The Project Gutenberg EBook of Descripcin colonial, libro primero (1/2), by 
Reginaldo de Lizrraga

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Title: Descripcin colonial, libro primero (1/2)

Author: Reginaldo de Lizrraga

Release Date: April 30, 2012 [EBook #39579]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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BIBLIOTECA ARGENTINA

PUBLICACIN MENSUAL DE LOS MEJORES LIBROS NACIONALES

DIRECTOR: RICARDO ROJAS

13

Descripcin Colonial

POR

Fr. Reginaldo de Lizrraga

(LIBRO PRIMERO)

[Illustracin]

BUENOS AIRES

LIBRERA LA FACULTAD, DE JUAN ROLDN

436-FLORIDA-436

1916




ORGENES DE ESTA BIBLIOTECA


I.--El ao 1909, Ricardo Rojas proyect por primera vez esta BIBLIOTECA,
como parte integrante de su ms extenso plan de educacin democrtica,
que llam _La Restauracin Nacionalista_, en el informe sobre nuestra
enseanza, presentado entonces al ministro de Instruccin Pblica,
doctor Rmulo Naon. (Vase en la citada obra el captulo VII, pginas
430-434, y en el Apndice, el acpite nmero 2, pginas 482-483.)

II.--En 1910, Ricardo Rojas, delegado al Congreso de Bibliotecas,
reunido para el Centenario en Buenos Aires, renov su iniciativa del ao
anterior, concretndola ms aun, y dicha asamblea de educadores la
acept por unanimidad, despues de oir, en sesin presidida por el
profesor Pablo Pizzurno, los fundamentos y propsitos del autor. (Vase
el proyecto y el voto pertinente del Congreso en _La Nacin_ y _La
Prensa_ del mes de junio de 1910.)

III.--En 1911, este proyecto de fundar una Biblioteca popular de autores
argentinos, fu adoptado por el presidente del Consejo de Educacin
doctor Jos M. Ramos Meja, quien, con la lealtad que le era ingnita,
llam espontneamente al autor de la idea para ofrecerle la direccin y
le pidi que redactara un informe  prospecto sobre la proyectada
Biblioteca. Ricardo Rojas accedi, indicando los mismos autores que
publicaremos nosotros, con idntico formato, precio y periodicidad; pero
la renuncia del presidente Ramos Meja, frustr tan generosa tentativa.
(Vase en el _Monitor de la Educacin Comn_, tomo XXXIX, nmero 466,
pginas 105-112, los antecedentes de este asunto y el proyecto de
Rojas.)

IV.--En 1912, la Facultad de Filosofa y Letras de Buenos Aires, confi
 Ricardo Rojas la nueva ctedra de Historia de la Literatura
Argentina y en la conferencia inaugural de su curso, leda el 7 de
junio de 1914 en el anfiteatro de dicha facultad, encareci la urgencia
de organizar, como base de sus estudios, la bibliografa nacional,
restaurando textos corrompidos  divulgando los olvidados,  fin de
popularizar sus enseanzas. (Vase dicha conferencia, pargrafo X, en el
tomo XXI de la Revista de la Universidad de Buenos Aires.)

V.--En 1913, la iniciativa terica de Ricardo Rojas, tan lentamente
madurada, se convirti en resolucin de fundar la BIBLIOTECA ARGENTINA
por iniciativa particular, y no disponiendo l de medios para hacerlo,
nos convenci de que debamos acompaarlo como editores en esta empresa
de cultura popular, segn tuvimos ocasion de publicarlo entonces, en
nuestro primer prospecto dirigido  los futuros suscriptores. (Vase
nuestra circular, que se titula BIBLIOTECA ARGENTINA, fechada y
repartida en julio de 1914.)

VI.--Tal es el origen, pblicamente documentado, de la BIBLIOTECA
ARGENTINA que Ricardo Rojas dirigir, por el derecho que le da su
iniciativa y su versacin en estas cuestiones. Realizaremos esta empresa
casi en la misma forma y con los mismos libros del proyecto que present
al doctor Ramos Meja. La sancin que esta idea recibiera en el
Ministerio de Instruccin Pblica (1909), en el Congreso de Bibliotecas
Populares (1910), en el Consejo de Educacin (1911), han infludo en
nuestro nimo, pero declaramos que nuestra confianza estriba, sobre
todo, en el slido prestigio de su iniciador. Nuestro xito depender,
no de la idea, sino del plan y el mtodo. Lo que no hizo el Estado, lo
har la iniciativa particular. Desde 1914 hemos esperado para lanzarnos
 la publicidad, tener un nmero discreto de suscriptores. Ya lo
tenemos; pero aun con ellos, esta es una aventura patritica, y probamos
no perseguir ganancias, con slo invocar el delicado trabajo que demanda
cada tomo al Director, y el precio popular de nuestras ediciones.

EL EDITOR.




BIBLIOTECA ARGENTINA

Volumen 13




BIBLIOTECA ARGENTINA

PUBLICACIN MENSUAL DE LOS MEJORES LIBROS NACIONALES

DIRECTOR: RICARDO ROJAS

13

Descripcin Colonial

POR

Fr. Reginaldo de Lizrraga

(LIBRO PRIMERO)

[Illustracin]

BUENOS AIRES

LIBRERA LA FACULTAD, DE JUAN ROLDN

436--FLORIDA--436

1916




  NDICE


                                                             Pgs.

  NOTICIA PRELIMINAR, por RICARDO ROJAS.                      11


  LIBRO PRIMERO

  DESCRIPCIN BREVE DE TODA LA TIERRA DEL PER, TUCUMN,
  RO DE LA PLATA Y CHILE, PARA EL EXCELENTSIMO SEOR
  CONDE DE LEMUS Y ANDRADA, PRESIDENTE DEL CONSEJO
  REAL DE INDIAS, POR FR. REGINALDO DE LIZRRAGA.

  I.--De la descripcin del Per. De qu
  gente procedan los indios.                                  39

  II.--De la descripcin del Pir.                            42

  III.--Prosguese la descripcin del Per.                   43

  IV.--De la punta de Santa Helena.                           44

  V.--Del pueblo de Guayaquil.                                46

  VI.--Del valle de Chicama.                                  54

  VII.--De Tumbes.                                            56

  VIII.--Del rio de Motape.                                   57

  IX.--Del puerto de Paita.                                   58

  X.--De la ciudad de Piura.                                  58

  XI.--[Del valle de Xayanca].                                60

  XII.--De los Llanos.                                        60

  XIII.--Del camino de la costa.                              64

  XIV.--De los dems valles.                                  65

  XV.--De Nuestra Seora de Guadalupe.                        66

  XVI.--Del valle de Chicama.                                 66

  XVII.--De la ciudad de Trujillo.                            68

  XVIII.--De la[s] guaca[s] de Trujillo.                      73

  XIX.--Del valle de Sancta.                                  76

  XX.--De los dems valles  Los Reyes.                       77

  XXI.--Del valle y ciudad de Los Reyes.                      79

  XXII.--De la ciudad de Los Reyes.                           82

  XXIII.--De nuestro Convento.                                86

  XXIV.--De las Capillas.                                     88

  XXV.--De las capillas del lado de la Epstola.              91

  XXVI.--De la capilla de las Reliquias.                      93

  XXVII.--De los Provinciales [que] han augmentado
  el convento.                                                95

  XXVIII.--De los Provinciales de nuestra Orden.              97

  XXIX.--De los dems Provinciales de nuestra
  Orden.                                                      98

  XXX.--De los restantes Provinciales de nuestra
  Orden.                                                     102

  XXXI.--De los religiosos que sustenta.                     105

  XXXII.--De los Obispos.                                    105

  XXXIII.--Del convento de San Francisco.                    110

  XXXIV.--Del convento de San Augustin.                      112

  XXXV.--Del convento de la Merced.                          114

  XXXVI.--Del convento del Nombre de Jess.                  114

  XXXVII.--Del convento de los Descalzos.                    115

  XXXVIII.--Del monasterio de la Encarnacin.                116

  XXXIX.--Del monasterio de la Concepcin.                   118

  XL.--Del monasterio de la Trinidad.                        119

  XLI.--Del monasterio de las Descalzas.                     120

  XLII.--De la iglesia de Nuestra Seora de
  Guadalupe.                                                 121

  XLIII.--De las cofradas desta ciudad.                     123

  XLIV.--De la capilla de la Crcel.                         125

  XLV.--De la Universidad.                                   127

  XLVI.--De los Colegios.                                    128

  XLVII.--De la capilla de Nuestra Seora de
  Copacavana.                                                128

  XLVIII.--De los hospitales.                                129

  XLIX.--De la iglesia Mayor.                                132

  L.--De los edificios.                                      133

  LI.--De los vestidos de las mujeres.                       134

  LII.--Del acompaamiento del Santsimo
  Sacramento.                                                135

  LIII.--De la cristiandad deste pueblo.                     138

  LIV.--Las cosas contrarias  esta ciudad.                  140

  LV.--De las calidades de los nacidos en ella.              142

  LVI.--Del puerto y pueblo del Callao.                      143

  LVII.--De los valles que se siguen.                        146

  LVIII.--Del valle de Caete.                               148

  LIX.--Del valle de Chincha.                                151

  LX.--Del valle de Pisco.                                   155

  LXI.--Del valle de Ica.                                    156

  LXII.--Del valle de Guayuri.                               157

  LXIII.--Del valle de la Nasca.                             158

  LXIV.--De otros valles siguientes.                         159

  LXV.--Del valle [de] Caman.                               160

  LXVI.--De la ciudad de Arequipa.                           162

  LXVII.--Del puerto Arica.                                  164

  LXVIII.--De los dems valles hasta Copiap.                167

  LXIX.--De la ciudad de Quito.                              172

  LXX.--De la provincia de los Quijos.                       176

  LXXI.--De Riobamba y Tumibamba.                            178

  LXXII.--De la ciudad llamada Loja.                         182

  LXXIII.--De la provincia de Cajamarca.                     183

  LXXIV.--De la ciudad de Chachapoyas.                       184

  LXXV.--De la ciudad [de] Gunuco.                          185

  LXXVI.--De la villa de Oropesa, llamada por
  otro nombre Guancavilca.                                   187

  LXXVII.--Del asiento de Minas Choclococ[h]a,
  por otro nombre Castrovirreina.                            190

  LXXVIII.--De la ciudad [de] Guamanga.                      191

  LXXIX.--Del rio y caminos de Guamanga al
  Cuzco.                                                     194

  LXXX.--De la ciudad llamada El Cuzco.                      197

  LXXXI.--De los Andes del Cuzco y Coca.                     203

  LXXXII.--Prosguese el camino del Cuzco  Vilcanota.       208

  LXXXIII.--Prosigue el camino al Collao.                    211

  LXXXIV.--De la laguna de Chucuito.                         212

  LXXXV.--De los pueblos que hay en esta provincia
  de Chucuito.                                               216

  LXXXVI.--Del pueblo [de] Copacavana.                       218

  LXXXVII.--Del pueblo [de] Cepita y [De]s[a]guadero.        224

  XXXVIII.--Del pueblo de Tiaguanaco.                        226

  LXXXIX.--Del camino de Omasuyo.                            227

  XC.--De la ciudad de La Paz.                               229

  XCI.--Del pueblo Calamarca y dems provincias
  del Collao.                                                230

  XCII.--Del tambo de Caracollo y camino por
  los valles hasta La Plata.                                231

  XCIII.--De los valles y pueblos desde Cliza 
  Misque.                                                    235

  XCIV.--De la provincia de Santa Cruz de la
  Sierra.                                                    239

  XCV.--Prosigue el camino de Mizque  la ciudad
  de La Plata.                                               245

  XCVI.--De la ciudad de La Plata.                           246

  XCVII.--De otro camino para la ciudad de La
  Plata.                                                     253

  XCVIII.--De los pueblos de espaoles en valles
  cerca de los Chiriguanas.                                  257

  XCIX.--De los Chiriguanas y sus calidades.                 258

  C.--Del cerro de Potos.                                   263

  CI.--Del cerro de Potos.                                  269

  CII.--Las vueltas que ha dado Potos.                      271

  CIII.--De la abundancia de que goza Potos.                273

  CIV.--De las perroquias de Potos.                         275

  CV.--De las cofradas.                                     277

  CVI.--De la destemplanza de Potos.                        279

  CVII.--De la provincia de las Chichas y Lipes.             280

  CVIII.--Del valle Tarija.                                  281

  CIX.--De otros pueblos en frontera y la tierra
  adentro de los Chiriguanas.                                286

  CX.--Del cerro llamado Porco.                              287

  CXI.--Del camino de Porco  Arica.                         288

  CXII.--De la calidad y costumbres de los indios
  destos reinos.                                             290

  CXIII.--Cmo los gobernaba el Inga.                        296

  CXIV.--Cmo se han de gobernar en algunas
  cosas.                                                     302

  CXV.--El azogue consume muchos indios.                     306

  CXVI.--Cmo se crian los hijos de los espaoles
  que nacen en este reino.                                   307




DESCRIPCIN COLONIAL

NOTICIA PRELIMINAR

POR

RICARDO ROJAS




NOTICIA PRELIMINAR

SUMARIO: Quin era Fray Reginaldo de Lizrraga
(1545-1615).--_Descripcin breve del reino del Per, Tucumn, Ro de la
Plata y Chile_ (1605).--Parte de esta obra que se refiere  la naciente
sociedad argentina (captulos LXII-LXXII).--Biografa de
Lizrraga.--Fecha probable de su viaje por nuestro pas: 1589.--Valor
histrico de su obra.--Sus condiciones de observador.--Algunos ejemplos
de juicios, etopeyas y paisajes.--Valor relativo de su prosa entre las
crnicas del siglo XVI.


I

Al finalizar el siglo XVI lleg  Santiago del Estero, capital entonces
del Tucumn, el padre fray Reginaldo de Lizrraga, visitador de los
conventos dominicos en la dilatada provincia del Per. Su verdadero
nombre era Baltasar de Obando, como su padre, que habia entrado al Nuevo
Mundo con los primeros conquistadores del imperio incaico. Nacido en
1545--unos dicen en Lima, otros en Espaa,[1]--profes  los quince aos
en la orden de Santo Domingo. Fu su maestro Fray Toms de Argomedo,
varon doctsimo, de grande ejemplo en vida,  insigne predicador,
quien, al consagrarle en 1560, le cambi el nombre paterno por el otro
con que le conocemos en sus obras, pues aqul solia decir:  nueva
vida, nombre nuevo. Desde entonces le distinguieron por Fray Reginaldo
de Lizrraga. Por tal lleg  Santiago, y as firm los libros que ms
tarde escribiera, entre ellos esta _Descripcin_ de su viaje, que ahora
publica la BIBLIOTECA ARGENTINA[2].

En 1586 dividise la provincia dominica del Per, crendose la de San
Lorenzo Mrtir, que comprenda, ms  menos, Chile, la Argentina y el
Paraguay actuales. Fray Reginaldo fu nombrado provincial de la nueva
jurisdiccin, y en tiempo de Sixto Fabro, general de la rden,
mandronle  visitar los conventos del vasto territorio que se extenda
de Buenos Aires y la Asuncin  Concepcin y Coquimbo, y de Salta y
Esteco  Crdoba y Mendoza. Por tal motivo lleg  Santiago hacia 1589,
cuando gobernaba don Juan Ramrez de Velasco, de quien guard muy
halageo recuerdo, y del cual escribi pocos aos ms tarde: caballero
bien intencionado; el cual pobl de espaoles las faldas de la
cordillera vertientes  Tucumn. Caballero dcil y que fcilmente
recibe la razon y se convence--como dice esta _Descripcin_.--Ms
adelante agrega, recordando  Abreu,  Lerma, sus trgicos antecesores,
creo no le suceder lo que  los sobredichos[3].

Harto menguada era la situacin de los dominicos en su convento de
Santiago, cuando Lizrraga los visit. Pasando yo por esta
provincia--escribe l mismo--(y esto me compeli ir por ella  Chile),
hall seis  siete religiosos nuestros divididos en doctrinas; uno en
una desventurada casa en Santiago; ms era cocina que convento; es
vergenza tratar de ello; y tenanle puesto por nombre Santo Domingo el
Real; viendo, pues, que no se poda guardar ni an sombra de religion en
l, lo saqu de aquella provincia; es cosa de lstima haya ningunos
religiosos en ella, porque un solo fraile en un convento y en un pueblo,
qu ha de hacer? Una nima sola--decanos--ni canta ni llora.--Era
mejor el convento franciscano, con cinco  seis religiosos; pero
igualmente precario el de la Merced. En torno de ellos, la ciudad
menguaba en fortn  aldea, visible apenas entre selvas vrgenes y
tribus nmades. Las gentes vivian del maz; beneficiaban la miel
silvestre que vendan en odres al Per; vestan trajes burdos de lana,
que all mismo labraban y tean. Un extranjero proyectaba por esos
das--segn nos cuenta el fraile escritor--montar un molino  la manera
de los que l habia visto en Alemaa, pero muri  la sazon sin lograr
su empresa, y siguise la molienda del trigo y maz en morteros de
piedra, segn usanza de los indios. Habia, sin embargo, dos  tres
atahonas particulares. Las casas eran pobres, de adobe, y se
desmoronaban fcilmente, por ser la tierra salitrosa. Y si sta era la
situacin de la capital en la provincia, puede medirse cmo eran las
otras aldeas y cmo todo el interior argentino al finalizar el siglo
XVI. Tal como Fray Reginaldo de Lizrraga lo viera entonces, as
volvemos  verlo nosotros en las pginas de este libro, donde nos dej
la descripcin de sus viajes.

Antes de visitar nuestras ciudades, Fray Reginaldo habia residido en el
convento de Lima; despues, vuelto al Per, en diversas localidades:
Arequipa, Cuzco, Guamanga, La Plata y otras, ya como doctrinero, ya como
prior de su rden. Despues de 1591, estaba en Jauja cuando el virrey
Garca Hurtado recomendle ante Felipe II para el obispado de la
Imperial ciudad chilena. Nombrronle en 1599. Por diversos
inconvenientes no pas  Chile hasta 1602, llegando  hacerse cargo de
su sede en 1603, ms bien con desabrimiento que entusiasmo. Los indios
de Valdivia acosaban la region; ese obispado era pobre; y en una carta
de 1604, el propio Lizrraga se lamentaba: La iglesia, pauprrima; las
misas se dicen con candelas de sebo, si no son los domingos y fiestas;
el santsimo se alumbra con aceite de lobo, de mal olor. Si se halla de
ballena no es tan malo. Intent renunciar  semejante probenda...
Dicen, no obstante, que era virtuoso, que lo amaba el pueblo. El
gobernador Alonso de Ribera recomindalo al Rey as: Usa el oficio con
mucha edificacin de letras, vida y ejemplo. Parece lgico, pues, que
en 1607 lo trasladaran de obispo al Paraguay. Hacia 1602 muri en la
Asuncin,  los sesenta aos de edad. Aseguran las crnicas
eclesisticas que muri santamente[4].

Los viajes de Lizrraga por el Per le permitieron conocer las ciudades
nombradas y los valles de Chincha, Pisco, Ica, Nasca, Cuman, Chicoama,
Tarija, y otros de que trata en su libro. De nuestro pas, describe las
comarcas y pueblos de Salta, Esteco[5], Santiago, Crdoba, Mendoza; toda
la tierra que va desde la Puna hasta la cordillera de Cuyo. Durante esas
jornadas conoci las riberas del Chucuito, los tambos del Collao, la
quebrada de Humahuaca, los desiertos de Crdoba, las cordilleras de
Mendoza. Hombre docto como era, trat  gobernantes y prelados, 
caciques y conquistadores,  maestros y bandidos; inquiri noticias
histricas sobre el pasado de estos reinos; observ las costumbres y
caracteres de la poca en que tocrale vivir; y leg  su posteridad la
memoria de sus viajes en esta Descripcin, primer libro donde se
muestra, en visin sedentaria, la tierra y la sociedad de la conquista
argentina.

El verdadero ttulo del libro es como sigue: _Descripcin breve de toda
la tierra del Per, Tucumn, Ro de la Plata y Chile_[6]. Sabido es que
en aquel primer momento de la conquista, todas estas regiones--
reinos como se deca--formaban una sola entidad poltica y moral, cuyo
centro era Lima. Posteriormente vinieron las segmentaciones
administrativas y espirituales, ncleos tradicionales y geogrficos de
actuales naciones americanas en esta parte del continente. Pero en el
siglo de Lizrraga vemos como los hombres y las cosas coloniales se
movan  travs de las susodichas regiones dentro de una sola unidad.
As por ejemplo en el captulo LXVIII dice de don Juan de Garay, despues
de escribir sobre la Asuncin: La segunda ciudad, el ro abajo, segn
dicen 150 leguas, se fund en nuestros das por el capitan Juan de
Garay, de nacin vizcano, hombre nobilsimo y muy temido de los indios,
llamada Sancta Fe; _conoclo y tratlo en la ciudad de la Plata_[7].
Probablemente conoci en La Plata,  en Lima,  en Oropesa, donde
tambien residi,  Barco Centenera, autor del poema _Argentina_, y 
algunos otros personajes del Ro de la Plata. En el convento dominico de
la ciudad de los Reyes, Fray Reginaldo habia sido compaero de noviciado
con Fray Francisco Victoria, ms tarde obispo del Tucumn, y de l nos
dice en el captulo VI: ...fuimos novicios juntos; varon docto y agudo;
fuese  Espaa, donde muri en corte, y hizo heredero  la magestad del
Rey Felipe Segundo, de mucha hacienda que llev, y loablemente lo hizo
as. Sucedile el reverendsimo seor Don Fray Fernando Trejo, que agora
reside en su silla, y resida por muchos aos[8]. As este libro de
Lizrraga, que participa de la ndole de los libros de viajes y
memorias, abunda en sugestiones y noticias para nosotros interesantes,
aun en los captulos que no se hallan especialmente destinados 
describir las tierras y las cosas que pertenecen hoy, polticamente, 
los dominios de la Repblica Argentina.


II

La obra que nos ocupa, divdese en dos partes. La primera es pertinente,
ms bien,  las cosas del Per, Bolivia y Ecuador actuales. La siguiente
se titula: LIBRO SEGUNDO.--_De los prelados eclesisticos del reino del
Per, desde el reverendsimo don Jernimo de Loaiza, de buena memoria, y
de los virreyes que lo han gobernado, y cosas sucedidas desde don
Antonio de Mendoza, hasta el conde de Monterrey, y de los gobernadores
de Tucumn y Chile._ Mas  pesar de la limitacin que el ttulo parece
marcar, la segunda parte no reviste carcter de relacion histrica
escueta y retrospectiva, sino que, en los captulos pertinentes 
nuestras provincias del norte y del oeste, acenta, por lo contrario,
ese colorido,  veces conmovedor, de memoria personal  relato de
viajes.

La _Descripcin_ cuenta por todo 204 prrafos--116 de la primera parte y
88 de la segunda,--breves captulos encabezados por sendos epgrafes.
Los que expresamente se refieren  nuestro pas son los postreros del
libro, del LXII al LXXII, en la segunda parte. Despues de la extensa
noticia histrica sobre los virreyes y obispos, el visitador reanuda el
itinerario interrumpido en la primera parte al llegar  Tarija y
regiones inmediatas, para continuar la descripcin con este epgrafe:
Del camino de Talina  Tucumn (LXII), el cual penetra de la provincia
de Chichas en nuestro pas actual, y sale de l con este epgrafe: Del
camino de Mendoza  Santiago de Chile (LXXII), con lo cual penetra en
el reino trasandino, donde Fray Reginaldo de Lizrraga lleg  ocupar la
sede episcopal de la imperialense. A pesar de ello, no dedica  Chile
ms que quince captulos. Describe  Santiago, Osorno, Valdivia, Castro;
da la cronologa de sus obispos hasta l; de sus gobernadores hasta
Alonso de Ribera; y concluye con un captulo sobre cualidades de los
indios de Chile.

Alusiones contenidas en esta obra, permtenme inducir dnde escribi su
libro el obispo de la Imperial. Don Jos Toribio Medina, historiador de
la literatura colonial de Chile, afirma sin vacilacin que la escribi
en aquel pas.

Yo creo, sin embargo, que la obra fu en su conjunto formada con notas
de diversas pocas de la vida de Lizrraga, reunidas con el nimo de
imprimirlas en Espaa. Dicha obra, segn su edicin reciente, fu
dedicada al seor conde de Lemos y Andrada, Presidente del Consejo de
Indias. Procurar dilucidar ahora la prueba y el lugar en que los varios
fragmentos de la obra pudieron ser escritos, aunque lo har con todas
las reservas del caso, dada la precaria informacin que se posee sobre
Lizrraga y sus obras. Con iguales reservas aparece esta edicin, y si
me he decidido  darla, es por lo interesante de las noticias argentinas
que contiene y por la frecuencia con que esta obra ha empezado  ser
citada por nuestros historiadores.

Fray Reginaldo de Lizrraga realiz dos viajes  Chile: uno entre 1586 y
1591, como visitador de la rden; otro en 1602, para ocupar el obispado
de la Imperial. En 1591, trmino de su primer viaje, regres de Chile 
Lima para desempear el cargo de maestro de novicios. Creo que fu
despues de 1591, en el Per, donde escribi la primera parte de su obra
y algo de la segunda. Despues de 1603, en el suelo de Chile, habria
escrito los quince captulos que se refieren  aquel pas, y que
complementan la memoria  _descripcin_ de sus viajes. Me fundo para
ello en el captulo LXXVI de la primera parte, donde dice:--Yo confieso
verdad que en dos aos que vivo en este pueblo de Chongos[9],
etc.--Luego estos captulos eran escritos en el Per. Esto se ratifica
en otros pasajes como el LXXVIII, donde al hablar de la ciudad de
Guamanga, dice:--Edific aqu un vecino desta ciudad, llamado Sancho de
Ure, etc.--La segunda parte de la obra, da la impresin de que cambia
de asunto, al acometer la cronologa de los gobernantes y virreyes, pero
sin cambiar de lugar. Esa impresin persiste en todos los captulos,
incluso en los que tratan del Tucumn, cuyos lugares aparecen como
aludidos  recordados desde el Per. No ocurre lo mismo en los captulos
finales, referentes  Chile, donde nos encontramos con expresiones como
la siguiente:--En este estado dej la tierra Alonso de Ribera  Alonso
Garca Ramn, que vino  este reino, etc. (LXXXVII). Asimismo al tratar
de los prelados y religiosos de las rdenes:--La primera religion que
pas  este reino (Chile) creo fu de Nuestra Seora de las Mercedes,
etctera (LXXXII).--Y no slo el cambio de lugar se advierte en la
yuxtaposicin de dichos fragmentos, sino el cambio de la poca en que
uno y otro fueron escritos: aqullos en el Per, entre 1591 y 1602,
antes de ser obispo de la Imperial; stos, en Chile, entre 1603 y 1607,
ao en que fu trasladado de la Imperial  la Asuncin, donde Lizrraga
falleci[10]. As al hablar del ltimo obispo de la Imperial, don
Agustn de Cisneros,  quin suced yo--agrega--en este tiempo tan
trabajoso, ...empero, falta lo principal, que es la virtud, y el
pusible, por ser obispado pauprrimo, que apenas se puede sustentar, y
no tengo casa donde vivir, que si en San Francisco no me diesen dos
celdas donde vivir, en todo el pueblo no habria cmodo para ello, con
todo esto, tengo ms de lo que merezco, por que si lo merecido se me
hubiese de dar, eran muchos azotes (LXXXI).--Tales alusiones, de tiempo
presente, prueban que los escribi siendo obispo, y en la Imperial; pero
tal cosa ocurre slo en los contados captulos adicionales de tema
chileno, probndose por todos los anteriores (ms de 150 prrafos) que
no solamente los escribi en el valle de Chongos, sino que lo hizo antes
de ser obispo. De suerte que cuando Fray Reginaldo describe las ciudades
de Santiago del Estero y Mendoza,  pinta los paisajes de la llanura
cuyona, se refiere  aquellos lugares tal como los viera en su primer
viaje de 1589, cuando pas para Chile como visitador de los conventos de
su rden, y no como pudo verlos en 1602, si es que pas por tierra
argentina, cuando fu  tomar posesion de su obispado trasandino. El
viaje que describe es tan penoso por lo largo de las jornadas en el
desierto y lo precario del hospedaje en los tambos indios, que slo pudo
realizar aquel viaje terrestre por necesidad de visitar los conventos.
Parece probable que el viaje episcopal, libre de ese deber, lo realizara
por la costa del Pacfico. Creo haber esclarecido, con las propias
palabras de Fray Reginaldo, la cuestin bibliogrfica que el seor
Medina plantea, sin resolver definitivamente.


III

Cuando Lizrraga vino  nuestro pas, dicen cronistas como Menndez, que
practic su viaje  pie desde Lima hasta el Tucumn, ms  menos. Habia
salido del Per con sus alforjas y su bastn de caminante por precario
avo. Acompabale un fraile de su convento; pero cansado del camino,
ste, menos santo que aqul, tornse  Lima donde ment las privaciones
y asperezas que iba sufriendo el visitador en su larga jornada. Estas
condiciones del viaje han sido puestas en duda por Medina[11]; pero
sabemos que otros prelados como San Francisco Solano, Alonso de Barzana
 Luis de Bolaos, los realizaban habitualmente. Cierto que los
bigrafos  cronistas de las rdenes emulaban en su afn hagiogrfico 
en su ilusin milagrera, pero no debemos extraarnos de que los
evangelistas realizaran por necesidad  voto de virtud, lo que tambien 
veces realizaban los conquistadores militares. Lo cierto es que el
relato de Lizrraga, sobre todo en la parte del camino que media entre
Santiago del Estero y Crdoba, abunda en observaciones que parecen
propias de un caminante  pie, pues habia llegado  familiarizarse con
el secreto de las tierras que recorra. El paisaje no se le presenta
slo como un espectculo visual, accesible  los ojos extraos del
observador, sino como un recuerdo de cosas vividas en la intimidad de
nuestros desiertos. A tal pertenece el siguiente pasaje en que muestra 
los avestruces de la llanura argentina, visto al ir hacia Crdoba:

En toda esta tierra y llanuras hay cantidad de avestruces; son pardos y
grandes,  cuya causa no vuelan; pero  vuelapi, con una ala, corren
ligersimamente; con todo eso los cazan con galgos, porque con un
espoln que tienen en el encuentro del ala, cuando van huyendo se hieren
en el pecho y desangran. Cuando el galgo viene cerca, levantan el ala
que llevan cada, y dejan caer la levantada; viran como carabela  la
bolina  otro bordo, dejando al galgo burlado (LXV).

Otro pequeo cuadro rstico de la llanura santiaguea, se lo inspira la
vida de los pjaros y su casa ingeniosa, que tres siglos ms tarde dict
una bella pgina  Sarmiento[12].

Es providencia de Dios--dice Lizrraga--ver los nidos de los pjaros en
los rboles: culganlos de una rama ms  menos gruesa, como es el
pjaro mayor  menor, y en contorno del nido engieren muchas espinas; no
parecen sino erizos, y un agujero  una parte por donde el pjaro entra,
  dormir   sus huevos, y esto con el instinto natural que les di
naturaleza para librarse  s y  sus hijuelos de las culebras (LXV).

Cierto pasaje de este mismo captulo LXV, da  entender que una parte de
la jornada la hubiera hecho  caballo, pues hablando de sus pantanos y
tremedales, dice: _se sumen el caballo y caballero en el cieno_. Otro
pasaje del captulo LXVI, da  entender que de Santiago  Crdoba y de
Crdoba  Buenos Aires, se haca ya la travesia en carretas:--_El
camino, carretero; y as camin yo desde Estero_ (sic) _ esta cebadad,
que son poco menos de 200 leguas, si no son ms, y desde aqu se toma el
camino  Buenos Aires, tambien en carretas, que son otras 200, pocas
menos; toda la tierra llana, y en partes tan rasa, que no se halla un
arbolillo_. Por el mismo transporte, en convoy de doce carretas
cuyanas, pas de Crdoba  Mendoza, que ya era estacin carretera del
trfico andino. Los ferrocarriles actuales han seguido las rutas de
1590.

Pasajes de tal gnero, pudiera yo citar numerosos. Otros hay en que
caracteriza  nuestros indios   los gobernantes espaoles que vinieron
 reducirlos. De los juries[13] dice, por ejemplo: Son haraganes y
ladrones (LXXI); y de los guarpes[14]:--Son mal proporcionados,
desvados (LXXI). De don Francisco de Aguirre dice:--Varon para guerra
de indios, bravo, y del licenciado Lerma:--En Tucumn, unos le alaban,
otros le vituperan (LXVII).--Mustrase, como se ve, capaz de
caracterizar los hombres con un rasgo lacnico. Asimismo, logra  las
veces caracterizar un paisaje, hacindolo visible por una comparacin,
como cuando retrata las salinas de la Puna, ya explotadas entonces por
los indios Cochinocas y Casavindos:--De lejos, con la reverberacin del
sol--dice--no parece sino ro, y  los que no lo han visto nunca,
espanta, pensando que han de pasar ro tan ancho; llegados, admira ver
tanta sal (LXII).--Y cuando retrata la estructura de aquellas nacientes
sociedades argentinas, elige rasgos que han subsistido. Por ejemplo, de
Mendoza, fundada  las vertientes de estas sierras nevadas dice su
libro:--_La cibdad es fresqusima, donde se dan todas las frutas
nuestras, rboles y vias, y sacan muy buen vino que llevan  Tucumn 
de all se lo vienen  comprar_[15]; _es abundante de todo gnero de
mantenimiento y carnes de las nuestras; sola una falta tiene, que es
lea para la maderacin de las casas_ (LXXI).--As van sucedindose en
el libro, ancdotas de cautivos, paisajes de la cordillera, asaltos de
indios  las carretas, noticias sobre conventos y vecinos, hasta hacer
de su libro un cuadro sugerente y muy completo de lo que fu el embrin
de nuestro pas en el siglo XVI, al terminar la primera conquista
militar de los espaoles. As tambien el viaje de Concolorcorvo,
realizado por aquellos mismos caminos que dos siglos antes recorriera
Lizrraga, iba  ser el cuadro ms completo de esa misma embrionaria
sociedad argentina al concluir la colonizacin espaola, en las vsperas
de la emancipacin americana...

IV

No fu esta _Descripcin_ el nico libro que escribi Reginaldo de
Lizrraga. Menndez, el cronista de los dominicos, le atribuye adems de
esa obra (que ese cronista conoci y aprovech), estas otras sobre
cuestiones religiosas: _Los cinco libros del Pentateuco_; _Lugares de
uno y otro Testamento que parecen encontrados_; _Lugares comunes de la
Sagrada Escritura_; _Sermones del tiempo y Santos_; _Cartas y Comento 
los Emblemas del Alciato_. Hoy se dan por perdidos estos libros; pero yo
no suelo abandonar jams la esperanza de que vayan reapareciendo todos
estos antiguos cdices coloniales,  medida que las investigaciones
paleogrficas avanzan y se perfeccionan, mucho ms si se tiene en cuenta
que Lizrraga dej preparados dichos papeles para su publicacin, y que
 los papeles de un religioso como l les han alcanzado menos las
vicisitudes temporales de viajes y guerras, pues siempre tuvieron quien
los guardara, ya en la rden en que fu provincial  visitador, ya en
las dicesis donde fu obispo. Pero aun perdido el texto, esos ttulos
bastan para revelarnos que Fray Reginaldo fu un hombre sabio en
ciencias sagradas, que apasionaban en su tiempo; y acaso en letras
clsicas, instrumento inherente  la cultura teolgica[16]. Pero nada
de todo ello se advierte en la _Descripcin_ que se ha salvado, sin duda
porque  esta otra la caracteriza, por su gnero, un tono familiar,
fluyente  la deriva de sus recuerdos espontneos, tal que  la
disertacin abstracta y erudita, roban su sitio ancdotas expresivas,
paisajes caractersticos, intencionadas etopeyas, mientras pasan por el
espejo del recuerdo, tanto cosas, hombres y sitios como conoci en sus
duras andanzas por las Indias.

El estilo de Lizrraga es casi siempre desaliado, pero su observacin
es siempre aguda; su memoria, feliz; su sentimiento, plstico para su
poca. El temperamento belicoso de los conquistadores militares y el
asctico temperamento de los conquistadores evanglicos, no dejaba mucho
lugar  la contemplacin sensual de las cosas mundanas, fuente de forma
y de color en el arte. De ah que estos libros de Indias no abunden en
pasajes de verdadero valor literario. Cuando quieren describir,
enumeran; cuando quieren narrar, enumeran tambien; y sus temas son
siempre de utilidad para la accin perentoria  para el arrobamiento
extraterreno. En la _Descripcin_ de Lizrraga, yo he encontrado, sin
embargo, pasajes que traducen su relativa delectacin, como aquellas dos
lneas, en las cuales, describiendo la ciudad de Arequipa, sus
edificios, sus aguas, sus temblores, dice:--Continuamente, la puesta
del sol es muy apacible, por la diversidad de arreboles en los celajes,
 la parte del Poniente (LXVI). En el captulo LV, diserta sobre las
cualidades de los criollos (as les llamamos), y entonces dice de
las limeas:--_De las mujeres nacidas en esta ciudad, como en las dems
de todo el reino, Tucumn y Chile, no tengo que decir sino que hacen
mucha ventaja  los varones; perdnenme por escribirlo, y no lo
escribiera si no fuera notsimo_. Ese juicio contina siendo verdad;
pero sorprende encontrarlo bajo la pluma de un cronista primitivo. Ni el
sentimiento de la naturaleza ni el de la belleza femenina, asoman con
frecuencia en la prosa colonial del primer siglo. En tal sentido,
Lizrraga es una excepcin en el Plata. Su libro es uno de los
documentos ms humanos de la primitiva literatura colonial, por su
acento sincero, y por la profusin de noticias personales que enriquecen
sus pginas. Entre tantas piezas cartularias, dogmticas, protocolares,
esta _Descripcin_ es un oasis de cosas vistas y sentidas, un espejo de
vida verdadera. A los ridos testimonios de las informaciones y
probanzas, l les da forma:  los episodios oficiales de las
relaciones y las actas, l les da color de ancdota novelesca. Tal,
por ejemplo, aquel pasaje en el cual habla del Cuzco y del convento de
Santo Domingo en esta ciudad: Nuestra casa es lo que antiguamente se
llamaba, gobernando los Ingas, la Casa  Templo del Sol;--as dice
Lizrraga.--Pinta despues cmo eran las murallas; cmo una fuente de
piedra donde evaporaba el sol la chicha que bebia; cmo una lmina de
oro, en la cual estaba el sol esculpido y que serva para tapar la
chicha en la fuente litrgica. Y  eso agrega su ancdota personal:
Cuando los espaoles entraron en esta ciudad, le cupo en suerte (la
lmina)  uno de los conquistadores que yo conoc, llamado Mansio
Sierra, de nacin vizcano y creo provinciano; gran jugador: jug la
lmina y perdila: verificse en l que jug el Sol... (LXXX).

Otra ancdota de carcter ms novelesco que histrico, refiere, por
ejemplo al hablar de los Andes del Cuzco; ancdota de color ciertamente
salvaje:

Estos Andes del Cuzco son frtiles destas vboras y de culebras que
llaman bobas: stas son muy grandes y muy gruesas; no hacen dao, si no
es cuando, como dicen, andan en celos. Porque en aquellos Andes sucedi
lo que dir: tres soldados volvanse  sus casas de las chcaras de la
Coca,  pie: no es tierra para caballos. El uno quedse un poco atrs 
cierta necesidad corporal; acabada, sigui su camino solo, pues los
compaeros iban un poco adelante; prosiguindolo, ve atravesar una
culebra destas que tienen de largo ms de 16 pies y gruesas ms que la
pantorrilla de un hombre, silbando, y otra culebra en pos de ella, de la
misma calidad; la postrera, viendo  nuestro soldado, cele todo el
cuerpo, y la boca encaminaba  la garganta; el pobre, que se vi ceido
y la boca de la culebra cerca de su garganta, con ambas manos afierra de
la garganta de la culebra con cuanta fuerza pudo, no dejndola llegar 
su garganta; la culebra, sintindose apretada de las manos del soldado,
apretbale con lo restante de su cuerpo fortsimamente, de suerte que le
hizo reventar sangre por la boca, ojos, narices y orejas; el pobre,
vindose de aquella suerte, gemia; no poda gritar, sino bramar. Los
compaeros, parecindoles que tardaba, pararon un poco, oyeron los
bramidos; vuelven corriendo en busca de su compaero; hallronle de la
suerte que lo hemos pintado. Uno sac una daga que traa en la cinta y
metindola entre el sayo y la culebra la cort; luego afloj la culebra
hecha dos partes, y acabronla de matar. El soldado qued como muerto;
llevronle y albergronle; volvisele la color del rostro y cuerpo
amarilla como cera; vnose al Cuzco, y dentro de tres meses muri. O
esto  hombres que le conocieron (LXXXI).

Combates singulares de hombres con vboras gigantescas debian ser
frecuentes en la conquista. Las crnicas nos refieren de algunos. En
este mundo virgen, semejante confrontacin de una terrible fauna nueva y
de la cencea imaginacin de los soldados, exaltada por la reciente
caballera, tales animales se les antojaban dragones algunas veces.
Ulrich Schmidel en su Viaje y Barco Centenera en su poema, nos han
dejado el recuerdo de combates anlogos con las temibles serpientes y
yacars del Paran[17]. Pero esta descripcin de Lizrraga es ms
realista, ms animada y plstica que todas las otras. Esta podria
pintarse. Por eso, aunque incorrecta, la trascribo, como muestra de su
estilo y de sus facultades de descriptor y narrador, primitivas por
cierto, pero apreciables en su tiempo, cuando los cronistas coetneos
carecan de ellas. Lizrraga mira con simpata la naturaleza y los
hombres, los campos y las ciudades, los gestos y las palabras, los
espaoles y los indios, los brillantes acontecimientos gubernamentales y
las humildes ancdotas dramticas, los virreyes y los obispos, los
rboles y los animales. De ah el inters humano de toda su obra, de ah
la prueba de su sensibilidad literaria, siquiera incipiente. Y no slo
se la cultiv  s propio, sino que hubiera querido difundir la cultura
entre los dems. Cuando estuvo en Guamanga, quiso fundar all
Universidad. Encontraba en sta mejor clima que en la Ciudad de los
Reyes, y no la alcanzaba el peligro de los temblores. No s yo--nos
dice--si en lo descubierto se hallar mejor temple ni ms sano para
fundar una universidad, porque ni el calor ni el fro impiden todo el
ao que no se pueda estudiar  todas horas. Yo tuve casi concertado con
un hijo de un vecino, hombre principal, fundase con su hacienda en
nuestra casa, un colegio con que ennobleciese su ciudad. Sacme la
obediencia para este asiento (Chongos) y quedse. Fuera obra herica y
de gran provecho para todo el reino; la ciudad se aumentara, y de todo
el reino vendrian  oir Teologa, porque los nacidos en la Sierra corren
mucho riesgo de su salud en Los Reyes (LXXVIII). Tal superioridad
espiritual trasciende, desde luego, en esta _Descripcin_, que no slo
nos dan el hilo de su vida, sino la visin de los pueblos que recorri,
haciendo de ella una valiosa fuente de pequeas noticias locales, que
empieza  ser explotada ya por nuestros historiadores. Datos no siempre
guardados por documentos oficiales, los conocemos por ella; tales como
la clase de vecinos que habitaban los pueblos, la ndole de los
indgenas comarcanos, la manera como estaban construdas las casas de
los encomenderos y magistrados, los alimentos de que se provean, la
forma en que se realizaba el comercio, la dificultad de los viajes, los
precios de las cosas, las pasiones de los hombres, el ambiente precario
de los conventos, la epopeya instintiva de los indios, todo cuanto
constituye, en fin, la vida argentina del siglo XVI, la primitiva
conciencia del drama histrico en el vasto escenario virgen donde
comenzaba entonces  fundarse nuestra civilizacin. He ah por qu me ha
parecido tambien que este libro tenia derecho  figurar en una
BIBLIOTECA ARGENTINA, como otros de su ndole, que ms adelante
publicar.

RICARDO ROJAS

[1] Lizrraga dice que naci en Medelln (I p. 121)

[2] Dada la ndole de esta obra, omitimos en este volumen la nota
biogrfica sobre el autor, que hemos dado en los anteriores. Lo que de
Lizrraga se sabe, y que lo debemos casi exclusivamente  Fr. Juan
Melndez en sus _Tesoros verdaderos de las Indias_, va incluido en esta
Noticia preliminar. Falta asimismo el retrato del autor, por no haber
encontrado iconografa de Lizrraga, no conocindose ni siquiera
tradicin sobre algun retrato suyo.

[3] Es bien sabido que stos finalizaron trgicamente sus gobiernos.

[4] Sobre estos y otros detalles de la muy fragmentaria biografa de
Lizrraga, puede verse la _Literatura colonial de Chile_, por D. J.
Toribio Medina, y los cronistas eclesisticos en que l se apoya:
Menndez, Errzuriz, etc. Especialmente el P. Menndez, parece haber
servido de fuente principal  Medina.

[5] Esta ciudad de Esteco, es la del mismo nombre que poco ms tarde fu
destruda por un cataclismo, y sobre la cual los cronistas eclesisticos
de la colonia han tejido una leyenda muy impregnada de reminiscencias
bblicas.

[6] De acuerdo con la tendencia popular que abrevia los ttulos
bibliogrficos por su palabra ms significativa, hemos puesto
simplemente _Descripcin_ en la cartula de este volumen, por ser muy
extenso su ttulo autntico y porque no hacemos con ello sino
anticiparnos al pueblo, que lo abreviara en este caso, como lo ha hecho
con _Bases_, _Facundo_, _Hamlet_, _Quijote_, etc. Nos hemos atrevido 
llamarle _Descripcin Colonial_, para definir su carcter, y nos hemos
credo con derecho  hacerlo, porque toda variante de ese gnero va
advertida en el texto  en las Noticias preliminares de nuestra
BIBLIOTECA, y porque no sabemos cul fu el ttulo autntico de esta
obra, no editada en vida del autor, ni impresa sobre sus originales.
Alude  esta obra don Toribio Medina en su ya citada _Historia_, pero no
sabemos si se atiene slo  las citas fragmentarias del cronista
Melndez,   cierto manuscrito atribudo  Lizrraga con el nombre de
_Descripcin y poblacin de las Indias_  _Descripcin y poblacin de
los reynos del Per_. De ese manuscrito, existente en la Biblioteca
Nacional de Madrid, copi los pasajes interesantes para Chile, el seor
Barros Arana. El todo era un infolio de 308 pginas. Una nota dice:
Concuerda este escrito con el libro original de donde se sac el ao
1735, que est archivado en la librera de San Lzaro en la ciudad de
Zaragoza. Serrano y Sans, en su edicin de 1909, se habria valido de la
copia de Madrid,  del original de Zaragoza. Los fragmentos que copia 
alude Medina (tomados  Melndez   Barros Arana) coinciden algunos con
la edicin de Sans; otros concuerdan en el fondo y no en la forma. Tal
cosa pudiera provenir de las variantes explicables en estos antiguos
cdices manuscritos,  menos de aceptar que Lizrraga escribiera dos
obras de asunto anlogo. Pero mi impresin es que la obra indita
aludida por Medina, es la misma que yo comento sobre el texto de este
volumen. La presente edicin (hecha literalmente sobre la espaola de
1909) es la primera que se publica en volumen especialmente destinado 
esta obra y la primera que aparece en Amrica.

[7] Garay fu  La Plata, enviado por los espaoles del Paraguay, para
arreglar con la hija de Ortiz de Zrate la sucesion del gobierno,
vacante por la muerte de su padre en 1578.

[8] El texto de Serrano y Sans dice _Francisco de Trejo_, pero es,
evidentemente, un error de copia. Alusiones  cosas de actualidad
entonces, como este obispo Trejo y Sanabria  el gobierno de Lpez de
Velasco, me han servido tambien para inferir la fecha en que este libro
pudo ser redactado.

[9] Chongos, lugar del Per, cerca de la villa de Oropesa, 
Guancavlica, y cerca de Jauja.

[10] De esta ltima poca de su vida, no habla la _Descripcin_. Por eso
y por lo avanzado de su edad (muri de 70 aos) creo que no escribi su
libro en el Paraguay. En el captulo LXII de la segunda parte del valle
de Jujuy, donde habia siete aos que aquel mismo gobernador Juan
Ramrez de Valasco pobl un pueblo de espaoles para la paz de
Ornaguaca. Jujuy se fund en 1593 (vase mi _Archivo Capitular de
Jujuy_, t. I). Tomando la ltima fecha, ms los siete aos  que se
refiere Lizrraga, quiere decir que esta segunda parte fu escrita hacia
1600 ms  menos. Es sabido que hasta 1603 Fray Reginaldo no volvi 
Chile, como obispo de la Imperial. Este dato corrobora mi conjetura
sobre los lugares y las fechas en que pudo ser escrita la _Descripcin_,
y destruye de plano la afirmacin de que hubiera podido escribirla en
Chile.

[11] _Op. cit._ (t. II, nota de la pg. 48).

[12] SARMIENTO. _Mis pajaritos_ (t. XLVI, p. 261).

[13] Nombre de los indios casi nmades que habitaban en las riberas del
Dulce.

[14] Nombre de los indios que habitaban las provincias de Cuyo. Otros
escriben _huarpes_.

[15] Interesante noticia, que da  la industria vincola de Cuyo una
antiguedad de 325 aos. Esa industria sigui cultivndose durante los
siglos XVII y XVIII, y sus productos se vendan en el norte, llevados 
lomo de mula. (Vase los _Libros de la Renta de Propios_ en el Archivo
de Jujuy. Documentos inditos.) Algo semejante ha ocurrido con las
industrias tucumanas, por donde se ve que ellas no son del todo un
invento moderno de las oligarquas proteccionistas...

[16] En la _Bibliografa Americana_ del famoso Pinelo (tomo II, pgina
912), leyendo la seccin llamada _Autores de cuyos escritos ay duda_,
encuentro esta noticia: De Fray Reginaldo de Lizrraga, Dominico,
Obispo de la Imperial de Chile, tengo noticia que escribi un curioso
Libro: _De las cosas del Per_, i que lo embi  este Reino; por no
hallar mas particular mencion, ni estar en su autor mismo, lo pongo en
este ttulo. Probablemente se refiere al propio libro que ahora
publicamos, pues cosas del Per se llamaban entonces tambien  las
nuestras. La notica y copia de Barros Arana, que cita Medina
(_Literatura Colonial_), vara tambien el ttulo y no la atribuye 
Lizrraga, sino  _Baltasar de Obando_, pero ya hemos visto que ese fu
el primitivo nombre de nuestro autor.

[17] Vase en la _Argentina_ de Barco Centenera el Canto III (pginas 20
y 20 v. de la edicin prncipe), y Schmidel, _Viaje al Plata_ (captulo
XVII).


DESCRIPCIN BREVE

DE TODA LA TIERRA DEL

PER, TUCUMN, RO DE LA PLATA Y CHILE

PARA EL EXCMO. SR. CONDE DE LEMOS Y ANDRADA

Presidente del Consejo Real de Indias

POR

FR. REGINALDO DE LIZRRAGA




CAPITULO PRIMERO

DE LA DESCRIPCIN DEL PER. DE QU GENTE PROCEDAN LOS INDIOS


Lo ms dificultoso de toda esta materia es averiguar de qu gentes
procedan los indios que habitan estos largusimos y anchsimos reinos,
porque como no tengan escripturas, ni ellos ni nosotros sabemos quien
fueron sus predescesores ni pobladores destas tierras, mucha parte
dellas despobladas  por la destemplanza del calor,  por el demasiado
frio,  por los mdanos de arena y llanos estriles por falta de las
aguas. Porque afirmar lo que dice Platon en el libro que intitul
_Timeo_, que desembocando por el estrecho de Gibraltar en el mar
Occeano, no muy lejos de la tierra firme se descubria una isla mayor que
la Europa y toda la Asia, que contenia en s diez reinos, la cual, con
una inundacion del mar toda se aneg y destruy de tal manera que no
qued rastro della, sino el mar ancho que hay por ventura desde Cabo
Verde al Brasil; lo cual no es creible, por no se hallar en ningun autor
mencion dello, ni es posible. Lo que parece se puede rastrear de los
primos genitores destos indios descubiertos desde las primeras islas:
Deseada, Marigalante, Dominica y las dems, Sancto Domingo, Cuba,
Habana, Puerto Rico y la Tierra Firme, reino de Mxico y del Per, es
llegarnos  lo que dice Floriano de Ocampo en la _Historia general_ que
comenz de Espaa, que es lo siguiente: Que cuando los cartaginenses
eran seores de alguna parte del Andalucia, desembocando con temporal
por el estrecho de Gibraltar ciertos navios de los Cartaginenses se
derrotaron hacia el Occidente, corriendo la derrota que agora se navega
por aquel mar ancho, y no pararon hasta descubrir unas islas que por
ventura son las arriba referidas, y vindolas tan frtiles, pobladas de
arboledas, rios y sabanas, que son llanos abundantes de yerba, como
vegas de pastos, los ms all se quedaron, y volvieron los otros 
Cartago, los cuales, proponiendo en el Senado lo que habian descubierto,
y fertilidad de la tierra, convernia poblar aquellas islas despobladas.
Empero por aquellos senadores cartaginenses fu acordado por entonces se
dejase de tratar de aquello, mandando con mucho rigor nadie volviese 
aquellas islas, porque tenian por ms importante el seorio y riqueza de
nuestra Espaa que poblar nuevas tierras.

Destos pudo ser que navegando y buscando tierra firme diesen con ella, y
dellos se poblasen estos reinos; y esto no parece dificultoso de
imaginar, porque los cartaginenses que se quedaron en aquellas islas,
con algunos navios se habian de quedar, con los cuales pudo ser que
navegando para Espaa  buscando tierra firme se derrotaron y dieron en
ella, que por lo menos en aquella derecera dista de las islas cien
leguas, y ms y menos como corre la costa, as de las islas como de la
tierra firme; porque el dia de hoy, como me refiri un espaol qu'
estuvo preso y captivo en la Deseada, que los indios della, en sus
canoas, que son unas vigas ms gruesas que un buey, de madera liviana,
cavadas, largas y angostas, atraviesan  la tierra firme  la
gobernacion de Venezuela, cien leguas por mar, y ms; cuando hay viento,
 vela, y cuando les falta,  remo, guindose de noche por las estrellas
que tienen marcadas en aquel tiempo, qu' es verano; donde el pobre
remaba como captivo hasta que huyndose al tiempo que las flotas
nuestras vienen  Tierra Firme suelen aportar  la Deseada  tomar agua
y lea, fu su ventura buena que  cabo de pocos dias despues de huido y
llegado al puerto, surgi la flota en l y le tomaron los nuestros. De
dia estaba escondido arriba en las copas de los rboles, que son muy
grandes y altos y muy coposos y de ramas espesas, y de noche descendia,
con no poco temor,  buscar algunas races dl conoscidas  algun poco
de marisco para comer, porque si sus amos le hallaran, como luego
salieron, en echndole menos en busca dl, sin duda le flecharan y luego
se le comieran. Son todos estos indios caribes, que quiere decir
comedores de carne humana; bien dispuestos de cuerpo, morenotes, y as
los varones como las mujeres andan desnudos, como si vivieran en el
estado de la ignocencia[18]; son grandes flecheros y muy ligeros, y el
cuero del cuerpo, por el mucho calor, muy duro. Estas islas son
abundantes de muchas vboras ponzoosas y culebras muy grandes que
llaman bobas, y muy gruesas; tienen muchas aves de monte y cranse en
ellas muchos venados. Lo que con mucha verdad podemos afirmar, que no se
sabe hasta hoy, ni en los siglos venideros naturalmente se sabr, de qu
hijos  nietos  descendientes[19] de No los indios de todas estas
islas, ni Tierra Firme, ni Mxico, ni del Per, hayan procedido.

[18] En el ms., _ignosenia_.

[19] En el ms., _dessendientes_.




CAPITULO II

DE LA DESCRIPCIN DEL PIR


Descendiendo en particular  nuestro intento, tratar lo que he visto,
como hombre que allegu  este Per ms ha de cincuenta aos el dia que
esto escribo, muchacho de quince aos, con mis padres, que vinieron 
Quito, desde donde, aunque en diferentes tiempos y edades, he visto
muchas veces lo ms y mejor deste Pir, de all hasta Potos, que son
ms de 600 leguas, y desde Potos al reino de Chile, por tierra, que hay
ms de quinientas, atravesando todo el reino de Tucumn, y  Chile me ha
mandado la obediencia ir dos veces; esta que acabo de decir fu la
segunda, y la primera por mar desde el puerto de la ciudad de Los Reyes;
he dicho esto porque no hablar de oidas, sino muy poco, y entonces dir
haberlo[20] oido mas  personas fidedignas; lo dems he visto con mis
propios ojos, y como dicen, palpado con las manos; por lo cual lo visto
es verdad, y lo oido, no menos; algunas cosas dir que parece van contra
toda razon natural,  las cuales el incrdulo dir que de largas vas,
etc., mas el tal dar muestras de un corto entendimiento, porque no
creer los hombres sino lo que en sus patrias veen, es de los tales.

[20] Tachado: _de unas_.




CAPITULO III

PROSGUESE LA DESCRIPCIN DEL PER


Este reino, tomndolo por lo que habitamos los espaoles, es largo y
angosto; comienza, digamos, desde el puerto,  por mejor dezir playa,
llamado Manta, y por otro nombre Puerto Viejo.

Llmase Puerto Viejo por un pueblo de espaoles, as llamado, que dista
del puerto la tierra adentro ocho  diez leguas; no le he visto, pero s
es abundante de trigo y maz y otras comidas de la tierra, de vacas y
ovejas, y es abundante de muchos caballos y no malos; el temple es
caliente, aunque templado el calor; cria la tierra muchas sabandijas
ponzoosas, y con estar en la lnea equinocial no es muy caluroso. Los
aires de la mar le refrescan; llueve en l, aunque no mucho.

Los indios deste puerto son grandes marineros y nadadores; tienen balsas
de madera liviana, grandes, que sufren vela y remo; los remos son
caneletes; visten algodon, manta y camiseta; desde este puerto, enviando
los navios que vienen la vuelta de tierra, salen con sus balsas, llevan
refresco que venden, gallinas, pescado, maz, tortillas biscochadas,
pltanos, camotes y otras cosas. Tienen las narices encorvadas y algun
tanto grandes; dir lo que vi, porque pase por donaire: cuando veniamos
navegando cerca del puerto lleg una balsa con refresco; disele un
cabo; traa lo que tengo referido; un criado de mis padres, rescatando
algunas cosas destas, y no queriendo el indio que era el principal
piloto de la balsa (hablan un poco nuestra lengua) quebrar de la plata
que pedia por el refresco, djole: _oh qu pesado eres; no pareces sino
judo!_ En oyendo esto el indio, salt del navio en su balsa; larga el
cabo y vira la vuelta de tierra; ni por muchas voces que se le dieron
para que volviese, no lo quiso hacer; tan grande fu la afrenta que se
le hizo y tanto lo sinti.




CAPITULO IV

DE LA PUNTA DE SANTA HELENA


Siguiendo la costa adelante, que toda ella desde punta de Manglares
hasta el estrecho de Magallanes, que sin dubda hay ms de mil leguas,
corre Norte Sur (no creo son veinte leguas), est la punta llamada de
Santa Helena; tiene pocos  ningunos indios el dia de hoy; cuando la vi
y saltamos en ella eran muy pocos los que all vivian. En esta punta,
aunque es playa, suelen surgir los navios que vienen de Panam, toman
agua y algun refresco. Hubo aqu antiguamente gigantes, que los
naturales decian no saber dnde vinieron; sus casas tenian tres leguas
ms abajo del surgidero, hechas  dos aguas con vigas muy grandes; yo vi
all algunas traidas en balsas para hacer un tambo que all labraba el
encomendero de aquellos indios, llamado Alonso de Vera y del Peso,
vecino de Guayaquil.

Vi tambien una muela grande de un gigante, que pesaba diez onzas, y ms.
Refieren los indios, por tradicin de sus antepasados, que como fuesen
advenedizos, no saben de dnde, y no tuviesen mujeres, las naturales no
los aguardaban, dieron en el vicio de la sodomia, la cual castig Dios
enviando sobre ellos fuego del cielo, y as se acabaron todos; no tiene
este vicio nefando otra medicina.

Hay tambien en este puerto, no lejos del tambo, una fuente como de brea
lquida, que mana, y no en pequea cantidad; del agua se aprovechan
algunos navios en lugar de brea, como se aprovech el nuestro, porque
vinindonos anegando entramos en la bahia de Caraques, doblado el cabo
de Pasao, ocho leguas ms abajo de Manta, de donde se invi el batel con
ciertos marineros  esta punta por esta brea (creo se llama copey), y
traida se descarg todo el navio; disele lado y con el copey cocido
para que se espesase ms brearon el navio, y saliendo de all navegamos
sin tanto peligro.

Dice_n_ es bonsimo remedio para curar heridas frescas como no haya
rotura de niervo.




