir les causa miedo;
    Con sables hechos pedazos
    Sus ojos despiden fuego,
    Est abollado el morrion
    Y sangre vierten sus miembros,
    Ruge el plomo en sus cabezas
    Y retiembla el pavimento;
    Pero ellos imperturbables
    En medio del entrevero,
    Sueltan la rienda al caballo,
    Descargan golpes tremendos;
    Y ante su diestra valiente
    Llenos de susto los siervos,
    Bajan la mstia cabeza,
    Abren un ancho sendero;
    Y all donde el clarin
    Resuenan los tristes ecos
    Llenos de sangre y de polvo
    Jntanse los coraceros.

    Blanco, que fu rechazado
    En el encuentro primero,
    Al frente del enemigo
    Organiza los dispersos,
    Hace tocar  la carga
    Y otra vez los lleva al fuego.


       V

    Campon y Alberdi entretanto
    De los esclavos en medio,
    Abandonados se miran
    Del hombre, no de su aliento.
    De su alarido de guerra
    Retumba el co  lo lejos;
    Al galopar sus corceles
    Con fragor retumba el suelo;
    Sobre sus negras corazas
    Rechina el flgido acero,
    Los sables cubren la luz
    Sobre sus crneos sangrientos.

    Hericamente lidiaron,
    Cien heridas recibieron,
    Y clamando--Libertad!
    Al suelo cayeron muertos.
    Y la divina corona
    Que la Patria d al guerrero,
    Sobre sus frentes marchitas
    Se vi caer desde el cielo.

    Blanco  la carga conduce
    A sus valientes de nuevo,
    Pero al querer batallar
    Todos se miran envueltos,
    Y cual las hojas de otoo
    Por la campaa dispersos.
    En vano el buen coronel
    Levanta su voz de trueno,
    Abandonado y sin gente
    Solo le ampara su acero.


       VI

    En la inmediata cuchilla
    Un relmpago de fuego
    Brill, rugiendo con furia
    Del caon el ronco trueno.
    Nuez avanza atrevido
    Con setecientos guerreros,
    Blandiendo lanza potente,
    Montando un tordillo negro.
    Es imponente su marcha,
    Y por su rostro moreno
    El entusiasmo asomaba
    Como en la noche un reflejo.
    Al marchar de sus campeones,
    Al relumbrar de sus hierros,
    Y al tremolar su estandarte
    Los enemigos huyeron.
    Los libres en vez de rostros
    Espaldas tan solo vieron.


       VII

    Cuando los viles esclavos
    Riendas al caballo dieron,
    De cadveres y de armas
    El campo qued cubierto,
    En expiacion de los libres
    Que con honor sucumbieron.

    Cuarenta bravos perdimos
    En este glorioso encuentro,
    Y al otro dia al pasar
    Aquel campo de los muertos
    Nuestros soldados decian:
    Tanta sangre vengaremos,
    Por cada gota de sangre
    Un arroyo verteremos.


       VIII

    En los campos de Cagancha
    En medio al humo y al fuego,
    El escuadron de Campon
    Admir por su denuedo.
    El ala izquierda ocupaba,
    Y en el furibundo encuentro
    El campo qued sembrado
    De hombres y caballos muertos.
    Qued en medio  la cuchilla
    De sangre un ancho reguero:
    Quin lo hizo? el escuadron
    Que por vengar sus guerreros,
    Pas legiones de esclavos
    A los filos de su acero.




       VIII

       HIMNO

        LOS MRTIRES DE LA LIBERTAD


       INVOCACION

      Llegad en torno mio,
    Venid, sombras nocturnas,
    Y alzad con podero
    Las cinerarias urnas,
    Cubiertas con el lirio
    Que consagr el martirio:
    Alzad, sombras, alzad!

      Baadlas con el llanto
    Del pueblo que suspira,
    Y el ardoroso canto
    Que se alce con mi lira,
    Por todo el hemisferio
    Libre del cautiverio.
    Llevad, sombras, llevad!


       CORO

      De Amrica las vrgenes
    Con mano temblorosa,
    La cabellera frgida,
    Sangrienta y polvorosa
    De las hericas vctimas,
    Con flores ceirn.

      Entre perfumes clicos
    Y grata meloda
    De cnticos suavsimos,
    Hasta la tumba fria
    Entre aureolas flgidas
    Los hroes bajarn.

      Sobre la huesa hmeda
    Donde su lauro brilla,
    Los pueblos redimidos
    Doblando la rodilla,
    Al trono del Altsimo
    Plegarias alzarn.

      El Bardo de la Amrica
    Invocar sus manes,
    Y al son de la arpa armnica
    Que pulsan los titanes,
    Sobre su frente plida
    La inspiracion caer.


       POETA

      La tumba del valiente
    No pide dbil llanto,
    Sino del vate ardiente
    El estridente canto,
    Que imite en su armona,
    Vibrante vocera
    Del campo del honor.

      Qu importan  los bravos
    La pompa de los templos
    Que compran los esclavos!
    Les bastan sus ejemplos,
    Su inmarcesible gloria,
    Su tumba, su victoria,
    Sus lauros, su valor!

      Cual rinde su alta frente
    El sol al Ocano,
    Como el audaz torrente
    Que baja al ancho llano,
    Debe ser la caida
    Del que rinde la vida
    Del pueblo en el altar.

      Cantemos  los muertos
    En la feral pelea,
    Que sus despojos yertos
    De Amrica presea,
    Valen mas que la pompa
    Que celebra la trompa
    Del poeta servil.

      Indmitos guerreros
    Ante el altar caidos,
    Blandiendo los aceros
    De sangre reteidos,
    Venid, lleg la hora:
    La Amrica hoy valora
    Vuestra mision viril.

      Llegad, nubes de incienso
    Baando vuestras frentes,
    Oireis el himno inmenso
    Que pueblos reverentes
    Cantan en el osario,
    No al gnio sanguinario,
    Ni al Rgulo opresor.

      Generaciones nuevas
    Ricas de independencia,
    Tras dolorosas pruebas
    Por fecundar tu herencia,
    Se acercan  las aras
    Que con tu sombra amparas
    Del Plata al Ecuador.

      Oh brazos tan robustos
    Que  un mundo estremecieron,
    Y en dias mas augustos
    Sus aras contuvieron,
    Poderosos se eleven
    Y  la mansion me lleven
    De sacra inspiracion!


       CORO

      Sus lvidos cadveres
    Veranse entre humo denso,
    Del pueblo, del incienso,
    Y entre la pompa ntida
    Del templo de Israel.

      Relucirn las lmparas
    Ante el sombro coro,
    Y al rgano sonoro
    Se mezclarn meldicas
    Las arpas de Sion.

      Resonar en la bveda
    El cntico suave,
    Y en medio  el ancha nave
    Se elevar en el tmulo
    La gloria y libertad.

      Y el inspirado vate,
    Envuelto por el manto
    Del entusiasmo santo,
    Exclamar proftico:
    Tu nombre vivir.


       POETA

      La libertad se encumbra
    Sobre sangrienta pira,
    Y con su antorcha alumbra
    Las cuerdas de la lira,
    Que el vate pulsa altivo
    Al son del co divo
    Del frvido huracan.

      Su luz, los nombres dora
    De la urna funeraria,
    Donde enlutada llora
    La musa solitaria,
    Los mrtires valientes
    Cuyas soberbias frentes
    Humeando sangre estan.

      Miradlos sobre el suelo
    Que hollamos con la planta,
    Mirad: en raudo velo
    Su espritu levanta
    La clica bandera,
    Que ondear hace altanera
    La rfaga veloz.

      Cayeron cual jigantes
    En medio de la gloria:
    Sus pginas brillantes
    Abri la inmensa historia,
    Y en letras de granito
    Su triunfo ha sido inscrito
    Con flgido esplendor.

      Ese pendon miraron
    Yaciendo moribundos,
    Del suelo se aferraron
    Con brazos tremebundos,
    Cual si al morir peleando
    La tierra asi abrazando
    Quisieran defender.

      Sublime abrazo inmenso
    Rodeado por las balas,
    En medio al humo denso;
    Bajo las negras alas
    De la terrible muerte
    Y con la sien inerte
    Ceida de laurel!

      Y al abrazar la tierra
    Con nimo esforzado,
    Su alarido de guerra
    Por el viento llevado
    Reson en los hogares,
    Y en los undosos mares,
    Cual voz de redencion.

      Y hoy sus huesos dispersos,
    En la estril llanura,
    Blanqueados por los cierzos,
    Se estiman mas que el oro
    Y forman el tesoro
    Del mundo de Colon.

      Si existe una creencia
    Y un pabellon triunfante,
    Si es libre la conciencia,
    Si en libro de diamante
    Se esculpen altos hechos,
    Debmoslo  los pechos
    Que el hierro atraves.

      A los varones fuertes
    Que la espada blandieron,
    Que arrostrando mil muertes
    En el campo cayeron
    Del noble sacrificio,
    Bajo el marcial auspicio
    Del alto galardon.

      De todo un pueblo el luto,
    De todo un mundo el llanto,
    Es msero tributo
    Para su polvo santo,
    En que renacen palmas,
    Y en que resurgen almas
    Al soplo del creador.

      No necesitan urnas
    Ni esttuas levantadas,
    Porque las horas diurnas
    De estrellas coronadas
    Guardan el monumento,
    Que cubre el firmamento
    Del hemisferio austral.


              CORO

      De la tierra sangrienta
    Se elevarn los muertos,
    Y con rayos inciertos
    La luna amarillenta,
    El esqueleto plido
    Trmula alumbrar.

      De luces coronada
    La sombra de los fuertes,
    En tmulos inertes
    Relucir animada,
    Cual la vision fantstica
    Del Cristo Salvador.

      Las flgidas espadas,
    Las blicas banderas,
    Trotones y cimeras,
    Y lanzas destrozadas,
    Cual sbito relmpago
    Fulmneas brillarn.

      Se elevarn ardientes
    Atlticas legiones
    Al pi de sus pendones,
    Cuando el Omnipotente
    Les diga como  Lzaro:
    Del polvo levantad.


              POETA

      Cuando la densa bruma
    Los valles enlutaba,
    Cuando la blanca espuma
    Los mares circundaba,
    Cual mgicos concentos
    Nacian los acentos
    Del arpa de Ossian.

      Al eco melodioso
    La bruma reluca,
    Y en carro vaporoso
    Celeste apareca
    Poblando la colina,
    La sombra de Malvina,
    De Morven y Fingal.

      Y el Bardo arrebatado
    Que invoca realidades,
    No ha de poder osado
    Anticipar edades
    Del tiempo en la penumbra,
    Cuando su mente alumbra
    Inspiracion mas fiel?

      La losa de la tumba
    Levantar mi lira?--
    Oid: el viento zumba,
    El Hacedor me inspira,
    Siento su soplo ardiente
    Que en alas del ambiente
    El polvo hace tremer.

      Campeones inmortales!
    Alzad la noble frente,
    Que adornan las seales
    De la metralla ardiente,
    Alzaos del frio lecho,
    Con voces en el pecho,
    Latiendo el corazon.

      Rasgad con mano fuerte
    La fnebre mortaja
    Con que os visti la muerte,
    Y oireis la sorda caja
    Que toca  bayoneta!
    La voz de la corneta,
    Y el trueno del caon.

      La luna brilla hermosa
    Cual lmpara divina
    Rielando misteriosa;
    En la region Andina
    Su genio se levanta,
    Y en torno se quebranta
    La tierra con fragor.

      Los cascos resplandecen
    Cual rpido meteoro,
    Las plumas que se mecen
    Entre celajes de oro
    Anuncian mil campeones,
    Y en medio  las lejiones
    Se eleva un pabellon.

      Mil ecos fragorosos
    Producen los aceros,
    Los potros ardorosos
    Relinchan altaneros,
    Y en masas apiadas
    De sombras laureadas
    Se forma una legion.

      Descance con mi plectro
    Mi ctara de acero,
    Desfile cada espectro
    Con ademan severo,
    Al son de los clarines
    Que llenan los confines
    Con son atronador!

      Silencio! los tambores
    Ya la seal han dado,
    Y rayo de fulgores
    El campo ha iluminado.
    Gloria  los inmortales
    Que pisan los umbrales
    De un mundo superior!

      Mirad, ya no es del alma
    Fantasma vaporoso,
    Vestidos con la palma
    Del mrtir generoso,
    Despues de su caida
    Renacen  la vida
    De glorias perennal!


              CORO

      De Amrica las lgrimas
    Baando los cabellos
    De los gigantes mrtires,
    Cual ntidos destellos,
    Una corona blica
    A sus virtudes cvicas
    Y  su valor sern.

      En las eternas pginas
    Del libro de los hombres,
    Como inmortal espritu
    Revivirn sus nombres,
    Y las coronas plidas
    De las edades ridas
    De gloria teirn.

      El santo tabernculo
    De la igualdad preciosa
    Protegern impvidos
    Con su gida gloriosa,
    Guardando el testo bblico
    Del inmortal declogo
    Que  un mundo redimi.

      Areo coro de ngeles
    Entonar mil cnticos
    Como la brisa plcidos;
    La libertad en tanto,
    Como vision esplndida,
    Tendiendo el ala rpida
    Se elevar hasta Dios.


              POETA

      Del tiempo la corriente
    Bramando se derrumba,
    Como la voz rugiente
    Del huracan retumba,
    Y en rpida carrera
    La humanidad lijera
    Se hunde en la eternidad.

      Despeados los siglos
    Cruzan los hemisferios,
    Como inmensos vestiglos
    Se abaten los imperios,
    Y en medio  la ruina
    Encmbrase divina
    La santa Libertad.

      Como en el Andes brama
    El huracan tremendo,
    Cuando veloz derrama
    El trueno ronco estruendo,
    Y en tanto el polo cruje,
    Resisten al empuje
    Sus quicios de cristal;

      As del tiempo el vuelo
    Que abate las barreras,
    Estiende por el suelo
    Sus ondas altaneras,
    Chocando resonantes
    El muro de diamantes
    Del alma libertad.

      Y ella con faz serena
    Sus furias dominando,
    Desde la escelsa almena
    Los cielos contemplando,
    Mira nacer la aurora
    Que al mundo es precursora
    De paz y de igualdad.

      Y su sagrada ensea
    Al viento desplegando,
    A tiranos domea
    Pueblos emancipando,
    Y concita  sus bravos
    Rompan de los esclavos
    La argolla y el cordel.

      Y por eso los nombres
    De redentores fuertes
    Alientan  los hombres,
    Y cuando caen inertes
    Las almas se electrizan,
    Y gratas divinizan
    Su nombre y su laurel.

      Vuestros restos divinos
    Son ntidas lumbreras,
    Que alumbran los caminos
    De edades venideras,
    Por donde ardientemente
    La juventud valiente
    Se lanza al porvenir,

      Son cual la luz bendita
    De la columna ardiente
    Del pueblo Israelita;
    La estrella reluciente
    Cuyos reflejos vagos,
    A los tres Reyes Magos
    Condujo hasta el Seor.

      Vendrn horas serenas
    Que vuelen en pedazos
    Las ltimas cadenas
    Que amarran nuestros brazos,
    Alzando los escudos
    Que con brazos membrudos
    Vuestro aliento elev.

      En ellos sostendremos
    Al gnio Americano,
    Y altivos hundiremos
    A todo vil tirano
    Que con su torpe planta
    A la corona santa
    Manche de libertad.

      Y de Colon la sombra
    El mbito cruzando
    Sobre celeste alfombra,
    Se elevar clamando:
    La aurora de Dios brilla!
    Tiranos, de rodilla!
    Naciones, levantad.




       IX

       INVOCACION

   (EN EL ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA DE CHILE)


        I

    Pueblos, batid vuestro pendon glorioso
    Del Atacama al Cabo tempestuoso
          Donde se estrella el mar;
    Que en este dia la nacion Chilena
    Lo hizo flamear sobre la antigua almena
    De independencia al grito popular.


       II

    Guerreros, por la sangre consagrados,
    De inmarcesibles lauros coronados
          En el campo de honor;
    Despertad del caon al estampido,
    Que hoy rememora un pueblo agradecido
    Que os debe de su gloria el esplendor.


       III

    Nios, alzad las inocentes palmas
    Y ardan en entusiasmo vuestras almas
          Honrando  la virtud,
    Que nios cual vosotros vuestros padres
    Descendieron del seno de sus madres
    Para destruir la dura esclavitud.


       IV

    Vrgenes puras, como el sol hermosas,
    Que os coronais con perfumadas rosas
          La frente virginal;
    Cubrid con ellas los sepulcros yertos
    De los valientes por la patria muertos
    Que duermen sobre almohada terrenal.


       V

    Sacerdotes del Dios crucificado,
    Quemad sobre el altar inmaculado
          Inciensos al Seor,
    Y suba entre la nube de humo denso
    La sublime oracion de un pueblo inmenso
    Que ensalza de la patria al Redentor.


       VI

    Legisladores de alta inteligencia,
    Que alumbrasteis del pueblo la conciencia
          Clamando: _Fiat lux!_
    Si los campeones dieron altos hechos,
    Vosotros proclamasteis los derechos
    De la igualdad, que predic Jesus.


       VII

    Ancianos, cuya mano temblorosa
    Nos indica la ruta misteriosa
          Que debemos seguir;
    Bendecid con amor  vuestros hijos,
    Para que sigan con los ojos fijos
    La estrella que los lleve al porvenir.


       VIII

    Jvenes, de la patria la riqueza,
    El porvenir est en vuestra cabeza,
          Bella es vuestra mision:
    Es coronar el noble monumento,
    Que simboliza el grande pensamiento
    Que inaugur la tierra de Colon.


       IX

    Sombras de las falanges militares
    Que alzaron los escudos tutelares
          Al pi del patrio altar;
    Dejad caer el casco rutilante
    Dejad caer el hierro fulminante
    Y vuestra obra venid  contemplar.


       X

    Naves, alzad las flmulas hermosas
    Envueltas por las nubes magestuosas
          Del humo del caon,
    Conmemorando los gloriosos dias
    En que Chile bot  las ondas frias
    En leo audaz su invicto pabellon.


       XI

    Campos feraces do la mies ondea,
    Selvas en donde el pjaro gorjea,
          Rios que vais al mar:
    Un himno alzad con voz estrepitosa,
    Que os fecund la sangre jenerosa
    Que enrojeci las gradas de su altar.


       XII

    Andes, en cuya frente encanecida
    La historia americana est esculpida
          En cifra colosal;
    T que levantas la cabeza al cielo,
    Pdele  Dios la lluvia del consuelo
    Y  la Amrica baa en su raudal.




       X

       AL CONDOR DE CHILE[2]


    T que en las nubes tienes alto nido,
    Tiende tu vuelo, condor atrevido,
    Que sustentas de Chile el paladion;
    Sigue del sol la luminosa huella,
    Y trae cual Prometeo una centella
    Para incendiar con ella  la nacion.

    Para incendiarla en alto patriotismo,
    Para animar la antorcha del civismo
    Para encender del pueblo la virtud;
    Para templar los tibios corazones,
    Para quemar los ltimos girones
    Del manto de la torpe esclavitud.

    Estiende, estiende el ala vigorosa,
    Cual la vela que en noche procelosa
    Alza la nave en negra tempestad;
    Vuela  traer la vvida centella
    Que en ochocientos diez, fulgente y bella,
    La antorcha reanim de libertad.

    T sabes ya el camino, ave altanera,
    Fuiste de nuestros padres mensajera
    Para pedir  Dios chispa inmortal
    Y dar fuego de alarma los caones,
    Y derretir los ferreos eslabones
    De la innoble cadena colonial.

    T los viste lanzarse  la pelea,
    Blandir la espada, sacudir la tea,
    Vencer, y caer en la pujante accion
    Mientras que t, cruzando las esferas
    Dabas aire de Chile  las banderas,
    Y fuego del patriota al corazon.

    T los viste en la noche tempestuosa
    Guiados por tu pupila luminosa,
    Cual por la estrella el navegante audaz,
    Escalar de los Andes las montaas,
    Esculpiendo en su cima las hazaas
    Que realizaron con vigor tenaz.

    All tambien reverber tu lumbre
    Cuando baj rodando de la cumbre
    Desmelenado el iracundo leon,
    A par que retumbaba en la eminencia
    El grito atronador de independencia
    Que repetia el mundo de Colon.

    Desde entonces tu llama se ha apagado,
    El corazon del pueblo se ha enfriado,
    Y ha muerto el fuego patrio en el altar,
    Fuego necesitamos: danos fuego,
    Que nuestros ojos abundante riego
    De libertad al rbol dieron ya.

    Haz por los hijos lo que en otros dias
    Hiciste por sus padres, cuando hendias
    Las esferas con mpetu veloz,
    Para traer la centella salvadora
    Que de ese sol, que el universo adora,
    Brot, y en tus pupilas puso Dios.

    Las alas tiende y sube hasta los cielos,
    Cual si fueras  traer  tus hijuelos
    El alimento que la vida d;
    Y mientras bajas desde el alta esfera
    Nuestra voz de Setiembre  la bandera
    Con himno popular saludar.

    Y cuando venga la centella ardiente
    Que del cobarde el corazon caliente
    Y nos llene de aliento varonil;
    Danos sombra propicia con tus alas,
    Mientras que en el espritu que exalas
    Impregnamos la tnica viril.

    Despues condcenos  la victoria,
    Traza con luz la senda de la gloria
    Que nos lleve sin sangre  la igualdad;
    Toma luego en tu pico oliva y palma
    Y arrancando una chispa  nuestra alma
    Vulvesela  ese sol de libertad.




       XI

       LA ORACION DE SETIEMBRE


    Doblemos la rodilla: ya luce en el oriente
    El sol, que en otros dias con brillo refulgente
    Inaugur del pueblo la esttua colosal.
    Miradle en este templo que alz la providencia:
    Sobre el altar se eleva, fijando la creencia
    Que llena nuestras almas de espritu inmortal.

    Chile es el templo inmenso: los Andes sus altares,
    Sus flores el incienso, sus cedros los pilares,
    Sus aves la armona, su cielo el pabellon;
    Valparaiso el prtico que sobre el mar se inclina,
    Y el sol que nos alumbra, la lmpara divina.
    Do arde sagrado fuego de eterna religion.

    Mirad cual lo saludan del muro los caones,
    Cual alzan los guerreros sus nclitos pendones,
    En que la estrella luce cual signo de hermandad;
    Mirad como se riza del mar la blanca espuma,
    Cual se disipa en torno la misteriosa bruma,
    Y cual se tien de oro los Andes, contemplad!

    Oid como resuenan los _vivas!_ nacionales,
    Cual desde el alta torre sus glorias inmortales
    Publica la campana con lenguas de metal;
    Oid como retumban los blicos tambores,
    Los cantos de la infancia, del pueblo los clamores,
    Que llenan todo el templo cual coro universal.

    Doblemos la rodilla, y en nuestros labios vibre,
    Una oracion solemne digna de un pueblo libre,
    Que en alas de los ngeles remonte hasta el Seor;
    Doblemos la rodilla, y alzando el pensamiento,
    En un amor unidos y un mismo sentimiento,
    Roguemos al abrigo de un manto protector.

    Roguemos por la suerte del mundo Americano,
    Porque sus nobles hijos con palmas en la mano
    En nombre de un principio se abracen con amor;
    Roguemos porque caigan los rprobos caudillos,
    Que en el altar sagrado dan filo  los cuchillos,
    Para apagar, matando, de libertad el clamor.

    Roguemos, porque nunca naufrague la creencia,
    Para que tenga un culto la excelsa inteligencia
    Que dice  la barbarie:--De aqu no pasars!
    Roguemos porque todos escriban en sus pechos
    Con sangre de sus venas, sus leyes y derechos,
    Que nunca borrar pueda la tirana audaz!

    Pidamos para el campo las mieses abundosas,
    El pan para los pobres, virtud  las hermosas,
    Y para el pueblo todo, la luz de la razon;
    Y ante la tumba fria do yacen nuestros padres,
    Que de laurel eterno cubrieron nuestras madres,
    Pidamos para todos de paz la bendicion!

    Este es el ruego digno de un pueblo generoso,
    El nico que al slio del Todo-Poderoso
    En alas de los ngeles la brisa llevar;
    Roguemos, que templados por el sublime ruego,
    El alma encandecida del entusiasmo al fuego
    A otras generaciones su ardor trasmitirn.

    Doblemos la rodilla: ya luce en el Oriente
    El sol que  nuestros padres encandenci la mente
    Para vaciar en ella de Chile la nacion;
    Silencio! en nuestros lbios como en el arpa vibre
    Una oracion solemne digna de un pueblo libre
    Que pida para todos Amor y Redencion.




       XII

        LA AMRICA


    Por las fieras hambrientas perseguido
    Cruza indmito potro las llanuras,
    Y amarrado con fuertes ligaduras
    En sus hombros Mazzepa va tendido.

    Por la carrera al fin desfallecido
    El bruto cae sobre las breas duras,
    Y libre de sus recias ataduras
    Mazzepa se levanta rey ungido.

    Asi Amrica gime entre cordeles
    Al rudo potro colonial atada,
    Seguida por la jaura de lebreles;
    Y exnime, y sangrienta y lacerada
    Corre, cae, se levanta y de laureles,
    Resplandece su frente coronada.




       XIII

        LOS MRTIRES DE LA INDEPENDENCIA


    Herido por un dardo en la pelea
    Epaminondas cae sobre su escudo,
    Abierto el pecho por el dardo agudo
    Que mata el cuerpo, pero no la idea.

    Y al ver triunfal que su pendon flamea
    Afloja de la muerte el fiero nudo
    Y dice  Tebas: Madre, te saludo!
    Quedan mis hijas: Leuctra y Mantinea!

    Tambien dos hijas bellas nos dejaron
    Los que el libre pendon dieron al viento,
    Y  su sombra su espritu entregaron;

    Hijas son de su esfuerzo y su ardimiento:
    La Independencia que ellos proclamaron,
    La libertad que di su pensamiento.




       XIV

       EL INVLIDO


    No mirais aquel mendigo
    De aquella iglesia  la puerta,
    Cuya miseria despierta
    Simptica compasion;
    Y que  todos los que pasan
    Tendiendo mano transida,
    Pide con voz dolorida
    _Una limosna por Dios!_

    Es un mrtir de la patria,
    Un soldado valeroso
    Del estandarte glorioso
    Que el hemisferio cruz;
    Soldado que en otro tiempo
    Hizo temblar al guerrero
    Y que hoy pide al pasagero:
    _Una limosna por Dios!_

    Ved: en su manga derecha
    Se perciben dos galones,
    Y de Maipo los cordones
    Que la patria le don:
    Cabo invlido, sin brazo,
    Solo le resta en la tierra
    Pedir despues de la guerra
    _Una limosna por Dios!_

    A la puerta de la iglesia
    Rememora sus hazaas,
    Y las gloriosas campaas
    Que en otros sigui;
    Y mostrando con orgullo
    De su frente un ancha herida,
    Pide con voz dolorida
    _Una limosna por Dios!_

    Fu soldado de los Andes,
    En Maipo Cabo me hicieron,
    Y las balas deshicieron
    Mi brazo en Ituzaing:
    Entonces mi voz se oia
    En medio del fuego recio,
    Y hoy me arrojan con desprecio
    _Una limosna por Dios!_

    De frente! A la bayoneta!
    El coronel nos gritaba,
    Y sin miedo nos llevaba
    A la boca del caon.
    Al brazo el arma llevaba,
    Metralla y bala llovia,
    Y entonces yo no pedia
    _Una limosna por Dios!_

    Cuantas veces en los Andes
    Al venir la madrugada,
    En medio de una nevada
    Mi bigote emblanqueci.
    Hoy la nieve de los aos
    Mi cabello ha encanecido,
    Y estiendo la mano y pido
    _Una limosna por Dios!_

    Dnde estn mis camaradas
    Del Cerrito y Ayacucho,
    Que mordian el cartucho
    Con indomable valor?
    Dnde estn? tal vez ahora
    Duermen en la tumba helada,
     piden con voz quebrada
    _Una limosna por Dios!_

    Como ellos yo morir,
    Y en la tierra de mi fosa
    Qu alma verter piadosa
    Una gota de dolor?
    Y cuando en algun camino
    Bajo los aos sucumba
    Quin dar para mi tumba
    _Una limosna por Dios!_

    Cesa, cesa en tus lamentos
    Cabo lleno de laureles,
    Que hay olvidos mas crueles
    Que los que llora tu voz:
    La Repblica Argentina
    Bajo el yugo de un tirano
    Pide al mundo americano
    _Una limosna por Dios!_

    1838




       XV

       LA CAMPANA

      Proftico metal, los ciudadanos
    Que de agero y comento son exentos
    A tu voz bailarn por estos llanos,
      En tanto que tu voz y tus acentos
    Oyen descoloridos los tiranos
    Y te atienden los reyes macilentos.

                    QUEVEDO.

              (Polimnia--Musa II.)


       I

    Oh, Campana! de mi Patria
    Eres smbolo de gloria:
    O heraldo de la victoria,
    O intrprete del dolor;
    Eres corona de bronce
    En los aires suspendida,
    Que los fastos de la vida
    Publicas con tu clamor.

    T concretas nuestra historia:
    Has dado la voz de alerta,
    Golpeando de puerta en puerta
    Con tu metlica voz;
    Has anunciado las paces
    Adornada con la oliva,
    Y envuelta con palma altiva
    La guerra cruenta y feroz.

    Has sido la grave orquesta
    De los cnticos triunfales,
    Y en los tristes funerales,
    Melanclico pregon;
    Y colgado de tus cuerdas
    Un pueblo de audacia lleno,
    Ha hecho brotar de seno
    La voz de revolucion.

    Y tus ecos tempestuosos
    Por el aire resonaron
    Cuando en Mayo saludaron
    El sol de la redencion,
    Cuyo vivfico rayo
    Como un martillo de oro
    Te di el acento sonoro
    De la esttua de Memnon.

    Has publicado cien veces
    Por el mundo americano,
    Las victorias de Belgrano,
    De San Martin y Alvear;
    Has proclamado  los pueblos
    En medio de la matanza,
    Y alentado su esperanza
    Los triunfos al publicar.

