The Project Gutenberg EBook of Poetas de color, by Francisco Calcagno

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Title: Poetas de color

Author: Francisco Calcagno

Release Date: March 20, 2014 [EBook #45180]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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                                POETAS
                               DE COLOR

                                  POR

                          FRANCISCO CALCAGNO.

      Plcido. Manzano. Rodriguez. Echemenda. Silveira. Medina.

                                HABANA.

               IMP. MILITAR DE LA V. DE SOLER Y COMPAIA

                        CALLE DE RIOLA NUM. 40.

                                 1878




                           POETAS DE COLOR.




PLACIDO[1].


I.

Es una pgina muy triste, es una historia de lgrimas y duelo la que
vamos  presentar al lector: la vida y muerte de Plcido, la mancha ms
negra de nuestra historia poltica y literaria, el baldon ms
ignominioso que puede echarse en cara  las instituciones y  la tirana
de otros tiempos; la vida y muerte del poeta mrtir que hasta hoy
sepultada en la oscuridad por la presion mortfera del despotismo
aguardaba el dia de la libertad para ser revindicada ante los ojos del
mundo.

Gran variedad de opiniones y de errores se han emitido acerca del
nacimiento de Gabriel de la Concepcion Valds (a) Plcido, poeta que fu
por su vida y penalidades nuestro Tasso, por su muerte nuestro Andr
Chenir:[2] tiene razon la _Amrica Potica_ de Valparaiso cuando
advierte que fu raro en todo, en su orgen, en su genio, en su
muerte. Alguno le supuso fruto de los amores clandestinos de una seora
de alto rango con un negro, su propio esclavo, y esta asercion, repetida
por traductores estrangeros, ha sido de las ms generalizadas; otros le
han querido dar por padres  una blanca de humilde condicion y un
africano libre; y un bigrafo que pretende tener datos irrefutables
sobre su orgen, dice refirindose  su padre que fu un personage cuyo
nombre omitimos en razon del noble y sagrado ministerio que ejercia y
como hijo de madre esclava, le supone tambien esclavo, liberto por la
generosidad de varios jvenes  la manera que lo fueron algo despues
Manzano y Echemendia[3]. Pezuela cree  su madre natural de Canarias.
Nos consta que era de Brgos y aun vive el poeta Velez que la conoci, y
asegura que sobrevivi muchos aos  su hijo: y no hemos aun mencionado
otro (Aumont) que le supone poseedor de esclavos.

En medio de los comentarios  que su oscuro orgen da lugar, ocurre
pensar que ni siquiera toca al siglo pasado. Preso en Trinidad en 1836,
en el proceso que se le form, el mismo Plcido declara ser hijo de
blanca: algo revelaba ya su soneto _Ciega deidad que sin clemencia
alguna_, pues para una africana  persona de color nunca hubiera
existido aquel _frreo muro del honor_, interpuesto entre el materno
tlamo y la cuna del hijo.

Por nuestra parte podemos dar por sentado que su padre fu un mulato
peluquero, Diego Ferrer Matoso, su madre una bailarina espaola del
teatro de esta ciudad; pero l no se llam ni Matoso, ni Valds: como
Miguel Angel l se di un nombre al tomar un seudnimo para las letras,
y con ese seudnimo la literatura lo trasmite al aplauso de la
posteridad: quin se acuerda de los Buonaroti al hablar de Miguel
Angel? Tambien convienen todos en que naci en la Habana (Marzo de 1809)
siendo bautizado en la R. C. de Maternidad en 6 de Abril del mismo. A
los pocos dias le retir de all su padre y le guard  su lado, dndole
la imperfecta educacion que estaba  su alcance: asisti  la escuela de
Belen, luego  la de Bandaran. Un condiscpulo suyo, hoy portero del
Ayuntamiento de esta ciudad, nos asegura que era revoltoso, pero muy
inteligente y que  menudo lo empleaban en repasar  los ms chicos, en
calidad de ayudante. Sin embargo, su infancia fu abandonada; la pas en
un estado prximo  la miseria, y muy temprano tuvo que subvenir  sus
necesidades, trabajando en el oficio de peinetero, en la platera de
Misa, calle de Dragones: parece que ms tarde abandonando aquel oficio,
trabaj en oficinas de comercio, donde pudo haber  las manos algunos
libros cientficos y donde adquiri por la lectura algunos
conocimientos, gracias al cuidado de los literatos Velez, Valds Machuca
y Gonzalez del Valle, que le protejieron desde que vislumbraron el genio
que en tan ruda corteza se ocultaba; consta tambien que por el ao 34
dej la Habana, y se estableci en Matanzas, donde di  luz sus
primeras poesas y donde (1838) su primera coleccion aqu conocida.
Concedile el aura popular el ttulo de Bardo del Yumur, por lo cual,
y por haber residido casi siempre en dicha ciudad, muchos (los
estrangeros Cambouliu, Aumont, Jourdan, entre ellos) le han creido
matancero.