CAPITULO V

DEL PUEBLO DE GUAYAQUIL


De aqu por mar en balsas se va al segundo pueblo de espaoles; no s
las leguas que hay, doblando esta punta hasta Santiago de Guayaquil, y
tambien se camina por tierra llana, y en tiempo de aguas, cenagosa. Este
pueblo Santiago de Guayaquil es muy caluroso por estar apartado de la
mar; tiene mal asiento, por ser edificado en terreno alto, con figura
como de silla estradiota, por lo cual no es de cuadras, ni tiene plaza,
sino muy pequea, no cuadrada. Por la una parte y por la otra deste
cerro tiene la ribera de un rio grande y caudaloso, navegable, empero no
se puede entrar en l si no es con creciente de la mar, ni salir si no
es en menguante; tanta es la velocidad y violencia de el agua,
cresciendo  menguando. Cranse en las casas muchas sabandijas, cuales
son culebras, y alguna vboras, sapos muy grandes, ratones en cantidad;
estn cenando,  en la cama, y vense las culebras correr por el techo
tras el raton, que son como las ratas de Espaa; al tiempo de las aguas,
infinitos mosquitos, unos zancudos cantores, de noche infectisimos, no
dejan dormir; otros pequeos, que de da solamente pican, llamados
rodadores, porque en teniendo llena la barriga, como no puedan volar,
djanse caer rodando en el suelo, y otros, y los peores y ms pequeos,
llamados jejenes,  comijenes, importunsimos; mtense en los ojos y
donde pican dejan escociendo la carne por buen rato, con no pequea
comezon.

Es pueblo de contratacin, por ser el puerto para la ciudad de Quito, y
por se hacer en l muchos y muy buenos navios, y por las sierras de agua
que tiene en las montaas el rio arriba, de donde se lleva  la ciudad
de Los Reyes mucha y muy buena madera. Tiene dos  tres excelencias
notables: la primera, la carne de puerco es aqu saludable, las aves
bonsimas, y sobre todo el agua del rio, particularmente la que se trae
de Guayaquil el Viejo, que es donde se pobl este pueblo; van por ella
en balsas grandes, en una marea, y vuelven en otra; dicen esta agua
corre por cima de la zarzaparrilla, yerba  bejuco notsimo en todo el
mundo por sus buenos efectos para el mal francs,  bubas por otro
nombre, las cuales se vern aqu mejor que en parte de todo el orbe, y
sana muy en breve los pacientes, dejndoles la sangre purificada como si
no hobieran sido tocados desta enfermedad, con slo tomarla por el rden
que all se les manda guardar; empero si no se guardan por lo menos seis
meses, tornan  recaer; yo vi un hombre gafo en un valle distrito de
Quito, llamado Riopampa, que no poda comer con sus manos, y lo pusieron
en una hamaca para lo llevar  que se crase en este pueblo, y dentro de
seis meses le vi en Los Reyes tan gordo y tan sano como si no hobiera
tenido enfermedad alguna, y otros he visto volver sansimos; suficiente
excelencia para contrapeso de las plagas referidas. No se da trigo en
este pueblo, mas dase maz muy blanco, y el pan que dl se hace es
mejor y ms sabroso que el de nuestro trigo; danse muchas naranjas y
limas, y frutas de la tierra en cantidad, buenas y sabrosas, y la mejor
de todas ellas son las llamadas badeas por nosotros; son tan grandes
como melones, la cscara verde, la carne, digamos, blanca, no de mal
sabor; por dentro tiene unos granillos poco menores que garbanzos, con
un caldillo que lo uno y lo otro comido sabe  uvas moscateles las ms
finas; es regalada comida.

Por este rio arriba se sube en balsas para ir  la ciudad de Quito, que
dista deste pueblo sesenta leguas, en la sierra y tierra fria, las
veinticinco por el rio arriba, las dems por tierra.

Al verano se sube en cuatro  cinco dias; al ivierno en ocho cuando en
menos tiempo, porque se rodea mucho: djase la madre del rio y
declinando sobre la mano derecha  las sabanas, que son unos llanos muy
grandes llenos de carrizo, pero anegados del agua que sale de la madre
del rio, llvanse las balsas con botadores, porque el agua est
enbalsada y no corre; es cierto que si la tierra no fuera tan clida y
llena de mosquitos, causara mucha recreacion navegar por estas sabanas.

En ellas hay algunos pedazos de tierras altas que son como islas, donde
los indios tienen sus poblaciones con abundancia de comidas y
mantenimientos de los que son naturales  sus tierras: mucha caza de
venados y puercos de monte, que tienen el ombligo en el espinazo; pavas,
que son unas aves negras grandes, crestas coloradas y no malas al gusto;
hay tambien en estas islas tigres no poco daosos  los indios, y es
cosa de admiracion: en estas sabanas hay muchas casas,  barbacoas por
mejor decir, puestas en cuatro caas de las grandes, en cuadro, tan
gruesas como un muslo y muy altas, hincadas en el suelo; tienen su
escalera angosta, por donde suben  la barbacoa  caizo donde tienen su
cama y un toldillo para guarecerse de los mosquitos; aqu duermen por
miedo de los tigres; muchos destos indios estn toda la noche en peso
sin dormir, tocando una flautilla, aunque la msica, para nosotros  lo
menos, no es muy suave; estas barbacoas no sustentan ms que una
persona.

Todo este rio,  lo menos en la madre que yo vi, es abundante de
caimanes  lagartos, que son los cocodrilos del rio Nilo, muy grandes,
de veinte y cinco pies en largo, y dende abajo, conforme  la edad que
tienen; encima del agua no parecen sino vigas, y son tantos, que muchas
veces vi  los indios que remaban y guiaban las balsas darles de palos
con los botadores para que los dejasen pasar.

Y pues habemos venido  tractar destos lagartos  caimanes, ser justo
decir sus propiedades, las cuales he yo visto. Tienen la misma figura
que un lagarto, pero tan largos como acabo de decir; son velocsimos en
el agua, duermen en tierra, y en ella son perezossimos, y esto es
necesario, por ser de cuerpos tan grandes y de barriga anchos; los pies
y manos cortos; el sueo es pesadsimo, porque lo que subcedi con uno
destos en Panam,  yo lo vi muerto en la playa, paso as: que una
maana de San Juan se salieron tres mujeres enamoradas, las cuales vi en
aquella ciudad, con sus hombres  lavarse al rio, que es pequeo, y
cerca del pueblo; el tiempo os caluroso y de aguas, por ser el ivierno,
aunque por San Juan suelen cesar por algunos dias, y as se llama el
veranillo de San Juan; llegaron al rio y en una poza se entraron 
baar, en la cual se habia un caiman quedado, que con avenida se subi
de la mar por el rio arriba, y como ces la avenida no pudo volverse 
la mar, donde hay muchos; en este aroyo no se crian.

El caiman estaba durmiendo en tierra; baronse estas mujeres, y
saliendo una  enjugarse, parecindole pea el caiman dormido, sentse
encima dl una, y saliendo la otra llamla convidndola con la pea tan
blanda; sali la tercera y convidndola sentse ms hcia la cola, donde
los caimanes tienen unas conchas agudas, y como se espinase con ellas,
dijo: Oh! qu espinosa pea, y tentando con la mano, no era an de dia,
levant la cola del caiman, y conoscindolo di voces: caiman, caiman!
las dems levntanse no poco alborotadas; llamaron  sus hombres, que se
habian apartado un poco rio abajo;  las voces acudieron y con sus
espadas mataron al caiman antes que entrase en el agua.

El mismo dia por la maana le trajeron negros arrastrando  la ciudad, y
lo pusieron en la playa, donde todo el pueblo lo fu  ver; conosc 
trat  uno de los que iban con estas mujeres que se hall presente,
llamado Bracamonte, de quien y de otros o lo referido; tenia de largo
18 pies.

Vi tambien en esta misma ciudad otro caiman muerto en el portete della,
 donde los navios pequeos y fragatas con la marea entran y con ella
salen, que unos negros de un vecino de aquella ciudad, llamado Cazalla,
viniendo de una isla de su amo  este portete con la creciente de la
marea, acaso le hallaron, que se habia quedado en la menguante
precedente en la lama (aqu en esta playa de Panam crece y mengua la
mar tres leguas, y todo este espacio es lama); echronle un lazo y
muerto le trujeron por la popa de la fragata; este caiman era muy
grande: tenia de largo 22 pies: yo le vi medir, vile desollar, y del
buche le sacaron muchas piedras, que me parece habria tres copas de
sombrero de los comunes, unas mayores y otras menores, y las mayores tan
grandes como huevo de gallina; es cierto comen piedras y con el calor
del buche las digieren; estaban lisas, y por algunas partes gastadas; vi
tambien que debajo de los brazos, same lcito decir, del sobaco, le
sacaron unas bolsillas llenas de un olor que no parecia sino almiscle;
esto curan al sol y huele como el mismo almiscle; entonces lleg del
Per un hombre rico llamado Bozmediano, y la piel deste animal le
dieron; decia lo habia de llevar  Espaa y ponerlo en Santiago de
Galicia.

No tienen lengua, sino una paletilla pequea con que cubren y abren el
tragadero, por lo cual debajo del agua no pueden comer; tienen los
dientes por una parte acutsimos, por la otra encajan unos en otros;
hecha presa no la sueltan hasta que la han despedazado.

Es cosa graciosa verlos cazar gaviotas, pjaros bobos y cuervos marinos
y otras aves; cuando stas se abaten de arriba abajo  pescar, velas
venir el caiman, y por debajo del agua va  donde la pobre ave da
consigo en el agua, y veniendo con tanta velocidad no puede declinar la
cada, como el caballo en medio de la carrera; entonces el caiman antes
que llegue al agua abre la boca, y pensando el ave dar en el agua, da en
la boca del caiman, y pensando cazar la sardina  otro pece es cazada, y
el caiman, la cabeza fuera del agua levantada, trgase la gaviota 
cuervo marino. El buche desta bestia es calidsimo; aprovchanse dl,
bebido en polvos, contra el dolor de la ijada; son amicsimos de perros
y caballos, y por esto la balsa donde van la siguen muchas leguas.

Cuando estn cebados y encarnizados en carne humana son muy daosos, y
hacen el dao desta manera: para hacer la presa en el indio  negro que
lava en el rio,  coge agua, vienen muy ocultamente por debajo della, y
vindola suya, vuelven con una velocidad extraa la cola, y dan con ella
un zapatazo en el indio  negro; cae el indio en el agua, al cual al
instante le echan mano con la boca, de donde pueden; llvanlo al rio 
mar adelante hasta que lo ahogan, y sacndolo  tierra se lo comen.

Destos caimanes hay mucha cantidad en otros rios, as desta costa como
de Tierra Firme y Mxico, como el temple sea caluroso; en sta del Pir
no pasan del gran rio de Motape adelante.

Por este rio de Guayaquil arriba (como habemos dicho) se sube en balsas
grandes hasta el desembarcadero, veinticinco leguas; hasta el dia de hoy
hay requas de mulas y caballos que llevan las mercaderias  aquella
ciudad y  otros pueblos que de Panam vienen  Guayaquil. Viven en esta
ciudad y su distrito dos naciones de indios, unos llamados
Guamcavillcas, gente bien dispuesta y blanca, limpios en sus vestidos y
de buen parecer; los otros se llaman Chonos, morenos, no tan polticos
como los Guamcavillcas; los unos y los otros es gente guerrera; sus
armas, arco y flecha. Tienen los Chonos mala fama en el vicio nefando;
el cabello traen un poco alto y el cogote trasquilado, con lo cual los
dems indios los afrentan en burlas y en veras; llmanlos perros chonos
cocotados, como luego diremos.

Desde aqu  pocas leguas andadas se llega  un convento de San Augustn
fundado en el valle llamado Reque, que tiene por nombre Nuestra Seora
de Guadalupe, porque Francisco de Lezcano ( quien el marqus de Caete,
de buena memoria, por ciertos indicios desterr  Espaa), volviendo ac
trujo una imgen de Nuestra Seora, del tamao de la de Guadalupe de
Espaa; psola en la iglesia del pueblo de aquel valle que los padres de
San Agustin tenian  su cargo, dndola el nombre de Nuestra Seora de
Guadalupe.

Luego que se puso hizo muchos milagros sanando diversas enfermedades, y
particularmente  los quebrados. O decir al padre fray Gaspar de
Carvajal (el cual me di la profesion) que siendo muy enfermo, como
tambien le vi para espirar de esta enfermedad, fu  tener unas novenas,
y las tuvo en aquel convento, y al cabo de los nueve dias se hall sano
y salvo de su quebradura, como si en su vida no la hobiera tenido, y
nunca ms padeci aquella enfermedad, viviendo despues muchos aos; ya
han cesado estos milagros y aun la devocion de la imgen, por la
indevocion de los circunvecinos. El convento es religioso y de mucha
recreacion; sustntanse en l de 16  20 religiosos, con mucha clausura
y ejercicio de letras.




CAPITULO VI

DEL VALLE DE CHICAMA


Pocas leguas adelante, no creo son dos jornadas, corre el valle de
Chicama, abundante; los hijos de los espaoles que nascen en este
pueblo, por la mayor parte son gentiles hombres, y las mujeres les hacen
gran ventaja, y aun  todas las del Per; crese que el agua es gran
parte en este particular, porque donde la hay buena, las mujeres son muy
bien dispuestas que donde no es tal; esto lo dice la experiencia.

Saliendo, pues, de la ciudad de Guayaquil para la mar en una marea 
poco ms, menguante, se llega  la isla Lampuna, cuyo nombre corrompido
llaman la Puna, cuyos indios fueron belicosos mucho; comian carne
humana; era bastantemente poblada. Produce oro y mucha comida; toda su
costa es abundantsima de pescado. Produce tambien cantidad de
sabandijas ponzoosas, culebras, vboras y otros animales; por la costa
della, particular la que mira la tierra, se veen muchos caimanes; dista
de la tierra firme poco ms de ocho leguas.

Estos indios se comieron al primer obispo que hobo en estos reynos,
llamado Fr. Vicente de Valverde, religioso de nuestra sagrada Orden, con
otros espaoles; fu obispo de ms tierra que ha habido en el mundo,
porque desde Panam hasta Chile se prolongaba por mar y por tierra su
obispado. Era fama en aquella isla haber un tesoro riqusimo que los
indios tenian escondido; despachle el Marqus Pizarro desde la ciudad
de Los Reyes con poca gente para que lo descubriese y sacase; los indios
eran recien conquistados; los cuales, recibiendo  nuestro obispo y 
los que con l iban, de paz, y sabiendo  lo que venian, los
descuidaron, y descuidados dan en ellos, mtanlos y cmenselos; por esto
son afrentados de los indios comarcanos, llamndoles perros Lampuna,
come obispo. Estos indios son grandes marineros, tienen balsas grandes
de madera liviana, con las cuales navegan y se meten en la mar  pescar
muchas leguas; vienen  Guayaquil con ellas cargadas de pescado, lizas,
tollos, camarones, etc., y suben al desembarcadero que dejamos dicho del
rio de Guayaquil; cuando en este rio se encuentran estos indios con los
Chonos, se afrentan los unos  los otros; los Chonos dcenles; ah!
perro Lampuna, come obispo! Los Lampunas: ah! perro Chono, cocotarro!
notndolos del vicio nefando; sto vi y o. Hay en esta isla plateros de
oro que labran una chaquira de oro, as la llamamos ac, tan delicada,
que los ms famosos artfices nuestros, ni los de otras nasciones la
saben, ni se atreven  labrar; destas usaban las mujeres principales
collares para sus gargantas; llevse  Espaa, donde era en mucho
tenida.




CAPITULO VII

DE TUMBES


Prolongando la costa y corriendo Norte, Sur, pocas leguas adelante, no
son veinte, llegamos al puerto llamado Tumbes, que ms justamente se ha
de llamar playa y costa brava; tiene esta playa un rio grande y
caudaloso de buena agua, pero los navios que antiguamente all aportaban
no entraban en l por la mucha mar de tumbo y olas unas tras otras que
cuotidianamente quiebran en su boca, viniendo ms de media legua de la
mar, por lo cual es dificultoso entrar en l aun balsas, y si son aguas
vivas es imposible, so pena de perderse.

El rio tiene otro nombre, que es rio de Tumbez; solia ser mucho ms
poblado que agora, y los ms de los indios tenian su pueblo casi cuatro
leguas el rio arriba, donde agora estn poblados. Los pescadores vivian
en la costa; eran belicosos y fornidos. Llueve raras veces en este
paraje,  ya desde esta costa, si no es por maravilla, no hay lluvias, y
(como adelante diremos) hasta Coquimbo, el primer pueblo de Chile. Los
que no vivian de pescar tenian por oficio ser plateros de oro, labraban
la chaquira, que acabamos de decir en el captulo precedente, tan
delicada como los indios de la Puna, y aun ms; lbranla desta suerte,
como lo vi estando en aquel puerto: el indio que labra tindese de largo
 largo sobre un banquillo tan largo como l, obra de un jeme alto del
suelo; la cabeza tiene fuera del banquillo y los brazos, tendiendo una
manta, y encima ponen sus instrumentos. Fueron no pocos, agora cuasi no
hay algunos; hanse consumido y se van consumiendo; la causa, las
borracheras.




CAPITULO VIII

DEL RIO DE MOTAPE


Pasando la costa adelante y metindonos un poco la tierra adentro, por
ser la costa muy brava, llegamos veinte leguas andadas, poco ms 
menos, al gran rio de Motape, donde hay un pueblo deste nombre. Quien
antiguamente gobernaba en esta provincia, que por pocas leguas se
extiende, eran las mujeres,  quien los nuestros llaman capullanas, por
el vestido que traen y traian  manera de capuces, con que se cubren
desde la garganta  los pies, y el dia de hoy, casi en todos los llanos
usan las indias este vestido; unas le cien por la cintura, otras le
traen en vanda. Estas capullanas, que eran las seoras, en su
infidelidad se casaban las veces que querian, porque en no
contentndolas el marido, le desechaban y casbanse con otro. El dia de
la boda, el marido escogido se asentaba junto  la seora y se hacia
gran fiesta de borrachera; el desechado se hallaba all, pero
arrinconado, sentado en el suelo, llorando su desventura, sin que nadie
le diese una sed de agua. Los novios, con gran alegria, haciendo burla
del pobre.




CAPITULO IX

DEL PUERTO DE PAITA


De aqu al puerto de Paita debe haber diez leguas, poco ms  menos. Es
muy bueno y seguro; no le he visto; es escala de todos los navios que
bajan del puerto de la ciudad de Los Reyes  Panam y  Mxico y de los
que suben de all para estos reinos; si tuviera agua y alguna tierra
frutfera se hobiera all poblado un pueblo grande; empero, por esta
falta, y de lea, hay en l pocas cosas; el suelo es arena; traen en
balsas grandes el agua de ms de diez leguas, los indios pocos que all
viven.

Las balsas son mayores que las de Tumbez y la Puna; atrvense con ellas
 bajar hasta la Puna y hasta Guayaquil, y volver doblando el cabo
Blanco, que es uno de los trabajosos de doblar, y ninguno ms de los
desta costa del Pir; aprovchanse de velas en estas balsas, y de remos
en calmas.




CAPITULO X

DE LA CIUDAD DE PIURA


De aqu nos metemos un poco la tierra adentro, deben ser otras doce
leguas,  la ciudad llamada San Miguel de Piura; sta fu la primera
que edificaron los espaoles en este reino. Era ciudad de razonables
edificios, casas altas y los vecinos ricos; participaban de los indios
de los llanos y de la sierra. Llueve en esta ciudad, aunque poco; es
abundante de mantenimientos, as de los de la tierra como de los
nuestros, y de ganados; es muy clida, por estar lejos de la mar, y la
tierra produce muchas sabandijas sucias, y entre ellas vboras, culebras
y araas; de las frutas nuestras, cuales son membrillos, granadas,
manzanas y otras de muy buen sabor y grandes, son las mejores del mundo.
Pero tiene esta ciudad un contrapeso muy notable, que es ser enfermsima
de accidentes de ojos, y son incurables, porque al que no le salta el
ojo queda ciego, con unos dolores incomportables; apenas vi en aquella
ciudad hombre que no fuese tuerto. Esta enfermedad es comun en todos los
valles que desta ciudad hay  la de Trujillo, aunque no son tan
continuos ni speros, y  quien ms frecuente les da es  los espaoles:
 los indios raras veces. En estos valles vi  hombres con semejantes
accidentes, encerrados en aposentos oscursimos, y con el dolor
renegaban de quien les habia traido  estas partes; los vecinos desta
ciudad, dos  tres veces, por esta enfermedad la han despoblado y
pasndose  vivir los ms dellos  un valle llamado Catacaos (no le he
visto); es muy frtil y libre de toda enfermedad, pero todavia han
quedado algunos en la ciudad por no dejar sus casas y heredades, aunque
de pocos aos  esta parte se han mudado seis  ocho leguas ms cerca
del puerto de Paita,  la barranca del rio de Motape.




CAPITULO XI

[DEL VALLE DE XAYANCA]


De aqu se camina la tierra adentro  doce, diez y menos leguas de la
costa de la mar hasta la ciudad de Trujillo, que son ochenta leguas
tiradas, en cuyo camino hay un despoblado de doce leguas y ms sin agua
hasta el valle de Xayanca; ste es muy frtil y de muchos indios, y el
seor dl, indio muy aespaolado; vstese como nosotros, srvese de
espaoles, con su vajilla de plata; es rico y de buenas costumbres.

El valle es tan abundante de mosquitos zancudos, cantores, y de los
rodadores, que es como milagro poderlos sufrir los indios, ni los
espaoles; yo he caminado veces por los Llanos, y aunque en todos los
valles hay mosquitos, no tantos como en ste.




CAPITULO XII

DE LOS LLANOS


Y para que se entienda qu llamamos Llanos y Sierra, advirtase que
desde este valle Xayanca, y aun ms abajo, desde Tumbez, aunque all
alcanzan (como dijimos) algunos aguaceros hasta Copiapo, que es el
primer valle del distrito del reino de Chille,  lo menos desde el
valle de Santa hasta Copiapo no llueve jams, ni se acuerdan los
habitadores dellos haber llovido. Todo el camino, diez leguas en algunas
partes, en otras ocho, en otras seis y cuatro leguas en otras, hasta la
costa de la mar, es arena muerta, aunque hay pedazos de arena  tierra
fija en algunas partes y  trechos. Entre estos arenales provey Dios
hobiese valles anchos, unos ms que otros, por los cuales corren rios,
mayores  menores, conforme  como tienen ms cercana,  vienen de ms
adentro de la sierra su nascimiento; la tierra de todos estos valles es
de buen migajon, la cual regada con las acequias que los naturales
tienen sacadas para regarlos, es abundantsima de todo gnero de
comidas, as suya como nuestra; cgese mucho maz, trigo, cebada,
frjoles, pepinos, etc.; tienen muchas huertas, con mucho membrillo,
manzana, camuesa, naranjas, limas, olivos que llevan mucha y muy buena
aceituna, la grande mejor que la de Crdoba, porque tiene ms que comer;
en muchos dellos se da vino muy bueno, y la caa dulce se cria mucha y
gruesa, por lo cual son cmodas para ingenios de azcar, en muchos de
los cuales los hay, como en su lugar diremos. Extindense estos Llanos
que llamamos (aunque hay grandes mdanos de arena) desde el puerto de
Paita hasta el valle que dijimos de Copiapo por ms de 700 leguas  poco
menos, siguiendo la costa, sin que en ellas llueva; pero desde Mayo
comienzan unas garas, llamadas as de los marineros, que duran hasta
Octubre; son unas nieblas espesas, que mojan un poco la tierra, mas no
son poderosas  hacerla fructificar; son con todo eso necesarias para
las sementeras, porque las defiende de cuando est en berza de los
grandes calores del sol; con estas garas en los cerros y mdanos de
arena se cria mucha yerba y flores olorosas, las cuales son admirable
pasto para el ganado vacuno y yeguas; pero tiene un contrapeso grande,
porque no falte  cada cosa su alguacil. Cuando stas garas son muchas
cranse grande cantidad de ratones entre estas yerbas, y venido el
verano, como se sequen y no tengan que comer, descienden ejrcitos
dellos  buscar comida  los valles, vias y heredades, y cmense hasta
las cscaras de rboles; esta plaga es irremediable.

El aire que corre por estos arenales es Sur, algunas temporadas muy
recio, y es cosa de ver que remolina en estos cerros de arena y
levantando la arena la trasporta  otro lugar, y ha subcedido estar
durmiendo en estos arenales, porque por ellos va el camino, el pasajero,
y viniendo un remolino destos caer sobre el pobre viandante y quedarse
alli enterrado en la arena. Fuera de la abundancia que los valles tienen
de mieses, son abundantes de rboles frutales, como son guayabas,
paltas, pltanos, melones, ciruelas de la tierra y otras fructas, mucho
algarrobal; con la fructa de los rboles engordan los ganados
abundantsimamente, haciendo la carne muy sabrosa; pero hay en algunas
partes unos algarrobos parrados por el suelo, que llevan una
algarrobilla, la cual comida de los caballos  yeguas, luego dan con la
crin y cerdas de la cola en el suelo, y porque en el valle de Santa hay
ms que en otros valles, se llama la algarrobilla de Santa, de donde,
cuando algun hombre por enfermedad se pela, le dicen haber comido la
algarrobilla de Santa. El rey desta tierra,  quien comunmente llamamos
el Inga, para que en estos arenales no se perdiesen los caminantes y se
atinase con el camino, tenia puestas de trecho  trecho unas vigas
grandes hincadas muy adentro en el arena, por las cuales se gobernaban
los pasajeros. Ya esto se ha perdido por el descuido de los corregidores
de los distritos, por lo cual es necesaria guia.

Entrando en el valle, por una parte y por otra iba el camino Real entre
dos paredes  manera de tapias hechas de barro de mampuesto, de un
estado en alto, derecho como una vira, porque los caminantes no entrasen
 hacer dao  las sementeras, ni cogiesen una mazorca de maz ni una
guayaba, so pena de la vida, que luego se ejecutaba.

Estas paredes estn por muchas partes ya derribadas, y los caminos no en
pocas partes van por detrs de las paredes; en tiempo del Inga no se
consintiera. Por los arenales ya dijimos no se puede caminar sin guia, y
lo ms del ao se ha de caminar de noche, por los grandes calores del
sol; los guias indios son tan diestros en no perder el camino, de dia ni
de noche, que parece cosa no creedera.

Lo que llamamos y es sierra son unos cerros muy altos, muchos de los
cuales, por su altura, aunque estn en la misma linea equinoctial, como
es Quito y mucha parte de aquel distrito, y desde all  Potos, que son
600 leguas incluidas entre el trpico de Capricornio, porque Potos est
en veinte grados, es muy frio siempre y no pocas las sierras llenas de
nieve todo el ao, y otros lugares por el frio inhabitables; lo cual los
antiguos filsofos tuvieron por inhabitable respecto del mucho calor por
andar el sol entre estos dos trpicos, de Cancro  la parte del Norte y
de Capricornio  la parte del Sur, veinte  dos grados y medio apartado
cada uno de la lnea.

En esta sierra hay muchas y muy grandes poblaciones en valles que hay, y
en llanos muy espaciosos, como son los del Collao; corre esta cordillera
comunmente de 17  20 leguas de la mar, y lo bueno deste Per es esta
tierra que dista de la cordillera  la mar, y aun de Chile, como en su
lugar diremos.




CAPITULO XIII

DEL CAMINO DE LA COSTA


Volviendo  nuestro propsito, desde Xayanca  Trujillo, agora 43 aos,
poco ms  menos, se caminaba  la tierra adentro ocho leguas y diez de
la costa de la mar,  se declinaba  la costa; yo vine por la costa,
donde las bocas de los ros eran pobladas de muchos pueblos de indios,
muy abundantes de comida y pescado; aqu hallbamos gallinas, cabritos y
puercos, de valde, porque los mayordomos de los encomenderos que en
estos pueblos vivian no nos pedian ms precio que tomar las aves y
pelallas, y los cabritos desollarlos, y el maz desgranarlo. Todos estos
indios se han acabado, por lo cual ya no se camina por la costa, que
era camino ms fresco y no menos abundante que el otro. Los indios que
quedaban, porque totalmente no faltasen, los han reducido el valle
arriba, donde los dems vivian. Era realmente para dar gracias  Nuestro
Seor ver unos pueblos llenos de indios y de todo mantenimiento, el cual
se daba  todos de gracia. La causa de la destruicion de tanto indio
dir cuando tratare de sus costumbres, y para aqu sea suficiente decir,
las borracheras. Bajando, pues, de Xayanca  la costa y caminando por
ella se venia  salir  siete leguas de Trujillo,  un valle llamado
Licapa.




CAPITULO XIV

DE LOS DEMS VALLES


Volviendo, pues,  Xayanca, y continuando el camino la tierra adentro, 
pocas leguas unos de otros, se va de valle en valle, lo cual, si bien se
considera, no parece sino que desde Xayanca  Trujillo es todo un valle
en diversos rios, empero todos de muy buena agua, que los fertiliza en
gran manera. Entre ellos hay uno llamado Zaa, abundantsimo,  donde de
pocos aos  esta parte se ha poblado un pueblo de espaoles de no poca
contratacin, por los ingenios de azcar y corambre de cordobanes y por
las muchas harinas que dl se sacan para el reino de Tierra Firme; el
puerto no es muy bueno; dista del pueblo algunas leguas; ni en toda
esta costa, desde Paita  Chile, que es lo ltimo poblado de Chile, los
hay buenos; los ms son playas. Con el que tienen embarcan sus
mercaderias para la ciudad de Los Reyes y para Tierra Firme. Esta
poblacin de Zaa destruye  la ciudad de Trujillo, porque dejando sus
casas los vecinos de Trujillo se fueron  vivir  Zaa.




CAPITULO XV

DE NUESTRA SEORA DE GUADALUPE[21]

[21] Faltan las pginas 49 y 50 del ms., donde se hallaba este captulo
y el comienzo del siguiente.




CAPITULO XVI

DEL VALLE DE CHICAMA


[Es el valle de Chicama] abundante, ancho y largo, donde habia muchos
indios dotrinados por religiosos de nuestra Orden, encomendados en el
capitan Diego de Mora, varon muy principal en este reino. Entre otros
religiosos nuestros de mucha virtud y cristiandad que en la doctrina de
aquel valle se han ocupado, fu uno el padre fray Benito de Jarandilla,
el cual, despues que entr en l nunca dl sali para vivir en otra
parte; aqu se consagr  Nuestro Seor, predicando el Evangelio  los
indios con admirable austeridad de vida en todo lo tocante  su
profesion, sin jams se conocer en l cosa de mal ejemplo, sino gran
celo  la conversin de aquellos naturales, donde vivi ms de 55 aos,
y ha pocos aos, no ha dos cuando escreb esto, que Nuestro Seor le
llev, como piadosamente creemos,  pagarle sus trabajos. Los indios
deste valle tienen dos lenguas, que hablan: los pescadores una, y
dificultossima, y otra no tanto; pocos hablan la general del Inga; este
buen religioso las sabia ambas, y la ms dificultosa, mejor. Su caridad
para con los indios era muy grande, porque curarlos en sus enfermedades,
repartir con ellos su racion y quedarse  contentarse para su
mantenimiento con un poco de maz tostado  cocido, era como natural.
Varon de mucha oracion y penitencia, doquiera que estaba se habia de
levantar  media noche  rezar maitines, y  cualquiera hora que le
llamaban para confesar al enfermo, con toda el alegria del mundo se
levantaba, y aunque el rio viniese muy crecido, no le temia ms que si
no llevara agua, y es muy grande al verano. Este es comun lenguaje entre
los indios, que decian pasaba el rio en un macho que la Orden le habia
concedido  uso, por cima del agua,  cualquier hora y cuando ms agua
traa el rio. Esto no lo escribo por milagro, sino como cosa comunmente
dicha entre los indios.

En este valle tiene nuestra sagrada Religion un convento priorato que
este religioso venerable fund, donde se sustentan de ocho  diez
religiosos, y favorecindolo Nuestro Seor se sustentarn ms, porque
las haciendas van en crecimiento. El valle es abundantsimo de pan,
vino, maz y dems mantenimientos; danse en l admirablemente los
olivos, que cargan de aceituna muy buena. Los dems mantenimientos  la
tierra naturales, bonsimos; es famoso por un ingenio de azcar que all
plant el capitan Diego de Mora; una cosa que por ser peregrina la dir,
que hay en este ingenio, y es que con ser clido el temple en todo
tiempo y todos los valles de los Llanos abunden en moscas y ste las
tenga dentro y fuera de las casas de los indios y de los espaoles, en
la casa que llaman del azcar y donde se hacen las conservas y estn las
tinajas llenas de todo gnero dellas no se halle ni se vea una ni ms.

Helo visto, por eso lo digo, pues la miel y el azcar, madre es de las
moscas.




CAPITULO XVII

DE LA CIUDAD DE TRUJILLO


Dista la ciudad de Trujillo del valle de Chicama cinco leguas tiradas.

La primera vez que la vi era muy abundante y muy rica; los vecinos,
conquistadores, unos hombrazos tan llenos de caridad para con los
pasajeros, que en viendo en la plaza un hombre no conocido  nuevo en la
tierra (que llamamos chapeton),  mia sobre tuya lo llevaban  su casa,
lo hospedaban, regalaban y ayudaban para el camino, si all no le daba
gusto hacer asiento; un vecino de aquellos, cuando salia de su casa
ocupaba toda la calle; no habia meson entonces, ni en muchos aos
despues, ni carneceria;  todos sobraba lo necesario y aun ms, y el que
no lo tenia no le faltaba, porque los encomenderos les enviaban el
carnero, vaca y lo dems cada dia. Liberalsimos para con los pobres;
sus casas muy hartas y sus cajas muy llenas de oro y plata. Ya todo ha
cesado y sus hijos han quedado pobres, porque no siguen la cordura, y
raras veces retienen las sillas de sus padres.

Dista esta ciudad del puerto, si as se ha de llamar siendo costa brava,
dos leguas; surgen los navios ms de legua y media de la playa; en el
desembarcadero hay mares de tumbo, unas tras otras, con tanta violencia
cuanta experimentan los que all se desembarcan. Aqu hay un poblezuelo
que del puerto toma el nombre, llamado Guanchaco. Los indios son grandes
nadadores y pescadores; no temen las olas, por ms que sean; entran y
salen en unas balsillas de juncos gruesos, llamados eneas, que no sufren
dos personas, y las que las sufren han de ser muy grandes. En llegando 
tierra, cuando vienen de pescar, toman la balsa  cuestas y la llevan 
su casa, donde,  en la playa, la deshacen y enjugan, y cuando se
quieren aprovechar della trnanla  atar.

Conosc en esta ciudad, entre otros vecinos y encomenderos, al capitan
don Juan de Sandoval, hombre muy amigo de los pobres, gran cristiano,
muy rico, casado con una seora muy principal de no menores partes que
su marido, nascida en el mismo pueblo, llamada doa Florencia de
Valverde, hija del capitan Diego de Mora y de doa Ana de Valverde.
Este caballero tenia antes que muriese capellanias instituidas en todos
los monasterios; su enterramiento escogi en el de San Agustin, cuya
capilla mayor edific; aunque no quiso, el altar mayor fu suyo; al lado
del Evangelio hizo un altar advocacion de los Angeles, que adorn con
retablos famosos y muy ricos ornamentos labrados en Espaa; dej mucha
renta y poca carga de misas, con la cual se va edificando el convento, 
por mejor decir se ha edificado. En el convento de nuestro padre Santo
Domingo se le dice perptuamente la misa de Nuestra Seora todos los
sbados del ao, y cada dia la Salve cantada, despues de Completas, como
es antiguo uso en la Orden desde su fundacin; dej bastante renta.

En el convento de San Francisco tambien tenia su memoria de misas, y
dej renta para que se pague la limosna dellas.

Mucho tiempo del que vivi tenia en el puerto desta ciudad indios
pagados  su costa, para que en llegando el navio al surgidero, que ya
dije es de la playa ms de legua y media, saliesen en sus balsillas,
fuesen al navio y avisasen saliesen  no saliesen  tierra, porque como
el navio surge tan lejos, no venia quebrazon de las olas en tierra;
avisados no corren riesgo. Antes de que este caballero tuviese pagados
indios para esta bonsima obra perdianse muchos bateles, y los que en
ellos venian, porque viniendo  desembarcar, metianse en tierra, no
viendo el peligro, y cuando querian volver al navio no podian, por lo
cual era necesario zozobrar y perderse. Solia esta ciudad ser de buena
contractacion respecto del mucho azcar y corambre que los vecinos
tenian, y por el ganado porcuno que della se llevaba  la de Los Reyes;
ya se va perdiendo.

Aunque dije arriba que desde Xayanca  Copiapo no llueve, aid que  lo
menos desde el Puerto de Santa, lo cual es as, porque de cuando en
cuando suele llover en estos valles y arenales que hay desde Xayanca y
aun ms abajo hasta Trujillo y un poco ms arriba; y tan recio, y con
sus truenos, y en tanta abundancia, que saliendo los rios de madre
destruyen los valles, pastos y heredades, como subcedi agora 16 aos,
poco ms, que llovi tanto desde Trujillo para abajo, que se destruyeron
muchas haciendas y hobo mucha hambre; o certificar en Trujillo, donde
llegu acabada de pasar esta inundacion, que se temi mucho no se
llevase el rio la ciudad; hicieron los reparos posibles, pero como eran
sobre arena, permanecian poco tiempo; lleg  tanto, que ya se habia
apregonado que, oida la campana, cada uno se pusiese en cobro como mejor
pudiese. Provey nuestro Seor con su misericordia que el rio diverti
por otra parte. Perdise mucha cantidad de vestidos; arruinronse muchas
casas, porque como no se cubren con tejas, ni son  dos aguas, sino
terrados y stos muy leves, llovianse todas y no habia donde guarecer la
ropa y comida. Los ornamentos de las iglesias, con dificultad se
guardaron. O decir  personas que se hallaron en Trujillo en aquella
sazon, y  los que en ella habia, que desde el valle de Chicama 
Trujillo, que dijimos poner cinco leguas, corrian tres rios que no se
podian vadear. Las madres dellos de muy antiguo se ven y se conocen
haber por all corrido rios; los nuestros decian haber quedado desde el
diluvio. Los indios afirmaban haber oido  sus viejos que de muchos en
muchos aos acontecian semejantes aguas  inundaciones, y ahora un ao
subcedi tal azote, aunque no tan pesado.

Viviendo yo agora 15 aos en Trujillo en nuestro convento (celebramos
all la fiesta de Nuestra Seora de la Visitacion con toda la solemnidad
posible), cuando salamos con la procesion ya se habia revuelto el
cielo; tron, relampague, llovi, y si las cubiertas de las casas
fueran de tejas, corrieran las canales por un poco de tiempo.

Empero estos aguaceros no llegan al valle de Santa. Pasadas estas aguas,
son tantos los grillos que se crian en los campos y tierras de pan, y en
las casas, que es otro azote y plaga no menor; cmense lo sembrado y lo
no sembrado, y en las casas hacen no poco dao. Dems desto, con la
putrefaccion de la tierra con las aguas, cranse muchos ratones, que es
otra peor plaga. Llueve tambien en esta costa ms continuamente que por
estos llanos de Trujillo para abajo, en un asiento llamado, mejor dir
en unas lomas llamadas de Ariquipa; pero esto es porque la mar, haciendo
un grande ensenada, se mete casi  las faldas de la tierra, donde
alcanzan muchos aguaceros, por lo cual los indios que aqu habitan ms
son ms serranos que yungas. Visten como serranos. Lo uno y lo otro he
visto muchas veces.

Es esta ciudad, como las dems de los Llanos, combatida de terremotos,
aunque no tan recios como desde ella para arriba.




CAPITULO XVIII

DE LA[S] GUACA[S] DE TRUJILLO


Hllanse en estos reinos, y particularmente en los Llanos, unos
enterramientos, comunmente llamados Guacas, que son unos como cerros de
tierra amontonada  manos, debajo de la cual los seores destos Llanos
se enterraban, y con ellos, segun es fama, y aun experiencia, ponian
gran suma de tesoros de oro  plata y la mayor cantidad de plata,
tinajas grandes y otras vasijas y tazas para beber, que llamamos cocos.
La guaca ms famosa era una que estaba poco ms de media legua de la
ciudad de Trujillo, de la otra banda del rio, de un edificio en partes
terrapleno, en partes de ladrillos grandes,  por mejor decir de adobes
pequeos.

Este edificio era muy alto, y en circuito  de box (si como marineros
nos es lcito hablar) debia tener poco menos de media legua.

Quien lo edificase no hay memoria, ni los indios tal oyeron decir  sus
antepasados. Para edificarlo es imposible, sino que se pasaron muchos
aos y labraban en l suma de indios. Si no se ve no se puede creer.
Siempre se entendi era enterramiento, y aun enterramientos  sepultura
de muchos seores, cuales fueron los de aquel valle de Trujillo, que se
entiende fueron mucho antes que los Ingas, y poderossimos as en
riquezas como en nimos para subjetar mucha parte deste reino, porque 
cuatro leguas de la ciudad de Guamanga se ha hallado otro edificio,
aunque diferente, pero figuras de indios como las de los deste valle de
Trujillo, de donde se colige hasta all haber llegado el seoro destos
seores, y aun pasado hasta el Collao. Porque en un pueblo deste Collao,
Tiaguanuco, se ve otro edificio de canteria, y piedras muy grandes, muy
bien labradas, semejantes  este cerca de Guamanga, que los que all
hacen noche lo iban  ver  maravilla; la primera vez que por all pas,
habr 29 aos, con otros dos religiosos, lo vimos y nos admiramos,
porque no _habiendo_ tenido estos indios picos ni escodas, ni escuadras,
para labrar aquellas piedras, verlas labradas como si canteros muy finos
las hobieran labrado, causaba admiracion; habia puertas de tres piedras
y grandes: las dos que servian  los lados, la otra de umbral alto.
Vimos all una figura de sola una piedra que parecia de gigante, segun
era grande, corona en la cabeza y talabarte como los anchos nuestros,
con su hebilla.

Preguntar qu noticia se tiene desta gente no hay quien la d, y porque
este edificio es semejante al de junto  Guamanga, se cree haberlo hecho
un mismo seor, y que este era seor de Trujillo, que para memoria suya
donde le parecia lo mandaba edificar. Cosa cierta no hay.

Los seores principales deste valle de Trujillo se llamaban, como propio
nombre, Chimo, y de uno hasta el dia de hoy hay memoria deste nombre,
aidindole otro como por sobrenombre, Capac, que, junto se nombraba
Chimocapac, que quiere decir chimo riqusimo. Lo que se colige es que
destos Chimos era la guaca de Trujillo enterramiento. Los vecinos de
Trujillo, viendo aquel famoso edificio y teniendo noticia haber all
gran tesoro enterrado, sin que hobiese rastro ni memoria quien all lo
puso, ni  qu herederos les hobiese de venir, juntrose algunos vecinos
de indios y no vecinos, y hecha compaa determinaron de cavar  la
ventura como dicen; dieron en algunos aposentos debajo de tierra, y
finalmente, dieron en mucho tesoro, y no en el principal como se tiene
por cierto. Cpoles  ms de 160.000 pesos, pagados quintos, pero no s
qu se tenia aquella plata, que ninguno la goz; fuseles como en humo.
Verdad sea que gastaban  su albedrio y sin rden alguna; otros cavarian
en otras partes, sacaron alguna plata, no tanta como los desta compaia.
Comenzando  sacar plata desta guaca, todos los valles de los Llanos se
hundian cavando guacas, y registrando sacaron plata de la bolsa pagando
jornaleros cavadores y mucha tierra; nunca, empero, hallaron lo que
deseaban. Hobo en este tiempo en el valle de Lima un famoso hereje, creo
ingls, que junto al pueblo de Surco l solo cavaba una guaca, que
llaman de Surco, y por lo que despues, cuando preso y descubierto ser
hereje se entendi, aguardaba otros de su herejia que habian de venir;
all se estaba de dia y de noche cavando y sacando la tierra l propio,
mal vestido; venia  la ciudad, que dista de la guaca una legua, pedia
por amor de Dios y llevaba poco que comer, hasta que se descubri ser
hereje, preso por el Santo Oficio justsimamente. Le quemaron en el
primer aucto que los seores inquisidores hicieron.




CAPITULO XIX

DEL VALLE DE SANCTA


Desde esta ciudad de Trujillo, 18 leguas ms adelante, la costa en la
mano, llegamos al valle y puerto llamado Sancta, abundante mucho de todo
gnero de mantenimientos, donde se comienzan  hacer trapiches de azcar
y muy bueno; muy cerca del puerto se ha poblado un pueblo de espaoles,
el cual si tuviera indios de servicio fuera en mucho crescimiento; tiene
pocos indios naturales; bajan los de la sierra de la provincia que
llamamos Guailas; es en notable dao de los indios; son serranos y
corren gran riesgo sus vidas, como en todas partes  todas las veces que
 los Llanos bajan. Tiene muchas y muy buenas tierras, todas de riego,
con acequias de un rio de bonsima agua, y muy grande, que pocas veces
se deja vadear; psase en balsas de calabazos, y es lo ms seguro. Estas
balsas las hacen los indios mayores  menores, como es la gente  hato
que se ha de pasar. Los calabazos son muy grandes y redondos; ponen en
una red  la larga ocho  diez, otros tantos en otra, y as la ensanchan
conforme son los que han de balsear; hcenla de seis, siete y ocho
hileras de calabazos. Las redes atan unas con otras; atadas, encima
echan lea y rama porque no se mojen las personas y el hato. Luego dos
indios, grandes nadadores como lo son todos los de los Llanos, atan
unas sogas  la balsa, y ciindosela por el hombro toma cada uno su
calabazo grande, y echndose sobre l nadan, y desta suerte llevan y
pasan la balsa de la otra parte del rio, por poco precio que se les da.
Este rio desemboca viniendo de Trujillo, un poco ms abajo del puerto,
por cuya boca no se puede entrar ni tomar agua; empero, de la acequia
principal que pasa por cima del pueblo, sale una pequea que cae en la
playa del puerto.




CAPITULO XX

DE LOS DEMS VALLES,  LOS REYES.


Desde este valle al de Chancay ponen cincuenta leguas, en las cuales 
trechos pasamos por seis valles, todos abundantsimos, si los naturales
no hobieran faltado, que los labraban, para todo gnero de
mantenimiento, con agua bastante de riego; sus acequias sacadas, pero ya
perdidas.

El primero es Cazmala baja y Cazmala alta, donde han quedado pocos
indios, que apenas pueden sustentar un sacerdote; de aqu vamos 
Guarme, mejor valle y de ms indios, con puerto no muy seguro por la mar
de tumbo que _hay_ al desembarcar; tiene mucho pescado, mucha arboleda,
algarrobas que se llevan  los Reyes para las carretas,  yo vi desde
este valle llevarse navios cargados  Los Reyes de carbon, que no era
poco provecho  la ciudad y al seor del navio, llamado el Carbonero.

Ocho leguas siguiendo la costa por do se caminaba es el de Parmunguilla,
valle estrecho, de bonsima agua el rio, y que en su nacimiento se halla
oro; abundante de trigo  maz; ya no se camina por la costa, porque
haberse consumido los indios fu causa de cerrarse con mucho caaveral
bravo; rodanse ms de cuatro leguas metindonos la tierra adentro, el
cual pasado, parte trminos con el de la Barranca, que le es muy
cercano; las pocas tierras que tiene son muy buenas.

Luego entramos en el de la Barranca, fertilsimo de trigo  maz, y de
tierras muchas y muy gruesas; de aqu se lleva la mayor parte del trigo
que en Los Reyes se gasta; hay en l dos ingenios de azcar bonsimo; el
rio no es tan grande como raudo y pedregoso, por lo cual en todo tiempo
es dificultoso de pasar; tiene puente tres leguas arriba,  la cual por
no ir, algunos se han ahogado.

Aqu hay unos pocos de indios poblados; pasado el rio, luego se sigue el
de Gaura, que tiene las mismas calidades que ste, con otros pocos de
indios, y de donde se lleva mucho maz y trigo  Los Reyes por mar;
tiene puerto no muy seguro.

Prosiguiendo por la costa adelante (si no nos queremos meter cuatro 
cinco leguas la tierra adentro) llegamos, once leguas andadas, al valle
de Chancay, donde hay un pueblo de espaoles llamado Arnedo. Este valle
es muy ancho y de bonsimas tierras para todos mantenimientos, vino y
olivares; de aqu se provee la ciudad de Los Reyes del mucho maz y
otras cosas, y aun melones de los buenos del mundo. Hcese buen vino, y
fuera mejor si el vidueo fuera del que llamamos torronts.

Tiene puerto, donde los vecinos de Arnedo embarcan sus harinas para
Tierra Firme, y trigo  maz para Los Reyes.

El rio es no de tan buena agua como los precedentes. De aqu  la ciudad
de Los Reyes ponen once leguas, en cuyo camino se atraviesa la sierra de
la arena spera, y larga, por ser arena muerta; en tiempo de verano no
se puede caminar sino de noche, con riesgo de negros cimarrones.

Ocho leguas andadas entramos en el valle de Carvaillo, donde hay muy
buenas estancias  chcaras de maz  trigo, con un rio de buena agua
con que las tierras se riegan; este valle dista de la ciudad de Los
Reyes tres leguas, desde donde aun podemos decir comienza an el valle
desta ciudad, que tiene dos ros, porque en medio de un valle y otro no
hay arenales que los dividan, sino todo este trecho son tierras de pan,
maz, vias, aunque pocas, pobladas con sus casas de los seores de las
heredades. Hay en este valle de Carvaillo un poblezuelo de indios el rio
arriba, donde se sustenta un sacerdote con las chcaras anejas.




CAPITULO XXI

DE LA CIUDAD DE LOS REYES


El valle donde se fund la ciudad de Los Reyes, llamado Rimac en lengua
de los indios, sin hacer agravio  otro, es uno de los buenos, y si
dijere, uno de los mejores del mundo, muy ancho, abundante, de muchas y
muy buenas tierras, todas de riego, pobladas de chcaras, como las
llamamos en estas partes, que son heredades donde se da trigo, maz,
cebada, vias, olivares ( las aceitunas llamamos criollas, son las
mejores del mundo), camuesas, manzanas, ciruelas, peras, pltanos y
otros rboles frutales de la tierra, membrillos y granadas, tantos  tan
buenos como los de Zahara; las legumbres, as de nuestra Espaa como las
de ac, en mucha abundancia en todo el ao.

El agua del rio no es tan buena como la de los dems valles destos
llanos, respeto de juntarse con el rio principal otro no de tan buena
que la daa. Pero proveyle Dios de una fuente  tres cuartos de legua
de la ciudad, de una agua tan buena que los mdicos no s si quisieran
fuera tal. O decir  uno dellos, y el ms antiguo que hoy vive, que la
fuente desta agua le habria quitado ms de tres mil pesos de renta cada
ao, porque despues que el pueblo bebe della, las enfermedades no son
tantas, particularmente las cmaras de sangre, que se llevaban  muchos.

Esta agua se trujo  la ciudad, y en medio de la plaza hay una fuente
muy grande, bastante para dar la agua necesaria; pero porque es grande y
ms sin costa se aprovechase della, en los barrios hay sus fuentes, como
en la placeta de la Inquisicion, en la esquina de las casas del
licenciado Rengifo, en el barrio de San Sebastian y en todos los
monasterios y en casas de hombres principales, y en las crceles y en el
palacio hay dos, porque como las calles sean en cuadro, y el agua vaya
encaada por medio de las calles, es fcil de la calle ponerla en casa.

Llamaron los fundadores, que fueron el marqus don Francisco Pizarro y
sus pocos compaeros,  este pueblo, la ciudad de Los Reyes, porque en
este dia la fundaron; dironle, aunque acaso, auspicatsimo nombre,
porque si muchos Reyes la hobieran ennoblecido, en tan breve tiempo como
diremos, no hobiera crecido ms, ni aun tanto; mas como el favor del
cielo sea mayor que el de los hombres, Nuestro Seor, por intercesion de
los Santos Reyes, la ha multiplicado; es la silla metropolitana de todo
este reino de Quito  Chile; aqu reside el Virrey con el Audiencia, la
Santa Inquisicion, y aqu se fund la Universidad.

De todo diremos adelante ms en particular lo que  esto toca, cuando
tractaremos de los Virreyes y perlados eclesisticos.

El rio desta ciudad, en tiempo de aguas en la Sierra, que llueve como en
nuestra Espaa, es muy grande y extendido; no tiene madre, como no la
tienen los dems destos llanos; corre por cima de mucha piedra rolliza;
antes que tuviese puente, muchas personas se ahogaban en l querindole
vadear, porque aunque tenia un puente de madera hecho de horcones
hincados en el suelo, estaba tan mal parada, que no se atrevian  pasar
por ella, y no podian pasar sino uno solo, y con sus pies. Lo cual visto
por el marqus de Caete, don Andrs Hurtado de Mendoza, de buena
memoria, llamado el limosnero, gran amigo de pobres, di rden cmo se
hiciese puente toda de ladrillo y cal, de siete  ocho ojos, que
comenzase desde la barranca del rio  donde casi llegaban las casas
Reales, y desde los molinos del capitan Jernimo de Aliaga, secretario
que fu de la Audiencia, que hacen casi calle con las casas Reales; al
cual diciendo los oficiales maestros de la obra que mejor se fundara
ms abajo, donde estaba la puente de madera que acabamos de decir,
aunque habia de ser ms larga, porque hacindola all el rio se iba su
camino, sin echarlo  la ciudad, lo cual forzosamente se habia de hacer
hacindola donde el Virrey mandaba, y que la barranca era seal evidente
ya el rio habia llegado una vez all y habia de llegar otra, por el
comun refran, al cabo de los aos mil vuelve el rio  su carril,
respondi la mandaba hacer en aquel sitio porque los pasajeros que
viniesen de abajo, y pliegos de Su Majestad de Espaa, por tierra,
entrasen  una cuadra de las casas Reales donde el Virrey viviese, y por
la calle derecha  la plaza una cuadra della, y cuanto  echar el rio 
la ciudad, que no habian de ser los Virreyes tan flojos quel rio la
hiciese dao; palabras realmente de gran republicano, como lo era.

Con todo eso, como diremos, ha hecho dao el rio si los Virreyes no
tienen nimo para remediarlo.




CAPITULO XXII

DE LA CIUDAD DE LOS REYES


No creo ha habido en el mundo ciudad que en tan breve tiempo haya
crecido en nmero de monasterios, ni iguale  los religiosos que en
ellos sirven  Dios, alabndole de dia y de noche, y ejercitndose en
letras para el bien de las nimas, como esta de Los Reyes, habiendo
ayudado muy poco  nada los prncipes y gobernadores destos reinos al
edificio dellos.

El ms principal y el primero della es el nuestro, llamado Nuestra
Seora del Rosario; no ha 68 aos que se fund; el primer fundador fu
el padre fray Juan de Olias; su sitio es una cuadra de la plaza y muy
cercado al rio. O decir  los viejos lo que aqu refirir de su
fundacin.

Llegado el marqus Pizarro con los dems conquistadores  este valle,
despues de haber preso en Cajamarca  Atabalipa y habindole muerto,
vinieron con l dos religiosos, uno nuestro, el sobredicho, y otro de la
rden del glorioso padre San Francisco; eligieron para fundar su ciudad
el sitio que agora tiene, que es el mejor del valle junto al rio,  la
parte casi del Oriente;  la del Sur por la parte de arriba, una acequia
de agua ancha que atraviesa todo el valle de Oriente  Poniente. Por la
parte del Poniente, el puerto llamado el Callao, dos leguas de la ciudad
de Los Reyes; carreteras, por la parte del Norte el camino real para
Trujillo, y dende abajo, sealaron sus cuadras y sitios para casas, y 
los dos religiosos dijronles: vosotros no sois ms que dos, vivid agora
juntos en este sitio que os sealamos, que es el que tiene agora nuestro
convento; llana la tierra, y conquistados los indios del valle (que  la
sazon eran muchos), el que se quisiese quedar con ese sitio se quedar
con l; al otro le daremos el que ms cmodo le pareciere. Sucedi as,
aceptando los dos religiosos el partido, que un dia vinieron todos los
indios del valle, y otros llamados, sobre los nuestros, los cuales
dijeron  los religiosos: Padres, vosotros no habeis de pelear; tomad en
esas botas vino y biscochos, y  los que estuvieren cansados y flacos
dadles de comer y beber, y  los heridos recogedles y lavadles las
heridas con vino. Los indios llegaron donde los nuestros les esperaban,
con gran vocero, as pelean; el padre de San Francisco, parecindole no
le convenia esperar el fin de la batalla, ni hacer lo encomendado, que
en aquel trance le era muy lcito, puso faldas en cinta, tom la via del
puerto, llega cansado, lleno de polvo, sudando, y  los pocos de los
nuestros que all habia dejado el Marqus con dos navios y no muchos
soldados con dos caballos, dales nueva quel Marqus y los dems eran
muertos, y slo l se habia escapado. El capitan de los navios (creo era
el capitan Juan Fernandez, de quien abajo haremos mencion), con los
dems, hicieron el sentimiento justo, tuvieron por perdido el mejor
reino del mundo, y perplejos no sabian qu se hacer, si por ventura
desamparaban el puerto y se volverian  Panam   Trujillo, 
aguardaran otra nueva; el buen padre instaba en ser verdad lo por l
afirmado; finalmente, resolvironse en que dos soldados, los ms
valientes, con sus armas tomasen los caballos, y caminando para la
ciudad fuesen  ver si era as, y cuando lo fuese, no era posible todos
quedasen muertos, algunos se escaparian y encontrarian en el camino, 
fuera dl, y  stos recogiesen y volviesen al punto, y entonces
deliberaran lo que ms conviniese. Salen nuestros dos valientes
soldados en sus caballos, armados, llenos de tristeza  no con menos
temor; en el camino, que muy poblado era de arboleda,  lo menos la
legua y media, cada hoja que se meneaba les parecia ejrcitos de
enemigos; pero prosiguiendo su camino, sin encontrar hombre viviente
llegan  la ciudad y hallan  los nuestros, alcanzada la vitoria,
curando  los heridos, y los sanos descansando del trabajo de la
batalla.

Su alegria fu muy grande cuando vieron cun al contrario era lo que el
padre de San Francisco dijo, de lo que por sus ojos vieron; llegan donde
estaba el Marqus, dan cuenta de lo dicho, y la razon por que vinieron,
el cual con los dems estaban cuidadosos qu hobiese sido de aquel
padre, no imaginando que se hubiese huido, sino que por ventura los
indios se lo hubiesen llevado. Empero, sabida la verdad del hecho, el
Marqus mand embarcarlo, y en el primer navio que despach  Panam lo
llevaron, con juramento que hizo que mientras viviese no le habia de
entrar fraile de San Francisco en su gobernacion, y as se cumpli, no
siendo bien hecho ni lcitamente jurado. Aquel no fu defeto sino de un
fraile particular, pusilnime, y por este defecto no se habia de perder
ni carecer del bien grande que la religion del serfico padre San
Francisco donde quiera que vive hace. Si los del puerto le desamparan,
creyendo lo dicho por este religioso, en gran riesgo ponian al Marqus y
 los dems de perderse, porque como el reino sea muy grande y muchos
los indios, si les faltaran navios con que enviar  pedir socorro 
Tierra Firme, totalmente se perderia. Nuestro religioso puso tambien sus
faldas en cinta, arrebat su bota, biscocho y queso; no tenian
conservas, ni regalos, y  los cansados dbales de beber y un bocado, 
los heridos curaba como mejor podia, y as andaba en medio de los que
peleaban. Desta suerte quedamos con el sitio que agora tenemos, el cual,
aunque entonces pareci el ms cmodo, agora no lo es, por no poderse
extender tanto cuanto es necesario, y por el rio, que es mal vecino en
todas partes.

Despues muchos aos poblaron los padres de San Francisco y tienen el
mejor sitio del pueblo, y ms que todos los conventos juntos, aunque del
rio corren un poco de riesgo, como nosotros, y se correr ms si no se
remedia.




CAPITULO XXIII

DE NUESTRO CONVENTO


Quedando, pues, con este sitio, que es de cuadra y media de largo; de
ancho no tiene cuadra entera (porque la barranca del rio no da lugar 
ello, por correr al sesgo), se comenz  edificar el convento; empero,
quien con ms nimo, fu el valeroso, y no menos religioso, gran
predicador, gran servidor de Su Majestad, fray Toms de San Martn, 
quien por otro nombre llamaban el Regente, por haberlo sido en la
Espaola  isla de Santo Domingo.

Este religiossimo padre, siendo provincial en esta provincia, y el
primero,  quien di por nombre San Juan Baptista, comenz el edificio
de la iglesia de bveda, de tres naves, y hizo la mitad de la iglesia,
dejando los cimientos de lo restante sacados.