    En las contiendas civiles
    Esclava de las facciones,
    Te ha arrancado tristes sones
    La espada del vencedor,
    Y dominando el murmullo
    Del pueblo desenfrenado,
    Ante el mundo has protestado
    Con dolorido clamor.

    Y cuando por un tirano
    El pueblo se vi oprimido,
    T articulaste un gemido
    Con tu lengua de metal,
    Y otra vez sobre tu torre
    Sonaras estrepitosa,
    Cuando mires victoriosa
    La bandera azul flotar.

    Eres la voz del destino
    Que presides  las horas,
    Que con sus alas sonoras
    Te golpean sin cesar,
    Y t, su vuelo marcando,
    Generosa en demasa,
    Devuelves una armona
    Por el golpe que te dan.


       II

    Al pueblo siempre anuncia la campana
    Lo que ha sido, lo que es, lo que ser:
    Cuando  su trono se alza soberana
    La virtud que combate  la maldad;
    Y cuando los tiranos en su cuello
    Han posado su planta ignominiosa
    Ay! entonces resuena dolorosa
    Cual llorando perdida libertad.

    Ah! de mi patria salud el bautismo
    Cuando subiendo al rango de Nacion,
    Sobre su frente el oleo del civismo
    Dios derram cual sacra bendicion.
    Mas hoy llora, cual llora por los muertos,
    Porque no tiene pueblo soberano,
    Y es el despojo de feroz tirano
    La que en sus puos desgarr un leon!

    Pero ella ha de sonar en algun dia
    En la torre de la alta Catedral,
    Para mi Patria anuncio de alegra;
    Para el tirano un eco funeral.
    Y se alzarn los cnticos sagrados
    Como cuando cayeron los leones,
    Y cuando cien Britnicos pendones
    En su techumbre el pueblo hizo colgar.

    Y entre incienso, plegarias y armona,
    Entre gritos de Patria y Libertad,
    Descender la horrenda tirana,
    Se elevar radiante la Igualdad:
    No existirn divisas de partidos,
    Ser el color azul, de los hermanos,
    Que para combatir  los tiranos
    Se abraza con amor la sociedad.

    Envuelto en un pendon ensangrentado
    En el pendon azul de la Nacion,
    Conducirn el cuerpo de un soldado
    Tendido en la curea de un caon,
    Y al pi de la pirmide de Mayo
    El cadver del mrtir colocando,
    De laureles su frente coronando
    Le votarn esplndida ovacion!

    Muera yo as en mi Patria redimida
    Dejndola con gloria y libertad!
    Muera yo as cantando en mi caida
    El himno de la Paz y la Igualdad!
    Pueda llegar hasta el hermoso dia,
    En que suba mi Patria  su alto asiento,
    Y branse con estruendo en el momento
    Las puertas de la negra eternidad!

    1839




       XVI

       SATIRA  SANDOVAL

       AL TRAIDOR QUE ENTREG  ORIBE  LAS ILUSTRES VCTIMAS AVELLANEDA Y
       VILELA

    Le traite se fait justice
    Il se chasse de nos rangs
    Ah! que son nom retentise
    Maudit par nos veterans!

    BARTHELEMI.


    Prendiendo fuego  un templo portentoso
    Erostrato su nombre eterniz;
    Vendiendo Judas  Jesus piadoso
    Su fama en el Madero se esculpi.

    Entregando al verdugo dos cabezas
    Te has hecho en nuestros fastos inmortal,
    Que si no tienes que contar proezas,
    Tienes una traicion vil Sandoval!

    Vil Sandoval! tu nombre ser eterno,
    Como un remordimiento le has de oir,
    Y hasta tocar el linde del infierno
    La maldicion de Dios te ha de seguir.

    Siete veces traidor, t, miserable,
    De la historia en el libro vivirs,
    Como en jardn ameno y deleitable
    Vive entre flores el reptil audaz.

    T te has hecho justicia con tu crimen:
    Mi noble patria batir las manos,
    Al ver que en t sacuden sucio limen
    Los libres que combaten  tiranos.

    Signe por esa huella ensangrentada
    Que el verdugo seala con su planta,
    Y encontrars al fin de la jornada
    Un buen cordel que oprima tu garganta.

    Y mientras tu amo el ltigo sangriento
    Hace sobre tu espalda resonar,
    Yo empuar el azote del tormento
    Para tu nombre infame flajelar.

    Tu nombre dije! En qu gloriosas lides
    Entre la voz del plomo reson?
    Entre qu renombrados adalides
    Tu acero vencedor relampague?

    Mas no en batallas se prob tu aliento:
    En pulperas fueron tus campaas,
    Armado con un naipe mas mugriento
    Que el corazon que abrigan tus entraas.

    Prfido el vaso de licor tendiendo
    Y bajo el poncho armando la cuchilla,
    Y  tus contrarios por la espalda hiriendo,
    Seguido por vandlica gavilla;

    Tendido entre las patas del caballo,
    En vez de sangre revolcado en vino:
    Tales son tus proezas, vil lacayo;
    Tales tus hechos son, vil asesino.

    Escoria de la fragua de los vicios,
    Tahur, ladron, borracho y asesino!
    Tu eterno compaero es el suplicio;
    Traicionar  los libres, tu destino.

    Ojos de gato, lengua de serpiente,
    Garras de tigre, boca de lagarto!
    Satan sin duda con un beso ardiente
    Sell tu rostro en la hora de tu parto.

    Y al contemplarte msero gusano
    En medio de una gloria colosal
    Dijiste t:--Ya no pondr mi mano,
    Adonde alcance con su pi triunfal:

    Y envidiando el laurel de la derrota,
    Y de los libres la postrera gloria,
    Fuiste  vender cual miserable ilota,
    Los hijos de la patria y la memoria.

    S, que la inmensa gloria de los bravos
    No era para tus hombros sin pujanza:
    Debes cargar cadenas entre esclavos,
    No de los libres la quebrada lanza.

    Los libres solos su bandera alzando
    Con doble esfuerzo treparn los Andes,
    Y entre Argentinos el aliento dando
    Los buenos solo llamarnse grandes.

    T, Sandoval, tan nclita guirnalda
    Con tus manos inmundas no ajars,
    Porque ese hierro que marc tu espalda
    Te ha impreso ya su cicatriz tenaz.

    No azul pendon te prestar su sombra
    Sino la planta del seor feroz,
    Que hacindote servir como de alfombra
    Te lanzar iracundo, torpe coz.

    El lodo cubra tu cabeza infame,
    Tu cuello dobla al rcio bofeton,
    De tu seor el pi sangriento lame,
    Y de tu labio mane corrupcion!

    Sicario vil entre sicarios seas,
    Sucios insectos cubran tus heridas,
    Arrastrado cual vvora te veas,
    Y Dios te d para sufrir, mil vidas!

    Sangre bebas en vez de linfa pura,
    Sangre tan solo bebas por do quier,
    Y al entrar en el lecho, sangre impura
    De la almohada veas t correr!

    El mas cobarde escpate  la cara,
    Tu nombre sea voz de deshonor,
    Mientras mi musa con candente vara
    Fija en tu frente el nombre de TRAIDOR!

    La maldicion del mundo eternamente
    En tu oido resuene noche y dia,
    Y las furias con ltigo crujiente
    Te precipiten  la tumba fria!

    Que por las furias siempre perseguido
    Llegues  la mansion de Satans,
    Y al darte abrazo estrecho, estremecido,
    Dedos ardientes sientas por detrs.

    Y que te brinde copa reluciente,
    Y al apurarla lleno de embriaguez,
    En la lengua te pique una serpiente,
    Que surja enfurecida de la hez.

    Luego te traiga naipes caldeados,
    Y te obligue con ellos  jugar,
    Y sientas por tus dedos abrasados
    Tu negra sangre  chorros destilar.

    Y levantando un coro de clamores
    Los demonios, al son de ronca trompa,
    Te arrojen donde yacen los traidores,
    Con infernal y con grotesca pompa!

    1841




       XVII

       GRITO DE ALARMA

(DESPUES DE LA DERROTA DEL ARROYO GRANDE EN 1841)


    Alzaos del polvo inerte
    Vencidos, no domados,
    Cerniendo la melena
    Como soberbio leon;
    Alzaos, y ante los bustos
    De hermanos degollados,
    Levante un pueblo libre
    Su alejado pabellon.

    Si conservais alientos
    Y sangre en vuestras venas,
    El aire que os circunda
    De fuego llenar,
    Y la dorada copa
    Que el entusiasmo inspira,
    Al silvo de las balas
    Tranquilo os brindar.

    Mas si temblais cobardes,
    En vez de altivos cantos
    Viriles maldiciones
    Levantar mi voz;
    Y en vez de alzar la copa
    Del gnio de la patria,
    Os lanzar mi lira
    Con mpetu feroz.

    Oid, que del poeta
    Las voces son augustas,
    Ya entonen la agona
    O el cntico triunfal
    A su eco se levantan
    Los pueblos oprimidos,
    Y en pechos maldecidos
    Esconden el pual.

    A su eco se alza el pueblo
    Rompiendo sus cadenas,
    Con brazos vigorosos
    Mas duros que el metal,
    Y si en la dura lucha
    Dan vuelta las espaldas,
    Vuelven, si d la lira
    De alarma la seal.

    Un dia fu en la Grecia
    Que en medio  la derrota
    Los cantos de Tirteo
    Se oyeron resonar,
    Y revolviendo al punto
    Los escuadrones rotos,
    El lauro de victoria
    Supieron rescatar.

    Ser que ya en el mundo
    No exista el entusiasmo,
    Ni acorran  la patria
    Los hombres de esta edad?
    Oh, no! los corazones
    Sacudan ese pasmo,
    Y asiendo de la espada
    Gritemos: Libertad!

    La libertad no ha muerto,
    Y en la sangrienta arena
    Donde se v postrada
    Su aliento no rindi:
    De heridas traspasada,
    Y en rojo humor teida,
    En sus convulsas manos
    Nuestro laurel salv.

    Secad el triste lloro
    Que baa las mejillas
    Al sol de la esperanza
    Que miro ya lucir,
    Los pueblos no se salvan
    Con infecundo llanto,
    Sin queriendo altivos
    Ser libres  morir.

    Agrpense los libres
    Al pi de la bandera,
    Que las legiones rotas
    Aun hacen tremolar,
    Y firmes, denodados,
    Velando en la trinchera,
    Como la sombra al cuerpo
    La sigan sin cesar.

    Al que  su puesto falte,
    Al que la muerte tema,
    Al que cobarde tiemble
    Oprobios veces mil!
    Los cascos de los potros
    Que doman los valientes
    Pisen esas cabezas
    Sin nervio varonil.

    Vern  los bandidos
    Sus puertas derribando,
    Violadas en su lecho
    Las prendas de su amor,
    Y en medio  la algazara
    De torpes asesinos
    Los crneos de sus hijos
    Colmados de licor!

    Honor  los valientes
    Que vibren el acero
    Confiando en nuestra causa
    Con grande corazon;
    Y firmes como roca
    La espada levantando,
    De esclavos y tiranos
    Detengan la invasion!

    Honor al que en las filas
    Peleando como bueno,
    Consagre  sus hermanos
    La vida en oblacion!
    La palma del martirio
    Circundar su frente,
    Que de los hombres libres
    Tendr la bendicion!

    El fuego y el acero
    Llevamos en las manos,
    Lidiemos con denuedo,
    Caigamos con valor,
    Y antes que ver la patria
    Revuelta por el fango,
    En plidas cenizas
    Salvemos el honor.

    Luchad como valientes,
    Porque do quier que vayais,
    Como  traidores viles
    El mundo escupir;
    Luchad, que defendemos
    El ltimo baluarte,
    Donde salvar podremos
    La gloria y el hogar.

    Al arma! Al arma! Al arma!
    Y el grito repetido
    Haga vibrar las almas
    Con sbita emocion,
    Y en torno de la hoguera
    Que brilla moribunda,
    Encienda sus antorchas
    Del pueblo la legion.

    Arriba, ciudadanos,
    Dando de alarma! el grito
    Alzad vuestra bandera,
    Rodead el patrio altar,
    Antes que el nuevo Atila
    Pisando vuestras sienes
    Os haga  latigazos
    Del polvo levantar.

    De frente, infantera!
    La boca en el cartucho,
    La cara al enemigo,
    La mano en el fusil,
    Soldados, adelante,
    Rompamos esas filas:
    Quien caiga ser grande,
    Quien huya ser vil!

    Valientes escuadrones
    Que en ardorosos potros
    Os con lanza en ristre
    Los ecos del clarin,
    En cargas redobladas
    Romped esas legiones,
    Que alzan bandera roja
    Del campo en el confin!

    Tranquilos artilleros,
    Al pi de la curea,
    Ardiente lanza-fuego
    Tended sobre el caon;
    Y entre humo y entre sangre,
    Y en nubes de metralla
    Vomite cada bronce
    Muertes y destruccion!

    Prudentes timoneros
    Que con membrudos brazos
    Luchais contra las olas
    Que agita el huracan,
    Poned la proa al viento
    Con nimo esforzado,
    Fijando el gobernalle
    Con mano de tiran!

    Alzad, de alarma al grito,
    Vencidos, no domados,
    Cerniendo la melena
    Como soberbio leon;
    Alzad y ante los bustos
    De hermanos degollados,
    Levante un pueblo libre
    Su ajado pabellon.




       XVIII

       HIMNO

       AL 25 DE MAYO

(ARREGLADO  MSICA)


    CORO

    Libertad, sube  tu trono
    De la gloria en el broquel,
    Agitando nobles palmas,
    Coronada de laurel.

    ESTROFA

    Como la flor hermosa
    De cliz recojido,
    Que se abre al estallido
    Del rayo destructor,
    La Patria, al ronco estruendo
    Del rayo de la guerra,
    En Mayo di  la tierra
    Su aroma y esplendor.

    CORO

    Libertad, sube  tu trono
    De la gloria en el broquel,
    Agitando nobles palmas,
    Coronada de laurel.

    ESTROFA

    Esclava Buenos Aires
    Gema en desconsuelo,
    Cuando brill en el cielo
    De libertad el sol,
    Y entre flotantes nubes
    El astro colocando,
    Dijo, su sien orlando:
    Mirad mi pabellon!

    CORO

    Libertad, sube  tu trono
    De la gloria en el broquel,
    Agitando nobles palmas,
    Coronada de laurel.

    ESTROFA

    Dando de alarma el grito
    Con eco poderoso,
    El pueblo generoso
    La espada desnud;
    Y destroz cadenas,
    Y derrib coronas,
    Y en las opuestas zonas
    Laureles conquist.

    CORO

    Libertad, sube  tu trono
    De la gloria en el broquel,
    Agitando nobles palmas,
    Coronada de laurel.

    ESTROFA

    Los hroes con su sangre
    Sellaron la victoria,
    Cayendo con su gloria
    Bajo el sagrado altar,
    Y el pueblo agradecido
    Sus nombres rememora,
    Que el sol de Mayo dora
    En la urna tumular.

    CORO

    Libertad, sube  tu trono
    De la gloria en el broquel,
    Agitando nobles palmas,
    Coronada de laurel.

    ESTROFA

    Alzando verdes palmas
    Tejidas con el lirio,
    La gloria y el martirio
    Reciba su ovacion;
    Y alzando patrios himnos
    Que vuelen por los aires,
    Levante Buenos Aires
    Su invicto pabellon.

    CORO

    Libertad, sube  tu trono
    De la gloria en el broquel,
    Agitando nobles palmas,
    Coronada de laurel.




       LIBRO SEGUNDO

       ARMONAS DE LA PAMPA




       I

        UN OMB

       EN MEDIO DE LA PAMPA


    Cual rstico campanario
    Que en la campaa desierta
    Indica al hombre la puerta
    Del melanclico osario
    Que ampara su vecindad;
    Ah ests, omb gigante
    A la orilla del camino,
    Anunciando al peregrino
    Que bajo el tronco pujante
    Duerme por siempre un mortal.

    La tempestad te acaricia
    Con sus alas tenebrosas,
    Y en tus entraas hojosas
    Te da con grata delicia
    Ardientes besos de amor;
    Y con atlticos brazos
    Junto  tu tronco la aferras,
    Y entre tus ramas encierras
    Con titnicos abrazos
    Su estrepitoso clamor.

    Y t  su voz amorosa
    Enamorado palpitas,
    Tu cabellera lujosa
    En el seno precipitas
    De la recia tempestad;
    Y te envuelve con su manto
    Que el relmpago colora,
    Tu frente que el rayo dora
    Te la riega con el llanto
    De la mstia soledad.

    Y celosa de la tierra
    Que te nutre con su seno,
    Ruge como ronco trueno,
    Tus raices desentierra
    Con delirante furor.
    Cuando te siente postrado
    Entre tus ramas suspira,
    Y cual armnica lira
    Lanza tu tronco humillado
    Ecos de tierno dolor.

    Al lucir el alba pura,
    En la Pampa ya no brillas,
    Y tus hojas amarillas
    Rodando por la llanura
    Van  perderse en el mar.
    Los cisnes de la rivera
    Que visten plumas de nieve,
    Mecindose en la onda leve
    Siguen tu traza lijera
    Por las ondas de cristal!

    Eres la verde guirnalda
    De la cabaa pajiza,
    Que vas marchando de prisa
    Con el pasado  tu espalda
    Y  tu frente el porvenir.
    Donde huye la tribu errante
    Y clava el hombre su planta,
    Tu cabeza se levanta
    Cual la de inmenso gigante
    Que est diciendo: hasta aqu.

    T sealas las barreras
    Que dividen al desierto,
    Y oyes el vago concierto
    Que alzan las auras ligeras
    De la Pampa en el umbral.
    Eres lo ltimo que muere
    De la morada del hombre,
    Y sin registrar un nombre
    Ests diciendo al viajero
    Que all descansa un mortal.

    Deten tu paso y escucha
    El gemido del hermano,
    El rugido del tirano,
    El estridor de la lucha...
    De la lucha fraternal!
    El alarido de guerra
    A tus espaldas retumba,
    La libertad se derrumba,
    De horror palpita la tierra
    Que en sangre teida est.

    Ah! prosigue tu camino
    Por la pampa solitaria:
    La tirana es precaria
    Y con esplendor divino
    Se alzar la Libertad.
    S, prosigue tu carrera,
    Por la llanura estendida,
    Y alza en tu cima florida
    Del porvenir la bandera
    Y del hombre la Igualdad.

    Mas qu miras? La campaa
    Que  lo lejos se dilata,
    El arroyuelo de plata,
    El cielo que nada empaa,
    O el inmenso pajonal?
    No, t miras  lo lejos
    Al trasponer aquel monte
    En el lejano horizonte,
    Como en mgicos espejos
    Lo que es y lo que ser.

    Miras la pampa argentina
    De ciudades matizada,
    Y por mil naves surcada
    La laguna cristalina
    Que hoy cubre verde juncal;
    Miras la pobre cabaa
    Que en palacio se transforma,
    Y que al tomar nueva forma
    Una nueva luz la baa
    Con resplandor sin igual.

    Mras al indio tostado,
    Que lanzando un alarido
    V huyendo despavorido
    Por el llano dilatado
    En pavoroso tropel;
    Y tras l, el tigre fiero
    Que abandona su dominio
    Hoy teatro del exterminio,
    Que ocupa un pueblo altanero
    Y que transforma en vergel.

    No pases mas adelante
    Que mas lejos, abatido,
    Marchito y descolorido
    Vers al omb gigante
    Hoy de la pradera rey:
    Y en su lugar la corona
    Vers alzarse del pino,
    Que unido al hierro y al lino
    Sirve al hombre en toda zona
    Para dar al mundo ley.

    Ese destino te espera
    Arbol cuya vista asombra
    Que al caminante das sombra,
    Sin dar al rancho madera,
    Ni al fuego una astilla dar;
    Recorrers el desierto
    Cual mensajero de vida,
    Y tu mision concluida
    Caers cual cadver yerto
    Bajo el pino secular.




       II

        SANTOS VEGA

       PAYADOR ARGENTINO

    Cantando me han de enterrar
    Cantando me he de ir al cielo.

    SANTOS VEGA.

    Santos Vega, tus cantares
    No te dieron fama y gloria,
    Mas viven en la memoria
    De la turba popular;
    Y sin tinta ni papel
    Que los salve del olvido
    De padre  hijo han venido
    Por la tradicion oral.

    Bardo inculto de la pampa,
    Como el pjaro canoro
    Tu canto rudo y sonoro
    Diste  la brisa fugaz;
    Y tus cantos se repiten
    En el bosque y en el llano,
    Por el gaucho Americano,
    Por el indio montarz.

    Qu te importa si en el mundo
    Tu fama no se pregona?
    T ya tienes la corona
    Del poeta popular.
    Y es mas bello, que en el bronce,
    En el mrmol  granito,
    Haber sus obras escrito
    En la memoria tenaz.

    Qu te importa! si has vivido
    Cantando cual la cigarra,
    Al son de humilde guitarra
    Bajo el omb colosal!
    Si tus ojos se han nublado
    Entre mil aclamaciones,
    Si tus _cielos_ y canciones
    En el pueblo vivirn!

    Cantando de _pago_ en _pago_,
    Y venciendo payadores,
    Entre todos los cantores
    Fuiste aclamado el mejor;
    Pero al fin caiste vencido
    En un duelo de armonas,
    Despues de payar dos dias;
    Y moriste de dolor.[3]

    Como el antiguo guerrero
    Cado sobre su escudo,
    Sobre tu instrumento mudo
    Entregaste tu alma  Dios;
    Y es fama, que al mismo tiempo
    Que tu vida se apagaba,
    La bordona reventaba
    Produciendo triste son.

    No te hicieron tus paisanos
    Un entierro magestuoso,
    Ni sepulcro esplendoroso
    Tu cadver recibi;
    Pero un _Pago_ te condujo
    A la tumba silenciosa,
    Y lloraron en tu fosa
    Nios y hombres con dolor.

    Y los gauchos al volverse
    A llorar entre sus ranchos,
    Espantaron los caranchos
    Que llegaban  escarbar:
    Y se apearon del caballo,
    Y con ademan contrito,
    Rez cada uno el _bendito_
    Y volvieron  montar.

    De noche bajo de un rbol
    Dicen que brilla una bela,
    Y es tu nima que vela,
    Santos Vega el Payador!
    Ah! levanta de la tumba!
    Muestra tu tostada frente,
    Canta un cielo _derrepente_[4]
    O una dcima de amor!

    Cuando  lo lejos divisan
    Tu sepulcro triste y frio,
    Oyen del vecino rio
    Tu guitarra suspirar;
    Y creen escuchar tu voz
    En las verdes espadaas,
    Que se mecen cual las caas
    Al soplo del vendabal.

    Y hasta creen que las aves
    Dicen al tomar su vuelo:
    Cantando me he de ir al cielo;
    Cantando me han de enterrar!
    Y te ven junto al fogon,
    Sin que nada te arrebate,
    Saboreando amargo mate
    Veinte y cuatro horas payar.

    Tu alma puebla los desiertos,
    Y del Sud en la campaa
    Al lado de una cabaa
    Se eleva fnebre cruz;
    Esa cruz, bajo de un tala
    Solitario, abandonado,
    Es un smbolo adorado
    En los campos del Tuy.

    All duerme Santos Vega:
    De las hojas al arrullo
    Imitar quiere el murmullo
    De una fnebre cancion.
    No hay pendiente de sus gajos
    Enlutada y mstia lira,
    Donde la brisa suspira
    Como un acento de amor.

    Pero las ramas del tala
    Son mil arpas sin modelo,
    Que form Dios en el cielo
    Y arroj  la soledad;
    Si el pampero brama airado
    Y estremece al firmamento,
    Forma mstico concento
    El rbol y el vendaval.

    Esa msica espontnea
    Que produce la natura,
    Cual tus cantos, sin cultura,
    Y ruda como tu voz,
    Tal vez en noche callada,
    De blanco crneo en los huecos,
    Produce los tristes ecos
    Que oye el pueblo con pavor.

    Duerme! duerme Santos Vega,
    Que mientras en el desierto
    Se oiga ese vago concierto,
    Tu nombre ser inmortal;
    Y lo ha de escuchar el gaucho
    Tendido en su duro lecho,
    Mientras en pajizo techo
    Cante el gallo matinal.

    Duerme mientras se despierte
    Del alba con el lucero
    El vigilante tropero
    Que repita tu cantar,
    Y que de bosque en laguna,
    En el repunte  la hierra,
    Se alce por toda esta tierra
    Como un coro popular.

    Y mientras el gaucho errante
    Al cruzar por la pradera,
    Se detenga en su carrera
    Y baje del alazan;
    Y ponga el poncho en el suelo
    A guisa de pobre alfombra,
    Y rece bajo esa sombra,
    Santos Vega, duerme en paz!




       III

       EL PATO

       CUADRO DE COSTUMBRES


    Clara, bella y perfumada,
    Era una tarde serena,
    De esas tardes en que el cielo
    Todas sus galas ostenta,
    En que la brisa y la flor
    Nos hablan con voz secreta,
    En que las bellas suspiran,
    En que medita el poeta,
    En que el infame se esconde,
    Y en que el pueblo se recrea.
    Y matizando la alfombra
    De una estendida pradera
    Se v una alegre cuadrilla
    Con sus vestidos de fiesta,
    Porque cien gauchos reunidos
    Las pascuas de Dios celebran.
    En las ancas del caballo
    Cada cual lleva su bella,
    El que ufano con su carga
    Bate el suelo con sobrbia,
    Mientras que el viento levanta
    La nevada paoleta,
    Que acaricia las mejillas
    Del ginete  quien estrecha
    Tal vez por no resbalar...
    Quiz de puro coqueta.
    No llevan collares de oro,
    Ni carabanas de perlas,
    Ni relucientes sombreros,
    Ni corbatines de seda:
    Humildes son los vestidos
    Que las mujeres ostentan;
    Y bajo pieles curtidas
    Y de ponchos de bayeta
    Aquel rstico gauchage
    Alma independiente alberga.
    Como el tosco _andubay_
    Bajo su spera corteza
    Roba  la vista del hombre
    Del corazon la belleza.


       II

    Encima de una loma
    Se ven  las muchachas
    Haciendo con donaire
    Pauelos agitar;
    Y en tanto en la llanura
    En crculo formados,
    Se ven de los ginetes
    Los ponchos ondear.

    Sus ojos resplandecen
    Radiantes de alegria,
    Que templa con sus sombras,
    Del rostro la altivez,
    Con juegos herculneos
    Festejaran el dia,
    Que el pueblo hasta jugando
    Respira robustez.

    Diranse campeones
    Que esperan la pelea
    Que anuncie con estruendo
    Las lenguas del clarin:
    La inercia los consume
    Mas si el caon humea
    Con varonil corage
    Buscan glorioso fin.

    Tal vez unas carreras
    Esperan  porfia
    Para cubrir de palmas
    Al potro mas veloz...
    Mas no, todos desean
    Robustecer el alma,
    Por eso _El Pato! El Pato!_
    Repiten  una voz.

    El Pato! juego fuerte
    Del hombre de la pampa,
    Que marca las costumbres
    De un pueblo varonil.
    Para crispar los nervios,
    Para tender los msculos,
    Como el convulso jven,
    En el dolor febril.

    Las fiestas populares
    De un pueblo de valientes
    Semejan  las rudas
    Caricias del leon,
    Porque el pampero raudo
    Batiendo en esas frentes
    Parece que inocula
    Vigor al corazon.

    Ya todos se aprestaban
    A comenzar la pugna,
    Asiendo de las garras
    Con fuerza de titan:
    Los pis en los estribos
    Apoyan con pujanza,
    Y esperan afanosos
    Del gefe la seal.

    Las madres, las esposas
    Contemplan aquel grupo
    Pendientes del latido
    Del brazo muscular;
    Mas derrepente vse
    Que las manijas sueltan,
    Y se oye entre el corrillo
    Sordo rumor vagar.

    Quin desarm la fuerza
    De los cincuenta brazos,
    Que un pino gigantesco
    Podran sacudir?
    Dos hombres que se acercan
    Al medio de la liza,
    Y muestran ser campeones
    Que quieren combatir.


       III

    El uno es Diego Zamora
    Apellidado el valiente,
    Cuya daga vencedora
    A sus contrarios devora
    Y es el terror de la gente.

    Su mirada es decidida
    Y negra su cabellera;
    Y una sonrisa atrevida
    Del labio est suspendida
    Revelando una alma fiera.

    Lleva un _facon_ en la falda,
    Lleva un _poncho_ balandran
    Terciado por media espalda,
    Y del campo la esmeralda
    Huella en un potro alazan.

    El otro es Pedro de Obando,
    Compaero de fatigas
    De Zamora, y peleando
    Anda con l desafiando
    Las partidas enemigas.

    Estriba con bizarra,
    Y la _espuela nazarena_
    Suspira en dulce armona,
    Como grillos que  porfa
    Lloran del preso la pena.

    Guapos el Pago los llama,
    Y el alcalde salteadores,
    Pero pblica la fama
    Que no la avaricia inflama
    Su pecho en vivos ardores.

    Ligados por nudo fuerte
    Los dos siguen un camino:
    Hermanos de vida y muerte
    Aceptan la misma suerte
    Bajo el yugo del destino.


       IV

    Adelantse Zamora
    Y sugetando la rienda
    Pidi parte en la contienda
    Con altanera atencion.
    Todos  una voz gritaron
    Que entre Zamora y Obando.
    Y entonces el pato tomando
    Zamora con l sali.

    Picaron todos de espuelas
    Galopando  rienda suelta
    Queriendo tomar la vuelta
    Del ginete vencedor;
    Mas en vano corren, vuelan,
    Gritan, pegan, forcejean,
    Y resudan, y espolean,
    Y le siguen con furor.

    Hasta que al fin un ginete
    Lo alcanza, y con mano fija
    Asiendo de la manija
    Hizo el caballo cejar,
    Pero Zamora con furia
    Lo lleva de una pechada,
    Dejando en tierra estampada
    De su triunfo la seal.

    Pero tres nuevos atltas
    Disptanle su presea,
    Y l en tremenda pelea
    La disputa  todos tres.
    Forcejean, y tendidos
    Furiosos luchan en vano
    Por quebrantar una mano
    Que hierro parece ser.