En la ciudad de los Dos Rios es evidente que se public su primera
poesa el ao 34 y fu _La Siempreviva_ que se insert en la _Aureola
Potica_, dedicada por Iturrondo  Martinez de la Rosa: su oda del mismo
ao  la proclamacion de Isabel II no contribuy mnos  dar  conocer
el alcance de su genio y su espritu liberal. Era entnces costumbre que
en el santo de la Reina todos los poetas cantaran  S. M. Plcido, poeta
esencialmente cubano, que reproduce en sus cantos clima, costumbres,
sucesos y aspiraciones de su pais, se atrevi  decir en tal dia lo que
ninguno otro ntes que l: el _inmortal_ Tacon (que no puede morir el
nombre de Tacon como no mueren los de Neron y Erstrato), comprendiendo
la oculta intencion de aquellos versos, llenos de amarga reconvencion,
que zaherian al gobierno colonial y revelaban entre flores de estilo las
penalidades de los cubanos, meti al autor en una crcel y le marc con
un sello de prevencion que en lo sucesivo fu para l fecundo manantial
de penalidades.

En aquel recinto afrentoso (donde siquiera estaba seguro de comer al dia
siguiente) all en la compaa de bandoleros y asesinos, el pobre
mulato, como Cervantes en la Argamasilla, medit una de sus ms bellas
composiciones que permaneci indita hasta su muerte. No se corrigi con
esto el liberal poeta, mas cambi de tctica, dirijiendo ahora sus
cantos _A la Grecia_, _A Polonia_, _A Guillermo Tell_ y otros de esta
especie, pues su patria no habia ofrecido aun hroes dignos de mencion,
ni tal vez se le hubiera permitido nombrarlos.

Debemos recordar que ntes de esta poca ya era conocido como poeta
repentista, y aun se dice que habia recorrido diversas poblaciones del
interior, convidado, como los antiguos trovadores, por su facilidad para
improvisar. No podrase, sin embargo, sin hacerle injusticia, echarle en
cara, como se ha dicho de Blanchi, que prostituy su musa para ganar
la subsistencia. Es verdad que fu muchas veces el trovador pagado de
los festines aristocrticos, viviendo con los fugaces raptos de su
imaginacion, y disputando _algun hueso al mastin_ como tal vez por l
dijo Milans en _El poeta envilecido_.

Pero qu se podia esperar del pobre mulato  quien nuestra mal
organizada sociedad habia negado educacion y privado, por el anatema de
su color, de la dignidad de hombre? Qu se podia pedir al sr cuyo
nacimiento era oprobio de su madre, y qu pertenecia  esa desgraciada
clase que, por exigencias de la poca, conservamos aun en el
oscurantismo y la ignominia? Fijemos un momento la mente en los
arranques de elevacion, nobleza y dignidad que abundan en sus poesas,
y se comprender que no naci tan escelso genio para besar humilde la
mano del potentado; pero aquel hombre de talento, aquella joya de la
literatura cubana......... era mulato! tenia encima  la sociedad
entera, estaba obligado  hablar con el sombrero en la mano al ltimo de
los blancos, y con qu derecho podemos pedir un corazon espartano al
hombre que dejamos vegetar en el lodo?

Injusto, muy injusto fu Milans si por l escribi _El poeta
envilecido_, muy injusto Domingo Delmonte en el paralelo entre Plcido y
Manzano que copiamos en la biografa de ste[4].

En otra sociedad  en mejores tiempos habria sido protejido, educado, se
habria hecho de l un Alfieri  un Vctor Hugo, pues como el de estos
fu su genio, y hubiera devuelto  la sociedad en honra y gloria los
beneficios que de ella recibiera. Triste es pensar que en su patria,
gracias  odiosas preocupaciones, y por la sola culpa de su color, fu
abandonado, veget prximo  la indigencia, cay sin saberlo evitar en
la pocilga de los vicios; triste es recordar que los ms de sus
admirables sonetos, cuando colaborador de _La Aurora_, fueron escritos
en el mostrador de una bodega; muchas veces almorz con el precio de un
epitalamio  de un soneto para natalicios. Considrese cul seria su
condicion cuando el desgraciado en la hora de su muerte escribia  su
esposa: no te dejo memorias para ningun amigo porque s que en el mundo
no los hay y eso que ni aun en aquel momento de suprema amargura habia
rencor en su alma cndida y buena; lase esa ltima carta[5] del mrtir,
lase ese rasgo de abnegacion y mansedumbre, reproche ominoso contra su
poca y su pais, y se comprender que el alma sencilla y grande de
Plcido, se parecia  la de esos genios predestinados que fundan las
literaturas.