O decir al padre fray Antonio de Figueroa, un religioso nuestro muy
esencial, gran siervo de Dios, verdadero hijo de Santo Domingo, que fu
mi maestro de novicios, que le acaecia  este nclito religioso, siendo
como era provincial, salir de casa por la maana con un bordon  pie, 
ir una legua, poco ms  menos,  la Caleta, y estar all todo el dia en
peso hasta la noche, en que se venia al convento, sin comer, y lo que
hallaba en el convento era un poco de capado fiambre, porque entonces no
se habia multiplicado el ganado nuestro mayor ni menor, que hobiese
carnero, ni se comia en la ciudad, y con tanta alegria pasaba este
trabajo como si tuviera todo el regalo del mundo. Parecia adevinaba el
augmento que nuestro Seor habia de hacer en breve tiempo, de religion,
cristiandad y letras, en aquella casa. Despues fu este varon herico
primero obispo de la ciudad de La Plata, aunque no lleg  sentarse en
su silla, llevndole la majestad del muy alto primero  gozar de su
gloria.

El dia de hoy ya se ha acabado la iglesia con la buena diligencia del
maestro fray Salvador de Ribera, hijo deste convento, aplicando
justsimamente todo cuanto puede de los religiosos que se ocupan en
doctrinar  los indios, y tan bien acabada, que en Indias ninguna _hay_
mejor: sola una falta se le pone, y sin invidia, que la capilla mayor es
pequea, la cual tiene un retablo muy aventajado.




CAPITULO XXIV

DE LAS CAPILLAS


Las capillas colaterales por la parte del Evangelio. La primera se llama
del Crucifijo; sta es del capitan Diego de Agero, varon famoso entre
los conquistadores deste reino, el segundo despues del marqus Pizarro;
dotla bastantemente; dcensele dos misas cada semana, rezadas, sin
vsperas, y misa mayor el dia de Santiago, en el cual dia tiene un
jubileo plensimo, y sin los aniversarios. Dej dems desto la renta de
unas casas, para reparos de la capilla, que hoy rentan ms de quinientos
pesos cada ao. Su hijo el capitan Diego de Agero la ha ennoblecido
mucho; puso en ella un retablo grande  proporcion de la capilla, con un
crucifijo de muy buena y devota figura, y en el retablo muchas reliquias
de santos en sus medallas que le di el convento.

Luego se sigue la capilla nombrada de San Juan de Letran, donde tiene un
enterramiento junto al altar al lado del Evangelio el capitan Juan
Hernandez, quien dijimos era el capitan de los navios que estaban en el
puerto cuando el padre de San Francisco se huy de la batalla que tuvo
el marqus Pizarro con los indios en la plaza.

Dotla su dueo muy aventajadamente con limosna para dos misas rezadas
cada semana: en las octavas de Todos Sanctos, vigilia y misa cantada, y
el dia de San Juan Baptista, vsperas  misa con sermon, con bastante
limosna, y dej para reparos de la capilla y ornamentos buena renta que
la cobra el convento y la gasta en el uso dicho.

El arcediano de la sancta iglesia desta ciudad viene cada ao, por
nombramiento del seor de la capilla,  tomar cuenta en qu se
distribuye la renta para el ornato de la capilla, y se le da un tanto
sealado por el capitan Juan Fernandez por este cuidado y trabajo. Helas
visto tomar  un provincial nuestro, Fr. Salvador de Ribera, susodicho,
con poco acuerdo y aun con no poca nota; quiso quitar esta capilla y la
advocacion della y darla  no s qu otras personas; spolo el heredero,
sali  la contradiction, y viendo el provincial el agravio,  lo menos
avisado lo hacia por el seor arzobispo de Mxico, Bonilla, la volvi 
sus herederos. Y no s cmo tal cosa, no quiero decir injusticia,
pretendi hacer, ni cmo los padres de consejo en ello vinieron. Porque
esto o decir muchas veces al padre fray Antonio de Figueroa, que fu mi
maestro de novicios, y si no fu el primero,  lo menos el segundo hijo
deste convento, varon verdaderamente hijo de Santo Domingo, que el
capitan Juan Fernandez trujo en sus navios la tierra desta capilla
desde[22] Panam, porque en ella todos los que se quieren enterrar se les
da sepultura de gracia, y para que los cuerpos se comiesen presto trujo
esta tierra; vi un ao de un catarro pestilencial que la capilla, con
ser espacio de dos los que en ella se enterraban, que fueron muchos, al
tercero dia los cuerpos estar consumidos, y queria un provincial quitar
esta capilla  su dueo y darla  otros. Pero Dios volvi por la verdad
y la justicia.

Todos los que aqu se entierran ganan indulgencia plenaria, y las
gracias que los que se entierran en San Juan de Letran en Roma, y para
el dia de San Juan Baptista hay jubileo plensimo. Muchos aos vi que el
da deste gloriossimo sancto, Virrey, Audiencia y toda la ciudad venian
 nuestra casa  celebrar en este dia la fiesta de San Juan; ya por
descuido de los padres prelados se ha cado, digo el venir los virreyes.
El oficio se celebra este dia en esta capilla.

Luego se sigue la capilla de Santa Caterina de Sena, muy bien aderezada
con retablo y imgen desta gloriosa sancta; los tintoreros desta ciudad
la tomaron para su enterramiento y la tienen muy bien adornada;
celbrase en ella la fiesta de la gloriosa virgen Caterina con mucha
solenidad y con un jubileo plensimo, que los fundadores trujeron para
los cofrades, todo el pueblo con sus cofrades, y si no me engao los
tintoreros instituyeron la cofradia de los nazarenos que el Mircoles
sancto de noche sale de nuestra casa con tnicas de buriel y cruces 
los hombros, grandes, y muchos llevan consigo sus hijos nios con sus
cruces. Gstase mucha cera.

[22] Tachado: Espaa.




CAPITULO XXV

DE LAS CAPILLAS DEL LADO DE LA EPSTOLA


Por la parte del lado de la Epstola, la primera capilla es de San
Hiernimo; dotla el capitan Hiernimo do Aliaga con dos misas rezadas
cada semana, vsperas y misa el dia de San Hiernimo y sus aniversarios;
dej bastante limosna, pero como al tiempo de la rebelion de Francisco
Hernandez fuese  Espaa por procurador destos reinos, y no volviese ms
 ellos, muchos aos la vimos muy mal parada, que no decamos misa en
ella, por no tener ornato, hasta que habr seis aos que una nieta suya,
doa Juana de Aliaga, hizo un retablo al lio, grande  proporcion de la
capilla, con una imgen de la Concepcin arriba, que le cost ms de
tres mil pesos, aadiendo paos de seda para las paredes y ornamentos
para el altar; empero Nuestro Seor la llev para s  pagarle lo que en
su servicio habia hecho, la cual si ms vida le fuera concedida hiciera
ms.

A esta capilla se sigue la del Rosario, con un retablo hecho en Espaa,
bueno, y una imgen de bulto de Nuestra Seora en el cncavo del
retablo, de las buenas piezas que hay en todo Espaa, porque en Indias
ninguna llega. A la redonda de la imgen los quince misterios del
Rosario, de bulto, cuanto la proporcion del retablo lo sufre. En el
pedestal la muerte de los nios inocentes, que parece cosa viva, con la
adoracion de los Reyes al nio Jess en el pisebre; fuera desto tiene en
cuatro encasamentos cuatro santos de la Orden, de bulto, de muy galana
proporcion y figura.

Lo alto de la capilla es dorado con unas pias de yeso pendientes,
grandes, todas escarchadas de oro. Adrnase la capilla en las fiestas
del Rosario con paos de damasco y terciopelo carmes unas veces, otras
con paos de damasco verde y terciopelo verde. Tiene tres lmparas de
plata grandes, que por lo menos la una arde perptuamente.

Todo esto ha hecho la cofradia del Rosario con la industria de los
devotos y mayordomos. Los primeros domingos de cada mes se hace una
procesion por el claustro, que para los que en ella se hallaren
confrades (creo confesados) se les concede indulgencia plenaria. Scase
una imgen de bulto de Nuestra Seora, muy devota, que llevan diconos.
Srvese de mucha cera de cirios que llevan los veinticuatro sin la dems
para los dems confrades religiosos. Concurre mucha gente por la
devocion grande que se tiene particularmente  la imgen puesta en el
altar. El segundo domingo se hace procesion con el nio Jess por la
confadria de los Juramentos, fundada en nuestra casa, ni puede fundarse
en otra parte, por concesion de los sumos pontfices,  con licencia del
provincial donde no hobiere convento de la Orden, de la imgen de
Nuestra Seora puesta en el altar. Si no furamos descuidados hobiera
muchos milagros escriptos que ha hecho.

Siendo yo prior deste convento pretend, dndome los seores
inquisidores licencia para ello, sacarlos  luz, haciendo las
diligencias necesarias; empero, el provincial que  la sazon era, no s
por qu respeto lo impidi.




CAPITULO XXVI

DE LA CAPILLA DE LAS RELIQUIAS


Luego ms abajo se sigue la capilla de las Reliquias; llmase as porque
tiene un retablo con sus vidrieras tan grande como un guadamec, lleno
dellas, traidas de Roma. Trjolo el reverendsimo fray Francisco de
Victoria, primer obispo de Tucumn, hijo de esta casa, varon docto;
fuimos novicios juntos y condiscpulos en las Artes y Filosofa.

Esta capilla de las Reliquias es celebrada por la multitud que dellas
hay, mayores y menores en cantidad, de famossimos sanctos; hay
entrellas un poquito del verdadero lignum crucis, donde Cristo muri, y
un cabello de Nuestra Seora. El provincial que quiso mudar  quitar la
capilla de San Juan de Letran di esta capilla  los ministros del Santo
Oficio, con una carga pesadsima, que fuese el convento por sus cuerpos
y sacerdotes los trujesen en hombros, como si fueran sacerdotes, cosa
bien excusada, si se diera  los seores inquisidores y en ella se
enterraran, pasara, pero darla  oficiales no se puede tolerar, y sin
ninguna limosna. Y aunque entre ellos hay personas nobles, hay
familiares que tienen oficios bajos, y  stos enterrarlos, como vi 
uno, como si fuera inquisidor, es igualar lo alto con lo bajo y la
nobleza con los que no la tienen, y con todo esto, alguno destos
familiares se entierran en otras partes y la capilla est sin marido,
como las dems lo tienen, dotadas con muchas ventajas.

Luego se sigue la del glorioso San Jacinto, con retablo dorado y figura
del sancto muy buena; la capilla bien adornada; hzose una solensima
fiesta el dia que en esta ciudad se celebr la canonizacion del santo,
con admirable adorno de la iglesia y ms del claustro, con un coloquio
famossimo de la vida de este santsimo hermano nuestro, con tanta
riqueza que parecia incomparable, y con ser tanta, no se perdi ni un
alfiler.

Aqu se ha juntado la imgen de San Raimundo, agora nuevamente
canonizado por el mismo Clemente octavo, que canoniz  Jacinto, en cuya
fiesta fu mucho ms el ornato admirable del claustro y iglesia que en
tres dias no se pudo impedir al pueblo que no viniese  verlo, y no se
hartaban; tampoco falt cosa de momento.

Debajo del coro al uno y otro lado hay dos capillas; al de la Epstola,
una de los indios, con imgen de nuestra Seora, de bulto, y otra de los
negros, asimismo con imgen de bulto, de la misma Seora, que, conforme
 su posible, no estn mal aderezadas.

Los mulatos toman otra, que es por donde se sale al claustro; sta es la
menos adornada; ser nuestro Seor servido se adorne  su servicio y de
su santsima madre.




CAPITULO XXVII

DE LOS PROVINCIALES [QUE] HAN AUGMENTADO EL CONVENTO


Dijimos arriba que el principal fundador deste convento fu el religioso
y no menos valeroso padre fray Toms de San Martn, primer provincial,
el cual, despues de haber comenzado la obra de la iglesia fu el que
busc y atrajo  todos aquellos capitanes y otras personas  que tomasen
las capillas y las dotasen; busc y atrajo al convento mucha renta de
otras partes, como fu que  su persuasion el capitan Gabriel de Rojas
hizo limosna  este convento de 6.000 pesos ensayados, con no ms
obligacion de que le encomendasen  nuestro Seor en los captulos, lo
cual perptuamente so hace y en las misas, como  principal bienhechor
nuestro; gan chcaras y tierras de pan y solares para casas, con no
poco trabajo de su persona,  quien subcedi en provincial fray Domingo
de Santo Toms, maestro en sancta Teologa, varon realmente apostlico,
castsimo, libre de toda cobdicia y ambicion, gran predicador, as para
los espaoles como para los indios, y ms dado  la predicacion y
conversin de los indios que  la de los espaoles; fu el primero que
imprimi y redujo  arte la lengua general deste reino. Varon de grande
entendimiento y prudencia cristiana, ferventsimo en el celo del bien y
aumento de los naturales deste reino, por lo cual era de algunos
aborrecido; empero decia lo que San Pablo: si agradase  los apetitos
daados de los hombres, no seria siervo de Dios. En el convento no s
qu haya aumentado, porque siendo provincial le fu forzoso ir  Espaa
y dende all pasar en Italia al captulo general que se celebraba de
provinciales, y por esta razon no pudo augmentar como quisiera la casa,
aunque, por no dar nota de aplicar ms para su casa que para otras
partes, hizo una cosa donde mostr el poco amor que  los bienes
temporales tenia, ni para su convento, que para s, ninguno.

Esto la ciudad toda lo vi y los religiosos, porque estbamos en el
convento. Habia en la ciudad un mercader llamado Nicolaso Corso, hermano
de Juan Antonio Corso, el rico; estando para se ir  Espaa con 80.000
pesos y ms, ensayados, dile el mal de la muerte; envia  llamar al
padre nuestro fray Domingo de Santo Toms, que habia pocos dias llegado
de Espaa; dice le confiese y que all tiene 80.000 pesos y ms,
ensayados; que como le fia el nima, le fia y entrega la hacienda para
que haga della lo que quisiere, en bien y descargo de su conciencia,
porque no tiene heredero forzoso.

No creo otro que este apostlico varon hiciera lo quel hizo. Toda la
hacienda reparti entre pobres, y particularmente al Hospital de los
naturales desta ciudad dej la mayor cantidad, donde hizo una capilla y
la dot; _no_  su convento, con poderle dejar toda, instituyendo un
colegio para bien de todo el reino, con renta, al modo de los de San
Gregorio, de Valladolid, y no fuera esta obra menos acepta  nuestro
Seor que dejarlo al Hospital de Santa-Ana. Porque no se dijese aplicaba
para su casa, huyendo esta nota, lo dej al Hospital de los naturales, y
no dej  su convento ms que  los otros, que fueron 100 pesos
corrientes de limosna para cien misas, ni en el acompaamiento del
difunto que de aquella enfermedad muri, pidi ms religiosos de un
convento que de otro. Bastante argumento es del poco amor que  la plata
tenia. Luego dende  poco le hizo merced Su Majestad de la silla
episcopal de la ciudad de La Plata; lo que all hizo y su muerte, cuando
tractaremos de los seores obispos destos reinos lo diremos.




CAPITULO XXVIII

DE LOS PROVINCIALES DE NUESTRA ORDEN


A este excelentsimo varon sucedi el gran fray Gaspar de Carvajal,
religioso de mucho pecho y no menos virtud carretera y llana, el cual 
todos los conventos que llegaba, cuando los iba  visitar, en lo
espiritual y temporal, favorecindolo el Seor, dejaba augmentados.
Varon abstinentsimo, de gran ejemplo, de una simplicidad extraa. En su
tiempo, en parte dl fu prior desta casa el muy religioso fray Toms de
Argomedo, varon docto, de mucho ejemplo, buen predicador y acepto, el
cual, el ao de 60 me di el hbito:  quienes, si no era cual  cual,
nos quitaba los nombres y nos daba otros, diciendo que  la nueva vida,
nuevos nombres se requerian. Yo me llamaba Baltasar; mandme llamar
Reginaldo, y con l me qued hasta hoy.

Este religiossimo varon y padre fu el primero que en nuestro convento
comenz  poner rden en el coro; hasta entonces no la habia, por no
haber religiosos que lo sustentasen; en pocos meses tomamos el hbito
ms de treinta, con los cuales y los dems sacerdotes del convento se
comenz de dia y de noche, como en el ms religioso de Espaa,  guardar
la observancia de la religion, y lo mismo se comenz en los dems desta
ciudad, porque hasta este ao de sesenta muy pocos religiosos habia en
los conventos, los cuales faltando, no puede haber tanto concierto en el
coro, ni en lo dems; de suerte que podemos decir, y justsimamente, que
desde este ao de 60,  cuando mucho del 58, comenzaron los conventos 
se aumentar; para que se vea cun en breve tiempo la mano del Seor ha
venido favorabilsima sobre todos ellos. Dime la profesion el padre
provincial fray Gaspar de Carvajal, cumplido mi ao de noviciado, que
ojal y en la simplicidad que entonces tenia hobiera perseverado.




CAPITULO XXIX

DE LOS DEMS PROVINCIALES DE NUESTRA ORDEN


A este bonsimo varon sucedi el padre fray Francisco de San Miguel,
venerable por sus canas y vida ejemplar, gran predicador, conforme  lo
que entonces se usaba, que era (creo lo mejor) no tantas flores como
agora, ni vocablos galanos; no se daba tanto pasto al entendimiento como
agora se da, pero dbase ms  la voluntad y ms la aficionaban  la
virtud; dile nuestro Seor este don: tenia en su mano el auditorio para
le alegrar y para le compungir y hacer derramar lgrimas; era de su
natural grave, mas acompaaba  su natural gravedad mucha humildad y no
menos sufrimiento; ninguna cosa aument en el convento, por no haber
cmodo para ello.

Despues del cual fu provincial el padre fray Alonso de la Cerda, hijo
de este convento, varon recto, de unas entraas humansimas y muy
llanas, gran religioso y de muy buen ejemplo, libre de toda cobdicia y
muy observante; siendo prior compr el retablo para el altar mayor, de
madera talla de bonsimas figuras, que cost 3.500 pesos puesto en el
altar; fu el primero que comenz  edificar el convento, haciendo una
enfermeria muy buena, con muy alegres celdas altas y bajas, como se
requieren para el regalo de los enfermos. Ayud mucho  esto una
legtima que dej, siendo novicio, para edificarla, el padre fray Toms
de Heredia, que al presente vive, maestro en sacta Teologa y Lector que
ha sido della, hombre religioso y de muy buen ejemplo, nacido en
Gunuco, de nobles padres. La ligtima mand se echase en renta, y as
se ech y permanece, y no se puede gastar en otra cosa que en el regalo
de los enfermos.

Todos los que en esta enfermeria mueren ganan indulgencia plenaria,
como yo he visto las letras apostlicas que estn guardadas en el
archivo del convento. Siendo provincial el padre fray Alonso de la
Cerda, fu prior el padre fray Antonio de Ervias, doctsimo varon y
maestro mio en la Teologa y no menos religioso; hizo el refectorio, que
es muy buena pieza; despues fu obispo de Cartagena en el reino de
Tierra Firme, como despues diremos.

Esta enfermeria se edific en aquella parte del convento que cae sobre
el rio, la cual con una avenida que el rio trujo se lleg tanto  la
barranca, que rompiendo por ella se llev un poco, y desde este tiempo
no se puede pasar por detrs de nuestra casa entre la barranca del rio y
nuestras paredes, por donde muy descansadamente podian ir dos carretas 
la par. Otra vez, siendo yo prior en este convento, me vi en gran riesgo
de que el rio rompiera por nuestra porteria que llamamos del rio. Fu 
pedir favor de indios para remediar mi casa y buena parte de la ciudad,
al Virrey, que era el conde del Villar, y no le pedia sino indios para
amontonar piedras y reparar el dao que se esperaba; la paga de los
jornales yo la daba, y respondime con mucha flema: ah, este rio! ah,
este rio! Empero, viendo el poco remedio que se me daba, todas las
noches destas avenidas, que son las mayores en Cuaresma, hice que
despues de maitines  media noche se rezase la letania de Nuestra
Seora, mediante el favor de la cual una noche que cre el rio habia de
romper por el convento, por ser la avenida muy crecida y el ruido de las
piedras que traa notable, fu Nuestro Seor servido, por intercesion
de su santsima madre, que nos amonton mucha piedra frontero de nuestra
porteria, y recodando hacia el Rastro, derrib parte dl y nuestra casa
hasta hoy, gracias  Dios, qued libre; ya aquel ao no hobo ms
avenida; luego con ayuda de la ciudad, que nos di mil y quinientos
pesos de limosna, la cual ayud  pedir, y con otros tantos que el
convento gast, hicimos un reparo de cal y canto, con que al convento y
 la ciudad habemos librado del rio, el cual, si hasta entonces el
marqus de Caete, de buena memoria, viviera, no nos pusiera en tanto
estrecho; pero no le mereci el reino y llevselo Nuestro Seor para s.

Volviendo  nuestro provincial fray Alonso de la Cerda, en los cargos
que en la Orden tuvo fu muy bien quisto de los religiosos por su
llansima condicion y bondad. Fu despues obispo de Puerto de Caballos,
y luego de Los Charcas, como escribiremos en su lugar.

Sucedile en el provincialato el padre fray Andrs Velez, hombre docto y
buen predicador, de agudo ingenio; fuese  Espaa, y por eso no tenemos
nada que tratar dl en el augmento deste convento.

A quien sucedi el padre fray Gaspar de Toledo, varon, cierto,
religioso, de bueno y galano entendimiento, pero no ampli cosa en el
convento, como se pens, y en su eleccion lo prometi el virrey don
Francisco de Toledo, deudo muy cercano suyo;  cabo su cuadrienio, fu
electo el padre fray Domingo de la Parra, tambien varon religioso y muy
observante, aunque nimio en algunas cosas muy menudas en que los
provinciales no se han de entremeter, sino avisar se guarden; donde no,
castigar  los prelados. El tiempo que fu provincial hizo guardar en
este convento nuestra constitucion que no se coma perptuamente carne en
el refectorio, y l la guardaba infaliblemente. Si no la guardbamos era
por dispensacion que para ello tenemos en estos reinos, respecto de ser
la tierra de los llanos enferma y la de la sierra falta de pescado, y en
este convento haber cuotidianamente muchos enfermos, y la costa ser
mucho mayor; y con decirle los mdicos el riesgo de la salud de los
religiosos, respondia un poco secamente: mueren en lo que profesaron.
Fu  Espaa y no volvi ms; en acabando fu electo en el Cuzco el
padre fray Domingo de Valderrama, maestro en sancta Teologa, buen
predicador, el cual comenz la casa de novicios, de las buenas que hay
en la Orden y fuera della; tiene casi 50 celdas altas y bajas, frescas y
alegres, porque as lo pide la tierra. Hizo este edificio, digo la mayor
parte dl, porque en su tiempo no se pudo acabar, con lo que aplicaba de
los salarios que se dan  los religiosos que se ocupan en la doctrina de
los naturales.




CAPITULO XXX

DE LOS RESTANTES PROVINCIALES DE NUESTRA ORDEN


Acabado el cuadrienio del mismo padre fray Domingo fu electo en
provincial el padre fray Agustin Montes, Presentado en sancta Teologa,
hijo deste convento, donde tom el hbito de quince aos, varon
religioso y amigo de ampliar con edificios su casa, el cual acab la
casa de novicios, lo tocante  las celdas, de todo puncto.

Hizo el claustro bajo, adornndolo con unos lienzos al lio de figuras 
imgenes de sanctos, muy perfectas y muy devotas; augment la sacristia
con ornamentos y mucho servicio de plata, y un cliz todo de oro.
Aument tambien el retablo del altar mayor:  lo menos dej con un
entablador concertado el augmento de imgenes de media talla, y pagada
parte de la hechura; hizo un cofre grande de plata, en que en el retablo
se collocase el Sanctsimo Sacramento, porque hasta entonces no estaba
sino en una cajita de madera. Trabaj lo que pudo con mucho y buen
ejemplo. Puso mucha rden en las lectiones y estudio. Orden que hobiese
cierto nmero de religiosos collegiales, y para ser recibidos pasasen
por exmen muy riguroso, lo cual hasta hoy se guarda como conviene,
porque desta suerte los no muy hbiles se animan, y los hbiles trabajan
ms, sin que en el coro se pierda punto. A quien sucedi el padre
maestro fray Salvador de Ribera, hijo deste convento, en el cual tom el
hbito de 17  diez  ocho aos, buen predicador; es hijo de padres
nobles de todos cuatro costados; su padre se llam Niculs de Ribera el
viejo, respecto de otro vecino desta ciudad llamado del mismo nombre,
pero el mozo. Su padre fu uno de los de la Fama de la isla del Gallo,
varon liberal; su casa era hospital de todos los de su patria y
enfermeria deste nuestro convento, porque todo lo necesario para los
enfermos con toda liberalidad y caridad se hacia, y con sus propios
hijos se inviaba de dia y de noche, y desto soy testigo de vista. La
Madre se llamaba doa Elvira de Avalos, de cuya virtud en breve no se
puede tratar. En su tiempo se acab  gloria de Nuestro Seor
dichosamente todo el cuerpo de la iglesia con tanta perfection que puede
competir con las buenas iglesias de mucha parte de Espaa. Adorn la
capilla mayor de tal manera que se encubre la falta (que dijimos) ser
pequea. Acab el aumento del retablo; hicironse paos de terciopelo
carmes bordados para la capilla mayor, con oro, que la cubren de alto 
bajo, tan buenos que en nuestra Espaa se hallan pocos iguales. Acab el
claustro y la porteria tan buena como las muy buenas de Castilla, sin
otras cosas tocantes  la sacristia. Todo lo cual hasta aqu augmentado
en este nuestro convento han hecho los provinciales con lo que han
aplicado de los salarios de las doctrinas donde viven los religiosos. Al
sobredicho padre sucedi el Presentado fray Diego de Ayala, hijo tambien
deste convento, el cual por vivir poco  irse  Espaa, y pasando en
Italia muri en Roma, hay poco que decir dl. Sucedile el padre maestro
fray Juan de Lorenzana, el ms docto destos reinos, hijo, creo, de
Salamanca, buen religioso, de claro y galan ingenio, el cual, despues de
haber ledo muchos aos Teologa en este convento, fu electo en
Provincial; gobierna  la hora que esto escribo; lo que haya augmentado
no lo s.




CAPITULO XXXI

DE LOS RELIGIOSOS QUE SUSTENTA


Y porque dije que en muy breve tiempo se ha multiplicado esta casa,
favorecindolo la Majestad del muy Alto, el dia de hoy sustenta 130
religiosos y dende arriba, lo cual causa admiracion, porque no hay en
toda la cristiandad conventos, de cuatrocientos aos  esta parte
fundados, si no son cual  cual, que sustenten otros tantos. Celbranse
en esta casa los oficios divinos, de dia y de noche, con tanto concierto
como en el ms religioso de la Orden.

Los estudios con todo el rigor pusible, y las dems ceremonias muy al
justo. El coro tiene sillas altas y bajas, de madera de cedro, labrados
los respaldares, altos, de madera de talla, de admirables figuras de
sanctos, que si fueran doradas no habia ms que desear; costaron 18.500
pesos de  nueve reales, y el oficial perdi mucha plata.




CAPITULO XXXII

DE LOS OBISPOS


En este breve tiempo, como acabamos de decir, han salido deste convento
siete obispos, y tres casi  un tiempo juntamente, en lo cual excede 
todos los conventos, no slo de nuestra Orden, pero de las dems en
Espaa y fuera de Espaa, porque  conventos de muchos aos fundados no
ha sucedido otro tanto. El primero fu el reverendsimo fray Toms de
San Martn, de quien tractaremos arriba y trataremos algo ms cuando
escribiremos los obispos que en este reino he conocido; primer obispo
de la ciudad de La Plata, el cual obispado concluia en s, entonces,
todo el reino de Tucumn y la provincia de Santa Cruz de la Sierra.

El segundo, el reverendsimo fray Domingo de Santo Toms, de la misma
ciudad; el tercero, el reverendsimo fray Alonso de la Cerda, primer
obispo de Puerto de Caballos[23]. El cuarto, el reverendsimo fray Alonso
Guerra, primer obispo del Rio de la Plata, y despues de Mechoacn, 
Yucatn; el quinto, el reverendsimo fray Francisco de Victoria, primer
obispo de Tucumn. Estos tres seores obispos son hijos deste convento,
y todos tres se vieron obispos junctos en su casa, y su madre, que es
esta casa, los vi todos juntos en ella. El sexto, el reverendsimo fray
Antonio de Ervias, obispo de Cartagena, en el reino de Tierra Firme.

En un mismo tiempo sac Su Majestad para obispos, estando todos tres
presentes, al reverendsimo fray Alonso de la Cerda, fray Alonso Guerra,
fray Antonio de Ervias, en lo cual, aunque hizo mucha merced  la Orden,
sirvindose della,  nosotros, llamo  nosotros los que ac estbamos y
tomamos el hbito, la hizo, pero dejnos sin canas que nos gobernasen,
lo cual hasta hoy sentimos; no me acuerdo haber ledo que de un convento
tres personas tales  un mismo tiempo se hayan sacado para iglesias,
como deste nuestro de Los Reyes. El sptimo y menor y ms indigno de
todos soy yo,  quien la Majestad de Dios levant  obispo de la
Imperial, reino de Chile, y espero en Nuestro Seor se han de sacar ms.

Dems destos seores obispos, ha hecho nuestro Seor merced  nuestra
sagrada religion en nuestros tiempos, dndole en estas partes varones
apostlicos que con mucho celo del servicio de nuestro Seor y de las
nimas han predicado  los naturales la ley evanglica, con claro
ejemplo de costumbres y vida. Uno dellos fu el padre fray Melchior de
Los Reyes, que por muchos aos se ejercit en este ministerio y muri en
este convento de Los Reyes y se enterr en el captulo, donde es
costumbre enterrarse los religiosos nuestros, y abrindose su sepultura
 cabo de siete aos y ms, se hall su cuerpo entero y los hbitos y
capa de anascote, sin lision alguna, y esto el seor arzobispo de
Mxico, Bonilla, visitador de la Audiencia Real, lo vi,  yo tambien, y
todo el convento, queriendo echar en aquella sepultura otro religioso
difunto.

En esta misma sala de Captulo se hall otra sepultura con otro cuerpo,
del padre fray Domingo de Narvaez, hijo desta nuestra provincia, buen
religioso, entero, con todos sus hbitos y capa de anascote, sin lision
alguna. Este religioso se habia ocupado en doctrinar los naturales
deste reino con gran llaneza y sinceridad.

El padre fray Cristbal de Castro, gran siervo de Dios, celossimo de la
conversin de los naturales, de clarsimo ejemplo y abstinentsimo,
muri en su oficio loablemente. A este religioso, los curacas del valle
de Chincha, donde por la mayor parte vivi ocupado en este ministerio,
le ofrecian un navio cargado de oro y plata, y jams se pudo acabar con
l recibiese un grano, y hacindole fuerza los curacas  que tomase
alguna cosa, jams lo pudieron acabar con l, ni para s, ni para la
Orden, ni para hombre viviente. Lo que hizo fu decir  los curacas
hiciesen un cliz de oro para su iglesia, como lo hicieron, y fu el
primer cliz que se hizo en el Pir;  cuya sancta emulacion los curacas
del valle de Lunaguaca hicieron para dos iglesias suyas en cada una un
cliz de oro, que yo he visto y dicho misa con ellos.

El padre fray Benito de Jarandilla, verdadero hijo de Santo Domingo, el
cual por ms de cuarenta aos, en el valle de Chicama, cinco leguas de
la ciudad de Trujillo, se ejercit en la conversin de los naturales sin
salir de aquellos valles, donde vivi con admirable ejemplo, as para
con los naturales como para los espaoles, y deprendi muy de raz la
lengua de los indios pescadores de aquel valle, que es dificultossima
de aprender. Los naturales le tenian por un hombre sancto, porque le
vian guardar con mucho rigor su profesion, como verdadero hijo de Santo
Domingo, y dicen dl que como le viniesen  llamar  cualquier hora de
dia  de noche, para confesar algun indio enfermo que viviese de la una
parte  de otra del rio, que en tiempo de aguas no se deja vadear, que
es en verano, no temia el rio y en un macho en que andaba lo vadeaba, y
los indios decian iba caminando por cima del agua. Acab sus dias,
llenos de buenas obras, con buena vejez.

El padre fray Baltasar de Heredia fu un religioso esencial, el cual,
aunque no se ocup tanto en doctrinar  los naturales, viviendo en
conventos de pueblos de espaoles se ejercit en obras de mucha virtud y
de gran caridad; es fama que le hallaron muerto hincado de rodillas en
una chcara de la ciudad de La Plata, avindose para venir al reino de
Chile por vicario provincial y visitador, por tierra: lo cual este varon
religioso acet con gran humildad, aunque el trabajo y riesgos de
tierra, caminos, rios  indios de guerra, por donde habia de pasar
algunas veces, eran notables.

El padre fray Antonio de Figueroa, hijo deste convento, fu un varon
religioso y muy esencial, gran trabajador en las cosas de la comunidad,
muy libre de cualquier inters humano; para consigo riguroso y
pauprrimo, pero las cosas del culto divino deseaba, y de la sacristia,
que fuesen riqusimas.

Fu muy muchos aos subprior deste convento, con mucho ejemplo de vida y
costumbres.

Fu mi maestro de novicios,  quien debo ms que  mis padres. Cuando 
este gran religioso, por su virtud y trabajos y ejemplos, se le habia de
mandar descansase, quitndole la carga del cuidado del convento, le
mand la obediencia ir  Espaa  negocios de mucha calidad de la Orden:
lo acet con mucha humildad y se puso en camino, y llegando 
Cartagena, de Tierra Firme, le llev nuestro Seor para s con una
muerte como habia vivido; finalmente, muri obedeciendo.

Cuando lleg la nueva cierta de su muerte cay tanta tristeza sobre
todos los religiosos que en l viviamos, y cuando se le hizo su
sufragio, que no osbamos mirarnos los unos  los otros: tanto era el
amor que le teniamos, porque  casi todos nos habia criado y habia
entonces en el convento poco menos de ochenta religiosos. A todos estos
padres conosc y trat mucho y no hablo sino de vistas.

Otros ms ha habido buenos religiosos; empero stos, conforme  lo que
dellos conosciamos, son los ms aventajados que para estos defectuosos
tiempos son afamados.

[23] Tachado: _y despues del mismo obispado_.




CAPITULO XXXIII

DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO


Hay en esta ciudad otro convento del serfico padre San Francisco, que
en breves aos ha florescido y floresce en religion, santidad, letras y
nmero de religiosos, con admirable ejemplo, donde yo he conoscido
famosos varones, grandes predicadores, de mucho pecho y celo para las
nimas y conversin de los naturales.

El padre fray Luis de Oa, que fu provincial, varon consumado y no
menor plpito; el padre fray Hiernimo Villacarrillo; el religiossimo
fray Diego de Medelln, deudo nuestro, obispo de Santiago de Chile,
donde muri como un sancto, habiendo vivido en la Orden con gran
religion, cristiandad, ejemplo y observancia ms de sesenta aos;
hallme en su muerte siendo en aquel reino el primero provincial de mi
Orden, no lo mereciendo, y fu Nuestro Seor servido hacerme esta
merced: que porque el dia de sus obsequias no hobo sermon, respecto de
ser los oficios muy largos, y las ceremonias con que se entierran estos
seores obispos, el dia del novenario, aunque se habia encomendado al
guardian del convento de nuestro padre San Francisco, por cierta ocasion
no lo predic, y se me mand predicase, lo cual hice lo mejor que pude
fundando mi sermon sobre esta sentencia: _proetiosa est in conspectu
Domini mors sanctorum eius_. El padre fray Juan del Campo, gran varon en
opinion de sanctidad y letras, todos los cuales fueron provinciales y
algunos vicarios generales  comisarios, como en esta sagrada religion
se nombran.

Es mucho ms moderno quel nuestro, que no creo ha 45 aos se fund, por
lo arriba dicho. Ha crecido, favorecindolo la mano del muy alto, en
este breve tiempo, en edificios, porque est acabado; la iglesia,
sombra  no de bvedas.

El edificio de la casa bueno y alegre, con muchas fuentes, y un estanque
que llaman, dado por el Marqus de Caete el viejo, de buena memoria, el
cual era como casa de recreacion del marqus Pizarro, de mucho sitio y
de muchos parrales y rboles frutales, as de la tierra como de los
nuestros; sustenta 130 y ms religiosos, y estudio.

Han salido della tres obispos: el reverendsimo fray Diego de Medelln,
de quien poco ha tractamos; el reverendsimo fray Juan Izquierdo, obispo
de Puerto de Caballos y agora obispo de Yucatn; el reverendsimo fray
Hernando Trejo, obispo de Tucumn, los dos ltimos hijos desta
provincia, y se espera habr otros muchos ms.

El padre fray Hiernimo Villacarrillo, y el padre fray Juan del Campo,
no quisieron iglesias, envindoles cdulas dellas Su Majestad. Tanta era
la humildad y religion destos venerabilsimos padres.




CAPITULO XXXIV

DEL CONVENTO DE SAN AUGUSTN


El convento de nuestro padre San Augustn,  por mejor decir nuestro
abuelo, es ms moderno, empero de buen edificio la iglesia, si un
temblor muy grande no le abriera la capilla mayor. Comenzse la iglesia
toda de ladrillo y cal y de muy buena traza. Tambien ha crecido en
nmero de religiosos en breve tiempo, porque no ha 44 aos que se fund
esta Orden en este reino; hobiera crecido en ms si las obras de los
edificios dieran lugar  recibir novicios. Sustenta 60 religiosos y ms,
con mucha religion, letras y ejemplo.

Ha habido famosos varones, los cuales yo he conocido.

El padre fray Juan de San Pedro, tres  cuatro veces provincial, varon
de gran opinion y crdito. El padre fray Andrs de Santa Mara, varon
gran religioso, muri siendo provincial; el padre Cepeda; el padre
Corral, gran predicador que por predicar la verdad padeci un poco el
riesgo en el Cuzco. El padre maestro fray Diego Gutirrez, muchos aos
lector de Teologa en su casa, maestro de los que agora son en su Orden
varones doctos. El padre fray Juan de Almaraz, maestro en Sancta
Teologa, discpulo deste sobredicho padre, fu catedrtico de Escritura
en la Universidad, muri provincial y electo obispo del Rio de la Plata,
hijo deste convento. El reverendsimo fray Luis Lpez, obispo de Quito,
varon docto y predicador, maestro de los que ahora predican y ensean en
su Orden, hombre prudente mucho, y de gran nimo, emprendi el edificio
de la iglesia todo de ladrillo y cal como acabamos de decir; otro que su
amor no lo imaginara, siendo provincial y despues prior, varon
derechamente religioso, de gran ejemplo y bondad. El padre maestro fray
Alonso Pacheco, agora provincial y lo ha sido otra vez, hijo desta casa,
donde tom el hbito agora 37 aos, siendo de 16, varon de letras,
plpito, ejemplar, gran religioso. Otros muchos religiosos tiene, que la
brevedad no da lugar  tractar dellos.

A su Orden se le quede este cuidado. La capilla del Crucifijo de los
plateros es muy devota y tiene cofradia de sangre; celbrase con mucho
concurso de gente y mucha cera.




CAPITULO XXXV

DEL CONVENTO DE LA MERCED


El convento de Nuestra Seora de las Mercedes, despues del nuestro, es
el ms antiguo en esta ciudad; la iglesia es bien edificada, aunque no
de bveda, con sus capillas colaterales. Conosc en este convento al
padre Orense y al padre fray Juan de Bargas, que fueron provinciales,
ambos varones religiosos y de mucho y buen ejemplo. El padre Angulo y el
padre Ovalle, catedrtico de Prima en la Universidad, de Teologa, varon
religioso. A las derechas sustenta 60  70 religiosos; la sacristia es
adornada de muchos  buenos ornamentos.




CAPITULO XXXVI

DEL CONVENTO DEL NOMBRE DE JESS


En nuestros dias (siendo ya sacerdote) se fund el colegio del Nombre de
Jess, de los Padres de la Compaa, habr 30 aos. Es para dar muchas
gracias al Seor y  su santsimo nombre, ver en cun breve tiempo ha
crecido en nmero de religiosos y haciendas, porque el dia de hoy
sustenta ms de ochenta religiosos, sin la casa de los novicios que
tiene fuera de la ciudad.

El primer fundador fu el padre Portillo, gran predicador y bonsimo
religioso, con otros padres que con l vinieron. Hospedmoslos en
nuestra casa, y de all salieron para irse al sitio donde agora viven,
uno de los mejores del pueblo. Ayudles nuestro convento y acreditles
en todo lo posible, y los regal el tiempo que en nuestra casa
estuvieron; reconocen la buena obra que se les hizo, por lo cual, cuando
llegamos  las suyas nos hacen toda caridad, como en particular la he
recibido, hospedndome y regalndome con mucho amor; despues la augment
el padre Acosta, provincial, gran predicador y muy docto, aceptsimo por
su religion y buen ejemplo. Otros religiosos tiene grandes siervos de
Dios, muy consignados  su servicio, para predicar  estos naturales, y
con nimos de se entrar por la tierra de guerra  predicar la ley
Evanglica, slo con las armas de la fe.




CAPITULO XXXVII

DEL CONVENTO DE LOS DESCALZOS


De pocos aos  esta parte se ha comenzado  fundar de la otra parte de
la puente y rio, no son catorce aos pasados, el convento de los
Descalzos, con gran abstinencia, religion y cristiandad. Este convento
Nuestro Seor lo prosperar como cosa suya y donde se sirve mucho  su
Divina Majestad.




CAPITULO XXXVIII

DEL MONASTERIO DE LA ENCARNACIN


El monasterio de la Encarnacin, de monjas, que ha se fund poco ms de
45 aos por doa Leonor Portocarrero y doa Mencia de Sosa, su hija, es
como cosa de milagro ver en cun poco tiempo cunto ha crecido en toda
virtud, y ahora recin profes cuando se fund, y se mud de un sitio
corto y breve que tenian junto al convento de San Augustn, que ahora es
la perrochia de San Marcello y convento de monjas de la Trinidad, al
sitio que ahora tienen, y en aquel dia de nuestra casa se hizo el
oficio; yo serv de aclito en la misa mayor.

Ha crecido tanto el nmero de religiosas profesas, con favor del
Altsimo Dios, que el dia de hoy sustenta ms de 140 monjas, sin ms de
40 novicias, y sin el servicio que tiene de las puertas dentro, con toda
religion y ejemplo, cuanta Nuestro Seor la prospere en su servicio.
Madre  hija fueron las dos principales fundadoras, las cuales han
gobernado,  agora doa Mencia de Sosa abadesa (porque  su madre la
llev Nuestro Seor  gozar al cielo de Su Majestad por el servicio que
se le hizo y hace tanta virgen alabando de dia y de noche  su
sanctsimo nombre) con tanta prudencia y discrecion, que parece ms que
humana. Con madre y hija entraron otras dueas y doncellas: Antonia de
Castro y Antonia Velzquez, doa Juana Giron, dos hermanas, doa Isabel
y doa Ins de Alvarado, doa Mariana de Adrada, doa Juana Pacheco;
todas casi viven el dia de hoy. Tiene este convento una excellencia que
no s si en la cristiandad se halla el dia de hoy: el cuidado en
celebrar los oficios divinos; la solemnidad y concierto, con tanta
msica de voces admirables, con todos gneros de instrumentos, que no
parece cosa de ac de la tierra, y sobre todo los sbados  la Salve,
donde concurre la mayor parte del pueblo y de las Ordenes muchos
religiosos  oirla. Yo confieso de mi que si todos los sbados,
hallndome en esta ciudad, me diesen mis prelados licencia para oirla,
no la perderia.

Los seores inquisidores muchos sbados no la pierden, y los Virreyes
hacen lo mismo.

Ha usado Nuestro Seor con este convento, como el de la Concepcin, de
su largusima misericordia y particular cuidado en conservarlos en su
servicio, que con no ser los edificios muy altos los ha guardado y
guarda de suerte que jams se ha imaginado cosa que no sea virtud y
religion, porque ni duerme ni dormir el que guarda  Israel.

Guardan la profesion y regla de las monjas de San Pedro de las Dueas de
Salamanca subjetas al Ordinario.

Pretendieron con todas sus fuerzas ser monjas nuestras; empero nunca
pudieron acabar con el padre fray Gaspar de Carvajal, de quien arriba
brevemente tractamos, siendo provincial, que las recibiese, aunque el
prior del convento, el padre maestro fray Toms de Argomedo, las
favorecia todo lo posible y por muchos dias no perdieron la esperanza,
y rezaban el rden de rezar nuestro, y guardaban las constituciones de
nuestras monjas, hasta que ya perdida tomaron la que tienen y profesan;
celebran en este convento el Trnsito de Nuestra Seora.




CAPITULO XXXIX

DEL MONASTERIO DE LA CONCEPCION


El monasterio de monjas de la Concepcin habr veinticinco aos se
fund; fu fundadora dl doa Ins de Ribera, con gran pujanza de
hacienda, as en muebles como en races. Hale augmentado Nuestro Seor
mucho  su servicio; sustntanse en l hoy ms de 120 monjas de velo, y
muchas novicias. Hay en l grandes siervas de Dios, grandes religiosas
de mucha penitencia, buen gobierno, y entre ellas han gobernado no poco
tiempo, con ttulo de suprioras, hasta que Nuestro Seor llev al cielo
 la fundadora,  pagarle el servicio con su favor hecho y el que se
hace y se ha de hacer: Maria de Jess, gran religiosa, despues de la
cual han gobernado dos hermanas: doa Leonor de Ribera y doa Beatriz de
Horosco, ya con ttulo de abadesas (porque acabando la una de ser
abadesa elegian  la otra), con gran ejemplo, religion, prudencia,
modestia y blandura y no poca penitencia, con lo cual  las dems
animaban al cumplimiento de lo profesado. Vanlas en los trabajos las
primeras, por lo cual nadie se excusaba. Hacen lo que Cristo nos ense:
El mayor entre vosotros sea como menor, y el que manda sea siervo de los
dems. Gracias  Nuestro Seor, ans no se ha dicho deste monasterio,
como ni del otro. Son sujectas al Ordinario.

En lo que toca  la celebracion de los Oficios Divinos, si no son
iguales en la msica al de la Encarnacin, vanles pisando los
carcaales, y no les hacemos en esto agravio, porque el otro, como ms
antiguo y principio, proveyle Nuestro Seor de voces y destreza en el
canto y todo gnero de msica cual se requiere para alabar  su
Majestad. No quiero decir ms, no me apedreen. Aunque es as, que en
este convento hay Religiosas muy diestras, y de voces admirables, y en
el rgano famosas.




CAPITULO XL

DEL MONASTERIO DE LA TRINIDAD


Fundse otro monasterio de monjas llamado de la Trinidad, habr veinte
aos, de la Orden de San Bernardo; fundadoras fueron madre  hija doa
Lucrecia de Soto y doa Mencia. Doa Lucrecia fu casada con Juan de
Rivas, vecino de la ciudad de La Paz, por otro nombre llamado el Pueblo
Nuevo; siendo ambos ya viejos y la hija viuda, aunque moza, se
concertaron marido y mujer de que se metiesen monjas madre  hija y
fundasen este monasterio con la hacienda que tenian; era mucha.
Salieron con su intento la madre  hija; escogieron para sitio el que
dejaron los padres de San Augustin, donde gastaron mucha plata en un
dormitorio alto y bajo y en sacar los cimientos de la iglesia de tres
naves, y se mudaron  medio de la ciudad donde no tienen tanto sitio
como tenian. Aqu, que es el sitio muy grande, tiene tres cuadras en
largo; una huerta muy espaciosa y buena eligieron para fundar un
monasterio, pared en medio de la perroquia de San Marcello. Vvese aqu
con gran recogimiento, tienen bastantemente lo necesario, pueden recibir
seis monjas sin dote, y en muriendo algunas destas luego reciben otra;
guardan su profesion al pie de la letra. El locutorio y libratorio se
frecuentaba tan poco, que no parecia haber en aquella casa monjas. En
este breve tiempo se ha multiplicado, porque hay en l ms de treinta
monjas de velo, y novicias se van recibiendo. No comen carne en el
refectorio perptuamente.

Los edificios se van labrando y Nuestro Seor lo multiplicar todo. No
quieren msica de canto de rgano, su canto es llano y muy devoto, y
rgano solamente, y proveyles Nuestro Seor de una monja tan hbil en
la tecla, que es cosa de admiracion.




CAPITULO XLI

DEL MONASTERIO DE LAS DESCALZAS


En esta ciudad de Los Reyes fu doa Ins de Sosa, hija ligtima de
Francisco de Talavera, de los antiguos conquistadores, y de Ins de
Sosa. Habiendo sido casada dos veces, en vida del segundo marido muri,
y no dejando hijos, toda su hacienda dej para que se instituyese un
monasterio de monjas descalzas debajo de ttulo de la Concepcin de
Nuestra Seora. Edificse junto  la plazuela de Santana y para l
salieron del monasterio de la Concepcin las dos hermanas arriba dichas,
doa Leonor de Ribera y doa Beatriz de Orozco, con otras cuatro  cinco
religiosas, donde guardan la observancia con mucho rigor; creo es
constitucion no pueda haber  lo ms largo ms que veinte monjas de
velo. Espero en Nuestro Seor se ha de servir aqu grandemente.




CAPITULO XLII

DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEORA DE GUADALUPE


Fuera desta ciudad, junto al camino de Pachacama, fund Alonso Ramos
Cervantes y su mujer doa Elvira de la Reina una iglesia con invocacion
de Nuestra Seora de Guadalupe,  su costa, por rden y licencia del
reverendsimo arzobispo Mogrobejo,  instancia de un religioso de la
Orden de San Jernimo del monasterio de Nuestra Seora de Guadalupe de
Espaa, cuya primera piedra del fundamento de la iglesia puse yo ya
consagrado obispo. El fundador es natural de Medelln,  yo nac en
aquel pueblo, para que se entienda que sabe Dios de pueblos pequeos
sacar un marqus del Valle, don Fernando Corts, y un obispo, aunque
indigno para el cargo, y un fundador de la iglesia de Nuestra Seora.
Todo esto sea  gloria del hijo y de la madre. Es cosa admirable ver en
cun poco tiempo ha crecido la devocion  aquella iglesia; tiene un
retrato al vivo de la imgen de Nuestra Seora de Guadalupe puesta en el
altar mayor, que retract el mismo religioso de San Hiernimo arriba
dicho, con muchas piedras preciosas.

Tiene muchos y buenos ornamentos y cuatro lmparas de plata y dos
altares colaterales en el encaje de las paredes. Es mucha la frecuencia
de la devocion de los fieles, porque cada dia se dicen all ms de doce
misas por devocion, con que pobres sacerdotes se sustentan, y algunas
veces sobran las limosnas. Un buen hombre, luego que se puso la imgen,
todos los sbados  cuatro sacerdotes da  cada uno cuatro reales porque
canten la Salve, y un hermano del fundador, sacerdote, llamado Esteban
Ramos, dej instituda una capellania en esta iglesia, de ms de
docientos y cincuenta pesos de renta. Es cosa admirable la devocion que
los fieles tienen  la advocacion desta iglesia, y como se va
multiplicando, porque hasta en la mar, los que se hallan en tormenta
reciben mil favores de Nuestra Seora, y as ningun navio deja de traer
limosna  esta iglesia.

Un religioso del convento de Nuestra Seora de Monsarrate fund tambien
otra iglesia con la misma advocacion.

El reverendsimo desta ciudad ha hecho otro monasterio, con ttulo de
Santa Clara, en el mejor sitio della, con limosnas que ha pedido 
naturales y  todo gnero de gentes cuando visita su obispado, y con
parte de su hacienda. Cuando esto escribo debe estar acabado, pero hasta
agora no se sabe que hayan entrado en l ningunas monjas; tiene mucho y
grande sitio y muy bien cercado. Entraron en l este ao de 605 cinco
monjas de la Encarnacin, priora, supriora, portera, maestra de
novicias, sacristana; las doce monjas novicias para hbitos son legas,
sin dote alguno.

Los clrigos han hecho otra iglesia llamada San Pedro, una cuadra ms
arriba del convento de San Francisco, donde se entierran los sacerdotes
pobres y los curarn de sus enfermedades; entirranlos con mucho
acompaamiento; fu fundadora _la Caridad_.




CAPITULO XLIII

DE LAS COFRADAS DESTA CIUDAD


La cofradia de la Caridad es rica; tiene una casa de recogimiento del
mismo nombre, donde se recogen algunas doncellas pobres debajo del
gobierno de una matrona honrada y buena cristiana y se les provee de lo
necesario. El dia de la Asumpcion de Nuestra Seora sacan desta casa
seis doncellas y las traen en procesion  la iglesia mayor, y aqueste
mismo dia se les dan maridos y su dote sealado.

La cofradia del Sanctsimo Sacramento es muy rica y acompese en esta
ciudad cuando sale fuera con mucha cera y mucho concurso de gente, tanto
como en cualquier parte del mundo. Las varas del palio llevan
sacerdotes con sus sobrepellices, y el guion asimismo, y dos maceros con
dos mazas grandes de plata, delante del Sanctsimo Sacramento. A los
sacerdotes que llevan las varas y al del guion y  los maceros les da la
cofradia por cada vez  cada uno cuatro reales de limosna. Esta cofradia
est fundada en nuestro convento, con las gracias de la de la Minerva de
Roma.

La cofradia de la Vera Cruz asimismo est fundada en nuestra casa. Tiene
bastantemente lo que ha menester, con su capilla por s, detrs de la
capilla del capitan Diego de Agero, bien adornada, donde los dias de la
Cruz se saca en procesion un pedacito del lignum crucis en que Cristo
Nuestro Seor muri, con gran veneracion y concurso de todo el pueblo, y
muchas hachas de cera y de ms de  media libra, para todos los
cofrades.

En otros monasterios hay otras, como en San Francisco, la de la
Concepcin de Nuestra Seora, muy rica; en San Agustin, la de Santa
Lucia y del Crucifijo, que tienen los plateros, y todas tienen sus
cofrades que llaman veinticuatros, los cuales en los dias sealados que
hacen sus procesiones llevan cirios encendidos, y cuando alguno destos
veinticuatro muere, los dems han de acompaar el cuerpo con sus cirios,
y le han de mandar decir, cada uno, una misa rezada, y acaece ser uno
veinticuatro en tres  cuatro cofradias, y todos le han de acompaar con
sus cirios.

Los negros tienen sus cofradias aparte, y veinticuatros; es cosa de ver
qu cirio sacan muriendo algun veinticuatro; yo vi un acompaamiento de
una negra que me admir: es cierto que acompaaban el cuerpo ms de
treinta cirios, sin la cera menuda; esta cofradia tienen los negros
fundada en la iglesia mayor; en San Diego tienen los negros otra capilla
y cofradia; dems desto, en San Francisco otra.

En nuestra casa tienen los indios cofradia y capilla y veinticuatros, y
lo mismo en San Francisco, y en la Compaa otra del nio Jess, todas
con sus veinticuatros, y es cosa de ver los solemnes enterramientos que
se hacen con cera, cirios y posas.




CAPITULO XLIV

DE LA CAPILLA DE LA CRCEL


La capilla que llaman de la crcel, donde los presos, as de la crcel
de corte como los de la ciudad, oyen cada dia misa, es una de las buenas
cosas que en provecho de los pobres presos se ha fundado en el mundo, y
tuvo su principio desta suerte: Habr 47 aos que los mercaderes se
juntaron y determinaron entre pocos, no creo fueron diez, de pedir
limosna cada semana,  cada mes (los presos pobres no eran tantos como
agora), dos dellos, y de las limosnas tener cuidado de proveerlos de
comer, y cuando las limosnas no alcanzasen, ellos de sus haciendas
suplirlo; consultronlo con el Sr. Arzobispo don Jernimo de Loaysa, de
felice recordacion; aprob su intento, diles licencia para que pidiesen
limosna, y sealles un tanto que su mayordomo les daria sin ninguna
falta; los segundos que pidieron para esta obra sanctisima fueron dos
mercaderes que yo conoc mucho y trat: el uno se llamaba Juan Vzquez y
el otro Juan Baz; andando pidiendo, determinaron de entrar  pedir
limosna al marqus de Caete, de buena memoria, y para hablarle no fu
necesario aguardar mucho, luego les mand entrar; bsanle las manos,
suplcanle les mande dar limosna para los pobres de la crcel, dcenle
lo que entre s habian determinado; alables la obra, y de primera
instancia mandles dar cien pesos, y que para cada mes, dende en
adelante, tuviesen cuidado de pedir  su mayordomo cincuenta pesos, que
luego se les darian, como as fu. Desta suerte comenzaron  pedir y 
tener cuidado de los pobres. Nuestro Seor ha favorecido tanto esta obra
de caridad, que la capilla tiene capellan sealado con muy buena
prebenda, y el capellan ha de ser graduado, docto, para confesar  los
presos, y predicarles, y para que los que han de justiciar, animarlos y
salir con ellos.

Agora hay sealados mayordomos y oficiales y tinese por mucha honra ser
de los principales desta cofradia. La advocacion de la capilla es de San
Pedro; celbrase la fiesta el dia de su Ctedra con mucha solemnidad, y
porque en la capilla no cabe el pueblo, cbrese la plaza buena parte con
velas de navios y el plpito pnese  la puerta de la capilla, de suerte
que en la capilla y plaza cubierta entra toda la gente que concurre.




CAPITULO XLV

DE LA UNIVERSIDAD


Su Majestad del Rey Felipo 2., de inmortal memoria, celoso del bien
deste reino como lo es de todos los que gobierna con tanta justicia y
cristiandad cuanta ningun Rey ha gobernado hasta agora, mand se fundase
una Universidad donde se leyesen las sciencias, y  los que en ella se
graduasen les concedia las exemptiones que gozan los graduados en
Salamanca. Por rden de Su Majestad la instituy y fund el Visorrey don
Francisco de Toledo, donde se lee, por muy doctos maestros y doctores,
Latinidad, Artes, Lgica, Filosofa, Cnones, Leyes, con suficientes
salarios, y Escritura divina. Medicina hasta hoy no se ha ledo, ni
Retrica, ni Astrologia; corren  estudiar de Quito  Chile, nacidos en
estas tierras, buenas habilidades. Con esta Universidad ha hecho gran
bien y merced Su Majestad  estos reinos, halos ennoblecido y ha
descargado mucho su conciencia real, gratificando y haciendo hombres 
los hijos, nietos y tataranietos de los conquistadores y pobladores, 
cuyos antecesores no se les habia hecho merced, y si hecho, no tanta
cuanta sus servicios merecian. De los nacidos ac se han graduado, y con
rigurossimo exmen, algunos doctores y maestros en las facultades
dichas, y se graduarn muchos ms,  van graduando, por lo cual, cuando
hay doctoramiento, es de ver en tan breve tiempo muchos doctores y
maestros; ni los graduados en otras Universidades se desdean de
incorporarse en sta.




CAPITULO XLVI

DE LOS COLEGIOS


Tambien por rden de Su Majestad se fund un colegio, llamado El Real,
donde sustenta cierto nmero de colegiales  costas de Su Majestad, para
descargo de su real conciencia, bien y merced de sus vasallos; llmase
San Felipe; dseles lo que se suele dar en otros colegios.

El arzobispo D. Toribio Mogrobejo fund otro, que es el seminario que
manda el concilio Tridentino; hay pocos colegiales.

Los padres de la Compaa tienen otro colegillo  las espaldas de su
casa, donde ensean solamente latin, nombrado San Martn  devocion del
Virrey D. Martn Enriquez. Por cada muchacho que all entra paga 120
pesos cada ao.




CAPITULO XLVII

DE LA CAPILLA DE NUESTRA SEORA DE COPACAVANA


En la provincia del Collao (como en su lugar diremos) hay un pueblo de
indios llamado Copacavana. Aqu hay una imgen de Nuestra Seora que ha
hecho no pocos milagros agora en nuestros dias. A devocion desta imgen,
en todos los pueblos casi de espaoles y en muchos de indios, se han
puesto imgenes de Nuestra Seora con la misma advocacion; en esta
ciudad se hizo una capilla junto  la puerta del Perdon de la iglesia
mayor, con una imgen nombrada as: Nuestra Seora de Copacavana, la
cual debe haber veinte aos poco ms que se puso, donde con gran
devocion concurre el pueblo, la cual tiene muy adornada, y un capellan
que sirve en esta capilla y sustenta muy abundantemente con las
limosnas.




CAPITULO XLVIII

DE LOS HOSPITALES


Sustenta esta ciudad cuatro hospitales; uno de espaoles, llamado San
Andrs por respeto del marqus de Caete, D. Andrs Hurtado de Mendoza,
de buena memoria,  quien de su hacienda di muchas limosnas y crecidas,
pasadas de 30.000 pesos, como diremos cuando tractaremos de su gobierno
y virtudes.

Aqui se curan solamente espaoles y negros, de todas las enfermedades,
con mucho cuidado y regalo; la enfermeria de las enfermedades cotidianas
es  modo de cruz; el un brazo ms cercano  la puerta sirve de cuerpo
de iglesia; los otros tres para enfermos, en las paredes hechos sus
encajes, donde est la cama del enfermo con su cortina delante y de
donde puede ver misa. El altar se coloc en medio destos brazos. Despues
ac no s que Virrey la haya hecho tantas limosnas, ni con mucho que
llegue  ellas. Fueras destas enfermerias hay otros apartamientos para
curar otras enfermedades contagiosas.