    Crugen, se estiran los miembros,
    Se hinchan de sangre las venas,
    Y enronquecidos apenas
    Pueden el aire lanzar;
    Mas l firme en sus estribos
    Como animado centauro,
    Disputa  todos el lauro
    En combate desigual.

    Llegan tres mas, y Zamora
    Con la presteza del rayo,
    Dando riendas al caballo
    Las manijas les quit:
    Dos de ellos fueron al suelo
    En pos del tremendo empuje,
    Y el que queda firme ruje
    De vergenza y de furor.


       V

    Y corriendo
    Desbandados,
    Y empapados
    En sudor,
    A Zamora
    Todos siguen,
    Y persiguen
    Con furor.

    Ya lo alcanzan
    O despuntan,
    Ya se juntan
    En redor,
    Cual las hojas
    De una planta
    Que levanta
    El ventarron.

    Cual relmpago
    Flamgero,
    El algero
    Alazan,
    Los zanjones
    Que encontraba
    Los salvaba
    Sin parar.

    Y por ltimo
    Rendidos
    Alaridos
    Dan de paz,
    Y las gorras
    Que se quitan
    Las agitan
    En seal.


       VI

    Zamora entonces levantando en alto
    El pato, cual si fuese una bandera,
    Detiene del caballo la carrera
    Y le hace el freno con furor tascar,
    Y as parado en medio de la pampa
    Con su ademan  todos desafia;
    Mas viendo que ninguno se movia
    Dirige  todos la seal de paz.

    Torci las riendas del sobrbio bruto
    Y  trote largo adelantse al rato
    Llevando al lado el disputado pato
    Que  gruesas gotas de sudor gan;
    Y al acercarse ante el vencido corro
    Se desci del rostro su barbijo,
    Y estas palabras atrevidas dijo
    Que la turba entre aplausos recibi.

    Si hay quien dispute que gan la palma
    tese al punto  la cintura un lazo,
    Que yo tan solo con mi izquierdo brazo
    Ginete, y pingo, y pato arrastrar.
    Nadie admiti su formidable reto:
    Tan solo Obando en ademan airado
    Sac del anca un lazo que arrollado
    Una serpiente parecia ser.

    Por la presilla lo fij en su cuerpo
    Y por la argolla se lo di  su amigo
    Quien se admiraba hallar un enemigo
    En el hermano que le diera Dios;
    Pero impulsado por feroz orgullo
    Asi del lazo en la siniestra mano,
    Y  gran galope atravesando el llano
    Tirante el lazo entre los dos qued.

    Cual hosco toro que en lazada envuelto
    Se niega altivo  obedecer la fuerza,
    Y rebramando con furor se esfuerza,
    Y aspa y pezua quiere all clavar,
    Tal Pedro Obando con poder resiste
    Al frreo brazo de que est pendiente,
    Mientras el lazo entre los dos, crugiente,
    Se v como una lmpara oscilar.

    Silencio horrible por do quiera reina:
    Enmudeci el frentico alarido,
    Y solo se oye el fnebre crujido
    Del lazo palpitante entre los dos;
    Mas derrepente reson un gemido
    Dos espirales al formar el lazo,
    Y cada cual llevando su pedazo
    Envuelto en l al polvo descendi[5].




       IV

       EL CABALLO DEL GAUCHO

    Mi caballo era mi vida,
    Mi bien, mi nico tesoro.

    _Juan M. Gutierrez._


    Mi caballo era ligero
    Como la luz del lucero
    Que corre al amanecer;
    Cuando al galope partia
    Al instante se veia
    En los espacios perder.

    Sus ojos eran estrellas,
    Sus patas unas centellas,
    Que daban chispas y luz:
    Cuanto su ojo divisaba
    En su carrera alcanzaba,
    Fuese tigre  avestruz.

    Cuando tendia mi brazo
    Para revolear el lazo
    Sobre algun toro feroz,
    Si el toro nos embestia,
    Al fiero animal tendia
    De una pechada veloz.

    En la guardia de frontera
    Paraba oreja agorera
    Del indio al sordo tropel,
    Y con relincho sonoro
    Daba el alerta mi moro
    Como centinela fiel.

    En medio de la pelea,
    Donde el coraje campea,
    Se lanzaba con ardor;
    Y su estridente bufido
    Cual del clarin el sonido
    Daba al ginete valor.

    A mi lado ha envejecido,
    Y hoy est cual yo rendido
    Por la fatiga y la edad;
    Pero es mi sombra en verano,
    Y mi brjula en el llano,
    Mi amigo en la soledad.

    Ya no vamos de carrera
    Por la estendida pradera,
    Pues somos viejos los dos.
    Oh mi moro! quiera el cielo
    Caigamos juntos al suelo
    Al decir al mundo A dios!




       V

       LA REVOLUCION DEL SUD

       I

        BUENOS AIRES


    El cuello atado  la servil cadena
    Del tirano postrndose  los pis,
    Buenos Aires esclava y miserable
    Ya no es el pueblo de ochocientos diez.

    Oh Patria! as decian, y entre tanto
    T oias esas voces con desden,
    Esperando mostrar con grandes hechos
    Que eras el pueblo de ochocientos diez.

    La vista al suelo con dolor bajabas,
    Pero en tu corazon habia f,
    Y ardiente por tus venas aun corria
    La sangre pura de ochocientos diez.

    Y derrepente, cual gigante inmenso
    A quien dormido ataran al cordel,
    Despertaste rompiendo tus cadenas
    Como en el dia de ochocientos diez.

    Quien alza el grito? pregunt el tirano,
    Y trueno sordo retumb  sus pis,
    Y la corneta contest en la Pampa:
    Yo soy el pueblo de ochocientos diez!

    Fuiste vencida, cara patria mia,
    Tus legiones sufrieron un revs,
    Pero nadie dir que no caiste
    Como los hroes de ochocientos diez.

    No lo dirn... cobardes!.. las espaldas
    Muestre lanceadas argentino infiel;
    Nobles heridas muestren en el pecho
    Los descendientes de ochocientos diez.

    En sus lanzas filosas levantaron
    Los sicarios del dspota cruel,
    Del inmortal Castelli la cabeza,
    Del hijo noble de ochocientos diez.

    De la sangre del mrtir de la Patria
    De cada gota un hroe ha de nacer,
    Sangre fecunda, como fu fecunda
    La de los muertos de ochocientos diez.

    Tus nobles hijos al mirar su busto
    Del polvo alzaron la humillada sien,
    Y levantaron con robustos hombros
    El ara santa de ochocientos diez.

    Venganza al pueblo! prorrumpieron todos
    Palmas al mrtir que muri con f!
    Gloria al que caiga en medio del combate!
    Gloria  los hijos de ochocientos diez!

    Se vi agitar del mrtir la cabeza,
    Y su ojo frio se volvi  encender,
    Y desatado el labio  la palabra,
    Clam: Sois hijos de ochocientos diez!




       VI

       EL ALZAMIENTO


    En la llanura de la inmensa Pampa,
    Do de Amrica el gnio, firme estampa
              Su huella colosal;
    Do el Pampero con alas de gigante
    La nube azota y la ola que espumante
              Alza la tempestad.

    Levanta erguida el gaucho su cabeza,
    Cual soberbio pendon que el viento besa
              Desplegado  la luz,
    Cuya negra melena al aire flota,
    En la tostada frente  la que azota
              El brego del sud.

    El gaucho! noble tipo Americano,
    Que desdea doblar ante un tirano
              Su indmita cerviz,
    Que despreciando halagos femeniles
    Conserva los alientos juveniles
              De una raza viril.

    Entregado en su estancia al pastoreo
    No escucha el importuno clamoreo
              Que eleva la ciudad,
    Sino cuando la patria acongojada
    Le demanda el apoyo de su espada
              Para su ley guardar.

    As, cuando la horrenda tirana
    De Rosas se afirm, en su agona
              La Patria le llam:
    Y al escuchar su voz, se alz cual rayo
    Del lado del hogar, mont  caballo
              Y la lanza empu.

    A las armas, valientes! Al combate!
    A quien cobarde el corazon no late
              Al toque de reunion!
    A sus puestos, guerreros Argentinos!
    Venid cantando vuestros patrios himnos
              Al trueno del caon!

    As dijo Castelli, y mil valientes
    Al toque del clarin, vuelan ardientes
              La patria  libertar:
    No es Castelli caudillo de alta hazaa:
    Hombre del pueblo, vive en la cabaa
              De la mansion rural;

    Pero la hermosa causa que proclama
    Millares de hombres  su lado llama,
              Que no saben quien es.
    Vuelan  las banderas de la gloria,
    Y en su frente presagios de victoria
              Creeranse leer.

    Castelli los convoca  la pelea
    Al pi del pabellon que al aire ondea,
              Y que en Mayo naci;
    Y en su serena faz resplandecia
    El entusiasmo santo en que l ardia
              Cuando Igualdad! grit.

    De guerreros cubierta la llanura,
    Y la bandera azul cual siempre pura
              Se mir relucir;
    Y  la sombra del smbolo divino
    Pronunci juramento el argentino
              De ser libre  morir.

    Castelli desnud su fuerte espada,
    Y  los cielos la vista levantada
              Sereno medit:
    Cruz su frente signo misterioso,
    Y  los libertadores dijo ansioso
              Con alta inspiracion:--

    Compatriotas! se acerca el fausto dia,
    De ventura, de paz y de alegria,
              De vivir  morir:
    Despues que revolquemos en la tierra
    Al tirano feroz, no habr mas guerra
              Y se podr vivir.

    Soldados! un antiguo veterano
    Que esta bandera sustent en su mano,
              Os convoca  la lid.
    Insensibles sereis  su llamado,
    Y al gemido doliente y prolongado
              De la Patria infeliz?

    Como serlo! Ya el bravo miliciano
    Monta  caballo, y con el sable en mano
              Se apresta  combatir!
    Ya el pueblo entero se alza como un hombre,
    Invocando de Patria el santo nombre
              Con co varonil!

    A las armas valientes argentinos,
    Venid  decidir vuestros destinos
              Con grande corazon.
    Paisanos  las armas! derroquemos
    Al infame tirano  quien debemos
              Llanto y desolacion.

    De lo alto del pirmide sagrado
    _Libertad!_ por tres veces ha clamado
              El arcngel de Dios.
    En su cumbre despues de esta cruzada
    La bandera argentina laureada
              Pondremos con honor![6]

    Viva la Patria! Viva!
    Guerra al tirano! guerra!
    Por todo el llano y sierra
    Se siente retumbar.
    Tres mil libertadores
    Por la cruz de su espada
    A la Patria adorada
    Juraron libertar.

    Castelli, Rico y Olmos
    Al frente de sus bravos
    A los torpes esclavos
    Prometen humillar.
    Y en alto los aceros
    _Al combate!_ gritaron,
    Y al combate volaron
    Al son de himno triunfal.

    En su entusiasmo de hroes,
    En sus nobles facciones,
    Conoceis los campeones
    De Salta y de Maip?
    Son ellos, que atrevidos
    Con grande f en el alma
    Adornarn con palma
    El estandarte azul;
     morirn como hroes
    Legando un alto ejemplo,
    Que brillar en el templo
    De la inmortalidad.
    Honor para la Patria
    Si rompen sus cadenas!
    Honor si de sus venas
    La sangre solo dan!




       VII

       CHASCOMUS


    Mirad la extensa laguna
    De Chascoms: magestuosa
    Sobre la pampa reposa
    Bajo esa bveda azul.
    All fu que en otros tiempos
    Sobre el indio fugitivo,
    Lleg el espaol altivo
    Y alz la gigante cruz.

    Quin atronando su orilla
    Con acento furibundo,
    Turba el silencio profundo
    Que reina en la soledad?
    Por una parte, un gran pueblo
    Que sus derechos reclama;
    Por otra, turba que infama
     Dios y la humanidad.

    Hoy la vctima y verdugo
    Se han mirado frente  frente,
    Y van en batalla ardiente
    A deslindar la cuestion.
    Oh seor, t que los orbes
    Sustentas entre tus manos,
    Dispnsale  mis hermanos
    Tu divina proteccion!

    Toca el clarin  la carga
    Y cargando  los esclavos
    Se arroja el pueblo de bravos
    Con alientos de titan.
    _Viva la Patria! Victoria!
    Muera el tirano!_ clamando,
    Van las legiones segando
     sable, lanza y pual.

    Mas ay! sus nobles cabezas
    Se doblan ensangrentadas,
    Y se miran pisoteadas
    Por la meznada feroz.
    Ser, gran Dios, que tu diestra
    Mi patria infeliz azota,
    Y que su bandera rota
    Sea alfombra al opresor!

    Mas no, del fuerte Castelli
    En medio de la pelea
    El azul penacho ondea
    De los sicarios terror.
    Recorriendo va  galope
    Las legiones desbandadas
    Gritando: Tenis espadas;
    Venid, morid con honor.

    Sereno  su lado marcha
    Crammer, valiente soldado,
    Hijo de un pueblo esforzado,
    Y de grande corazon.
    Los cobardes no se ponen
    Al alcance de la lanza,
    Porque siembra la matanza
    Como el rayo destructor.

    Tambien cay su cabeza,
    Mas al descender marchita
    Tembl la turba precita,
    Y despavorida huy:
    Los esclavos van cobardes
    Cruzando por los desiertos,
    Y los libres quedan muertos
    Sobre el campo del honor.

    Gloria y honor y laureles
    Al que muere batallando,
    Y que sus ojos cerrando
    Aun exclama: _Libertad!_
    Gloria eterna  los que alzaron
    La bandera de esperanza,
    Y elevaron en su lanza
    Los dogmas de la Igualdad.

    Nada importa una derrota:
    No hay que plegar su bandera!
    El tigre del Plata muera!
    O ser libres  morir!
    Argentinos,  caballo,
    Y mil veces mas, vencidos,
    Otras mil veces reunidos,
    Volvamos  combatir.




       VIII

       CASTELLI


    Por los llanos inmensos de la pampa
    Vaga Castelli triste y silencioso,
    Y en su semblante plido y ansioso
    Est grabado el sello del dolor:
    Fiel adalid de un pueblo generoso
    Cay con l en medio del combate,
    Mas la derrota que al cobarde abate
    No ha destemplado el varonil valor.

    Lleva la mano al puo de su espada,
    Y en la patria cautiva, piensa el bravo:
    No v sino al tirano y al esclavo,
    Al verdugo y la vctima infeliz.
    A espectculo tal, cae de rodillas
    Con la vista clavada al firmamento,
    Y prorumpiendo en dolorido acento:
    Oh Patria mia, msera de t!

    Oyese entonces en el vecino bosque
    El fuego de las armas estridente,
    Y apretando la espada fuertemente
    Con ademan resuelto se ergui;
    Y vi venir  l, husmeando sangre,
    Los feroces lebreles del tirano,
    Como  la hambrienta jaura que en el llano
    A su vctima acosa con furor.

    Muere salvaje! rugen los bandidos,
    Y l les contesta:--Morir peleando;
    Si no triunf en el campo batallando,
    Con mi muerte, de todos triunfar.
    Y  Dios encomendando su alma fuerte
    Traba con todos vigorosa lucha,
    Y circundando, con tezon relucha,
    Repitiendo:--Peleando morir.

    Al suelo cay al fin apualeado,
    Como gigante mole desprendida,
    Grande como en su vida en su caida
    Muri abrazando el Argentino altar,
    Y los cobardes tigres carniceros
    Cortaron su cabeza noble y santa,
    Y profanaron con inmunda planta
    El cadver del hroe popular.

    Y su busto sangriento y palpitante
    Pusieron por escarnio en la picota;
    Y su sangre que cae gota por gota
    Marcando est las horas del dolor.
    El pueblo le contempla con asombro
    Y de su labio crdeno y helado
    Parece que esperase atribulado
    El grito de _Esperanza y Redencion_.

    Clavada est en un palo su cabeza
    Cual pendon que concita  la venganza,
    Como faro que alienta la esperanza
    Para un tiempo de paz y libertad;
    Que si hoy como trofeo al despotismo
    Se mira torpemente escarnecida,
    Un dia llegar en que bendecida
    La circunde aureola celestial.

    Hroe del Sud, tus plidas cenizas
    Por la pampa se encuentran dispersadas,
    Pero de todo un pueblo veneradas
    Tienen sepulcro en cada corazon;
    En la inmortal memoria de tu pueblo
    Que nunca el heroismo ha renegado,
    Tu nombre como en bronce est grabado,
    Tiene tu noble espritu mansion.




       IX

       LOS EMIGRADOS


    Los rotos escuadrones
    Salvados del cuchillo,
    Buscando otro caudillo
    Volvironse  reunir;
    Y en el Tuy cercados,
    Con varonil fiereza
    Juraron con firmeza
    Libertad  morir.

    El vencedor sobrbio
    Cubierto de humor rojo
    En su brutal enojo
    Esto lleg  decir:
    Rendireis vuestras armas
    Y sereis mis esclavos.
    Y responden los bravos:
    Libertad  morir!

    Olmos y Rico dicen
    A todos sus guerreros:
    Valientes compaeros,
    Ya vamos  partir;
    El fuego de la Patria
    En el alma llevemos
    Y por ella juremos
    Libertad  morir.

    Para salvar las armas
    Dejamos este suelo;
    Buscando con anhelo
    Campo en que combatir:
    Y sea nuestro grito
    Al dejar esta playa,
    Y al entrar en batalla
    Libertad  morir.

    Busquemos otro campo!
    Mil voces contestaron.....
    Pensais que derramaron
    Un llanto femenil?
    En msero abandono
    Sus hogares dejaban,
    Y tan solo esclamaban:
    Libertad  morir!

    Antes que como infames
    Doblegar la cabeza,
    Supieron con firmeza
    Sus cabezas erguir.
    Y dejaron la Patria
    Y  las naves subieron,
    Y otra vez repitieron:
    Libertad  morir.

    Adios, Patria, decian
    Llenos de f ardiente,
    Pronto el tambor batiente
    Nos llamar  la lid;
    Que si tus caras playas
    Hemos abandonado,
    Es porque hemos jurado
    Libertad  morir.




       X

       EPILOGO


    Por las llanuras del Sud
    Yacen do quier esparcidas
    Las semillas bendecidas
    Del rbol de libertad.
    Con la sangre del martirio
    Ha sido ese rbol regado:
    Si sus ramas han cortado
    El tronco intacto qued.

    Cuando en los campos del Sud
    Clave su pendon la gloria,
    Y el arcngel de victoria
    Bata su palma inmortal,
    Con potente lozana
    Brotarn esos raigones,
    Y gigantes dimensiones
    El rbol adquirir.




       LIBRO TERCERO

       POESAS DIVERSAS




       I

       EL VALZ

    Le valz bondit dans son sphrique empire.

    _Alfred de Vigni._


    Del valse los acordes
    Cual aves voladoras,
    Batiendo alas sonoras
    El aire hacen vibrar;
    Y  sus alegres notas
    Los grupos se estremecen,
    Como los vientos mecen
    Las flores de un rosal.

    Ya la armonia
    Con freno de oro,
    Gobierna el coro
    Puesta de pi:
    Su alada planta
    Traza ligera
    Mgica esfera
    Que nadie ve.

    Unamos
    El brazo
    Con lazo
    Tenaz,
    El pecho
    Sintiendo
    Latiendo
    A compas.

    Y en rpidos
    Giros
    Suspiros
    De amor,
    La brisa
    Se lleve
    Con leve
    Rumor!

    Ya cruzan las parejas
    Y alegres se suceden,
    Y todos se preceden
    Girando sin cesar,
    Como se balancean
    Las matinales brumas,
     cndidas espumas
    Del agitado mar.

    Oh, valz, imgen
    De la armonia!
    T de alegria
    Sabes llenar,
    El alma triste
    De los dolientes
    Que en tus corrientes
    Pueden flotar.

    T eres la imgen de nuestra vida,
    Cuando con giros precipitados
    Por tus cadenas aprisionados
    A tus cautivos miras correr.

    As del hombre giran las horas
    Encadenadas por el destino,
    Y en torno suyo cual torbellino
    Pasan.... mas nunca se ven volver!

    Cada giro presenta un aspecto
    Como faro que brilla y se eclpsa:
    Ya es un rostro con grata sonrisa,
    Ya una frente que anubla el dolor.

    As el hombre mezclado  la danza
    De las horas con paso ligero,
    Mira el rostro radiante  severo
    Que entristece  que llena de amor.

    Mas veo que mi alma su vuelo levanta!
    Reclina en mis hombros tu cndida sien,
    Que el crculo breve que ocupe tu planta
    Ser mi universo, mi mgico Edn.

    Yo quiero cautivo vivir en tus brazos,
    Yo quiero  tu ritmo mi paso arreglar,
    Y unido  tu vida con mgicos lazos
    Mirando tu rostro por siempre valsar!




       II

       DESESPERACION

(CANCION ARREGLADA  MSICA)


    Todos se alejan de m
    Como de un hombre maldito,
    Que lleva en su frente escrito
    Signo de reprobacion.
          Corazon!
    Triste ests y solitario,
    Como vaso funerario
    En tmulo de expiacion.

    Oh mundo!  la playa estril
    Me lanzaste de tu seno,
    Cual deposita en el cieno
    Su hirviente espuma la mar;
              Y al trazar
    Mi oscuro nombre en la arena
    Tu planta all me condena
    A ver mi nombre borrar.

    Peregrino en tus hogares
    Viviendo en perptua guerra
    Llena de espinas la tierra
    Bajo mi planta sent...
            Ay de m!
    A la fuente de la vida
    Por el mundo bendecida
    Solo llanto y sangre d!

    Una llama celestial
    Ardi una vez en mi pecho,
    Velando junto  mi lecho
    Un ngel consolador...
            Era amor
    Que los dolores suaviza!
    Mas se convirti en ceniza
    Aquel sueo encantador!

    Ped consuelo al saber,
    Y sus ardientes misterios
    Eran horribles cauterios
    A mi atormentada sien;
            Y al vaiven
    De las olas de la duda
    Mi inteligencia, desnuda
    Qued de esperanza y bien.

    Con la sonrisa en el labio
    Y con la miel en el alma
    Un dia tuve de calma
    Al presentir la amistad.
            Falsedad!
    Sus manos estaban frias,
    Yertas quedaron las mias
    Y volv  la soledad.

    Culto  la patria rend,
    Y por conquistar un nombre
    Que lustre diese  mi nombre
    Combat por su pendon.
            Ilusion!
    Alcanc lauro bastardo,
    Y una corona de cardo
    Fu todo mi galardon.

    Azoten mi sien tus alas!
    Que tus cordeles me amarren,
    Que tus uas me desgarren
    Sombro genio del mal!
            Que un fanal
    Alza otro genio divino,
    Alumbrndome el camino
    Que cruza el alma inmortal!




       III

       EN LA TUMBA DE UN POETA

(FRAGMENTOS)


       I

    Poeta, que cual sombra fugitiva
    Cruzaste por el valle mundanal,
    Duerme, mientras un hombre  tu sepulcro
    Llega  entonar un himno funeral.

    Leve te sea el polvo! mis acentos
    No vengan tu reposo  perturbar.....
    Que ensalzando tu genio y tus virtudes
    Alta leccion al pueblo quiero dar.

    Que aunque yaces helado en ese lecho,
    Aun vive aqu tu espritu inmortal,
    Como un perfume que la vida impregna
    Y pasa de una edad hasta otra edad.

    Y la musa que vela en tu sepulcro
    En medio de la negra tempestad,
    Aun hace estremecer tu dulce lira
    Agitando sus alas al pasar.


       II

    Como una flor pursima y hermosa
    Nacida en estancado cenegal,
    As vivias t, genio sublime,
    En medio de este pramo glacial;
    Y cual se eleva del pantano infecto
    De su perfume grata suavidad,
    As tu acento se elevaba puro
    A la mansion de la eternal bondad.

    Pobre poeta! Ni un hermano tierno
    Lleg tu mano cndida  estrechar,
    Mientras que en tu volcnica cabeza
    Germinaba la idea fraternal,
    Que debian los hombres agruparse
    En torno de un pendon universal,
    Y ayudndose todos como hermanos
    Conquistar la anhelada libertad.
    Hoy sobre el yerto polvo que te cubre
    Nadie su llanto viene  derramar,
    Porque proscripto por feroz tirano
    Moriste lejos del pais natal...
    Y al estrangero muerto en el destierro
    Nadie llega su ofrenda  tributar.

    Jams escelso circund tu frente
    El lauro hermoso que la patria d,
    Y que en la sien augusta del poeta
    Semeja una aureola celestial.
    La corona de espinas del martirio
    Ensangrent tu macilenta faz,
    Como  Jesus clavado en el madero
    Porque dijo: vivimos para amar.
    Ignoto y melanclico pasaste
    Para volar al cielo  descansar;
    Porque el genio es un pobre jornalero
    Que fecunda la tierra con afan,
    Y la hace producir sabrosos frutos
    Que no es dado  sus labios el gustar.

    Quin como t sembr, noble poeta,
    Esa semilla frtil y vivaz,
    Que en los hermosos dias venideros
    Ha de regenerar la humanidad?
    Republicano de alma incontrastable
    Cantaste  la divina libertad,
    Con una voz tonante y poderosa
    Que los tronos podia hacer temblar,
    Y estremecer las masas populares
    Cual las furiosas olas de la mar,
    Y despertar el alta inteligencia
    Que al cielo remontaba en vuelo audaz,
    Mientras tranquilo el mundo contemplando,
    Como esttua sobre alto pedestal,
    Podias con los ojos del espritu
    Ver los hombres y dias de otra edad!

    Y te arroj la patria de su seno
    Porque rendiste culto  la verdad!
    No la patria, los monstruos que su cuello
    Oprimieron con planta criminal.
    Errante por el mundo con tu lira
    Fuiste sus infortunios  cantar.
    Ora en las ruinas de la antigua Roma
    Do se asienta la inercia y liviandad,
    Evocando la sombra de los Gracos
    En las tumbas te vieron meditar:
    Que impelida del soplo democrtico
    Midi el mundo con paso colosal,
    Pero cay sin fuerzas cuando airada
    Su escudo le quit la libertad,
    Que deserta las glorias de los pueblos
    Si la virtud su apoyo no le d.

    Saludaste las playas de la Grecia
    Libre del torpe yugo musulman;
    Que un pueblo si desplega su bandera
    Guiado de omnipotente voluntad,
     muere cual Leonidas en Termpilas,
     triunfa cual la Grecia en nuestra edad.
    En las montaas de la fresca Helvecia
    En la voz del torrente y huracan,
    Creiste sentir el silvo de la flecha
    Con que  su patria, Tell, di libertad;
    Que la naturaleza habla  los hombres
    Para los grandes hechos recordar.

    Bajo el arco grandioso de la Estrella,
    De estril gloria monumento audaz,
    Pensaste en los principios fecundantes
    Que al mundo revel la libertad,
    Y en la palabra que batia en brecha
    Cuatro tablas que alz la vanidad.
    Desde ellas el coloso de este siglo
    La libertad del hombre quiso ahogar,
    Pero tendiendo su ala abrasadora
    De su labio brot la tempestad,
    Y lo estrell en la roca solitaria
    Que es  la vez su tmulo y altar.[7]

    En el solar de nuestra madre patria
    Te miraron su historia interrogar:
    Do quier hallar la religion y gloria,
    Sin encontrar jamas la libertad:
    Flor que ostenta del iris los colores
    Sin el perfume que la rosa d.

    Te vieron de Albion en los umbrales
    Esa fbrica altiva contemplar,
    Donde se quema incienso  la justicia
    Y se ensancha la esfera intelectual...
    Pero al llegar al interior del templo
    Y doblar la rodilla ante el altar,
    Viste el becerro de oro entronizado
    Y minado en su base el pedestal,
    Que no es cimiento slido de un pueblo
    La opulencia sin pblica moral.

    Pero al volver los ojos  tu patria
    Era tu pecho de esperanza un mar,
    Que al travs de la niebla de los siglos
    El porvenir quera iluminar,
    Mirndola ceida con la oliva
    Brindar al mundo el nctar de la paz,
    Derramando el bautismo de la ciencia
    Y alzando las virtudes del hogar,
    Ensalzando del hombre los derechos,
    Y tributando culto  la verdad.

    Las creaciones fecundas de los genios
    De su frente mirabas irradiar,
    Y veias en su zona luminosa
    A la espada civil sobre el altar;
    Mudo el caon, que en los presentes dias
    Al mas potente la justicia d,
    Y alumbrando este cuadro de ventura
    Del cristianismo el flgido fanal.
    Dulce era entonces el mirar la patria,
    Que era tu canto de la f raudal,
    Y daba aliento al corazon cobarde
    Para esperar los dias que vendrn!

    T nunca renegaste la esperanza
    Y  su manto te asiste con afan:
    Ella fu tu constante lazarillo
    En medio de la densa oscuridad,
    Y siguiendo su huella luminosa
    Decias:--Yo te veo oh libertad!
    Fija en el horizonte nebuloso
    Como el astro del polo en alta mar:
    Te veo por el orbe peregrina
    Vestida con el rstico sayal,
    Pero el bculo fiel de la esperanza
    Me indica que t vas  descansar
    En las hermosas playas de mi patria,
    Mas hermosas el dia que entre palmas
    Te reciban con cntico triunfal.
    Si, poeta, algun dia nuestra patria
    Los himnos de la union entonar
    Y entonces en la plaza y la tribuna
    De un gran pueblo la voz se escuchar,
    Y sus nobles instintos dirigidos
    Nos darn la comun felicidad;
    Porque libre, pacfico y virtuoso
    Residir su fuerza en la moral.

    Esperemos los dias venideros:
    El roco la flor fecundar,
    El sol relucir tras negra noche,
    Y el cielo nos dar la libertad!