II.

Como debia suceder, desde los ms floridos aos del poeta, los
peridicos se disputaban el honor de publicar sus poesas, flores de un
genio inculto, como las definia l mismo, semejantes  las de los campos
de mi patria, sin perfumes ni colores. Quizs ningun otro en Cuba,
incluso el mismo Heredia, haya obtenido en vida igual popularidad: las
composiciones que rechazaba la censura, se multiplicaban por medio de
copias manuscritas, y puede decirse que se publicaban sin imprimirse:
qu cubano de su poca no se sabia de memoria los sonetos _A Celia_, _A
la Fatalidad_, _A Holofernes_? Su nombre ha sido despues uno de los
pocos que traspasando los lmites de Cuba han ido  resonar con honra en
el estrangero, gracias  repetidas traducciones; y quiz no ha habido
escritor alguno que se haya ocupado de Cuba y sus letras, que no haya
destinado una pgina de honor  Plcido, y no haya consagrado un lamento
al _triste fin de su sangrienta historia_. Salas y Quiroga dice en su
obra Viages es un hombre de genio por cuyas venas corre sangre europea
y sangre africana, un hombre humillado que en sus cantos medio salvages
tiene los destellos ms sublimes y generosos que hombre ninguno puede
comprender; al travs de su incorreccion, hay chispas que deslumbran y
no conozco poeta ninguno americano que le aventaje en ingenio, en
inspiracion, en hidalgua y en dignidad.

Salas y Quiroga, llevado del entusiasmo exager algo; pero no hay duda
que la entonacion homrica de Plcido, la sostenida nobleza de conceptos
que no alcanzan  afear las frecuentes incorrecciones del lenguage, la
no preparada flexibilidad de su genio, todo se alcanz  ver desde
aquella primera coleccion que en solo veinte y seis piezas ofrece
aplogos que La Fontaine hubiera prohijado, sonetos que hubieran
satisfecho al descontentadizo Boileau,  idilios que rivalizan en gracia
y frescura con los ms bellos trozos de Anacreonte.

En el ao de 1839 se cas Plcido con la Fela (Rafaela) cantada en sus
versos: nunca tuvo hijos. Tres dias ntes de su boda escribe  un amigo
una carta que se ha conservado indita[6] pidindole recursos, porque se
hallaba sin blanca y no podia convertir los sonetos y dcimas en
_sustancia alimenticia_. Mas en el ao 44 y cuando tal vez, gracias  su
talento, iban  brillar para el pobre mulato dias ms serenos, fu preso
y traido  juicio por la comision militar. Se le supuso cmplice, y aun
gefe, en la conspiracion de los de color que debia estallar el 4 de
Abril de aquel ao y que se llam _de la Escalera_.

La conspiracion de la Escalera! Sin duda el lector se ha estremecido de
horror al leer ese nombre; quiz crey que bamos  detener la mirada en
esa nefanda srie de dolores ocultos, de quejidos ahogados, de
misteriosos crmenes: mas, para qu? La historia de las desgracias
instruye, pero las escenas de oprobio y perversidad no pueden sino
causar horror. No tratamos de arrojar baldon sobre nadie, sino sobre la
poca: casi todos los fiscales de la Comision eran antiguos en el pais:
estaban habituados  ver el sufrimiento de la raza negra: estaban
endurecidos sus corazones. Ensalcemos  la poca actual que reprueba
aquellos horrores y quiere alzar del polvo al oprimido. Hoy que alhaga
nuestros corazones la esperanza de mejores dias, hoy que nos alienta el
deseo de reformar, de aniquilar una institucion incua, causa nica de
tantos males, olvidemos aquellos dias de infamias, no corramos el tupido
velo que cubre ese sangriento cuadro, el ms sombro, el ms monstruoso
que pueda presentar el pasado despotismo  la execracion de las edades
futuras. Pocos de sus episodios han sido escritos, pero esa tragedia es
de la actual generacion. Muchos hay que la recuerdan, que se preguntan
con espanto fu la ambicion, fu la cobarda, el miedo  fantasmas
imaginarias lo que suscit hombres tan feroces y escenas tan
repugnantes?