Quien con ms cuidado comenz  tenerlo de los pobres hasta que la edad
no lo permiti, fu el padre Molina, sacerdote, gran celador del bien de
los enfermos, y augmentador de las haciendas del hospital, con notable
ejemplo de vida y cristiandad, con la cual acab el Seor.

Su hermano el secretario Molina se meti  servir  los pobres, donde
acab tambien.

El segundo se llama Santa Ana, donde solamente se curan indios; fundlo
 su costa, asi la iglesia como la capilla mayor de bveda, y lo dems
de buenos edificios, el ilustrsimo y reverendsimo fray Jernimo de
Loaysa, primer arzobispo desta ciudad y reino, de felice recordacion,
dejndole bastantsima renta, donde muri y est enterrado. El da de su
advocacion se gana una y muchas ms veces indulgencia plensima, mejor
dir jubileo plensimo; cranse aqu los indios de todo el reino que
caen enfermos, con todo el regalo y cuidado posible, donde ha habido
grandes siervos de Dios, seglares, que se han venido por esclavos ellos
mismos, y dedicado al servicio de los indios, y entre ellos floreci en
nuestros tiempos el padre Machn, sacerdote vizcano, y otro gran siervo
de Dios, que todo el dia se ocupaba en pedir limosna  pie por la
ciudad, y de noche velaba su cuarto  los enfermos, como si no hobiera
trabajado nada entre dia, sin que nadie fuese parte  que descansase.
Acab loablemente; llambase fulano Ruiz.

El tercero es nombrado el Spritu Santo; aqu se curan solamente los
marineros, porque ellos  su costa le han fundado, y han hecho una buena
iglesia; los edificios van labrndose; cada navio le acude con una
soldada, fuera de las limosnas que piden en los viajes y otras que
marineros  pilotos les dejan al tiempo de su muerte.

Hase fundado otro, que es el cuarto, llamado San Diego, de
convalescientes; ste es muy moderno; aqu se da bastante recaudo  los
tales, hasta que enteramente han recuperado la salud y puedan trabajar.

Hay otro, llamado San Lzaro, pasado el rio; es el ms pobre; comenzle
 fundar y  su costa, muy poco  poco, un buen hombre muy conocido en
esta ciudad,  yo le conoc mucho, Anton Sanchez, espadero de oficio y
muy enfermo de grandes dolores. Muri este buen hombre, despues del cual
se entr  servir all el padre Cristbal Lpez Bote, sacerdote muy
conocido en este reino, y de m muy en particular y tractado,  quien
Nuestro Seor hizo admirables mercedes, porque habiendo por cierta
ocasion muchos aos tenido una enemistad que le inquiet mucho y
desasoseg, y en lo dems de su sacerdocio hombre muy concertado y muy
buen eclesistico, le toc la mano del Seor y se consagr all  servir
 los pobres, no slo espaoles, sino negros esclavos  pobres indios,
de tales enfermedades que en los dems hospitales no los querian
recibir,  los curaba (yo lo vi, y otros muchos) de aquellas
enfermedades contagiosas y asquerosas, tan sin asco y con tanto amor y
caridad como si fueran sus hijos  hermanos. Despues le di Nuestro
Seor una enfermedad muy larga y trabajosa, la cual sufria con tanta
paciencia cuanta el Seor que se la di sabia era necesaria para
llevarla; su cama, una tabla, muri loablemente en el Seor.




CAPITULO XLIX

DE LA IGLESIA MAYOR


Hasta agora la iglesia Mayor desta ciudad era muy pobre de edificios;
solamente la capilla mayor era de bveda, del marqus don Francisco
Pizarro, dotada por l con una rica capellania, y al lado del Evangelio,
en la pared, tiene su sepultura. Agora se ha hecho una muy buena, de cal
y ladrillo, de tres naves, donde se celebran los divinos oficios con
mucha puntualidad y canto de rgano; en esta santa iglesia est fundada
la cofradia de las nimas del Purgatorio, en su capilla, con altar
previlegiado, donde cada misa que en l se dice se saca un nima de
Purgatorio, y son tantas las que cada dia se dicen, que al cabo del ao
pasan de cuatro mil, y al sacerdote que la dice se le da luego su
limosna acostumbrada; de suerte que se sustentan sacerdotes pobres,
porque all tienen la limosna cierta. Otras capillas de vecinos
particulares hay en ella, como es, al lado del Evangelio, la de Nicols
de Rivera, el Viejo, de quien dijimos arriba, con la advocacion de Santa
Ana, con buena renta, y al de la Epstola, la de Francisco de Talavera,
de quien tambien hicimos breve mencion, con invocacion del Crucifijo.

Los carpinteros tienen aqu su cofradia con la invocacion de San Jos, y
celebran su fiesta con mucha solemnidad. Los zapateros tienen tambien su
cofradia, con invocacion de San Crispino y Crispiniano, que los
celebraban como mejor pueden. Los negros tienen tambien su cofradia,
como ya dijimos.




CAPITULO L

DE LOS EDIFICIOS


Los edificios desta ciudad son de adobe, pero buenos, y como no llueve,
los techos de las casas son chatos. Las casas principales tienen sus
azoteas; desde fuera no parece ciudad, sino un bosque, por las muchas
huertas que la cercan, y no ha muchos aos que casi todas las casas
tenian sus huertas con naranjos, parras grandes y otros rboles frutales
de la tierra, por las acequias que por las cuadras pasan; pero agora,
como se ha poblado tanto, por maravilla hay casa que tenga dentro de s
rbol ni parra.

La plaza es muy buena y cuadrada, porque toda la ciudad es de cuadras;
tiene la plaza las dos frentes cercadas de arcos de ladrillo y sus
corredores encima,  por mejor decir doblados en los portales; arriba
mucho ventanaje y muy bueno, de donde se ven los regocijos que en ella
se hacen. Estos portales y arqueria adornan mucho la plaza y defienden
el sol  los tractantes, el cual  su tiempo es muy caluroso; debajo
destos portales hay muchos oficiales de todo gnero que en la plaza se
sufre haya.




CAPITULO LI

DE LOS VESTIDOS DE LAS MUJERES


Lo que en esta ciudad admira mucho y aun lo que se habia de refrenar, es
los vestidos  trajes de las mujeres; son en esto tan costosas, que casi
no se sabe cmo lo pueden sufrir sus maridos. La soberbia dellas es
demasiada, y no sabemos en lo que ha de venir  parar; plegue  Dios y
no sea en lo que pararon aquellas de quien dice Nuestro Seor: Porque
las hijas de Sion se ensoberbecieron (esto es, las ciudadanas); cuando
salian de su casa llevaban las gargantas extendidas, los ojos altos 
una y  otra parte, guindolos, los pasos muy compuestos; el Seor las
volver calvas y les raer los cabellos de sus cabezas, les quitar sus
chapines y jerbillas bordadas, las medias lunas, rodetes, las cadenas y
collares de oro, las ajorcas, los tocados costosos, los punzones de oro
para partir las crenchas, los zarcillos y los olores, los anillos 
piedras preciosas, etc., y por los olores se les dar muy pestilencial
olor, y por las cintas de oro, sogas de esparto, etc.

No creo yo hay en lo descubierto del mundo ciudad en su tanto, ni cuatro
veces mayor, que  tanta soberbia, en este particular, como esta nuestra
ciudad, llegue; acurdome que los aos pasados, ms ha de 38, que
llegando un religioso nuestro de Espaa, nacido y criado en Toledo, 
nuestro convento desta ciudad, cerca de la fiesta del Corpus Christi,
tratando della y de la sumptuosidad, majestad y riqueza que aquel dia en
Toledo, en calles y ventanas, se mostraba, le decamos que no nos
espantase, porque en nuestra ciudad veria como no le hacia mucha ventaja
Toledo. Lleg la fiesta, vi la riqueza que se mostr en los vestidos de
las mujeres, adornos de ventanas, altares y calles; dijo que la riqueza
de Toledo, en este dia mostrada, no hacia muchas ventajas  la de esta
ciudad. Pues es cierto que hay tanta diferencia de entonces agora, en lo
que vamos tratando, como de vestidos de aldea  vestidos de corte, con
justo ttulo se podria moderar por los virreyes esta soberbia, pero no
s por qu no se modera; y si s, porque ni los maridos no tienen nimo
para moderarlo, ni los gobernadores tampoco.




CAPITULO LII

DEL ACOMPAAMIENTO DEL SANTSIMO SACRAMENTO


Habia en esta ciudad una costumbre muy loable, mas ya se va cayendo por
la mucha cobdicia, y era que, en tocando la campana del Sanctsimo
Sacramento para se dar  los enfermos, por maravilla quedaba hombre en
su casa que no acudiese  la iglesia Mayor; las tiendas de los
mercaderes se cerraban, y ellos y sus criados, con gran fervor, iban 
acompaar al Seor del cielo y de la tierra, y realmente era cosa de ver
tanta gente como se llegaba, sin que se viese una capa parda ni de
color, sino todos vestidos de negro, y para todos habia cera de media
libra, que es gran excelencia, sin reparar si eran cofrades  no.

Vi esto, siendo seglar, dia del Santsimo Sacramento en la iglesia
Mayor. Los mayordomos de las cofradias sacaron su cera; llegse  ellos
uno de los mayordomos del Santsimo Sacramento y djoles: Volved,
seores, vuestra cera  vuestras casas, porque la cofradia no tiene
necesidad de cera de otra, y no les consinti dar ni una vela. A dnde,
en todo el mundo en la cristiandad, hay ciudad cristiana que haya
sucedido tanta grandeza? en aquel tiempo, los oficiales sacaban sus
pendones; agora saca cada gnero de oficio imgenes de bulto en sus
andas, en hombros, muy bien labradas y guarnecidas, acompaadas de
muchas hachas y cera de media libra, que es no menos grandeza, porque se
trae la cera de Espaa.

No conocemos ciudad en ningun reino cristiano que tal tenga.

Hasta las cofradias de los indios y de los negros llevan sus imgenes de
bulto, en andas y con sus hachas de cera.

Esta cofradia es muy rica, tiene muy buenas posesiones de casas y
tiendas en la Plaza; hizo una custodia, toda de plata de muy buena
labor, y muchos pilares macizos de plata, poco menos que un estado de
un hombre, y para llevarla en hombros el dia del Santsimo Sacramento
son necesarios doce sacerdotes de remuda; ya se lleva en un carreton.

Esta cofradia dimana de la que est fundada en Roma, en la Minerva, que
es convento nuestro; tiene suma de gracias, indulgencias y jubileos ms
que otra alguna, y justsimamente, por concesion apostlica, tenmosla
en nuestro convento; subcedi, pues, as, viviendo yo en l, recien
sacerdote: El domingo siguiente despues del jueves que se celebra la
fiesta en la iglesia Mayor, se celebra en nuestra casa; el sbado antes
trese la custodia de la iglesia Mayor  nuestra casa, para sacar en
ella en nuestra procesion el domingo el Santsimo Sacramento, la cual se
celebra con mucha pompa y alegria, saliendo del convento y andando una
cuadra en torno, y una frente de la cuadra es la plaza. En la peana
desta custodia, sobre que se arma toda ella, se fija otra custodia de
oro toda, muy bien labrada, con que el ilustrsimo fray Hiernimo de
Loaisa, arzobispo de esta ciudad, sirvi  la Majestad del Seor, que
vale tres mil pesos, encima de la cual, en su veril, se pone el
Santsimo Sacramento. El padre sacristan era un sacerdote muy esencial
que yo conoc  trat mucho; fuimos novicios juntos; en un bufete puso
las andas en la iglesia, en la capilla del capitan Diego de Agero, de
quien habemos arriba sumariamente tratado. Cubrilas con unos manteles,
de los que hay sobrados para los altares; sucedi, pues, as: que
aquella noche, quienquiera que fu, not bien donde se ponia la
custodia, y despues  antes de maitines de media noche, fuese para la
custodia, desclav la de oro y fu nuestro Seor servido que con ser la
peana sexavada y por cualquiera de las puertas de los sexavos podia
entrar y salir la custodia de oro (no se fija en este lugar ni est en
l, sino cuando ha de salir en ella el Santsimo Sacramento) que no
acertase aquel infame ladron  sacarla; acert  desclavarla y no acert
 sacarla. El sacristan era gran siervo de Dios y de nuestra Seora muy
devoto; llambala nuestra Ama; cuando vi por la maana la custodia de
oro desclavada y que no la pudo sacar aquel ms que prfido ladron,
arrimada  una de las puertas del sexavo, di muchas gracias  Nuestro
Seor y  su Madre santsima, y si no fu el primero, fu el segundo 
quien lo dijo. Este sacrlego ladron debia ser algun impio luterano.




CAPITULO LIII

DE LA CRISTIANDAD DESTE PUEBLO


Pues porque digamos  gloria de Nuestro Seor lo que resplandece mucho
en este pueblo, aunque es as que en los trajes es demasiadamente
soberbio, con todo eso es muy cristiano; la cofradia de la Caridad casa
tantas doncellas como habemos dicho, y fuera desto, como en todos los
monasterios haya tantos jubileos, indulgencias y perdones, los ms de
los cuales para ganarse requieren confesar y comulgar, es cosa de gran
alegria ver en los monasterios tanta frecuencia en confesiones y
comuniones. Son, pues, tantos los jubileos que en esta ciudad  los
monasterios, iglesias y capillas son concedidos, que no s yo si, fuera
de Roma, hay otra en toda la cristiandad de tantos, ni donde con tanto
fervor se acuda  ganarlos, haciendo y tomando los medios que para
ganarlos los Sumos Pontfices que los concedieron mandan se tomen.

A toda esta ciudad por una parte la cerca el rio, por las otras tres
huertas y vias llenas de rboles frutales, como dejamos escrito; de los
de la tierra, si no son pltanos, ya casi no hay otros, por ser de tan
buena fruta como los nuestros. El vino, pan y carne que se gasta es cosa
increible; buena poblacin es la que consume en el rastro ms de 50.000
carneros, sin los que se gastan en la carneceria, y ms de 100 reses
vacunas cada semana; carne de puerco no hay quien se atreva  dar
abasto; dan tantos para cada dia; oficiales, tanto gnero dellos como en
Sevilla. El puerto, uno de los mejores y ms capaz del mundo,
abundantsimo  su tiempo de mucho pescado, donde jams faltan de
cuarenta navios grandes y pequeos, y dende arriba, de Panam, Mxico,
Chile y Guayaquil. Empero tiene un gran contrario temeroso y enfadoso, y
es los temblores de tierra que la suelen descomponer, como los aos
pasados sucedi uno que derrib muchos edificios; mas en breve se han
tornado  redificar muy mejor que antes, y despues que se tom en suerte
por abogada la fiesta de la Visitacion de Nuestra Seora, ha sido
Nuestro Seor servido, por intercesion de su santsima Madre, no haya
venido temblor daoso; celebra la ciudad esta fiesta con procesion, que
sale de la iglesia mayor, anda en contorno de la plaza con la solemnidad
casi que se celebra la del Corpus Christi, y con tanto concurso del
pueblo.

No sale el Santsimo Sacramento, ni las cofradias ni oficiales con sus
andas; en lo dems, la misma solemnidad se guarda.




CAPITULO LIV

LAS COSAS CONTRARIAS  ESTA CIUDAD


Es combatida esta ciudad de enfermedades que de cuando en cuando Nuestro
Seor por nuestros pecados envia, y en otros tiempos lo era de cmaras
de sangre, por causa del agua del rio, como dijimos; despues de trada
la fuente, esta enfermedad ha cesado. Las enfermedades cuotidianas son,
en alcanzando algun nortecillo, romadizo, catarros, juntamente con dolor
de costado. El viento Norte en todas estas partes, en Tucumn y Chile,
es pestilencial, porque como es de su natural muy frio, en corriendo son
estas enfermedades con nosotros, y en todo lo que habitamos desta tierra
y de los dems dos reinos no corren otros vientos sino Norte  Sur, el
Sur sano, el Norte enfermo; dems desto, como las mercaderias se traigan
de otros reinos, si en ellos han pasado algunas enfermedades
contagiosas, nos vienen y cusanos mucho dao y gran disminucion en los
naturales, como ahora lo causa una enfermedad de viruelas juntamente
con sarampion, llevndose mucha gente de todas naciones, espaoles,
naturales, negros, mestizos y de los dems que en estas regiones
vivimos, y escribiendo este captulo, agora actualmente corre otra no de
tanto riesgo ac en la Sierra, como lo fu en los Llanos, de sarampion
solo, el cual en secndose acude un catarro y tose que de los muy viejos
 nios deja pocos, y en la ciudad de Los Reyes hizo mucho dao,
particularmente en negros.

Alcanc en esta ciudad algunos de los conquistadores viejos,  los
cuales o decir que llegados  este valle les parecia era imposible
morirse, aunque tambien decian habian oido  los indios que no fueran
poderosos  conquistarlos si pocos aos antes no hubiera venido una
enfermedad de romadizo y dolor de costado que consumi la mayor parte
dellos. Las frutas nuestras, como son melones, higos, pepinos, etc., y
otras de la tierra, en gente desreglada causa grandes calenturas,  los
cuales si les halla un poco faltos de virtud, fcilmente los despacha;
pero desto es la causa la incontinencia de los necios. Dej otras
particularidades, por no ser prolijo, y no se diga de m que como
aficionado las trato. Serla aficionado no lo niego, por tenerla por
patria; en lo dems no digo tanto de bien como en ella, por la bondad de
Dios, ha crecido en tan breves aos.




CAPITULO LV

DE LAS CALIDADES DE LOS NACIDOS EN ELLA


Los que nascen en esta ciudad meros espaoles son gentiles hombres por
la mayor parte y de buenos entendimientos, y animosos, y lo seran ms
si los ejercitasen en cosas de guerra; son muy buenos hombres de 
caballo y galanos, y para otras cosas que adornan, la policia humana, no
les falta habilidad. Por la mayor parte son ms prodigos que liberales,
y trasportados hacen muchas ventajas  los naturales. En una cosa tienen
gran falta, esta no es la culpa suya, sino de los que gobiernan; dseme
licencia para tratarlo, porque  ello no me mueve quererme entremeter en
cosas de gobierno, sino advertir del dao que podria suceder. La falta
que tienen es que esta ciudad es puerto de mar. Pues los nacidos en
puerto, que no sepan nadar, que no sepan qu cosa es mar, que no entren
en ella, y que si entran luego se marean como si vivieran muy apartados
della; esta es la falta. Hasta agora no se sintia, porque no se
imaginaba que enemigos de la Iglesia catlica y del nombre espaol nos
habian de venir  robar; pero ya que por nuestros pecados lo
experimentamos, debian los gobernadores  todos los nacidos en esta
ciudad desde muchos aos, mandar llevarlos al puerto, ensearlos 
nadar, meterlos en barcos y hacerlos llevar por lo menos dos veces en la
semana cuatro leguas y ms  la mar, porque se hiciesen  ella, y no
que como testigo de vista hablo.

Cuando don Garca de Mendoza, marqus de Caete, envi contra el ingls
tres navios grandes y otros patajes, yo iba en la Almiranta, y cuantos
criollos, as los llamamos, iban en ella, y hombres bien nacidos, en
entrando en la mar cayeron como amodorridos, y el dia que vimos al
enemigo, de mareados que estaban no eran hombres, y en tierra rieran
con el gran diablo de Palermo, los cuales si estuvieran hechos  entrar
en la mar no les subcediera.

Esto no es falta de nimo, sino falta de ejercicio martimo; lean los
gobernadores  Platon en los libros de sus Leyes, y en los de la
Repblica, y deprendan de all en qu han de ejercitar los muchachos
para que puedan y sepan defender su repblica. Que los nacidos en puerto
 la lengua del agua no sepan ni conozcan la mar, notable descuido es; y
desto no ms. De las mujeres nacidas en esta ciudad, como en las dems
de todo el reino, Tucumn y Chile, no tengo que decir sino que hacen
mucha ventaja  los varones; perdnenme por escribirlo, y no lo
escribiera si no fuera notsimo.




CAPITULO LVI

DEL PUERTO Y PUEBLO DEL CALLAO


Dos leguas desta ciudad  la parte del Poniente demora (hablemos como
marineros) el puerto desta ciudad, llamado el Callao, poblado de muchos
espaoles y otras naciones, con su jurisdiccin. Ha crecido mucho y
crecer ms, por ser templo ms fresco y ms sano que la ciudad de Los
Reyes,  causa de ser fundado  la orilla  costa de la mar; solamente
le falta agua y tierra para los edificios, porque lo uno y lo otro se
trae ms de media legua, porque el suelo todo es cascajo, y si alguna
tierra hay es salitrosa, y de lea no tiene sino mucha falta. Tiene su
iglesia mayor, sustenta cuatro conventos; Santo Domingo, llamado por
otro nombre Nuestra Seora de Buena Gua, el cual fund, con autoridad
de la Orden, el venerable fray Melchior de Villagomez; despues se ha
augmentado de suerte que es priorato. San Francisco, San Agustn, los
padres de la Compaa, la Merced: todos se sustentan razonablemente,
aunque con pocos religiosos; los ms son los nuestros, que son de seis
para arriba, y fu necesario fundarlos porque los religiosos que se
embarcan y desembarcan se vayan  sus conventos, y no  casa de
seglares, que es inconveniente.

Tambien es castigado de temblores de tierra, y de tarde en tarde en
inundaciones de la mar, porque cuanto ha que le conosco, que son ms de
50 aos  esta parte, sola una ha subcedido, que fu gobernando el conde
del Villar, de la cual cuando dl tractaremos diremos lo que le
subcedi. Slo una cosa quiero decir, por ser cosa tocante  nuestro
convento. Antes de la inundacion,  juntamente con ella, vino un temblor
de tierra muy grande, que derrib y arruin muchos edificios; en el
altar mayor de nuestro convento est la caja del Santsimo Sacramento,
y encima desta caja, en un tabernculo, una imgen de Nuestra Seora de
bulto grande; con el temblor cay la imgen saliendo de su lugar, y fu
la Majestad de Dios servido que, habiendo de caer la imgen la cabeza
las gradas abajo, y los pies en las gradas altas, que son tres  cuatro,
la hallaron los religiosos, pasado el temblor, acudiendo luego  la
iglesia, la cabeza y rostro en la ltima grada del altar mayor, y los
pies en la ltima grada junto al suelo, como postrada, pidiendo  su
hijo benedictsimo misericordia por aquel pueblo, sin que se le hallase
ninguna lesion; solamente el pico de la nariz tanto cuanto como
desollado; en el encaje de la caja del Sanctsimo Sacramento ni en la
caja no se hall cosa alguna ms que si no hobiera pasado temblor
alguno, ni la caja se movi de su lugar.

Todos los hombres de la mar tienen singular devocion  esta imgen y
convento; los navios que salen llevan sus alcancas sealadas para pedir
limosna para Nuestra Seora, y cuando vuelven acuden con la recogida,
con mucho amor. Tiene el puerto abundancia de pescado al verano, que es
de Noviembre hasta fin de Abril; luego entran las garas y hace un poco
de frio, y entonces hcense los peces  la mar  buscar abrigo.




CAPITULO LVII

DE LOS VALLES QUE SE SIGUEN


Siguiendo la costa adelante al Sur, llegamos luego al valle nombrado
Pachacmac, no muy ancho, aunque en partes tiene dos leguas y ms de
frtil suelo; hay en l muy pocos naturales; las borracheras los han
consumido el dia de hoy. A la entrada del valle vemos aquel famoso
adoratorio  guaca, que es un edificio poco menor que el de la guaca de
Trujillo, dedicado por los indios al demonio, que les hacia creer era el
criador de la tierra, y as llamaron Pachacmac, que quiere decir
criador de la tierra. Es fama en esta guaca haber gran suma de tesoro
aqu enterrado y ofrecido al demonio. Han algunos cavado en ella, empero
no han dado en l, sino sacado plata de la bolsa; es necesaria mucha
suma de plata y muchos aos para atravesarla. Hoy la vemos casi cubierta
de arena que los aires sobre ella han amontonado. A este valle, cinco
leguas adelante, se sigue el valle de Chilca, que son unas hoyas
naturalmente cercadas de arena, en las cuales se da mucho maz y dems
mantenimientos de la tierra; de nuestras fructas, uvas, higos, granadas,
membrillos y melones, los mejores del mundo, y las dems fructas muy
sabrosas, porque la tierra pica en salitre. Este valle ni hoyas tienen
agua con que se rieguen, ni del cielo ni de la tierra, pero tiene
bastante humedad con el agua que por debajo de la tierra se trasmina,
la cual es poderosa para que las comidas crezcan, se multipliquen y
lleguen  sazon; hllanse en estas hoyas jageyes, que son unos pozos
poco fondos, con la mano alcanzamos  ellos, de agua salobre; otros, y
stos pocos, de agua un poco mejor que se puede beber y con ella se
sustentan los indios y los espaoles que por aqu caminan. Para sembrar
el maz usan los indios una cosa extraa: el grano de maz lo meten en
una cabeza de sardina, y as lo ponen debajo de la tierra; es mucha la
que da en la costa (donde muy cerca estn estas hoyas) huyendo de los
peces mayores, si no dan en la costa, tienen cuidado de pescarlas. La
costa es abundantsima de pescado, lizas, corbinas, lenguados, tollos y
otros. Los indios usan sus balsas de junco como los dems desta costa y
valles; puerto ninguno tiene. Los naturales se van consumiendo por la
razon en el otro captulo dicha.

Luego  cuatro leguas se sigue el valle llamado Mara,  quien
corrompiendo la r en l llamamos Mala; de mucha y muy buena tierra, con
un rio de la mejor agua destos llanos; es rio de oro, de aqu se sacaba
cinco  seis leguas ms arriba para el Inga. Dos leguas el rio arriba de
la costa est un pueblo pequeo de cien indios casados, poco menos,
nombrado Calango, que lo doctrina nuestra Orden. Doctrinndolo un
religioso nuestro, lleg  l un indio con una piedra de metal, que la
mayor parte era plata, y djole que l le enseara _la mina_; sbenlo
los caciques; este fu indio que hasta hoy no ha parecido, mas
entindese lo mataron por que no descubriese aquel cerro, y as se ha
quedado. El valle es fertilsimo de maz, trigo y dems mantenimientos,
todo acequiado; cultvase poco, respecto de haberse consumido los indios
por las borracheras dichas.

Dos leguas adelante, poco ms, se sigue el de Acia,  por mejor decir el
de Coaillo; tiene pocos indios, consumidos por lo dicho, y malas aguas.
El rio se sume ms de seis leguas antes de la mar, y junto  ella
revienta en poca agua en una laguna pequea que se hace cerca del tambo
llamado Acia.

Tiene buenas tierras, aunque es angosto de riego. Fueron los indios
deste valle ricos de oro, y ellos entre los naturales destos Llanos, los
ms nobles de condicion; fu muy poblado; ya son pocos.




CAPITULO LVIII

DEL VALLE DE CAETE


Prosiguiendo la costa adelante,  siete leguas andadas entramos en el
valle ancho y fertilsimo, llamado Guarco, de los indios, y de nosotros
Caete, por un pueblo que en l se fund llamado Caete, de espaoles,
respecto del marqus de Caete el viejo, de laudable memoria, que fu
quien le mand poblar; tiene puerto, aunque no muy seguro. Las tierras
deste valle son muy apropiadas  trigo, maz, y es cosa no acreedera lo
que acude por hanega. Son bonsimos para vias, olivares y para los
dems rboles frutales y mantenimientos, as de la tierra como nuestros;
no tiene rio que por medio del corra; rigase con dos acequias sacadas
desde el tiempo de los Ingas, grandes, del rio de Lunaguan, y el agua
es buena; es abundante de ganados nuestros y de crias de mulas muy
buenas; aqu no hay uno ni algun indio natural; tiene una fortaleza que
guarda el puerto fcilmente. El pan de aqu es de lo bueno del orbe, por
lo cual ya es proverbio: _en Caete toma pan y vete_, porque como no hay
servicio de indios en el meson y muy poco recado para los caminantes, no
se puede parar mucho en el pueblo. Parte trminos con este valle otro
(yo lo he atravesado) de ms de tres leguas de ancho y siete de largo,
todo acequiado, de fertilsimo suelo, si lo hay en el mundo: el cual no
se labra por se haber perdido una acequia con que todo se regaba, que
hizo sacar el Inga  los naturales, del rio de Lunaguan. Derrumbse un
pedazo de una sierra sobre ella y coj la toma, y nunca ms se ha
abierto, que si se abriese, slo aqueste valle era poderoso  sustentar
la ciudad de Los Reyes de trigo  maz; y aunque algunos Virreyes han
pretendido desmontar la toma, no se atreven por ser necesarios ms de
50.000 pesos. Yo conozco quien daba rden cmo se sacase el acequia,
limpiase y desmontase, sin que  Su Majestad, ni  indio, ni  espaol
le costase blanca, aunque se gastaran 100.000 pesos, y era sta que el
Virrey, la renta de los indios que vacasen y se habian de encomendar en
benemritos, como su Majestad lo manda, que encomendase los indios, pero
que la renta de un ao  dos la aplicase para esta obra, y desta suerte
juntara la cantidad de plata necesaria, y al encomendero no se le
hiciera muy pesado, porque como habia estado aos sin encomienda,
tenindola ya cierta, y la posesion, de muy buena gana la tomara, y dos
aos en breve se pasan, y cuando esto se quisiese moderar, para que el
encomendero tuviese con qu comer, le diesen el tercio  cuarto de la
renta; lo dems, se aplicase para la dicha acequia.

Tratse este medio con el ilustrsimo seor arzobispo destos reinos, y
parecile bien; tratlo con don Martn Enriquez,  la sazon Visorrey, y
aunque no le pareci mal, respondi que las mercedes que habia de hacer
en nombre de Su Majestad no las queria aguar con aquella carga, y fu
respuesta de nimo generoso, y correspondiente  la magnanimidad de
nuestro catlico rey, y as se qued hasta hoy, y se quedar si este
medio no se toma, porque no hay hombre  quien, aunque le den todo el
valle por suyo, se atreva  gastar tanta plata, y desta suerte se
desmontaba y abria la acequia, y sacada, cuando su Majestad quisiera
vender aquellas tierras, sacara mucha ms plata, lo cual es necesario
hacerse, porque la gente se va multiplicando, y todos nos habemos de
ocupar en cavar y arar, y que  los que se les hiciese merced, con esta
carga la tomarian. Es cierto yo conoc un pretensor y benemrito en este
reino que vacando un repartimiento lo pidi con esta condicion: que por
cinco aos los tributos se cobrasen para Su Majestad, y pasados fuesen
suyos; diselo el conde de Nieva, pasronse los cinco aos y l vivi
gozando su renta ms de otros quince, y  muchos pareci disparate; pues
con esta condicion pidi estos indios, mejor los aceptara el que se los
dieran por un ao  dos con esta carga, y es as que desde este tiempo
ac, digo desde que se trat deste medio, han vacado muchos y muy buenos
repartimientos, con que se hobiera sacado la acequia aunque se gastaran
en ella ducientos mil pesos;  dicho de los oficiales no son necesarios
60.000.

El valle de Lunaguan, por donde pasa este rio, dista un poco ms la
tierra adentro cuatro leguas deste valle; es angosto pero abundante de
mucho y muy buen vino, y frutas nuestras y de la tierra; aqu se han
conservado los indios un poco ms que en los otros valles; con todo eso
se van apocando.




CAPITULO LIX

DEL VALLE DE CHINCHA


Sguesele  este valle de Lunaguan el de Chincha  pocas leguas, muy
ancho y espacioso, sino que le falta agua. Cuando los espaoles entraron
en este reino habia en l 30.000 indios tributarios; agora no hay
seiscientos, y porque no tiene agua suficiente para que todos pudiesen
labrar la tierra, el Inga seor destos los tenia repartidos desta
suerte: los 10.000 eran labradores, los diez mil pescadores, los 10.000
mercaderes. Los pescadores no habian de labrar un palmo de tierra: con
el pescado compraban todo lo que les era necesario para sustentar la
vida. Los labradores no habian de entrar  pescar: con los
mantenimientos compraban el pescado, y entre estos labradores habia
algunos oficiales buenos plateros, y el dia de hoy han quedado algunos.
Los mercaderes tenian licencia de discurrir por este reino con sus
mercadurias, que las principales eran mates para beber, muy pintados y
tenidos en mucho, hasta la provincia de Chucuito, que en el Collao no se
habia de entremeter el uno en el oficio del otro, no debajo de menor
pena que de la vida. Con este concierto se sustentaban en el valle tanta
cantidad de indios varones con sus casas, que por lo menos, chicos 
grandes, habian de ser ms de 100.000; el dia de hoy no se hallan en l
600 indios casados, lo cual causa mucha compasion; la disminucion han
traido las borracheras; son dados mucho  ellas, las cuales les abrasan
las entraas; particularmente hacen la chicha de maz entallecido, que
es puro fuego, y no se contentan con ella, sino guanla con vino nuevo;
aaden fuego  fuego, y borrachos caen en el suelo; pasa el fervor del
sol por ellos, calor en el cuerpo, exterior; fuego en las entraas,
interior, hceselas ceniza; mueren los ms spitamente, y desta suerte
se han acabado y consumido y los pocos que quedan se consumirn.
Acurdome que tratando con un Oidor de Su Majestad que se pusiese algun
remedio y castigo en esto, respondi que no habia leyes de emperadores,
ni de los Virreyes de Espaa, que  los borrachos diesen castigo, ni se
sealase. Fundados los que gobiernan en esto, no se ha puesto remedio en
cosa que tanto convenia, y es de tal manera el menoscabo de los indios
en todos los valles de los Llanos, que de aqu  pocos aos no habr
algunos, ni se caminar por ellos.

Los indios deste valle les ha cabido en suerte por la mayor parte
religiosos nuestros varones muy esenciales que les doctrinasen, y entre
ellos dos grandes siervos de nuestro Seor, y aun tres: el primero el
maestro fray Diego de Santo Toms, de quien habemos comenzado  tratar,
que en este valle doctrinndolos gast lo mejor de su vida con admirable
ejemplo y obras y despues fu primer obispo de los Charcas. El segundo
fray Melchior de Los Reyes, varon, cierto, apostlico, gran siervo de
Dios, libre de todo vicio, que es contrario  la predicacion del
Evangelio; pauprrimo, castsimo, abstinentsimo, varon de grandes
partes. El tercero, el venerable fray Cristbal de Castro, el cual,
aunque no era tan docto como los dos referidos, no le hacian ventaja en
religion y caridad para con los indios; todos tres grandes lenguas. A
este padre fray Cristbal, cuotidianamente, y aun hasta que muri el
ilustrsimo fray Hiernimo de Loaysa, porque conocia la entereza de su
vida, le ocupaba en visitar todo su arzobispado, por lo cual los indios
le llamaban el hermano del seor arzobispo; todos tres acabaron
loablemente. Otros religiosos han tenido los indios deste valle, pero no
de tanto nombre. Pero parceme se puede arguir diciendo: si estos indios
tuvieron religiosos tan esenciales, cmo se hizo tan poco fruto en
ellos?  esto responder dos cosas: la primera, que estos indios y todos
los dems reciben muy mal las cosas de la fe, y esto por sus pecados y
por los nuestros, y como es gente que se ha de gobernar con mucho
castigo, faltndoles el gobierno del Inga, que por muy leves cosas
mataba  los delincuentes  inocentes, gobernndolos como  hombres de
razon y polticos, no viendo el castigo, no acudian sino cual  cual
cosa de virtud; y para confirmar esto dir lo que pas al padre maestro
fray Domingo de Santo Toms en la ciudad de Los Reyes. Este padre
maestro, siendo provincial fu  Espaa  un captulo nuestro general,
donde todos los provinciales se habian de hallar; volvi; llegado 
nuestro convento de Los Reyes vinironle  ver muchos indios de los de
Chincha, de los principales. A uno dellos preguntle la doctrina; no la
supo,  no quiso responder; djole el padre maestro: Pues cmo, no te
ense yo la doctrina cristiana, y la sabias muy bien? respondi el
indio: Padre, ensendosela  mi hijo se me ha olvidado. He dicho esto
para que se vea la calidad desta gente.

Lo otro es lo que acab de decir, que como les falt el rigor y castigo
del Inga, facilsimamente se vuelven  sus malas costumbres y
inclinaciones, y borracheras, y no hay otro Dios sino su vientre, y
mientras no se les castigare con mucho rigor, no se espere enmienda,
sino su total disminucion y destruicion, y lo mismo, aunque no tanto, en
los indios de la Sierra.

Los indios, particularmente los seores, eran riqusimos de oro, y los
que agora son seores, creo lo son: tinenlo enterrado, y hay en este
valle muchas guacas en algunas de las cuales espaoles han cavado, mas
han sacado dellos tierra y plata de la bolsa. Cuando andaba la grita
dellas, como arriba dijimos, un curaca, el principal deste valle de
Chincha, dijo al padre fray Cristbal de Castro (tenanle en gran
veneracion por su cristiandad y ejemplo), que si queria, le daria tanto
oro y plata que cargase un navio; el buen religioso djole: un hbito
roto me basta, scalo para ti y para tus hijos, que eso es vuestro,  yo
no lo truje de Castilla, ni me es necesario; y por importunacion del
curaca no quiso recibir ms de un cliz de oro para la iglesia, el cual
tiene hoy, y es el primero que vi en este reino, bastante argumento de
su ninguna cobdicia; si lo sacaron  no, no lo s; lo ms cierto es
hasta hoy estar enterrado y oculto.

A cinco  seis leguas llegamos al valle de Yumay, de las mismas
calidades del de Chincha, no tan espacioso; no fu tan poblado, y en l
hay muy pocos naturales; pasa por l un rio caudaloso, que pocas veces
se vadea.




CAPITULO LX

DEL VALLE DE PISCO


Seis leguas adelante llegamos al valle de Pisco, ancho y espacioso, con
puerto y agua bastante, sacada en acequias del rio de Yumay; fu poblado
de muchos indios; hanse consumido como los dems de los Llanos y por las
mismas razones. Es abundante de todo mantenimiento y de muchas
heredades, donde ya casi est fundado un pueblo de espaoles; abunda
tambien en pescado; entre este valle y el de Ica puso Dios aquellas
hoyas que llamamos de Villacori, muy mayores que las que dijimos haber
en Chilca, donde se da mucho vino, granada, membrillo, higos, melones y
dems fruta, sin riego alguno, ni del cielo ni de la tierra; hay en
estas hoyas algunos jageyes de agua razonable, porque por la mayor
parte es salobre; vemos aqu hoyas donde se plantan 4.000 cepas, y es
cosa de admiracion que en medio de unos mdanos de arena muerta pusiese
Dios estas hoyas tan frtiles. En estos arenales de Villacuri desbarat
el tirano Francisco Hernandez Giron al capitan Lope Martn, y es fama
algunas noches oirse pfanos y atambores y grita de batalla, tropel de
caballos con cascabeles, que pone no poca grima.

Por estos arenales no se puede caminar sin guia yendo[24]  viniendo 
Ica y de noche, por los muchos calores, y los indios de guia, oyendo
estas gritas y voces animan  los espaoles, dicindoles que el demonio
por espantarlos causa aquellos temores.

[24] En el ms., _indo_.




CAPITULO LXI

DEL VALLE DE ICA


Otras seis leguas dista el valle anchsimo y largo de Ica, doce leguas
de la costa de la mar, pobladsimo de muchos algarrobos muy gruesos, con
un rio no muy grande, con muy buena agua, y fuera mucho mayor si no se
trasminara por todo el valle; por lo cual las heredades que hay en este
valle, muchas y muy buenas, de vias y dems mantenimientos, no tienen
necesidad de mucho riego. El vino, que aqu se hace alguno, es muy
bueno, de donde, porque en el meson del pueblo no hay tanto recaudo para
los caminantes, ya es comun sentencia: En Ica, hinche la bota y pica.
Fundse aqu un pueblo de espaoles; algunos dellos son ricos de vias y
chcaras, sus casas llenas de todo mantenimiento. Era valle de muchos
indios; agora no hay sino dos  tres pueblos dellos; vanse consumiendo
como los dems destos Llanos y por las mismas razones.

Todos los Llanos y la tierra que se habita desde las vertientes de la
sierra y cordillera nevada, hasta lo ltimo del reino de Chile, es
grandemente combatida de temblores de tierra, y este valle lo es mucho;
ya dos veces lo ha derribado un temblor de tierra, y la iglesia del
convento de San Francisco, que era buena, dos veces ha dado con ella en
el suelo, lo cual desanima mucho para que aquel pueblo no pase muy
adelante.




CAPITULO LXII

DEL VALLE DE GUAYURI


De aqu al vallecillo de Guayuri se ponen quince leguas de despoblado y
sin agua;  las cinco leguas,  la salida del valle de Ica, solia haber
un jagey y una ventilla; ceglo un temblor y despoblse la venta.
Guayuri es muy angosto, de poca agua, pero buena; plantronse en l
solas dos vias; no hay espacio para ms; la una de 500 cepas y la otra
de 1.500; cargan tanta uva y dellas se saca tanto vino, que si no se ve
no se puede creer; de las 500 se cogen 1.500 botijas de vino, y de las
otras, 4.000; fuera desto, danse muy bien nuestros rboles fructales,
grandes membrillos, higos y melones y otras legumbres. El vino es el
mejor de todo el reino.




CAPITULO LXIII

DEL VALLE DE LA NASCA


Saliendo deste vallecillo,  nueve leguas adelante, entramos en el gran
valle de la Nasca, muy ancho y largo; fu muy poblado de indios; agora
le faltan, por las causas arriba dichas; es frtil, como los dems
destos Llanos, de vino y dems cosas. El cacique dl fu siempre tenido
en mucho de los indios y de los espaoles.

Por este valle y el de Chincha, as por la multitud de los indios como
por la fertilidad, cuando alguno de los antiguos pretensores, por sus
servicios, queria encarecerlos, decia: Chincha  Nasca  nada, lo cual
ha quedado como en proverbio. Es falto de agua al invierno, que es el
tiempo que en la Sierra no llueve, y ac el de las garas; pero al
verano, que es el tiempo de las aguas en la Sierra, es rio grande y aun
peligroso. Hame sucedido llegar  este valle en tiempo que en la madre
del rio no se hallaba una gota de agua, y un solo dia que all holgu,
 otro pas el rio por tres brazos; aprovchanse los indios, para el
tiempo de la seca, de pozas hechas  mano,  trechos, y en lugares
altos, como estanques grandes de agua, de las cuales sacan acequias para
comenzar  sembrar y sustentarse dellas hasta que viene el rio; dista de
la mar ms de catorce leguas, todas arenales y sin aguas. Con todo eso
en carretas llevan el vino al puerto, que es seguro.




CAPITULO LXIV

DE OTROS VALLES SIGUIENTES


Quince leguas se ponen desde este valle  Acari, de despoblado, grandes
arenales y sin agua, si no es en una pequea quebradilla, muy angosta, 
las siete leguas, de muy poca agua, gruesa y cenagosa. Es Acari buen
valle y de las calidades de los dems; habia en l muchos indios; hanse
consumido, como los de los otros valles y por las mismas causas.

Desde donde  Ariquipa (que dijimos ser casi sierra) hay catorce leguas
de despoblado, sin agua y arenoso; luego se sigue el valle de Atico,
estrecho y no tan abundante como los dems. Luego el de Ocaa, angosto,
pero de buenas fructas y vias y abundante de maz. Los indios son pocos
y se van disminuyendo.




CAPITULO LXV

DEL VALLE [DE] CAMAN


Sguese  ste, ocho leguas adelante, el valle de Caman, de las mismas
calidades de los pasados, donde se fund un pueblo de espaoles; su
trato es vino, pasa, higo, de lo bueno deste reino; es abundante de
pescado; el puerto es playa; pasa por l un rio grande que pocas veces
se deja vadear. El ao de 604, vspera de Santa Catalina mrtir, lo
destruy casi todo un temblor de tierra. Desde aqu  Arica y aun hasta
Chile, ya fenecieron los valles grandes y frtiles y se siguen
vallecillos angostos y no de las calidades de los pasados; por eso
haremos dellos poca memoria. Desde aqu nos comenzamos  meter la tierra
adentro, caminando para la ciudad de Arequipa, distante dl veintids
leguas y ms, en las cuales hay dos valles, uno llamado Ciguas, de muy
buena agua y mejor vino; ya casi sin indios, por se haber consumido,
como habemos de los dems referido. Cinco leguas adelante entramos en el
valle llamado Vctor; ste es ms ancho y donde los ms de los vecinos
de Arequipa tienen sus heredades; cogen mucho vino y muy bueno, que se
lleva al Cuzco, 65 leguas, y  Potos, ms de 140, y se provee todo el
Collao.

Esta ciudad fu los aos pasados de mucha contractacion, hasta que don
Francisco de Toledo, visorrey destos reinos, le quit el puerto y lo
pas  Arica; digo mand que todas las mercaderias que se desembarcaban
en el puerto de Arequipa para Potos se desembarcasen en el puerto de
Arica, por lo cual la contractacion ha cesado, porque no llega all
navio, sino el que forzosamente va fletado para el puerto de aquella
ciudad, con mercaderias para ella misma  con algun balumen, hierro,
jabon, aceite y otras cosas as llamadas, para el Cusco, de donde se
lleva por tierra con carneros. Los navios surgen ms de una legua en el
mar, lejos de la Caleta, donde se embarcan y desembarcan, que dista de
la ciudad diez y ocho leguas no de muy buen camino y faltsimo de agua,
y es cosa de admiracion que con surgir tan en la mar, en aquel paraje
nunca hay tormenta ni los navios han garrado, y aunque es as que en el
tiempo del ivierno, que es en el de las garas, anda la mar tan brava,
que no se puede entrar ni salir de la Caleta, la mar donde el navio
tiene echadas sus anclas no se alborota.

Despues de entrado el batel en la Caleta, la mar es llansima, y es tan
angosta que se recogen los marineros los remos de una parte y otra por
que no se hagan pedazos con las peas, hasta que se abre un poco ms, y
as llegan  tierra  salen  lo ancho; pero en cualquier tiempo es
peligroso entrar  salir della si los marineros no bogan con mucha
fuerza. Tinese este cuidado en comenzando  entrar en lo peligroso: que
viendo venir la ola de tumbo, antes que quiebre se dan mucha priesa 
bogar, porque la ola no quiebre en el batel, porque si en l quiebra, lo
aniega y se pierde sin remedio. Conoc en este puerto un hombre
extranjero, residente en l, el cual tenia ya tanta experiencia y
conocimiento cundo se podia desembarcar y venir  tierra, que en
surgiendo el navio levantaba una banderilla blanca, y si no, los
marineros no venian hasta verla. Empero en cualquier tiempo, como sean
aguas vivas, por tres dias antes y tres despues es muy peligroso
desembarcar. Tiene este asiento poca agua; una fuentecilla hay en l,
que para deshacer la piedra de los riones es muy aprobada. Es combatido
de muchos temblores de tierra, y lo que ms admira, que la mar tambien
tiembla.




CAPITULO LXVI

DE LA CIUDAD DE AREQUIPA


Volviendo  la ciudad de Arequipa, es del mejor temple deste reino, por
estar fundada  la falda de la sierra, de buen cielo, aunque un poco
seco; dentro del pueblo se dan muchas uvas, y todas las frutas nuestras,
en particular peras no mayores que cermeas; son malsanas; en conserva
son buenas: El agua del rio es malsana por ser crudia; deciende de la
tierra, y pasa por lugares salitrosos. Fundse al pie de un volcan
llamado de Arequipa,  cuya causa, y por ser la tierra cavernosa, es
combatida por frecuentes terremotos, y tantos, que acaesce tres  cuatro
veces temblar al dia, otras tantas  la noche, unas veces con ms
violencia que otras. Los aos pasados, gobernando don Francisco de
Toledo, sucedi uno, y tal que arruin toda la ciudad;  nuestro
convento ech todo por el suelo, sin quedar celda donde se pudiese
vivir, ni donde poder decir misa; las casas que no cayeron quedaron
peores que si totalmente dieran consigo en el suelo. Hase tornado 
edificar, aunque mal; es faltsimo de madera para edificios.
Cuotidianamente la puesta del Sol es muy apacible por la diversidad de
arreboles en los celajes  la parte del Poniente. Cominzanse  plantar
olivares, y son bonsimas las aceitunas; es abundante de pan, vino y
carnes y dems mantenimientos, y todo de riego; llueve poco y no con
mucha tempestad.

Los indios deste asiento, que son en cantidad, usan del trbol en lugar
de estircol, con lo cual los maices crecen y multiplican mucho;
simbranlo de propsito, y maduro lo cogen y entierran en la tierra que
han de sembrar; fertilzala mucho, en lo cual nosotros no habemos
advertido, y la razon lo dice: porque el trbol es calidsimo; y antes,
aunque sus chcaras estercolaban con otras cosas, no eran tan frtiles;
cranse gran cantidad de pjaros daossimos al trigo ya granado; el
enemigo es muchos muchachos con voces y hondas ojearlos, y no aprovecha
tanto como quisiramos. Porque no haya cosa sin alguacil, si no fuera
tan combatida de temblores hobiera crecido mucho. Sustenta cinco
conventos: Santo Domingo, San Francisco, San Augustin, la Merced; los
Teatinos, que aunque llegaron tarde, tienen el mejor puesto. Los vecinos
viejos eran ricos; sus hijos son pobres, porque no siguen la prudencia
de sus padres, y los nietos de los conquistadores y vecinos sern
pauprrimos. El ao de 604 otro temblor lo destruy; el mismo que 
Caman.




CAPITULO LXVII

DEL PUERTO ARICA


Desde esta ciudad al puerto,  por mejor decir playa de Arica, hay ms
de cuarenta leguas, en el camino de las cuales hay algunos valles
angostos, donde se dan las cosas que en los dems, pero no en tanta
abundancia, por ser estrechos; viven en ellos algunos espaoles que all
tienen sus haciendas, donde como mejor pueden pasan su trabajo. La Playa
de Arica es muy grande y muy conocida por un morro (as lo llaman los
marineros) blanco, que desde muchas leguas en la mar se parece. Es
blanco por respeto de los muchos pjaros que en l vienen  dormir, cuyo
estircol le ha vuelto tal. Es valle muy angosto, y de poca agua, y no
muy buena. En la misma playa, junto al cerro, cuando es baja mar, y baja
poco, se muestran dos  tres manantiales de agua dulce y buena, y en
creciendo la mar los cubre; han sido para poco los corregidores en no
haber hecho cavar y limpiar un poco ms arriba  donde la marea no
llega: hobieran descubierto aquellas fuentes y tuviera el pueblo buen
agua. Desta playa hizo don Francisco de Toledo, siendo Virrey, puerto
(como arriba dijimos) para las mercaderias y azogue que va  Potos; la
ocasion que tuvo para quitar la contratacin de Arequipa y pasarla 
Arica fu acrecentar los derechos  Su Majestad de las ganancias de los
mercaderes, diciendo que, aunque ya los hobiesen pagado en Lima, porque
las mercaderias las sacaban de un puerto  otro, habian de pagar los de
las ganancias; hacia este reino tres: el de Los Reyes por todo el
distrito de las apellaciones para el Audiencia: el de las Charcas por el
suyo, y el de Quito por el suyo; y porque si en Arequipa, que es
distrito de la Audiencia de Los Reyes, se desembarcaran las mercaderias
de las ganancias, por ser dentro de un mismo reino, no se debian
derechos (creo son dos y medio por ciento), pas la contratacin  Arica
y puso all Casa Real y oficiales. Los mercaderes furonse  la
Audiencia de Los Reyes por via de agravio, trujeron pleito con el Rey;
condenronle por dos sentencias, declarando la Audiencia no deber
derechos, teniendo por todo un reino y slo de Quito  todo el distrito
de los Charcas; sacaron los mercaderes su ejecutoria, notificronla 
los oficiales reales (y en ella como presidente firm el Virrey don
Francisco de Toledo), los cuales escriben al Virrey la notificacion, y
que all viene su firma si han de cobrar  no; respondiles que cobre de
las ganancias los derechos sealados, y que si all firm fu como
presidente, que lo dems mandaba como gobernador, y as se ha quedado
hasta hoy se cobran los derechos como se impusieron. Por esta razon se
ha poblado aquesta playa y es frecuentada de navios que llevan all las
mercaderias y los azogues de Su Majestad para Potos.

Reside all el corregidor cuotidianamente y es necesario, porque en
este pueblo (helo visto tres veces) viven de todas las naciones que
sabemos; aqu hay griegos, frisones[25], flamencos, y ojal no hobiese
entre ellos algunos ingleses y alemanes, luteranos encubiertos, y siendo
como es escala donde los navios que vienen de Chile paran, y los
luteranos, que desde el ao de 78 ac han entrado, que han sido tres
piratas ingleses, han venido  reconocer y han surgido en l, cmo
dejan vivir all tanto extranjero? hay ms de 150 hombres, y no creo son
los cuarenta meros espaoles; esto ya es tratar de gobierno; cesemos,
porque ac se recibe mal.

No se puede desembarcar en l sino es en una caletilla donde no pueden
entrar ni salir dos bateles juntos, sino uno  uno, y es necesario saber
la entrada por unos peascos que  una y otra mano tiene, en los cuales
asentndose los bateles fcilmente se trastornan. Los navios surgen ms
de tres cuartos de legua desta caletilla. Vemos en l una cosa
admirable: que ningun navio puede llegar al surgidero, sino es de medio
dia para abajo, hasta las cinco de la tarde, porque en todo tiempo la
marea del aire comienza  las nueve de la maana, y cuando son las cinco
ya ha cesado. Puesta una atalaya sobre este morro, como ya la hay,
descubre ms de diez leguas de mar, por una parte y por otra, y antes
que llegue cualquier vela al puerto, de ms de seis leguas ya le ha
descubierto, por lo cual de noche pueden dormir segursimos que enemigo
no entrar en l; hay en l cuatro  cinco piezas gruesas de artillera
muy buena, que alcanzan una legua y ms, bastante para defender la
entrada al enemigo. Tres leguas el valle arriba se dan muchas uvas y
buen vino y frutas de las nuestras muy buenas. El trigo, maz y harina
se trae de fuera parte, y por esto sale caro. Al tiempo del verano es
abundante de pescado, y bueno. Es muy enfermo; siempre hobo en l pocos
indios; agora no creo hay seis.

[25] En el ms., _figones_.




CAPITULO LXVIII

DE LOS DEMS VALLES HASTA COPIAP


Desde aqu se va prolongando la costa derecha al Sur, con algunos valles
angostos, en ella, y despoblados, de quince y ms leguas; el camino,
arenales, y pasadas creo sesenta leguas, luego se entra en el valle de
Atarapac; ste solia ser muy buen repartimiento y rico de minas de
plata, de donde se camina por un despoblado de ochenta leguas hasta
Atacama, por el cual sin guia no se puede caminar. Los indios de Atacama
han estado hasta agora medio de paz y medio de guerra; son muy
belicosos, y no sufren los malos tratamientos que algunos hombres hacen
 los de ac del Per; no dan ms tributo de lo que quieren y cuando
quieren. Al tiempo que esto escribo dicen se ha domado un poco ms. Es
fama ver en su tierra minas de oro riqusimas, y  su encomendero, que
es vecino de Los Charcas, Juan Velazquez Altamirano,  quien han tenido
mucho amor, dos  tres veces le han inviado  llamar para descubrirse;
las ms en llegando all se arrepienten, y no se les puede apremiar;
esto el mismo encomendero me lo dijo.

Desde aqu se entra luego en el gran despoblado de 120 leguas que hay de
aqu  Copiap, que es el primer repartimiento del reino de Chile; el
camino es de arena no muy muerta, y en partes tierra tiesa; en este
trecho de tierra hay algunas caletillas con poca agua salobre, donde se
han recogido y huido algunos indios pescadores, pobres y casi desnudos;
los vestidos son de pieles de lobos marinos, y en muchas partes desta
costa beben sangre destos lobos  falta de agua; no alcanzan un grano de
maz, no lo tienen; su comida sola es pescado y marisco. Llaman  estos
indios Camanchacas, porque los rostros y cueros de sus cuerpos se les
han vuelto como una costra colorada, dursimos; dcen les previene de la
sangre que beben de los lobos marinos, y por esta color son
conocidsimos.

Volviendo al camino, unas veces es por la playa, otras  tres, cuatro y
seis leguas y ms la tierra adentro,  causa de los muchos peascos que
hay en la costa,  donde provey. Nuestro Seor, sus jornadas de seis y
siete leguas y la que ms de ocho, de vallecillos muy angostos, con agua
no muy buena y lea delgada y alguna yerba; no es camino que sufre mucha
compaia ni de hombres ni de caballos; camnanse estas 120 leguas de
Atacama  Copiap en veinte dias, dos ms  menos, si las nieves no lo
impiden, porque en algunas partes se mete el camino hacia la cordillera,
donde por Junio, Julio y Agosto suele nevar; el matalotaje de los
caminantes es biscocho, queso y tocino; los indios de guia, que son dos,
se pagan primero que se pongan en camino, doce pesos  cada uno; llevan
galgos y porque no se les despeen, con sus zapatillas, con las cuales
cazan venados y guanacos, y son tan diestros en esto, que como lo
columbren es cierto le han de cazar; desta carne, que es buena, se
sustentan.

Este camino pocas veces se anda, porque si no es algun desesperado 
fugitivo homiciano no se pone  tanto trabajo.

Caminando por aqu se llega  un rio que en la lengua de los indios se
llama Anchallullac, que quiere decir rio gran mentiroso, porque
vermosle correr particularmente  la tarde y parte de la noche, y si
luego no se toma el agua necesaria y da de beber  los caballos, dende 
poco rato no hay gota de agua, y no es rio pequeo.

La causa es que con el calor del sol se derriten las nieves de la
cordillera Nevada, y corre el agua  la tarde y parte de la noche, y
cuando resfria  la noche cesa la corriente; por lo cual los que piensan
 la maana hallar agua, hllense burlados y la madre del rio seca. Hay
otro rio, que como viene corriendo el agua se va cuajando en sal. Por
esta parte se mete mucho la mar hacia la cordillera, y en los tres meses
dichos hace mucho frio y suelen caer nieves.

Los indios pocos que habitan en las caletillas desta costa desde Arica 
Copiap, que es el primer pueblo del reino de Chile, salen  pescar en
balsas de cueros de lobos marinos llenos de viento; csenlos tan
fuertemente que no les puede entrar gota de agua; la costura est para
arriba y el ombligo en medio de la balsilla, en el cual cosen una
tripilla de dos palmos de largo, por donde la hinchan, y luego la
revuelven  tuercen y enroscan. Cuando sienten que la balsilla est
floja, desenroscan la tripilla y tornan  hinchar su balsa, usando de
canaletes por remos, y no sufre cada balsilla sino una persona; la que
sufre dos es muy grande; entran la mar adentro, en ellas, seis leguas y
ms.

En medio deste gran despoblado de Atacama  Copiap hay un cerro muy
conocido, llamado morro Moreno de los marineros, al cual llegando por
tierra parece ser el que divide los trminos del Pir de los de Chile, y
comenzar los de Chile, otra nueva region.

Aqu casi fenecen los arenales y la tierra es ya dura, pero inhabitable
por ser muy seca, sin aguas ni lea ms de la que habemos dicho; desde
este morro comienzan  ventar  su tiempo los Nortes, que es de mediado
Abril hasta Noviembre, unas veces un poco ms temprano, otras ms tarde,
y en este tiempo, no cada dia, sino  veces, porque el Sur es el que ms
reina, y desde Payta hasta este morro en la mar,  lo menos en la costa,
muchas, y la mar adentro no alcanzan Nortes.

En la sierra del Per corren y muy recios; pero desde este morro ya
vientan, y mientras ms nos vamos llegando al polo Antrtico, ms
vehementes. Como diremos tractando del reino de Chile, sucede una cosa,
cuya causa no se alcanza, y la he visto dos veces que de Chile por mar
he bajado  la ciudad de Los Reyes, y es: que en llegando al paraje del
morro Moreno, el vino que de Chile se saca, aunque sea aejo, y lo hay
muy bueno, da vuelta y se pone turbio y de tal sabor que no se puede
beber, y desta manera persevera ms de seis meses; despues vuelve  su
natural.

Esto,  los que no lo han experimentado les parecer fbula; no lo es,
sino que es mera verdad. Por lo cual, aunque los navios se hallen con
alta mar, viendo vuelto el vino, conocen llegar al paraje de morro
Moreno, y luego poco  poco van declinando  tierra, si han de hacer
escala en Arica.