    Un himno fu tu vida, que la muerte
    Hizo en tus dulces labios espirar,
    Como espira el sonido de una cuerda
    Que la tension obliga  reventar.
    Moriste, y en tu lecho de agona
    Perdi la patria un lauro divinal
    Con que adornar su hermosa cabellera
    En los benditos dias de la paz;
    Perdi el pueblo la luz que lo guiara
    En medio de la negra tempestad,
    Y lo llevase al linde del camino
    Que el dedo del Seor marcando est.
    Mas el mundo, poeta no veia
    De tu gnio la excelsa potestad:
    Como luz encerrada en vaso opaco
    Que llena el interior de claridad,
    Sin que perciba el ojo indiferente
    La misteriosa lumbre que all est,
    As resplandecia tu alma pura
    Bajo el opaco crneo del mortal.
    Y por eso tu esttua no erigieron,
    De pi, sobre marmreo pedestal,
    Ni entonaron el himno funerario
    Los poetas en coro universal...
    Mas qu importan las pompas de la tierra
    Que no mira en su necia vanidad,
    Que mientras honra la corteza fria
    El alma noble en el empreo est!

    En tu fosa los hombres colocaron
    Pobre inscripcion en tabla sepulcral:--
    Aqu yacen los restos... mas abajo:--
    Que muri de veinte aos  la edad!
    Veinte aos! cuando el pi aun vacilante
    Ponas de la vida en el umbral,
    Cuando para tomar aliento nuevo
    Te sentaste un momento  reposar...
    Y reposaste en ese frio lecho
    En que se acuesta el msero mortal,
    Con la cabeza de la f en la almohada
    Y en brazos de la inmensa eternidad.
    Oh t, que en esa mente generosa
    Abrigaste una utopia celestial,
    Antes que ver los infortunios nuestros
    En tu lecho de tierra duerme en paz!


       III

    Era una chispa de la luz divina
    Que en una noche descendi del cielo
    Para alumbrar tu mente peregrina,
    Y que al brillar la estrella matutina
        Se oscureci en el suelo.

    Era una nota del celeste coro
    En los espacios del Seor perdida,
    Que al encontrar tu corazon sonoro
    Lo hizo vibrar, como  la urna de oro
        Por el acero herida.

    Era una gota de divina esencia
    Por un ngel en tu alma derramada,
    Emanacion de la alta providencia
    Que impregnando tu rgida conciencia
        Dejla perfumada.

    Se oscureci la luz pura y radiante,
    Se apag la suavsima armona,
    Se evapor el perfume penetrante...
    Todo se encierra tbio y palpitante
        Bajo esa tumba fria.


       IV

    Descansa de tu fatiga
    En esa tierra enemiga,
          Trovador;
    Descansa, cual virgen pura
    En sus sueos de ventura
          Y de amor.

    Descansa en esa almohada
    Con la frente coronada
          De laurel;
    Y no te importe que el hombre
    No haya gravado tu nombre
          Con cincel.

    Porque un dorado letrero
    Se compra por el dinero
          Con baldon;
    Mas no se compra la gloria,
    Ni en el templo de la historia
          La mansion.

    T has dejado tus canciones
    Que  nuevas generaciones
          Pasarn,
    Y que ante el gnio postrados
    Nuestros hijos estasiados
          Leern.

    Tus pginas inspiradas
    Relucirn salpicadas
          De dolor,
    Sin que se estrellen tus ecos
    En crneos y pechos huecos
          Sin amor.

    Que si este mundo inclemente
    Puso en tu plida frente:
          Maldicion!
    Al dejar el frio suelo
    Estampara en ella el cielo
              Bendicion!

    Poeta, mi lira gime,
    Pero ni un canto sublime
              Viene  m,
    Que solo, el genio divino,
    Que arrastra cual torbellino,
              Te di  t.

    Cubre mi frente sombra
    Capz de melancola,
              Funeral,
    Y trae hasta m el viento
    De la campana el acento
              Sepulcral.

    Pronto en el negro horizonte
    De nubes inmenso monte
              Se alazar:
    El Seor que las concita
    El relmpago vomita
              Hosan!


       V

    Yo sobre la cruz pondr
    Una pursima flor,
    Y por t derramar
    En una gota de f
    La esencia de mi dolor.

    Del crepsculo  la luz
    En la tumba funeraria,
    Al pi de cristiana cruz,
    Levantar la plegaria
    Que hizo en el clavo Jesus.

    Yo quisiera con mi lloro
    Este sepulcro regar,
    Poeta que tanto adoro,
    Sin que de tu sueo de oro
    Te pudiese despertar.

    La muerte es sueo profundo
    Descanso del viajador:
    Cuando yace moribundo,
    Durmindose en este mundo
    Despierta en otro mejor.

    En el albor de la vida
    Es muy hermoso vivir,
    Porque su senda florida
    Nos d la imgen querida
    Del puerto  que hemos de ir.

    Pero esas horas benditas
    Pasan con velocidad,
    Y envueltas en negras cuitas
    Nos quedan rosas marchitas
    Que arrastra la tempestad.

    Y con su manto de hielo
    La eternidad nos envuelve,
    Y en ancho mar de consuelo
    Se sacia el ardiente anhelo
    Que la existencia revuelve.

    La muerte es un don bendito,
    Porque el Maestro celestial
    Solo castig el delito
    De aquel Judio maldito
    Con una vida eternal.


       VI

    Como antes de la victoria
    Suele caer el guerrero,
    T caiste, jornalero,
    Sin concluir tu mision;
    Y como aquel, que tranquilo
    Sobre sus armas espira,
    Caiste sobre tu lira
    Con noble resignacion.

    Pero tu nombre no ha muerto:
    l vivir en la memoria,
    Y ser eterna la gloria
    Del poeta popular;
    Que en el corazon del pueblo
    Cuando algun poeta gime,
    Su canto noble y sublime
    Siempre se oye resonar.

    Y sus ecos se difunden,
    Y se escuchan con encanto,
    Llenando al pueblo de espanto
    O hacindole conmover:
    Que el vate en su inspiracion
    Nuestros sentidos sujeta,
    Y con su brazo de atleta
    Postra y alza nuestro ser.

    Cual vorgine furiosa
    Todo arrastra en su carrera,
    Cual las pajas de la hera
    Que arrebata el huracan;
    Y del genio poseido,
    Rie, llora, nos encanta,
    Y atrevido nos levanta
    En sus hombros de titan.

    Tus cantos sern oidos
    En el pueblo americano,
    Como el nombre de Belgrano,
    De Bolvar, San Martin,
    Como se oy en otros dias
    La corneta atronadora,
    Y la armona sonora
    De Chacabuco y Junin.


       VII

    Ayer el almendro cargado de flores
    Estaba, mas vino furioso huracan,
    Y hoy roto y marchito, sin flores, sin hojas,
    Se ofrece  los rayos del gran luminar.

    Ayer  mi patria mir que gozaba
    Los bienes preciosos de paz  igualdad,
    Y hoy veo que esclava, y en sangre revuelta
    Se ofrece  los rayos del gran luminar.

    Ayer un tirano con saa decia:--
    Yo soy el que mando, y esclavos sern!
    Y hoy roto en pedazos su trono sangriento
    Se ofrece  los rayos del gran luminar.

    Ayer un guerrero cubierto de gloria
    Hollaba altanero su carro triunfal...
    Mirad ese polvo... su humilde sepulcro,
    Se ofrece  los rayos del gran luminar.

    Ayer un poeta cantaba inspirado,
    Mas vino la muerte con soplo letal,
    Y hoy frio y vaco su crneo potente
    Se ofrece  los rayos del gran luminar.


       VIII

    En este lecho de silvestre grama
    No te vendr  turbar ningun mortal,
    Ni el eco torpe que al tirano aclama,
    Ni el rumor de la orga mundanal.

    Alguna vez al apagarse el dia
    Oirs sonar mi fnebre laud,
    Y arrodillado ante tu fosa fria,
    Decir al polvo del dolor Salud!

    Nunca te turbe el grito del hermano
    Que cae herido del furor tenaz,
    Y al abatir sobre esta cruz mi mano
    Puedas, poeta, dormitar en paz!




       IV

       PLEGARIA

       PARA ADORMECER  UNA SONMBULA


       I

    Espritu invisible, que enajenas
    Las potencias del alma, y con cadenas
                Atas la voluntad:
    T que gobiernas la imantada barra
    Cuando el manto del cielo se desgarra:
    Ven  ensayar aqu tu potestad.


       II

    Y t, mujer, baada en mi creencia,
    Recibe en tu alma su impalpable esencia
                Cual vaso de eleccion:
    S t de la verdad sacerdotiza,
    Y cie como nueva pitonisa
    La aurola que d la inspiracion.


       III

    Duerme, mas no por siempre inanimado.
    El sueo por mis manos derramado,
                Angel de castidad;
    Como la flor que en noches del esto
    Se adormece con gotas de roco,
    Y se despierta al ver la claridad.


       IV

    Reclnate en el ala misteriosa
    Del imantado sueo, nia hermosa,
                Para soar de amor;
    Que la mujer que suea es como el ave,
    Que oculta su cabeza en ala suave
    Blanca como los velos del pudor.


       V

    Permite que  tus ojos ponga venda,
    Y que en el fondo de tu mente encienda
                La antorcha de la f,
    Para que pueda ver tu inteligencia
    Los mundos que se ocultan  la ciencia,
    Y lo que el hombre al despertar no ve.


       VI

    Tu cuerpo cercar de espesas nieblas,
    Para que tu alma brille en las tinieblas
                Cual faro celestial;
    Y se estiendan las alas de tu alma,
    Para volar  la region de calma
    Donde se olvida el mundo terrenal.


       VII

    Vuela  ese mundo do el error no existe,
    Do la verdad magntica se viste
                Con casta desnudez:
    Y cuando el manto de la f te cubra,
    Dnos lo que tu vista all descubra,
    Y desde lo alto de ese mundo ves.


       VIII


    Duerme en un lecho de azuladas nubes
    Para ir  despertar entre querubes
                En la region de luz,
    Cual ave peregrina que se ausenta
    Donde la noche el negro trono asienta
    Para buscar regiones sin capuz.


       IX

    Duerme de ignotas flores coronada
    Entre el aura por Dios magnetizada
                Cual ngel infantil,
    Para entreabrir tu vista adormecida
    Al soplo embalsamado de la vida,
    Que refresque tu cuerpo juvenil.


       X

    Mas all de ese sueo hay otra vida,
    Que como flor  todos escondida
                Te d tu emanacion:
    Nueva tierra de Amrica ignorada,
    Que en alas de la brisa perfumada
    Anuncia su existencia  otro Colon.




       V

       UNA LGRIMA DE AMOR

       CANCION ARREGLADA  MSICA


    Cuando sus alas opacas
    Cual la noche oscura y fria,
    Apagando mi alegra
    Tiende el sombro dolor;
    Yo me siento consolado
    Al contemplar tu belleza,
    Y disipa mi tristeza
    Una lgrima de amor.

    Como una estrella brillando
    En la bveda del cielo
    Llena el alma de consuelo
    Y de amor el corazon,
    As en medio de la noche
    Admiro tus bellos ojos,
    Y disipa mis enojos
    Una lgrima de amor.

    Esos ojos que derraman
    Amores y poesa
    Consuelan el alma mia,
    Mitigan mi cruel dolor.
    De esos astros de mi cielo
    Sobre mi frente marchita
    Caiga una gota bendita,
    Una lgrima de amor.

    De su guitarra al comps
    Esto un poeta cantaba,
    Y bajo un balcon estaba
    Del objeto de su amor:
    Caer sinti sobre su frente
    Una gota suave y pura,
    Una gota de ternura,
    Una lgrima de amor.




       VI

        LA MUERTE DE ADOLFO BERRO

       POETA ORIENTAL

    That live to weep, and sing their fall.

    Grey, oda X.


    Yertos estn sus labios generosos
    Sellados por la muerte y la quietud;
    Mudos estn sus ecos dolorosos.
    Mudo tambien su armnico laud.

    Mstios estn los ojos que abatia
    Al contemplar un libro amarillento,
    Buscando en l como en la fuente fria
    Saciar su sed el viajador sediento.

    Marchita est su frente luminosa
    Sellada por el genio del dolor,
    Pero aun brilla la chispa misteriosa
    Que estamp con su dedo el Hacedor.

    Y en vano bramarn las tempestades
    En alas del furioso vendabal,
    Ha de arder al travs de las edades
    La llama de su genio celestial.

        * * *

    Llorad, llorad en torno de la fosa
    Del bardo fiel que su mision llen,
    Y que las plantas de su Patria hermosa
    Con versos aromticos ba.

    Llore tambien el msero mendigo,
    Y el desvalido en miserable lecho,
    Cay sin vida el que con voz de amigo
    Defendiera su pan y su derecho.

    Llorad, llorad, poetas orientales,
    Al que cant las penas del Esclavo,
    Al que en la Cruz, con versos celestiales
    Cant, pendiente del sangriento clavo;

    Que como Job sobre la piedra dura
    Inflamado de espritu inmortal,
    Brillaba su alma transparente y pura
    Tendido sobre inmundo lodazal.

        * * *

    Pasagero en el valle de la vida
    Clav su tienda en medio del desierto,
    Y en busca de una linfa apetecida
    Cruz animoso el arenal incierto.

    Y al percibir en su cabeza ardiente
    Del genio de la muerte helada brisa,
    En su rostro de luz resplandeciente
    Brill inefable y plcida sonrisa.

    Y era porque su mente se adormia
    Sobre la almohada de la eterna f,
    Y era que el desterrado sonreia
    Al estampar sobre su patria el pi.

    Y al apagarse en su fulgor naciente
    La pursima aurora de su edad,
    Brill sobre su tumba, refulgente,
    La aurora de la inmensa eternidad.

        * * *

    Envuelto por el humo del combate
    Su canto fu de paz y bendicion,
    Y de la lucha entre el feral embate
    Puro permaneci su corazon.

    El genio le ci con sus espinas,
    Su herencia fu una lgrima de hiel,
    Pero de sus creaciones peregrinas,
    Brotan torrentes de armona y miel.

    Descendi como un mrtir  la arena
    Atleta de la Paz y la Igualdad:
    Destrozando del hombre la cadena
    Di consuelo  la triste humanidad.

    Con la osada del apstol fuerte
    De la verdad la antorcha reanim,
    Y al caer en el abismo de la muerte
    Encendida  su borde la dej.




       VII

       AL VIOLINISTA CAMILO SIVORI

       IMPROVISADO DESPUES DE UN CONCIERTO


    Muda el alma de asombro en tu presencia
    Cuando vibraba el arco palpitante,
    Con eco penetrante
    Sinti la cuerda armnica llorar.

    Una lgrima tibia brot de ella
    Que se mezcl  tus blandas armonas,
    Y en dobles simpatas
    Vibr al compas el arco y corazon.

    Al eco misterioso de los bosques
    Uniste al trino puro de las aves,
    Y en melodas suaves
    Brot tu inspiracion como raudal.

    El ngel de las santas armonas
    Cubri tu frente con sus alas de oro,
    Y en tu violin sonoro
    De Paganini el alma suspir.

    El pueblo que en silencio te escuchaba
    Ante tu genio dobleg la frente,
    Y escuch reverente
    De tu arco la inmortal revelacion;

    Que si al pisar la corte de los Reyes
    Una joya te di de sus coronas,
    De Amrica en las zonas
    Al pueblo soberano diste ley.




       VIII

ADIOS POR SIEMPRE!


       I

    Triste es cruzar el mundo peregrino
    Para encontrar en medio del camino
    Una flor que nos llene de embriaguez,
    Y continuar su marcha fatigosa
    Dejando atras aquella flor hermosa
    Que ya no encontraremos otra vez.

    As al cruzar el valle de la vida
    Te mir y admir flor bendecida,
    Caida de la corona de mi Dios,
    Y seria feliz al contemplarte
    Si no tuviese pronto que dejarte
    Y decirte por siempre: Adios! Adios!


       II

    Mas si el dejarte es triste y doloroso
    Recordarte ser muy deleitoso
    Si una dulce memoria he de llevar;
    Porque el recuerdo es la perenne esencia
    Que perfuma del hombre la existencia
    Y en el tiempo pasado hace gozar.

    Y por eso en la copa de amargura
    Que en este trance el seco labio apura,
    Encuentro algunas gotas de dulzor,
     inclinando ante t la frente mstia
    Comprendo que aun en medio de la angustia
    Hay consuelo en decirte: Adios! Adios!


       III

    Como rbol que di sombra en el desierto,
    Cual la estrella guiadora en viage incierto,
    Como las horas de la verde edad,
    Como agua clara al viajador sediento,
    Cual pan sabroso para el labio hambriento,
    As recordar yo tu beldad.

    Como la lumbre en noches del invierno,
    Como el recuerdo de un afecto tierno,
    Como el acento de la amada voz,
    As, t sers grata  la memoria
    Del que al darte una ofrenda transitoria
    Te dice entristecido: Adios! Adios!


       IV

    Las personas que viven siempre unidas
    Suelen  veces contemplar caidas
    Las hojas del amor y del placer;
    Hojas que de la esplndida guirnalda,
    Bajan de la belleza hasta la falda,
    Y el viento del dolor viene  barrer.

    Mas nunca lloran su ilusion perdida
    Los que se van en medio de la vida
    Para encontrarse en brazos de su Dios,
    Porque siempre se miran en la mente
    Como cuando esclamaron tristemente
    Al dejarte por siempre: Adios! Adios!


       V

    Solo puede dejarte mi cario
    Esta guirnalda que  tu frente cio
    Adornada con flores de amistad;
    Flores del alma que brotaron bellas
    Al calor de esos ojos que destellas
    Iluminando el alma en su mirar.

    Adios! Adios! no quede ya perdido
    Entre la negra noche del olvido,
    Y que el recuerdo sea de los dos;
    Y cristaliza en tu alma aquesta gota
    Que tibia y pura de mis ojos brota
    Al decirte por siempre: Adios! Adios!




       IX

COMO T!

       ESCRITO  ORILLAS DEL QUEGUAY


    Es el Queguay[8] un rio trasparente
    Cual urna de pursimo cristal,
    Cuyo fondo se ve puro y tranquilo
    Como el fondo de tu alma angelical.

    Quieta es la superficie de sus aguas
    Si el viento no la agita con furor,
    Como tu frente es cndida y serena
    Si no la agita el soplo del amor.

    En el lecho pedroso do descansa
    Se deslizan sus aguas con quietud,
    Como tus horas corren no sentidas
    Por el sendero fiel de la virtud.

    Los sauces que coronan sus riveras
    Hunden su verde copa en el Queguay,
    Cual tu frente en mi seno carioso
    Blando se inclina envuelto con un ay!

    Los ubajais[9] ocultan en sus ramas
    Pjaros bellos, raros en matiz,
    Como tu mente abriga mil ideas
    Que hace brotar la inspiracion feliz.

    Del Uruguay[10] dos gigantescos brazos
    Oprimen su cintura en derredor,
    Como tu talle esbelto y delicado
    Circuye en torno el brazo del amor.

    Esconde la rivera entre sus guijas
    Las perlas con el nacar y el coral,[11]
    Como atesora tu alma rica y bella
    De anglicas virtudes un caudal.

    La brisa de la noche entre sus hojas
    Hace brotar suspiros de dolor,
    Cual de tus labios ecos misteriosos
    El delirante beso del amor.

    La selva umbra que lo guarda en torno
    Impide ver sus ondas de cristal,
    Cual del pudor el velo misterioso
    Sombrea tu semblante sin igual.

    La blanca aurora rompe el denso velo
    Que sobre sus espaldas se ve ondear,
    Cual t, graciosa, al despertar apartas
    El pelo de oro que rob tu faz.

    En sus ondas azules se reflejan
    Del cielo la bonanza y tempestad,
    Cual tus ojos azules reproducen
    De otros ojos la sombra y claridad.

    Sus linfas puras entre fango nacen
    Mas cristalinas caminar se ven,
    Cual t nacida de la tierra impura,
    Pura te miro caminar tambien.




       X

       DESPEDIDA


    Adios, mujer nacida para inspirar amores,
    Nacida como nacen en el jardin las flores,
    Para esparcir en torno su misterioso olor;
    Adios! palabra amarga que sale de mi seno,
    Y que mis labios quema como letal veneno,
    Cuando en mis ojos brilla la gota del dolor.

    Adios, mas no por siempre: un mundo hay mas hermoso,
    Y cuando al seno vueles del Todo-Poderoso
    Volverte  ver espero tan bella como aqu;
    Pero si en el inmenso celeste paraiso
    A t no te encontrase, mi celestial hechizo,
    Los celestiales goces tristes sern sin t.

    Adios, vuelvo  decirte, adios ngel divino,
    A quien pusiera el cielo delante mi camino
    Para calmar mis horas de doloroso afan;
    Desde el momento mismo que pude contemplarte,
    Mi corazon ardiente tan solo supo amarte,
    Como en la vida se ama, solo una vez no mas.

    Adios, sueo querido, que me halag un instante
    Cuando so demente que un corazon amante
    Latia sobre el mio con frvido afanar,
    Adios, visiones vagas que atormentais mi pecho
    Oh no volvais ya nunca  visitar mi lecho,
    Que aunque soar es dulce, muy triste es despertar!

    Adios, adios por siempre, celestes fantasas
    Que al corazon tranquilo, y en mas serenos das,
    Brindaron halageas, dichoso porvenir,
    Pasad engaadoras visiones peregrinas:
    En vez de frescas rosas tan solo piso espinas,
    Y el sol de mi esperanza no veo ya lucir.

    Adios!... mas no es posible dar un adios eterno
    A tu divina imgen y  tu recuerdo tierno,
    Que mi inmortal memoria no olvidar jamas;
    Delante de mis ojos siempre estars presente,
    Y en mi alma, y en mi pecho y en mi abrasada mente
    Tu imgen deliciosa se gravar tenaz.

    Yo sentir en la brisa tu perfumado aliento,
    Tu voz consoladora traer  mi oido el viento,
    Y te ver en las nubes cruzar como vision;
    Yo sentir tus pasos en medio  las tinieblas,
    Y al ver cubrirse el aire de transparentes nieblas,
    Tus blancas vestiduras ver yo en mi ilusion.

    Oh, si el destino crudo de t no me apartara,
    Si de los patrios lares ay Dios! no me arrojara,
    Mi porvenir entero se cifrara en t!
    Porque al mirar tu rostro tan cndido y divino
    Veo que mi destino se liga  tu destino;
    Veo que para amarte tan solo yo nac.

    Entonces t seras la refulgente estrella,
    Que iluminases pura la fatigosa huella
    Que el hombre en este mundo tiene que atravesar;
    Entonces t seras el sol de mi existencia,
    Entonces estasiado de amor en tu presencia
    De amor entre tus brazos quisiera yo espirar.

    Entonces por tus gracias celestes inspirado
    La lira del poeta pulsra entusiasmado
    Y  t te dedicra mis cnticos de amor.
    Oh, t me inspirarias canciones inmortales,
    Y al oirlas estasiados, del orbe los mortales,
    Tu nombre repitieran con alta admiracion.

    Entonces fuera grande, por tu esplendor guiado;
    Con el laurel del genio me viera coronado
    Para arrojar coronas de glorias  tus pis...
    Qu digo de coronas de gloria en mi delirio?
    Yo siento la corona del perennal martirio
    Clavando sus espinas en mi marchita sien.

    Adios, de nuevo os digo, sueos encantadores,
    Dejad en mis oidos de susurrar amores,
    Que aunque soar es dulce, muy triste es despertar:
    Posaos sobre la almohada de la mujer que adoro,
    Llevadle algunas gotas de mi amoroso lloro,
    Para que en medio al sueo me pueda recordar!




       XI

       TU ESTRELLA

(CANCION ARREGLADA  MSICA)


    En medio de la noche
    Al contemplar tu estrella,
    En su fulgente huella
    Mi alma te busca  t;
    Y pienso que al mirarla
    Brillando placentera
    En celeste esfera,
    Te acordars de m.

    Ausente de tu lado
    Mirando ese astro bello
    Creer ver un destello
    Emanacion de t;
    Y esclamar con ansia:--
    Tal vez la hermosa mia
    En medio  la alegra
    Se olvidar de m!

    Cuando de t me aleje
    Y  los combates vaya,
    En medio  la batalla
    Me acordar de t,
    Y esperar la noche
    Para calmar mi anhelo,
    Interrogando al cielo:--
    Se acordar de m?

    Adios! nunca me olvides,
    Y que tu estrella amiga
    Siempre  tu mente diga
    Que estoy pensando en t:
    Y si en el campo caigo
    Por la metralla muerto,
    Mira ese rayo incierto
    Y acurdate de m.




       XII

       NADA DIR


        La belleza se cie la corona
    Que entretege el amor y la amistad,
    Arrancando una flor  cada zona,
    Tomando un pensamiento  cada edad.

    Y la contempla el mundo entusiasmado,
    Coronada, de pi sobre el altar,
    Sobre el altar de joyas incrustado,
    Cubierto de jazmines y azahar.

    Por eso guardo mi modesta ofrenda
    Que es la silvestre y solitaria flor,
    Que  tu corona, de las gracias prenda,
    Dar no puede fragancia ni esplendor.

    Yo que no tengo cortesano genio
    Nada quiero decir ante tu altar,
    Cuando otros mil las flores de su ingenio
     tus plantas vendrn  derramar.

    Nunca con alabanzas fementidas
    Incensar las luces de tu faz,
    Solo palabras tiernas y sentidas
    En vez de incienso mentidor tendrs.

    No en la trpode de oro del poeta
    Belleza celestial te cantar,
    Pero tendrs mi admiracion secreta,
    Y poseers del corazon la f.

    No te dir si es bella tu cabeza,
    Ni si tienes de Fidias el perfil,
    Ni si tu frente, cielo de pureza,
    Est cubierto con estrellas mil.

    No te dir si tu alma resplandece
    Como diamante en urna de cristal,
    Ni si tu seno blando se estremece
    Como la niebla al soplo matinal.

    No te dir si el labio que enamora
    En sus palabras desparrama miel,
    Ni si al caer, cual perlas del aurora,
    Hacen brotar las flores del vergel.

    No te dir si tus hermosos ojos
    Son dos astros que Dios dej caer,
    Para alumbrar los pdicos sonrojos
    Que tus mejillas suelen encender.

    No te dir si tus cabellos rubios
    Que circundan tu frente cual capuz,
    Llamas son de magnticos efluvios
    Que de tu mente vuelan  la luz.

    No te dir si tus airosos brazos
    Los gajos son de madreselva en flor
    Si se entreabren para dar abrazos
    Y al pino aoso visten con amor.

    Solo dir:--Jamas  tu cabeza
    Falte la eterna flor de la virtud,
    Ni la sonrisa falte  tu belleza,
    Ni al corazon le falte su quietud.




       XIII

       EN EL LBUM

       DE LA HIJA PSTUMA DE UN COMPAERO DE ARMAS


    En el libro inmortal de nuestra historia
    Busco un nombre que guarda mi memoria
                  Y tu filial amor,
    Y al encontrar la pgina enlutada
    La veo al mismo tiempo sealada
    Por una fresca y perfumada flor.




       XIV

       VERSOS

(EN UNA CORONA DE LAUREL)


    Si faltase una hoja  tu corona
    Y colocarla fuese dado  m,
    Sea ese lauro que  tus sienes falta
    La admiracion que te consagro  t.




       XV

       UN RETRATO SIN NOMBRE


  Quiero hacer tu retrato, mujer bella
  Mirando de tu rostro la hermosura,
  Que irradia en torno suyo la luz pura
  Como desde los cielos una estrella...

  Mas no tengo un pincel con que pintarte,
  Que el cielo me ha negado el don precioso
  Que al lienzo d trasunto primoroso,
  La inspiracion uniendo con el arte.

  Y el mas hbil pintor nada podra
  No teniendo del iris los colores,
  Y los varios matices de las flores,
  Que en tu persona brillan  porfa.

  Cmo pintar tu rostro de azucena
  Sin combinar los cndidos jazmines
  Al brillo de la nieve en los confines
  Alumbrada por luz blanca y serena?

  Cmo pintar tu rubia cabellera
  Que en ondas de oro baja de tu frente,
  Sin las hebras de luz del sol ardiente
  Cuando esplndido brilla en alta esfera?

  Sin el sereno azul del firmamento
  Cmo pintar de tu ojo la dulzura,
  Y esa mirada cariosa y pura
  Que hace olvidar al hombre su tormento?

  Sin las rojizas nubes de occidente
  Cmo dar vida  tus purpreos labios,
  Que hacen borrar del mundo las agravios
  Cuando al hablar se entreabren dulcemente?

  Oh, jamas! del artista la paleta
  Esas tintas tendr para pintarte!
  Y si alguno pudiera retratarte
  Seria en su entusiasmo algun poeta!

  Ven  mis manos, armoniosa lira:
  Quiero cantar la gracia y la belleza,
  Que el entusiasmo que arde en mi cabeza
  Manda que cante  la beldad que inspira.

    No encuentro nombre que darle
    Y mi ardiente fantasa
    No tiene la poesa
    Que esa imgen tiene en s.
    Cantar sus perfecciones
    Mucho mas bellas al verlas,
    Mas si quereis comprenderlas
    A contemplarlas venid.

    La conoceis? es un ngel
    Bajado del alto cielo,
    Para verter el consuelo
    Del hombre en el corazon:
    Es una cosa sin nombre
    Como una luz misteriosa,
    Como vision vaporosa,
    Como un acento de amor.

    Es blanca como la luna,
    Es pura como una estrella,
    Es tan cndida y tan bella
    Cual la primer luz del sol,
    Como esa luz que se mezcla
    A los tintes de la aurora,
    Y el verde campo colora
    Con esplndido arrebol.

    Es una cosa sin nombre
    Entrevista en un ensueo,
    En que se mira el diseo
    Y no se puede esplicar,
     cual los ecos sin nombre
    Que en mgica meloda
    De la noche en la armona
    El alma suele escuchar.

    Es una cosa sin nombre
    Cual las quejas del amante,
    Cuando suspira anhelante
    De la msica al compas;
    Como el perfume que exhala
    El cliz de una flor pura,
    Que inspira amor y ventura,
    Y alivia el dolor tenaz.

    Como el sol en el ocaso
    Cuando moribundo arde,
    Cual la estrella de la tarde
    En la calma celestial;
    Como el canto de las aves
    En la enramada florida,
     cual slfide vestida
    De vaporoso cendal.