_Reinaba_ en Cuba el proconsul O'Donnell, hombre de alguna ilustracion,
pero que, vctima de las prcticas administrativas de entnces, tiraniz
por mandato, fu dspota por rden superior, y dej en esta Antilla
recuerdos tan indelebles como el inmortal Tacon. Aunque hubiera algo
cierto en el fondo[7] los trmites de aquel procedimiento inquisitorial
fueron abominables; la imaginacion se confunde y duda de la escelencia
humana al recordar aquellos canbales  fiscales, sedientos de sangre
africana, aquellas falsas delaciones arrancadas por el restallante
ltigo de puntas aceradas,  los que no tenian el nimo de morir bajo el
tormento; aquellas vctimas, quizs porque poseian, acaso por venganzas
personales, arrebatadas de sus pacficos hogares y llevadas inocentes al
sacrificio! Dias de ignominia! al mirar ese cuadro la imaginacion del
Dante parece deficiente en los horrores de su infierno; Torquemada
palidece; Neron se rehabilita.

Y qu haciamos los insulares y peninsulares, mientras se desenvolvia 
nuestros ojos ese drama cruento que deshonraba  Espaa y escarnecia 
Cuba?...... callbamos! El dspota tenia asida  la desgraciada colonia
con una mano de hierro y solo papeles de la vecina repblica, demostr
alguno su desaprobacion.

Lo dems todo fu misterios, tinieblas......

Pero sigamos la historia del poeta mrtir.


III.

Las pruebas contra Plcido no pasaban de gratuitas delaciones arrancadas
por el dolor,  dictadas tal vez por la envidia que despertaba su
talento: mientras su condicion de hombre de color, y aquellas populares
dcimas que comenzaban: _Ese cometa que veis_ no dejaron de
considerarse argumento incontrovertible: era demasiado prominente para
poder sustraerse,  aquel huracan contra la verdad y la justicia que se
desencaden contra una raza indefensa. No se necesitaba la delacion del
inmundo Jos de la O: la prevencion que ya existia contra l hubiera
bastado: habia sido preso por Tacon diez aos ntes, se sabia su
carcter independiente y liberal, se habia atrevido  cantar  Guillermo
Tell y llorar la humillacion de Polonia: quien no tenia copia de su
_Juramento_ y de su dcima improvisada _Habaneros libertad_? sus versos,
tachados por el lpiz rojo se repetian de boca en boca: cuando oprimido
por la venal justicia humana, un epigrama le resarcia, una fbula le
vengaba: una de las ms bellas que compuso fu en ocasion de una demanda
que su solo color le hizo perder: nos convirti al juez en vvora y as
se desquit  se consol. Todo esto era ms de lo que se necesitaba para
enviar  un ciudadano libre  _la Escalera_.

Dice la historia,  ms bien la tradicion, pues nada de l se permiti
escribir (y ni aun hoy (1867) se ha dejado al Liceo hablar de sus
composiciones) que la Comision Militar le prob culpable, y en su
consecuencia, fu puesto en capilla el 28 de Junio, para ser con otros
19 de su color, pasado por las armas  las seis de la maana del dia
siguiente.

All, despues de oida su sentencia, el sinventura poeta que no tenia 
quien volver los ojos para hallar un rostro amigo y protector, se arroj
en brazos de la Religion, y como el cisne moribundo, compuso sus mejores
cantos, para oprobio de la sociedad que apagaba estlidamente tan lucida
antorcha: all la _Plegaria  Dios_, reproducida en varias lenguas; la
misma que iba recitando cuando marchaba al patbulo, con frente
serena[8] como de quien sentia venir la historia  justificarle algun
dia: all su _Despedida  mi madre_; all su _Adis  mi lira_ ltimo y
lastimero gemido de su agobiada musa.

Pero observemos un momento  Plcido en capilla; arriesguemos una mirada
al oscuro calabozo para revelar un misterio que avergenza  nuestro
siglo: indaguemos lo que pasa en la mente del pobre desheredado de los
bienes del mundo,  quien el mundo tan despiadadamente oprime.

Su imaginacin de poeta se exalta, mas no puede por eso exagerar los
horrores de su situacion: no hay ms all: sin duda en momento de
angustioso delirio, se levanta, y se pasea convulso, y esclama con
infinita amargura:

--En qu pais estamos?....... en qu desgraciados tiempos me toc
vivir?....... Dios mio! la sociedad me niega educacion, me deshecha,
mata mi f; me escluye  todos los derechos de hombre, y ahora me pide
estrecha cuenta de mis acciones! y me llevan  un suplicio! y no hay
una ley que me proteja, no hay un ngel que me salve  m de la muerte,
 mi patria de una mancha!