Este viaje por mar del puerto del Callao  Chile, agora veinte aos,
solia ser muy tardio, porque no hacian cada dia ms que dar un bordo 
la mar, otro  la tierra y surgir en la costa, y as estn toda la
noche,  cuya causa tardaban un ao y ms en llegar  Chile; conoc en
aquel reino un espaol, que embarcndose sus padres para aquel reino, se
engendr y naci en la mar y torn su madre  se hacer otra vez preada,
y no habian llegado al puerto de Coquimbo; agora se navega en
veinticinco dias y  lo ms largo treinta, porque en saliendo el navio
del puerto del Callao se arrimarn el bordo  la mar quince dias y ms,
y luego vuelven sobre la tierra otros tantos, y se hallan en el puerto,
algunas veces adelante del puerto en cuya demanda navegan. La primera
vez que fu  Chile, agora 27 aos, no tardamos en llegar al puerto de
Coquimbo ms que veintids dias en solo dos bordos, que fu el mejor y
ms breve que se ha hecho; y esto cuanto  la descripcin[26] de la
costa del Pir desde Puerto Viejo  Copiap, en toda la cual costa hay
muy pocos puertos, y esos no muy seguros, que es la fuerza destos
reinos. Agora volvamos  las ciudades deste nuestro Per por el camino
de la Sierra, y luego trataremos de la calidad de los indios della y sus
costumbres.

[26] En el ms., _discrepcion_.




CAPITULO LXIX

DE LA CIUDAD DE QUITO


La ciudad de Quito es pueblo grande, cabeza de Obispado, y donde reside
una Audiencia real; su comarca es frtil, as de trigo como de maz y
dems mantenimientos de la tierra y nuestros, abundantsima de todo
gnero de ganados mayores  menores; dista de la lnea Equinocial un
tercio de grado, y con distar tan poco es muy fria y destemplada,
lluviosa, que casi todos los meses poco  mucho llueve, y  su tiempo,
que es desde diciembre  abril, es de muchas aguas, muchos truenos y
rayos; o decir  los conquistadores, que cuando venian conquistando la
tierra desde Riobamba  Quito, que son veinticinco leguas, mataban los
caballos y se metian dentro para guarecerse del frio, porque desde
Guayaquil se subieron  la sierra,  donde hay pramos bastantemente
frios y destemplados; agora parece se han moderado los tiempos.

Fundaron la ciudad entre cuatro cerros; los de la parte del Septentrion
son altos, los otros pequeos; dentro del mismo pueblo se da maz y
legumbres, muchas y muy buenas, duraznos, membrillos y manzanas, que no
so pens tal se dieran en ella.

Hase augmentado mucho esta ciudad; reside en ella la Audiencia real;
tiene muchos indios en su comarca, y las tierras muy abundantes, los
campos llenos de ganados mayores y menores, de donde hasta la ciudad de
Los Reyes, que son ms de trescientas leguas, traen ganado vacuno, y aun
carneros.

Lo que han multiplicado yeguas y caballos parece no creedero. Hay
fundados en esta ciudad conventos de todas rdenes y un monasterio de
monjas.

Nuestros religiosos tienen provincial por s, y los del glorioso San
Francisco, divididos desta provincia del Per; los padres de San Agustin
y Teatinos, subjectos  los provinciales de Los Reyes.

El convento del serfico San Francisco fu el primero, y la ciudad se
fund el dia de San Francisco, por lo cual se llama San Francisco de
Quito.

Esta sagrada religion, como ms antigua, comenz  doctrinar los
naturales con mucha religion y cristiandad, donde yo conoc  algunos
religiosos tales, y entre ellos al padre fray Francisco de Morales, fray
Jodoco y fray Pedro Pintor. El sitio del convento es muy grande, en una
plaza de una cuadra delante dl,  donde encorporado con el convento
tenian agora cuarenta y cuatro aos un collegio, as lo llamaban, do
enseaban la doctrina  muchos indios de diferentes repartimientos,
porque  la sazon no habia tantos sacerdotes que en ellos pudiesen
residir como agora; dems de les ensear la doctrina les enseaban
tambien  leer, escribir, cantar y taer flautas; en este tiempo las
voces de los muchachos indios, mestizos, y aun espaoles, eran
bonsimas; particularmente eran tiples admirables.

Conoc en este collegio un muchacho indio llamado Juan, y por ser
bermejo de su nacimiento le llamaban Juan Bermejo, que poda ser tiple
en la capilla del Sumo Pontfice; este muchacho sali tan diestro en el
canto de rgano, flauta y tecla, que ya hombre lo sacaron para la
iglesia mayor, donde sirve de maeso de capilla y organista; deste he
oido decir (dse fe  los autores) que llegando  sus manos las obras de
Guerrero, de canto de rgano, maeso de capilla de Sevilla, famoso en
nuestros tiempos, le enmend algunas consonancias, las cuales venidas 
manos de Guerrero conoci su falta. Esto no lo decimos sino por cosa
rara, y porque no ha habido otro indio semejante en estos reinos.

Combaten  esta ciudad, y toda su comarca, grandes y violentos temblores
de tierra,  causa de que la ciudad  la parte del Septentrion tiene uno
 dos volcanes, y el uno dellos que casi siempre humea; toda aquella
provincia tiene muchos, tantos, que en lo restante del Per no se ven
sino cual  cual all  cada paso. Los aos pasados, debe hacer 23  24,
sali tanta ceniza deste volcan cercano  la ciudad, que por algunos
dias no se via al sol, y el pueblo, campos y pastos llenos de ceniza,
por lo cual todos los ganados se venian  la ciudad  buscar comida
bramando. Hicironse procesiones y de sangre; fu Nuestro Seor servido
proveer de algunos aguaceros que limpiaron la ceniza, y se descubri la
yerba para el ganado. En este tiempo la ciudad era combatida de
frecuentes temblores y muy recios, de tal manera que pensaban ser las
seales ltimas del dia del Juicio; revent este volcan, y declin  la
mar del Sur; arruin algunos pueblos de indios y se los llev el agua
que sali dl, y porque por esta parte del Septentrion no dista muchas
leguas el volcan, de la mar del Sur, hacia el paraje de Puerto Viejo,
bahia de Caraques y de San Mateo, alcanz parte desta ceniza, que el
viento la llevaba, y en alta mar en el mismo paraje los navios que en
aquella sazon navegaban viniendo de Panam  estos reinos, veian la
claridad de la lumbre del volcan.

O decir  persona fidedigna que entonces se hall en Quito, que
salieron muchas personas, y entre ellas sta,  ver una laguna junto al
volcan, que ardia como si fuera de tea.

El edificio de la iglesia mayor es de adobe, la cubierta de madera muy
bien labrada; labrla un religioso nuestro, fraile lego, de los buenos
oficiales que habia en Espaa. En medio de la plaza hay labrada una
fuente muy buena y de muy buena agua, y en la plaza de San Francisco
otra; las casas para sus huertas no tienen necesidad de acequias; el
cielo les da abundantes pluvias, y  las veces no querrian tantas.




CAPITULO LXX

DE LA PROVINCIA DE LOS QUIJOS


A la parte del Sur desta ciudad demora la provincia llamada de los
Quijos,  por otro nombre de la Canela, por se hallar en ella y de all
se trae ya por estas partes tan buena y mejor que la que viene de la
India, porque, como ms fresca, pica y quema ms. Hay en esta provincia
tres ciudades de espaoles; es tierra clida y lluviosa, y en ella un
rio muy grande; los indios no son tan bien agestados como los de por
ac; es gente pobre; los aos pasados, gobernando don Francisco de
Toledo, al fin de su gobierno se quisieron alzar y lo hicieron; mataron
algunos espaoles, y creo dos religiosos nuestros; estaban concertados
con los de Quito, y si no se descubriera el alzamiento en Quito, fuera
el dao muy mucho mayor, y cmo en Quito se descubri fu desta manera:
para el servicio de las ciudades hay sealados indios que se reparten
tantos en nmero como jornaleros, porque sin esto no se podrian
sustentar las ciudades; selaseles por cada dia un tanto por su
trabajo, que se les paga infaliblemente; estos indios reprtense por los
repartimientos, rata por cantidad, y vienen  sus tiempos algunos
curacas de los menos principales,  los cuales si algunos de los indios
jornaleros faltan,  se huyen (no los pueden tener atados), les echan
los corregidores  alcaldes en la crcel, y veces azotan y trasquilan
(si es bien hecho  mal esto, no me entremeto en ello); sucedi que 
uno destos curacas le faltaron  se le huyeron parte de los que habia de
dar, la justicia envile  llamar con un indio lengua; trjole; el pobre
curaca venase afligiendo, temiendo los azotes y crcel; el indio
lengua, que le llevaba preso y sabia del alzamiento, consolle diciendo:
No tengas pena, que para tal dia nos habemos de alzar y matar todos
estos espaoles y quedaremos libres, y los Quijos han de hacer lo mismo;
sucedi (Nuestro Seor lo orden as) que iban en pos de los indios
acaso dos espaoles,  los cuales no vieron los indios; oyeron y
entendieron lo que el indio lengua dijo; callaron su boca y fueron
siguiendo los indios; llegados delante de la justicia, declararon lo que
oyeron; la justicia prende al indio, pnele  cuestion de tormento,
declar la verdad, y los conjurados; hicieron[27] justicia de algunos; 
los Quijos no pudieron avisar por ser corto el tiempo. Los Quijos, no
sabiendo lo que pasaba en Quito, y entendiendo que no faltarian,
alzronse al dia sealado, y hicieron el dao que habemos dicho. Pero
castigronlos, y el dia de hoy sirven pacficos como antes.

[27] En el ms., _hizren_.




CAPITULO LXXI

DE RIOBAMBA Y TUMIBAMBA


Saliendo de la ciudad de Quito, por el camino real del Inga, para venir
por ac arriba,  25 leguas desta ciudad llegamos al valle llamado
Riopampa, antes del cual hay cinco pueblos de indios, buenos. Este valle
no tiene una legua de largo, poco ms; de ancho no alcanza  media
legua; no era poblado de indios, pero muy frtil de pastos para ganados;
aqu comenzaron dos  tres espaoles que conoc en l  hacer sus
estancias de ganados; multiplicaban admirablemente, lo cual visto por
otros, se metieron en l, y agora es un razonable pueblo de espaoles,
rico de todo gnero de ganados y de trigo; es falto de lea, y algun
tanto destemplado, porque hace frio; en el mismo asiento del pueblo
nacen unos caos de agua buena, que como sale debajo de tierra son
templados.

En este valle y pueblo (creo gobernando don Francisco de Toledo) andaba
un hereje luterano, extranjero, en hbito de pobre y sustentbase de
limosnas que como  pobre le hacian, y en este estado vivi tres 
cuatro aos, que sin duda debia esperar algunos otros de su secta, y
como se tardaron, un dia de fiesta, estando la iglesia llena de gente
oyendo misa, el impio luterano arriba, junto  la peana del altar mayor
donde el cura decia misa, as como el sacerdote consagr la hostia y la
levant para que el pueblo, consagrada, la adorase, se levant, y con un
nimo endemoniado la quit con sus manos sacrlegas de las manos del
sacerdote y la hizo pedazos; echando mano  un cuchillo carnicero que
tenia escondido, creo hiri livianamente al sacerdote; el pueblo, viendo
esta maldad sacrlega, admirado, los que se hallaron ms cerca se
levantaron, las espadas desnudas, y llegando al luterano le dieron de
estocadas y mataron, sin advertir que fuera muy mejor cogerle vivo 
manos y echalle en una crcel  muy buen recaudo y dar aviso  los
inquisidores que residen en la ciudad de Los Reyes, para que supieran
dl qu fu la causa de su hecho endemoniado y si por ventura habia
otros como l en el reino; empero en semejante caso qu catlico puede
tener reportacion?

Otras 25 leguas adelante entramos en el valle, muy espacioso y
abundante, llamado Tumipampa, donde ningunos naturales dej el Inga,
porque cuando iba conquistando estos reinos, llegando aqu le hicieron
mucha resistencia; pero, vencidos,  los que dej con la vida, que
fueron pocos, los trasport por ac arriba. En el valle de Jauja, que
dista deste mas de 300 leguas, puso algunos pocos, descendientes[28]
destos; llmanse Caares, y este valle est casi en medio de la
provincia. Corren por l dos ros en tiempo de aguas, grandes, y no
distando mucho el uno del otro; en el uno se crian peces, en el otro
ninguno.

Antes de llegar  este valle, una jornada  dos, vivia, con un apacible
asiento, el seor desta provincia de los Caares, en su pueblo formado,
el cual, cuando Guainacapac, que fu el ms poderoso seor destos reinos
y penltimo dl, conquistaba la tierra, llegando aqu los Caares le
vencieron en batalla campal y prendieron,  preso lo pusieron en un pozo
poco hondo; yo he visto el lugar; de donde, sacndole una mujer suya con
una faja que las indias se ceian, llamada chumbi, de noche, los
Caares, borrachos, le puso en libertad; volvi  rehacerse y vino con
tan poderoso ejrcito sobre esta provincia, que, no se hallando los
Caares poderosos para resistirle, le inviaron 15.000 nios con ramos en
las manos, pidiendo paz; el cual  todos los mand matar, y haciendo
grandes crueldades y muertes  los Caares despobl este valle
Tumipampa, y al pueblo del gran seor de los Caares, que era el
principal, donde le tuvieron preso, le dej con tan pocos indios, que,
agora 43 aos, no eran ochocientos los vecinos, y al presente tienen
muchos menos.

Son estos Caares hombres muy belicosos y muy gentiles hombres, bien
proporcionados, y lo mismo las mujeres; los rostros aguileos y blancos;
son muy temidos de todos los indios del Per, y grandes enemigos de los
Ingas; sucedi as: que cuando se alz toda la tierra contra los
espaoles,  pocos aos despues de conquistada, y muerto el seor della,
Atabalipa, tuvieron los indios serranos y Ingas cercada la ciudad de Los
Reyes, y en no poco estrecho, y en el valle de Jauja mataron ms de
treinta espaoles, y en otras partes los que podian haber, y al Cuzco
tambien cercaron: un vecino, de Quito (conoclo), llamado el capitan
Sandoval, encomendero, si no de toda esta provincia, de la mayor parte
della, sabiendo el aprieto en que estaban los nuestros, junt cuatro 
cinco mil indios Caares y vino en favor de los espaoles. Psose en
camino con ellos, y prosiguindolo, sabido por los indios cercadores que
venian los Caares contra ellos, alzaron el cerco, y los cercados,
saliendo contra ellos, les hicieron volver  sus tierras, y desde
entonces hasta hoy no se han atrevido  se rebelar, aunque lo han
procurado.

El dia de hoy, donde hay fuera de sus tierras Caares, las justicias se
sirven dellos as para prender indios fugitivos como espaoles
facinorosos; scanlos de rastro, aunque se metan en el vientre (como
dicen) de la ballena.

En este valle Tumipampa comenzaron  hacer sus estancias algunos
espaoles de todo gnero de ganado, el cual ha crecido y multiplicdose
tanto, que l solo es poderoso  dar carnes  todo el Per, lo cual he
visto; se fund en l un pueblo de espaoles, y bueno, rico destos
ganados, donde muchos millares de novillos se sacan y vienen  Los Reyes
para el sustento desta ciudad; pues la abundancia de ganado ovejuno,
porcuno y caballuno parece no tener nmero, y los caballos  yeguas
valen tan poco, que se compran  cuatro  cinco pesos, escogidos, que
son  32  40 reales; llmase la ciudad Cuenca; el temple es bueno,
donde se dan las fructas nuestras, si no son uvas. Sustenta tres
conventos, no de muchos frailes: Santo Domingo, San Francisco y San
Augustn, habr que se fund treinta aos.

[28] En el ms., _desendientes_.




CAPITULO LXXII

DE LA CIUDAD LLAMADA LOJA


Prosiguiendo el camino adelante, del Inga,  35  40 leguas entramos en
el valle donde la ciudad de Loja se fund, llamado en la lengua del Inga
Cusipampa, que es tanto como decir: valle de placer, y as lo es
realmente; es alegrsimo, de grata arboleda, por medio del cual corre un
rio de saludable agua; casi en todo el ao se siembra y cgese el trigo
y maz: uno en un mismo tiempo est en berza, otro se riega; en otras
partes aran para sembrar; no es muy ancho el valle, pero bastante para
sustentar la ciudad, que no es muy pequea; tiene muchos indios de
encomienda, la comarca frtil  ms templada que la de Quito, y ms
lluviosa; en su distrito caen las minas de oro que llaman de Caruma;
sustenta tres monasterios de las Ordenes mendicantes, aunque no de
muchos religiosos; el nuestro es el ms antiguo.

Desta ciudad, declinando al Oriente la tierra adentro, se camina  la
ciudad de Zamora, y gobernacion que llamamos de Salinas, donde hay tres
 cuatro pueblos de espaoles, algunos dellos ricos de oro;
particularmente lo fu, y agora no le falta  Zamora, en cuyas minas se
hallaron dos granos, uno que pesaba 1.600 pesos, y otro la mitad, 800.

Para ir  esta gobernacion se pasan uno  dos pramos despoblados y muy
frios; los cuales pasados, lo dems es tierra muy clida, montuosa y de
muchas aguas del cielo, llena de sabandijas ponzoosas.

A esta provincia no he visto, por eso trato brevemente della.




CAPITULO LXXIII

DE LA PROVINCIA DE CAJAMARCA


Saliendo desta ciudad y valle por el camino real del Inga, de la Sierra,
hasta llegar  la provincia de Cajamarca, no s las leguas que hay, ni
las particularidades del camino; no lo he visto; la ciudad de Loja si
vi, porque viniendo de Quito para la ciudad de Los Reyes, desde la de
Loja bajamos  Tumbez, por un camino, mejor dir sin camino, bamoslo
abriendo; haria dieciseis aos no se caminaba por l, y desde entonces
no se ha caminado, ni bajado  Tumbez otra vez, y porque  nuestro
intento hace poco, no tractar dl. Lo que he oido desta ciudad 
Cajamarca, que quiere decir tierra  provincia de espinas  cardones
espinosos, es que por la mayor parte el camino es spero, de muchas
piedras, cuestas y de algunos despoblados, hasta llegar  esta
provincia, donde fu preso Atabalipa, seor de todos estos largusimos
reinos, desde Pasto, 40 leguas ms abajo de Quito, hasta la ciudad de
Santiago de Chile y _an_ 18 leguas ms adelante y todo el reino de
Tucumn; en esta provincia se ensea (no lo he visto) el lienzo ancho y
largo de pared con quien dieron los indios del ejrcito de Atabalipa en
el suelo, huyendo de un caballo y caballero, empujndose los unos  los
otros.

Es bien poblada esta provincia de indios y abundante de todo
mantenimiento, porque aunque es por la mayor parte fria, tiene algunos
valles templados donde se coge mucho maz y trigo, y en los altos,
abundante de papas, que son como turmas de tierra, empero, de mejor
nutrimiento. Los padres de San Francisco la han doctrinado desde el
principio y la doctrinan con mucho ejemplo de cristiandad y religion.




CAPITULO LXXIV

DE LA CIUDAD DE CHACHAPOYAS


A las espaldas de Cajamarca, la tierra adentro, caminando hcia el
Oriente, se fund la ciudad llamada comunmente Chachapoyas,  los
principios rica de oro y poblada de gente ms bien dispuesta que la del
Per, ms gallarda y de mejor dispusicion, pero grandes ladrones. Es
region ms clida que fria, los valles son clidos, lluviosos y con
abundancia de vboras y otros animales sucios y ponzoosos; o decir 
un portugus que habia residido en el Brasil y sabia un poco de la
lengua de aquella tierra, que viviendo en un valle destos salieron all
unos indios, y conocindoles por el traje, y parecindole eran del
Brasil, les habl en la lengua de aquella tierra, y le respondiendo en
ella, preguntndoles de dnde eran y venian, le dijeron ser del Brasil y
que acaso se habian entrado la tierra adentro huyendo de sus enemigos, y
habian aportado all no siguiendo camino, sino do la ventura les guiaba,
que yo seguro anduvieron ms de 900 leguas y pasaron rios muy
caudalosos,  los cuales no temen por ser grandes nadadores. En la
provincia de Bracamoros, que est ms hacia el Norte, se fund otra
ciudad llamada Jaen; no tiene mucho nombre, porque no es ms que
abundante de comida: es el paraso de Mahoma; tiene las calidades la
tierra que la de los Chachapoyas.




CAPITULO LXXV

DE LA CIUDAD [DE] GUNUCO


Volviendo, pues,  nuestro camino por la sierra adelante desde
Cajamarca, dejndolo  mano derecha llegamos  la ciudad de Gunuco,
nombrada de los Caballeros porque se pobl de hombres muy nobles.

Esta ciudad tiene buena comarca, y muchos indios de repartimiento; no la
he visto, pero s lo que voy diciendo por relacion y tracto de los que
en ella han vivido; es frtil y abundante. En el mismo pueblo se da todo
el ao higos, naranjas, limas, unos estn recin nacidos, otros un poco
ms gruesos, otros maduros; danse muy bien membrillos y manzanas con las
frutas de la tierra. Es el temple ni caluroso ni frio, y ms declina al
calor. Es abundante de muchas carnes,  causa de tener en su distrito
muy buenos pastos. Los edificios buenos; de medio dia para abajo, en el
verano, son tan recios los vientos, que no se puede andar por las
calles.

Sustenta monasterios de todas Ordenes bastantemente, no de muchos
frayles. El que ms tiene hasta doce. De aqu salieron el capitan Serna
y Juan Tello, los cuales teniendo rendido  Francisco Hernandez Giron,
que fu tirano, lleg el capitan Juan de la Serna, echle mano y
prendile y llevse la honra de la prision; con lo cual se acab aquella
rebelion, y desde entonces ac, que han pasado ms de 42 aos, no ha
sucedido otra ni se espera suceder, si Nuestro Seor por nuestros
pecados no nos quiere castigar, porque las cosas ya estn tan bien
asentadas, y tanta justicia en el reino, que los espaoles no quieren
sino ganar de comer. Saliendo desta ciudad y volviendo al camino real, 
30 leguas andadas entramos en el valle de Jauja, donde al presente
escribimos este breve compendio, uno de los mejores y ms poblados deste
Reino; es abundantsimo de trigo, maz y otros mantenimientos de la
tierra, y carnes. Pasa por medio dl un rio grande y caudaloso al tiempo
de las aguas, pero el ms desaprovechado del mundo, porque no se puede
sacar dl una sola acequia para regar los sembrados; lleva pescado y
bueno; sustntanse en l trece pueblos de indios, los siete por la una
banda y los seis por la otra, poblados con sus cuadras, las iglesias de
adobes y tejas, adornadas de razonables ornamentos. Vanse diminuyendo
estos indios,  lo menos los varones, por estar tan cerca de
Guancavilca; la causa dir en el captulo siguiente. Csanse en algunos
pueblos pocas indias solteras, en particular en el que agora resido
doctrinndolos, llamado Chongos, porque dicen que si, casados, los
maridos las han de tractar mal, como lo hacen estando borrachos, que ms
quieren su libertad y buen tractamiento, y es as, que como para los
indios varones no hay castigo por las borracheras, ni por estos malos
tractamientos, que  veces llegan  matar las mujeres, como soy testigo,
no hay de qu maravillarnos. Tiene de largo este valle nueve leguas
tiradas, y por lo ms ancho dos; es falto de lea, que si la tuviera ya
se hobiera poblado en l un pueblo de espaoles; es templado, aunque no
sufre naranjos ni limones; danse algunos membrillos y duraznos, y de las
legumbres nuestras algunas.




CAPITULO LXXVI

DE LA VILLA DE OROPESA, LLAMADA POR OTRO NOMBRE GUANCAVILCA


Cuatro jornadas deste valle, no muy grandes, se descubrieron, creo en
tiempo que gobernaba el Marqus de Caete, de buena memoria,  al fin de
su gobierno y principio del Conde de Nieva, las minas que llaman del
azogue, en un valle llamado Guancavilca, asaz fria, porque est en medio
de la cordillera de las Sierras Nevadas que atraviesan todo este reino
de Per y Chile, hasta el estrecho de Magallanes,  donde se pobl un
pueblo de espaoles gobernando don Francisco de Toledo, por cuyo
respecto se nombr Oropesa, con ttulo de villa. Descubrieron estas
minas unos indios de la encomienda de Amador de Cabrera, vecino de
Guamanga, en cuyo distrito[29] se hallaron, de donde sac y se vi
prospersimo en riqueza; no muri con tanta, y su mujer y hijos agora
padecen necesidad. Al principio repartise el cerro en minas  hombres
particulares, como si fueran minas de plata; ellos las labraban pagando
su quinto al Rey; despues ac, Su Majestad, y justsimamente, las quit
y aplic para s; slo dej con propiedad de su mina al descubridor,
Amador de Cabrera, y  sus herederos.

Arrienda estas minas Su Majestad  cierto nmero de espaoles, con
condicion que todo el azogue que sacaren lo metan en el almacen, y Su
Majestad les paga el quintal  quarenta pesos ensayados; Su Majestad les
reparte indios de los comarcanos, pagndoles su trabajo los arrendadores
conforme  lo que el Virrey seala. Este cerro de azogue ha sido la vida
deste Per, porque si no se hobiera descubierto, fuera el ms pobre y
ms costoso del mundo. Con los azogues ha revivido, porque toda la plata
que en Potos y en Porco se saca, como tractando dellos diremos, es por
azogue y con azogue. Los que comenzaron  labrar el azogue fueran
poderossimos de plata si tuvieran juicio para guardar y gastar;
faltles, y el dia de hoy estn alcanzadsimos, porque como el azogue
se va en humo, as sus riquezas se han resuelto en l. Que haya uno solo
que se entienda est rico, aunque lo disimula, no es contra lo que
decimos, porque una golondrina no hace verano. Solase labrar el cerro,
como dicen,  tajo abierto, y labrndolo as no era daoso  la salud de
los que entraban  labrar y quebrar el metal; de pocos aos  esta
parte, no creo son ocho, labran por socavon, lo cual es la total
destruicion de los miserables indios; que  labrar en tierra, al socavon
no le hicieron respiraderos para que por ellos el humo  polvillo del
metal exhalase; todo aquel humo entrase por la boca, ojos, narices y
orejas de los indios, el polvo del azogue es azogue y el humo del azogue
es azogue; salen los pobres azogados, no los curan; luego vinense  sus
tierras as enfermos; ninguno escapa que venga enfermo de Guancavilca;
viven seis y ocho meses y un ao y ao y medio, con gran apretamiento de
pecho, y as enferman y acaban la vida.

Esta es la causa de la diminucion destos naturales y de los que se
habian de multiplicar dellos; yo confieso verdad, que en dos aos que
vivo en este pueblo _de_ Chongos, los ms que _llevo_ enterrados son
deste azogue. Avisamos dello, no creo se nos da crdito, y lo que es
deste valle es de los dems que de ms cerca y lejos van  trabajar 
las minas, y desto son testigos tambien los repartimientos de Guamanga,
y en particular el del primer descubridor, era uno de los buenos del
reino, del Cuzco para abajo; agora est menoscabadsimo. Que si al
socavon hobieran hecho sus respiraderos,  se labraran las minas como
antes, no padecian este detrimento la vida de los naturales, lo cual
viendo los miserables huyen por no ir  Guancavilca, como es justo se
huya de la muerte.

No se puede dejar de creer, sino que si Su Majestad deste menoscabo de
sus vasallos fuese informado, que mandaria,  cesar la labor,  que se
labrase como antes, porque el rey sin vasallos es como cabeza sin
miembros, sin pies, sin manos, sin ojos, etc., y quien tanto cela el
bien destos pobres, con tanto amor y cristiandad, no es posible no lo
mandase remediar, y aun castigaria  quien no lo pusiese luego en
ejecucion.

[29] Tachado: _salieron_.




CAPITULO LXXVII

DEL ASIENTO DE MINAS CHOCLOCOC[H]A, POR OTRO NOMBRE CASTROVIRREINA


Quince leguas, declinando  los Llanos, deste cerro Guancavilca dista un
cerro de minas llamado Choclococha, al pie del cual, porque se descubri
y pobl gobernando el marqus de Caete, don Garca de Mendoza, por ser
casado con la ilustrsima Sra. Doa Teresa de Castro, que  estos reinos
trujo consigo, le pusieron por nombre Castrovirreina, asiento
frigidsimo ms que Potos; no es tan rico con mucho.

Este cerro tambien ha consumido parte de los indios que se repartieron
para la labor de las minas; porque aunque la labor de las minas de
plata no consuma la vida como la del azogue, porque los indios
repartidos vienen por tierras frigidsimas, y aquel asiento lo es, y
primero que hicieron casas donde guarecerse de las nieves y aguas del
cielo, el temple desabridsimo y malo los hacia enfermar y morir como
han muerto muchos; ya esto ha cesado con el reparo de las casas.




CAPITULO LXXVIII

DE LA CIUDAD [DE] GUAMANGA


Volviendo al camino real (es necesario hacer estas digresiones por no
volver  ellas) desde Jauja  la ciudad de Guamanga ponen 36 leguas, no
de muy buen camino, en el cual no hay pueblo ninguno de indios, sino
cinco tambos con servicio de naturales para los pasajeros, donde se
halla recado de pan, vino, maz y carnero, y caballos de alquiler de
jornada en jornada, como ya casi en todos los tambos, que son ventas,
desde Quito  Potos, y aun ms adelante. Cinco leguas antes de llegar 
esta ciudad entramos en el valle llamado Assangaro, donde casi todo el
ao hay uvas para vender, respecto de tener all cerca una via de un
vecino de Guamanga, de donde se proveen, y  una legua, poco ms, hay un
ingenio de azcar deste mismo vecino, y muy bueno. Dos leguas ms
adelante de Assangaro es el valle llamado Viaca, en el cual hay algunas
vias muy buenas que dan buen vino, y parece adivinaron los indios
llamndolo as Viaca, por lo que en l se ha plantado de vias; es
caliente mucho, aunque  su tiempo hiela, no mucho, y el rio arriba 
mano izquierda, por una parte y otra del rio, se han plantado y plantan
vias.

La ciudad de Guamanga es de buenos edificios y son los mejores del
reino; particularmente las portadas de las casas son muy buenas, de
piedra, que la tienen junto al pueblo y la sacan cuan grande quieren, y
la cal no est lejos; los monasterios, que son tres, Santo Domingo, San
Francisco, La Merced; las tienen buenas, donde en cada convento se
sustentan de ocho  diez religiosos; es falta de agua, porque es falta
de rio; empero tiene una muy buena fuente en medio de la plaza y de muy
buena agua.

Cuando los conquistadores vivian era pueblo muy rico; agora no lo es
tanto por haber quedado en poder de nacidos en ella. La comarca es muy
buena y abundante de mucho ganado de toda suerte, y no menos de pan y
dems mantenimientos, as nuestros como de los que habia en la tierra.
El temple es el mejor de los que yo he visto de Quito  Chile; llueve
poco; tiene su alguacil, que son pedriscos  la entrada de las aguas, y
aun algunos rayos.

Habia en este pueblo la mejor casta de caballos del reino; ya se ha
perdido por la negligencia de los que con ellos quedaron. No s yo si en
lo descubierto se hallar mejor temple ni ms sano para fundar una
Universidad, porque ni el calor ni el frio impide en todo el ao que no
se pueda estudiar  todas horas. Yo tuve casi concertado con un hijo de
un vecino, hombre principal, fundase con su hacienda en nuestra casa un
colegio con que ennobleciese su ciudad; sacme la obediencia para este
asiento y quedse. Fuera obra herica y de gran provecho para todo el
reino, la ciudad se augmentara y de todo el reino acudieran  oir
Teologa, porque los nacidos en la sierra corren mucho riesgo de su
salud en Los Reyes. Por maravilla alcanza aqu temblor de tierra, y
cuando llega viene tan cansado, que casi no se siente; la comarca es
rica de todo gnero de minerales, por una parte y por otra.

Edific aqu un vecino desta ciudad, llamado Sancho de Ure, gran
cristiano y no menos su mujer y casa, cuyo nombre corresponde con los
hechos, porque Sancho es  quiere decir Santo; edific, digo, un
convento de monjas de Santa Clara  su costa, con una iglesia, la
capilla mayor de bveda, el cuerpo de la iglesia bueno, y es el mejor
del pueblo; djoles renta bastante, la cual con las que han entrado se
ha augmentado y crecido. Puso en l cuatro hijas, que todas profesaron;
las tres viven hoy, religiosas muy principales y de mucha cristiandad y
gobierno. El fundador no tenia mucha renta de indios, aunque tenia
haciendas; o decir en aquella ciudad que mientras edificaba el convento
le provey Nuestro Seor en una mina que labraba bastante plata para el
edificio, el cual acabado ces la veta, y aun las dems del cerro,
porque el dia de hoy nadie labra en l.

Fu dichoso este fundador en hijos, porque tuvo muchos, once: los seis
varones, las cinco mujeres; de los varones los cuatro son religiosos de
la Orden del Serfico San Francisco; los tres muy buenos predicadores,
as para espaoles como para indios, que todos cuatro viven hoy con gran
ejemplo de cristiandad y virtud,  quien la Orden les ha encomendado
oficios honrosos y han dado muy buena cuenta dellos.

Al fundador deste convento le di Nuestro Seor una muerte cual fu su
vida, porque dems de la obra famosa deste monasterio, era hombre de
mucha oracion y diciplina, y en esto su mujer le era bonsima compaera,
la cual, aunque le vi espirar, no hizo los extremos ni tragedias que
otras suelen hacer, sino con el semblante alegre ella propia le
amortaj, puso en el ataud, y en su casa aquel dia no se vieron lgrimas
ni voces, sino un silencio, una tristeza subjecta  la razon y muchas
gracias  Nuestro Seor y conformidad con su voluntad, y si lgrimas
hobo, fueron piadosas y cristianas; muri esta seora como vivi, con
gran satisfacion de su vida.




CAPITULO LXXIX

DEL RIO Y CAMINOS DE GUAMANGA AL CUZCO


De la ciudad de Guamanga dista la del Cuzco sesenta leguas, si no son
70, divididas en doce jornadas; el camino es malo y destemplado, porque
en algunas jornadas hay dos temples diferentes; salimos de uno templado
y llegamos  dormir  donde hace un frio incomportable, como saliendo
de Guamanga y parando en los Tambillos de Illaguaci; otras veces
salamos de lugares frios y  tres leguas bajbamos  hornos encendidos,
valles calidsimos, y luego subamos  temple frio, cual es la jornada
de Villcas  Uramarca, y desta suerte es casi todo el camino. En esta
distancia encontramos con tres rios muy grandes en valles calidsimos:
el primero es el de Villcas,  16 leguas de Guamanga; en tiempo de
aguas, poderoso, psase por puente de creznejas; en tiempo de seca se
vadea, y esto como deja el vado, unas veces lo deja pedregoso, otras no
con tantas piedras, y cada ao muda el vado, no se puede hacer en l
puente de cal y canto por no haber cmodo para ello. El agua es gruesa y
clida como las dems de Guamanga al Cuzco, que lo quel (_sic_) arroyo
es de buena agua.

Pasado este rio, dos jornadas adelante, entramos en el valle de
Andaguailas, templado, donde se da maz y trigo; es bien poblado de
indios, abundante de ganados nuestros y de la tierra. Tambien aqu se
van apocando los indios, por dos vias, la una por Guancavilca y la otra
porque de aqu sacan indios para labrar en los Andes del Cuzco las
chcaras de coca, y dales all una enfermedad en las narices que se les
ponen como una trompa muy gruesa y colorada, de que algunos mueren,
fuera de las enfermedades que all les dan mortales, como diremos en su
lugar. Ms adelante se sigue el valle nombrado Amancay por unas flores
olorosas blancas que en l nacen en abundancia, as llamadas. Este rio
nunca se vadea; tiene puente de cal y canto, mandada hacer por el buen
marqus de Caete, de felice recordacion el primero.

Aqu hay, por ser templado, uno  dos trapiches donde se hacen buenas
cosas de azcar. Ms adelante llegamos al rio de Aporimac; ste tambien
no se vadea; psase por una puente de creznejas asaz larga y angosta,
donde hay cantidad de mosquitos zancudos cantores, amicsimos de beber
sangre humana, y no menos cantidad de los rodadores, tan sedientos como
esotros; hay agua gruesa y muy clida; todos estos tres rios se juntan
con el de Jauja y otro que pasa cuatro leguas del Cuzco, por el valle de
Yucay, no menor que cualquiera destos, y hacen aquel grande y famoso rio
del Maraon, que desemboca en la mar del Norte con 80 leguas de boca. Es
el mayor rio del orbe.

Prosiguiendo nuestro camino adelante, cuatro leguas antes de la ciudad
del Cuzco entramos en el valle de Xaquixaguana, donde fu desbaratado el
tirano Gonzalo Pizarro y sus valedores, sin rompimiento de batalla, por
el gobernador licenciado Pedro de la Gasca y dems servidores de Su
Majestad. Valle ancho y largo, donde hay dos  tres pueblos de indios,
apartados un poco del camino real; es ms frio que templado, aunque se
da maz en l y trigo; empero, si acierta  helar un poco temprano,
arrebtase el hielo al maz; el trigo sufre ms, y por eso no le hace
tanto dao.

Es abundante de ganado del nuestro, de todo gnero. Las aguas son malas,
gruesas y salobres.




CAPITULO LXXX

DE LA CIUDAD LLAMADA EL CUZCO


De aqu  la ciudad de El Cuzco ponen cuatro leguas buenas.

Era el asiento principal de los reyes destos largusimos reinos,  quien
llamaban Ingas. El sitio es malo y las aguas malas; fundaron aqu su
ciudad los espaoles en el mismo lugar donde la tenian fundada los
indios, que es al principio del valle, el cual, en esta parte, es
angosto, aunque ms abajo, como va corriendo casi al Oriente, se
ensancha un poco ms. Simbrase en l trigo  maz de riego y dase bien
si los hielos no acuden temprano. Parte desta ciudad est fundada en una
ladera, y aun la mayor parte; no la dividieron los fundadores por
cuadras, como las dems deste reino, ni tiene calle derecha ni
proporcionada, porque no quisieron los espaoles romper los edificios de
piedra que en ella hallaron, no siendo muy aventajados; hllanse en
ellas muchas calles muy angostas, que apenas pueden ir dos hombres de 
caballo  las parejas,  cuya causa en ivierno es muy sucia y lodosa.
Pasa por medio della un arroyo de poca agua al verano y aun al ivierno,
si no es por alguna gran avenida que luego cesa, por tener su nacimiento
muy cercano; este rio es muy sucio y de mal olor; hanle hecho sus
alcantarillas para pasar de unas calles  otras. El Inga le tenia tan
bien acanalado y recogido con una muralla de piedra, por una parte y por
otra, y por donde corria el agua, enlosado, que ni se divertia  otra
parte, ni paraba cosa en l. Agora con el buen gobierno de los nuestros
se derrama por muchas partes y anega no poca parte del valle, y la
huerta de nuestra casa corre riesgo, porque rompiendo el rio el reparo y
no reparndolo, se le ha llegado mucho. Gobernando los Ingas, en
cayndose una piedra, se ponia luego otra  la misma en su lugar, porque
el dao no pasase adelante.

Las casas de los espaoles, por la mayor parte son sombrias y tristes,
si no es la del capitan Diego de Silva, que la labr alegre. Es pueblo
muy rico, por la gran cantidad que tiene de indios de encomienda.

Los vecinos antiguos todos lo fueron; sus hijos, agora, tienen
abundancia de deudas y no les alcanza la sal al agua; gastan sin rden y
sin discrecion. Sustenta cinco monasterios religiosos y uno de monjas de
Sancta Clara.

Nuestra casa es la que antiguamente se llamaba gobernando los Ingas, la
Casa  Templo del Sol,  quien adoraban por principal de todos sus
dioses falsos. Conforme  lo que los indios edificaban, es bueno el
edificio; la piedra es parda y labrada, y tan juntas unas con otras, que
parece no tener mescla alguna, y tinela, y es de plata delgadsima, la
cual no sale fuera de las junturas de las piedras.

La piedra es dursima y el edificio fijsimo, que para romperlo se pasa
mucho trabajo. Permanece en nuestro convento una pila grande desta
piedra, ochavada por de fuera, que de hueco debe tener, por cualquiera
parte que la midan, ms de vara y media, y de fondo ms de vara y
cuarta. A esta pila hinchian con cantidad de chicha, escogida de la que
el Inga bebia, para que bebiese el Sol, y lo que en ella se embebia
creia esta gente brbara que el Sol lo bebia; cubria la boca desta pila
una lmina de oro, en la cual estaba el Sol esculpido. Cuando los
espaoles entraron en esta ciudad le cupo en suerte  uno de los
conquistadores, que yo conoc, llamado Mansio Sierra, de nacion vizcano
y creo provinciano, gran jugador; jug la lmina y perdila: verificse
en l que jug el Sol.

Sustenta nuestro convento 25 religiosos, y dende arriba; vase poco 
poco edificando como los dems; est casi fuera de la ciudad; los dems,
dentro. La huerta de nuestra casa era la Huerta del Sol, y la tierra
della dicen fu trada en hombros de indios del valle de Chincha, por
muy buena; venian  su tiempo todo los indios  labrarla, vestidos de
riqusimos vestidos, y an permaneci por algunos aos,  yo vi una vez
que se juntaron los ms de los ingas y por sus cuarteles la labraron y
desmontaron con gran alegria, y sta fu la ltima vez, porque se tenia
por inconveniente y con mucha justicia se les ved.

Lo que en esta huerta se sembraba eran unas caas de maz, todas de
plata, las mazorcas de oro; stas no han parecido, ni se sabe donde
estn; ser la huerta poco menos de media cuadra; tiene un pilar donde
caen dos caos de agua, el uno un poco salobre, el otro algo mejor. No
se sabia de dnde  por dnde venia el uno, hasta que el rio, con una
avenida grande se llev dos  tres losas,  lo menos las sac de su
lugar, por debajo de las cuales venia encaada el agua  la Huerta del
Sol.

Es fama haber en nuestra casa gran mina de oro enterrado, pero no se
sabe dnde; unos dicen, y aun se tiene por lo ms cierto, que en la
capilla mayor; otros, que en la huerta; han cavado en muchos lugares,
pero hasta hoy no se ha hallado cosa alguna. Don Carlos Inga salia 
este partido: que le dejasen cavar debajo del altar mayor, y de lo que
sacase daria tanta parte, y si no hallase cosa alguna, tornaria 
reedificar lo derribado,  su costa, de la misma manera que antes
estaba. No se le admiti el partido, y as qued.

El monasterio ms rico es el de Nuestra Seora de las Mercedes, y el que
tiene mejor sitio, por ser en medio del pueblo y en una de tres plazas,
aunque los padres Teatinos se pusieron en la plaza que est delante de
la iglesia Mayor y bien junto  la Merced.

El de San Francisco tiene plaza y bien grande; sustenta ms de treinta
religiosos; ya _est_ acabado. El de San Augustin se va edificando.
Sustenta veinte religiosos.

El temple es frio y desabrido, y luego que los espaoles poblaron, no se
criaba ningun nio mero espaol; ya se crian, y en cantidad. Al verano,
que es cuando no llueve, desde mediado Abril hasta Noviembre, es ms
frio que lo restante del ao al tiempo de las aguas, aunque en este
tiempo hay bastante frio y en un dia se hallan tres temples: unas veces,
antes que venga el agua mucho calor, arde mucho el sol; en comenzando 
llover, frio; en acabando, mucho ms, porque como viene el aire de
tierra mojada y fria, por cualquier parte que venga viene ms frio, lo
cual causa mucha destemplanza en los cuerpos. En el tiempo de las aguas
es muy lodoso y sucio, y de mal olor, porque como las ms de las calles
sean angostas y el concurso de pasearlas mucho, as de indios como de
espaoles, no se puede evitar este inconveniente. Despues de la ciudad
de Los Reyes y Potos es el mejor pueblo destos reinos  la redonda; hay
seis  siete perroquias de indios que bastecen  la ciudad; el valle es
muy poblado de muchas chcaras, fuera de que la comarca es muy frtil.

Esta ciudad es cabeza de obispado, y lo era de todo el reino, y aunque
as se nombra en los contractos y escripturas que se hacen _en_ ella, va
perdiendo este ttulo, porque la ciudad de Los Reyes se lo lleva con la
asistencia del virrey, Audiencia y Santa Inquisicion, y otras calidades.

La iglesia Catedral es pauprrima en edificios, aunque en renta es la
ms aventajada de todas las Indias; hay muchos templos en pueblos de
indios, muy mejores; la causa por que no se haya edificado no la s;
algunos echan la culpa  personas ya muertas, otros  vivos; no me
quiero entremeter en esto.

Ha muchos aos, cuando no tenia tanta renta, que se comenzaron  traer
materiales, juntronse muchos, y en la plaza hay no poca cantidad de cal
y arena mezclada, ya perdida con el tiempo; as se ha quedado. En
ornamentos es rica, pero en lo que ms florecia era en la celebracion de
los divinos oficios, viviendo el chantre primero que en ella hubo,
porque todas las Horas se cantaban cada dia, y el Oficio menor de
Nuestra Seora;  media noche no se sigue el coro por la destemplanza
del frio en todo tiempo, y aunque es as que en Espaa los frios son
mayores y se sigue el coro  media noche, es de otra calidad el uno quel
otro: el de Espaa es frio y hmido; el nuestro, en todo el reino donde
lo hay, es frio y seco, muy contrario  la salud corporal.

Carece esta ciudad de lea, por lo cual no ha crecido ms; yo la he
visto repartir como carne en la carneceria; ni tiene de donde le venga,
ni carbon. De cuando en cuando le alcanzan temblores de tierra, y
recios, y  las veces son tan vehementes los truenos, que parece temblar
los cielos.

Junto  la ciudad, saliendo della caminando para el Collao, hay una
fuente de agua salada, clarsima y abundante, la cual recogida en un
estanque grande que desde el tiempo de los Ingas est hecho, se reparte
por la tierra, en contorno del estanque, la cual dentro de pocos dias se
vuelve sal blanqusima.

La tierra en que cae se dividi por chcaras (que as se llaman) por los
vecinos de indios y conventos. Tenemos all nosotros nuestra chacarilla.
Hacen los indios desta sal mil pajaritos, leones, tigres y otros
animales, y as la venden.

Un poco ms adelante entramos en el llano donde se di la batalla
nombrada de las Salinas, por ser cerca destas, entre Hernando Pizarro, 
por mejor decir, por parte del Marqus Pizarro, y don Diego de Almagro;
fu la primera que hobo entre espaoles, y don Diego de Almagro y los
suyos fueron vencidos; fu bien reida, pero tratar della no hace 
nuestro propsito. Y esto cuanto  la ciudad del Cuzco.




CAPITULO LXXXI

DE LOS ANDES DEL CUZCO Y COCA


Muchas cosas hacen  esta ciudad muy rica: los muchos indios de
repartimientos; los que tiene en contorno del pueblo; la contractacion
de los mercaderes; pero lo que ms le enriquece es la contractacion de
la coca, que comen los indios; esta coca es un arbolillo pequeo que no
se levanta del suelo cuando mucho una vara, las ramas delgadas, la hoja
casi como de zumaque, aunque es ms ancha; otra hay ms pequea, pero
desta no tractamos. Esta coca no se da sino en tierra muy clida y
lluviosa; simbrase  mano; tres  cuatro jornadas del Cuzco, hay una
tierra llamada los Andes, donde hay estas chcaras de coca, con las
cuales los vecinos y muchos otros han enriquecido, porque se sacan
destos Andes, para Potos particularmente, cada ao ms de 60.000 cestos
de coca, que cada uno debe pesar de 20  25 libras; scanlos en carneros
de la tierra y lleva un carnero cuatro y cinco, y por la mayor parte
cinco. Desde Potos vienen al Cuzco con las barras de plata  comprar
esta coca. Vale el cesto, cuando menos, tres pesos, que es imaginacin,
 tiene esta hoja en s alguna virtud de sustentar, lo cual parece
falso; pero los indios, si han de trabajar, y no traen un poco della en
la boca,  han de caminar, luego se desmayan, y como la lleven, trabajan
y caminan todo el dia, si no es cuando se sientan  comer, que
brevemente cuncluyen.

Estos Andes donde se da es tierra calidsima, muy lluviosa, llena de mil
gnero de sabandijas ponzoosas, que en las mismas chcaras se crian y
hacen no poco dao, y la picadura es irremediable, hasta agora, que de
pocos aos se ha hallado el remedio, y es el ms fcil del mundo y ms
manual. Uno de los primeros que lo supo fu yo, y lo ense un perro.
Pas as: que andando  caza de perdices un soldado gentilhombre,
arcabuz, llamado Pedro Ruiz de Ahumada,  un perro suyo picle una
vbora en el hocico; hinchsele la cabeza como una bota; vinindose ya
tarde para su casa, que era en el campo, el perro venase as tras de su
amo, pero en viendo un arroyo de agua que cerca de la casa corria, fuese
 toda furia para el agua; el amo, pensando que la rabia de la muerte lo
llevaba, parse; vile poner la cabeza en el agua; dejle el amo por
muerto, pero ya que queria cenar, entra el perro sano y bueno y
halagando  su amo. Venido al pueblo, luego me lo dijo: esto era en la
ciudad de La Plata; sabido, escreb  un religioso nuestro que residia
en una doctrina en un pueblo de indios cinco leguas de la ciudad, donde
se crian cantidad dellas, que hiciese la experiencia en dos perros;
hzola, y  uno ech en un estanque de agua, al otro dejle fuera; el
que fu lanzado en el agua, al cabo de media hora que en ella estuvo
salt el pretil, sacudise y comenz  retozar con otros perros; el que
no fu lanzado, dentro de pocas horas muri. De suerte que en picando la
vbora habemos de buscar el agua: si es corriente es mejor, si es
embalsada no es inconveniente, y poner el pie  la mano en el agua, de
suerte que sobrepuje un jeme el agua  la picadura, y dejarlo estar all
espacio de una hora, y no es necesario ms cura.

Los indios han enseado otra manera de curar, y es sta: toman la vbora
que pic, y aunque sea otra no creo es inconveniente; crtanle tres 
cuatro dedos de la cola y chanla  mal; luego de all junto cortan
cantidad de tres dedos en ancho, quitan la piel, y tres veces en tres
dias continuos dan de comer aquella carne al herido; acustanlo y
abrganlo; suda, guarda dieta, y no es necesario ms cura; desta suerte
curaron en una chcara dos leguas de la ciudad de La Plata  una ama
suya unos indios del Rio de Plata que con ella vinieron, y su marido 
yo propio se lo pregunt y me dijo que desta suerte la curaron no haria
dos meses.

Matar la vbora que pic (principalmente si es de las que llamamos y son
de cascabel, porque cuantos aos tienen tantos cascabeles les nacen en
las colas, y cuando van deslizndose por el suelo van haciendo ruido
como si llevasen cascabeles), no es dificultoso, porque son torpes en
andar, en picar velocsimas; no la han pisado cuando vuelve  picar,
cuyos colmillos son ms agudos que alesnas; helas visto grandes y
gruesas como un grueso brazo.

En el Brasil hay cantidad destas sabandijas, y como ya se comunican
aquellos dos reinos, es fcil saber lo que en ellos sucede; sucedi pues
as: que una vbora pic  un portugus en un pie y le pas unas botas
de baqueta que llevaba calzadas; muri de la ponzoa de la vbora;
hzose almoneda de sus bienes; las botas comprlas otro portugus, y
calzndoselas muri; torna otro  comprarlas y clzaselas; muri
tambien; viendo esto los mdicos advierten que la causa de la muerte de
los dos fueron las botas rotas con la picadura  diente de la vbora;
quemronlas y no las compr ms portugus alguno, y as ces la muerte
dellos; la fe desto y crdito dse  los que lo refirieron; no lo vi,
olo por cierto. Estos Andes del Cuzco son frtiles destas vboras, y de
culebras que llaman bobas; stas son muy grandes y muy gruesas; no hacen
dao, sino es cuando, como dicen, andan en celos. Porque en aquellos
Andes sucedi lo que dir: tres soldados volvanse  sus casas de las
chcaras de la Coca,  pie; no es tierra para caballos. El uno quedse
un poco atrs  cierta necesidad corporal; acabada sigui su camino
solo, pues los compaeros iban un poco adelante; prosiguindolo, ve
atravesar una culebra destas que tienen de largo ms de 16 pies y
gruesas ms que la pantorrilla de un hombre, silbando, y otra culebra en
pos della, de la misma calidad; la postrera, viendo  nuestro soldado,
cele todo el cuerpo, y la boca encaminaba  la garganta; el pobre que
se vi ceido y la boca de la culebra cerca de su garganta, con ambas
manos afierra de la garganta de la culebra con cuanta fuerza pudo, no
dejndola llegar  su garganta; la culebra, sintindose apretada de las
manos del soldado, apretbale con lo restante de su cuerpo
fortsimamente, de suerte que le hizo reventar sangre por la boca, ojos,
narices y orejas; el pobre, vindose de aquella suerte, gemia; no poda
gritar, sino bramar.

Los compaeros, parecindoles tardaba, pararon un poco, oyendo los
bramidos; vuelven corriendo en busca de su compaero, hallronle de la
suerte que le habemos pintado. Uno sac una daga que traa en la cinta y
metindola entre el sayo y la culebra la cort; luego afloj la culebra
hechas dos partes, y acabronla de matar. El soldado qued como muerto;
llevronle y albergronle; volvisele la color del rostro y cuerpo
amarilla como cera; vnose al Cuzco, y dentro de tres meses muri. O
esto  hombres que le conocieron.

Era este soldado vizcano; otro por ventura no tuviera tanto nimo 
echar mano  la culebra de la garganta con ambas manos.

En estos Andes no hay indios naturales; llevan, para el beneficio de la
coca, del distrito del Cuzco, indios bien contra su voluntad, porque es
llevarlos  la casa de la muerte, como dijimos tractando del valle de
Andaguaylas y su menoscabo.

Religiosos nuestros lo han contradicho y predicado contra ello, viendo
la diminucion de los naturales que all entran; pero como es inters de
diezmos y de otros particulares, creo hallan aun entre otros religiosos
valedores. Vase disminuyendo esta contractacion, porque los indios ya
ms quieren pan y vino que coca.

La tierra es muy contraria  la salud de los pobres indios y aun  la
de los espaoles, sino que  nosotros no nos da la enfermedad de las
narices como  los indios; es tierra llena de montaa calurossima, como
habemos dicho, y abundantsima de lluvias. Pero el inters la hace
habitable por ms indios que en ella perezcan, lo cual debian considerar
y aun remediar los que nos gobiernan.




CAPITULO LXXXII

PROSGUESE EL CAMINO DEL CUZCO  VILCANOTA


Volviendo, pues, al camino Real, y pasando del llano do fu la batalla
de las Salinas, va corriendo el valle del Cuzco, ensanchndose un poco
ms; si le queremos prolongar hasta la rinconada llamada Mohina, tern
de largo poco menos de cinco leguas, por medio del cual, el rio los
Ingas llevaban acanalado, de suerte que no declinaba  una parte ni 
otra; agora, por el descuido de los nuestros, con mediana avenida aniega
la mayor parte del valle  mano derecha y siniestra, como lo he visto y
pasado con no poco riesgo, compelido por la obediencia, con la cual en
medio del ivierno caminaba. Fenecido este valle, diez leguas ms
adelante llegamos al pueblo  valle de Quiquejana; la mitad del pueblo
fundado de la una parte del rio, la otra mitad de la otra; es rio grande
y pocas veces se vadea, de gruesa agua; psase por puente de criznejas,
sin riesgo alguno. Luego proseguimos nuestro camino para el Collao el
rio arriba, pasando por muchos pueblos de indios que  la mano
izquierda dl hay poblados;  la derecha uno solo,  cuando mucho dos,
hasta llegar  su nacimiento, que es una laguna llamada Vilcanota, que
se hace de nieves que corren de un cerro alto  nevado, antes de la cual
hay unos baos de agua caliente, que de lejos no parece sino que hay
all cantidad de fuegos; tanto es el vapor como humo que de los
manantiales sale, y tan caliente el agua, que no se puede poner la mano
en ella; hierve  borbotones, y en muchas partes; confieso que la
primera vez que vi tanto humo imagin habia all muchos indios y fuego;
es lugar muy frio. Esta agua, si es de piedra azufre, es singularsimo
remedio para el mal de ijada  piedra; bebindola callente cuanto se
pudiere sufrir, deshace la piedra de los riones y lmpialos: es
experiencia hecha, y si se trae y se vuelve fria hase de callentar y
beberla caliente como est dicho, y tiene el mismo efecto: ya se puede
decir que de historiador me he vuelto mdico; no es inconveniente
tractar en historia,  descripcin de tierras, las cosas provechosas que
en ella se hallan para la salud de los hombres.

Volviendo  nuestra laguna Vilcanota, que tern en torno,  ser tan
grande como seis cuadras, es digno de encomendar  la memoria lo que en
ella hay.

Este asiento es muy alto y muy frio; la laguna y camino Real entre dos
cordilleras nevadas. Vierte  dos partes; el un desaguadero  la mar del
Norte, que es el principio deste rio grande de Quiquejana, el cual
juntndose con el de Apurimac, Amancay, Vilcas, Jauja y otros, hace el
famoso rio del Maraon, que dijimos desembocar en la mar del Norte con
ochenta leguas de boca. La otra vertiente  desaguadero hace el rio que
llamamos de Chungara y Ayaviri, que entra en la laguna de Chucuito, y
sta desagua por una parte, como diremos,  la mar del Sur.

Un poco ms adelante, como media legua, vemos una pared de piedra de
mampuesto que corre desde la nieve del un cerro al otro atravesando el
camino Real. Esta pared dicen los viejos se hizo por rden y concierto
de paz entre los Ingas y los indios del Callao, los cuales trayendo
guerras muy reidas entre s, vinieron en este medio: que se hiciese
esta pared en el lugar dicho, de un estado de un hombre, no muy ancha,
la cual sirviese como de muralla para que ni los Ingas pasasen 
conquistar el Collao ni los Collas al Cuzco; rompieron por su mal los
Collas las paces y quisieron conquistar  los Ingas, mas los Ingas
revolviendo sobre ellos los conquistaron y no pararon hasta Chile. Esta
pared se ve el dia de hoy descender desde la nieve del un cerro, y
atravesando el valle y camino Real sube hasta la nieve del otro.




CAPITULO LXXXIII

PROSIGUE EL CAMINO AL COLLAO


Puestos en este paraje[30] de Vilcanota luego comenzamos  bajar (aunque
la bajada no es agra, que casi no se siente) hasta el tambo de Chungara,
donde en todo el valle se apacienta copia de ganado vacuno, y  la mano
derecha no poco ovejuno y ganado de la tierra. Este tambo es muy frio, y
desde aqu  la provincia de los Charcas ya no se da maz, sino papas y
quinua, y ha de ser muy buen ao, porque si los yelos se anticipan las
papas corren riesgo; la quinoa mejor lo sufre. De aqu vamos al primer
pueblo del Collao, llamado Ayavire, asaz ventoso y frio, pueblo grande y
rico de ganado de la tierra, como lo son los dems desta provincia de
Ayaviri. Siete leguas adelante llegamos al pueblo llamado Pucar,
tambien pueblo grande, famoso porque aqu se desbarat el tirano
Francisco Hernandes Giron; cegle Nuestro Seor, como andaba en
deservicio suyo y de su Rey, porque si se tuviera diez dias ms, que no
saliera del sitio y fuerte donde estaba, siendo seor de las comidas y
teniendo agua y lea, no se les poda quitar, y el sitio suyo
inexpugnable, y servicio de los indios, que le obedecian por ser de su
encomienda; era imposible el real del Rey sustentarse, habiase de
deshacer por falta de mantenimientos. Sali una noche  dar en el campo
de Su Majestad, pero avisado por un soldado que aquella noche se vino al
servicio de su Rey, levantse el campo de donde estaba, dejando las
tiendas armadas, y psose en escuadron en una hoya donde el tirano no le
pudo ver; lleg  las tiendas, desbaratse en ellas, y vindose
desbaratado, recogise con hasta 160 soldados descontentos, y  pie y
por tierra fragosa y frigidsima tom la vuelta de Quito; pero llegando
al valle de Jauja,  poco ms adelante, salieron  l dos capitanes de
la ciudad de Gunuco y lo prendieron, y  los pocos que con l iban,
como dejamos dicho tractando del valle de Jauja; los dems ya se le
habian quedado cansados y sin armas; trujronle  la ciudad de Los
Reyes, donde como  tirano y traidor  la Corona Real, le cortaron la
cabeza y la pusieron en el rollo en medio de la plaza en una jaula de
hierro  vista de todo el pueblo, con su letrero que decia: esta es la
cabeza del tirano Francisco Hernandez.

[30] En el ms., _pareje_.