    Es una cosa sin nombre
    Como esas blancas visiones,
    Que en largas meditaciones
    Pasan con vuelo fugaz;
     como el blando murmullo
    Que se oye en la selva umbra,
    Cuando de la noche fria
    Sopla la brisa fugaz.

    Sol, estrella, luna, flor,
    Aurora, slfide, brisa,
    Que alumbra con su sonrisa
    Y alumbra con su mirar,
    Es original sin tipo
    Que encierra en s al universo,
    Y que no es dado, ni al verso,
    Ni al pincel el retratar!

  La lira cae de mi cansada mano,
  Y me siento vencido en tu presencia:
  Perdname si quise en mi demencia
  Tu candorosa imgen retratar.
  No es dado  los pinceles ni  la lira
  Ofrecer de tus gracias una idea,
  Y todo aquel que tus encantos vea
  Admirarlos podr, mas no copiar.

  No vivirs en mrmoles, ni en lienzos,
  No robarn tus formas los cinceles,
  Ni colores dars  los pinceles
  Para causar al mundo admiracion,
  Por eso yo, tu rostro contemplando,
  Hice un bosquejo en vez de tu retrato,
  Mas me consuela el pensamiento grato
  Que tu retrato est en mi corazon.




       XVI

       NOCHES DE DICIEMBRE


    En esas noches serenas
    De Diciembre delicioso,
    Cuando entregada al reposo
    La tierra parece estar,
    Y cuando la blanca luna
    Cruza el ancho firmamento,
    Absorto en mi pensamiento
    Yo me complazco en vagar.

    Miro brillar en el cielo
    Las estrellas encendidas,
    Letras de luz esparcidas
    Por la mano del Creador,
    Que en inefables palabras
    Revelan nuestro destino,
    Y sealan el camino
    Del audaz navegador.

    Miro la onda agitada,
    Que corona leve espuma
    Y entre misteriosa bruma
    Melanclica gemir;
    Y en la playa solitaria
    Estenderse blandamente,
    Y bajo otra ola rugiente
    Desfallecida morir.

    Miro del rbol sombro
    Como se ajita el ramaje,
    Mientras el verde follaje
    A compas se oye vibrar.
    Como si un areo coro
    En l tuviese su nido,
    Para recrear el oido
    Con misterioso cantar.

    Miro cruzar por el aire
    Mil fantasmas vagarosas,
    Cual las sombras vaporosas
    Que en sueos vemos pasar,
    Y por la mente, alumbrada
    Con el reflejo del alma,
    Las miro en plcida calma
    Lijeras atravesar.

    Entonces mi alma estasiada
    Se desprende de este suelo,
    Y se remonta hasta el cielo
    A contemplar la creacion;
    Y desplegando sus alas
    Como el guila altanera,
    Vuela de esfera en esfera
    En rpida sucesion.

    Si por acaso una voz
    Dulce, tierna y melodiosa,
    Una cancion armoniosa
    A lo lejos hace oir,
    La msica me figuro
    De la danza de las horas,
    Que con sus plantas sonoras
    Hacen el aire crujir.

    Si  la vez, la mansa brisa
    Que  los jazmines halaga
    Y entre su copa se embriaga,
    Viene mi rostro  besar,
    Creo que alguna slfide
    Que cruza por el ambiente
    Toca mi plida frente
    Con sus alas al pasar.

    Y si una mujer hermosa
    De blanca tela vestida,
    Ante mi vista abstraida
    Pasa como aparicion,
    En xtasis arrobado
    Bajo influjo de un hechizo,
    Creo que del paraiso
    La puerta abre una vision.

    Pero el aire de la noche
    Mis pensamientos enfria,
    Y apaga cual lluvia fria
    De la mente el resplandor:
    Que as el vapor de la tierra
    Se desprende en forma leve,
    Y luego en forma de nieve
    Debilita su calor.




       XVII

       DOS PENSAMIENTOS


    Como una estrella fugaz
    Que luce en la noche umbra,
    Brill un instante Mara
    En el valle del dolor:
    Era una vrgen, tan pura
    Cual de la tarde la brisa,
    Cuya mgica sonrisa
    Reflejo era del amor.

    Se marchit como rosa
    Que su perfume derrama,
    Como fosfrica llama
    Un solo instante vivi;
    Porque faltaba  su alma
    El aire puro del cielo,
    Y tomando raudo vuelo
    Otra atmsfera busc.

    Un dia que en un jardin
    Ivamos juntando flores
    (Emblemas de los amores
    Que en la tierra puso Dios)
    Un pensamiento la di,
    Y ella me di un pensamiento,
    Y animada de contento
    Form un ramo de los dos.

    Aquellos dos pensamientos
    Su vida simbolizaban,
     quiz identificaban
    Su vida, su alma y su ser,
    Porque apenas en su pecho
    Hallaron tibia guarida,
    Plida y desfallecida
    Baj la marchita sien.

    Sobre el lecho de agona
    Cay, como flor tronchada
    Por el viento deshojada,
    Y su frescura perdi;
    Y cual se exhala el perfume
    Del cliz de lirio hermoso,
    De su cuerpo primoroso
    Su alma anglica vol.

    Antes de cerrar sus ojos
    Y dar el ltimo aliento,
    Con blando y lloroso acento
    A su lado me llam:
    Su bello rostro cubra
    La palidez de la muerte,
    Y con mano casi inerte
    Dos pensamientos me di.

    Y me dijo:--Dulce amigo,
    Solo en el mundo te dejo:
    Del valle triste me alejo,
    Y no te ver ya mas,
    Y hasta que llegue el instante
    De oir de Dios los acentos,
    Guarda esos dos pensamientos,
    Y no me olvides jamas!

    Esos pensamientos mstios
    Dados de muerte en el lecho,
    Yo los conservo en mi pecho
    Como sacro talisman,
    Porque se hallan impregnados
    Del espritu invisible
    Del alma pura y sensible,
    Que calma mi triste afan.

    Yo que profeso en el alma
    La religion de la muerte,
    Sobre su sepulcro inerte,
    Llanto y flores derram,
    Y entre las fnebres flores
    Lgrimas puse  millares,
    Y entre blancos azahares
    Pensamientos coloqu.

    Y al pi del mstio sepulcro
    De la cndida Mara,
    Mis ojos vieron un dia
    Dos pensamientos brotar,
    Y luego v el huracan
    Llegar con vuelo violento,
    Deshojar un pensamiento...
    Y uno tan solo dejar.




       XVIII

       EL VELO


    La mies se corona de espigas doradas,
    Y el cielo se esmalta con nubes de azul,
    Las flores se envuelven con hojas variadas,
    Y en gajos flexibles el verde abedul.

    Se cie el guerrero con palma triunfante,
    El rey con diadema circunda la sien,
    La falsa coqueta prefiere un diamante,
    Que  par de ella, muchas prefieren tambien.

    Se cien los montes coronas de hielo,
    De blancas espumas las olas del mar,
    De fresco roco las plantas del suelo,
    De llamas rojizas la esfera solar.

    Mas hay una bella que dulce y modesta
    Ni flores, ni nubes, ni llamas busc,
    Y en vez de la joya que adorno le presta,
    Con difano velo su frente ci.

        * * *

    Si fuese al combate, colgra en mi lanza
    Con lauros de triunfo su leve crespon,
    Y altivo, animado de doble esperanza
    Seria de guerra mi sacro pendon.

    Si fuese marino, colgra ese velo
    Por vela  mi buque, por toldo  su iman,
    Y en calma mirando los astros del cielo
    Las iras burlra del negro huracan.

    Si fuese poeta, mi armnica lira
    Podria al amparo del tnue cendal,
    Y al son de la brisa que mansa suspira
    Le diera inspirado su acorde final.

    Si fuese viajero deseara una palma
    Que sombra tranquila me diese  su pi,
    Como esa que el velo, con plcida calma,
    Derrama en la frente que el ojo entrev.

        * * *

    Feliz el que pueda del cndido velo
    Alzar el estremo que cubre la sien,
    Porque ese, olvidando las penas del suelo,
    La luz habr visto del mgico Eden.

    Feliz el que pueda con l envolverse
    Y dar estasiado su espritu  Dios,
    Y ver  la tierra de vista perderse,
    Cual ave que asciende con ala veloz.

    Feliz el que pueda colgar  su estremo
    La escelsa corona de rosa y laurel,
    Cual smbolo hermoso del genio supremo
    Que indique  la reina de todo el verjel.

    Feliz el que pueda mezclar sus despojos
    Al polvo impalpable que el viento alzar,
    Cuando esa belleza con llanto en los ojos
    Desgarre ese velo que sombra le d.

        * * *

    Mas esto es muy triste, tal vez distraido
    Su frente he podido de nieblas cubrir,
    Y al velo que lleva solo es permitido
    Con nubes lijeras su frente circuir.

    l es como nube que cruza su frente,
    Cual cruza los cielos la bruma fugaz,
    Realzando en el fondo su rostro esplendente
    Que adornan matices del iris de paz.

    Yo soy como un ciego que canta  la puerta
    Deseando al que me oye placeres y amor,
    Deseando que nunca se mire cubierta
    La gaza, con perlas que borde el dolor.

    Mas no soy tan ciego! pues miro en el cielo
    Brillar las estrellas con tibio fulgor,
    Y luego eclipsarse si entreabre su velo
    Mostrando dos ojos que irradian amor.



       XIX

       LA AGONA DEL POETA

    Oh juicio divinal!
    Cuando mas arda el fuego
    Echaste el agua.

    MANRIQUE.


    Genio, inspiracion divina,
    Fuego devora mi mente,
    Y siento en el alma ardiente
    Una llama circular...
    Mas qu importa! si  la tumba
    Pronto caer el genio mio,
    Como el torrente bravo
    Que v  morir en el mar!

    Ya del carro de la vida
    Los corceles fatigados
    Caen al suelo postrados
    Con anheloso estertor;
    Y ya el genio de la muerte
    Gira en torno  mi cabeza,
    Cual ave que de su presa
    Va volando en derredor.

    Como el nufrago se abraza
    De las astillas flotantes,
    De las horas vacilantes
    Me abrazo con ansiedad;
    Pero en vano, que la urna
    De mis aos, agotada,
    Sobre el abismo inclinada
    Se v, de la eternidad.

    Qu importa morir, si solo,
    He vivido en este mundo,
    Donde corre un aire inmundo
    Que no puedo respirar:
    Si mis lgrimas cayeron
    Confundidas en el cieno,
    Sin baar el tibio seno
    Del amor  la amistad!

    Qu importa morir, si nunca
    Los hombres me han comprendido,
    Si ninguno me ha tendido
    Una mano fraternal:
    Si cual la flor del desierto
    Que en soledad se consume,
    He dado al viento un perfume
    Que nunca sinti el mortal!

    Mis ecos se han confundido
    Con la msica lejana,
    Que se alza cada maana
    Del seno de la creacion;
    Y entre el canto de las aves,
    Y el aroma de las flores,
    Del valle de los dolores
    Han subido  otra mansion.

    Como las nubes de mirra
    Que perfuman el sagrario,
    Y brotan del incensario
    De las brazas al calor,
    Al fuego del entusiasmo
    De mi cabeza han brotado
    Los cantos, que he consagrado
    A la Patria y al Seor.

    Jamas prodigu alabanzas
    A un miserable tirano,
    Ni del pueblo soberano
    Las banderas desert:
    Fija la vista en el cielo,
    Nutrido de amor intenso,
    A Dios y al Pueblo el incienso
    Del corazon consagr.

    La libertad fu la musa
    De los cielos mensagera,
    Que llen mi alma severa
    Con su espritu inmortal;
    Y en las negras tempestades
    Segu con paso valiente,
    Su antorcha resplandeciente
    Y su faro celestial.

    Oh, Dios, insprame un himno,
     una fnebre elejia!
    Que baje  la tumba fria
    Cantando  la libertad!
    Permite que adorne un lauro
    Mi cadver macilento,
    Y que no muera mi acento
    Cual voz en la soledad!

    Pero ya es tarde! la mano
    Que marca la ltima hora,
    Se levanta aterradora
    Y vuelca el rel fatal;
    Y las cuerdas de mi lira,
    Como nervios doloridos
    Producen tristes sonidos
    Una  una al reventar.

    En vano aplico el oido:
    Enmudece la memoria,
    Y  mis cnticos de gloria
    No responde el porvenir;
    Que al descender al abismo
    La corteza de mi alma,
    No se ver ni una palma
    Sobre la frente lucir!

    Oh musa, vuelve otra vez
    A tu celeste morada,
    Que el abismo de la nada
    Pronto me va  devorar;
    Pero antes, rompe las flechas
    De mi carcax no vacio:
    Mi brazo perdi su brio,
    Y el arco se va  quebrar!




       LIBRO CUARTO

       POESAS FAMILIARES




       I

        MI HIJA DELFINA

    No te hicieron los cielos tan hermosa
    Sin para ser madre y ser esposa.

    OLMEDO.


    Blanca flor que embalsamas mi existencia
    De tus perfumes con la grata esencia;
    Msica cuya suave meloda
    Estremece de amor el alma ma;
    Rayo de luz que caes sobre mi frente
    Disipando las sombras de la mente;
    Lgrima de los ojos desprendida
    Del serafin que guarda nuestra vida;
    Linfa donde apagu mi sed ardiente.
    Como el viagero en agua trasparente;
    Pichon que bajo el ala adormecido
    Desafias las lluvias en tu nido;
    Hija mia, entre sueos virginales,
    Envuelta por los brazos maternales,
    Y en esa fuente del materno seno
    Bebe un raudal que de virtudes lleno
    En cada gota verter en tu mente
    De nobles pensamientos la simiente,
    Que dormirn hasta que en torvo ceo
    El tiempo venga  perturbar el sueo;
    Y puros sentimientos, ngel mio,
    Que jerminando cual la flor de estio,
    Derramarn en tu alma ese perfume
    Que la virtud de la niez asume;
    Y bebers un blsamo del cielo
    Para espresar dolores en el suelo,
    Para exhalar mil gotas cristalinas
    Como su aroma blancas clavelinas:
    Porque el llanto es la flor que brota hermosa
    En el alma sensible y candorosa,
    Y el rostro donde nunca ha resbalado
    Es arenal que el cielo no ha regado.
    Asi cual de la esplndida natura
    El llanto es la espresion de la criatura:
    El cielo llora gotas de rocio
    En las serenas noches del estio,
    Y al ausentarse, lnguida la aurora
    Entre luces y sombras tambien llora:
    Pero todo desciende suavemente
    De la misericordia  el ancha frente:
    Fertiliza el roco los eriales,
    Y el aurora los lirios virginales,
    Y caen las dulces lgrimas del nio
    En un seno pursimo de armio.
    Y mas tarde entre manos cariosas
    Que se ahuecan sensibles y piadosas,
    Cual urna sencillsima de cobre
    Donde se guarda el bolo del pobre.
      Oh t, que de tu vida en la maana
    Te meces en el valle tan lozana:
    Que sea tu cabeza bendecida
    Sobre la dura almohada de la vida;
    Que recorras tu plcida alborada
    Por anglicas voces arrullada;
    Que el viento de la dicha infle tu vela
    Mientras la luna del placer riela;
    Y que si acaso un dia, negro velo
    Mras estender sobre tu cielo,
    Veas llegar  tu arca placentera
    La paloma de dichas mensagera
    Para anunciarte en tu hombro reclinada:
    La tempestad se v ya apaciguada,
    La luz del sol de nuevo te ilumina
    Y las flores esmaltan la colina;
    Tersa se v la frente de tu rio
    Y no hay en l ni un spero bajo:
    Mucho vagaste nia por los mares:
    Al fin reposars entre tus lares,
    En la ribera ntida y risuea
    Que all en el horizonte se disea,
    Do encallar tu barca suavemente
    Como del manso arroyo la corriente.
    Ora, hija mia, lejos de huracanes
    Duerme agena de mseros afanes
    Mientras tu madre tu cabeza pura
    Bautiza con sus gotas de ternura,
    Las que tu padre enjuga blandamente
    Al deponer un sculo en tu frente,
    Dejando en esas lgrimas escrita
    Una dulce palabra:--Eres bendita!

        * * *

      Iris de paz y ventura,
    Sueo de toda mi vida,
    Que naciste para m
    Como el sol tras noche fria!
    Ah! cuando tus bellos ojos
    Entreabriste adormecida
    Sent que en esa mirada
    Me llenabas de delicias;
    Como el ciego que cobrando
    Loco de gozo la vista
    Quiere abrazar  la luz
    Pensando que lo acaricia.
    Si t entendieras mis sueos,
    Mis esperanzas perdidas,
    En esos labios de rosa
    Con besos te contara
    Que antes de venir al mundo
    En mi mente eras nacida...
    Oh, si t me comprendieras
    Cuntas cosas te diria!
    Entonces supieras t
    Que era muy triste mi vida,
    Antes de ver  tu madre
    Que la convirti en delicias;
    Entonces fu que la llama
    Brot de tibias cenizas,
    Entonces fu que mi pecho
    De nuevo se abri  la dicha,
    Y desde entonces serenos
    Se deslizaron mis dias,
    Entre esperanzas risueas
    Que el futuro embellecian,
    Y gratas conversaciones
    Llenas de amor y alegra
    Que terminaban diciendo:
    Ah, no tener una hija!

      Oh, cuantas veces paseando.
    En una tarde tranquila,
    Al sentarnos cavilosos
    Del ancho mar  la orilla
    Con el baston, en la arena
    Mil caractres ponia:
    Ya una palabra aislada
    Signo de melancola;
    Ya una linea caprichosa
    Cual la idea fugitiva:
    Ya una letra mutilada
    Cual del infeliz la vida.
    Y sin pensar de repente,
    Si estas lineas recorria
    Encontraba escrito en ellas:
    Ay, no tener una hija!

      Muchas veces junto al fuego
    En las noches invernizas
    Cruzaban breves las horas
    Mirando al fuego que ardia,
    Siguiendo su oscilacion
    Y viendo brotar sus chispas,
    Que en sus fantsticos giros
    Todo el hogar recorrian,
    Hasta caer soolientas
    Entre plidas cenizas;
    Y entonces en los carbones
    Que  trecho en trecho lucian,
    Como dos ojos ardientes
    Sobre frente encanecida,
    Nos parecia leer:
    Oh, no tener una hija!

      Naciste t, y has colmado
    La copa de nuestra dicha:
    Ya no en fantsticos sueos
    Nuestra mente se fatiga:
    Fijos delante tu rostro
    Con nuestra vista en tu vista,
    Bebemos miel deliciosa
    En tu inefable sonrisa;
    Y pensamos en tu suerte
    Cuando vengan otros dias,
    Cuando corazon y mente
    Con doble peso te aflijan,
    Haciendo inclinar tu frente
    Como una rosa marchita;
    Cuando  los pis de tu cama
    Colocada de rodillas
    Alabes  tu Criador
    En tus plegarias de nia;
    Cuando pidas  tus padres
    Que amorosos te bendigan,
    Dndote un beso en la frente
    Para ir  dormir tranquila;
    Cuando indagues cavilosa
    En mi frente encanecida
    Los hondos surcos que marquen
    El trnsito de la vida;
    Cuando recorran tus ojos
    Estas paternales lneas,
    Que si eres feliz leers
    Con anglica sonrisa,
    Y si sufres, se vern
    Por tu llanto humedecidas;
    Cuando en un mar proceloso
    Pueda servirte de guia,
    Llevndote ngel hermoso
    Hasta el puerto de la dicha,
    Como te llevo en mis brazos
    Hasta la cuna tranquila.

      Abre esos ojos azules
    Do la ternura se anida,
    Oye mis tiernas palabras
    Y luego duerme, hija mia.

        * * *

      Vs de tu madre la hmeda pupila
    Que fija en t, cual mgica sibila
    Parece que interroga el porvenir?
    Si, le interroga, y pide que el destino
    Matizando de flores tu camino
    Embalsame de dichas tu vivir.

      Hoy que yaces envuelta en la inocencia
    Y no puede abarcar tu inteligencia
    Lo que es la maternal contemplacion.
    Entenders la voz del sentimiento
    Que inoculada en mi amoroso aliento
    Descender  tu puro corazon.

      No te sealar de las estrellas
    Ni el claro sol, las rutilantes huellas,
    Para elevar tu mente al Hacedor:
    No obligar  que dobles la rodilla
    Al que arroj en el mundo la semilla
    Del rbol que se eleva  su Criador.

      No te dir si el vicio desbocado,
    Cual torrente del monte desatado,
    Quiere hacer las virtudes zozobrar;
    Oh, no sabrs si alzada la cabeza
    Enarbola bandera la impureza
    De la familia en el derruido altar.

      Nunca tu padre manchar tu frente,
    Donde brilla la luz del inocente
    Como en los rios nubes de zafir;
    Por mostrarte la crpula del vicio,
    Jamas te acercar del precipicio
    Que vrtigo derrama en el vivir.

      Me inclinar sobre tu boca pura
    Y te dar consejos de ternura
    En el ignoto idioma del amor;
    Y mis palabras bajarn  tu alma
    Cual en noches de esto, en grata calma
    Se inocula el roco entre la flor.

      Inefables consejos ignorados,
    Sin traduccion, como ecos tribulados
    Del aura de la noche en el jardin;
    Nadie entiende sus quejas doloridas
    Pero al nacer la aurora, entretegidas
    Se ven brotar do quier rosas sin fin.

      Nadie comprender ahora mi acento:
    Mas llegar, hija mia, algun momento
    Que se vern las rosas jerminar,
    Y alzando ufanas sus cabezas rojas
    El viento murmurando entre sus hojas
    Se baar en lo que hizo fecundar.

      Algun dia sers lozana rosa
    Cuando mi frente plida y rugosa
    Se incline en tu perfume  refrescar;
    Cuando el labio marchito de dolores
    Quiera gozar el aura de las flores
    Sintindote, ngel bello, respirar.

      Dios te colme de santas bendiciones
    Apretando los duros eslabones
    Que separan del vicio  la virtud,
    Y tierna madre, enamorada esposa,
    Mire brotar pimpollos de mi rosa
    Para aliviar mi ingrata senectud.

      El genio de la paz y la armona
    Cubriendo tu cabeza noche y dia
    Te guarde del aliento del dolor;
    Y el ngel puedas ser de tu familia
    Que en las eternas noches de vigilia
    Ds amparo  las prendas de tu amor.

      Y de los nios fiados  tus manos
    Salgan fuertes y buenos ciudadanos
    Formados en el halda maternal,
    Donde aprendan  odiar la tirana
    Y  combatir con nclita porfa
    Por los santos principios de igualdad.

      Oh, la mision de la mujer es santa!
    Ella la flor de las virtudes planta
    Del nio en el fecundo corazon,
    Y cuando v  la patria que agoniza
    Desprende de su seno  el ancha liza
    De patriotas audaz generacion.

      As en Mayo nacieron los campeones
    Que rompieron los duros eslabones
    Que nos forj la torpe iniquidad,
    Y con la leche encima de los labios,
    Fuertes guerreros, gobernantes sabios
    Contempl con asombro aquella edad.

      Y hoy en la lucha santa que emprendimos
    Nios sobre la arena descendimos
    Para arrimar el hombro al patrio altar,
    Y al darnos nuestra madre abrazo estrecho
    Nos pone sollozando sobre el pecho
    Los colores de Salta y Tucuman.

      De la virtud modesta de los lares
    Guarda el fuego sagrado en tus altares,
    De la familia cndida vestal;
    Que ese fuego que el casto hogar calienta
    Es la luz que nos guia en la tormenta
    De la vida, cual mstico fanal.




       II

        UN AMIGO DE 24 HORAS


      En los ardientes climas tropicales
    Con el roco de una sola noche,
    La perfumada flor abre su broche
    Y al sol y al aire entrega su beldad.
    As en mi corazon, de amor fecundo,
    Ha brotado en un dia una flor pura,
    Y esa flor de rarsima hermosura
    Es por t mi simptica amistad.




       III

       LAS TRES MARIAS

       CONSOLANDO  UN AMIGO QUE HABIA PERDIDO TRES HIJAS, LAS TRES CON EL
       NOMBRE DE MARA


    Por qu llorais, esposos, la prematura muerte
    De las criaturas bellas, frutos de vuestro amor,
    Cuando al morir cambiaron perecedera suerte
    Por la que goza el ngel en torno del Seor.

    Llorais porque sus rubias cabezas inclinaron
    Sobre la fria almohada del lecho sepulcral,
    Y cual mortales tristes al sueo se entregaron,
    Y ngeles despertaron del coro celestial?

    Oh! no sabeis sin duda que la alta Providencia
    Para su dicha eterna tal vez lo quiso as,
    Para salvar del mundo su cndida inocencia
    Que atropellar pudiera del vicio el frenes.

    Fueron tres flores bellas en un rosal brotadas
    Que al ostentar ufanas su grato rosicler,
    Cruzaron por el cielo nubes encapotadas
    Y el viento tempestuoso las arranc al nacer.

    Fueron tres gotas de agua lloradas por la noche
    En el virgneo cliz de la fragante flor,
    Y que al brillar el dia, cuando entreabri su broche,
    Se evaporaron todas al matinal calor.

    Fueron tres mariposas de alas tornasoladas,
    Que al encontrar amargas las flores del jardin,
    Al cielo se elevaron, buscando atribuladas
    Las flores con que cie su frente el serafin.

    Fueron tres chispas tnues de la divina hoguera
    Que vuestros corazones de casto amor llen,
    Chispas que remontaron  la celeste esfera,
    Y que en estrellas fijas el cielo convirti.

    Por qu llorais entonces, cuando en las noches bellas
    Podeis hasta los cielos vuestra mirada alzar,
    Y contemplar brillando las tres blancas estrellas
    En que  _las tres Maras_ Dios quiso transformar.

    Esas estrellas puras son vuestras tres Maras:
    Flores de una maana que no tuvo su ayer,
    Mariposas que huyeron de las regiones frias,
    Gotas de agua perdidas del cielo al descender.

    Felices esos seres, que nunca conocieron
    La punzadora espina que labra el corazon,
    Y el inocente labio jamas humedecieron
    En la dorada copa que mana corrupcion.

    Felices esos seres, que nunca calentaron
    Las engaosas manos de la amistad infiel,
    Que nunca las miserias del mundo presenciaron
    Ni el dictamo sagrado vieron trocarse en hiel.

    Oh, no lloreis, esposos: mejor es su destino;
    Su vida es mas tranquila y exenta de dolor;
    Sentadas en las gradas del trono diamantino
    En torno de s vierten mas suave resplandor.

    T, padre, que navegas en borrascosa vida,
    Eleva  Dios tus manos porque  su lado esten,
    Como al audaz marino que en nave combatida
    Recuerda que sus hijos espuestos no se ven.

    T, madre, que has sentido las santas alegras
    De ver brotar la vida del seno maternal,
    Espera: aun no ha pasado la aurora de tus dias
    Y ha de brillar un dia de gozo sin igual.

    En las calladas noches alzad la vista al cielo,
    Mirad  vuestras hijas resplandecer all,
    Y sentireis el alma baada de un consuelo
    Que para el alma enferma nunca se encuentra aqu.




       IV

       EN UN LBUM


    Que  cada hoja del lbum de tu vida
    Que desdoble la mano del destino,
    Al seguir los inviernos su camino
    Las primaveras queden en tu sien;
    Y as, que en cada ao que transcurra
    Aadas una flor  tu guirnalda,
    Y que cruzando prados de esmeralda
    Llegues hasta las puertas del Eden.




       V

       AL PRIMOGNITO DE UN AMIGO


    Hoy que el placer corona tu cabeza,
    Quiero estrechar tu mano con terneza
          Y darte el parabien:
    Porque en los dias de contento  duda
    La mano del amigo nos ayuda
    A soportar nuestro placer tambien.

    Hoy un hijo ha nacido en tu familia,
    Como tras larga noche de vigilia
          Se v brillar el sol;
    Y su sonrisa pura cual la aurora
    Todo el hogar domstico colora
    Tiendo los semblantes de arrebol.

    Bendigo  Dios, que desde el alto cielo
    Al ver tu corazon envuelto en duelo,
          Un nio hizo nacer,
    Para que despertando  la alegra
    Sacase de mi lira una armona
    Con sus dedos de leche y rosicler.

    Bendice  Dios tambien, triste en el mundo
    Has sido presa del dolor profundo
          Que roe el corazon,
    Hasta que un ngel que baj del cielo
    Te di en su labio plcido consuelo,
    Y te abrig en sus alas con uncion.

    De su frente nacieron tres estrellas,
    Como ella puras, cual su rostro bellas,
          Que volaron  Dios
    En alas de la brisa rumorosa,
    Que repiti la queja dolorosa
    Que brot el alma rota de los dos.

    Hoy en vez de una estrella fugitiva
    Ves brillar una flor nitida y viva
          De perfume inmortal,
    Que no ha de marchitar el cierzo helado
    Si del materno seno enamorado
    Tiendes sobre ella el cndido cendal.

    No conozco aun  tu hijo, mas soy padre,
    Y al travs de los ojos de su madre
          Le mir con amor,
    Como al travs de un rayo luminoso
    Desprendido de un cielo magestuoso
    Suele verse  lo lejos una flor.

    Mas conociendo tu alma generosa
    Y el corazon sencillo de tu esposa,
          Tu hijo conozco ya,
    Porque la flor lozana y perfumada
    Por la mano divina destilada
    Siempre una esencia embriagadora d.

    Conociendo la flor, siento su esencia,
    Que apesar, caro amigo, de la ausencia,
          La brisa trae  m,
    La brisa del recuerdo y del cario
    Enviada por el hlito de un nio,
    Que hoy me refresca y que te baa  t.

    Que nunca  tu vivir falte ese aliento,
    Que siempre de tu esposa el blando acento
          Mitigue tu dolor;
    Que nunca falten flores  tu almohada,
    Ni miel en tu colmena perfumada,
    Ni en el hogar el hijo de tu amor.




       VI

POR QU LLORAR?

(EN UN ALBUM FNEBRE, RECORDANDO  UNA MADRE SU HIJO MUERTO EN EDAD
       TEMPRANA)


    Por qu sobre el torrente de la vida,
    Como una flor del rbol suspendida
          Te inclinas  llorar?
    Madre y esposa, veo en tus miradas,
    Que buscas en sus olas agitadas
    Al hijo que en su fondo viste ahogar.