Quiz en otro momento veia aparecer en la hmeda mazmorra, al soberano
de su nacion que benvolo y sonriente, le dice:

--Te van  matar por conspirador y la voz pblica te declara inocente.
Yo quiero suponer que eres culpable; pero escucha, desgraciado: no hay
delito que echarte en cara; una institucion sacrlega que yo voy 
destruir, te disculpa; la misma sociedad en que vives te escusa: ella te
habia colocado tan bajo que fueras un miserable si fueras inocente. Te
perdono...... no, t no aceptarias mi perdon, que no tiene derecho 
perdonar quien no lo tiene para castigar. Yo te pido perdon,  nombre de
la Sociedad, por lo que has sufrido: ella lavar ese delito que hemos
heredado de nuestros padres. Ven, poeta, yo te llevar  la madre patria
que amorosa te abre sus brazos; all sers igual  todos por tus
derechos y superior  todos por tu talento; ven, que t en pago dars 
la patria lustre y gloria con tus cantos inmortales.

Pero ay! el infeliz mulato deliraba si pensaba as: semejante cosa era
un imposible, porque el soberano de su patria estaba.... muy lejos, y su
representante en Cuba, era el inexorable O'Donnell, para quien no habia
ms poesa que el estricto cumplimiento de lo que creia su deber.

Mas si no eran tales los pensamientos de Plcido, sin duda ocupaban su
alma generosa sentimientos de paz y mansedumbre en los momentos en que
debia rebosar en hiel y rencor. Nuestros lectores conocen sin duda
aquella sublime carta, modelo de resignacion cristiana en que recomienda
 su esposa como nico llanto  su memoria que perdone  sus enemigos,
que socorra  los pobres y mi sombra estar risuea contemplndote
digna de ser esposa de Plcido!

Scrates muri perdonando, Jesucristo muri perdonando; pero Scrates
era un filsofo, Jesucristo era un Dios; el pobre Plcido no era
siquiera un hombre, era un mulato peinetero en un pais esclavista! Y esa
carta que salida de las manos del humilde se ha paseado por todos los
idiomas cultos, no es un reproche solo  su pais, lo es  su poca: es
un castigo inflijido  esa institucion que hoy empezamos  mirar como un
enjendro de la barbarie de los siglos pasados.

Lleg en tanto el dia de la sentencia, el nefasto 29 de Junio! no
horrorizarmos al lector con el cuadro de la ejecucion: treinta y cinco
aos han pasado y todava derramamos lgrimas al recordar aquellos dos
versos, quiz casuales, que ya herido pronunci ntes de espirar[9].

Ms bien y para distraer un momento de cuadro tan ttrico su imaginacion
le recitarmos un bello soneto del bardo del Yumur.

EL JURAMENTO.

      A la sombra de un rbol empinado
    Que est de un ancho valle  la salida
    Hay una fuente que  beber convida
    De su lquido puro y argentado

         *       *       *       *       *

      All fu yo por mi deber llamado
    Y haciendo altar la tierra endurecida
    Ante el sagrado cdigo de vida
    Estendidas las manos he jurado:[10]

         *       *       *       *       *

Se dice que las ilustradas matanceras convinieron en un luto secreto de
nueve dias, los peridicos del extranjero y algunos de la Pennsula[11]
lloraron su muerte, ya que  nosotros no nos era dado espresar nuestro
dolor; y la inquisicion de la Escalera continu impasible su marcha
siniestra y tortuosa como la de la serpiente.

Aqu concluye el tenebroso drama de la vida de Plcido, pero nada
habrmos hecho en nuestra calidad de bigrafos si no damos una idea de
su carcter y de la ndole y tendencia de sus poesas.


IV.

Un escritor de nuestros dias clasifica  Plcido en las siguientes
palabras:

Fu un mulato pendenciero, borrachon y disoluto en todos los terrenos
donde se le presentaba la ocasion.

No hay que admirarse de esas palabras: ni hacen ningun dao  la memoria
de Plcido porque son del mismo que pretendi infamar la del venerable
Padre Las Casas, llamndole frailucho inmundo y embustero.

Bien sabido es que fu, al contrario, de carcter dulce, afable y
complaciente:  primera insinuacion improvisaba  con voz campanuda y
enftico gesto comenzaba  declamar la pieza que se le pedia. No nos ha
quedado retrato suyo: en el grupo de literatos cubanos formado en esta
ciudad en 1861 por Cuba Literaria en el lugar que le corresponde se
coloc una corona de laurel: pero h aqu un retrato  la pluma que le
reproduce con exactitud: Era de buena estatura y conformacion de
miembros, de rostro no muy claro, sombreado por una ligera barba, frente
espaciosa y ojos negros, espresivos; su aspecto taciturno y reflexivo
cuando estaba solo, y abierto y animado en compaa de sus amigos; era
de un natural afable, alegre y carioso, su andar pausado sin afectacion
y vestia con decencia; amaba la religion sin fanatismo, y practicaba la
mejor de las virtudes con tal devocion que  veces pidi prestado lo que
difcilmente podia pagar para socorrer  los necesitados, y cuando
lguien lo censuraba por tanto desprendimiento, decia, que querria
poseer inagotables riquezas para no oir las quejas de la humanidad sin
aliviarlas. Tenia una memoria prodigiosa, leia con una entonacion y
gusto sorprendentes y hemos oido  algunos que lo trataron con intimidad
que posea el don de la improvisacion de una manera maravillosa.