CAPITULO LXXXIV

DE LA LAGUNA DE CHUCUITO


Pasando adelante por el camino Real,  pocas jornadas de aqu, no son
ocho, damos en la laguna de Chucuito. Es la ms famosa del mundo y
mayor, muy poblada por una parte  por otra. Tiene en torno, y si
hablamos como marineros, de boj, ochenta leguas y cuarenta de travesia;
casi  la playa della son las poblaciones; los vientos causan en ella
tormentas como en la mar, y aun ms speras, por no tener puerto
fondable. Lo que sirve de puerto son totorales, que son una juncia
gruesa como el dedo pulgar, y ms; aunque all dentro (digamos en alta
mar) se hunda con vientos y tempestades, en llegando  la totora la ola,
cesa toda la tormenta; el agua es muy gruesa, nadie la bebe, con no ser
tan salada como la de la mar; es abundante de peces por la una y otra
costa. Algunas veces se mete la tierra adentro, pero porque el camino
Real del Inga iba muy derecho no lo torcia, antes por medio de la
ensenada, ms  menos conforme  la derecera del camino, se proseguia,
hechas  mano unas calzadas derechas como una vira, y  trecho sus ojos
llanos, por los cuales corria el agua. Hay calzada de dos leguas y ms,
 lo menos, por el otro camino, llamado de Omasuyo; tambien las hay
menores, conforme  como es la ensenada; pero ya muchas dellas por esta
parte se han perdido por descuido de nuestras justicias, y se rodean en
partes de ms de dos leguas, en otras menos, y ver aquellas calzadas y
caminos derechos perdidos, es compasion.

El remedio al principio era fcil, agora es irremediable. Casi  la
orilla,  costa, y un poco ms adentro,  legua y ms, tiene sus islas
pequeas en donde vivian indios pescadores llamados en ambas provincias
Uros.

Estos no comian jams maz, lo cual de fuera parte se traa, ni otra
cosa sino pescado, y la raz desta totora, que es muy blanca, fria y
desabrida; gente barbarsima, con lengua diferente de los dems de la
tierra firme y la del Inga; muy raros la entendian, ni sabian, por lo
cual dificultosamente recibian la fe; decian eran como puercos, pues
comian totora como ellos; ya son un poco ms polticos, despues que los
redujeron  pueblos sacndolos de las isletas de la laguna; van  Potos
 trabajar  sus tiempos, y hacen sus mitas en los tambos, que es decir
sirven en ellos y dan recado, que es regularmente por noviembre, pero
malo, porque son faltos de carneros para las cargas  para lo dems
necesario, aunque se les paga conforme al arancel. Dir lo que me
sucedi con uno destos: yo bajaba de la ciudad de La Plata por rden de
mi perlado  la de Los Reyes por este mismo mes, y venia  la ciudad de
Arequipa; llegu  un tambo donde servian estos Uros, y habindome de
partir ped uno  dos carneros de carga; dironseme, y un indio que los
llevase y volviese; llegando al otro tambo, pagando su trabajo y de los
carneros al Uro, djome: Padre, cmprame un real de pan; yo le respond:
ve t  comprarlo; respondi: no me lo dar el indio tambero, porque me
conoce, soy Uro; repliqule: Pues t, Uro, ya sabes comer pan?
respondi: si padre, despues que servimos en los tambos. Hales
aprovechado la reduccion para que coman pan y beban vino, y para la
doctrina ha sido lo principal. Pero verlos antes que amanesca en sus
balsas de totora, casi desnudos y navegar y pescar y meterse tres y
cuatro leguas y ms, por una parte es para dar gracias  Dios, por otra
se les tiene mucha lstima, porque caminamos por tierra muy arropados,
no nos podemos valer de frio y stos, desnudos en el agua no lo sienten,
 si lo sienten lo sufren no con tanta pesadumbre como nosotros. Lo que
no vi en la mar del Norte, ni en esta del Sur, vi en esta laguna: fu
una manga de agua, la cual vista me admir mucho: no habia visto otra;
en la compaia caminbamos cuatro  cinco de conformidad; venia un
piloto que huyendo de la mar quiso ver  Potos, pero volvindose  su
inclinacion natural, no le habia parecido bien la tierra, y volvise;
preguntle qu era aquello; entonces me dijo: aquella se llama manga de
agua, y si cae en navio sin puente, sin remedio le anega, y de noche son
muy peligrosas, porque no las vemos; de dia huimos della como de la
muerte; cae de lo alto de las nubes hasta el agua; al viso parecia tan
gruesa como un mastil muy grueso de una carraca, y como va descargndose
va adelgazando,  la cual, delgada, el viento la pone como un arco hasta
que totalmente la nube se queda sin agua; todo esto vi entonces. He
dicho esto para probar las tormentas que aqu se padecen; por lo cual, y
porque no hay puertos, no se puede navegar con bergantines; uno se hizo
 se comenz  navegar en l, pero con una tormenta se perdi y nunca
ms se ha hecho otro, ni intentado hacerle. Los indios en sus balsas
tambien usan y se aprovechan de velas conforme  como la balsa la
sufre.




CAPITULO LXXXV

DE LOS PUEBLOS QUE HAY EN ESTA PROVINCIA DE CHUCUITO


Tom la denominacion esta[31] laguna acerca de los espaoles, llamndola
la laguna de Chucuito, por razon de una provincia as llamada Chucuito,
la ms rica del Collao, cuya cabeza es un pueblo as llamado, fundado
casi  la playa desta laguna por la una parte, y por la otra sobre un
cerro no agrio de subir. Aqu reside,  lo menos tiene su casa, el
curaca principal y la justicia, con ttulo de gobernador. Los pueblos
subjectos son:  dos leguas, Acora;  tres, Hilavi;  Juli, cuatro;
otras tantas  Pomata, y cinco  Cepita, que todas son 18 leguas. Son
grandes y ricos de ganados de la tierra, y de los nuestros no hay falta.
Nuestra sagrada religion la tuvo  su cargo desde el principio que se
redujeron  la Corona Real de Castilla, para la doctrinar, en cuya
doctrina se ocup muchos aos augmentando siempre el nmero de los
religiosos, conforme  como nos augmentbamos.

Hobo en ella, ocupados en este oficio evanglico, muchos y muy buenos, y
entre ellos el padre fray Melchior de los Reyes, de quien en breve
dejamos hecha mencion; el padre fray Augustin de Formicedo, que hoy muy
viejo vive; el padre fray Domingo de Narvaez[32], cuyo cuerpo dijimos,
enterrado en el Convento de nuestro padre Santo Domingo de los Reyes, en
el captulo pasados siete aos se hall entero y los hbitos sin lision;
el padre fray Miguel Cerezuela, y el padre fray Domingo de la Cruz, 
quien un demonio perseguia de dia y de noche, con otros muchos grandes
religiosos y grandes lenguas de la que llamamos Aimar, que es diferente
de la general de los Ingas, ms abundante y ms galana; con cuyos
trabajos, artes, vocabularios, cartapacios y sermones otros el dia de
hoy triunfan, como si ellos lo hobieran trabajado; quitla  la Orden
don Francisco de Toledo, residiendo en ella treinta religiosos; si con
justicia  con pasion, ya ha dado cuenta  nuestro Seor dello; dila
primeramente  clrigos; despues el pueblo mayor, qu' es Juli, di  los
padres de la Compaia. Pero cunta diferencia haya (no tracto de los
padres de la Compaia, que hacen su oficio religiosamente) del un tiempo
al otro, del concierto y ornato de los templos y servicio del altar, los
ciegos que pasan por el camino lo ven. Hallbanse en estos pueblos
20.000 indios tributarios; agora no s si hay tantos, porque se han
huido muchos (fama es ms de 6.000)  una provincia de infieles y de
guerra de los Chunchos, dejando sus mujeres, hijos, casas y haciendas.
Por qu causa no es de mio decirla en este lugar; en otro, si me viese
sin ningun temor de mal subceso humano, creo lo diria.

En el pueblo de Juli, digo en su trmino, no lejos, descubri un indio
una veta de plata rica; quirensela quitar diciendo que el indio no
puede tener mina de plata; el procurador del indio apel para la Real
Audiencia de la ciudad de La Plata (yo estaba  la sazon en ella);
qutansela; perdise la veta hasta hoy; no s en qu se pueda fundar que
yo, en mi tierra, como el extrao, no pueda tener mina, principalmente
descubrindola yo.

[31] Tachado: _provincia_.

[32] Tachado: el padre fray Miguel Cerezuela.




CAPITULO LXXXVI

DEL PUEBLO [DE] COPACAVANA


Desde Pomata, tomando el camino sobre mano izquierda, dejando el Real 
la mano derecha, ocho leguas dista el pueblo Copacavana,  donde se
redujeron muchos indios que de diversas provincias deste Per vivian en
una isla de la laguna, dos leguas deste asiento y tierra firme, una por
mar, otra por tierra; llmase esta isla Tiquicaca, donde era el ms
famoso adoratorio que el demonio en todos estos reinos tenia, y para su
servicio mandaba que de las ms provincias dl que sealaba le sirviesen
all indios; solos unos exceptaba, llamados Puquinas, que viven la mayor
parte en el camino de Omasuyo, que es de la otra parte de la laguna, por
ser gente como de suyo es muy sucia, ms que otra destos reinos, como si
el demonio fuera muy limpio; antes que estos indios se redujesen y se
deshiciese aquel famoso y falso adoratorio, todavia el demonio por los
pecados destos, aunque ocultamente, era reverenciado y obedecido, para
comprobacion de lo cual dir lo que un religioso nuestro me refiri le
habia pasado no ha 25 aos, viviendo en un pueblo y doctrinndolo,
llamado Tarama, distrito de la ciudad de Gunuco, siete leguas del
primer pueblo del valle de Jauja, llamado Butun Jauja, que es decir el
gran pueblo de Jauja.

Sucedile, pues, que estando en esta doctrina lleg  l un fiscal
della, indio, y djole: Padre, aqu est un Cacha, que es un mensajero,
de Tiquicaca; el religioso, aunque no habia vivido por all arriba,
tenia noticia deste adoratorio, y luego advirti  lo que podria ser;
dijo al fiscal: tremelo aqu. Trjoselo. Era un indio bien dispuesto;
lleg  guisa de caminante, la manta ceida; preguntle: De dnde eres,
hijo? Responde: de la isla Tiquicaca. Replicle: Dnde vas? Respondi:
A Quito. (Hay desde Tiquicaca  Quito ms de quinientas leguas.) Quin
te envia? Responde: El Apo, que es el seor de Tiquicaca. Bien entendi
el religioso que el que le inviaba era el demonio. As Tiquicaca te
envia? pues yo os doy mi palabra que no habis de ir all y que os tengo
de castigar por el mensaje. Del demonio sois mensajero. Respondile el
indio: Padre, yo tengo de ir. El padre: No iris; yo os azotar y
tresquilar primero y echar en la crcel. Responde el indio: Padre, los
azotes y tresquilarme, no lo quitar Tiquicaca; mas dejar de ir no lo
impidirs. Viendo esto el religioso, qu habia de hacer? Mndale azotar
y tresquilar,  la justicia, por mensajero del demonio, y que lo echen
en la crcel, en el cepo, y toma la llave de la crcel y cepo;  la
maana va  ver su indio all _en_ la crcel; l va  buscar el indio;
el cepo halllo cerrado, pero el indio nunca ms le vi. Este fu indio
 demonio, que no pareci ms?

El religioso que esto me dijo, y  otros muchos, en la ciudad de Los
Reyes, se llama fray Juan de Torrealba, que agora vive en Espaa, hombre
de mucha verdad, y no tenia para qu fingirlo.

Para deshacer este adoratorio, que llamamos guacas, fu acertadsimo
sacar los indios de aquella isla y poblarlos en la tierra firme,  la
lengua casi del agua, en un cerro no alto, llamado as Copacavana. Este
pueblo tenia  su cargo un clrigo gran lengua de la Aymar y de la
Quichua; as se llama la de los Ingas, llamado el bachiller Montoro; la
iglesia es buena; hicironla religiosos nuestros, porque este pueblo y
otro que dista deste una breve legua, llamado Yunguyo, se encorporaron,
cuanto  la doctrina, con la provincia de Chucuito. El buen clrigo
mand hacer  un indio una imgen de bulto, que coloc en la iglesia, al
lado de la Epstola, en un altar, por s; intitulla de la Purificacion;
yo la he visto tres  cuatro veces; tiene de largo, sin la peana, una
vara y cuatro dedos; sali hermosa de rostro, con su Nio Jess entre
los brazos, y aunque es as (como luego diremos) que los indios tienen
poca fe  ninguna, algunos hay en quien Nuestro Seor la ha infundido.
Estos son pocos.

En aquel pueblo habia un indio casado que  su mujer daba mala vida y
aborrecia grandemente; ella era buena cristiana y devota de aquella
imgen de Nuestra Seora; el marido, persuadido del demonio, sacla al
campo para ahorcarla; echle la soga  la garganta y qusola ahorcar; la
india, muy de veras se encomend  Nuestra Seora, y tenindola ya su
marido para lanzarla de un rbol abajo, aparecisele Nuestra Seora en
figura de aquella imgen; el indio deja la mujer  pone pies en
polvorosa, mirando para atrs, lleno de temor; la india qued libre
hallndose en el suelo, la cual tambien vi  Nuestra Seora en su
favor; vnose  la iglesia, hincse de rodillas delante del altar de
Nuestra Seora, dndola gracias; da noticia deste milagro al clrigo,
hcese la averiguacion, traen al marido, confiesa la verdad, que todavia
estaba temerossimo; llmase al corregidor de aquel partido, que  la
sazon era don Jernimo Maraon, convocronse los clrigos comarcanos,
hzose una solemne procesion con los indios del pueblo y otros que
acudieron y algunos espaoles que por all se hallaron; luego se
comenzaron  multiplicar milagros, que pintaron en las paredes de la
iglesia; hzose libro dellos, pero algun luterano oculto que por all
pas lo hurt, mas no pudo hurtar la memoria dellos, que como eran
frescos no se habian olvidado y tornronse  escribir.

Los milagros han sido muchos y notables, de los cuales escrebir dos
aqu, que o al mismo bachiller Montoro: el uno fu que habiendo falta
de aguas para las comidas, los indios determinaron hacer una procesion 
instancia deste sacerdote, sacando la imgen de Nuestra Seora, y para
esto la parcialidad que llaman _Haan saya_[33], que es la ms
principal, tractlo con la menos principal, llamada _Urin saya_[34],
sta no quiso venir en ellos; los Haan sayas hacen su procesion; fu
Nuestro Seor servido, para confundir  estos indios de poca fe, que,
con tener las chcaras juntos, parten linderos, lloviese en la de los
Haan sayas y no en las de los Urin sayas. El otro fu: dos indios,
marido y mujer, trujeron de ms de cuarenta leguas un hijo solo que
tenian contrecho,  Nuestra Seora que se lo crase; en abriendo la
puerta de la iglesia por la maana, tomaban su hijo, que ya sabia
hablar, tenia de siete  ocho aos, y ponian delante del altar de
Nuestra Seora; desta suerte le ponian por espacio de diez  doce dias;
sucedi que el nio un dia comenz  hablar con la imgen de Nuestra
Seora y decirla: Seora, ya ha muchos dias que mis padres me ponen aqu
delante Vos, para que me saneis, y no me sanais; la comida ya se les ha
acabado, y estn lejos de nuestra tierra; sname ya, Seora, y si no,
volvermonos  nuestra tierra; dicho esto se levant el nio sano y
salvo, como si no hobiera padecido lesion alguna, y sali  buscar  sus
padres que fuera de la iglesia en el patio  cementerio della estaban.

Volvironse con su hijo  sus tierras. Las palabras del nio, los dems
que all se hallaron las refirieron. A la fama desta imgen y milagros
concurrian en romerias desde el Cuzco, que son ms de cien leguas, y
desde Potos, que hay otras tantas, muchas personas, y las que no,
enviaban sus limosnas aventajadas; de suerte que si se hobiera tenido un
poco ms de cuidado fuera riqusima la capilla. Arden delante del altar
tres lmparas muy grandes y muy bien labradas, que personas particulares
han enviado para el culto de Nuestra Seora; coronas tiene muchas;
anillos con piedras riqusimas; quitse la doctrina al clrigo poco
antes que muriese, y dise por rden de Su Majestad  buena diligencia
que se dieron,  los padres de San Augustin, donde tienen un priorato.
Ya los milagros no son tan frecuentes, por nuestros pecados, y aun no
han cesado _los que_ con las medidas de la imgen se han hecho: el
contador Garnica, quebrado, cindose la medida san. Los hechos no es
de mio escrebirlos, porque piden un libro entero. Los Padres Augustinos
ternn cuidado dello.

Fu Nuestro Seor servido, para confusion del demonio y para alumbrar 
estos miserables, que cerca de aquel lugar donde con tanta reverencia el
demonio era adorado, all se hiciesen muchos milagros por Nuestra Seora
 gloria de Su Majestad y de su Madre sacrosanta.

No creo hay cibdad, en lo que he visto de la de Los Reyes y Potos,
donde no haya capilla de Nuestra Seora de Copacavana, y en pueblos de
indios hay no pocas desta advocacion, y en algunos se dice se han hecho
milagros, como es en Pucarani, ocho leguas de la ciudad de la Paz; el
indio que hizo esta imgen, aunque ha hecho otras, ninguna ha sacado
como ella; ha sido llamado  muchas partes y las ha hecho[35], y estando
en la ciudad de La Plata le llam el presidente de la Audiencia para
conocerle, el licenciado Cepeda, y dile silla, diciendo: Quien hace
imgen de Nuestra Seora que obra milagros, merece se le d silla
delante de un Presidente.

[33] Al margen: barrio de arriba.

[34] Al margen: barrio de abajo.

[35] En el ms., _yo las he hecho_.




CAPITULO LXXXVII

DEL PUEBLO [DE] CEPITA Y [DE]S[A]GUADERO


De Copacavana volvemos al camino Real, sobre mano derecha, en demanda
del ltimo pueblo de la laguna de Chucuito, ocho leguas tiradas.

Es pueblo frio y destemplado como los dems, y ninguno tanto como ste
en toda esta provincia, del cual dista el Desaguadero desta laguna dos
leguas y media. El Desaguadero es tan ancho como un tiro de piedra; el
agua tiene muy poca corriente, parece como embalsada. Comunmente se
trata en este reino que no se le halla fondo, y que el agua por abajo
corre con tanta velocidad que, por mucho que pese una piedra, si con
ella la quieren sondar, se la lleva el agua.

La primera vez que pas por este Desaguadero llevaba intencion de
sondarlo y averiguar esta verdad; llegando con ms de cincuenta brazas
de sogas que saqu de Cepita, me puse en medio de la puente con una
piedra como medio adobe; echla al agua y luego se fu la piedra derecha
al fondo como si no hobiera corriente alguna; sompesla y sacndola
hall cuatro brazas y media de agua, de suerte que lo que se dice es
fbula; tambien decian que cayendo alguna cosa en el agua era imposible
salir; tambien lanc un perro y fcilmente sali nadando; y que por
abajo no haya corriente es fcil de persuadir, aunque no lo hobiera
experimentado con la sonda, porque como toda aquel agua sea un solo
cuerpo, si por abajo fuera tan raudo y corriente, por el medio y por
arriba habia de correr de la misma suerte.

Tiene este Desaguadero una puente, la mejor, ms fcil y segura del
mundo; es llana y de totora asentada sobre tres  cuatro maromas de
icho, muy estiradas; hacen los indios unas balsas fuertemente atadas
desta totora,  manera de media luna cuando se muestra despues de la
conjuncion; el convexo, que es el lomo, asientan sobre las maromas muy
bien atado, y luego junto  esta otra, y as las multiplican desde el
principio al fin y las unas con las otra las atan. El vacio que hay
entre una y otra, porque estas balsas son redondas, hnchenlo con enea 
totora suelta, que es lo mismo, de suerte que la puncta queda llana y
rema de ancho tres varas largas; es segursima y pudese pasar 
caballo, aunque yo muchas veces que la he pasado me apeo, llevando la
cabalgadura de diestro. Hay aqu indios con pescado, los cuales tienen
cuidado  su tiempo de renovarla, y son tan diestros en ello, y en
saber, por la experiencia que tienen, cundo conviene hacerlo, que no
pierden puncto, porque ya saben cundo han de renovar las maromas y las
balsas.

Deste Desaguadero se hace otra laguna que llaman de Paria,  de
Challacollo por otro nombre, no tan grande, ni con mucho, como sta;
desagua contra la mar del Sur, sumindose sin que responda  alguna
parte; por ventura por las entraas de la tierra va  dar  la mar.




CAPITULO LXXXVIII

DEL PUEBLO TIAGUANACO


Seis  siete leguas delante del Desaguadero llegamos al pueblo _de_
Tiaguanaco, donde hay, apartado un poco del camino Real, sobre mano
derecha, unos edificios antiguos de piedra recia de labrar, que parecen
labradas con escuadra, y entre ellas piedras grandsimas; casi no pasa
por aquel pueblo hombre curioso que no las vaya  ver.

La primera vez que por all pas con otros dos compaeros las fuimos 
ver, donde vimos unas figuras de hombres de sola una piedra, tan grandes
como gigantes, y junto  ellas de muchachos, la cintura ceida con un
talabarte labrado en la misma piedra, sin tiros, como usan los que traen
tahelies. Paredes no habia altas, ni casa cubierta; ocuparia este
edificio ms que cuatro cuadras en torno. No saben los indios quien lo
edific, ni de dnde se trujeron aquellas piedras, porque en muchas
leguas  la redonda no se halla tal cantera. Es fama haber all gran
suma de tesoro enterrado; hase buscado con diligencia, mas como andan 
ciegas los buscadores, no han dado con ello, slo dan con la plata que
sacan de la bolsa para el gasto.

Agora se aprovechan de aquellas piedras para el edificio de la iglesia
deste pueblo. De aqu  Calamarca, otro pueblo de indios, hay dos
jornadas largas, donde se junta el otro camino de Omasuyo, que corre por
la otra parte de la laguna; por lo cual es necesario volver  tractar
dl.




CAPITULO LXXXIX

DEL CAMINO DE OMASUYO


Desde el pueblo de Ayaviri, que dijimos ser el primero del Collao,
tomando sobre mano izquierda, comienza el camino y se sigue la provincia
llamada Omasuyo, que corre por la otra parte de la laguna de Chucuito;
esta provincia es muy poblada, y por la mayor parte son Poquinas; son
recios de ganados de la tierra, y participan de ms maz  trigo que los
de la otra parte, por tener sobre mano izquierda la provincia de
Larecaja, abundante de lo uno y de lo otro.

Esta provincia es montuosa, llena de sabandijas ponzoosas, de tigres y
osos y leoncillos; de aqu se proveen de madera para las iglesias, as
los de la una parte de la laguna como los de la otra, y de otra ms
menuda para sus casas. Por esta parte la laguna (digamos) se mete ms la
tierra adentro con esteros, por medio de los cuales llevaba su camino el
Inga, derecho, como habemos dicho; agora, por descuido de los
corregidores, que con tiempo no lo han querido remediar, est perdido
en muchas partes, y rodeamos por algunas ensenadas ms de dos leguas, y
en otras menos, conforme es la calzada perdida. Tiene tambien esta
provincia,  la propia mano izquierda, primero,  un poco ms abajo que
 Larecaja, la provincia de Caravaya,  por mejor decir las montaas,
porque no son pobladas, clida, lluviosa y montuosa, donde antiguamente
se sacaba oro en abundancia, subido de la ley; agora tambien se saca,
pero mucho menos; la razon es porque siendo tan clida para los indios
que lo han de sacar, que los llevan desta provincia de Omasuyo, es muy
enferma, y justsimamente se prohibe vayan los indios  ella contra su
voluntad, ni con ella,  sacar oro; con todo eso, hay espaoles y
corregidor, y no pienso va mal aprovechado el que lo es. Junto  esta
laguna hay un pueblo llamado Arapa, de donde dos leguas,  poco ms,
segun me dijo un sacerdote clrigo que en l residia, que tiene otro
desaguadero esta laguna, no de tanta agua como el que habemos dicho, de
suerte que desagua  una y otra mar.

En toda esta provincia no he visto, dos veces que por ella he caminado,
cosa digna de memoria, si no es el pueblo de Guarina, dos leguas
adelante del cual fu la batalla desgraciada entre el general Diego
Centeno, que defendia la parte del Rey, y el tirano Gonzalo Pizarro,
ste con cuatrocientos hombres y Centeno con 1.200; aqu fu
desbaratado, y la flor de los vecinos y capitanes muertos y presos, y
enterrados ms de cuatrocientos hombres en un hoyo donde agora est una
ermita harto mal parada, sin que los hijos de los que all tienen sus
padres la reparen ni aun hayan gastado un real, y son algunos destos
vivos y muy ricos; mas de sus padres creo se acuerdan poco.




CAPITULO XC

DE LA CIUDAD DE LA PAZ


De aqu de Guarina  la ciudad de La Paz son dos jornadas, la cual se
llam as por ser poblada en medio de Potos y el Cuzco, donde habia,
los aos pasados,  de donde se temian algunos alborotos, y porque de
aqu se habia de salir  apaciguarlos se llama la ciudad de La Paz, en
la cual, por la mayor parte, hay poca entre los vecinos della. Poblse
en valle hondo por _ser_ lugar ms abrigado, junto  un rio pequeo de
buena agua; no lleva peces por la frialdad del temple, pero proveese y
bastantemente de la laguna, que la tiene  ocho leguas, poco ms; aqu
no se da sino muy poco maz en unas quebradillas junto al pueblo, donde
hay un poblezuelo pequeo de indios para su servicio. El rio abajo, 
seis leguas y ms, se dan vias y fructas de las nuestras muy buenas, y
 diez, y dende arriba, hay valles callentes, principalmente uno llamado
Caracato, en el cual se han plantado vias y se coge mucho y buen vino,
y alguno tinto,  quien no hace ventaja el de Espaa.

En este valle tienen los ms de los vecinos sus heredades. El trigo 
maz les traen de la provincia de Larecaja, y de otro valle ms abajo
dicho Cochapampa; los vecinos de aqu,  lo menos los viejos, eran muy
ricos asi de plata como de ganados nuestros, particularmente ovejuno,
por los muchos y buenos pastos que hay en la comarca y cerca del pueblo;
 cuya causa en el mismo pueblo conoc un obraje de paos, donde se
hacian blancos y pardos, mejores que los que nos traen de Castilla,
frezadas y otras cosas. Sustenta cuatro monasterios: San Francisco; San
Augustin, la Merced y Teatinos, que en breve se han hacendado y muy
bien; tienen su sitio en una cuadra de la plaza, y en l tiendas no
pocas para mercaderes y pulperos. Es pueblo de mucha contractacion,  lo
menos solalo ser, y donde se remediaban soldados pobres hasta que se
proveyeron corregidores de naturales.




CAPITULO XCI

DEL PUEBLO CALAMARCA Y DEMS PROVINCIAS DEL COLLAO


De aqu al pueblo Calamarca, que quiere decir pueblo fundado en
pedregal, y as es, ponen ocho leguas tiradas y largas y llanas, 
donde, no una legua dl, se junta con el camino Real que viene de
Chucuito el que viene de Omasuyo  la mano derecha, del cual dejamos la
mano derecha la provincia llamada de los Pacajes, donde los ms de los
vecinos de La Paz tienen sus repartimientos. Es provincia riqusima de
ganado de la tierra, y es el mejor, los carneros ms bien hechos y que
llevan ms carga, y valen ms que los de otras partes. Es tierra llana,
muy fria en todo tiempo, de grandes tempestades con truenos, rayos 
nieves, como las dems de la Sierra.

Luego se sigue la provincia de Paria, de la misma calidad, frtil
juntamente de ganado porcuno, porque se cria mucho en la ribera de la
laguna que dijimos se hacia del Desaguadero; de aqu se siguen los
Quillacas; ya stos son del repartimiento de la ciudad de La Plata, y
tambien Paria, provincia ms seca, pero de la misma calidad en lo dems,
y desde el Desaguadero hasta los Quillacas, todo comunmente se nombra
Pacajes; en todas estas naciones hay pueblos de indios grandes y ricos
de ganados, faltos de lea para cubrir las casas y aun para el fuego,
aunque les provey Nuestro Seor de una que llaman tola, que casi la
hoja tira  nuestro romero, y quemada huele bien, no mucho. Hay en estas
provincias grandes salinas, por lo cual agora pocos aos se descubrieron
unas minas de plata que por este respecto se llamaron de las Salinas; ya
creo han cesado por su pobreza.




CAPITULO XCII

DEL TAMBO DE CARACOLLO Y CAMINO POR LOS VALLES HASTA LA PLATA


De Calamarca al tambo de Caracollo, asaz frio y destemplado, se ponen
cuatro jornadas, en medio de las cuales se fund el pueblo llamado
Sicasica; tiene este pueblo nombre por una fuente de agua que se le
trujo bonsima, y por un espinillo que no crece un palmo, salubrrimo,
tomando un sahumerio, para catarros, toses y apretamiento de pecho, y
para otras enfermedades bebida el agua de su cocimiento, tanto que de
Espaa se pide como cosa preciada. De aqu  Caracollo son doce leguas:
las siete  una ventilla, entorno de la cual solia andar un mestizo,
famoso ladron de caballos y mulas; esta venta no tiene recado para poner
las cabalgaduras en caballeriza; andan al campo al pasto; salia este
mestizo de unas quebradas, recogia todos los caballos con dos  tres
indios que traa al tracto, y daba con ellos en Arica; all las vendia
por poco precio; cogile la justicia, y preguntndole por qu siquiera
no dejaba algunas, respondi: porque no fuesen tras m; finalmente, pag
en la horca sus delitos.

De Caracollo, tomando el camino por la mano siniestra, quince leguas
andadas, llegamos al valle de Tapacari y pueblo; en las ocho de las
cuales, en medio de una cordillera muy fria, se hizo una ventilla con
solas dos casas, que lo ms del ao no habita nadie en l por
destemplanza del frio, y  dos leguas andadas comenzamos  bajar una
cuesta no menos que de tres leguas, hasta que damos en el valle y pueblo
sobredicho; ya esta tierra es ms templada, aunque Tapacari, por estar
al pie de la sierra, es ms fro que los dems valles y pueblos; dase
maz y trigo, duraznos y membrillos en lugares abrigados; hay aqu un
convento de los padres de San Augustin con ttulo de priorato. Los
padres que en l residen son dos  tres. Los dems en otros pueblos.

De Tapacari hay dos jornadas al gran valle y ancho llamado Cochabamba,
que quiere decir tanto como valle cenagoso, porque todo est lleno de
cinagas, si no son  las faldas de los cerros, que por la una parte son
muy altos y nevados; en estas faldas se da mucho maz y trigo y aun
algunas parras, frutas de las nuestras todas, y rboles, y en medio dl
hay algunos altozanillos donde se da lo mismo. Es este valle el sustento
de Potos, de trigo, maz, tocinos, manteca; habr 34 aos se pobl un
pueblo de espaoles en l que va en mucho augmento, cuyos vecinos,
algunos son ricos de plata, pero de ganados nuestros, casi todos. Hay en
este valle dos repartimientos de indios y muy buenos. Aqui tenia su
repartimiento el licenciado Polo, con una cra de famosos caballos
caminadores y aun corredores; ya se ha perdido despues que muri; su
hijo no tiene tanto cuidado como su padre. Es templado el valle, pero
tiene una plaga irremediable, ya la hay desde Tapacari en toda esta
provincia de Los Charcas, que desde Taquiri comienza y no cesa en todo
Tucumn, y llega hasta los primeros pueblos de Chile, y es unas
cucarachas llamadas ac hitas, tan grandes como las medianas de los
navios de la mar del Norte, de aquella color, con alas; mas
diferncianse, que stas tienen un agujon casi invisible con que pican,
y tan delicadamente que no se siente, de noche despues de apagada la
lumbre; empero dende  dos dias se levanta una roncha como una haba, con
tanta comezon, que no se puede sufrir, hasta que una poquita de agua
que all se cria la echamos fuera, y luego se descansa; mas al que no
tiene buena encarnadura se le hace una llaga que da pesadumbre; tienen
miedo  la lumbre, mas apagada  bajan por las paredes  del techo se
dejan caer  peso sobre el rostro  cabeza del que duerme. Las que
bajan, pican en las piernas; las que se dejan caer, en la cabeza y
rostro. No pican  ninguna persona que de suyo sea melanclica,  que
tenga mal olor de cuerpo,  pies, con ser ellas de muy mal olor; helo
visto por experiencia; son torpes de pies por los tener largos y
delgados, y llena la barriga con la sangre que han chupado, no pueden
andar. Tambien se crian chinches pequeas como las de Espaa. Cranse en
todos estos valles muchas vboras de las de cascabel, de que habemos
tratado, y en los altos, con otras pequeas como las de Espaa, y otras
que se abalanzan tanto como una lanza  picar; en las montaas y rboles
se suben otras, y de all se arrojan  picar  los caminantes; estas
dicen ser spides. Todas las picaduras destas vboras son irremediables
si luego no se les acude con el remedio que ya dijimos y enseamos; otro
se me olvid poner all: crase con una raizilla de que hay abundancia
en esta provincia, junto  la ciudad de La Plata; sta es delgada como
el dedo, negrilla, huele como higuera; dase en polvos poca cantidad,
sdase con ella, y hase de tener dieta; llammosla en estas partes
contrayerba.




CAPITULO XCIII

DE LOS VALLES Y PUEBLOS DESDE CLIZA  MISQUE


De Cochabamba  Pocona ponen quince leguas, en medio del cual cae el
valle de Cliza, muy ancho, de ms de cuatro leguas, y de largo ms de
ocho; vice aqu Eolo con todos los vientos (si nos es lcito hablar como
los poetas), porque al verano son incomportables, por cuya razon el
trigo deste valle es bonsimo y de lo mejor del mundo, y el maz es lo
mismo; no tiene agua, que si tuviera abundancia della era suficiente l
slo  dar trigo  maz  Potos, de donde dista ms de cuatro leguas, y
aun  todo el Collao.

El rio que sale de Cochabamba, y divide estos dos valles, no es
provechoso para sacar acequias, porque corre casi al fin dl. Dir lo
que hay por muy cierto, que sucedi en este rio  un soldado (as
llamamos  los solteros que no tienen casa conocida): el pobre habia
jugado y perdido lo poco que tenia en una chcara deste valle,  ya que
anochecia, medio desesperado, tom su camino para Cochabamba; llegando 
este rio ya  media noche, hallle de avenida; no tiene puente; no se
atrevi  vadearle, y apendose del caballo buscaba por donde pasar; no
hallando, dijo: No hobiera algun diablo que me pasara? No lo dijo 
sordas, y Nuestro Seor, que le quiso castigar, arrebtanle y psanle de
la otra parte por medio del agua y trnanle  pasar; desta manera lo
llevaban y traian de una parte  otra, hasta que finalmente lo dejaron
bien mojado de la otra parte del rio, donde hall su caballo. El
miserable, medio muerto y no poco temeroso, tom su caballo y sigui su
camino hasta Cochabamba, una legua poco ms, donde cont en una posada
lo sucedido; otro dia confes, y despues vivi pocos dias. Esto o 
personas que conocieron  este soldado, y lo nombraban; cuando lo o no
tenia intencion de escrebir esto y as no encomend  la memoria el
nombre. A la ribera de un arroyo que tiene este espacioso valle viven
algunos espaoles en sus chcaras, donde fuera de las sementeras tienen
algunas viuelas, ms para uvas que para vino, con algunos rboles de
los nuestros, membrillos, manzanas y duraznos. Cuando descubrimos el
valle parece estar lleno de indios que lo labran, y son unos hormigueros
tan altos casi como un estado. Crase en l mucho ganado ovejuno, muy
sabroso por la yerba que nace en tierra salitral, y el agua es salobre.

No faltan aqu vboras de toda suerte, y en las casas muchas hitas. El
temple del pueblo Pocona, siete leguas ms adelante, es muy frio, por
estar ms alto. Hay en l 3.000 indios tributarios; doctrnanlos padres
de San Francisco y es guardianato; son indios trasplantados deste valle
de Jauja; trasplantlos el Inga;  los cuales llamamos mitimas; son
indios muy ricos, as por los ganados como por la coca que sacan de
tierra caliente, llamada los Andes de Pocona, y aunque es enferma, no
tanto como los Andes del Cuzco. Es frtil de las sabandijas que dijimos
haber en los dems Andes. Cranse all osos muy grandes, que trastornan
las mujeres, y ellas vindoles, ninguna resistencia hacen; hay terribles
tigres, y ha sucedido llegar un tigre  la casa donde dormian muchos
indios, y de en medio dellos, si habia alguno no baptizado, llevrselo
en las uas sin hacer dao  los baptizados; esto no es fbula.

A ocho leguas de aqu entramos en el valle de Mizque, y antes de llegar
 l pasamos por dos vallecillos pequeos, pero de muchos cedros
finsimos, donde hay algunas chcaras de espaoles; hay vias en las
cuales se coge bonsimo vino, y el agua donde se dan los cedros es tal;
parece que no sufre el cedro regarse con agua gruesa.

Mizque es valle ancho, con dos rios, uno mayor que otro; el mayor lleva
sbalos grandes y buenos; en l hay un pueblo de indios; es abundante
este valle de vias y vino muy bueno, y frutas de las nuestras y
hortaliza; pero lo que mejor se da son cardos, que por no espantar los
odos de los que leyeren estos borrones, no quiero decir cun grandes
los he visto; es abundante de vboras como los dems, y de hormigas 
los pies de las cepas, que les roen las races y luego se secan; el
remedio es en el hormiguero echar agua hirviente; mtalas y salen arriba
huyendo, donde  escobazos las matan.

Todos estos valles, con toda la provincia de los Charcas, tienen al
cielo por contrario, por los grandes pedriscos que sobre ellos vienen y
descargan; la causa natural es ser esta provincia llena de minerales, y
como los vapores que dellos saca el Sol sean gruesos, fcilmente se
convierten en pedriscos, y si alguno dellos es combatido, es este valle
de Mizque, y  la via que da,  rbol frutal, en tres aos no vuelve en
s. Tiene otra plaga, y es que se crian, as en los indios como en los
espaoles, papos, que ac llamamos cotos, en las gargantas; yo he visto
hijos de espaoles nacer con ellos; el remedio experimentado es atarse 
la garganta una  dos cabezas de vboras, y con esto se resuelven.

Conoc  un hombre llamado Simon Albertos, con uno muy grande; y
sabiendo este remedio, se ech dos cabezas de vboras al cuello, y le vi
sano, como si no hobiera tenido tal en toda su vida. Pues no hay
remedio para apocar las vboras? S hay, y son los puercos; stos las
apocan; pero en el tiempo de las aguas se crian muchas por la
costelacion del cielo y por la humedad y fertilidad de la tierra. Es
cosa de admiracion ver pelear un puerco con una vbora. En vindola,
eriza todas las cerdas del cerro; la vbora, en vindole, levanta la
cabeza cuanto naturalmente puede y estse queda. El puerco rodala
hozando y guardando con la tierra el hocico, no le pique en l; si le
pica, como un gamo vase al agua y pone el hocico en ella, hasta que se
siente sano; vuelve con la misma velocidad  la batalla; la vbora no se
aparta de su lugar; el puerco vsele llegando hozando, y cuando ve la
suya, es prestsimo, con la una mano pnela encima de la cabeza de la
vbora, y dando con ella en el suelo la aprieta tan fuertemente con la
tierra que no la deja volver  picar, y con la boca hcela dos pedazos y
luego se la come. He dicho esto para alivio del prudente lector.




CAPITULO XCIV

DE LA PROVINCIA DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA


Desde este valle Misque se toma el camino, sobre mano izquierda, para la
provincia de Sancta Cruz de la Sierra; esta provincia es abundante de
maz y en algunas partes de trigo; el temple de la ciudad es bueno;
dista deste valle ms de 120 leguas, en partes, de mal camino, falto de
agua.

Para ir  esta ciudad se pasa por unas montaas donde viven indios
Chiriguanas que comen carne humana, y algunas veces suelen salir hasta
bien cerca del valle de Mizque, donde hacen el dao que pueden, y  los
caminantes lo hacen salindoles de travs, y si los cogen descuidados lo
pasan mal los nuestros, como lo pasaron ha muchos aos, que saliendo de
la ciudad de Sancta Cruz la mujer del general Nuflo de Chaves, de quien
luego tractaremos, salieron al camino y la quitaron  los soldados que
con ellos venian, peleando. Mas viendo los soldados lo subcedido, se
concertaron, como hombres nobles y valientes, de morir  recobrarla, y
siguiendo los enemigos los alcanzaron, y sin riesgo de las mujeres
quitaron la presa y se volvieron su camino, sin que los indios se
atreviesen ms  pelear con ellos. Fu capitan Francisco de Montenegro,
bien experto entre los Chiriguanas y dellos conocido; y algunos _aos
despues_, un buen hombre llamado Romaguera, viviendo en una chcara, no
dos leguas apartado de Mizque, de noche dieron en su casa los
Chiriguanas y le mataron y se llevaron mujer y dos  tres hijas y mucho
servicio, y hasta hoy, si no las han muerto, se las tienen all.

Estos indios, aunque comen carne humana, no comen la de ningun espaol,
porque los aos pasados, comiendo uno,  todos los que lo comieron les
dieron cmaras de sangre y murieron; los restantes, avisados del suceso,
no la comen; pero al que toman vivo, para matarle usan de exquisitos
tormentos.

Pasadas las montaas destos Chiriguanas, se siguen unos llanos muy
grandes, donde hay gran cantidad de miel y mucho ganado nuestro vacuno,
cimarron, muy gordo, que se multiplica all de un poco que se qued de
un pueblo de espaoles que hubo  la vera de un rio grande que llamaron
de la Barranca. No se pudo sustentar; despoblronle,  por la guerra
continua con los indios comarcanos, llamados los Chiquitos, belicosos y
de yerva, aunque no caribes,  por la pobreza de la tierra; despoblando,
no pudieron sacar todo el ganado sin que alguno se quedase, de lo cual
se ha multiplicado mucho para proveimiento de los pasajeros, porque de
gordo no puede correr, particularmente las terneras, que al primer
apreton se quedan estacadas. Agora me dicen se ha tornado  poblar este
sitio, que ser freno para los Chiriguanas.

De aqu  Santa Cruz de la Sierra, todo  lo ms es despoblado y sin
agua, si no son unos jageyes,  quien lo ms del tiempo falta agua; es
tierra llana, y sta es la causa. Este pueblo pobl el general Nuflo de
Chaves, hermano del padre nuestro fray Diego de Chaves, doctsimo,
verdadero hijo de Sancto Domingo, varon integrrimo en todo gnero de
virtud, primer confesor del Prncipe nuestro seor don Carlos y despues
del Rey nuestro seor Filipe segundo, sin que jams se le conociese amor
 cosa terrena.

El general Nuflo de Chaves, subiendo por el Rio de la Plata arriba,
muchas leguas de la Asumpcion, pueblo principal de aquella gobernacion,
di en este asiento, pobl y psole el nombre susodicho, en medio de
muchos indios chiriguanas, porque  la una parte y otra del pueblo los
hay. Cerc la ciudad de tres tapias, fortaleci las puertas; en todos
estos reinos no hay ciudad cercada; vlase por los enemigos tan
comarcanos y malos. De aqu sali en demanda de unos cerros donde se
entendia hacer minas de plata, en tierra de guerra; llevaba consigo
espaoles y mestizos, buenos soldados, y tambien chiriguanas, por
amigos, que le ayudaban, por ser gente belicosa.

En un recuentro que tuvo con los indios de guerra, alcanzada la
victoria, los chiriguanas pidironle parte de los indios captivos y
presos para comrselos, diciendo le habian ayudado. El general no se los
quiso dar; guardronsela, y dejando  don Diego de Mendoza, creo cuado
suyo, con todo el ejrcito, apartse con doce  catorce soldados y los
chiriguanas 15 leguas, pocas menos,  cierto paraje, en el cual los
chiriguanas determinaron de matarle, y no lo trataban tan secreto que no
se entendiese su mala intencion; avisaron los soldados  su General;
hizo burla de los que lo avisaban, y un dia, que fu el de su muerte,
viniendo los chiriguanas determinados de poner en ejecucion lo
concertado, estaban con el General tres  cuatro soldados, Juan de
Paredes y Diego de Ocampo Leyton, ambos extremeos y hombres de
vergenza, nimo y hidalgos, con sus arcabuces y cuerdas en las
serpentines; dijronle: Seor, estos indios vienen con mal pecho. Si
vuestra merced manda, aqu los despacharemos. Enojse el General y
djoles: Quitaos de ah. Para qu me ponis esos miedos? Apagad las
cuerdas y dejadme con la lengua, un mestizo que servia della.
Replicronle; no aprovech nada. Apagaron las cuerdas y no fueron
cuerdos, y furonse  un bohio donde estaban los dems. El General
estaba en una hamaca, entre las piernas la celada, encima de una
rodilla, y sin espada, vestida una cota; como qued solo con el mestizo
lengua entran los chiriguanas, comienzan  quejarse que no les daba
parte de la presa; descudanle, llega uno por detrs, que el pobre
General, ni la lengua lo advirti, alza la mano y con una macana de
palma dale un golpe en la cabeza que le aturdi y di con l de la
hamaca abajo. El lengua sali dando voces Al General han muerto! Al
General han muerto! Los pocos soldados trbanse, y como no tenian mecha
encendida, uno de los dos arriba referidos arrebat un tizon y puso
fuego al arcabuz; dispara sin saber  donde tiraba y acert  dar en un
caballo y matle. Los indios pensaron que los soldados venian sobre
ellos; retirronse  una montauela que cerca estaba, para guarecerse de
los arcabuces, que si vinieran sobre los nuestros all los mataran 
todos. Retirados, tuvieron lugar los pocos espaoles, pero bravos, de
encender sus mechas y hacerse fuertes en la casa y recoger los caballos.
El pobre General muri dende  pocas horas, sin poder hablar palabra.

Entre los soldados habia un mestizo, del Rio de la Plata, llamado Juan
de Paredes, y por diferenciarle del que habemos tractado le llamo
Paizunu;  los dos conoc y tract mucho, y  ste no tanto, que me
dijeron lo que voy refiriendo. Este Paizunu dijo: Aqu estamos perdidos;
si me dan un caballo, el que yo pidiere, yo romper por los enemigos,
ir  dar aviso  don Diego, y si esto no hacemos, aqu nos han de
matar; y muertos, como don Diego no sepa lo sucedido, luego darn sobre
l y los dems, y todos pereceremos y la ciudad asolarn. Y fuera as si
Nuestro Seor otra cosa no ordenara por su misericordia: los chiriguanas
habianse puesto en medio del camino para que no se fuese  dar mandado 
don Diego. Don Diego fu uno de los buenos capitanes para contra indios
que habia en estas partes, mestizo del Rio de la Plata; no le conoc,
mas por su fama, y despues tractaremos dl, cuando tractaremos de lo
sucedido en el tiempo que gobern don Francisco de Toledo. A los
soldados pareci bien el consejo; dan el caballo que pidi, armse y
armaron al caballo; toma una lanza y un arcabuz pequeo, sale, dispara
su arcabuz y luego echa mano de la lanza y rompe por medio de los
Chiriguanas, y sin parar, aunque con algunos flechazos peligrosos, en l
y en el caballo, da aviso  don Diego de Mendoza, que habia quedado
donde dijimos. En el real hzose el sentimiento debido. Parte con su
ejrcito luego, da en los Chiriguanas por una parte, los pocos por otra;
mat muchos, y  los que hubieron  las manos metironlos en un buhio y
pusironlos fuego; castigo merecido por la maldad cometida, porque el
General era noblsimo y valentsimo. Sucedi esta maldad y desgracia
gobernando este reino el licenciado Lope Garca de Castro; Su Majestad
le habia hecho merced de aquella gobernacion, para s, hijo y nieto;
dej dos hijos pequeos y tres hijas. El gobierno encomendse  don
Diego de Mendoza hasta que su sobrino el mayor tuviese edad. Despues
quitselo don Francisco de Toledo, siendo Visorrey destos reinos;
provey en l  Juan Prez de Zurita, ms para pelear que para gobernar;
despues tornse  proveer en el mismo don Diego, el cual muerto, como
diremos, qued un poco de tiempo el gobierno en los alcaldes; despues de
lo cual, no s si por Su Majestad  por qu Virrey, se provey  don
Lorenzo de Figueroa, un caballero muy noble y de muy buenas partes, y no
menos cristiano, el cual descubri una provincia de gente poltica como
sta del Per, muy poblada y que fcilmente se le dieron y aun le
convidaron con la paz, porque los librase de los Chiriguanas, que los
comian. Muri este caballero; agora no s quin la gobierna.




CAPITULO XCV

PROSIGUE EL CAMINO DE MIZQUE  LA CIUDAD DE LA PLATA


Volviendo al valle de Mizque, y prosiguiendo el camino,  diez
leguas andadas llegamos al rio Grande, que corre por un valle
desaprovechadsimo, si no es para vboras, tigres y osos; caluroso y
sombrio respeto de la mucha montaa de una parte y otra, y los rboles
infructferos, silvestres, los ms espinosos. Aqu no habitan sino las
creaturas dichas, y no pocos mosquitos. Al tiempo de las aguas, es el
rio muy grande; no se puede vadear, y al de la seca es necesario saber
bien el vado. Por el riesgo de los que se ahogaban y por ser camino muy
pasajero, el marqus de Caete, de buena memoria, el viejo, mand se
hiciese una puente, y para ello se cort mucha madera, juntse mucha
piedra, hzose gran cantidad de cahices de cal, sogas, maromas, acequia
para desaguar el rio; todo se perdi, por respecto de un religioso, no
de mi Orden, y as se qued y se quedar por muchos aos. La puente no
puede ser ms que de un ojo, y ste, segun lo afirmaba el artfice,
habia de ser de ms de sesenta pasos. Luego se siguen otros valles
angostos, empero frtiles de maz en las laderas, y en los altos de
trigo, donde jams entraron indios ni en ellos poblaron; era montaa
cerrada, llena de los animales que habemos dicho. Los espaoles,
acabadas las guerras civiles, como no tenian en qu ocuparse, se
metieron, desmontaron, araron y cavaron, hicieron sus chcaras, donde de
Potos les vienen  comprar las comidas; simbrase aqu el maz con
ceniza; en haciendo el hoyo para echar los granos y echndose en l,
luego otro indio anda con una taleguilla de ceniza derramndola  la
redonda y dentro, por que las hormigas no coman el grano; llegando  la
ceniza no pasan adelante, y nacido el maz no llegan  la hoja. As en
este valle como en otros tres que hay de aqu  la ciudad de La Plata,
las aguas son muy gruesas y salobres, y en todas hay las plagas
referidas, con pedriscos  su tiempo; danse tambien en estos valles
algunas vias y fructas de las nuestras. A una parte dellos viven
algunos indios llamados Moyos, barbarsimos en extremo, y holgazanes,
ms brbaros que los de la laguna de Chucuito; stos comen cuantas
sabandijas hay; culebras, sapos, perros, aunque estn hediendo, y si
pueden haber  las manos los potranquillos, no los perdonan, y como
tengan un sapo para comer aquel dia, luego se tienden de barriga en el
suelo. No creo se ha descubierto, ni hay en este Per, gente ms
brbara. Cranse en estos valles cedros altsimos, gruessimos.




CAPITULO XCVI

DE LA CIUDAD DE LA PLATA


La ciudad de La Plata fu uno de los ricos pueblos del Per, y los
vecinos della fueron de los ms aventajados de todo este reino; aqu
fu vecino el general Hinojosa, el general Diego Centeno, el general
Lorenzo de Aldana, D. Pedro de Portugal, Gmez de Sols, el general
Pablo de Meneses, licenciado Polo y otros muchos capitanes y valerosos
varones, de todos los cuales ya no hay memoria, si no es de cual  cual;
fueron todos  una mano riqusimos por las minas que tomaron en Potos,
las cuales entonces acudian  muchos marcos por quintal; su poblacion es
_en_ unas lomas llanas no mucho, pero como las requiere la tierra donde
llueve. Es cabeza de obispado y muy rico. Agora cuatro aos que estuve
en ella, estaban los diezmos solamente del districto de la ciudad y
algunos pueblos recien poblados de espaoles hcia las montaas de los
Chiriguanas, en 76.000 pesos ensayados, y el ao pasado en 82.000 sin
los diezmos de la ciudad de La Paz y provincia de Chucuito; los cuales
todos juntos pasan de 100.000 pesos; tiene el seor Obispo, de su cuarta
de la mesa episcopal, 25.000 pesos, sin lo que le viene de la cuarta
funeral, que yo seguro no le falta mucho para 40.000 pesos, que no es
mal bocado para un pobre clrigo  fraile. Agora 28 aos no llegaba la
renta del obispo  7.000 pesos, sindolo nuestro religioso el Rmo. fray
Domingo de Sancto Toms, porque nunca tal cuarta pidi, ni las cosas se
habian subido tanto; despues vinieron clrigos  ser obispos, deseados
por los clrigos del obispado, los cuales, cuando vino la nueva y
poderes para tomar la posesion por el Rmo. don Fernando Santilln,
haciendo grandes regocijos de noche  caballo y con hachas y repiques
de campanas, decian: capillas fuera, capillas fuera; empero, sucediles
como  las ranas; entablaron estos seores obispos la cuarta episcopal,
y agora lloran las capillas pasadas y reniegan de sus deseos, y ms
vindolos cumplidos.

Es cosa de admiracion ver lo presto que los prebendados hinchen las
cajas de plata. La iglesia catedral es de bveda y de una nave bien
labrada; es rica de ornamentos, y bien servida en lo que toca  los
oficios divinos, con mucha msica. Sustenta seis monasterios: uno
nuestro, otro de San Francisco, otro de San Augustin, otro de la Merced,
otro de Teatinos y uno de monjas subjectas  los padres Augustinos;
ninguno hay acabado; el nuestro estuviera en muy buen puesto si se
hiciera en l una iglesia moderada, mas quisieron hacerla de tres naves,
mayor que la nuestra de Los Reyes, y en hacer y deshacer han gastado
priores poco discretos muchos millares de plata.

El monasterio de San Francisco es el que tiene ms edificado; la iglesia
es cmoda, de una nave, cubierta toda  dos aguas con madera de cedro.
En entrando en ella huele muy bien. Los padres augustinos van edificando
el convento; la iglesia dejan para la postre. Los materiales para cal
son bonsimos, y la piedra para de mampuesto muy cerca del pueblo.
Reside aqu Audiencia Real, necesarsima para los pleitos de Potos, y
ms para la quietud de la tierra. No tiene rio; tiene un manantial  la
parte del Sur, de donde se trujo una fuente  la plaza, bien labrada, y
para algunas casas se les reparti agua. El temple es bueno, porque en
todo el ao no hace tanto frio que sea necesario llegarse al brasero,
de donde se vino  decir que esta ciudad excedia  las dems deste reino
en templo, temple, fuente y puente, y cascos, etc. La puente se hizo en
un rio, legua y media de la ciudad, camino de Potos, muy bien labraba,
de un solo ojo. Est en altura de veinte grados; corren aqu casi todos
los vientos; el ms cuotidiano es el Oriente; cuando alcanza el Sur en
junio y julio,  quien llamamos Tomahavi, se cubre la tierra de una
niebla, pero dura pocos dias, cuando llega  ocho es lo sumo, y entonces
es desabrido.

Temblores de tierra, por maravilla alcanzan en esta ciudad; viviendo yo
en nuestro convento, en ella, pas uno que en nuestra casa, y dende
arriba, no se sinti, y el convento de San Francisco, tres cuadras ms
abajo, se sinti mucho; era hora de misa mayor, y habia gente en la
iglesia, y toda sali huyendo unos en otros tropezando. El ao pasado de
602[36] sucedi otro que hizo dao en toda la ciudad, particularmente en
el convento de San Francisco derrib el campanario, abrise el coro y en
la iglesia mayor hizo mucho ms dao. En la nuestra muy poco, y as en
las casas que estn de la plaza para arriba, los temblores han hecho
poco; de la plaza para abajo se ha recebido mayor. He dicho esta
particularidad porque muy de tarde en tarde suele suceder temblor
alguno.

Empero, es toda esta provincia tan combatida,  la entrada de las aguas,
y salida, de truenos, rayos y pedriscos, que parece temblar los cielos.
No s si hay en el mundo provincia ms combatida destas cosas. Dir un
dicho discreto del gobernador Castro; visitando el Audiencia una noche
(y en las noches son las tempestades mayores) sucedi una tormenta tal;
el husped de la casa donde posaba,  la maana vnole  ver, y djole:
Poco habr vuestra seoria dormido esta noche, por los muchos truenos;
respondi: Truenos? Uno he odo. El husped dice: Bien ha dormido
vuestra seoria, pues slo uno oy; respondi el presidente: No quiero
decir eso, sino que toda esta noche ha sido un trueno; y dijo
discretsimamente, porque comienza uno, y al tercio otro, y luego otro,
y as alcanzndose los unos  los otros no parece sino todo un trueno.

Los rayos son muy frecuentes que hacen dao, y si no fuera por salir de
mi intento dijera cosas raras que han sucedido en el tiempo que viv en
ella. Llueve poco en toda esta provincia. Es grande y poco poblada de
indios. Comienzan las aguas  mediado diciembre, y por abril han cesado.
Si el cielo fuera ms lluvioso se pudiera comparar con todas las
provincias frtiles del mundo. En toda ella no hay casi cosa de riego,
si no es en cual  cual valle  la redonda de la ciudad; juncto  las
casas se siembra trigo, cebada, maz.

La comarca de la ciudad es buena y abundante por los valles que tiene en
contorno, donde se da el maz, y en los altos el trigo. Las chcaras son
de mucha tierra, y por ella se han enriquecido no pocos. Conoc en esta
ciudad, agora cuatro aos, un vecino que vendi una chcara suya con
tres  cuatro piedras de molino en 52.000 reales de  ocho; para ser un
chacarero rico no es necesario ms que el ao sea un poco estril, y que
en su chcara haya llovido. Pocas veces el agua es general; son
aguaceros con tanto mpetu de vientos, truenos, rayos y relmpagos, que
es cosa temerossima;  los que suben de los llanos hceseles muy
pesado; verse ahora, ms en particular de noche, el cielo sereno y muy
claro y en un instante cubierto de una escuridad que pone grima. Toda
esta provincia de los indios Charcas es abundantsima de miel de abejas;
no crian en colmenas como en Espaa, porque no las han recogido en
ellas, ni de eso se tiene cuidado; crian unas en la tierra, debajo
della, y por un agujero entran y salen  su labor; sta suele ser agria;
otras crian en troncos y huecos de rboles: sta es mucho mejor; otras
hacen sus panales (ac llammosles chiguanas) colgndolos de una rama de
un rbol, sobre la cual los fraguan redondos y algunos tan grandes como
botijas peruleras: sta es la mejor, ms blanca y para muchas cosas
buena.

A cuatro leguas de la ciudad, al Oriente, entramos en el valle llamado
Moxotoro, que quiere decir barrio nuevo, angosto, mas tiene algunas
anconadas todas de riego con las acequias que del rio sacan;  su tiempo
es muy caluroso, y  su tiempo fro. Aqu hay muy buenas chcaras y
huertas con todos los frutales nuestros, y muy buenas vias, adonde de
Potos, que son 22 leguas, vienen los indios con los reales  comprar la
fruta, desde las cebollas y ajos hasta las camuesas y peras. Una legua
ms adelante, en un valle llamado Chuquichuqui, hay un ingenio bonsimo
de azcar y dems cosas, pero es una caldera de fuego de Babilonia.

Todos estos valles desta provincia son abundantes de las plagas arriba
dichas: vboras, hitas, chinches y otros animales ponzoosos; pero
provey Dios de muchas yerbas medicinales y rboles, ms que en ninguna
otra parte destos reinos.

Pocas leguas desta ciudad se coge la contrayerba, que dijimos ser una
raz negra que huele  higuera. Otras races hay aprobadsimas para
cmaras de sangre. Lleva esta tierra mechoacn tan bueno como el que se
trae de Mxico. Entre los rboles hay tres muy conocidos y salubrrimos:
el uno llamado Tareo, que entre mil de los dems es muy sealado; antes
que eche las hojas produce una flor como campanillas, morada, de la cual
se hace una conserva probada contra el mal francs. El otro se llama
Quinaquina; destila una goma muy olorosa, remedio principal, sahumndose
con ella, contra toda tose, catarro y apretamiento de pecho. He conocido
personas,  lo menos un religioso nuestro, que cortaba una rama y en la
punta colgaba un calabacillo, de suerte que la rama estuviese enarcada;
destilaba el blsamo. Este rbol llora unas pepitas grandes como habas y
ms largas, llenas de goma, de las cuales se aprovechan para mil
enfermedades; tuve la memoria dellas, no s qu se me hizo; sahmanse
con ello contra la tose, y para la jaqueca no hay remedio ms eficaz;
tarda en destilar tiempo.

Lo que en ms abundancia se cra son molles, aprobadsimos para muchas
enfermedades frias; todos estos rboles son como grandes encinas. Los
molles, dndole una cuchillada en la corteza, y sin que se les d, pero
dada destilan una goma blanca con un poquito de crdeno, al gusto poco
mordaz; usan della para purgar flegmas; yo la he tomado; pnenla en un
pao limpio, mjanla en agua y exprmenla como cuando se hace una
almendrada, y cuanto una escudilla, chanle un poco de azcar, y puesta
al sereno,  la maana se bebe, sin mas preparacion; hace su efecto
admirablemente; lleva unas uvillas coloradas que son como las majuelas
de Espaa, sino que son todas redondas, sin la coronilla que tienen las
majuelas; destas uvillas se hace miel y chicha muy dulce y calidsima.
Con la corteza curten suelas y muy buenas. Hay entre estos rboles macho
y hembra: el macho es ms coposo y ms grato  la vista; la hembra crece
ms y las ramas ms extendidas. La fructa del macho jams madura;
qudase como la uva, en cierne; la hembra la llega  sazonar. Pero de lo
que ms es abundante esta provincia de toda suerte de minerales,  cuya
causa son las tempestades tan recias, y si Potos faltase, no faltarian
otros cerros llenos de plata.