        * * *

    Te dir donde est: bajo una losa
    Su blando cuerpo trmulo reposa,
          Tibio aun con tu calor.
    Blanca flor que cay de tu guirnalda
    Y que al bajar  la maternal falda
    Llev marchita el viento del dolor!

        * * *

    Quires sentir su espritu invisible?
    En el hogar domstico apacible,
          Nido de la quietud,
    Sentirs un perfume penetrante,
    Ese es de tu hijo el corazon amante
    Impregnado en tu amor y tu virtud.

        * * *

    Asi sucede en la colmena rota
    Cuando el invierno asolador agota
          La balsmica miel:
    Siempre queda el perfume, y mas nutrida
    Llega  encontrarla estacion florida
    Rica con los productos del vergel.

        * * *

    Mira ese cielo. Ves aquella estrella,
    Que entre las otras flgida descuella
          Del mar en el confin?
    Ese es tu hijo tambien. Chispa divina,
    Que brot de tu mente peregrina,
    Y en sus alas llevse un serafin!

        * * *

    Por qu llorar? Feliz t, que amorosa
    Aun puedes suspirar sobre una losa,
          Tibia con tu calor,
    Y aun puedes aspirar el suave aroma
    Del alma de tu hijo, que ora asoma
    En el cielo cual astro de tu amor.




       VII

        LA NIA LEONOR


    Ven  mis brazos, nia encantadora,
    Y mrenme tus ojos con dulzura,
    Que me retratan la mirada pura
    De una hija,  quien recuerdo sin cesar.
    T tambien eres mi hija en el cario
    Pues lo eres de una amiga cariosa,
    Y de tu padre el alma generosa
    Unida est  la mia en amistad.

    Ven  mis brazos, ven, para adormirte
    Te arrullar con versos de cario,
    Y en tu frente mas pura que el armio
    Un castsimo beso imprimir;
    Porque los nios son, Leonor querida,
    Para el hombre una gota de consuelo,
    Para que el poeta inspiracion del cielo
    Que en la pureza y la virtud dan f.

        * * *

    En el seno de tu madre
    Tu frente oculta, ngel mio,
    Cual la gota de roco
    En el cliz de la flor,
    Y mientras el mundo torpe
    No empae de tu cabeza
    El sello de la pureza,
    Duerme tranquila, Leonor.

    Flor delicada y hermosa
    En el jardin de la vida,
    Hoy te miras protegida
    Por el maternal amor.
    Ay! antes que por los cierzos
    Te mire despedazada,
    En esa blanda almohada
    Duerme tranquila, Leonor.

    En esa edad infantil
    Exenta de sinsabores,
    Es tu camino de flores,
    Tu vida sueo de amor;
    Pero antes de penetrar
    A otro camino de abrojos,
    Cerrando tus bellos ojos
    Duerme tranquila, Leonor.

    Paloma de la inocencia
    Tan cndida como bella,
    Tan pura como una estrella
    De la maana en su albor,
    Si quieres vivir feliz
    No dejes tu blando nido,
    Mientras te canto al oido
    Duerme tranquila, Leonor.

    Pimpollo apenas abierto,
    Algun dia sers rosa,
    Que derramar pomposa
    Su perfume embriagador...
    Pero ay! entonces tal vez
    Te oprimirn las congojas!...
    Antes que esparsas tus hojas
    Duerme tranquila, Leonor.

    Tal vez el mundo te brinde
    La copa de los amores,
    Y en ella en vez de dulzores
    Bebas amargo dolor;
    Tal vez serias dichosa,
    Mas mi cario te dice
    Que hoy cual nunca eres felice...
    Duerme tranquila, Leonor.

        * * *

    Triste es la vida, s, bella criatura,
    Pero tambien en ella hay gratas flores,
    Que llenan con suavsimos olores
    El sendero, que lleva  la virtud;
    Hay tambien sus delicias inefables
    En llenar los deberes de la esposa,
    La mision de la madre cariosa,
    Y aliviar la cansada senectud.

    Que la mujer es ngel de la tierra
    Que Dios cre para hermosear el mundo,
    Para que en medio del dolor profundo
    D al corazon el blsamo de paz.
    T no comprendes hoy estas palabras
    Mientras duermes tu sueo de inocencia,
    Mas cuando brille en t la inteligencia
    Mis versos con amor estudiars.




       VIII

       ELIZA EN LA TUMBA


    A dnde fuiste, blanca flor, caida
    Del rbol de esperanza de la vida
            A ese abismo sin fin;
    Cual de la palma al borde de un torrente
    Hoja que arrastra rpida corriente,
    Y la lleva  regiones sin confin?

    Al borde de ese abismo te lloramos,
    Y con vista anhelosa te buscamos
            Sin poderte encontrar,
    Como busca con ansia el marinero
    Al que cay del alto mastelero
    Y se perdi en las ondas de la mar.

    Y tus padres te llaman con ternura,
    Y en esa piedra silenciosa y dura
            Se estrella su dolor,
    Como el llanto que el prpado humedece
    Se retira, se oculta y desaparece
    Al encontrar un mundo sin amor.

    Ya de tu rostro no vern, Eliza,
    Resplandecer la plcida sonrisa,
            Como el rayo de luz
    Cuando brilla la estrella vespertina,
    Que halaga dulcemente y que ilumina
    Cuando la noche tiende su capuz.

    Tu lecho se halla solitario y frio,
    Tu asiento acostumbrado est vacio
            En el paterno hogar,
    Como el nido de cndida paloma
    Que al mirarse con alas, vuelo toma
    Y al cielo sube para no tornar.

    Por qu cambiaste la materna almohada
    De amor y de inocencia perfumada
            Por esa terrenal,
    Cual virgen consagrada  los altares
    Que deja la guirnalda de azahares
    Para dormir en losa sepulcral?

    T dejaste el mundo, virgen pura,
    Porque al probar del mundo la amargura
            Llor tu corazon,
    Y en su llanto se ahog, como esas flores
    Que al derramar suavsimos olores
    Se ahogan con su propia emanacion.




       IX

        CATALINA


    Dios abriendo sus manos desde el cielo
    Distribuye sus dones generosos:
    Al rbol d los frutos deliciosos,
    Y al valle ameno la fragante flor.
    Y la mujer, cual ngel de la tierra,
    Reina de la creacion que ha embellecido,
    Lleva en s como vaso bendecido
    Los grmenes fecundos del amor.

    T, Catalina, eres el dulce fruto
    De una mujer, que cual lozana planta,
    En su corona fresca flor levanta,
    Mientras el fruto de sus ramas d;
    Eres la prenda del cario tierno
    De un noble amigo, que con blando anhelo,
    Guarda esa planta del rigor del cielo
    Cuidndola con amoroso afan.

    Por t, por ellos hoy mi voz levanto
    Para cantar la aurora de tu vida,
    Cual ave que entre rosas escondida
    Canta  la rosa que abre su boton;
    Abre el odo, hermosa miniatura,
    Para escuchar mis blandas armonas,
    Antes que de la tierra las orgas,
    El eco te conturbe el corazon.

    Salve, blanca paloma de inocencia,
    Que por primera vez tiendes el ala,
    Y cuyo pico, que pureza exhala,
    De la vida en el cliz v  beber;
    Vuela, tiende tu cuello blandamente,
    Para que no se agite la onda pura,
    Que levantando la hez de la amargura
    Te ofrecer veneno en vez de miel.

    Bebe una gota al borde de ese cliz,
    Una gota no mas, y en raudo vuelo,
    Como si fueras  buscar tu cielo
    Vuelve  asilarte al seno maternal,
    Porque sin de la pasion al soplo
    Desbordar un torrente enfurecido,
    Que arrastrar  las playas del olvido
    Tu vida y tu inocencia angelical.

    Vuela y vuelve  dormir tranquilamente
    De la esperanza en la divina almohada,
    Por el amor materno perfumada,
    Vuela y vuelve paloma  reposar;
    Y ojal que al abrir tus ojos bellos,
    Por la razon fulgente iluminados,
    De lgrimas no se hallen empaados,
    Ni puedan estas pginas borrar.




       X

        UN AMIGO

       QUE ME ASISTA EN UNA ENFERMEDAD, SIENDO MI MDICO UN AMABLE FILSOFO


    Mi mdico, suaviza mis dolores
    Hablndome de ciencia y poesa,
    Como Platon el tico lo hara
    Perteneciendo al gremio de doctores.

    T en los remedios que haces, viertes flores
    Que impregna la amistosa simpata,
    Y de tu mano brota noche y dia
    Blsamo aliviador de sinsabores.

    Me hallo como el viagero que ha colgado
    Su hamaca entre dos rboles floridos;
    Que envuelto en un ambiente perfumado
    Le acarician sus gajos estendidos;
    Y que al fin se aletarga blandamente
    Y hojas y flores caen sobre su frente.




       XI

       EN UN LBUM


    Es el lbum un libro misterioso
    Donde todos deponen suaves flores:
    All ofrece el amante sus amores,
    Y el amigo su sincera oblacion;
    All estn los recuerdos del hermano,
    Del padre, del amigo y del esposo,
    Y el crugir de sus hojas, armonioso,
    Es un eco del tierno corazon.

    Es el lbum un ara consagrada
    Al candor, la virtud y la belleza,
    Donde ella, reclinando su cabeza,
    Melanclica piensa en lo que fu:
    All llega el poeta y el artista
    Para quemar su incienso  la hermosura,
    Para ofrecerla alguna rosa pura
    Que ella en su seno secar tal vez.

    All tambien se acerca el peregrino,
    Para doblar humilde la rodilla
    Ante la hermosa, en cuyas sienes brilla
    La corona que adorna  la virtud;
    Y cuya frente cndida y serena,
    Como el disco argentado de la luna,
    Que se refleja en plcidas lagunas,
    Del corazon refleja la quietud.

    Yo el peregrino soy que arrodillado
    Ante el altar modesto de tus lares,
    Culto rindo  los genios tutelares
    De la mansion tranquila del placer;
    Y al contemplarte  t bajo su amparo
    Admiro en t la madre cariosa,
    Y las virtudes de la casta esposa,
    Flores que brota el alma de mujer.

    Yo soy el peregrino que cruzando
    Del Andes la region encanecida,
    Admir entre las nieves escondida
    Una flor de bellsimo color:
    Aquella flor en medio del desierto
    Me hizo olvidar de la aridez del suelo,
    Y encontr en el camino algun consuelo
    Recordando lo suave de su olor.

    T eres la flor que he visto en este valle,
    Y cuando de l me aleje mi destino
    Recordar en el spero camino
    Tus virtudes, tu gracia y candidez;
    Y este recuerdo en tu lbum estampado
    Es la huella fugaz del pasagero,
    Que al pasar  la sombra del palmero
    Su cifra misteriosa grava al pi.




       XII

       QU PODR DECIR

(EN EL LBUM SIN VERSOS DE UNA JVEN ESPOSA!)


    Todos dicen, Seora:--lbum sin versos
    Es arpa no encordada todava,
    Donde duerme tranquila la armona
    Esperando la suave vibracion;
    Y que si el vate arroja una palabra
    En el mar de sus hojas incoloras,
    Se estremecen sus pginas sonoras
    Cual rbol que sacude el aquilon.

    Oh! no es cierto! sin duda quien tal dijo,
    Jamas tu lbum pursimo ha tenido,
    Porque entonces habria all leido
    Lo que en sus hojas blancas yo le:
    Lo que se le en las ondas de los rios
    Cuando la blanca luna los colora;
    Lo que se le en las nubes del aurora
    Entre celajes de oro y de carmin.

    Qu podr yo decir, que ya no diga
    Esta pgina blanca de azucena?
    Aqu se v lucir pura y serena
    Tu frente que sell la castidad;
    Aqu se leen tus albos pensamientos
    Y la inefable candidez de tu alma,
    Y una elocuente imgen de la calma
    En la apacible vida del hogar.

    Aqu toda tu vida est en compendio
    Donde dice con cifra misteriosa:
    Bella argentina, madre cariosa,
    Esposa tierna... qu mas quieres, d?
    Yo te juro que todo cuanto he dicho
    Diciendo est tu libro en su pureza,
    Y en su nivea blancura hay mas belleza
    Que la que el nmen puede darte  t.

    Tampoco creas que el pensil mas bello
    Pueda exalar mas inefable aroma,
    Cuando el aurora en el oriente asoma
    Y la tierra le ofrece su ovacion;
    Que aqu, de las domsticas virtudes
    Un misterioso olor llena el ambiente,
    Que baa al peregrino blandamente
    Si se acerca  tu umbral con emocion.

    Todo lo dice un libro inmaculado
    Para espresar una existencia pura,
    Y esa misma elocuencia, la natura
    Manifiesta en el agua y en la flor;
    Pero si algo deseas, jven bella,
    Que en este lbum pursimo te diga,
    Dir:--El cielo tu existir bendiga
    Bajo el ala azulada del amor.

    Puedas volver al seno de tu patria
    En brazos del esposo que te adora,
    Y esa prole que el alma te enamora
    Le d dias de gloria y esplendor.
    Mi voto es tal, y el corazon me dice
    Que si mi patria fuese tu familia,
    Pasaria su noche de vigilia
    Y brillaria de esperanza el sol.




       XIII

        UN AMIGO

     DEVOLVINDOLE UN LIBRO DEL QUE UNA MANO QUERIDA HABIA ARRANCADO
     UNOS VERSOS DEL AUTOR, Y QUE FUERON REEMPLAZADOS POR LOS
     SIGUIENTES:


    Los tristes _ecos_ que  mi humilde _lira_
    En otros dias arranc el dolor,
    Hoy lo destroza con su bella mano
    El ngel puro que me di su amor.

    As el guardian que vela sobre el hombre
    Si v en su frente el polvo sombrear,
    Tendiendo el ala, cual la seda blanda,
    Quiere la mancha de su sien borrar.

    Aquellos versos fueron lneas truncas
    Que en arenas movibles escrib,
    Al borde del torrente de la vida,
    Y que borradas por un soplo v.

    Mas, nada importa que mis pobres versos
    En este libro vuestro ya no estn,
    Cuando otros astros de esplendor eterno
    Entre sus hojas relucir se ven;

    Y si del cielo el estrellado manto
    Ligera nube empaa su esplendor,
    La faz hermosa de los astros luce
    Si un viento leve limpia ese vapor.

    Pero dirisme que un lunar es bello,
    Y en blanco seno fnebre crespon,
    O en negros rizos un jazmin nevado
    Que en su contraste forma la ilusion.

    Pero no es bello el yuyo en los jardines,
    Ni negra sangre en grato rosicler,
    Ni las gotas de lodo salpicado
    Sobre tnica blanca de mujer.

    Al reemplazar mis versos con mis versos
    Pienso que los dedico  la amistad,
    Y si en el cambio poco se adelanta
    En algo apreciareis la voluntad:

    Fueron los unos quejas de mi alma
    Que en horas solitarias exhal,
    Al ensayar las cuerdas de la lira,
    Y entrar al mundo con incierto pi;

    Y estos no tienen msticos perfumes
    Del balsmico aliento del Seor,
    Ni del artista los ligeros tintes,
    Ni el trazo fuerte del pensar creador.

    Son el aroma de las flores secas,
    Ecos errantes de cancion fugaz,
    Gotas amargas  la vez que dulces
    Con que el destino humedeci mi faz.

    No me pidais los versos arrancados
    Que arrebat en su soplo el huracan,
    Y que marchitos cual la flor de otoo,
    Mstios y tristes por el suelo van.

    Ya no se pueden levantar del suelo,
    Pues son cual hojas de papel fugaz,
    Que aun despues de quemadas tienen forma,
    Y si se tocan son polvo y no mas.

    As se pasan los serenos dias
    Y uno por uno bajan de la sien,
    Y al levantarlos de la tierra fria,
    Polvo y ceniza son ellos tambien.




       XIV

       UNA FLOR DEL ALMA

( UNA AMIGA ANCIANA)


    Yo te diera una flor de los jardines
    Para adornar tu blanca cabellera
    Si su vida no fuese tan ligera
    Que nace, brilla y muere con un sol;
    Y darte quiero cosa mas durable
    Que no marchite el viento del olvido,
    Y que apesar del tiempo transcurrido
    Guarde siempre su aroma y su color.

    Como hay una que llaman _flor del aire_,
    Hay otra que se llama _flor del alma_,
    Que  veces brota en apacible calma,
    O al soplo de la recia tempestad:
    Nacida en horas quietas y serenas
    Hoy te ofresco una flor del alma mia,
    Baada en el raudal de simpata
    Que la vieja amistad hace brotar.

    Toma esa flor humilde  inodora,
    Y si quieres que viva eternamente
    Bala con el rayo de occidente
    Que en tus sienes aun vierte resplandor;
    Refrsquela el recuerdo de otros aos,
    Reanmela benvola sonrisa,
    Y que de dos edades una brisa
    Le preste su perfume y su frescor.

    Mas antes de hacer esto, mira el caliz
    De la flor que te ofresco, y escondida
    Hallars una lgrima vertida,
    Que en la aurora cay sobre el vergel:
    Vierte otra gota en tu sereno ocaso,
    Que dos gotas de llanto derramadas
    Son amargas, si se hallan separadas,
    Y juntas son dos lgrimas de miel.




       XV

       MI ESTRELLA

    Tu eres la estrella que mis pasos guias
    En el camino del desierto mundo,
    Y de tu lumbre el esplendor divino
                Siempre me alhaga.

    ECHEVERRIA.


    La corona de fuego
    Del astro, rey del dia,
    Entre la onda fria
    Del mar, se sumerji;
    Y la apacible noche,
    Su frente plateada
    De estrellas coronada,
    Serena levant.

    Alza tu vista al cielo
    Y admira ese diamante,
    Que brilla rutilante
    Sobre tu blanca sien:
    Amiga, esa es la estrella
    Que unida  mi destino,
    Siempre alumbr el camino
    Que me condujo al bien.

    Ella es la precursora
    De las felicidades,
    Que en mstias soledades
    Me viene  consolar;
    La que al venir yo al mundo
    Luci en el firmamento,
    Cual si el divino aliento
    La hiciera all brotar.

    Cuando perd la senda
    Que  t me conducia,
    Yo v nube sombra
    Turbar su claridad;
    Pero brill risuea
    Cuando te hall amorosa,
    Y en tu cabeza hermosa
    Verti su claridad.

    Cuando al cruzar los mares
    Se ha entristecido mi alma,
    Me ha inoculado calma
    Su rayo celestial;
    Y si las tempestades
    Mi nave han combatido,
    Al punto se ha encendido
    Cual mstico fanal.

    Lejano de mi patria,
    Errante, desterrado,
    Su luz me ha acompaado
    Do quiera que yo fu,
    Como un reflejo tnue
    Del Argentino suelo,
    Que plcido consuelo,
    Derrama desde all.

    Tu ser identifica
    Con esa blanca estrella,
    Porque de tu alma bella
    Parece el resplandor;
    Y as, la luz suave
    Que irradia tu semblante,
    Cual lmpara brillante
    Presidir al amor.

    Su blanquecino rayo
    Emanacion del cielo,
    Como plateado velo
    Te envuelve al derredor,
    Y de tu frente en torno
    Te forma una diadema,
    Cual luminoso emblema
    De un ngel del Seor.

    Pidamos  los cielos
    Que unidas nuestras almas
    Entre cerleas palmas
    Se eleven hasta Dios;
    Y que esa blanca estrella
    Que es de otros mundos viso,
    Sea en el paraiso
    La tumba de los dos!




       LIBRO QUINTO

       IMITACIONES Y TRADUCCIONES




       I

       EL SALMO DE LA VIDA

(_De Longfellow_)

       LO QUE EL CORAZON DEL JVEN DICE AL SALMISTA


      Oh! no me digas que la vida es sueo
    Triste salmista en tu cantar amargo,
    Porque el alma no vive en el letargo
    Que es de la muerte plido diseo.

      La vida es real y su destino es srio,
    Y no es su fin en el sepulcro hundirse;
    Que ser polvo y en polvo convertirse
    No es del alma el divino ministerio.

      Ni es del hombre la senda  el destino
    El reposo, el dolor ni la alegria,
    Sino la accion, para que cada dia
    Avance una jornada en su camino.

      Que la ciencia es muy larga, el tiempo estrecho,
    Y el corazon mas varonil y fuerte,
    Bate el fnebre paso de la muerte
    Cual velado tambor dentro del pecho.

      En el vivac del mundo, alza tu escudo!
    En el campo de accion, arma tu diestra!
    S un hroe de la vida en la palestra,
    Y no el rebao que se arrea mudo!

      Del porvenir los pasos son inciertos:
    Vive y obra sin tregua en el presente,
    Tu corazon en t, Dios en tu mente!
    Deja al pasado sepultar sus muertos!

      Los hroes que en tu mente divinizas
    Te muestran que la vida es noble y bella,
    Y ellos te ensean  estampar la huella
    Del tiempo en las arenas movedizas.

      Tal vez algun hermano fatigado
    Nufrago de los mares de la vida,
    Recobre aliento en su alma dolorida
    Al encontrar tu paso sealado.

      De pi, en accion, con varonil pujanza!
    Y el corazon dispuesto  todo evento,
    Sigamos de la vida el movimiento
    Guiados por el Trabajo y la Esperanza.




       II

       EL CEMENTERIO DE CAMPAA

(ELEGA DE THOMAS GREY)


    Resuena el bronce al apagarse el dia,
    Muge el rebao en torno del vallado,
    Y el labrador regresa  su alqueria
    Dejndome de sombras circundado.

    Ya se borra el paisage entre las nieblas:
    Callada est la atmsfera tranquila:
    El insecto murmura en las tinieblas,
    Y se oye el co de lejana esquila.

    All en la torre que visti la yedra
    Su luz derrama la naciente luna,
    Y el buho errante de una en otra piedra
    Con su queja las ruinas importuna.

    Aqu  la sombra de olmos y de abetos
    En tumbas que la grama festonea,
    Duermen en tierra, ya por siempre quietos,
    Los rsticos abuelos de la aldea.

    Ya no ir  despertarlos en su lecho
    La brisa matinal embalsamada,
    Ni oirn cantar en su pajizo techo
    El gallo anunciador de la alborada.

    Ya no recibirn junto  su hoguera
    De la esposa solcitos cuidados,
    Ni sus hijos despues de larga espera
    En sus rodillas se vern sentados.

    Ellos la mies ante su hoz rindieron,
    Y el surco abrieron en la dura gleba,
    Ellos al bosque secular vencieron
    Y  par del buey se ataron  la esteva.

    De la ambicion insana preservados
    Su vida oscura fu, sus penas leves...
    Mas no por esto sean despreciados
    Del pobre los anales simples, breves!

    Del orgullo la pompa deleznable,
    La opulencia, el poder y la belleza,
    A todo llega su hora inevitable:
    De la gloria el camino va  la huesa.

    Sobrbios de la tierra! nada importa
    Que estas tumbas no ostenten un trofeo,
    Ni que en templo que mrmoles soporta
    No se eleve en su honor un clamoreo.

    El sepulcro y el busto cincelado
    Puede acaso dar vida al polvo inerte?
    Resuena acaso el canto levantado
    En los oidos sordos de la muerte?

    Cabezas que anim fuego sagrado,
    Manos dignas del cetro y de la lira,
    Yacen talvez en tmulo ignorado
    En este campo que ninguno admira.

    No leyeron el libro portentoso
    Que enriquece del tiempo la corriente:
    La pobreza con soplo silencioso
    Congel de sus gnios el torrente.

    As la mar en su insondable seno
    Guarda la perla honor de una corona;
    As la flor lejos del prado ameno
    Da su fragancia en solitaria zona.

    Tal vez aqu hay un Hampden sin historia
    Que afront de su campo  los tiranos,
    O algun Milton sin cantos y sin gloria,
     un Cromwell puro, con incruentas manos.

    No domin su voz en el Senado,
    Ni fu su lote ruinas y despojos,
    Ni leyeron su fin predestinado
    De una nacion en los inquietos ojos.

    Pero si el crmen no marc sus pasos,
    Si al slio entre matanzas no se alzaron,
    Ellos al mundo con impos brazos
    De la piedad las puertas no cerraron.

    No negaron su oido  la conciencia,
    Ni el pudor sofocaron torpemente,
    Ni tributaron culto  la opulencia
    Con inciensos quemados en la mente.

    Lejos de la contienda fratricida
    Sus deseos jamas se descarriaron,
    Y  lo largo del valle de la vida
    Una quieta existencia atravesaron.

    Sus huesos protegidos del insulto
    Descansan bajo rudos monumentos,
    Y un epitafio pide en verso inculto
    Un suspiro al viagero, unos momentos.

    Es su edad y su nombre aqu esculpido
    Una elega para el tosco aldeano,
    Y un texto por el tiempo carcomido
    Conforta al moralista comarcano.

    Por qu el despojo de este ser inquieto
    No se resigna al misterioso olvido,
    Y el mundo deja con pavor secreto
    Mirando atras con ojo amortecido?

    Es porque el alma en nuestro ser revive
    Guardando el ojo una piadosa gota,
    Que hasta en la tumba la natura vive
    Y el fuego estinto de cenizas brota.

    Oh tu! que cantas la honradez sin gloria
    En estas lneas que inspir la muerte,
    Tal vez alguno guarde tu memoria,
    Y quiera un dia averiguar tu suerte.

    Feliz entonces si un pastor anciano
    Pueda decir:--La estrella matutina
    Le vi mil veces recorrer el llano,
    Sorprendindole el sol en la colina.

    All,  la sombra de la encina aosa
    Pasaba el abrasado mediodia,
    Y all, sentado en su raiz nudosa
    El rumor del arroyo le embebia.

    Al cruzar por el bosque silencioso
    En sus ojos las lgrimas brillaban,
    Murmurando con tono lastimoso
    Voces que amor  pena revelaban.

    Un dia no le v sobre el collado,
    Ni sentado de su rbol  la sombra,
    Ni en el bosque, ni arroyo sosegado,
    Ni entre el brezal que la pradera alfombra.

    En fnebre ataud al otro dia
    Le v llevar al campo de los muertos:
    Llega, y leers en esa losa fria
    El epitafio de sus huesos yertos:


       EPITAFIO

    Yace envuelta en el polvo la cabeza
    De un jven que vivi desconocido:
    Puso en su frente el sello la tristeza
    Y el estudio su tinte indefinido.

    En su alma la bondad tuvo un abrigo,
    Di  la miseria simpata y lloro,
    Colm Dios su ambicion con un amigo,
    Y as parti su amor y su tesoro.

    Sus virtudes no pongas en balanza
    En la mansion solemne del terror:
    Yace en brazos de trmula esperanza,
    A los pis de su Padre y su Seor!




       III

       EL APSTOL DE BERANGER

(DEDICADO  LAMENNAIS)


     dnde vas?--Voy  salvar al mundo
    Propagando de Dios la ley de amor.
    --Apstol, tu labor ser infecundo,
    Ven al festin, y enjuga tu sudor.
    --No, no: yo voy  emancipar el mundo
    De Dios, siguiendo santa ley de amor.

     dnde vas?-- predicar al hombre
    La justicia, la paz, la caridad!
    --No corras ay! en pos de un vano nombre
    Que jamas se convierte en realidad.
    --No, no: yo voy  predicar al hombre
    La justicia, la paz, la caridad!

     dnde vas?-- las humanas almas
    Voy  ensear la senda de los cielos.
    --Busca otro triunfo entre gloriosas palmas
    Consagrando  la musa tus desvelos.
    --No, no: yo voy  las humanas almas
    A ensear el camino de los cielos.

     dnde vas?-- alzar en las campaas
    Templos al Dios que cria la gramilla.
    --Huye del precipicio en las montaas,
    Teme de bandoleros la gavilla.
    --No, no: yo voy  alzar en las campaas
    Templos al que bendice la gramilla.

     dnde vas?--En medio  las ciudades
    Voy  purificar los corazones.
    --Deten, que si al impo no persuades
    La rabia exaltars de las pasiones.
    --No, no: yo voy en medio  las ciudades
     curar los viciados corazones.

     dnde vas?--Buscando al aflijido
    Para decirle: Solo Dios es fuerte!
    --Ah! teme al poderoso envanecido,
    Y que el esclavo contra t despierte!
    --No, no: yo voy buscando al afligido
    Para decirle: Solo Dios es fuerte!

     dnde vas?-- recorrer la tierra
    Confortando creyentes que flaquean.
    --Qu! la edad, las fatigas y la guerra
    No han domado tus sienes que blanquean?
    --No, no: yo voy  recorrer la tierra,
    Y  confortar creyentes que flaquean.

     dnde vas?-- quebrantar los yugos
    Con que oprimen al pueblo los tiranos.
    --Tiembla! te entregarn  los verdugos,
    Y el pueblo inerme batir las manos.
    --No, no: yo voy  quebrantar los yugos,
    Con que oprimen al pueblo los tiranos.

     dnde vas?-- confesar mi culto
    En presencia del Juez y sus lictores.
    --Se perder tu voz en el tumulto
    Que alzarn los serviles oradores.
    --No, no: yo voy  predicar mi culto
    En presencia del juez y sus lictores.

     dnde vas?--Voy  entregar mi cuello
    Sobre el cadalso donde Dios me aguarda.
    --D una palabra y de tu gracia el sello
    Pondr la mano que las leyes guarda.
    --No, no: yo voy  doblegar mi cuello
    Sobre el cadalso donde Dios me aguarda.

     dnde vas?--Entre ngeles divinos
     descansar en brazos de mi Dios.
    --T nos conviertes; sigue tu destino!
    En tu sepulcro llorarn!  Dios!
    --S! s: yo voy entre ngeles divinos
     descansar en brazos de mi Dios!




       IV

       LO QUE ES AMOR

(IMITACION DE V. HUGO)


    Al principio, el amor es un espejo,
    Do la coqueta busca su reflejo
          Llena de vanidad:
    Mas tarde al corazon d grata calma
     inoculando la virtud en el alma
          La impregna en castidad:
    Y luego es un abismo en que la mano
    Un borde de que asirse busca en vano,
          Y resbalan los pis:
    Como sucede al nio, que inocente,
    Se contempla y se baa en una fuente,
          Y se ahoga despues!