Tal era en efecto Plcido: examinando su _Plegaria_ un filsofo aleman
opina que no podia mnos de ser inocente porque, como dice el mismo
poeta entre Dios y la tumba no se miente. Nosotros dudamos de esa
inocencia y en honor al recuerdo de Plcido la rechazamos si por ella ha
de entenderse no participacion en algun plan revolucionario: preferimos
hallarlo delincuente[12] aunque nunca digno de castigo; porque esa
delincuencia no era ms que noble aspiracion. Si lo habamos colocado
en el ltimo escalon social no era perdonable que aspirara  subir? Lo
repetimos, es ms grande culpable que inocente, y suponemos que en su
_Plegaria_ su pretendida inocencia encerraba una significacion ms digna
de la que se le atribuye. Pretendi luchar; pero tenia razon para
emprender la lucha: esa es su inocencia.

Tampoco creemos como la mayora que su martirio, asesinato judicial como
lo llama Thales Bernard (Revue des races latines) haya contribuido en
nada para su popularidad: esta precedi al drama final y descansa en el
verdadero mrito de sus obras: hemos recorrido las diversas opiniones
emitidas sobre ese mrito. Nosotros sin incurrir en las exageraciones de
Mathurin M. Ballou[13] y otros que quieren hacerlo superior  Heredia,
tampoco estarmos con los que afirman que su renombre procede de sus
condiciones especiales. Creemos con Villaverde, que ha sido el poeta de
ms estro de Cuba y que de haberle igualado la instruccion nadie
hubiera alcanzado ms alto. Hay en sus obras un romance
_Jicotencal_,[14] que, como dice Suarez Romero en el prlogo  las obras
de Palma puede sostener el paralelo con los mejores escritos hasta ahora
en la lengua castellana y junto  esta obra maestra no tenemos reparo
en colocar su soneto _Jesucristo en la cruz_ que por la sublimidad de
imgenes y el sombro terror que infunde no palideceria al lado de los
mejores de su clase.

Plcido cultiv diversos gneros sobresaliendo en el romance, en la oda
y en la stira. Poseedor en grado eminente de la facultad potica,
estro, pocos tuvieron como l facilidad para enaltecer las cosas ms
triviales, depurndolas de las miserias que las deslucieran, y amoldando
su pensamiento  todas las formas, escepto el drama y la epopeya,  no
ser que su leyenda _El hijo maldito_[15] se considere de este ltimo
gnero[16]. Decia, y as lo espres en un ingenioso soneto, que tenia
horror  los versos impuestos  obligados; sin embargo, su triste
situacion le hacia ahogar la espontaneidad y prodigar elogios y
felicitaciones, raras veces dictadas por la admiracion, muchas por la
gratitud y no pocas por la necesidad. Cuntanse entre las primeras _La
Siempreviva_  Martinez de la Rosa, _Las flores del sepulcro_  una dama
de alto rango que le favorecia, y su oda _A la Condesa de Merlin:_ entre
los segundos la oda ya citada  Isabel II.

Cultiv tambin la fbula, para narrar sus propias desventuras, de modo
que ese gnero volvi con l  su primitivo destino: por ellas
principalmente se ha dicho que la vida de Plcido son sus poesas: no
habia leido ciertamente su aplogo _La Palma y la malva_, cierto crtico
que pretende que los versos de Plcido respiran libertad sin tinte de
democracia. Es verdad que, segun el mismo escritor, _la conspiracion
fu descubierta por una esclava del poeta_.

Tambien el amor suele ser objeto de los poemas de Plcido quin lo
cant como l, y quin mnos apto que el ser entregado al amor sensual
que mata al platnico?

En cuanto al lenguage no cabe duda que contiene gravsimos lunares, no
podia ser de otro modo, pero parece increible, como ya observ un
crtico cubano (Pieyro) que sea Plcido ms puro y correcto que
Milans, cuando aquel era un ignorante y este posea una regular
instruccion literaria. Y es que habia en el primero ms estro, ms
espontaneidad en la inspiracion, en el segundo ms preparacion y arte;
aquel cantaba lo que sentia, su corazon era un arpa elica que resonaba
 las menores impresiones que lo hirieran; por eso su forma era ms
adecuada aunque alguna vez mnos pulida: Milans se ocupaba ntes de la
leccion de moral que de la inspiracion; la poesa era para l un medio
de amonestar; de aqu la falta de espontaneidad.