[36] En el ms., 62.




CAPITULO XCVII

DE OTRO CAMINO PARA LA CIUDAD DE LA PLATA


Volviendo  Caracollo, de donde proseguimos el camino para la ciudad de
La Plata por los valles, y tomndolo por el ms seguido, de aqu una
jornada llegamos  la venta de las Sepulturas; llmase asi porque se
pobl en un llano donde hay cantidad dellas, y en todo el camino,
particularmente desde Siquisica; son sepulturas de indios, donde en su
infidelidad se enterraban en estos lugares frios; la causa debia ser por
que no se corrompiesen los cuerpos; son altas de ms de estado y medio,
todas, en general, angostas como una vara, de cuatro paredes; unas
portezuelas que todas miran al Oriente junto al suelo; aqu se
enterraban los indios y sus mujeres; para los hijos hacian otras
pequeas juncto  stas. Ha sucedido ir caminando por esta tierra llana
el espaol y alcanzarle un aguacero de los buenos, y meterse dentro de
una destas sepulturas, sin tener grima de los cuerpos muertos; no la dan
como los nuestros.

Algunos indios sacan los cuerpos dellas y abrazaditos marido  mujer los
ponen en los caminos, sola la osamenta, entera, sin despegarse de las
coyunturas, porque en estas sepulturas no come la tierra los cuerpos,
sino consmese la carne; lo dems queda entero; tampoco se crian
gusanos; la frialdad y sequedad de la tierra no da lugar  ello.

Algunas sepulturas vemos ms altas y labradas, digo pintadas; stas por
ventura eran de los curacas. Por estar puesta esta venta en un lugar
donde habia muchas, se qued con el nombre de la venta de las
Sepulturas. Hcese aqu mucha y muy buena plvora, y aqu vive un
oficial della que con licencia de los Virreyes la hace. Siete leguas
adelante es la venta de En Medio, as llamada por ser fundada en parte
donde se toma  mano izquierda el camino para la ciudad de La Plata y
sobre mano derecha para Potos; dase en ella buen recaudo  los
pasajeros; los caballos  la sabana.

Prosiguiendo para Potos[37], porque no volvamos ms  ella, son cinco
jornadas; todas son de ventas, sin que en el camino haya cosa que sea
digna de memoria, ms de que antes de llegar  Potos, como legua y
media, no se ha de dar ms priesa  la cabalgadura de la que ella
quisiere; fltales el aliento, y si se la dan se quedan muertas en el
camino.

Tomando, pues, el camino sobre mano izquierda, nueve leguas, si no son
diez, dista de aqu el pueblo llamado Chayanta, poblado en una llanada
bien fra, antes de llegar al cual, _hay_ en medio del camino un arroyo
abajo, de mala agua, con muchos manantiales de aguas calientes, pero una
fuente hay en una pea viva que cae sobre este arroyo; la piedra tern
en contorno como braza y media; vase arrugando como un pan de azcar, y
por la corona della sale un cao de agua como la mueca, y para caer en
el arroyo hace su charco muy formado; no pasa hombre por all que no se
detenga un poco  mirarla y considerar la fuerza del agua que rompiese
aquella pea viva; estas aguas calientes, si son de piedra azufre, dan
salud  los enfermos de la ijada y orina, como ya dijimos; las del
alumbre les hacen ms dao.

De aqu son dos jornadas al pueblo llamado Macha, en distrito del cual
hay una mina de plata, que hasta agora no se ha descubierto, ni se
espera se descubrir. Un religioso nuestro,  quien yo conoc en este
reino siendo seglar, agora cuarenta aos, acaso di con ella, y
conociendo el metal ech alguno en unas alforjas; llevlo  Potos,
fundilo; acudi mucha plata; luego conoci ser la mina que tanta fama
tiene, empero no lo dijo sino  uno  dos amigos, para ir  ella y
registrarla; sucedile en este tiempo, antes que la fuese  descubrir,
hacer un viaje forzoso  Arequipa, donde se meti fraile nuestro, y as
se qued; ya profeso y viviendo en nuestro convento en Hunuco, y
estando  la sazon all nuestro provincial el padre fray Francisco de
San Miguel,  quien se lo o decir muchas veces, llegaron dos hombres
que venian de Potos en busca del religioso para que les descubriese la
mina y cerro; encuentran con el provincial, dcenle por qu razon
tomaron tanto trabajo, viaje largo, y que si el religioso les descubre
el cerro y mina se obligarn  hacer un convento entero en la ciudad que
el provincial sealase. Al provincial no le pareci mal el partido;
tractlo con el religioso, y con ser un hombre tosco y no de mucho
entendimiento, respondi al provincial era verdadero sabia el cerro y
mina, pero que no convenia descubrirlo porque los indios de Macha, en
cuyo distrito estaba, y cuya era, la labraban (por lo que l vi) para
pagar sus tributos y para sus necesidades; la cual si se descubria la
habian de quitar  los indios y quedarian privados de su hacienda. La
respuesta del religioso pareci bien al provincial, y respondi  los
dos compaeros que no la descubriria aunque le hiciesen tres conventos,
y as se qued hasta hoy. Desde este pueblo son tres jornadas  la
ciudad de La Plata, de muy mal camino, como lo es todo el desta
provincia.

[37] En el ms., _Potisi_.




CAPITULO XCVIII

DE LOS PUEBLOS DE ESPAOLES EN VALLES CERCA DE LOS CHIRIGUANAS


Saliendo de la ciudad de La Plata, entre el Oriente y el Sur, puso Dios
muchos valles muy buenos y frtiles, donde los indios nunca habitaron,
ni entraron, llenos de montaas calientes, frtiles de trigo y maz,
rboles nuestros y otros mantenimientos, donde en chcaras viven
espaoles; en los altos pastan sus ganados mayores y menores; all  sus
casas les vienen de Potos  comprar los mantenimientos, con los
costales llenos de reales. De pocos aos  esta parte, en dos valles
destos se han fundado dos pueblos, recogindose los chacareros  ellos:
uno en el valle llamado Tomina, otro en el valle de la Lagunilla,
fronteras de Chiriguanas, con lo cual se les ha puesto freno para que no
hagan el dao que solian hacer antes que se redujesen  pueblos, y aun
agora tambien; las casas de las chcaras todas eran fuertes, y de noche
los amos y los indios dormian debajo de una puerta y llave, y algunas
veces se velaban, por miedo desta mala gente, que por la mayor parte sus
saltos son de noche, y por que se sepa qu gente es sta, en breve dir
sus calidades.




CAPITULO XCIX

DE LOS CHIRIGUANAS Y SUS CALIDADES


Los indios Chiriguanas viven muy cerca destos valles, en unas montaas
calurosas y speras por donde apenas pueden andar caballos. No son
naturales, sino advenedizos; vinieron all del rio de la Plata; la
lengua es la misma, sin se diferenciar en cosa alguna. Son bien
dispuestos, fornidos, los pechos levantados, espaldudos y bien hechos,
morenazos; planse las cejas y pestaas; los ojos tienen pequeos y
vivos. No guardan un punto de ley natural; son viciosos, tocados del
vicio nefando, y no perdonan  sus hermanas; es gente superbsima; todas
las naciones dicen ser sus esclavos. Comen carne humana sin ningun asco;
andan desnudos; cuando mucho, cual  cual tiene una camisetilla hasta el
ombligo; usan paetes; son grandes flecheros; sus armas son arco y
flecha; el arco tan grande como el mismo que lo tira, y porque la cuerda
no lastime la mano izquierda, en la mueca encajan un trocillo de
madera, y all da la cuerda. Pelean muy  su salvo, porque si les parece
el enemigo les tiene ventaja, no acometen. Pocas veces con nosotros
pelean en campo raso, si no es  ms no poder, y si les parece han de
perder un chiriguano, no acometern; son grandes hombres de forjar una
mentira, tardan mucho tiempo en ella, y ensanla  todos, de suerte que
los nios la saben, y si se les pregunta no difieren de los mayores,
particularmente para engaarnos, como adelante diremos. Si han de ir 
la guerra es por rden de las viejas, que les traen  la memoria los
agravios recibidos, y los afrentan con palabras llamndolos cobades,
borrachos, ociosos y flojos. Entre estas viejas hay grandes hechiceras,
y hllanse en ellas las pitonisas que dice la Escritura, en cuyo ombligo
habla el demonio. El mayor de los pueblos es de cinco casas; lo comun es
de tres; mas son muy largas, de ms de 150 pasos,  dos aguas, con
estantes en el medio sobre que se arma la cumbrera, y de estante 
estante vive una parentela. Con los indios que ms enemiga han tenido
son con una provincia que cae  las espaldas destas montaas, tierra
llansima, falta de agua, que se llama los Llanos de Manso,  la
provincia de los Chaneses; destos, que es gente desarmada, aunque bien
dispuesta, de mejores rostros y ms bien inclinados que los Chiriguanas,
se han comido ms de 60.000, y no creo digo muchos, porque aquellos
llanos eran muy poblados; agora no hay indios sino muy pocos, y como no
tienen quien los defienda, es la carneceria desta bestialsima gente.
Son tan subjectos  los Chiriguanas, que en vindolos no hay ms que
sentarse, sin resistencia alguna, para que el chiriguana haga dl lo que
quisiere; trenlos como ovejas en manadas; comen los que se les antojan,
de los dems se aprovechan para el servicio de sus casas y sementeras.
Cuando se quieren comer alguno no hay ms que decirle se vaya  lavar al
rio, lo cual hace sin replicar; viene desnudo; mandan  sus hijos tomen
los arcos y flechas, y el pobre chans en una plaza huyendo de aqu
para all de las flechas, sin se atrever  salir della, de los muchachos
es flechado y muerto con gran alegria de los que le miran; le hacen
pedazos y se lo comen,  asado,  cocido con maz y mucho aj. De los
que ven valientes y de buenos cuerpos, aprovchanse para la guerra;
hcenlos  sus brbaras costumbres y cuando han de pelear pnenlos en la
delantera, y si no pelean bien, flchanlos por las espaldas. Es gente
traidora y que no guarda palabra, porque como dijimos, no tiene un
puncto de ley natural, ni cosa de policia; es poca gente; no llegan 
4.000 indios de guerra; la aspereza de la tierra en que habitan les ha
sustentado tanto tiempo contra los espaoles; en ella hay rios grandes,
poco temidos destos, por ser grandes nadadores. Los rios llevan sbalos,
armados, bagres y otros peces los cuales pescan desta suerte: al verano
echan un pedazo del rio por otra parte; quedan los peces en el brazo del
rio desaguado; en agua hasta la cinta, entran en ella con sus arcos y
flechas, all los flechan, y el que se escapa de la flecha, las mujeres
van detrs con unas redes en que caen. Son tambien astutsimos en cazar
 enlazar las vboras, las de cascabel; stas comen, y cuando un
chiriguana halla una dellas y la mata se la echa en el hombro y se viene
muy contento  su casa; cmenlas desta suerte: crtanles la cabeza, con
dos  tres dedos ms, y otro tanto de la cola; luego la desuellan y
hecha trozos ponen encima de las brasas, y as asada con aj la
engullen; o decir  dos personas fidedignas que las habian visto asar,
y que ola la carne como si la hobieran lardado con muchos olores,
porque al olor de una que asaban sus yanaconas en su chcara, salieron
de casa  ver lo que era y hallaron los indios chiriguanas en una gran
candelada asando una para se la comer. Toda la tierra que habitan es
frtil de muchas vboras de cascabel y de las pequeas que habemos
dicho; hay otras culebras grandes de ms de tres varas; stas no pican,
pero en viendo al hombre abalnzasele, cele por el cuerpo y luego con
una espina acutsima que tienen en la cola es cierta al sieso por donde
la meten, y desta suerte le mata, y luego se lo come. Hllanse lagartos
de sequera, el cuerpo de una vara y ms, sin la cola, que es poco menos;
stos acometen  un muchacho y se lo comen. En Tucumn vi uno destos,
como diremos cuando tractaremos de aquella tierra. Entre los rboles
tienen muchos cedros, pero hay otros que llevan tanta garrapata, que
arrimndose un hombre  l caen  mia sobre tuya sobre el pobre, que le
cubren como si una saca dellas le hobieran derramado por encima. Contra
stos ms que brbaros hombres entr don Francisco de Toledo, Visorrey
del Per; lo que le sucedi diremos cuando trataremos de lo que le
sucedi en el tiempo que gobern estos reinos.

Con ser esta gente de la calidad referida y la tierra aspersima, el
capitan Andrs Manso, natural de la Rioja, con slo sesenta hombres los
subject  reparti; sirvironle y  sus encomenderos como sirven los
indios destos reinos, y no trabaj mucho en la conquista dellos, y menos
en la de los Chaneses. Agora 29 aos, cuando sub la primera vez  la
provincia de Los Charcas, ya era muerto; no creo habria siete aos.

Este capitan pobl un pueblo que confina con las montaas de los
Chiriguanas y con los llanos de los Chaneses; el sitio, llamado por un
nombre Condorillo y por el otro el ro de los Sauces. Los que lo han
visto, que son muchos, dicen no hay en lo descubierto de las Indias
temple ms saludable; el suelo frtil y alegre. Viviendo aqu con toda
paz, y no distando de la ciudad de La Plata ochenta leguas  lo ms
largo, estos Chiriguanas le engaaron con una ficcion, de las cuales,
como habemos dicho, son grandes hombres para fingirlas; fingen, pues, y
engaan al pobre capitan, que  pocas leguas de all habia un valle
donde vivian unos indios de extraa figura, muy ricos de oro (entre los
Chiriguanas, ni en toda aquella montaa, ni oro ni plata se ha
descubierto); que si quiere, ellos le llevarn all y se los
conquistarn, y de los espaoles no es necesario ms que la mitad, y la
otra mitad se queden en el pueblo. Creyse (que no debiera) dellos, y
sali con treinta soldados; los otros treinta con las pocas mujeres dej
en el pueblo; llev consigo parte de los Chiriguanas, los cuales dejaron
concertado con los dems que para el servicio del pueblo se habian
quedado, que para tal dia tomasen las armas, y  tal hora de noche; que
ellos en el propio dia y hora darian en Andrs Manso, y sus soldados, y
desta suerte los matarian  todos. Al dia, pues,  por mejor decir,  la
hora de la noche sealada, los unos dan en el pueblo, los otros en
Andrs Manso; matronlos  todos sin dejar uno ni ninguno, y desde
entonces se han quedado seores como agora lo son, y tan enemigos
nuestros como antes, y del nombre cristiano; slo se escap un mestizo
llamado fulano de Almendras,  quien prendieron en el pueblo, y un
cacique destos Chiriguanas le quit que no le matasen, y puso en salvo,
porque tenia con l amistad: cosa nunca entre Chiriguanas guardada.
Vnose  la ciudad de La Plata, donde  pocos aos muri, estando yo
presente,  quien entonces confes y ayud lo mejor que supe en aquel
trance; escapse otra mestiza que debia estar amancebada con algun
Chiriguana, porque se qued con ellos hasta hoy, como otra vez della
diremos; y esto en suma de los Chiriguanas y sus costumbres; prosigamos
agora nuestro viaje.




CAPITULO C

DEL CERRO DE POTOS


Volviendo  nuestra provincia de Los Charcas, cansado de tractar de la
gente ms que brbara Chiriguana, es esta provincia ancha y larga,
empero poco poblada y muy spera, de malos caminos; los indios son ms
bien dispuestos que los del Collao, ms fornidos, los rostros ms llenos
y en sus vestidos ms bien tractados, hablando en comun; son
conocidsimos por el vestido, y muy ricos de plata y de ganados, aunque
en ganados les hacen ventaja los del Collao, y oro no les falta, sino
que no quieren descubrirlo; es fama en el distrito de Chayanta haberlo,
no de ro, sino veta, pero gurdanla para s, y no hacen mal.

El Visorrey don Francisco de Toledo, desde Potos envi con un yanacona
que le prometi descubrir esta mina  un religioso nuestro; fu y hall
una veta pobre, aunque trujo una piedra pasada toda con clavos de oro;
tvose por cosa que no se poda seguir, y as se qued. Tambien es fama
y comun que entre Potos y Porco, que son ocho leguas, hay minas de
azogue, y no es difcil de creer; empero el que la sabe no la quiere
descubrir, diciendo que si luego se la han de quitar, se est por todos;
la cual si se descubriese, Su Majestad aumentaria grandemente sus
tributos, porque como el azogue necesariamente bajase, no seria
necesario seguir veta, sino  tajo abierto labrar en el cerro, y como
fuesen las costas menos y ms los mineros, los quintos habian de subir;
pero esto es ya salir de nuestro intento; dejmoslo  los Contadores.

_De_ la ciudad de La Plata se ponen  Potos 18 leguas, divididas en
tres jornadas, en las cuales hay cinco ventas, y en la primera dos rios;
el primero llamado Cachimayo, que es decir rio de la sal, por la sal que
en algunas partes por donde corre se hace, porque no es necesario otra
cosa quel agua echar en los lugares sealados, y dentro de pocos dias se
congela, y buena sal, con ser el agua no muy gruesa, pero no es salobre
ni salada. El otro es rio Grande, y solamente al verano se vadea y
conviene saber tomar el vado, porque si no, no parar el que lo quisiere
vadear hasta los Chiriguanas. Tiene sus puentes de piedra que mand
hacer el famoso marqus de Caete, de felice memoria, el viejo; la
primera del Achimayo; por descuido de las justicias, con una avenida se
la llev el rio; hase hecho legua y media ms abajo otra, que se ha
tardado en hacella ms que se tard en las dos, porque las dos en dos
veranos se hicieron; esta han pasado ms de seis.

Es Potos de forma de un pan de azcar; slo  la parte del Poniente se
le desgaja una cordillera de un cerro que no creo tiene una legua de
largo, y baja. Por la parte del pueblo tiene un cerrillo pegado  s, 
quien llaman Guaina Potos, como si dijsemos el grande, el viejo
Potos, y  este otro el mozo. Este cerro es conocidsimo entre mil que
hobiera; parece que la naturaleza se esmer en criarle como cosa de
donde tanta riqueza habia de salir; es como el centro de todas las
Indias, fin  paradero de los que  ellas venimos. Quien no ha visto 
Potos no ha visto las Indias. Es la riqueza del mundo, terror del
Turco, freno de los enemigos de la fe y del nombre de los espaoles,
asombro de los herejes, silencio de las brbaras naciones. Todos estos
eptetos le convienen. Con la riqueza que ha salido de Potos Italia,
Francia, Flandes y Alemaa son ricas, y hasta el Turco tiene en su
Tesoro barras de Potos, y teme al seor deste cerro, en cuyos reinos
corre aquella moneda; los enemigos del magno Filippo y de los brazos
espaoles y de su cristiandad, en trayendo  la memoria que es seor de
Potos, no se atreven  moverse de sus casas; los herejes quedan como
despulsados, y cuando los potentados del mundo se quieren conjurar
contra la Majestad catlica, no aciertan  hablar. Es el ms bien hecho
cerro que se ha visto en todas las Indias, y si dijsemos en el mundo,
no creo seria exageracion; del pie hasta la cumbre y corona dl hay una
legua larga. Vese de ms de veinte leguas, porque desde un pueblo
llamado Aravati, tres leguas de la ciudad de La Plata, ms adelante, se
ve, y  la parte del Sur, por el camino de los Chichas, de muchas leguas
le conocemos. Por todas partes, Oriente y Poniente y Norte y Sur, es
abundante de vetas de plata; las ricas que se labran y siguen son las
que miran al Oriente; luego diremos sus nombres. Jams por los indios,
antes que los espaoles entrasen en este reino y lo poseyesen, fu
conocido tener plata, ni jams indio lo labr, ni _vivi_ en l; era
despoblada la tierra  la redonda dl, y el mismo cerro, por ser
frigidsimo con estar en veinte grados; ocho leguas dl se labraba el
cerco llamado Porco, como diremos concluido con Potos. Todo l de
arriba abajo era una montaa espesa de unos rboles que llamamos
quinuas, torcidos, slo buenos para lea y carbon, en lo cual puede
competir con la encina; para enmaderar nadie se aprovecha dl. Su
descubrimiento fu desta suerte, y si no me engao lo descubrieron unos
yanaconas de fulano Ziga, hombre antiguo en este reino, y si no fu
tesorero de la hacienda Real,  lo menos fu uno de los oficiales, 
quien conoc en Potos, y me dijo lo que referir. Cuando los espaoles
entraron en este reino, conquistado el Collao y esta provincia de los
Charcas, no la tenian por rica ms que de miel, por lo cual muchos
rehusaron los repartimientos y encomiendas en esta provincia, diciendo
que no querian tributos de miel. Verdad es que se labraba el cerro de
Porco, de donde se sacaba plata para el Inga antes de la venida de los
nuestros. Acobardbales el temple, en partes desabrido, y el cielo como
le tenemos pintado, spero, con tantas tormentas de truenos y rayos, y
que Porco  pocas brazas daba en agua. Con todo eso quedaron algunos de
los conquistadores antiguos, pero los ms fueron de los que llamaban
pobladores, venidos despues de llana la tierra. Porco se labraba, y los
vecinos de la ciudad de La Plata, que deste cerro dista 25 leguas, iban
y venian  sus minas; tambien sus criados, as espaoles como indios,
que llamamos yanaconas. El camino era tan cursado como agora, en el cual
encontraban ganado silvestre, llamado guanacos y vicuas; son de la
misma figura que el ganado domstico, sino que la color es bermeja de
los guanacos y el hocico que tira  negro. La vicua es ms cencea, de
la misma color; el hocico tira un poco  blanco, y el pecho y pescuezo
por la parte de abajo blanco. Pues como todo el camino desde la ciudad
de La Plata fuese despoblado hasta Porco, algunos indios y espaoles
llevaban galgos para si saliese algun guanaco,  vicua, cazarlo.
Sucedi as que yendo  viniendo algunos indios yanaconas deste fulano
de Ziga y de otro compaero suyo, y pasando por las faldas de Potos
(va por aqu el camino), sali un guanaco; chanle los perros; el
guanaco tira el cerro arriba, y los perros; siguen los indios  los
perros y guanaco, el cual subiendo al cerro arriba hizo fuerza con los
pies en una veta en la superficie de la tierra, y derrumb un poco de
metal. Los yanaconas que le seguian, como quien conocia el metal,
vindolo dejan de seguir el guanaco; tomndolo  conocindolo, en su
lengua comienzan  decir: caim mamacolqui, caim mamacolqui; que quiere
decir: esta piedra es de plata,  madre de plata. Recogen ms piedras,
llvanlas  su amo, hacen el ensayo: acudi  muchos marcos por quintal,
 ms de cincuenta;  la voz vino Ziga, y vinieron los dems y
registraron minas en el cerro.

Este fu el principio y orgen del descubrimiento de Potos, y es as
verdad; desde entonces dejaron de seguir las minas de Porco con aquella
frecuencia que antes. La principal veta que se descubri se llam y
llama la veta Rica; luego la del Estao, porque la plata es sobre
estao, y la de Mendieta, y stas son las que agora principalmente se
labran, de las cuales ha salido tanta cantidad de plata que asombra al
mundo. Si estas vetas desde fuera las miran, parecen como sangraderas, 
quebradas muy angostas, que vienen de arriba abajo. Agora no hay ms
memoria de lea en l que en la palma de la mano. Al principio los
metales eran muy ricos, porque las vetas lo eran, y acudian cuarenta
marcos y ms por quintal; agora, como estn muy bajas, son mucho ms
pobres. El quintal que acude  tres pesos ensayados, que es  tres
cuartos de marco, es muy rico, que son seis onzas; son todas las minas
de plata que en este reino se descubren de cabeza, que es decir la
riqueza tinenla en la superficie; como las tierras que se labran la
fertilidad es la superficie, y  esta causa los rboles no echan las
races sino  la haz de la tierra, y por esto, conformndose las minas
con los rboles, mientras ms fondas se labran, ms pobres.




CAPITULO CI

DEL CERRO DE POTOS[38]


A la fama de tanta plata, luego se comenz  despoblar, aunque no del
todo, el asiento de Porco y se pas  Potos, y poblaron los espaoles
desta otra parte de un arroyo que pasa al pie del Guayna Potos; los
indios, de la otra parte del arroyo, al pie del cerro; mas como se fu
multiplicando la gente, tambien  la parte de los espaoles se poblaron
no pocos indios, y entre ellos los Carangas  las espaldas de los
nuestros. El asiento, as del pueblo de los espaoles como de los
indios, no es llano, sino en una media ladera, como se requiere en
tierra que llueve; el un asiento y el otro lleno de manantiales de agua
que Dios nuestro Seor provey all para el beneficio que agora se hace
de los metales; si no, ya se hobiera despoblado la mayor parte por falta
della, y los manantiales y fuentes, unos estn sobre la faz de la
tierra, otros  un estado y  menos; el que  dos es muy fondo. El agua
en unas partes es mejor que otra, poca para que se pueda beber; gusase
con ella de comer y lvase la ropa; no se halla casi cuadra que no tenga
muchos manantiales, ni casas sin pozos, y en las calles en muchas dellas
revienta el agua. Cuando los metales acudian  mucho ms que agora, no
los fundian los espaoles, sino los indios se los compraban y
beneficiaban, y acudian con el precio al criado del seor de la mina.
Desta manera el seor de la mina tenia su mayordomo que della tenia
cuidado, de hacer los indios  yanaconas barreteros labrasen, y sacasen
el metal  la boca de la mina, adonde cada sbado llegaba el indio
fundidor, mirbalo, concertbase por tantos marcos y  otro sbado
infaliblemente la traa la plata concertada; estos indios llevaban el
metal  sus casas, y lo beneficiaban, y fundian, no con fuelles, porque
el metal deste cerro no las sufre; la causa no se sabe; el metal cernido
y lavado echbanlo  boca de noche en unas hornazas que llaman guairas,
agujereadas, del tamao de una vara, redondas, y con el aire, que
entonces es ms vehemente, fundian su metal; de cuando en cuando lo
limpiaban y aadian carbon, como vian era necesario, y el indio fundidor
para guarecerse del aire estbase al reparo de una paredilla sobre que
asentaba su guaira, sufriendo el fro harto recio; derretido el metal y
limpio de la escoria, sacaba su tejo de plata y venase  su casa muy
contento. Habia  la sazon en el cerro que dijimos se desmiembra de
Potos, y  la redonda del pueblo, ms de 4.000 guairas, que por la
mayor parte cada noche ardian, y verlas de fuera y aun dentro del pueblo
no parecia sino que el pueblo se abrasaba. La que menos destas fundia
salia con un marco de plata, que es riqueza nunca oda. Los indios
fundidores ganaban plata, y los seores de las minas no perdian.

El viento con que ms cotidianamente fundian era con el Sur, que
dijimos llamarse Tomahavi. Provey Dios en aquel tiempo deste viento,
que casi no faltaba en todo el ao, y cuando descansaba algunos dias,
luego se hacian procesiones por viento, como por falta de aguas cuando
se detienen. Cesaron totalmente las guairas desde que se comenz el
beneficio del azogue, que fu en el segundo ao del gobierno de don
Francisco de Toledo.

[38] En la parte superior de las pginas lleva este otro ttulo:
_Cmo se pobl Potos_.




CAPITULO CII

LAS VUELTAS QUE HA DADO POTOS


Agora treinta aos ya casi Potos estaba para totalmente perder todo su
crdito, si nuestro Seor no proveyera de que se acertase  sacar plata
con azogue. Es as, que si en esta sazon llegara un hombre con 200.000
pesos, comprara todas las minas del cerro; las costas muchas, los
metales pobres, las minas muy hondas, no parecia se podia sustentar.
Empero luego el ao adelante se descubre el beneficio del azogue, y
torna  revivir de tal manera, que en estos treinta aos es casi
innumerable la plata que dl ha salido, y pas as: que muchos aos
antes, ms de diez, llegaron all unos extranjeros con azogue, y
quisieron fundir por l; hicieron las diligencias posibles, y no
atinaron  fundir,   incorporar, por lo cual las bolas del metal
incorporado dejaron con el azogue, desesperados de salir con su intento,
y en este tiempo el que las tenia, como por cosa desechada, las torn 
moler y fundir, y sac plata de donde los otros no atinaron  sacar un
grano, que parece prodigio. Despues de hallado este beneficio, y usado
muchos aos, como los metales fuesen bajando en ley, ya los seores de
las minas no se podian sustentar; el ingenio del hombre, dando y
tomando, vino un beneficiador  mezclar escoria de los herreros molida
con el metal; fundilo, salile bien, donde infiri: si la escoria es
provechosa, mejor lo ser el hierro; da en deshacer el hierro, y con el
agua del hierro deshecho incorpor el metal: salile con ms ley y sac
ms plata. Pues para deshacer este hierro qu remedio? Eran necesarias
muelas de piedra como de barbero, ms anchas que altas y de grano ms
grueso; provee Dios junto  los mismos ingenios tanta piedra desta, que
algunos ingenios no  media legua, otros  una, y el que ms lejos no la
tiene  dos leguas; estas piedras andan con el movimiento del ingenio
grande, en el cual debajo de la piedra ponen una artesa bien estanque,
con agua, de donde la muela coja agua dando vuelta, y encima de la
piedra se pone la plancha del hierro, la cual se va gastando como se
gasta el cuchillo en la muela del barbero; de cuando en cuando se
requiere verla para que siempre est encima de la muela; _con_ cada
cajon de cincuenta quintales de metal molido y encorporado con azogue se
mesclan diez libras de agua, y si  estos cincuenta quintales echan
menos, no sacan nada; si ms, pierden el agua ms que echan, porque no
se saca ms plata que si echasen las diez libras. Lo necesario 
cincuenta quintales es diez libras de agua. En todos los ingenios tienen
sus vasos de madera, en que al justo caben diez libras de agua; con
stos las sacan de la artesa donde cae la agua en que se deshace el
hierro. Este beneficio es el frecuentado y cierto; algunos han procurado
descubrir otros, ms sleles al revs, y si no al revs, no hay quien
los siga. En todo este tiempo me hall en la ciudad de La Plata, que es
casi como vivir en Potos, porque lo malo  bueno que sucede en aquella
villa, luego se publica en La Plata, por la frecuencia de los que van y
vienen.




CAPITULO CIII

DE LA ABUNDANCIA DE QUE GOZA POTOS


Goza Potos ( lo menos gozaba) de las mejores mercaderias, paos,
sedas, lienzos, vinos y de las dems, de todo lo descubierto de las
Indias, porque como en Espaa se cargase lo mejor para la ciudad de Los
Reyes, de all la flor se llevaba  Potos.

Agora no es as, porque como sea tierra de acarreto, y las mercaderias,
que sean buenas que sean malas, se hayan de gastar, no se tiene tanta
cuenta como los aos pasados. Es pueblo muy abundante de mantenimientos,
porque de Cochabamba, que dista dl cincuenta leguas, le llevan el
trigo, harinas, tocinos, manteca, y de la ciudad de La Plata, todas las
fructas nuestras y mucho trigo  maz, y de la costa de ms de cien
leguas el pescado casi salpreso, porque agora cuatro aos se obligaron
tres  cuatro de dar pescado salpreso en Potos, con condicion que otro
que ellos no lo pudiese meter, sealndoles la villa el precio, y
salieron con ello; tenian en paradas caballos con que lo llevaban; si
agora lo hacen, no lo s. Finalmente, todos los pueblos que se han
poblado y se pueblan de espaoles en aquella provincia de los Charcas,
podemos decir que Potos los puebla, porque con la confianza de llevarle
lo que tienen de labranza y crianza, anima  los espaoles  meterse en
las montaas de los Chiriguanas, y fundar pueblos en valles
calorossimos, llenos de las plagas referidas, y todo lo allana Potos.

El pueblo tiene sus plazas donde se venden las cosas necesarias, en cada
plaza la suya; la plaza del maz en grano, la de la harina, la de la
lea, la del carbon, la del alcacer y la del metal, y plaza donde se
vende el estircol de los carneros de la tierra, el cual me certificaron
se compraba y se vendia cada ao en cantidad de 10.000 pesos y ms. Pues
qu diremos de la de la coca? La plaza principal es muy bien proveida,
donde casi todo el ao se hallan uvas, las dems fructas, camuesas,
manzanas, membrillos, duraznos, melones, naranjas y limas, granadas  su
tiempo en cantidad, y hase introducido que no pierde el ms estirado
nada de su opinion en entrar donde estas cosas se venden, que es una
calle larga en la misma plaza junto  la iglesia mayor, hecha por los
indios que traen estas cosas, y escoger el propio lo que ms gusto le da
y enviarlo  su casa; no se repara en la plata. Pues en el mismo cerro
hay sus plazas con todas estas cosas, y vino y pan, hasta en la misma
coronilla del cerro, que llevan los indios, donde lo venden as  indios
como  espaoles.




CAPITULO CIV

DE LAS PERROQUIAS DE POTOS


Si no me engao, deben ser las perroquias de Potos de ocho  diez, las
cuales dividi don Francisco de Toledo, siendo Virrey, cada una con 500
indios tributarios para servicio del pueblo, mejor dir del cerro, que
todos con hijos  mujeres llegan  30.000 indios, y ninguno hay, si
quiere trabajar, que no gane plata; hasta los nios de seis  siete
aos,  mascar maz para hacer levadura para chicha, la ganan;
multiplcanse aqu los nios de los indios que es admiracion; de los
espaoles, cual  cual nace, y esos contrechos y luego se mueren. Vanse
las espaolas  un valle caliente, doce leguas de Potos,  donde se
quedan con sus hijos tres y cuatro meses, hasta que ya el nio tiene un
poco de fuerza, aunque como el temple se ha moderado un poco, ya
comienzan  nacer y  criar, mas son raros.

La iglesia mayor es buena, de adobe y teja, y de una nave, rica de
ornamentos y de servicio de plata para el altar, y de aquella suerte son
las dems iglesias de los monasterios de todas Ordenes, ricos de
ornamento y plata para el culto divino; sustntanse en cada convento
dominicos  franciscos, augustinos, teatinos, de ocho  diez religiosos,
unas veces ms, otras menos, porque es temple desesperado,  lo menos,
desde mayo _hasta_ agosto, y no todos pueden vivir en l, sino los que
son recios de complexion  temperamento; en el de la Merced es donde
siempre hay menos.

Tiene buenas carnes y buen agua si la traen de una fuente que llaman de
Castilla.

Es pueblo de mucha contractacion, y una de las mayores es la coca, que
del Cuzco le viene cada ao al pie de 60.000 cestos, y si hay logreros
en el mundo, creo son los coqueros, porque segun el tiempo  que fian,
as acrecientan el precio, y puesto que se les predique, es cantar  los
sordos.

Las Ordenes habian de tener aqu uno  dos de los ms doctos dellas, por
las muchas  malas contractaciones que se hacen. En esto han ganado
mucha tierra con todas ellas los padres de la Compaa, que han tenido y
tienen varones doctos que alumbren  los contractantes. Aqu se hacia
una contractacion que llamaban de los aseguros de los metales, aprobada
por el Audiencia y por dos telogos, uno augustino, otro teatino de la
Compaa, tres coronistas y juristas, que era usura clara, sino que no
se habia entendido bien; fu Nuestro Seor servido que yendo yo  Chile,
con su favor, contra todo el torrente del pueblo y letrados, se declar
la verdad della; costme mucho trabajo; animme mucho  tomarlo el Rmo.
del Paraguay, que  la sazon all estaba, fray Alonso Guerra, de nuestra
Orden, que la tenia por mala; finalmente, de ocho aos  esta parte no
se ha tractado ms della, como si no se hobiere hecho;  Nuestro Seor
las gracias, de quien todo bien procede. Los religiosos de mi Orden no
la aprobaron, ni los de San Francisco; uno de los juristas que la
aprob, convencido, dijo que ojal y cuando la firm tuviera manca 
quemada la mano!

Perdanse los hombres  remate; conoc quien en ella habia perdido ms
de 100.000 pesos; otros  80.000, otros  menos, conforme  las veces
que la hacian, lo cual por ser largo de referir, y ser ms de escuelas
que de relaciones breves, no se tractar ms dello. Solamente esto se ha
dicho para comprobar que es necesario tener los provinciales en este
pueblo hombres doctos, por las muchas contractaciones usurarias que en
l se tractan y se inventan, con muy poco temor de Nuestro Seor y menos
de sus conciencias, por las cuales debemos, conforme  nuestro estado,
mirar y alumbrarlas.




CAPITULO CV

DE LAS COFRADIAS


Las cofradias de Potos son muchas y muy bien servidas, con mucha cera,
y casi todas tienen sus veinticuatros, los cuales en las fiestas
sealadas que cada una tiene se han de hallar, en vsperas y misa mayor,
con un cirio que les da la cofradia, y aquel dia confiesan y comulgan.
La del Sanctsimo Sacramento es una de las bien servidas de cera del
mundo, y la del Rosario y Juramentos, en nuestra casa, y as lo son las
dems, porque son ricas, y aunque la cera cuotidianamente vale  150
pesos el quintal, y dende arriba, no se disminuye el servicio della.

Es pueblo donde se hacen muchas y grandes limosnas; yo me hall una
Cuaresma en l y me certificaron algunos mayordomos que, tractando entre
s lo que se habria juntado de limosna para ellas, pasaban de cinco mil
pesos en la Semana Sancta. La procesion de la Soledad, fundada en
nuestra Seora de la Merced, se celebra con tanta solemnidad que no
llega la celebracion de Los Reyes  ella, con ser solemnsima, pues la
cera que sale en la procesion el dia del Sanctsimo Sacramento parece
increible; los indios en sus cofradias van imitando  los espaoles:
tienen sus veinticuatros y gastan mucha cera.

Cuando algun veinticuatro muere, los dems le han de acompaar de todas
cuantas cofradias fuere veinticuatro; acaesce ser de tres  cuatro, y
todos le acompaan con sus hachas  cirios; suelen ser ms de ciento,
que es cosa de ver, porque aunque se llaman veinticuatros, el nmero no
es slo de veinticuatro, sino de cincuenta y ms; finalmente, Potos,
podremos decir es Espaa, Italia, Francia, Flandes, Venecia, Mxico,
China, porque de todas estas partes le viene lo mejor de sus
mercaderias. De las naciones extranjeras hay muchos hombres, que si no
los hobiera no perdiera nada el reino, y quien no ha visto  Potos no
ha visto las Indias, por ms que haya visto, como habemos dicho.




CAPITULO CVI

DE LA DESTEMPLANZA DE POTOS


Con tener todo esto bueno, no deja de tener un alguacil y contrario,
como las dems ciudades y provincias, porque al tiempo de las aguas, y
en particular  la entrada y salida del ivierno, son muchas las
tempestades de truenos, rayos, pedriscos y nieves, desde Diciembre hasta
Abril, y en el verano el viento que decimos llamarse tomahavi, por venir
de un cerro alto as llamado, suele venir con tanta furia, que en
aquellos dias que corre no hay sino cerrar puertas y ventanas y no salir
 la plaza.

Este viento levanta (lo que no hacen los dems) cuantas plumas, lana,
cabellos, pajas y otras cosas livianas que hay por las plazas y calles,
y cubre el pueblo de una niebla que parece se puede palpar, y aquellos
dias est fro, que no se puede vivir sino tras los tizones. O decir
all  una seora discreta, que cuando corrian estos tomahavis, y salia
de su casa  oir misa en los dias forzosos,  la vuelta traa un fieltro
dentro en el pecho, por el polvo, lana y cabellos que le hacia tragar
Tomahavi, mal que le pesase; con todo esto, la cobdicia de la plata y
diligencia para adquirirla y sacarle hace en estos dias trabajar y
pasear las calles  los hombres.




CAPITULO CVII

DE LA PROVINCIA DE LOS CHICHAS Y LIPES


Desde este pueblo de Potos, declinando un poco al Oriente, se entra en
la provincia de los Chichas,  dos jornadas andadas, los cuales son
indios bien dispuestos, belicosos; su tierra, rica de oro y plata, sino
que no la quieren descubrir. Llega esta provincia hasta el ltimo pueblo
dellos, y de la juridicion del reino del Per, llamado Talina, cincuenta
leguas buenas de Potos, el camino no malo, y los valles donde estn los
indios poblados, de moderado temple, con abundancia de mantenimientos y
ganados, as de la tierra como de los nuestros;  cuya mano derecha
queda la provincia de los Lipes, no de muchos indios, muy fria y
destemplada, donde no se da maz; en lo dems de poca fama, si no es por
las piedras medicinales que della se traen, que yo he visto y en todo el
reino se usan: la una de color azul, con la cual se curan cualesquier
llagas viejas con no poca mordacidad, con la cual las castra y en breve
sanan; las otras son para la ijada aprobadas, unas de color de aceite y
otras (estas son las mejores) de color de carne de membrillo; digo ser
aprobadas, porque yo comenzaba  ser enfermo della, y de cuatro aos 
esta parte, gracias  Nuestro Seor, que traigo dos conmigo cosidas en
un jubon, una un lado y otra  otro de la ijada, la una de la una color
y la otra de la otra, no he sentido cosa de pesadumbre; la de color de
carne de membrillo dicen los lapidarios ser contra ijada, riones y para
estancar flujo de sangre. No dejan fraguar piedra; deshcenla, y
deshecha se lanza por la orina; experiencia cierta.




CAPITULO CVIII

DEL VALLE TARIJA


Quince leguas  la mano izquierda de Talina, declinando ms al Oriente,
entramos en el gran valle de Tarija (no le he visto, pero lo que dl
dijere slo de hombres fidedignos que han vivido en l), ancho y
espacioso, abundante de todas comidas nuestras y de la tierra, y de
ganados de los nuestros, donde se dan vias y buen vino con las dems
fructas espaolas; los aos pasados, deben ser ms de 45, fu poblado de
estancias de ganados nuestros; la ms principal era del capitan Juan
Ortiz de Zrate, que despues fu Adelantado del Rio de la Plata, de
quien habemos de tractar en breve, donde tenia copia de ganado vacuno.

Los indios Chiriguanas, creo en las guerras civiles contra el tirano
Francisco Hernandez, viendo la poca gente de los nuestros, y sin armas,
dieron en ellos, mataron algunos, otros huyeron y se salvaron, de los
cuales conoc dos  tres; los Chiriguanas se apoderaron del valle,  lo
menos quedaron libres de los nuestros que en aquella frontera vivian;
dejse all el ganado vacuno, que en grande abundancia se multiplic,
vuelto silvestre y bravo, y como ac llamamos cimarron. Visitando este
reino el Visorrey don Francisco de Toledo, y llegando  la ciudad de La
Plata, sabida la calidad del valle, y la importancia de ser poblado,
para el freno por aquella parte de los Chiriguanas, que por all hacian
no poco dao  los Chichas, y aun les pagaban tributo, nombr por
corregidor  para edificar all un pueblo de espaoles al capitan Luis
de Fuentes, con el cual fu alguna gente con sus armas y caballos, y un
religioso nuestro, llamado fray Francisco Sedeo, predicador y fraile
esencial, por cura y vicario de los espaoles, con licencia del padre
fray Garca de Toledo, que  la sazon era provincial, y comision de la
sede vacante, porque clrigo ninguno quiso ir; llevaba tambien rden de
nuestro provincial para edificar convento, lo cual hizo; llegaron sin
dificultad, aunque entonces era un poco peligroso el camino, pero
tuvironla en la poblacion, por tener  los Chiriguanas muy cerca que
los molestaban, mas fueron poca parte; hicieron sus casas fuertes en el
lugar ms cmodo que hallaron, y en menos de treinta aos ha crecido
tanto, que hay en l hombres cuyas haciendas valen ms de 30.000 pesos,
y si tuviera indios de servicio, hobiera crecido ms.

Fules de mucha ayuda el ganado, porque como desamparado y sin dueo lo
mataban y se sustentaban dl, y agora no hay poco, pero ms arredrado,
huyendo de las mechas de los arcabuces, que de muy lejos las huelen.
Primero se mand por pregones que los seores de aquel ganado lo
sacasen dentro de tanto tiempo, so pena darlo por desamparado; mas como
no hobiese,  no pareciese dueo, y aunque pareciera y trujera el
ejrcito del Turco no lo pudiera sacar, declarse  dise por cimarron
desamparado; agora no hay vecino que no tenga, cual ms, cual menos,
manso y corralero, no de aquello, sino de otro manso que han llevado, y
no les falta ovejuno y porcuno; de Potos vienen  comprarles lo que
tienen, y si no, ellos lo llevan; en el _valle_ menor fundaron _otro
pueblo_, de buenas aguas y sbalos con otros gneros de peces; es
abundante de vboras y sabandijas ponzoosas, como los dems valles de
los Charcas, empero ellas huirn de los espaoles  se acabarn. Cae en
tierras de la provincia de los Chichas. El Inga, cuando era seor desta
tierra, tenia aqu guarnicion de gente de guerra contra estos
Chiriguanas, los cuales, entrando los nuestros en este reino, la dejaron
y se volvieron  sus tierras.

Hllanse en este valle  la ribera y barrancas del rio sepulturas de
gigantes, muchos huesos, cabezas y muelas, que si no se ve, no se puede
creer cun grandes eran; cmo se acabasen ignrase, porque como estos
indios no tengan escripturas, la memoria de cosas raras y notables
fcilmente se pierde.

Certificme este religioso nuestro haber visto una cabeza en el cncavo
de la cual cabia una espada mayor de la marca, desde la guarnicion  la
punta, que por lo menos era mayor que una adarga; y no es dificultoso de
creer, porque siendo yo estudiante de Teologa en nuestro convento de
Los Reyes, el gobernador Castro envi al padre prior fray Antonio de
Ervias, que nos la lea, y despues fu obispo de Cartagena, en el reino
de Tierra Firme, que actualmente estaba leyendo, una muela de un gigante
que le habian enviado desde la ciudad de Crdoba del reino de Tucumn,
de la cual diremos en su lugar, y un artejo de un dedo, el de en medio
de los tres que en cada dedo tenemos, y acabada la lection nos pusimos 
ver qu tan grande seria la cabeza donde habia de haber tantas muelas,
tantos colmillos y dientes, y la quijada cun grande, y la figuramos
como una grande adarga, y  proporcion con el artejo figuramos la mano,
y parecia cosa increible, con ser demostracion; o decir ms  este
nuestro religioso, que las muelas y dientes estaban de tal manera duros,
que se sacaba dellas lumbre como de pedernal.




CAPITULO CIX

DE OTROS PUEBLOS EN FRONTERA Y LA TIERRA ADENTRO DE LOS CHIRIGUANAS


Dos jornadas no largas deste valle de Tarija, sobre mano izquierda, hay
un valle que llaman San Lucas, donde un hombre poderoso, llamado
Jernimo Alanis, manco de la mano derecha, tenia una gran hacienda de
vacas y cria de mulas, con gente bastante, yanaconas y un mestizo y
mulato, y casa fuerte para el beneficio della; pero como era muy cerca
de las montaas Chiriguanas, porque no le hiciesen dao pagbanles
tributos, cuchillos, tijeras, algunas hachas para cortar rboles y
alguna chaquira. El seor de la hacienda de cuando en cuando iba 
verla; sucedi (y no habia tres aos que Tarija se habia poblado) que
yendo  verla, de all despach un indio  nuestro religioso, con quien
tenia amistad, hacindole saber estaba all, rogndole viniese 
confesarle la gente; era despues de Pascua de Resurrection: recibida la
carta, concertse con el capitan Luis de Fuentes y otros tres soldados
ir con sus armas, arcabuces y recado; quiso nuestro Seor que el dia que
habian de llegar vinieron ms de cien Chiriguanas  pedir su tributo 
nuestro Alanis, y con tanta soberbia entraron, que sin duda venian
determinados de hacerle mucho mal, matarle y  toda su gente; el
capitan, religioso y los dems, ni vieron  los Chiriguanas ni dellos
fueron vistos, por causa de una niebla muy obscura que aquel dia cubria
la tierra; entran en casa de Alanis, hallan all parte desta brbara
nacion (los dems no habian llegado), que ya comenzaban  querer
disparar sus flechas en el Alanis, que slo tenia una cota puesta y una
espada en la mano izquierda, porque la derecha la tena cortada. Los
nuestros que llegan, si no fu el religioso, comienzan  desenvolverse
contra los Chiriguanas; en su ayuda acuden el mestizo y mulato con sus
arcabuces; despacharon  los que hallaron dentro, y luego en sus
caballos salen  los que venian; mataron ms de sesenta gandulazos, los
dems se escaparon y algunos heridos  mal. Entre estos indios venian
algunos Chaneses, de los cuales dijimos que se aprovechan estos como
gente en la guerra,  ya los nuestros descansando, y habida esta
victoria, entra por las puertas un indio muy mal herido de un
arcabuzazo, y aun lanzada, diciendo era Chans, y pidiendo,  diciendo:
cristiano, cristiano! que era decir lo queria ser y le baptizasen;
baptizle nuestro religioso, y luego se muri. Esto me escribi nuestro
religioso  la ciudad de La Plata, donde yo vivia  la sazon. Pues para
refrenar  estos enemigos comunes del gnero humano, aqu se ha poblado
otro pueblo de espaoles, al cual agora cuatro aos, llegando yo  la
ciudad de La Plata, volvian mas de cincuenta hombres que con un capitan
habian salido  descercar el pueblo, porque Los Chiriguanas, le tenian
cercado, y el capitan habia enviado  pedir favor; sabido por los
Chiriguanas, alzaron el cerco y no los osaron  esperar. Otros dos
pueblos,  lo menos uno, he oido decir se ha poblado por los nuestros en
el gran rio de Pilaya, ya en la tierra Chiriguana,  donde lleg y pas
el Visorrey don Francisco de Toledo, y entonces (como diremos) le
llamaron el rio Incgnito. Estos indios andan agora ms soberbios que
antes, porque los vandea un perro mestizo nacido en el Rio de la Plata;
yo le conoc, gran oficial herrero, llamado fulano Capillas, ladino como
el demonio, y blanco, que no parece mestizo, casado y con hijos en la
ciudad de La Plata; no s por qu ocasion se fu  le envi el
Audiencia, y esto fu lo ms cierto,  tractar con ellos no s qu
medios de paz, y l decia no le enviasen, porque no le habian de dejar
salir los indios; fu y quedse con ellos; este maldicto les hace unos
cascquillos de acero para las flechas, tan bien templados que no tienen
resistencia; antes usaban de caas como las nuestras, el udo tostado
por puncta; lo dems servia de cuchilla; con las cuales tan bien pasaban
una cota como un nabo. Contra estas armas Chiriguanas usan los nuestros
cotas y encima escaupiles sueltos en vanda, porque en el algodon se
entrape la flecha. Vive este mestizo entre los Chiriguanas con ellos,
con las mujeres que quiere; anda casi desnudo, y por no ser conocido
cuando sale  hacer dao en los nuestros, se embija como indio; dicen ha
inviado  decir  la Audiencia que de buena gana dejaria aquella vida,
porque es cristiano, si le perdonasen; pero que teme, si se reduce, le
han de castigar por los daos que ha hecho; pero como desta gente alguna
sabe  la pega, en ella se queda.




CAPITULO CX

DEL CERRO LLAMADO PORCO


Volviendo  nuestro Potos, porque siendo el centro de las Indias
habemos de tractar  traerle  la memoria muchas veces, como del centro
salen muchas lneas  la circunferencia, as de Potos hay y salen
muchos caminos y entran en l de diferentes partes; digo, pues, que
volviendo al de aqu, salimos para el puerto de Arica, cien leguas
tiradas;  las siete  ocho llegamos al cerro de Porco, de quien habemos
tractado un poco, al pie del cual tienen su asiento los pocos espaoles
que all viven, y pobres respecto de los de Potos; no he llegado  este
asiento, pero he pasado media legua dl, y quien vive en Potos puede
decir vive en Porco, as por la poca distancia de camino, como porque
todo lo que pasa en Porco se sabe luego en Potos, y al contrario. Es
cerro ms alto quel de Potos, metido entre otros cerros y no tan bien
hecho. Es ms destemplado, y ms rico si no diera en agua, y el metal
ms fino; he visto alguno que certificaron  don Francisco de Toledo.
Visorrey destos reinos, acudia  ochenta marcos por quintal; este metal
es poco, y luego se descubre agua, y tanta que es imposible desaguarla.
En la misma cumbre del cerro certifican haber fuentes de agua, lo cual
en Potos no se ha hallado. Tiene otra cosa, que no son vetas seguidas
de donde se saca la plata, sino pozos, y como se d en uno, hace  su
amo presto rico. Sguese algunas veces la labor con esperanzas al
parecer certsimas, mas al mejor tiempo atravisase un peisco,  una
fuente de agua, y veis aqu las esperanzas perdidas. Si estos dos
contrarios no tuviera,  la del agua, que es la mayor, mucho ms rica
era que Potos, y el metal ms suave de quebrar, y una de las
excelencias que puso Dios nuestro seor en Potos es no haber dado en
agua. Toda la puso al pie del cerro de una parte y otra del arroyo que
divide  los indios de los espaoles.




CAPITULO CXI

DEL CAMINO DE PORCO  ARICA


Media legua de Porco, sobre mano derecha, pasa el camino Real de Potos
 Arica, que son cien leguas tiradas (como dijimos) llanas, muy frias y
de algunos arenales no muy pesados para caballos, empero para carneros
de la tierra, cuando van cargados, sonlo mucho, y para las recuas de
mulas, por lo cual las recuas de carneros que llevan el azogue  Potos
desde Arica, y las mercaderias, los que llamamos balumen, vino, hierro,
jabon, etc.,  las nueve del dia han de tener su jornada hecha, que es
de tres leguas, comenzando  caminar  las tres, antes que amanesca, y
aun antes, porque en toda la Sierra, con ser en partes inhabitable por
el mucho frio, y lo ms deste camino lo es, desde las nueve del dia
hasta las cuatro de la tarde son los calores del sol muy crecidos, tanto
y ms abrasan que en los Llanos y valles calientes; es muy trabajoso
este camino por la destemplanza del frio, y no haber en tres  cuatro
jornadas tambos donde albergarse, sino unos paredones mal puestos;  ya
que comenzamos  abajar para Arica lo es mucho, porque veinte leguas que
hay desde donde se comienza  bajar por una quebrada abajo, llamada de
Contreras, en quince leguas no hay gota de agua; aqu es donde los
carneros de la tierra, de carga, corren riesgo y se quedan muchos
muertos, y en echndose el carnero en esta quebrada, no hay sino
descargarle y dejarle; all se muere de hambre y sed; si comieran arena,
y no bebieran en ocho dias, muy gordos salieran; ver en toda esta
quebrada tanta osamenta de carneros es lstima, por lo que pierden los
seores de los carneros (y este es el mejor camino) por lo cual llevan
para las cargas la mitad ms de los necesarios; subidos  la sierra, no
tienen ese riesgo, porque ni pastos ni agua les falta, y en llegando el
carnero  la jornada suya, no le harn pasar adelante cuantos aran y
cavan. Las recuas de mulas en medio dia y una noche concluyen con estas
quince leguas. El subir  la Sierra  los unos y  los otros es ms
dificultoso, y Potos lo allana. A tres  cuatro jornadas de Potos se
toma el camino para las minas que llaman de las Salinas, que ha pocos
aos se descubrieron; mas como no hacen ruido, no hay que tractar
dellas.




CAPITULO CXII

DE LA CALIDAD Y COSTUMBRES DE LOS INDIOS DESTOS REINOS


Habiendo tractado con la brevedad que prometimos de las ciudades,
caminos y otras cosas particulares tocantes  los espaoles, ya es
tiempo tractemos de las condiciones destos indios. Lo primero que
tienen, y es el fundamento de las malas  buenas costumbres morales, es
un nimo el ms vil y bajo que se ha visto ni hallado en nacion alguna;
parece realmente son de su naturaleza para servir;  los negros esclavos
reconocen superioridad; llmanlos seores, con saber son comprados y
vendidos, y lo que les mandan obedecen muy mejor que lo mandado por
nosotros. Es gente cobarde, si la hay en el mundo, de donde les viene lo
que  todos los cobardes, son cruelsimos cuando ven la suya  son
vencedores. No quieren ser tractados sino con rigor y aspereza, porque
en tractando bien  un indio, aunque se haya criado en casa desde nio
como hijo, dicen que de puro miedo lo hacemos, y por eso no nos
atrevemos  castigarlos.

En tractndolos mal sirven con gran diligencia. Cuando tienen necesidad
de nosotros, en cualquiera que se vean,  de enfermedad,  de hambre, 
de otras semejantes, con grandes humildades y subjectiones piden nuestro
favor; pero si estamos en ella y con palabras mansas y amorosas les
pedimos nos socorran, hacen burla de nosotros mofando y escarneciendo, y
aunque sea su amo, que le haya criado, si se ve en peligro de muerte, en
rio, cada de caballo,  en otro peligro, se pone  mirarlo sin
socorrerlo, pudiendo, y se rie de buena gana; la gente ms ingrata que
hay en lo descubierto, al bien que se le ha hecho  hace; por lo cual
slo por amor de Dios les hacemos bien, que dellos esperar gratitud es
en vano. La nacion ms sin honra que se ha visto; no la conoce ni sabe
qu cosa es, pues es ms mentirosa que se puede imaginar; de donde les
viene no temer levantar falsos testimonios, que los levantan gravsimos,
y como no se les castiga por ellos, qudanse en su mala costumbre; que
unos indios  otros los levanten, no es tanto el dao, ni pierden honra
(como dicen), ni casamiento; mas levntanlos  los religiosos, 
clrigos,  espaoles, tan sin asco, como si en ellos no fuese nada, y
cuando se averigua la falsedad, los que los habian de castigar dicen son
indios, y mientras no se averigua padece el pobre fraile  clrigo. Pero
lo que ms me admira es que todos cuantos vivimos en estas partes,
conociendo la facilidad destos en mentir y levantar falsos testimonios,
dgannos mal deste  de aqul, le creemos; esta falta es nuestra, y en
los gobernadores nuestros la hay, porque confesando que es as, cuando
vamos  volver delante dellos por la fama y honra del clrigo 
religioso, dice el Virrey: conozco su facilidad en mentir; pero ya que
dicen tantas cosas, en algo deben[39] decir verdad; algo hay; hseme
respondido as  m propio por un Virrey destos reinos, hacindole
demostracion de muchos y graves testimonios falsos que  un religioso
nuestro habian levantado. Jurar falso no lo tienen en ms de cuanto se
les da una taza de vino,  un mate de chicha, y cuando los
reprehendemos, cmo juraste en falso? la excusa es, y responden: djome
un amigo,  mi vecino,  mi curaca (que es lo ms comun) que lo hiciese,
sin ms sentimiento; pues volver la fama, ni desdecirse, no se hable en
eso.

Para mentir y en un instante forjar la mentira, los ms fciles son que
hay hombres en el mundo, grandes y pequeos, mayores y menores; es cosa
admirable cun en el pico de la lengua tienen las mentiras. No parece
sino que muchos dias han estudiado y imaginado: esto me han de preguntar
y esta mentira tengo de responder, y tan sin vergenza, como si dijesen
mucha verdad; ellos no han de tractar verdad, y nosotros no les habemos
de mentir, y ojal en algunos ac nacidos de los nuestros no se hallase
este vicio. No es afrenta entre ellos decirle mientes, ni ellos decir 
otro lo mismo. Albanse mucho que mintieron al padre que los doctrina,
 engaaron, y lo propio es que mintieron al espaol con quien tractan,
y hacen gran plato desto, y como no tienen color en el rostro, por lo
cual, demudndose, conoscamos si mienten  engaan, mienten tan
disimuladamente, que parece es todo verdad lo que afirman, y con unos
ademanes  afectos que nos hacen creerlo; tambien se alaban si dejaron
algun espaol (habindole pagado su trabajo) en medio de un despoblado 
en medio de la nieve, sin camino; hay muchas partes donde no se puede
caminar sin guia, y en estos caminos dejan al pobre caminante  la luna
de Paita; borrachos, es nunca acabar tractar desto.

Si han de comenzar viaje, aunque sea de pocas leguas, primero se han de
emborrachar; si vuelven, lo primero es emborracharse; dicen que se
emborrachan porque si se muriesen en el camino,  donde van, ya se
morirn habindose emborrachado, y cuando vuelven se emborrachan porque
no se murieron y volvieron con salud  sus tierras,  casas; as me lo
han dicho; borrachos, tractan muy mal  sus mujeres, y son deshonestos
con sus hermanas y aun madres, y cuando estn borrachos entonces hablan
nuestra lengua, y se preguntan, cundo los cristianos nos habemos de
volver  nuestra patria? y por qu no nos echan de la tierra? pues son
ms que nosotros, y cundo se ha de acabar el Ave Mara? que es decir
cundo no les habemos de compeler  venir  la doctrina. Porque en la
semana dos dias juntamos al pueblo para ensersela y predicarles,  lo
cual vienen por fuerza los ms; finalmente, su Dios es su vientre y la
chicha, y no hay ms mundo.