       V

       VIVO EN ELLA

(IMITACION DE BYRON)


      Hay un hilo misterioso
    Tan unido al de mi vida,
    Como liana entretegida
    De grueso tronco al redor;
    Nunca el hacha del destino
    Conseguir separarlos,
    Que  los dos ha de cortarlos
     conservar  los dos.

      Hay un ser en cuyo rostro
    Mis ojos se han detenido,
    Y en su mirada han bebido
    Felicidad y placer;
    Este ser, durante el dia
    Me encanta con su belleza,
    Y cuando la noche empieza
    Viene  encantarme tambien.

      Hay una voz armoniosa
    Cuyos mgicos acentos
    Despiertan los sentimientos
    Que guarda mi corazon;
    Y no quisiera escuchar
    De serafines un coro,
    Si esa voz que tanto adoro
    No se uniera con su voz.

      Hay un rostro celestial,
    Que si el rubor lo colora
    El corazon enamora,
    Y espresa el mas puro amor;
    Pero en cada despedida
    Palidece su semblante,
    Y mas que su lbio amante
    Me dice su turbacion.

      Hay un seno todo mio
    Donde reclino mi frente,
    Cuando el dolor inclemente
    Viene mi pecho  turbar;
    Hay lbios que solo se abren
     mis lbios con encanto,
    Y ojos que vierten un llanto
    Que al mio se v  mezclar.

      Hay dos puros corazones
    Tan estrechamente unidos,
    Que de los dos los latidos
    Se responden  la par:
    Unos mismos sentimientos
     los dos  un tiempo agitan,
    Y si  un tiempo no palpitan
    Cesarn de palpitar.

      Hay dos almas que se buscan
    Y que en un amor se encienden,
    Ellas tan bien se comprenden,
    Que al llegarse  separar...
    Separarse! No es posible!
    Que si lo estuvieron antes
    Esas dos almas amantes
    Hoy forman una no mas.




       VI

ADIOS!

(IMITACION DE BYRON)


    Adios, adios! si el ruego del que adora
    Llega al oido que mi voz implora,
    Tu nombre subir al trono de Dios,
    Y en alas de los ngeles llevado
    Mientras al cielo suba atribulado,
    Murmurar en la tierra adios, adios!

    Los ojos secos y sin voz los lbios
    No recuerdo del mundo los agravios,
    Que agravios nunca ha habido entre los dos;
    Pero al tenderte cariosa mano
    Acurdate que te he adorado en vano
    Para decirte al fin adios, adios!




       VII

       LA SANTA ALIANZA

(IMITACION DE BERANGER)


    La paz hermosa descendi  la tierra
    Sembrando su camino de oro y flores
    Apagando del genio de la guerra
    Con su aliento los rayos destructores.
    Ah! dijo ella en el valor iguales
    Hijos todos del mundo americano,
    Pueblos, formad una Santa-Alianza
              Y presentaos la mano.

    Infelices! el odio va  mataros:
    Sufris penoso y agitado sueo:
    Abandonais el bien para amarraros
    En el carro triunfal de vuestro dueo.
    Inmenso es vuestro hogar, y en l hay sitio
    Para el rico y el pobre y el anciano.
    Pueblos, formad una Santa-Alianza
              Y presentaos la mano.

    Dais fuego del vecino  la techumbre
    Y el aquilon lo lleva  vuestro lado,
    Y al resplandor de la siniestra lumbre
    La reja cae del brazo mutilado.
    En el lmite estrecho que os separa
    Nada est puro del licor humano.
    Pueblos, formad una Santa-Alianza
              Y presentaos la mano.

    En las ciudades do el incendio brama
    El cacique con ltigo sangriento,
    Abusando del triunfo que le infama
    Marca y cuenta los hombres ciento  ciento.
    Dbil rebao que se inclina inerme
     un yugo  deshonroso  inhumano!
    Pueblos, formad una Santa-Alianza
              Y presentaos la mano.

    Enmudezca la trompa fratricida
    Y cure la piedad vuestros dolores,
    Sin prodigar vuestra preciosa vida
    Ni  torpes demagogos ni  opresores.
    De los meteoros conjurad la influencia:
    Disiparnse como el humo vano.
    Pueblos, formad una Santa-Alianza
              Y presentaos la mano.

    Si, libre en fin, Amrica respire,
    Sobre el pasado caiga espeso velo,
    Y al son de dulce lira que suspire
    Quemad inciensos, fecundad el suelo;
    Y la riqueza guiando  la esperanza
    Recojer los frutos del verano.
    Pueblos, formad una Santa-Alianza
              Y presentaos la mano.

    As dijo la vrgen adorada
    Y la tierra de amor se estremeci,
    Y de brillantes flores esmaltada
    Como en la primavera se mir.
    Ah! que se olvide el nombre de estrangero,
    Que el estrangero sea nuestro hermano.
    Pueblos, formemos una Santa-Alianza
              Y enlacemos la mano.




       VIII

       EL PESCADOR DE PERLAS

(IMITACION DEL FRANCS)


    Cuando la reina, su soberbia frente
    Quiere adornar con joya refulgente,
            De precio sin igual,
    Le dice al pescador:--Baja  los mares,
    Y rbale  sus genios tutelares
    La perla de sus urnas de cristal.

    Y el pescador con nimo sereno
    Del mar se precipita al hondo seno...
            Al sepulcro talvez!
    Y por las frias ondas arrastrado
    Arranca su tesoro al mar airado,
    Que lleva de su reina ante los pis.

    Yo soy el pescador, amiga mia,
    T eres la reina, que si acaso un dia
            Pidieses  mi ardor
    Una joya de adorno  tu belleza,
    Como esclavo, en el mar de mi cabeza
    Fuera  buscar la perla del amor.




       IX

        UNA MUJER

(IMITACION DE VICTOR HUGO)


    Si fuese rey, te diera mi corona,
    Y mi imperio desde una  la otra zona,
    Del mar undoso las flotantes quillas,
    Mis vasallos postrados de rodillas,
    Por obtener de t, mujer amada,
            Tan solo una mirada!

    Si fuese Dios, te diera los espacios,
    Y las nubes de grana y de topacios,
    Esos astros que pueblan los confines,
    Y el coro de celestes serafines,
    El mar, la luz, del cielo el embeleso,
            Tan solo por un beso!




       X

        COLON

(IMITACION DE SCHILLER)


    Voga, voga con nimo valiente
    Empuando el timon con firme mano,
    Y no te arredre ese murmullo vano
    Del vulgo necio y del motin rugiente.

    Marcha, marcha derecho al Occidente:
    All de un nuevo mundo est el arcano,
    Que adivin tu genio soberano,
    Y que ves con los ojos de la mente.

    Fate en Dios cuando los mares sondas,
    Que si no existen mundos ignorados,
    Han de surgir del seno de las ondas:
    Naturaleza y genio son aliados,
    Y todo cuanto el genio ha prometido
    Naturaleza siempre lo ha cumplido.




       XI

       EL UTOPISTA RIVADAVIA

(FRAGMENTOS TRADUCIDOS DE UN CANTO EN HONOR DE RIVADAVIA TITULADO: LES
       BREVIS MERINOS DANS LA RIO DE LE PLATA POR CRLOS PELLEGRINI.)


       I

    En un tiempo la pobre campesina
    Erraba por las pampas peregrina,
    Y era su prole, bendicion del cielo,
    Una calamidad, un desconsuelo,
    Que las puertas del rico le cerraba,
    Cuando sus puertas, trmula pisaba.
    El avaro veia en la familia
    Solo bocas hambrientas de vigilia,
    Y guardaba su estancia y su riqueza
    Con un gaucho y un perro en la maleza.


       II

    Oh t, que con proftica mirada
    Trajiste  esta comarca desolada,
    El hermoso rebao, cuyo seno
    De noble sangre y de riquezas lleno,
    Verti  raudales la simiente rica
    Que nuestra innoble raza purifica!

    Haley te precedi con valenta,
    Pero vctima fu de su osada.
    Su rebao no bien aclimatado,
    Fu por ardiente fuego devorado:
    Al resplandor de rojas llamaradas
    Se alzan las vacas, y huyen espantadas,
    Y el toro mujidor, despavorido,
    Huye y deja al ternero desvalido.
    Pero la oveja del incendio al brillo,
    No abandona  su dbil corderillo,
    Y en el crculo ardiente y chispeante
    Busca  sus compaeras anhelante!
    Y la majada muere en la llanura,
    Vctima de su union y su ternura!
    Ay! no se v en el herial humeante
    Sino el rebao unido y espirante,
    Y un pastor que entre ruinas se lamenta
    Cuando los muertos de su campo cuenta!
    As arrastra su cruz en este mundo
    El promotor de todo bien fecundo:
    Que no alcanzamos nunca un adelanto
    Que no reguemos con amargo llanto.


       III

    Oh Rivadavia! tu alma generosa
    Hoy preside esta fiesta deliciosa,
    Y tu nombre querido, en dulce coro
    Brota del corazon, hmedo en lloro!
    Cun hermosa es tu gloria! Es preferible
    Al cruento lauro del adalid terrible!
    Seres virtuosos honran tu memoria,
    Y sus virtudes son tu eterna gloria:
    El nuevo habitador de la llanura
    El bienestar te debe y la ventura,
    Y el sudor enjugando de su frente
    Lleva al labio la copa alegremente,
    Y la madre despues del esquileo
    A sus hijos ensea el deletreo.

    De tu existencia un mnimo segundo
    Produjo un beneficio tan fecundo!
    De tu carrera un punto imperceptible
    Regener este pueblo perfectible!
    Oh, bien mereces ser llamado sabio,
    Que en tu alabanza se desate el labio,
    Que tu sepulcro en lgrimas baemos,
    Y que tu noble imgen perpetuemos!




       XII

       AMOR SECRETO

(REMINICENCIAS)[12]


    Si te dijese: te amo! qu diras
    Mujer hermosa de azulados ojos?--
    Quiz encendida contra m en enojos
    Con tu crudo rigor me mataras.

    Si te dijese:--En t tan solo pienso,
    ngel hermoso de cabellos de oro!--
    Al ver brotar de la pasion el lloro
    Rechazaras mi amoroso incienso?

    Si dijese:--Tu imgen solo veo;
    Vrgen pura, de rostro de azucena!--
    Con esa voz que el alma me enajena
    Me diras risuea:--No lo creo.

    Si dijese: Por t tan solo vivo!
    Esbelta ninfa, la del talle airoso!--
    Tal vez volviendo tu semblante hermoso
    Me contestras con acento esquivo.

    Si dijese:--Feliz el que t adores,
    Graciosa nia, de amorosa boca!--
    Abriendo el labio que al amor provoca
    Me llenarias de speros rigores.

    Y te amo mas que  las hermosas flores
    Cuyo grato perfume nos embriaga,
    Mas que  la brisa que la frente halaga
    Del esto en los clidos rigores.

    Yo te amo, por tu gracia y gentileza,
    Por tus ojos azules como el cielo,
    Por tus cabellos que cual aureo velo,
    Tiendes sobre tu anglica cabeza.

    Mas, te amo en mi interior, sin esperanza,
    Como  vrgen en ara colocada,
    En donde la criatura arrodillada
    De sus pecados el perdon alcanza.

    Si es una ofensa amarte en el secreto,
    Yo rogar  tu bondad inmensa,
    Que como Dios perdona toda ofensa
    Perdones un amor puro y discreto.

    Culpa es de Dios que te hizo tan hermosa
    Si yo te adoro con pasion ardiente,
    Culpa es de Dios si en mi abrasada mente
    Vive solo tu imgen amorosa.

    Culpa es de Dios de mi alma el estravo...
    Mas dije mal, la culpa es de tus ojos,
    En los cuales, brillando entre sonrojos,
    Amor no busco por no hallar desvo.

    Por eso te amo como  blanca estrella
    Que resplandece en el inmenso cielo,
    Y que sin alcanzarla desde el suelo,
    La contemplase siempre pura y bella.




       XIII

ADIOS!

(LA LTIMA CANCION DE BERANGER)


    Voy  morir! Ya todo me lo anuncia:
    Madre adorada, patria mia Adios!
    Ultimo nombre que mi voz pronuncia,
    Quin te ador en el mundo mas que yo?
    Yo te d las primicias de mi lira
    Y al entregar el alma  su Criador,
    Tu nombre oh patria! con mi acento espira!
    Por tanto amor una lgrima Adios!

    Cuando los reyes en su triunfo impo
    Tu cuerpo hollaban con su carro atroz,
    Hijo constante en tu dolor sombro,
    Yo te brindaba el blsamo de amor.
    Mas grande que en el triunfo en tu caida
    Tu sacrificio el cielo consagr:
    Tu sangre ha sido el riego de la vida
    Que fecund la libertad Adios!

    En mi sepulcro encomendarte quiero
    Las prendas que aqu deja el corazon:
    Algo debes oh patria! al jornalero
    Que en tus mieses jamas se aliment.
    Para que  todos llegue mi plegaria
    Cuando percibo ya la luz de Dios,
    Aun sostengo mi piedra funeraria...
    El brazo cae... la piedra cae... Adios!


FIN DE LAS RIMAS




NOTAS

NOTA 1--PGINA 13

CANTO  LA DERROTA DEL QUEBRACHO


Esta composicion, escrita bajo la impresion que caus en Montevideo la
noticia de aquel desastre, se public por la primera vez en una Corona
Fnebre dedicada  la memoria de Rufino Varela,  cuya formacion
contribuyeron todos los poetas argentinos que han consagrado sus cantos
 la libertad. Don Juan Mara Gutierrez, que escribi la interesante
biografa que precede  esa coleccion, dijo con este motivo:

    Sobre la tumba sangrienta
    Que abri el plomo del tirano,
    Donde reposa un hermano
    Que me di la sociedad,

    Derramaron ya las flores
    De potica armona,
    Vates de la patria mia,
    Bardos de la libertad.

La composicion que hoy se publica difiere algun tanto de la primitiva,
pues ha sido limada por su autor al tiempo de correjir las pruebas, que
sin agregarle ninguna estrofa nueva ha suprimido de ella muchas que no
correspondian  la entonacion general del canto, lo que le ha hecho
conocer la verdad de aquella observacion de Alfieri en sus _Memorias_,
cuando hablando de los tres aos que emple en correjir las pruebas de
sus obras poticas, dice que sin esta ltima correccion todo el trabajo
de su vida habria sido perdido, tan cierto es, aade, que el colorido y
la lima forman una parte esencial de toda poesa. El ttulo tambien ha
sido variado.


2--PGINA 10

    La pluma manejando con la udosa lanza
    N'hua mao sempre  espada, n'outra  penna.

    CAMOENS--_Lusiadas._


3--PGINA 12

    No veo el alta torre del magestuoso templo,
    Cuyo crculo cubre la gloria con sus alas,
    Porque est acribillada de las rujientes balas
    Que el caon argentino lanzra  Wicteloke.

Las torres de la iglesia de Santo Domingo, donde se refugi la columna
del coronel Pack que fu hecha prisionera en la segunda invasion de los
ingleses, y que conserva todavia las cicatrices de las balas de caon
disparadas desde la fortaleza.


4--PGINA 12

    No veo aquellos muros que consagr la historia,
    Cuando asilado en ellos ejrcito estrangero
    El pueblo omnipotente, con ademan severo,
    Hizo rendir la espada del bravo Berresford.

La Fortaleza de Buenos Aires, antigua morada de los Vireyes. En la
primera invasion de los ingleses, Berresford, atacado por todas partes
por el pueblo, tuvo que encerrarse dentro de sus muros con todo su
ejrcito, resuelto  hacer resistencia,  por lo menos con el objeto de
obtener una capitulacion honrosa; pero al aspecto del pueblo armado que
se disponia  marchar al asalto, arri la bandera inglesa y se rindi 
discrecion entregando su espada, terminando as la clebre jornada de la
Reconquista, en que los argentinos se midieron por la primera vez con la
primera potencia del mundo.


5--PGINA 12

    No veo el foro inmenso, do fueron nuestros padres
    A usar de los derechos que Dios les concedia.

La plaza de la Victoria, donde hoy se levanta la pirmide de Mayo, en
conmemoracion de haberse reunido en ella el pueblo de Buenos Aires,
dando as el primer paso en el sendero del sistema representativo 
iniciando con ella la emancipacion total del continente americano.


6--PGINA 12

    Ni el balconaje rstico donde el cabildo un dia,
    La alta soberana del pueblo proclam.

La galeria desde donde anunci el Cabildo la instalacion de la primera
Junta Revolucionaria, nombrada  peticion del pueblo el 25 de Mayo de
1810.


7--PGINA 12

    Leopardos, quinas, leones mirar con emocion.

Alusion  las banderas inglesas, brasileras y espaolas conquistadas por
la Repblica Argentina en sus guerras con estas tres naciones; las
cuales existen en los templos de Santo Domingo, La Merced y la Catedral
y solo se desplegan en las grandes festividades cvicas.


8--PGINA 12

    Oh, Patria! como esclava suspiras en cadenas.

Esta composicion fu escrita en Mayo de 1838.


9--PGINA 16

    El escuadron de Maza
    Sin casco ni coraza
    Se avanza con valor.

Tal era el nombre del escuadron que mandaba Zacaras lvarez el dia de
su muerte. Este nombre le habia sido dado por el general Lavalle en
memoria del infortunado coronel don Ramon Maza, fusilado por Rosas en el
momento en que preparaba una revolucion contra l, en Buenos Aires.


10--PGINA 16

    Y en medio  sus fusiles
    Y bayonetas viles
    Su caballo dej.

En el parte de la batalla de don Cristbal se leen las siguientes
palabras:--El valiente coronel don Zacaras lvarez dej su caballo
muerto sobre las bayonetas enemigas. Cito de memoria.


11--PGINA 21

    Cascadas del Nigara y Tequendama.

Considerando la Revolucion Americana como una cadena sucesiva de
Revoluciones, que deben confundirse con un centro comun--de la libertad
en la repblica--he creido deber vincular en este canto el presente y el
porvenir de los dos grandes continentes, cuyas cataratas evoco. Su
posicion geogrfica parece estar indicando en el istmo de Panam el lazo
eterno que los debi ligar.


12--PGINA 23

    Parto de mil ideas generosas
    Que volaron en chispas luminosas
    Por todo el continente de Colon.

La Revolucion del 25 de Mayo de 1810, no fu la primera de Amrica, como
algunos lo creen. Antes de ella, el 25 de Mayo de 1809, habia estallado
en la Paz y Chuquisaca una Revolucion; pero habiendo sido sofocada, sus
corifeos se hallaban presos en Buenos Aires, cuando en la plaza que hoy
decora un sencillo monumento el pueblo se present como una entidad. A
la revolucion de Mayo, ejecutada sin bayonetas ni violencias, presidi
una solidez de ideas, que prestndole vigor desde sus primeros pasos, le
di lugar  establecer un inmenso sistema de propaganda, que antes de
seis meses, por los esfuerzos directos de sus agentes y de sus armas,
se estendi  Chile y el Per. La revolucion de Mayo nunca fu sofocada:
todas las demas lo fueron, y en medio de los mayores contrastes de la
guerra de la Independencia no hubo una sola Repblica, que no respirase
libre de congoja, al mirar de pi  las Provincias Unidas del Rio de la
Plata. La revolucion de Mayo no es, pues, la primera por su rden
cronolgico, sin por su objeto, por su poder, por sus resultados y su
influencia en los destinos de la Amrica toda, en cuya balanza puso su
inteligencia, su oro, su sangre y su espada, y hasta su porvenir.


13--PGINA 24

    Contempla al Norte en trece fajas bellas
    Como flamea el pabellon de estrellas
    Smbolo de las glorias de la Union.

Al recordar  Mayo debamos este tributo  la revolucion
Norte-Americana, que fu el heraldo de la de Sud-Amrica; y un recuerdo
al primer pueblo del mundo que reconoci nuestra independencia, y que
revindica en nuestros dias el honor de las instituciones republicanas.


14--PGINA 24

    Como se esparcen jugos y colores
    En el plen fecundo de las flores.

Aunque el fenmeno de la fecundacion de las flores ha sido siempre un
objeto comun de comparaciones poticas, debo en conciencia hacer mencion
de la de M. Delavigne en sus _Trois jours de Christophe Colomb_ por
referirse  la revolucion Norte-Americana.

    Tell un jeune palmier, pour feconder ses soeurs
    Fleurit et livre aux vents ses parfums voyageurs.


15--PGINA 22

    Derribemos su trono al despotismo
    Abramos ancha via al patriotismo,
    Alzemos los fanales de la ley,
    Rompamos su barrera  la ignorancia
    Alumbremos la mente de la infancia
    Y ennoblezcamos el humano ser.

Moreno fu en efecto el apstol poltico de la Revolucion de Mayo, y
estas palabras que ponemos en su boca no son una suposicion gratuita,
sino literalmente las que pronunci en la maana del mismo dia 25 al
saber que habia sido nombrado Secretario de la Junta:--La variacion
presente, dijo l, no debe limitarse  suplantar los funcionarios
pblicos  imitar su corrupcion  indolencia. Es necesario destruir los
abusos de la administracion; desplegar una actividad que hasta ahora no
se ha conocido, _promover el remedio de los males que aflijen al estado;
excitar y dirigir el espritu pblico, educar al pueblo, destruir los
enemigos y dar nueva vida  las provincias. Es preciso emprender un
nuevo camino_, en que lejos de hallarse alguna senda, sea necesario
practicarla por entre los obstculos, que el despotismo, la venalidad y
las preocupaciones han amontonado despues de siglos ante la felicidad de
este continente. (_Vida y Memorias del Dr. Moreno._)--Sin embargo,
Rosas y los que como l se empean en oscurecer las glorias de la
patria, en las que ninguna parte han tenido, se han atrevido  negar
impdicamente la existencia del grande pensamiento que presidi  la
revolucion de Mayo. Las palabras de Moreno desmienten esta calumnia, y
ellas forman el verdadero y nico programa del 25 de Mayo de 1810.


16--PGINA 26

    La que Atenas del mundo Americano, etc.

Antes que yo la ha llamado as un escritor clebre por su amor  la
libertad y ardientes simpatias por las Repblicas de Sud-Amrica: el
Abate de Prad.


17--PGINA 26

    La tribuna de Agero y de Dorrego.

Al nombrar dos clebres oradores Argentinos no he querido en ningun modo
establecer la supremacia suya sobre los demas. He tenido en vista al
elegirlos, el tomar el nombre del orador mas popular que ha tenido cada
uno de los partidos en la arena parlamentaria y manifestar en este
amalgama, que la herencia que nosotros hemos recojido es la de la patria
y no la de los partidos.


18--PGINA 26

    Hoy la ocupan estpidos sectarios
    Donde leen un papel sin comentarios
    En defensa del crimen y maldad

La tirana es un libro sin comentarios que tienen sus fanticos.
(NORVINS--_Historia de Napoleon._)


19--PGINA 27

     maldicion terrible del Eterno
    Por qu el lazo rompimos de la union.

No hay uno solo de los jvenes poetas que hoy escriben, que no haya
bebido alguna inspiracion en el Canto del Cisne que don Juan Cruz Varela
dedic  Mayo poco antes de morir. Por mi parte, al escribir estos
versos he tenido muy presente la siguiente estrofa, que pertenece  ese
canto:

    Oh Dios! no supimos vivir como hermanos!
    De la cara patria, nuestras mismas manos
    Osaron el pecho sagrado romper,
    Y por castigarnos, al cielo le plugo
    Hacer que marchemos uncidos al yugo
    Que oscuro tirano nos quiso imponer.


20--PGINA 30

    En vano viejos pueblos enervados
    Escriben por el miedo dominados
    El oro! El oro! es de la tierra Dios.
    Que ella dice con hechos elocuentes:
    En los pueblos viriles y valientes
    El Dios es de la patria el santo amor.

La idea de estos versos me fu sugerida por un valiente apstrofe de la
composicion del Sr. D. Luis Dominguez en el Certmen de Mayo de 1844, y
aad posteriormente esta estrofa, porque no debia pasarse en silencio
la inmensa gloria que cabe al pueblo Oriental de haber sostenido una
guerra sin dinero. El conde Dar dice en su Historia de Venecia: La
mxima que el dinero es el nervio de la guerra, verdadera bajo algunos
aspectos en administracion, no ha podido acreditarse sino en pueblos
incapaces de esfuerzos generosos: cuando se aspira  la independencia, 
la gloria y al poder, es necesario saberlo conquistar por s mismo.


21--PGINA 30

    Y sus hijas tambien con patriotismo,
    Bendan al que cay con heroismo.

Las damas Orientalas y Argentinas fundaron  su costa un hospital de
sangre, en que fueron asistidos personalmente por ellas, mas de dos mil
heridos del sitio de Montevideo.


22--PGINA 33

    El mundo entero aplaudia ese golpe.

No necesito confesar que he tenido muy presente la bellsima imprecacion
del Sr. D. Jos Rivera Indarte, en su elocuente y erdito discurso: Es
accion Santa Matar  Rosas--Con este motivo transcribir en este lugar
mi opinion sobre la doctrina del tiranicidio, predicada por Rivera
Indarte. H aqu lo que dije al escribir su biografa: Sin aceptar el
tiranicidio como doctrina absoluta, sin creer que un pual pueda operar
una revolucion social, y sin participar del entusiasmo poco reflexivo
que ha colocado una corona sobre las sienes de Bruto matador de Julio
Csar quin es aquel que llamaria brbaro y criminal al brazo levantado
contra Rosas? Quin aquel que reputaria inmoral la accion de acabar con
una existencia manchada por el crmen, de paralizar una mano apta tan
solo para el degello, y de librar  la sociedad ultrajada de un verdugo
que ha conculcado las leyes humanas y divinas?--No han faltado sin
embargo enemigos de Rosas que hayan calificado de inmoral, la
predicacion de acabar con la vida de Rosas, elevada al rango de teora
poltica y de medio lcito de guerra. Nosotros sin desconocer que como
doctrina y como medio de guerra puede ser funesta y corruptora, aplicada
 un hombre cuyo proceso ha sido formado por la conciencia universal, y
considerando su desarrollo como la piedra destinada  dar filo al pual
tiranicida, no nos sentimos con fuerzas para reprobar una accion que
aplaudiramos si hubiera tenido lugar, como aplaudimos  Carlota Corday,
la vengadora de la virtud, aunque su herico sacrificio haya sido
estril para la libertad de su patria.

Todas estas notas, hasta el nmero 22 fueron escritas en 1844, y la
publicacion en el mismo ao, con la composicion  que le refieren en un
libro que lleva por ttulo _Cantos de Mayo_.


23--PGINA 34

    Mueren para vivir vida inmortal.

Cuyos nombres viven en el libro de la vida, inmortales en la memoria de
los mortales. (_El Inca Garcilaso.--Comentarios del Per._)


24--PGINA 37

EL CORSARIO

Como lo indica el epgrafe de esta composicion ella es una variacion
sobre el conocido tema de la _Cancion del Pirata_ de Espronceda. La
originalidad consiste en haber dado una forma dramtica  la actualidad
en que se public el peridico poltico con el ttulo de _Corsario_, del
cual esa poesa fu el prospecto. Las alusiones contra los ingleses en
favor de la Francia, muestran que ella fu escrita en 1839, poca en que
la primera nacion era hostil  la causa de libertad, mientras que la
segunda era nuestra aliada.


25--PGINA 43

ELEGA AL GENERAL LAVALLE

Esta elega, as como algunas otras que se registran en las pginas de
las _Rimas_, debieron formar parte de una coleccion que con el ttulo de
_Elegas Argentinas_ pens publicar en mis primeros aos, y de los
cuales he quemado la mayor parte. En ellas me propona sacar la Elega
del carril en que se arrastraba, dndole la forma y el movimiento
dramtico, que es el que mas poderosamente hiere la imaginacion y
conmueve el alma. Esto mismo es lo que ha hecho Delavigne en algunas de
sus Mesenianas. Tal fu mi objetivo: dudo de haberlo alcanzado.

De esta elega se hizo en Montevideo una edicion suelta, en que figuraba
el nombre de Melchor Pacheco y Obes, quien apesar de no haber tomado
parte en su confeccion (como habia convenido con el autor) quiso sin
embargo asociarse como Oriental  esta manifestacion de dolor y
simpata, cuando los poderes pblicos de su patria negaban al general
Lavalle hasta la justicia pstuma.

Esta composicion se ofrece hoy correjida en su forma definitiva.


26--PGINA 44

    Cual pgina mas grande para escribir su nombre
    Que esas gigantes moles que mundos equilibran.

Olmedo dice en el _Canto  Junin_, hablando de los Andes:

    El mundo con su peso equilibrando.


27--PGINA 44

    Como  la inmensa tumba del inmortal Moreno
    Bastar pudo tan solo la inmensidad del mar.

Don Mariano Moreno. Todos saben que habiendo muerto durante la
navegacion su cadver fu arrojado al mar.


28--PGINA 47

    As en otros tiempos en circo estendido
    El fuerte guerrero yacia caido
    Y el carro que hollaba seguir triunfador.

Sin poder determinar de dnde, recuerdo haber tomado el fondo de esta
imgen de un escritor contemporneo.--Creo que de Nodier.


29--PGINA 50

    Y sus puras palabras
    Al tiempo de verterlas,
    Se convierten en perlas
    En la urna funeral.

Es una creencia popular en el Oriente que las lgrimas de los nios se
convierten en perlas al caer en el mar.