Mr. Cambouliu en _Magasin de la Librairie_ lo compara con acierto 
Heredia y la Avellaneda; pero estos dice se desarrollaron bajo otras
influencias: la llama del amor patrio vive constante en sus corazones y
se revela en sus estrofas, pero vivieron bajo otros climas, se
interesaron por otros hombres y otros sucesos, en medio de sus triunfos
uno y otro perdieron de vista el cielo de las Antillas, el talento de
ambos tiene algo de ms cosmopolita. No as respecto  Plcido que jams
sali de Cuba: su corazon palpit con todos los temores, con todas las
esperanzas de sus compatriotas y jams el aspecto de estraas tierras
vino  entibiar en l las impresiones del suelo natal. As, con qu
brillo no retrata su poesa ese esplendor de los trpicos; aqu la
vegetacion fogosa, all las salvages montaas, ora las noches
esplndidas, ora la brisa perfumada, los inviernos sin nieves ni brumas,
el huracan furioso desvastando los bosques de naranjos, y las dems
maravillas que le rodean! Con la lectura de su tomo puede uno
reconstruirlo todo, el pais, los hombres, vida, costumbres, todo, como
si la imaginacion nos trasportara  los lugares donde canta el poeta.

No concluirmos sin tomar algo del prlogo de Mr. Jourdan, filsofo en
sus apreciaciones aunque lleno de inexactitudes por lo que respecta 
datos biogrficos. La limpidez del estilo, dice, la propiedad de la
espresion, sus giros sencillos y originales, la riqueza de imgenes
caracterizan y enaltecen las composiciones de Plcido: para l la
concepcion y la creacion son simultneas: como comprendi todas las
ideas amold su lira  todos los metros y gneros: trozos pudiramos
citar de l que parecen de Shakspeare  de autores alemanes: la
facilidad cmica corre parejas con los transportes de la fantasa, y
maneja la stira tan hbilmente como la oda...... como Quevedo el poeta
cubano satiriza, riendo...... saludemos  ese gnio que  la vez fu un
gran mrtir.

Nada estrao pues que por medio de repetidas ediciones la posteridad
haya dado  Plcido el lugar que le corresponde. La primera aqu
conocida es la de Matanzas 1838: pocos saben que con gran anterioridad
se hizo una muy incompleta en Palma de Mayorca, por Feli Perell, que
despues de conocer al autor en la Habana se habia retirado  su ciudad
llevando los primeros versos del poeta: no est all la Siempreviva que
aun no se habia escrito. Despues de la edicion de Matanzas que hasta
hace poco tuvimos por primera y que contenia solo 26 piezas, se hizo
otra en la misma ciudad en 1842, Poesias escogidas de Plcido, y en el
propio ao otra en Mjico, donde ya el autor era popular: la edicion de
Veracruz de 1845 y la de Nueva Orleans de 1847 se suponen tambien hechas
en Matanzas: en el 54 se hizo la de Barcelona que nada agreg  las
anteriores; con posterioridad tres en Nueva York, por Vingut, la primera
en 1854 ha sido la que ms rod, otra en el 56 y la tercera bastante
completa en el 57: en el mismo 56 se di otra en Mjico por Mellado y
Contreras, tomo en 12. con 387 pginas: finalmente en Nueva York, con
prlogo y biografia, la edicion de 1860 que todos conocemos.

No ser esta la ltima, observa un eminente crtico francs, porque la
reputacion de Plcido se form sola y no puede sino aumentar con los
tiempos.


V.

Despues de conocer la vida de Plcido tratemos de saber la popularidad
que alcanz en el estrangero y las traducciones que de sus versos se han
hecho. Para este trabajo ameno y que alhaga nuestro amor propio, no
tenemos ms que estractar la parte que  l se refiere de nuestro
opsculo _Cuba literaria en el extranjero_ (indito).

Quizs ninguno, inclusos los dos que acabamos de analizar (Heredia y
Avellaneda) haya logrado ms voga que Plcido, fuera de la tierra natal.
Su _Plegaria_, difcil ser hallar idioma culto moderno en que no se
haya reproducido[17] y hubiera pasado  los antiguos si aun hubiera
quien necesitara leerla en aquellas lenguas. Plcido es de todos
nuestros poetas el ms apto para hacer conocer  los de afuera la ndole
de nuestro suelo y tendencia de nuestra amena literatura; es
esencialmente cubano, ms an que el Cucalamb y Poveda que le son
inmensamente inferiores: no canta sino  Cuba y si alguna vez su
fantasa sale de ella es para cubanizar, por decirlo as, todo lo que
pinta.