No tienen veneracion alguna  sus padres, ni madres, agelos, ni
agelas; finalmente, les dan de palos y bofetones; yo he castigado 
alguno por esto, delante de todo el pueblo, y les he hecho les besen los
pies. Pues ayudarlos en sus necesidades, ni por imaginacin; si son dos
hermanos, y el uno es casado y el otro no, muriendo el casado, el otro
se revuelve con la mujer de su hermano luego; he visto muchos destos
castigados por la justicia, pero no s si con el rigor debido. Este
vicio ms se halla en los curacas y indios principales que en el comun.
Ojal y el dia de hoy no tengan sus idolatrias, como antes, y porque no
han justiciado las justicias  los curacas, ojal no se estn con ellas.
Luego entra una piedad daosa (oh! son nuevos en la fe) y desto tenemos
los religiosos mucha culpa, y cuando aquesto no tengan, ojal no tengan
sus hechiceros ocultos,  quien consultan como en el tiempo de la
infidelidad de sus padres. No tienen vergenza de hacer  sus mujeres
alcahuetas, las cuales, como son pusilnimes, temiendo el castigo, se
las traen; todos duermen casi juntos, porque las casas de los indios no
tienen algun apartamiento; hcenlas de obra de veinte pies en largo, y
de ancho diez  poco ms; otras son redondas, donde viven con la mayor
porqueria del mundo; jams las barren; todos viven juntos, padres,
madres, gallinas, cuchinillos, perros y gatos y ratos; por maravilla hay
quien duerma si no en el suelo, sobre un poco de paja de juncia. Su
asiento es perptuamente en el suelo, y luego escarban la tierra con las
uas; solos los curacas principales usan de una como banquilla de
zapatero, de una pieza, que llaman duo, no tan alta ni con mucho. A los
hijos, sin policia alguna los crian; no es gente que los castiga, es
gran pecado entre ellos castigarlos  reirlos[40]; con cuanto quieren
se salen; jams les lavan los rostros, manos ni pies, y as traen las
manos y brazos con dos dedos de suciedad; las uas nunca se las cortan,
srvenles como de cuchillos; amicsimos de perros, acaece caminando
llevar el perrillo  cuestas, y el hijo de cuatro  cinco aos por su
pie. No guardan los padres ni madres  las hijas, ni les buscan maridos;
ellas se los busquen y se concierten con ellos. Entre los indios la
virginidad no es virtud, ni la estiman en lo que es justo: que en su
infidelidad no la tuviesen por tal, no hay por qu nos admiremos, pero
ya predicados y avisados[41] es gran ceguera; no nos creen. La hija del
ms estirado se va y se viene como quiere, por lo cual por maravilla se
casa alguna mujer doncella; dicen los varones no debe ser para servir,
pues as persevera. Si se han de casar, primero se amanceban seis y ms
meses que se casen; dicen que esto hacen para conocer la condicion el
uno al otro, y deste error no los podemos sacar; una cosa tienen buena
las mujeres: aunque antes de casarse hayan corrido ceca y meca, despues
de casadas pocas son las que adulteran; las que han tractado antes con
espaoles faltan mucho en esto. Algunos varones hay que no se quieren
casar con mujeres mozas, diciendo no saben servir; csanse con viejas,
porque les hacen la chicha y los vestidos. Son ladrones para con
nosotros; para con los indios no tanto, y los ms ladinos, mayores y
atrevidos. Pues si les mandamos restituir, ni por sueos; si alguna cosa
se hallan, dicen que Dios se la da; no hay buscar al dueo, sino cual 
cual; los indios de los Llanos, que llamamos Yungas, sobre todas estas
desventuras tienen otra mayor: son dados mucho al vicio sodomtico, y
las mujeres estando preadas fcilmente lo usan. Entre los serranos,
raros se dan  este vicio, por lo cual  los indios Yungas los ha
castigado Nuestro Seor, que ya no hay casi en los valles sino muy
pocos, como habemos dicho. Son levsimos de corazn, inconstantsimos;
cualquiera cosita los admira; los mayores pleitistas del mundo, por lo
cual la Sierra deciende  Los Reyes,  los Virreyes, donde  mueren 
enferman, por ser la tierra contra su salud y embutirse en vino. En lo
que toca  la doctrina, cmo aprovecharon en ella no quiero tractar,
porque no se puede decir sino con palabras muy sentidas, y stas me
faltan.

[39] En el ms., _no deben_.

[40] _Ninguna crianza ensean  los hijos._ (Nota marginal.)

[41] _La virginidad no tienen por virtud._ (Nota marginal.)




CAPITULO CXIII

CMO LOS GOBERNABA EL INGA


Conoscida, pues, la calidad de los indios por el Inga, y su nimo peor
que servil, los gobernaba con leyes rigurossimas, porque las penas eran
muerte, y no slo al delincuente, ms  toda su parentela llevaba por
el mismo rigor. El que hurtaba, por muy leve que fuese el hurto, pena de
muerte; la misma se ejecutaba en el que levantaba del suelo alguna cosa
que  otro se le hobiese cado: all la habia de dejar, fuese de mucho
precio  de ninguno, por lo cual, el dueo que la perdi, all la habia
de hallar; por esto no se hallaba ladron entonces, y casi era necesario
este rigor, porque las casas de los indios no tienen puertas, ni
cerraduras, ni el dia de hoy, si no es cual  cual usa de puerta, ms de
un haz de lea delgada,  unas caas  palos atados unos con otros; ya
tienen necesidad de puertas y cerraduras. Ningun indio habia de entrar
en chcara de otro, ni le habia de coger una hoja de maz, so la misma
pena. A los soldados tenia con tanta disciplina, que el mayor  el menor
no habian de hacer agravio, ni tocar en un grano de maz ajeno, so la
misma pena, y por eso les tenia depsitos de todo gnero de sus comidas,
de vestidos y armas, no como los nuestros soldados, que en escribindose
en la matrcula, en ponindose debajo de bandera, le parece que todos
los vicios le son lcitos y como naturales.

Mentir no se usaba ni por imaginacin; verdad se habia de decir,
burlando  de veras; agravio no se hacia  nadie, so pena de la vida, y
si un indio  otro agraviaba, el que recibia el agravio base al
gobernador  capitan del Inga, contbale el caso; luego inviaba  llamar
al que habia agraviado, y lo primero que le decia era tractase verdad,
porque una oreja le tenia guardada para oirle; no era necesario ms;
luego confesaba de plano, y era castigado; lo mismo guardaba el Inga en
las residencias que tomaba  sus gobernadores  capitanes; enviaba un
chasqui, que es un correo,  esta  aquella provincia; juntaba los
indios, decales cmo el gran seor le enviaba para saber si su seor 
capitan habia hecho algun agravio, que el agraviado viniese y se lo
dijese. Con los agravios odos, partia para el Inga, y referaselos; el
Inga despachaba otro  llamar  su gobernador  capitan; venido y
pareciendo en su presencia, decale: este agravio he oido con esta oreja
derecha, que has hecho; la izquierda te he guardado para oir tu
disculpa, di la verdad. Si agravi, era castigado con quitarle la vida;
si no, al que minti daba la pena del talion; finalmente, no habia pena
sino de muerte. Con este temor y leyes rigurossimas no habia quien se
atreviese  mentir, ni se  emborrachar, sin licencia del gobernador, ni
llegar  mujer ajena, ni cometer otros vicios que agora son muy usados.
Conocales ser amigos de ociosidad, y por esto de dia y de noche habian
de trabajar; no habia palmo de tierra en todo este Per, que pudiese ser
labrado, que no se labrase para las comidas; por esto andaban sus
ejrcitos muy hartos y abundantes, y sus reinos bien gobernados; digo 
su modo, porque tanta crueldad en cosas livianas, y que los parientes
inocentes pagasen por los delincuentes, ni se puede alabar ni excusar.
Acurdome de haber odo decir  algunos antiguos, que cuando Atabalipa,
el ltimo seor destos reinos, se vi preso en poder del marqus don
Francisco Pizarro, le dijo. El mejor reino tienes del mundo, pero cada
tercer ao, si te han de servir bien estos indios, has de matar la
tercera parte dellos; el consejo no lo alabamos, porque es cruelsimo,
el cual ni se acept ni se ha de aceptar, sino comprobamos el nimo
servil destos, que si no es por miedo, no se aplican  cosa de virtud;
para malicias, vivsimos son.

Fuera de lo que en otras partes habemos tractado de caminos y puentes,
el Inga y sus gobernadores tenian tanto cuidado acerca de los caminos,
que siempre habian de estar limpios y aderezados; y tan anchos que casi
dos carretas  la par sin estorbarse la una  la otra podrian caminar.
Los pueblos comarcanos  los caminos tenian cuidado de aderezarlos si se
derrumbaban, y lo mismo era de las puentes, entre las cuales, fuera de
las creznejas, hay en rios grandes, donde no se pueden hacer puentes,
una manera de pasarlos jams inventada si no es en este reino del Per,
y facilsima de pasar y segura, y es que de la una hilera  la otra del
rio, de barranca  barranca, tienen echada una maroma tan gruesa como el
brazo, muy estirada, de paja que ac llamamos hicho, que es mucho ms
blanda que esparto, y en ella ponen una como taravilla con una soga
recia de lana, pendiente para abajo, con la cual atan al que ha de pasar
y va sentado en ella; en la misma taravilla tienen dos sogas delgadas y
recias como las que se ponen en las cortinas  en los velos de los
retablos, que tiramos de una y recogemos la cortina, y tirando de la
otra la extendemos; as de la otra parte del rio tiene una de las sogas
que est en la taravilla, tiran della y en dos palabras ponen de la otra
parte al pasajero, y cuando los indios conocen que el que pasa es
chapeton,  nuevo en la tierra, y le ven con temor antes que le aten,
cuando le tienen en medio del rio cesan de halar  tirar la soga, y el
pobre chapeton piensa que all se ha de quedar  ha de caer en el rio, y
con palabras halageas y humildes les ruega le acaben de pasar; puesto
de la otra banda se rie de su poco nimo; confieso de m que la primera
vez que pas el rio de Jauja por esta oroya, que as se llama, que
temia, aunque por no dar muestras de flaqueza mostraba nimo y mand 
un ordenante que venia conmigo, entre otros, que pasase, y como vi que
tan presto y seguramente estaba de la otra parte, luego me puse y en
menos espacio de cuatro  cinco credos pas mi rio. Por aqu y desta
manera se pasan las cajas, almofrejes y mercaderias; pgaseles  los
indios su trabajo, y cada uno se va con Dios; yo creo que para los que
no han visto esta oroya, ni manera de pasar, le parecer son ficciones
peruleras; hacrseles ha increible que un rio caudaloso se pase de la
suerte dicha, y menos creible les ser decir que un indio solo pasa por
esta maroma, l mismo tirando la soga; lo uno y lo otro he visto y
experimentado. Dems desto los tambos, que son como ventas en los
caminos, eran muy bien proveidos de lo necesario para los caminantes,
gobernando el Inga, sin inters ninguno, y desto tenian cuidado los
indios comarcanos. Despues que los espaoles entraron en el reino, mand
el gobernador Vaca de Castro, que vino  pacificar la rebelion de don
Diego de Almagro y  gobernarlo, que los caminos, tambos, puentes y
recaudo para ello estuviesen  cargo de los mismos indios, como antes
estaba, y esto yo lo conoc y alcanc por muchos aos, sin que  los
indios se les pagase nada por su trabajo ni por la comida que nos daban.
Despues el marqus de Caete, de buena memoria, mand quel trabajo y
comida que diesen los indios se les pagase por arancel que los
corregidores de las ciudades pusiesen, y as se hacia infaliblemente, y
los indios vendan sus gallinas, pollos, carneros, perdices, lea y
yerba, y todo se les pagaba; agora los corregidores de los partidos
venden todas estas cosas, y el vino y lo dems, pan, y maz, y tocinos,
y ponen los aranceles subidos de punto, como cosa propia, y se
aprovechan para sus granjerias de buena parte de los indios que estn
repartidos para el servicio de los tambos  ventas, y cuando los indios
tenian  su cargo los tambos, les era no poco provecho y ayuda para
pagar sus tributos. Yo vi apuearse algunos indios, y puse en paz, sobre
cul habia de llevar las cargas de un pasajero, no  sus cuestas, sino
en sus carneros de la tierra, que los cargan como los asnillos en
Espaa; despues que los corregidores de los partidos se ocupan en sus
granjerias, con no poco dao, de que tambien soy testigo de vista y he
predicado contra ello delante de Virreyes y Audiencias, y en particular
les he avisado de sus costumbres; no por eso se remedia mucho, y los
indios del servicio del tambo, ms trabajados.




CAPITULO CXIV

CMO SE HAN DE GOBERNAR EN ALGUNAS COSAS


Teniendo, pues, consideracion  la calidad desta gente, parece en ley de
buena razon que no deben ser gobernados en muchas cosas como los
espaoles, y en particular en los pleitos, en los cuales, por ser tan
amigos dellos, gastan sus pobres haciendas y pierden las vidas, si no
fuesen de tal calidad (como en cacicazgos, en sucesion de grandes
haciendas y otros semejantes) que requieren sus plazos y traslados y lo
dems que el Derecho permite y justsimamente tiene establecido; porque
los ms de los pleitos son de una chacarilla que no es de media hanega
de sembradura, y de otras cosas de poco momento; por lo cual, si el
corregidor, aunque las aplique al que tiene justicia, el otro fcilmente
apela para el Audiencia, principalmente los subjectos  la de Los Reyes,
donde van con sus apellaciones, y lo primero que hacen es atestarse de
vino, y lo ms es nuevo; andan por el sol, son derreglados, mueren como
chinches; y si no, vayan  las matrculas de los hospitales de los
indios, y veran tractamos verdad, y cuando vuelven con salud  sus
tierras, en el camino enferman, y en llegando mueren. Un vecino de la
ciudad de La Plata, en tiempos antiguos, llamado Diego de Pantoja,
conquistador del descubrimiento de Chile (oselo al mismo), siendo
alcalde en aquella ciudad, tenia este modo para averiguar los pleitos
destos miserables, y era: en viniendo los indios contrarios, ponalos en
un aposento, cerrbalos con llave y decales: no habeis de salir de aqui
hasta que me llameis; aqu estar y vosotros convenios en quin tiene
justicia; ellos se concertaban, y llamando  la puerta y abrindoles el
alcalde, le decian: seor, ste tracta verdad y pide justicia; yo no la
tengo; esto oido, tornbalos nuestro alcalde  encerrar y decales: otra
ved os conformad y veamos con que sals; ellos llamaban  la puerta
conformes totalmente, y dicindole lo mismo, adjudicaba la hacienda
sobre que se traa pleito, y ponia perptuo silencio al mentiroso,
reprehendido  levemente castigado; desta suerte se averiguaban los
pleitos en breve. Esto era antes de fundada la Audiencia en aquella
ciudad, lo cual me decia condolindose de ver  los pobres indios gastar
sus haciendas, con no correr all riesgo de la salud, por ser el temple
como el de sus tierras. Conoc all un Oidor que se malquist
grandemente con los secretarios y procuradores (y  fe que le cost no
poca inquietud) porque pretendi con los dems sus compaeros que los
pleitos de los indios se averiguasen  su modo, y como esto era quitar
los derechos  los secretarios, levantronse contra l y no sali con su
intencion. Lo que vamos tractando las mismas Audiencias lo han hecho,
porque ya ha sucedido un curaca hallar en adulterio  su mujer, y matar
al adltero y  ella, y le condenaron  muerte y justiciaron, porque
aunque era curaca no tiene tanta honra como el espaol, al cual en
semejante caso no le justician, sino le dan por libre, como vemos
muchas veces; pues si en esto, por qu no ser lo mismo en otras cosas?

El otro vicio en que es necesario poner remedio, as en los Llanos como
en la Sierra y en los Llanos (y que vern tarde), es en las borracheras.
Estas han consumido los indios de los valles, de los Llanos, y
consumirn los pocos que han quedado, y los de la Sierra no menos se
acabarn. Hacen los unos y los otros una chicha  bebida, llamada sora,
de maz talludo; echan al maz en unas ollas grandes en remojo, y cuando
comienza  entallecer scanlo, pnenlo al sol, y despues hacen su
bebida. Es calidsima la bebida que deste maz hacen en extremo, y muy
fuerte; abrsales las entraas,  para que ms presto les emborrache, si
tienen vino, mzclanlo con ella, aaden fuego  fuego, y mueren muchos.
Esta chicha y el vino ha consumido los indios de los Llanos, en
particular los de la ciudad de Los Reyes para arriba, y aun para abajo;
testigo ocular es el valle de Chincha, donde tractando dl dijimos
sustentaba 30.000 indios tributarios; el dia de hoy no tiene
seiscientos. El de Ica va siguiendo los pasos de su vecino, y el de la
Nasca los de ambos, y viendo las justicias el menoscabo de los indios no
lo han querido remediar con castigarlo; este castigo es del gobierno de
los Visorreyes, por lo cual Su Majestad ha perdido sus vasallos y
tributos, y la tierra sus habitadores, slo por gobernarlos como 
nosotros; no digo se gobiernen con la crueldad del Inga, qu cristiano,
y menos qu religioso ha de decir tal? sino con castigo que temieran
emborracharse, y se enmendaran; bien s que don Francisco de Toledo, en
sus Ordenanzas, pone castigo para los borrachos; faltan los ejecutores.
El dao es evidente, porque si donde habia 30.000 indios tributarios no
hay seiscientos, en tan breve tiempo, por qu no se habia de poner ley
rigurosa contra este vicio? Bien s que en Flandes y Alemaa, y en otros
reinos, se emborrachan, y en nuestra Espaa dicen se multiplican; pero
no se mueren por las borracheras  manadas como stos, ni la tierra se
despuebla. Si Flandes y Alemaa, por las borracheras, se despoblara,
porque los borrachos se morian, el seor de aquellos reinos no estaba
obligado, so graves penas, prohibir y castigar las borracheras? Quin
dubda? Pues por qu ac no se habia de hacer lo mismo? Acurdome que en
la ciudad de La Plata, tractando esto con un Oidor de Su Majestad, me
dijo: Mire, padre, no hay ley que al borracho castigue por solo
borracho, si no es darle por infame. Es verdad, pero cuando un reino 
provincia se despuebla por las borracheras, por qu no se aidirn
penas, para que se enmiende tan mal vicio de donde tantos proceden? Pues
la tierra sin habitadores y el reino sin vasallos, qu vale? Aquel rey
y reino es ms tenido que ms poderoso es en vasallos, y la riqueza
destos reinos, en que los naturales se conserven y augmenten consiste.
De los dems vicios no quiero tractar, porque no es de mi intento; baste
decir las calidades desta servil gente, para que conforme  ellas se les
den las leyes que les convienen.




CAPITULO CXV

EL AZOGUE CONSUME MUCHOS INDIOS


El asiento de las minas de azogue do Guancavilca ha consumido y consume
muchos indios tributarios; si no se me cree, vanse los repartimientos
ms cercanos de los Angareyes, y pregntenselo  este valle de Jauja; la
cansa es labrar las minas por socavon, porque como no tenga respiradero
el humo del metal, al que los quiebra lo azoga, asentndoseles en el
pecho, y como no curan al pobre indio azogado, viene, cumplida su mita,
 su tierra, donde ni tienen quien le cure ni remedio; el azogue hsele
asentado y arraigado en el pecho; con grandes dolores del cuerpo muere,
y ninguno viene as enfermo que dentro de pocos meses no muera; unos
viven ms que otros, pero cual  cual llega  un ao. Cuando se labraban
(que fu al principio) sin socavon, ningun indio enfermaba, iban y
venian los indios contentos; agora, como mueren tantos, dificultosamente
quieren ir all. Escrebimos y avisamos  los que lo pueden remediar;
empero no se nos responde, y desto no ms, porque, tractando de
Guancavilca, no s si dijimos ms de lo que se querria oir.

Lo que he tractado de las calidades y condiciones de los indios es
verdad, y es lo comun; si alguno se hallare sin ellas, ser cisne negro;
por lo cual lo que dejamos escripto no puede padecer calumnia.




CAPITULO CXVI

CMO SE CRIAN LOS HIJOS DE LOS ESPAOLES QUE NACEN EN ESTE REINO


Habiendo dicho la razon por qu los naturales se consumen, estamos
obligados  decir si los hijos de los nuestros se multiplican, y cmo se
crian; multiplicarse los hijos de los espaoles no es necesario
probarlo, porque las escuelas de los muchachos en todos los pueblos son
bastantes testigos. Pero cranse  cranlos sus padres muy mal, con
demasiado regalo, y no ha nacido el muchacho, cuando ya le tienen hechos
los griguiescos, monteras, etc., y lo llevan  la iglesia, cuando lo van
 baptizar, en fuentes de plata grandes; un abuso jams oido, digno de
ser prohibido. Nacido el pobre muchacho, lo entregan  una india 
negra, borracha, que le crie, sucia, mentirosa, con las dems buenas
inclinaciones que habemos dicho, y crase, ya grandecillo, con
indiezuelos, cul ha de salir este muchacho? sacar las inclinaciones
que mam en la leche, y har lo que hace aquel con quien pace, como cada
dia lo experimentamos[42]. El que mama leche mentirosa, mentiroso; el
que borracha, borracho; el que ladrona, ladron, etc., y si de Cayo
Calgula vemos haber salido cruelsimo, porque que su ama, cuando le
criaba, untaba los pezones de la teta con sangre humana, qu diremos en
estas partes? Tito, hijo de Vespaciano, se cri enfermo porque su ama
era enfermiza. Pues ya que as los crian las amas negras,  indias,
despues de cinco aos para adelante, cranlos con el rigor que es justo
para que lo malo que mamaron en la leche pierdan? No por cierto; con
todas sus ruines inclinaciones los dejan salir, por lo cual, viendo el
descuido de los padres en criar sus hijos he dicho  alguno: Seor, por
qu no crias  vuestros hijos con el rigor y disciplina que os criaron
vuestros padres? es mejor que vos? Pero en esto pueden tanto las
madres, que no consienten castiguen  los hijos. Acurdome que en los
sermones que el Illmo. de Los Reyes, fray Jernimo de Loaisa, predicaba,
cuotidianamente reprehendia  los vecinos de Lima la mala crianza de sus
hijos, el regalo con que los criaban, y amas que les daban, los vestidos
 compaias, para qu buscan  los hijos de los prncipes y reyes, los
mdicos, amas de buenas costumbres y buena leche? Luego algo va en esto,
y porque no quiero cansar al prudente lector, le ruego lea el segundo
libro del _Teatro del mundo_, donde ver los inconvenientes
irremediables que de las malas costumbres de las amas han subcedido, y
ganado los nios, y cunta ventaja en este particular hacen los animales
 los hombres, porque no consienten otros que ellos crien sus hijos.
Pues aunque me den con una higa en los ojos de las que dicen hay en
Roma, si los que gobiernan este nuevo mundo mandasen, y con mucho rigor
y pena, y la ejecutasen en los maridos, que  ningun mero espaol
crase negra ni india, otras costumbres esperaramos; y desto no mas, no
se conjure todo el reino contra nos. De las costumbres de los nacidos de
espaoles  indias (que llamamos mestizos)  por otro nombre montaeses,
no hay para qu gastar tiempo en ello.

[42] Tachado: Y si de Cayo Calgula leemos haber salido cruelsimo su
ama cuando lo criaba untaba los pezones de la teta con sangre humana,
qu diremos en estas partes?


FIN DEL LIBRO PRIMERO


Librera LA FACULTAD

DE

JUAN ROLDAN

       *       *       *       *       *

436, Florida, 436, BUENOS AIRES

       *       *       *       *       *


Obras del Dr. Joaqun V. Gonzlez

                                                           $ m/n

  =Mis montaas=, 1 tomo encuadernado                        2,--

  =La tradicin nacional=, 2 tomos, encuadernados            6,--

  =El juicio del siglo.--Cien aos de historia
   Argentina=, un tomo encuadernado                          3,50

  =Poltica Universitaria=, 1 tomo encuadernado              4,--

  =Jurisprudencia y poltica=, 1 tomo encuadernado           4,--

  =Ideales y Caracteres=, 1 tomo encuadernado                3,50

  =Los tratados de paz=, 1 tomo encuadernado                 3,50

  =Debates constitucionales,= 1 tomo encuadernado            3,50


Obras del Dr. Vicente Fidel Lpez

  =Historia de la Repblica Argentina=, 10 tomos
   encuadernados                                            70,--

  =Manual de la Historia Argentina=, 1 tomo encuadernado     7,--

  =La loca de la guardia=, 1 tomo encuadernado               4,--

  =La novia del hereje=, 1 tomo encuadernado                 5,--


Marasso Rocca

  =La cancin olvidada=, 1 tomo encuadernado                 2,--

  =Nuestros hombres de letras.--El doctor Joaqun V.
   Gonzlez=, 1 tomo encuadernado                            2,--


Obras del Dr. Adolfo Saldas

                                                           $ m/n

  =Historia de la Confederacin Argentina.--Rozas y
   su poca=, 3. edicin, corregida y aumentada,
   ilustrada con ms de 50 retratos, 5 tomos encuadernados  50,--

  =Pginas histricas=, 1 tomo encuadernado                  3,--

  =Pginas literarias=, 1 tomo encuadernado                  3,--

  =Pginas polticas=, 1 tomo encuadernado                   3,--


General Garmendia

  =Del Brasil, Chile y Paraguay=, 1 tomo encuadernado        2,50


Obras de M. Leguizamn

  =Alma nativa=, 1 tomo encuadernado                         3,--

  =Montaraz=, 1 tomo encuadernado                            3,--


Bartolom Mitre

  =Historia de San Martn y de la Emancipacin
   Sud-Americana=, 4 tomos encuadernados                    24,--


Obras del Dr. Ruiz Moreno

  =La Presidencia del doctor Santiago Derqui y la
   batalla de Pavn=, 2 tomos encuadernados                 10,--

  =El General Urquiza en la instruccin pblica=,
   1 tomo encuadernado                                       4,--


Obras del Dr. Sicardi

  =La Inquietud humana=, 2 tomos encuadernados               6,--

  =Perdida=, 1 tomo encuadernado                             2,50

  =Libro extrao=, 2 tomos encuadernados                     6,--




Biblioteca Cientfico-Filosfica


                                                           $ m/n

  =Altamira.=--Cuestiones modernas de Historia, Madrid,
   1904 (tamao, 1912)                                       2,--

  =Arreat.=--La moral en el drama, en la epopeya y en la
   novela, traduccin de Anselmo Gonzlez, Madrid, 1903
   (tamao, 1912)                                            1,75

  =Baldwin= (J. M.)--Historia del alma, traduccin del
   ingls, con prlogo de Julin Besteiro, Madrid, 1905
   (tamao, 1912)                                            2,50

  =Baldwin= (J. M.)--Interpretaciones sociales y ticas
   del desenvolvimiento mental, traduccin del ingls, por
   don Adolfo Posada y Gonzalo J. de la Espada, Madrid,
   1907 (tamao, 2315)                                       5,--

  =Binet.=--La psicologa del razonamiento.
   --Investigaciones experimentales por el hipnotismo,
   traduccin de Ricardo Rubio, Madrid, 1902 (tamao, 1912)  1,75

  =Binet.=--El fetichismo en el amor, traduccin de
   Anselmo Gonzlez, Madrid, 1904 (tamao, 1912)             2,--

  =Binet.=--Introduccin  la psicologa experimental,
   traduccin de Angel do Rego, con prlogo de Julin
   Besteiro, 2. edicin, Madrid, 1906 (tamao, 1912).       1,75

  =Boissier= (Gastn).--El fin del paganismo.--Estudio
   sobre las ltimas luchas religiosas en el siglo IV en
   Occidente, traducido por Pedro Gonzlez Blanco, Madrid,
   1908, 2 tomos (tamao, 1912)                              4,50

  =Boissier= (Gastn).--Paseos arqueolgicos.--Roma y
   Pompeya.--El Foro.--El Palatino.--Las Catacumbas.--La
   quinta de Adriano en Tvoli.--El puerto de
   Ostia.--Pompeya, traduccin de Domingo Vaca,
   Madrid, 1909 (tamao, 1912), con varios planos            2,50

                                                            $ m/n

  =Bourdeau.=--El problema de la muerte, sus soluciones
   imaginarias y la ciencia positiva, traduccin de Benito
   Menacho Ulibarri, Madrid, 1902 (tamao, 23
   por 15), pasta                                             3,50

  =Bourdeau.=--El problema de la vida, traduccin de
   Ricardo Rubio, Madrid, 1902 (tamao, 2315), pasta         3,50

  =Bray.=--Lo bello.--Ensayo acerca del origen y la
   evolucindel sentimiento esttico, traduccin de Vicente
   Colorado, Madrid, 1904 (tamao, 1912)                     2,25

  =Bunge.=--Principios de psicologa individual y
   social.--Prlogo por el doctor don Luis Simarro, Madrid,
   1903 (tamao, 1912)                                       1,75

  =Bunge.=--La Educacin, 3. edicin dividida en tres
   partes (tamao, 1912)

   Parte primera: Evolucin de la Educacin                   1,75

   Parte segunda: La Educacin contempornea                  2,50

   Parte tercera: Educacin de los degenerados. Teora
   de la educacin                                            1,75

  =Bureau.=--El contrato colectivo del trabajo (Le contrat
   de travail. Le role des sindicats professionels),
   traduccin y prlogo de Jos Jorro y Miranda, Madrid,
   1904 (tamao, 1912)                                       2,50

  =Carle.=--La vida del Derecho en sus relaciones con la
   vida social.--Estudio comparado de Filosofa del
   Derecho, versin espaola de don Hermenegildo Giner de
   los Ros, Madrid, 1912 (tamao, 2315), en prensa.

  =Carlyle.=--Folletos de ltima hora.--El tiempo
   presente.--Crceles modelos.--El gobierno moderno.--De
   un gobierno nuevo.--Elocuencia poltica.--Parlamentos.
   --Estatuomana.--Jesuitismo, traduccin del ingls
   con una introduccin y notas, por Pedro Gonzlez
   Blanco, Madrid, 1909 (tamao, 2315)                       4,--

  =Compayre.=--La evolucin intelectual y moral del nio,
   traduccin de Ricardo Rubio, Madrid, 1905 (tamao,
   2315)                                                     4,50

  =Cosentini.=--La sociologa gentica.--Ensayo sobre el
   pensamiento y la vida social prehistricos, con una
   introduccin de Mximo Kovalewsky, traduccin y
   un apndice bibliogrfico de Antonio Ferrer y Robert,
   Madrid, 1911 (tamao, 1912)                               1,75

  =Crpieux-Jamin= (J.)--La escritura y el carcter,
   traduccin de Ansemo Gonzlez, con 232 figuras en el
   texto, Madrid, 1908 (tamao, 2315)                        4,50

  =Cullerre.=--Las fronteras de la locura, versin espaola
   de Antonio Atienza y Medrano, Madrid, 1912 (tamao,
   1912)                                                     2,25

  =Davidson.=--Una historia de la educacin, traducida del
   ingls, por Domingo Barns, Madrid, 1910 (tamao,
   1912)                                                     2,25

  =Delboeuf.=--El dormir y el soar, traduccin de Vicente
   Colorado, Madrid, 1904 (tamao, 1912)                     2,--

  =Durkheim.=--Las reglas del mtodo sociolgico,
   traducci nespaola de Antonio Ferrer Robert, Madrid,
   1912 (tamao, 1912)                                       1,75

  =Eucken.=--Las grandes corrientes del pensamiento
   contemporneo, versin espaola de Nicols Salmern
   y Garca, Madrid, 1912 (tamao, 2315)                     5,--

  =Eucken.=--Significacin y valor de la vida, traduccin
   directa del alemn, por Eloy Luis Andr, Madrid, 1912
   (tamao, 1912), en prensa.

  =Fer.=--Sensacin y movimiento, traduccin de Ricardo
   Rubio, Madrid, 1906 (tamao, 1912)                        1,75

  =Fer.=--Degeneracin y criminalidad, traduccin de
   Anselmo Gonzlez, Madrid, 1903 (tamao, 1912)             1,75

  =Ferrero.=--Grandeza y decadencia de Roma, traduccin
   de M. Ciges Aparicio (tamao, 1912), precio de
   cada tomo                                                  2,25

   Tomo I. La conquista.--II. Julio Csar.--III. El fin
   de una aristocracia.--IV. Antonio y Cleopatra.--V.
   La repblica de Augusto.-VI y ltimo. Augusto
   y el Grande Imperio.

  =Ferriere.=--Errores cientficos de la Biblia,
   traduccin espaola de Vicente Colorado, Madrid, 1904
   (tamao, 1912)                                            2,50

                                                         $ m/n

  =Ferriere.=--Los mitos de la Biblia, traduccin de
   Benito Menacho Ulibarri, Madrid, 1904 (tamao, 1912)      2,50

  =Ferriere.=--La materia y la energa, traducido por
   Anselmo Gonzlez, Madrid, 1910 (tamao, 1912)             2,25

  =Ferriere.=--La vida y el alma, traduccin de Anselmo
   Gonzlez, Madrid, 1911 (tamao, 1912)                     2,50

  =Ferriere.=--La causa primera, segn los datos
   experimentales, traduccin de Anselmo Gonzlez, Madrid,
   1910 (tamao, 1912)                                       2,25

  =Ferriere.=--El alma es la funcin del cerebro,
   traduccin de Anselmo Gonzlez, Madrid, 1912, 2 tomos
   (tamao, 1912)                                            4,50

  =Fleury= (Dr. Mauricio de).--El cuerpo y el alma del
   nio, traducido por Matilde Garca del Real, Madrid,
   1907 (tamao, 1912)                                       2,--

  =Fleury= (Dr. Mauricio de).--Nuestros hijos en el
   colegio, traducido por Matilde Garca del Real, Madrid,
   1907 (tamao, 1912)                                       2,--

  =Fouille.=--La moral, el arte y la religion, segn
   Guyau, traduccin de Ricardo Rubio, de la 3. edicin
   francesa, con estudios acerca de las obras pstumas y
   del influjo de Guyau, Madrid, 1902 (tamao, 1912)         2,50

  =Fouille.=--Bosquejo psicolgico de los pueblos
   europeos, traduccin de Ricardo Rubio (tamao, 2315)      6,--

  =Fustel de Coulanges.=--La ciudad antigua.--Estudio
   sobre el culto, el derecho, las instituciones de
   Grecia y Roma, traduccin de M. Ciges Aparicio,
   Madrid, 1908 (tamao, 1912)                               2,50

  =Garofalo.=--La Criminologa.--Estudio sobre la
   naturaleza del crimen y teora de la penalidad, versin
   espaola de Pedro Borrajo, Madrid, 1912 (tamao, 23
   por 15)                                                    4,--

  =Gauckler.=--Lo bello y su historia, traduccin de
   Anselmo Gonzlez, Madrid, 1903 (tamao, 1912)             1,75

  =Gow y Relnach.=--Minerva.--Introduccin al estudio de
   los autores clsicos griegos y latinos.--Obra del doctor

                                                         $ m/n

  James Gow, adaptada para las escuelas francesas,
   por M. Salomn Reinach y traducida de la
   6. edicin francesa, por Domingo Vaca, Madrid,
   1911, ilustrada con numerosos grabados, alfabetos,
   pianos, etc. (tamao, 1912)                               2,50

  =Grasserie.=--Psicologa de las religiones, traduccin
   de Ricardo Rubio, Madrid, 1904 (tamao, 1912)             2,50

  =Greenwood.=--Elementos de pedagoga prctica,
   traduccin del ingls por Domingo Barns, Madrid,
   1912 (tamao, 1912)                                       1,75

  =Guignebert= (Carlos).--Manual de Historia antigua del
   Cristianismo.--Los orgenes, versin espaola de
   Amrico Castro, Madrid, 1910 (tamao, 1912)               2,50

  =Guyau.=--Gnesis de la idea de tiempo, traduccin de
   Ricardo Rubio, Madrid, 1901 (tamao, 1912)                1,75

  =Guyau.=--El arte desde el punto de vista sociolgico,
   traduccin de Ricardo Rubio, Madrid, 1902 (tamao, 23
   por 15)                                                    4,50

  =Guyau.=--Los problemas de la esttica contempornea,
   traduccin de Jos M. Navarro de Palencia, Madrid,
   1902 (tamao, 1912)                                       2,50

  =Guyau.=--La irreligin del porvenir, traduccin y
   prlogo de Antonio M. de Carvajal, Madrid, 1904
   (tamao, 2315)                                            4,50

  =Guyau.=--La moral de Epicuro y sus relaciones con las
   doctrinas contemporneas (obra premiada por la
   Academia Francesa de Ciencias Morales y Polticas).
   Versin espaola por A. Hernandez Almansa, Madrid,
   1907 (tamao, 2315)                                       3,50

  =Hampson.=--Paradojas de la Naturaleza y de la
   Ciencia.--Descripcin y explicacin de hechos que
   parecen contradecir la experiencia ordinaria  los
   principios cientficos, traduccin del ingls por Jos
   Ontan, Madrid, 1912. Con 64 figuras intercaladas en
   el texto y 7 lminas tiradas aparte en papel mate
   (tamao, 1912)                                            1,75

                                                         $ m/n

  =Hearn= (Lafcadio).--Kokoro.--Impresiones de la vida
   ntima del Japn, traduccin del ingls por Julin
   Besteiro, Madrid, 1907 (tamao, 1912)                     2,25

  =Hegel.=--Esttica, versin castellana de la segunda
   edicin de Ch. Benard, por H. Giner de los Ros (obra
   premiada por la Academia Francesa), Madrid, 1908
   2 tomos (tamao, 2315)                                    9,50

  =Hegel.=--Filosofa del espritu, versin castellana con
   notas y un prlogo original de E. Barriobero y Herrn,
   Madrid, 1907, 2 tomos (tamao, 2315)                      6,50

  =Hennequn= (Emilio).--La crtica cientfica, traduccin
   de Manuel Nez de Arenas, Madrid, 1909 (tamao, 19
   por 12)                                                    1,75

  =Hoffding.=--Bosquejo de una Psicologa basada en la
   experiencia, traduccin de Domingo Vaca, Madrid,
   1904 (tamao, 2315)                                       5,--

  =Hoffding.=--Historia de la Filosofa moderna, versin
   de Pedro Gonzlez Blanco, Madrid, 1907, 2 tomos de
   584 pginas el 1., y 671 el 2. (tamao, 2315)          11,--

  =Hoffding.=--Filosofa de la Religion.--Versin
   espaola de Domingo Vaca. Madrid, 1909 (tamao, 2315)     4,--

  =Hoffding.=--Filsofos contemporneos, traduccin,
   estudio crtico del autor, y notas por Eloy Luis Andr,
   Madrid, 1909 (tamao, 2315)                               3,50

  =James= (W.)--Principios de Psicologa, traduccin por
   Domingo Barns, Madrid, 1909 (tamao, 2315), dos
   tomos de XII-758 pginas el 1., y 712 el 2.             12,--

  =Janet.=--Orgenes del socialismo contemporneo,
   traduccin de Anselmo Gonzlez, Madrid, 1904 (tamao,
   1912)                                                     1,75

  =Janet= (P.).--Historia de la Ciencia poltica en sus
   relaciones con la Moral, obra premiada por la Academia
   de Ciencias Morales y Polticas y por la Academia
   Francesa, traduccin de don Ricardo Fuente y don Carlos
   Cerrillo, Madrid, 1910, dos tomos (tamao, 2315)          9,50

  =Kant.=--Prolegmenos  toda Metafsica del porvenir que
   haya de poder presentarse como una ciencia, traducido
   del alemn y prlogo de Julin Besteiro, con un
   eplogo del Profesor Cassirer, Madrid, 1912 (tamao,
   1912)                                                     2,25

  =Kant, Pestalozzi y Goethe.=--Sobre educacin,
   composicin y traduccin de Lorenzo Luzuriaga, Madrid,
   1911 (tamao, 1912)                                       1,75

  =Kergomard.=--La educacin maternal en la escuela,
   traducido por Matilde Garca del Real, Madrid, 1906, dos
   tomos (tamao, 1912)                                      4,50

  =Lanessan.=--El transformismo, versin espaola por
   Mariano Pot, Madrid; 1909 (tamao, 2315), con varios
   grabados                                                   3,50

  =Lange.=--Historia del materialismo, traduccin de
   Vicente Colorado, Madrid, 1903, dos tomos
   (tamao, 2315), pasta                                    10,--

  =Lapie.=--Lgica de la voluntad, versin espaola,
   Madrid, 1903 (tamao, 2315)                               3,50

  =Le Bon= (G.)--Psicologa de las multitudes, traduccin
   de Ricardo Rubio, Madrid, 1911 (tamao, 1912)             1,75

  =Le Bon= (G.)--Leyes psicolgicas de la evolucin de los
   pueblos, traducido por Carlos Cerrillo Escobar, Madrid,
   1912 (tamao, 1912)                                       1,75

  =Le Bon.=--Psicologa del socialismo, traduccin de
   Ricardo Rubio, Madrid, 1903 (tamao, 2315)                4,50

  =Le Dantec.=--Elementos de Filosofa biolgica, versin
   espaola de Mariano Pot, Madrid, 1908 (tamao, 19
   por 12)                                                    2,25

  =Le Dantec.=--Teora nueva de la vida, traducido de la
   tercera edicin francesa por Domingo Vaca, Madrid,
   1911 (tamao, 2315)                                       3,50

  =Lefevre.=--Las lenguas y las razas, versin espaola
   por don Anselmo Gonzlez, Madrid, 1909 (tamao, 23
   por 15)                                                    3,50

  =Leveque.=--El espiritualismo en el arte, traduccin
   de Constantino Romn (tamao, 1912)                       1,75

                                                         $ m/n

  =Lhotzki= (H.)--El alma de tu hijo.--Un libro para los
   padres, traduccin directa del alemn por Luis de
   Zulueta, Madrid, 1910 (tamao, 1912)                      1,75

  =Llichtenberger= (E.)--La filosofa de Nietzsche,
   traduccin espaola de J. Elas Matheu, Madrid, 1910
   (tamao, 1912)                                            1,75

  =Loliee= (F.)--Historia de las literaturas comparadas,
   desde sus orgenes hasta el siglo XX, versin espaola
   con las adiciones y correcciones del autor para la
   tercera edicin francesa, por Hermenegildo Giner de los
   Ros, Madrid, 1905 (tamao, 2315)                         4,--

  =Lubbock.=--Los orgenes de la civilizacin y la
   condicion primitiva del hombre (estado intelectual y
   social de los salvajes), traduccin espaola por Jos
   de Caso, Madrid, 1912, con grabados en el texto y
   lminas aparte (tamao, 2315), en prensa.

  =Maspero.=--Historia antigua de los pueblos de Oriente,
   traduccin espaola de Domingo Vaca, Madrid, 1912,
   con infinidad de grabados y mapas en color (tamao,
   2315), en prensa.

  =Mauthner.=--Contribuciones  una crtica del lenguaje,
   traduccin directa del alemn por Jos Moreno Villa,
   Madrid, 1911 (tamao, 1912)                               2,25

  =Mercante= (V.)--La verbocroma, contribucin al
   estudio de las facultades expresivas, Madrid, 1910
   (tamao, 1912)                                            1,75

  =Mercier.=--La Filosofa en el siglo XIX, traduccin
   de Francisco Lombarda, Madrid, 1904 (tamao, 1912)       1,75

  =Moreau de Jonnes.=--Los tiempos mitolgicos, ensayo
   de reconstitucin histrica.--Cosmogonas, El libro de
   los muertos, Sanchoniaton, El Gnesis, Hesiodo, El
   Avesta, traduccin de M. Ciges Aparicio, Madrid,
   1910 (tamao, 1912)                                       2,25

  =Munsterberg.=--La Psicologa y el maestro, traduccin
   del ingls por Domingo Barns, Madrid, 1911 (tamao,
   1912)                                                     2,25

                                                         $ m/n

  =Nitob.=--Bushido.--El alma del Japn, traducido de la
   13. edicin del autor por Gonzalo Jimnez de la Espada,
   Madrid, 1909 (tamao, 1912)                               1,75

  =Nordau= (M.)--Psico-fisiologa del genio y del talento,
   traduccin de Nicols Salmern y Garca, Madrid,
   1910 (tamao, 1912)                                       1,75

  =Nordau= (M.)--Degeneracin, traduccin de Nicols
   Salmern y Garca, con un eplogo del autor, Madrid,
   1902, dos tomos (tamao, 2315)                            8,--

   I.--Fin de siglo.--El Misticismo.

   II.--El Egotismo.--El Realismo.--El siglo XX.

  =Nordau= (M.)--El sentido de la Historia, traduccin
   de Nicols Salmern y Garca, Madrid, 1911 (tamao,
   2315)                                                     4,--

  =Painter.=--Historia de la Pedagoga, traduccin del
   ingls por Domingo Barns, Madrid, 1911 (tamao, 1912)    2,25

  =Payot.=--La educacin de la voluntad, por el profesor
   de Filosofa  inspector de la Academia, M. Julio Payot,
   traducido de la 4. edicin francesa, por Manuel Antn
   y Ferrndiz, catedrtico de Antropologa de la
   Universidad y Museo de Ciencias Naturales de Madrid,
   tercera edicin, Madrid, 1907 (tamao, 2315)              3,--

  =Payot.=--La creencia, traduccin de Anselmo Gonzlez,
   Madrid, 1905 (tamao, 1912)                               1,75

  =Pearson.=--La Gramtica de la Ciencia, versin directa
   del ingls por Julin Besteiro, Madrid, 1909 (tamao,
   2315), con 33 figuras en el texto                         5,--

  =Posada= (A.)--Poltica y enseanza, Madrid, 1904
   (tamao, 1912)                                            1,75

  =Posada= (A.)--Teoras polticas, Madrid, 1905 (tamao,
   1912)                                                     1,75

  =Posada= (A.)--Principios de Sociologa.--Introduccin,
   Madrid, 1908 (tamao, 2315)                               5,--

  =Preyer.=--El alma del nio.--Observaciones acerca del
   desarrollo psquico en los primeros aos de la vida,
   traduccin espaola con un prlogo de don Martn
   Navarro, Madrid, 1908 (tamao, 2315)                      5,--

                                                         $ m/n

  =Relnach= (S.)--Orfeo.--Historia general de las
   religiones, traducido por Domingo Vaca, de la 12.
   edicin  francesa, corregida y adicionada por el autor,
   Madrid, 1910 (tamao, 2315)                               4,50

  =Ribot.=--Ensayo acerca de la imaginacin creadora,
   traduccin de Vicente Colorado, con un prlogo de
   Gonzlez Serrano (tamao, 2315)                           4,--

  =Ribot.=--La lgica de los sentimientos, traduccin de
   Ricardo Rubio, Madrid, 1905 (tamao, 1912)                1,75

  =Ribot.=--Las enfermedades de la voluntad, traduccin
   de Ricardo Rubio, 2. edicin, Madrid, 1906 (tamao,
   1912)                                                     1,75

  =Ribot.=--Ensayo sobre las pasiones, versin espaola
   de Domingo Vaca, Madrid, 1907 (tamao, 1912)              1,75

  =Ribot.=--Las enfermedades de la memoria, traduccin de
   Ricardo Rubio, 2. edicin, Madrid, 1908 (tamao,
   1912)                                                     1,75

  =Ribot.=--Las enfermedades de la personalidad,
   traduccin de Ricardo Rubio, Madrid, 1912 (tamao, 19
   por 12)                                                    1,75

  =Ribot.=--Psicologa de la atencin, traduccin espaola
   de Ricardo Rubio, Madrid, 1910 (tamao, 1912)             1,75

  =Ribot.=--La evolucin de las ideas generales, traduccin
   de Ricardo Rubio, Madrid, 1899 (tamao, 1912)             2,--

  =Ribot.=--La herencia psicolgica, traduccin de Ricardo
   Rubio, Madrid, 1900 (tamao, 2315)                        4,50

  =Ribot.=--Psicologa de los sentimientos, traduccin de
   Ricardo Rubio, Madrid, 1900 (tamao, 2315)                5,--

  =Romanes.=--La evolucin mental en el hombre.--Origen
   de la facultad caracterstica humana, traduccin del
   ingls por Gonzalo J. de la Espada, Madrid, 1906
   (tamao, 2315)                                            4,50

  =Ruskin.=--Munera Pulveris (sobre Economa Poltica),
   traduccin del ingls por M. Ciges Aparicio, Madrid,
   1907 (tamao, 1912)                                       1,75

  =Ruskin.=--Ssamo y azucenas, traducida del ingls por
   Julin Besteiro, Madrid, 1907 (tamao, 1912)              1,75

                                                         $ m/n

  =Ruskin.=--Lo que nos han contado nuestros padres. La
   Biblia de Amiens, traduccin del ingls por M. Ciges
   Aparicio, Madrid, 1907 (tamao, 1912)                     1,75

  =Sabatier.=--Ensayo de una Filosofa de la Religion,
   segn la Psicologa y la Historia, por Augusto Sabatier,
   profesor de la Universidad de Pars, decano de la
   Facultad de Teologa protestante, traducido de la 8.
   edicin por Eduardo Ovejero y Maury, Madrid, 1912
   (tamao, 2315)                                            4,--

  =Senet.=--Las estoglosias (contribucin al estudio del
   lenguaje), Madrid, 1911 (tamao, 1912)                    1,75

  =Schwegler.=--Historia general de la Filosofa, traducida
   directamente del alemn por Eduardo Ovejero y Maury,
   con un prlogo de don Adolfo Bonilla y San
   Martn, Madrid, 1912 (tamao, 2315)                       4,--

  =Sollier.=--El problema de la memoria (ensayo de
   psico-mecnica), traduccin de Ricardo Rubio, Madrid,
   1902 (tamao, 1912)                                       2,25

  =Spencer.=--Ensayos cientficos, traduccin de Jos
   Gonzlez Llana, Madrid, 1908 (tamao, 2315)               3,50

  =Spir.=--La norma mental (Ensayos de filosofa crtica),
   traduccin y prlogo de Rafael Urbano, Madrid, 1904
   (tamao, 1912)                                            1,75

  =Squillace= (Fausto).--Diccionario de Sociologa,
   traducido del italiano, Barcelona, 1915 (tamao, 2315)    6,--

  =Taine.=--La inteligencia, traduccin de Ricardo Rubio,
   Madrid, 1904, dos tomos (tamao, 1912)                    5,50

  =Taine.=--Ensayos de Crtica y de Historia, traduccin
   de Carlos Cerrillo Escobar, Madrid, 1912 (tamao, 19
   por 12)                                                    2,25

  =Tarde= (G.)--Las leyes de la imitacin, estudio
   sociolgico, traduccin de Alejo Garca Gngora, Madrid,
   1907 (tamao, 2315), pasta                                4,50

  =Tardieu.=--El aburrimiento, traduccin de Ricardo Rubio,
   Madrid, 1904 (tamao, 1912)                               2,50

  =Thomas.=--La educacin de los sentimientos, traduccin
   de Ricardo Rubio, Madrid, 1902 (tamao, 1912)             2,50

                                                         $ m/n

  =Tissi.=--Los sueos (Fisiologa y Patologa),
   traduccin de Ricardo Rubio, Madrid, 1905 (tamao,
   1912)                                                     2,--

  =Tocqueville.=--El antiguo rgimen y la revolucin,
   versin castellana de la 2. edicin francesa por R. V.
   de R., Madrid, 1911 (tamao, 2315)                        3,50

  =Tocqueville.=--La democracia en Amrica, traduccin
   espaola, profusamente anotada y con prlogo por Carlos
   Cerrillo Escobar, dos tomos, Madrid, 1911 (tamao,
   2315), pasta                                              9,--

  =Tylor.=--Antropologa, introduccin al estudio del
   hombre y de la civilizacin, traducida del ingls por
   Antonio Machado y Alvarez, Madrid, 1912, con multitud
   de grabados y un prlogo especial del autor para la
   edicin espaola (tamao, 2315), en prensa.

  =Varigny= (H. de)--La naturaleza y la vida, traduccin
   de E. Lozano, Madrid, 1907 (tamao, 1912)                 2,50

  =Villa= (G.)--La psicologa contempornea (obra premiada
   en la Real Academia de Ciencias de Turn), edicin
   cuidadosamente revisada y corregida por su autor, y
   traducida por U. Gonzlez Serrano, Madrid, 1902
   (tamao, 2315)                                            6,--

  =Villa= (G.)--El idealismo moderno, traduccin del
   italiano por R. Rubio, Madrid, 1906 (tamao, 2315)        3,50

  =Wagner.=--Juventud (obra premiada por la Real Academia
   Francesa), versin espaola de H. Giner de los
   Ros, Madrid, 1906 (tamao, 1912)                         2,25

  =Wagner.=--La vida sencilla, versin espaola de H.
   Giner de los Ros, Madrid, 1907 (tamao, 1912)            1,75

  =Wagner.=--Junto al hogar, versin castellana de H.
   Giner de los Ros, Madrid, 1907 (tamao, 1912)            2,--

  =Wagner.=--Para los pequeos y para los mayores.
   --Conversaciones sobre la vida y el modo de servirse
   de ella, traduccin espaola de Domingo Vaca, Madrid,
   1909 (tamao, 1912)                                       2,50

  =Wagner.=--Valor, traduccin de Domingo Barns, Madrid,
   1910 (tamao, 1912)                                       1,75

  =Wagner.=--A travs de las cosas y de los hombres.--La
   base de todo, traduccin de Domingo Vaca (tamao,
   1912)                                                     1,75

  =Wagner.=--Sonriendo, traduccin de Domingo Vaca,
   Madrid, 1911 (tamao, 1912)                               1,75

  =Wegener= (H.)--Nosotros los jvenes.--El problema
   sexual del joven soltero, traduccin directa del alemn
   por Luis de Zulueta, Madrid, 1910 (tamao, 1912)          1,75

  =Wundt.=--Introduccin  la Filosofa, traduccin de la
   5. edicin alemana por Eloy Luis Andr, dos tomos,
   conteniendo el 1. un estudio sobre la Filosofa
   contempornea en Alemania y la Filosofa cientfica de
   Wundt, y el 2., un estudio sobre el porvenir de la
   Filosofa cientfica en Espaa  Hispano-Amrica, ambos
   escritos por Eloy Luis Andr, catedrtico de Filosofa,
   Madrid, 1912 (tamao, 2315)                               7,--

  =Xnopol.=--Teora de la Historia, 2. edicin de Los
   principios fundamentales de la Historia, traduccin
   espaola de Domingo Vaca, Madrid, 1911 (tamao,
   2315)                                                     4,50




BIBLIOTECA INTERNACIONAL

DE

PSICOLOGA EXPERIMENTAL NORMAL Y PATOLGICA


PRECIO DE CADA TOMO, ENCUADERNADO, $ 2,50

Tomos publicados:

  =Baldwin.=--El pensamiento y las cosas.--El conocimiento y el
   juicio, traduccin de Francisco Rodrguez Besteiro, con figuras,
   Madrid, 1911.

  =Claparde.=--La asociacin de las ideas, traduccin de Domingo
   Barns, con figuras, Madrid, 1907.

  =Cuyer.=--La Mmica, traduccin de Alejandro Miquis, con 75
   figuras, Madrid, 1906.

  =Dugas.=--La imaginacin, traduccin del doctor Csar Juarros, Madrid,
   1905.

  =Duprat.=--La moral.--Fundamentos psico-sociolgicos de una conducta
   racional, traduccin de Ricardo Rubio, Madrid, 1905.

  =Grasset.=--El hipnotismo y la sugestin, traducido por Eduardo Garca
   del Real, con figuras, Madrid, 1906.

  =Malapert.=--El carcter, traducido por Jos Mara Gonzlez, Madrid,
   1905.

  =Marchand.=--El gusto, traduccin de Alejo Garca Gngora, con 33
   figuras, Madrid, 1906.

  =Marie= (Dr. A.)--La demencia, traduccin de Anselmo Gonzlez, con 42
   grabados, Madrid, 1908.

  =Nuel.=--La visin, traducido por el doctor Vctor Martn, con 22
   figuras, Madrid, 1905.

  =Paulhan.=--La voluntad, traduccin de Ricardo Rubio, Madrid, 1905.

  =Pillsbury.=--La atencin, traduccin de Domingo Barns, Madrid, 1910.

  =Pitres= (N.) =y Regis= (E.)--Las obsesiones y los impulsos, traducido
   por Jos Mara Gonzlez, Madrid, 1910.

  =Sergi.=--Las emociones, traducido por Julin Besteiro, con figuras,
   Madrid, 1906.

  =Toulouse, Vaschide y Pieron.=--Tcnica de psicologa experimental
   (exmen de sujetos), traduccin de Ricardo Rubio, con numerosas
   figuras, Madrid, 1906.

  =Van Biervliet.=--La memoria, traducido por Martn Navarro, Madrid,
   1905.

  =Vigouroux y Juquelier.=--El contagio mental, traduccin del doctor
   Csar Juarros, Madrid, 1906.

  =Woodworth.=--El movimiento, traduccin de Domingo Vaca, con figuras,
   Madrid, 1907.

Estos volmenes constan de 350  500 pginas, tamao 1912 centmetros,
algunos con figuras en el texto.




BIBLIOTECA ARGENTINA

PUBLICACIN MENSUAL DE LOS MEJORES LIBROS NACIONALES


TOMOS PUBLICADOS

     1. =Doctrina Democrtica=, de Mariano Moreno.

     2. =Dogma Socialista=, de Esteban Echeverra.

     3. =Las Bases=, de J. B. Alberdi.

     4. =Educacin Popular=, de D. F. Sarmiento.

     5. =Tierras Pblicas=, de N. Avellaneda.

     6. =Tragedias=, de Juan Cruz Varela.

     7. =Obras Polticas=, de B. Monteagudo.

     8. =Comprobaciones histricas= (Primera parte), de B. Mitre.

     9. =Luz del Dia en Amrica=, de J. B. Alberdi.

     10. =Peregrino en Babilonia=, de Luis de Tejeda.

     11. =Reflexiones=, de J. I. de Gorriti.

     12. =Facundo=, de D. F. Sarmiento.

       *       *       *       *       *

_Precio de la subscripcin por semestre, $ 7.50_

LA SUBSCRIPCIN CORRESPONDE A 6 VOLMENES

       *       *       *       *       *

LIBRERA LA FACULTAD

DE

JUAN ROLDN.--436-FLORIDA-436

BUENOS AIRES BIBLIOTECA ARGENTINA


Esta BIBLIOTECA publicar mensualmente, en condiciones econmicas, los
mejores  ms famosos libros nacionales, con el objeto de contribuir 
la educacin popular, por la obra de nuestros ms esclarecidos autores.

Fundada esta BIBLIOTECA por iniciativa particular, ella sale  luz sin
subvencin alguna del Estado, librado su xito al apoyo del pueblo, que
podr adquirir cada volumen por 1.50 $ m/n,   precio ms reducido
(7.50 $ m/n) en las suscripciones por semestre.

Para ponerla al alcance de estudiantes y obreros,  quienes
especialmente se la destina, se ha fijado el precio ms bajo consentido
por los gastos de imprenta y difusin, sacrificando en ello todo
propsito de lucro, pues aspiramos  caracterizar nuestra BIBLIOTECA
como una institucin de cultura democrtica.

La BIBLIOTECA ARGENTINA publicar necesariamente los libros entregados
al dominio comun por la ley de propiedad literaria; pero como una
protesta moral contra esa ley, que sacrifica  las madres, viudas 
hijos de dichos autores, cederemos  stos una parte de las tiradas, 
pesar de ser exiguas y econmicas nuestras ediciones.

Hacemos, pues, en favor de esta iniciativa, un llamado  la prensa, las
escuelas, los ateneos, las bibliotecas pblicas, las sociedades de
educacin, y tambien  los partidos polticos, dada la funcin de
cultura popular que la moderna democracia exige de los partidos, como
una necesidad de la soberana que practican.

Cada uno de los volmenes llevar un prlogo del Director, donde se dar
una somera noticia biogrfica y bibliogrfica sobre el autor y el libro
pertinentes, con indicacin de las fuentes utilizadas y del estado
actual de la crtica respecto  la obra que se publique.

Interrumpida por la guerra mundial, la influencia inmediata del
pensamiento europeo, tan desorientado en los ltimos tiempos, esta
BIBLIOTECA se propone orientar y nutrir la conciencia argentina por el
pensamiento olvidado de nuestros propios maestros.

Acreditamos con este manifiesto la generosa finalidad de la BIBLIOTECA
ARGENTINA, y bajo su nico auspicio, confiamos merecer el apoyo de los
estudiosos, para salvar los notorios riesgos que ofrecen todas las
empresas de esta ndole en nuestro pas.

       *       *       *       *       *

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End of the Project Gutenberg EBook of Descripcin colonial, libro primero
(1/2), by Reginaldo de Lizrraga

*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DESCRIPCIN COLONIAL, 1/2 ***

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Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
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including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
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Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
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remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
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To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
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501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
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permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at http://pglaf.org

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     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


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