80--PGINA 51

JOS CAMPON

El 19 de Octubre de 1839, hallndose acampado el ejrcito de la
Repblica Oriental sobre el Arroyo del Sauce, frente al paso de Seferino
(Santa Luca Chico) una division enemiga de mil quinientos hombres trat
de forzar el paso del Sauce. Veinte hombres que lo ocupaban lo
sostuvieron valientemente, hasta que envueltos por el nmero tuvieron
que abandonarlo. El oficial que los mandaba se llamaba don Jos Campon,
capitan del primer escuadron de Tiradores de la Libertad que era la
Escolta del Presidente General en Gefe. Habiendo recibido Campon por dos
veces la rden de sostener el paso  todo trance, mand decir al gefe de
la avanzada, que lo era el coronel Santander, estas notables palabras:
Dgale usted al coronel que los enemigos son mas de mil, que si quiere
que me haga matar con mi gente, que me har matar. No habia aun
concluido de pronunciar estas palabras cuando el paso fu forzado y
arrollada toda su fuerza. Santander carg en proteccion de Campon y fu
derrotado; en seguida el coronel Blanco, gefe de vanguardia carg con el
Escuadron nm. 7 de Milicias y el de tiradores de la libertad, los que
despues de tres cargas fueron arrollados, dejando en el campo treinta y
nueve muertos, entre ellos, al capitan Campon y al subteniente Alberdi.
El coronel Nuez se avanz entonces con su division y al amago de la
carga se retiraron los enemigos.

Tal es el episodio sobre el cual est fundado este romance histrico,
gnero poco cultivado por nuestros poetas, sin embargo de ser uno de los
mas adecuados para popularizar los recuerdos de la historia primitiva, y
para cantar los grandes hechos y los sangrientos combates de la lucha de
la independencia y de la guerra civil.


31--PGINA 80

    Pidamos para el campo las mieses abundosas,
    El pan para los pobres, virtud  las hermosas,
    Y para el pueblo todo la luz de la razon.

        * * *

    Dad  nuestros campos mieses abundosas,
    Aunque niegues su brillo  los metales;
    Dad naves  los puertos,
    Pueblos  los desiertos,
    A las armas victoria,
    Alas al gnio y  las musas gloria.

    OLMEDO--Canto  Junn.


32--PGINA 83

    Corre, cae, se levanta y de laureles
    Resplandece su frente coronada.

        * * *

    Enfin le terme arrive.... il cour, il vole, il tombe,
                  Et se relve roi!

    VICTOR HUGO--Mazzepa.

LA CAMPANA

Cuando escrib esta composicion en 1837, poca en que se public en el
_Iniciador_ de Montevideo, no conocia aun el magnfico canto de
Schiller que lleva el mismo ttulo. Posteriormente lo he leido, y l me
ha inspirado algunas adiciones que he colocado en su lugar al tiempo de
darlo el ltimo golpe de lima y la ltima poda, quedando definitivamente
como se publica hoy.


34--PGINA 92

    Y colgado de tus cuerdas
    Un pueblo de audacia lleno
    Ha hecho brotar de tu seno
    La voz de revolucion.

La rebelion suspendida  las cuerdas de la campana, la hace gemir en
los aires, y convierte un instrumento de paz en instrumento de
violencia.

    SCHILLER--La Campana.


35--PGINA 92

    Cuyo vivfico rayo
    Como un martillo de oro,
    Te di el acento sonoro
    De la esttua de Mennon.

Es bien conocida la potica tradicion que cuenta que, el primer rayo del
sol naciente, que heria la esttua de Mennon, la hacia producir un
sonido armnico. Lamartine se ha servido alguna vez de esta comparacion,
pero sin desenvolver la imgen.


36--PGINA 94

    Muera yo as en mi patria redimida,
    Dejndola con gloria y libertad!

Estos versos se publicaron en 1838.


37--PGINA 98

    Y que te brinde copa reluciente
    Y al apurarla llena de embriaguez,
    En la lengua te pique una serpiente
    Que se alce enfurecida de la hez.

Al hablar de las torturas del infierno, era imposible no traer  la
memoria los admirables versos del Dante en el Canto XXV de su poema, en
que describe el suplicio de los ladrones, pintando  las culebras,
devorando  aquellos, cambiando de forma y transformndose recproca y
sucesivamente unos y otros, ya en culebras ya en hombres, oprimidos por
los anillos de los reptiles.


38--PGINA 98

    Y levantando un coro de clamores
    Los demonios al son de ronca trompa etc.

        * * *

    Chiama gli abitatori dell'ombre eterne
    Il rauco suon della tartarea tromba.

    (TASSO--_Gierusalene Liberata._)


39--PGINA 98

    Sangre bebas en vez de linfa pura
    Sangre tan solo veas por do quier,
    Y al entrar en el lecho, sangre impura
    De la almohada veas t correr!

        * * *

    En tanto  sus verdugos
    Persiga en triste sueo,
    El Prado Madrileo,
    Espectro aterrador:
    Sangrienta el agua beban,
    Sangriento el cielo miren,
    Y en sangre al cabo espiren
    Por hierro vengador.

    NICASIO GALLEGOS


40--PGINA 107

    Los nombres rememora,
    Que el sol de Mayo dora
    En la urna tumular.

        * * *

    La gloire, aube toujours nouvelle,
    Fait luire leur memoire et redore leurs noms.

    VCTOR HUGO.


41--PGINA 117

 SANTOS VEGA

Esta composicion pertenece  un gnero, que puede llamarse nuevo, no
tanto por el asunto cuanto por el estilo. Las costumbres primitivas y
originales de la Pampa han tenido entre nosotros muchos cantores, pero
casi todos ellos se han limitado  copiarlas; en vez de poetizarlas,
poniendo en juego sus pasiones modificadas por la vida del desierto, y
sacando partido de sus tradiciones y aun de sus preocupaciones. As es
que, para hacer hablar  los gauchos, los poetas han empleado todos los
modismos gauchos, han aceptado todos sus barbarismos, elevando al rango
de poesa una jerga, muy enrgica, muy pintorezca y muy graciosa, para
los que conocen las costumbres de nuestros campesinos, pero que por s
solo no constituye lo que propiamente puede llamarse poesa. La poesa,
no es la copia servil, sino la interpretacion potica de la naturaleza
moral y material, tanto en la pintura de un paisaje, como en el
desarrollo lgico de una pasion  de una situacion dada. As como en
pintura  en estatuaria, la verdad artstica no es la verdad material,
puesto que no es el mejor retrato el que mas exactamente copia los
defectos, as tambien la verdad potica es muy distinta de la realidad,
es decir, que sin ser precisamente el trasunto de la vida de todos los
dias, es sin embargo hasta cierto punto su idealizacion, que sin perder
de vista el original, lo ilumina con los colores de la imaginacion,
agrupa en torno suyo los elementos que no se encuentran reunidos en un
solo individuo, y que no obstante existen dispersos, y que reunidos
forman lo que se llama un tipo. As es como he comprendido siempre la
poesa, y as la han comprendido todos los grandes maestros, si
estudiamos con atencion sus obras. La elega  Santos Vega no es sin la
aplicacion ingnua de esta teora: en ella he procurado elevarme un poco
sobre la vida real, sin olvidar el colorido local y sin dejar de
mantenerme  la altura de la inteligencia del pueblo. Por lo demas, ella
se funda en la tradicin popular que ha hecho de Santos Vega una especie
de mito; que vive en la memoria de todos, envuelto en las nubes
prestigiosas del misterio.


42--PGINA 119

    De noche bajo de un rbol
    Aparece triste bela.

Tal es el nombre que los gauchos dan  los fuegos ftuos que se levantan
de los sepulcros, y que suponen ser el alma en pena de los muertos.


42--PGINA 121

    Y lo ha de escuchar el gaucho
    Tendido en su duro lecho,
    Mientras en pajizo techo
    Cante el gallo matinal.

Reminiscencia de un pensamiento de Thomas Grey, que aunque lejana, tuve
presente al escribir estos versos.


44--PGINA 123

EL PATO

Esta composicion pertenece tambien al gnero gaucho, tal como lo habia
concebido en la poca en que me ocupaba en escribir poesas. Es un
cuadro de costumbres bajo una forma dramtica, en el cual evitando la
monotona del gnero descriptivo, he procurado desenvolver una accion
sencilla en torno del juego que forma el verdadero asunto. El juego del
pato no existe ya en nuestras costumbres: es una reminiscencia lejana.
Prohibido bajo penas severas,  consecuencia de las desgracias  que
daba orgen, el pueblo lo ha ido dejando poco  poco, pero sin olvidarlo
del todo. En su orgen este juego homrico, que tiene mucha semejanza
con algunos de los que Ercilla describe en la Araucana, se efectuaba
retobando un pato dentro de una fuerte piel,  la cual se adaptaban
varias manijas de cuero tambien. De estas manijas se asan los ginetes
para disputarse la presea del combate, que generalmente tenia por arena
toda la Pampa, pues el que lograba arrebatar el pato procuraba ponerse
en salvo, y la persecucion que con este motivo se hacia, era la parte
mas interesante del juego. Posteriormente se ha dado el nombre de pato 
todo ejercicio en que, dos ginetes asidos de las manos  ligados por
medio de un lazo atado  la cintura, procuran derribarse de sus
respectivos caballos. Despus de haber descripto el pato primitivo, cre
que el cuadro no quedara completo, sino presentaba al mismo tiempo una
pintura del modo de jugarlo por medio del lazo, y tal es el objeto de la
lucha que tiene lugar entre Obando y Zamora.


45--PGINA 139

    Compatriotas! se acerca el fausto dia
    De ventura, de paz y de alegra, etc.

La proclama que se pone en boca de Castelli, es la traduccion casi
literal de la que l dirigi  los pueblos, en el momento de levantar el
estandarte de la Revolucion del Sud.


46--PGINA 144

    Sereno marcha  su lado
    Crammer, valiente soldado,
    Hijo de un pueblo esforzado
    Y de grande corazon.

Crammer, que era el segundo de Castelli, muri en la batalla de
Chascoms. Nacido en Alemania, se habia distinguido en la guerra de la
Independencia y en la batalla de Chacabuco, mandaba un batallon de
infantera con el cual contribuy al xito de la victoria.


47--PGINA 147

    Por los llanos inmensos de la Pampa
    Vaga Castelli triste y silencioso.

Segun algunos, Castelli muri insensato, como el Rey Lear, sintiendo las
angustias de un corazon magnnimo devastado por el infortunio. Esta
situacion sublime, poetizada por Shakespeare, hubiera podido esplotarse
en este poema, apagando en el hroe de la revolucion del sud la luz de
la razon, poniendo en su boca palabras delirantes de patria y libertad,
pero dejando intacto su corazon para sentir. Tal ser sin duda la
situacion que adopte el poeta futuro que cante ese hecho digno de la
epopeya, aun cuando no fu coronado por la victoria. Por lo que  m
respecta, cantor de circunstancias, teniendo en vista producir un poema
patritico para conmover con l  mis contemporneos, he preferido la
situacion mas vulgar, y por consecuencia la menos potica,  trueque de
llegar mas directamente al objeto que me proponia, que era exaltar el
sentimiento grandioso del sacrificio deliberado.


48--PGINA 148

    Al suelo cay al fin apualeado
    Como gigante mole desprendida.

En la _Parisina_ de Byron se encuentra un verso parecido, que el poeta
espaol don Enrique Vedia y Goossens, ha traducido del modo siguiente:

    Como gigante esttua derribada
    De base levantada.


49--PGINA 167

    Como un perfume que la vida impregna
    Y pasa de una edad hasta otra edad.

Pensamiento de Fr. Calletano Rodriguez en la oracion fnebre  Belgrano,
hablando de la gloria.


50--PGINA 168

    Porque el genio es un pobre jornalero
    Que fecunda la tierra con afan.

Milicia es la vida del hombre y sus dias son como los dias del
jornalero sobre la tierra. (_Antiguo Testamento. Libro de Job._)


51--PGINA 170

    Y en la palabra que bata en brecha
    Cuatro tablas que alz la vanidad.

Alusion  las clebres palabras de Mirabeau en los Estados Generales.


52--PGINA 170

    Flor que ostenta del iris los colores
    Sin el perfume que la rosa d.

        * * *

    Flor inodora,
    Que alhaga dulcemente los sentidos
    Y que insensible el corazon no adora.

    QUINTANA.


53--PGINA 170

    Y lo estrell en la roca solitaria
    Que es  la vez su tmulo y altar.

La isla de Santa Elena. Estos versos fueron escritos en 1837, cuando aun
no se habian trasladado  Francia las cenizas de Napoleon.


54--PGINA 172

    Como luz encerrada en un vaso opaco
    Que llena el interior de claridad,
    Sin que perciba el ojo indiferente
    La misteriosa lumbre que all est.

Imgen tomada de la sagrada Escritura.


55--PGINA 173

    Con la cabeza de la f en la almohada,
    Y en brazos de la inmensa eternidad.

Camilo Desmoulins dijo, con motivo de la abolicion de la religion
cristiana en Francia que era privar de la almohada la esperanza de una
vida mejor  los que se dormian en brazos de la eternidad.
(THIERS--_Revolucion Francesa._)


56--PGINA 176

    La muerte es un don bendito.

        * * *

      Oh! gli uomini non hanno
    Inventato la morte: ella saria
    Rabiosa, insoportabile; dal cielo
    Ella ne viene, e l'acompagna il cielo
    Con tal conforto, che n dar n torre
    Gli uomini ponno.

    MANZONI--_Carmagnola._


57--PGINA 181

PLEGARIA

Una parte de esta composicion est fundada sobre pensamientos escritos
en prosa por don Juan B. Alberdi, de los cuales los versos que se han
leido son una traduccion potica. Como podrn observarlo los que hayan
estudiado los fenmenos de lo que se llama del magnetismo animal, las
ideas y las imgenes se hallan estrictamente ajustadas  la verdad
cientfica, y  las teoras mas  menos dudosas de sus tratadistas.


58--PGINA 188

    Llore tambien el msero mendigo
    Y el desvalido en miserable lecho,
    Cay sin vida el que con voz de amigo
    Defendiera su pan y su derecho.

Alusion  la composicion de Berro que lleva por ttulo _El Mendigo_, y 
la circunstancia de ocupar el empleo de defensor de pobres y menores al
tiempo de morir.


59--PGINA 188

    Al que cant las penas del Esclavo.

El _Esclavo_ fu la primera composicion potica que Berro di  luz, y
por la cual conquist en un solo dia el merecido nombre de poeta. Es
tambien la mas bella de todas cuantas componen la coleccion que de sus
obras form don Andres Lamas, hacindolas preceder de un interesante
discurso preliminar. En ella se encuentran estos hermosos y sentidos
versos:

    Destruye con tu soplo
    Que abate las naciones,
    Las brbaras prisiones
    Del hombre de color!


60--PGINA 201

    Pero si en el inmenso celeste paraso
     t no te encontrase mi celestial hechizo,
    Mas bien entre las llamas quisiera estar que all.

Pensamiento de una cancion corsa.


61--PGINA 217

NOCHES DE DICIEMBRE

Esta composicion fu inserta en la pgina 362 del tomo 3 de las Obras
completas de don Estban Echeverra como perteneciente  este autor. A
este respecto dice su bigrafo el Sr. D. Juan Mara Gutierrez en el vol.
IV. pg. LXVIII lo que sigue, apropsito de algunas lneas escritas por
el autor en honor de la memoria de Echeverra:--El General Mitre ha
escrito estos recuerdos con el cario del amigo y la gratitud del
discpulo. Los primeros trabajos literarios se revisten de la influencia
del maestro, y ha acertado  veces  imitarle tan de cerca en las
composiciones lijeras, que aprovechamos esta ocasion para devolverle la
propiedad de la poesa titulada--Noches de Diciembre--que por
inadvertencia atribuimos  Echeverra. Se halla estendida y mejorada por
su verdadero autor en la pg. 270 de las Rimas de Bartolom
Mitre.--Buenos Aires, 1854.


62--PGINA 217

    Miro en el cielo brillar
    Las estrellas encendidas,
    Letras de luz esparcidas
    Por la mano del Creador.

        * * *

    Letras de luz, misterios encendidos

    QUEVEDO.


63--PGINA 222

    Aquellos dos pensamientos
    Su vida simbolizaban,
    O quiz identificaban
    Su vida, su alma y su ser.

Hay en estos cuatro versos una reminiscencia de la _Pasionaria_ de
Zorrilla, que podrn advertir desde luego los que hayan leido esa
interesante leyenda.


64--PGINA 229

    Mas qu importa! si la tumba
    Pronto ahogar el genio mio,
    Como el torrente bravo
    Que va  morir en el mar.

        * * *

    Nuestras vidas son los rios
    Que van  dar en la mar,
            Que es el morir:
    All van los seoros,
    Derechos  se acabar
            Y consumir.

    JORGE MANRIQUE.


65--PGINA 230

    Como el nufrago se abraza
    De las astillas flotantes,
    De las horas vacilantes
    Me abrazo con ansiedad.

        * * *

    Les insenss en vain s'attacheront aux heures,
    Comme aux dbris pars d'un vaisseau submerg.

    VCTOR HUGO.


66--PGINA 232

    Oh, musa, vuelve otra vez
    A tu celeste morada.

 Muse, qui daigna me soutenir dans une carrire aussi longue que
perilleuse, retourne maintenant aux celestes demeures.

CHATEAUBRIAND--_Martyrs._


67--PGINA 232

    Pero antes, rompe las flechas
    De mi carcax no vaco:
    Mi brazo no tiene bro
    Y el arco se v  quebrar.

        * * *

    Mourir sans vider mon carquois!

    ANDR CHENIER.


68--PGINA 251

    Al seguir los inviernos su camino
    Las primaveras queden en tu sien.

Aquellos veinte aos habian pasado, dejando tan solo las primaveras
sobre su frente... (CHATEAUBRIAND--_Memorias de Ultra-Tumba._)


69--PGINA 257

    Por qu sobre el torrente de la vida,
    Como una flor del rbol suspendida
              Te inclinas  llorar?

        * * *

    Sur le fleuve du temps mollement endormie,
                Laisse les flots suivre leur cours.

    VCTOR HUGO.


70--PGINA 255

    Que nunca falten flores  tu almohada,
    Ni miel  tu colmena perfumada,
    Ni en el hogar el hijo de tu amor.

        * * *

    Seigneur! prservez moi, prservez ceux que j'aime,
    Frres, parents, amis, et mes ennemis mme
                Dans le mal triomphants,
    De jamais voir, Seigneur! l't sans fleurs nouvelles,
    La cage sans oiseaux, la ruche sans abeilles,
                  La maison sans enfants.

    VCTOR HUGO.


71--PGINA 287

EL CEMENTERIO DE CAMPAA

De esta elega ha dicho Lord Byron, que su autor seria el primer poeta
ingls, sino hubiese escrito otra cosa. Traducida  todos los idiomas
vivos, su celebridad ha ido creciendo con el tiempo. En espaol conozco
cinco traducciones, que no son sino plidos reflejos del original 
amplificaciones del texto, adoleciendo todas ellas del defecto capital
de ser por demas compendiosas  arrostrarse demasiado sin ser
completamente fieles. Habiendo hecho un estudio especial de esta
composicion, me ensay muy temprano en su traduccion por consejo del Dr.
D. Florencio Varela. Hoy con mas meditacion he vuelto  rehacer mi
trabajo, separndome tanto de mi antigua version, cuanto de las demas
traducciones conocidas. Siguiendo el precepto de Chateaubriand, he
querido hacer una version casi literal, cindome al mismo nmero de
versos del original, adoptando metro anlogo por su gravedad,
reproduciendo su movimiento, repitiendo sus sonidos por otros
aproximados, dando  los pensamientos su concision, y al estilo la noble
sencillez que lo caracteriza, procurando as acercarme en cuanto me ha
sido posible  la fuente primitiva de que brot esta sublime poesa.
Feliz aquel que consiga inocularla en su lengua materna!


72--PGINA 291

    Yace en brazos de trmula esperanza
    Paventosse speme.--PETRARCA


78--PGINA 293

EL APSTOL DE BERANGER

_Dedicado  Lamennais_

Las Palabras de un Creyente de Lamennais, ha sido el libro de cabecera
de una generacion, que ha contribuido  darle su temple moral. Especie
de Evangelio popular, que conteniendo todos los principios del declogo
democrtico, encierra en s el ideal de todos los tiempos unido  las
aspiraciones generosas de la poca moderna, sus pginas han sido por
mucho tiempo el encanto del jven, el alimento del libre pensador y el
consuelo del aflijido,  la vez que han impregnado con el perfume de una
poesa austera el corazon de los hombres capaces de apasionarse por todo
lo que es bello y bueno.

El libro ha hecho su tiempo, su forma ha envejecido, sus vejetaciones
exhuberantes y parsitas se han marchitado, su filosofa que no es una
novedad es del dominio del sentido comun de la humanidad, y la razon
emancipada necesita hoy pasto mas fuerte y horizontes mas dilatados que
los que puede ofrecer su lectura.

La embriaguez sagrada,  que contribuia la efervescencia de la savia
juvenil de los lectores, ha pasado. El dctamo consolador que destilaban
sus pginas no tiene ya la misma virtud: sin embargo, el rastro luminoso
de la idea que le di vida, la vibracion de aquella palabra reveladora,
no se ha borrado del todo de la mente y la perciben aun los sentidos.

Es que Lamennais form una escuela poltica y religiosa, cuyos
discpulos le contemplan todavia como una especie de apstol inspirado,
que ha predicado al mundo la santa doctrina de la libertad, de la
igualdad, de la fraternidad y de la perfectibilidad humana, deducida de
la ley de amor que formaba el fondo de sus creencias.

Poeta y filsofo, religioso y libre pensador, hombre de concepcion y
capaz de accion y sacrificio, Lamennais tiene algo de San Pablo cuyo
nombre llevaba, y muchos de los hombres de todas las edades y de todas
las creencias unidas por el doble vnculo del sentimiento y de la idea,
y mancomunados por el culto de las verdades eternas que forman el
patrimonio del gnero humano.

Esta noble y simptica figura era digna de inspirar  la musa popular
del gran cancionero del siglo XIX, amigo y admirador de Lamennais, y que
como l profesaba la religion de la libertad del pueblo y tributaba
culto  la verdad.

Beranger, sintetisando los principales rasgos de su carcter moral y de
su apostolado intelectual, ha colocado sobre su cabeza inspirada la
aurola fulgurante de la poesa, imitando el conocido captulo del libro
de Lamennais que tiene por epgrafe:  dnde vs, jven soldado?--Voy
 combatir por mi creencia.

Cuando las canciones pstumas de Beranger (entre las que se halla esta
composicion) llegaron  mis manos, acababa de dar la batalla de Cepeda.

Ocupbame entonces en redactar _El Informe_ sobre la Constitucion
Nacional, y  la vez que adelantaba esta obra, dediqu algunas horas 
traducir en verso varias de las canciones que mas me habian
impresionado. Una de ellas _Apstol_, que entonces se public annimo en
los diarios, por temor de desacreditar mi trabajo constitucional, y que
hoy puedo firmar  la luz del dia cuando la doble tarea ha sido
cumplida.

Esta cancion leida en momentos solemnes en que muchas creencias
flaqueaban, traducida en medio de estudios srios que debian influir en
los destinos de un pueblo,  interpretada con el auxilio de las
Palabras de un Creyente que traan  la memoria las esperanzas de la
primera edad, no dej de contribuir en algo  robustecer mi f en la
doctrina de la verdad, y el triunfo definitivo de los buenos principios.
Por eso la anoto con estas fugaces reminiscencias, como una prueba de
que la verdadera poesa puede nutrir la mente, retemplar el alma 
inocular aliento viril en medio de la lucha y del trabajo de todos los
dias.


74--PGINA 300

    Hay dos puros corazones
    Tan estrechamente unidos,
    Que de los dos los latidos
    Se responden  la par.

Antes de esta imitacion de Byron, habia aparecido una traduccion de don
Juan Mara Gutierrez, de la cual el autor tom el siguiente giro
potico:

    Se hallan dos corazones
    Tan fuertemente unidos,
    Que unos y otros latidos
    Se escuchan  la par.

Aunque Byron conoca el idioma espaol, como lo prueba la traduccion del
romance sobre la toma de Alhama, no parece que haya tomado la idea
fundamental de su composicion de los siguientes versos de Calderon en el
_Pintor de su Deshonra_, que transcribimos aqu como una feliz
coincidencia entre dos grandes genios poticos.

          Las dos fuimos
    Tan amigas, que pudieron
    Juzgar nuestros corazones
    Regidos de un movimiento,
    Que habia en un cuerpo dos almas,
     estaba un alma en dos cuerpos.


75--PGINA 318

    Por eso te amo como  blanca estrella
    Que resplandece en el inmenso cielo,
    Y que sin alcanzarla desde el suelo
    La contemplase siempre pura y bella.

        * * *

    Qui souffre, vers de terre amoureux d'une toile;
    Et qui se meurt en bas quand vous brillez en haut.

    VCTOR HUGO.


76--PGINA 317

AMOR SECRETO

Recuerdo que cuando escrib esta composicion ahora muchos aos, el plan
me fu sugerido por la lectura de unas estrofas que desde entonces no he
vuelto  leer, y que adoptando la ingeniosa idea de hacer una
declaracion de amor, protestando que no se tenia tal intencion, procur
vestirla con imgenes y pensamientos originales. He olvidado el nombre
del autor. Don Juan Mara Gutierrez ha hecho de aquella composicion una
imitacion que bajo el ttulo de _No lo dir_ se public en el
_Iniciador_ de Montevideo. Al escribir la mia tuve presente algunas de
sus mas bellas estrofas.




INDICE


                                      PG.

ADVERTENCIA DEL EDITOR       III

PREFACIO DEL AUTOR      VII


LIBRO PRIMERO--POESAS PATRITICAS

I--A la derrota del Quebracho         3

II--Recuerdos de Buenos Aires         9

III--La muerte de Zacaras lvarez        15

IV--Al sol del 25 de Mayo de 1844          21

V--El Corsario        37

VI--Elega al General Lavalle        43

VII--Jos Campon        51

VIII--Himno  los mrtires de la libertad americana        57

IX--Invocacion        71

X--El Cndor de Chile        75

XI--La oracion de Setiembre        79

XII--A la Amrica        83

XIII--A los mrtires de la Independencia          85

XIV--El Invlido        87

XV--La Campana        91

XVI--Stira  Sandoval        95

XVII--Grito de alarma en 1841        99

XVIII--Himno      105


LIBRO SEGUNDO--ARMONAS DE LA PAMPA

I--A un Omb en medio de la Pampa                111

II--A Santos Vega, Payador Argentino             117

III--El Pato. Cuadro de costumbres               123

IV--El caballo del gaucho      133

V--La Revolucion del Sud      135

VI--El alzamiento      137

VII--Chascoms      148

VIII--Castelli      147

IX--Los emigrados      151

X--Eplogo      155


LIBRO TERCERO--POESIAS DIVERSAS

I--El Valz      159

II--Desesperacion. Cancion      163

III--En la tumba de un poeta (fragmento)      167

IV--Plegaria para adormecer  una sonmbula      181

V--Una lgrima de amor. Cancion      185

VI--A la muerte de Adolfo Berro      187

VII--Al violinista Camilo Sivori      191

VIII--Adios por siempre!      193

IX--Como t! (A la orilla del Queguay)      197

X--Despedida      201

XI--Tu Estrella. Cancion      205

XII--Nada dir      207

XIII--En el lbum de la hija de un compaero      209

XIV--En una corona de laurel      211

XV--Un retrato sin nombre      213

XVI--Noches de Diciembre      217

XVII--Dos Pensamientos      221

XVIII--El Velo      225

XIX--La agona del poeta      229


LIBRO CUARTO--POESAS FAMILIARES

I--A mi hija Delfina      235

II--A un amigo de 24 horas      245

III--Las Tres Maras      247

IV--En un lbum      251

V--Al primognito de un amigo      253

VI--Por qu llorar?      257

VII--A la nia Leonor      259

VIII--A Eliza en la tumba      263

IX--A Catalina      265

X--A un amigo (y  un mdico)      267

XI--Lo que es el lbum      269

XII--Qu podr decir?      271

XIII--A un amigo devolviendo un libro      273

XIV--Una flor del alma      277

XV--Mi Estrella      279


LIBRO QUINTO--IMITACIONES Y TRADUCCIONES

I--El Salmo de la vida      285

II--El Cementerio de campaa      287

III--El Apstol de Beranger      293

IV--Lo que es amor      297

V--Vivo en ella      299

VI--Adios      301

VII--La Santa Alianza      303

VIII--El pescador de perlas      307

IX--A una mujer      309

X--A Colon      311

XI--El Utopista Rivadavia      313

XII--Amor secreto         317

XIII--Adios. La ltima cancion de Beranger        319

NOTAS      323




ERRATAS NOTABLES


   PG.          LNEAS          DONDE DICE          LASE
   ----          ------          ----------          -----
   47            1           espada              espalda

   80            36              transmitira        transmitir

   92            11              de seno             de tu seno

   98            6               bebas               veas

   99            8               alejado             ajado

   118           35              en canto            en el canto

                37              era diablo          era el diablo

   205           7               en celeste          en la celeste

   226           10              podria              pondra

   227           1               miras               mirases

   257           11              maternal            materna

   259           15              para que el         para el



NOTAS:

[1] Histrico. Vase el parte de la batalla de D. Cristbal.

[2] Las armas de Chile estn sustentadas por un condor y un huemul
rampante, a la manera de las armas inglesas.

[3] Histrico. Santos Vega muri de dolor por haber sido vencido por un
jven, en el canto que los gauchos llaman de contrapunto: cuando la
inspiracion del improvisador falt  su mente, su vida se apag. La
tradicion popular dice que aquel cantor desconocido era diablo, pues
solo l podia haber vencido  Santos Vega.

[4] Lo mismo que improvisado.

[5] Para la mejor inteligencia de este cuadro vase la nota
correspondiente al final de la obra.

[6] Histrico. Vase la proclama de Castelli.

[7] Esto se escribia en 1838.

[8] Hermoso rio de la Banda Oriental, que corre sobre un lecho de piedra
y cuyas aguas son de rara trasparencia.

[9] Arbol gigantesco que crece  la mrgen del rio y en el cual las aves
del bosque hacen su nido.

[10] Los magnficos bosques de este rio se estienden por ambas mrgenes
del Queguay, que derrama en l con sus aguas.

[11] Toda la rivera est sembrada de piedras preciosas, especialmente de
gatas de mrito que pueden tomarse  puados.

[12] Vase la nota.






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http://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
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The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
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business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at http://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit http://pglaf.org

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
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outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including checks, online payments and credit card donations.
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works.

Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
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