Y cosa que debe llamar la atencion es lo poco conocidas que son esas
traducciones en Cuba: es verdad que poseyendo el original no hemos de ir
 saborear nuestros poetas por las copias siempre inferiores; pero nada
ensalza tanto  una obra   una literatura como el que se la crea digna
de ser conocida universalmente, y si  fuer de cubanos nos envanece la
multitud de versiones que de nuestras obras se han hecho, tambien nos
duele que la mayora de ellas solo sean conocidas de los biblifilos.
En cul de nuestras bibliotecas se encuentran Kennedy, Maddens, y otros
que nos han honrado difundiendo en otras rejiones los pensamientos
madurados al calor de nuestro clima? No fu tan severo La Luz cuando
dijo que entre nosotros son muchos los que estudian de los idiomas lo
suficiente para pedantear: solo son aqu populares las mal escojidas
traducciones de Mr. Aveline y las de Mr. Vingut contenidas en la obra
_Gems of spanish poetry_, impresa por 1854.

Tenemos delante en este momento la traduccion de Mr. Fontaine (Poesies
compltes de Placido, G. de la C. Valds, Paris 1863) y es la que vamos
 analizar por ser de las ms conocidas. Mr. Fontaine, gran apreciador
de nuestra literatura, residi en Cuba en los aos corridos del 39 al 48
y se hallaba por lo tanto aqu cuando ocurrieron las repugnantes escenas
de la Escalera.

No puede decirse que sea un mal traductor: es un verdadero poeta
francs, y comprendi muy bien al genio que traducia; sin embargo, cuan
diferente es el Plcido cubano del Plcido que Mr. Fontaine presenta 
su patria: Treinta y cinco son las piezas que tradujo en verso, entre
ellas _El hijo maldito_ que no es de las peor traducidas, y verti las
otras en elegante prosa: son sin duda las mejor interpretadas _La sombra
de Pelayo_, _La Siempreviva_, _La flor de la cera_, _La Sombra de
Padilla_, _Al Yumur_, hermoso ramillete que justamente constituye la
mejor corona del autor cubano; pero el romance Jicotencal, que es su
obra ms completa, no nos parece que d una idea en la traduccion de la
magnfica obra espaola: es verdad que es intraductible, y el traductor
hubiera acertado, colocndolo entre las que traslad en prosa, con tanta
ms razon cuanto que la forma del romance y el artificio del asonante
son esclusivamente de la literatura espaola: nos bastar comparar algun
pasage, y ser el siguiente:

    Es que ya del caracol
    que por los montes retumba
     los prisioneros muerte
    el eco sonante anuncia.
    Suspende  lo lejos hrrida
    la hoguera su llama flgida
    de humanas vctimas vida
    que bajan sus frentes mstias.

    Il reconnait le son de la conque guerrire
    Pour les tristes captifs c'est un signal de mort,
    Et l'incendie au loin projetant sa lumire
    Ajoute ses terreurs  l'horreur de leur sort.

No se traspira ah la sombra magestad del castellano; no se nota esa
lobreguez que, resaltando hasta en el sonido de las palabras, hacen esos
versos intraducibles para cualquier idioma: esos dos cuartetos
constituyen en mi concepto el rasgo ms brillante que ha producido la
musa cubana hasta el presente.

El siguiente hermoso cuarteto de la misma composicion est traducido en
esos dos versos.

    Y que si los puentes corta
    porque no vaya en su busca
    con crneos de sus guerreros
    calzada har en la laguna

    Il me verra combler la profonde lacune
    Avec les crnes seuls de ses nombreux guerriers.

Cunta viveza en la intencion, cunta energia en el cuarteto espaol! y
cunta _platitude_ en el dstico francs! el original habla al alma, el
dstico solo al buen sentido.

En cuanto  la _Plegaria_ no se puede negar el mrito de la francesa;
pero no es la espaola: pudiera decirse que el traductor hizo una
plegaria escrita sobre motivos de Plcido: son ms exactas aunque de
mnos mrito las en prosa de Thales Bernard y Villemain.

Tampoco se han traducido, aunque aparezcan en versos franceses, aquellos
populares sonetos que reflejan en un modo tan melanclico toda la vida
del autor, y que se hallan en su mayor parte ms impresos en nuestra
memoria que en los libros. Veamos uno, y sea _A la Fatalidad_, cuyos dos
primeros cuartetos rinde de esta manera. No copiamos el original: acaso
hay cubano que se atreva  no saberlo?

      Aveugle deit que sans nulle clemence
    D'pines m'entouras au debut de mes ans
    Comme les sombres bords du ruisseau d'o s'lance
    Ou la ronce vivace ou le _magueys_ piquants.
      Toi qui fis de l'honneur une barrire inmense
    Entre la pauvre mre et ses tristes enfans
    Et qui jusqu' aux cieux ne m'levas par chance
    Que pour me faire choir sous des coups plus puisants.

En primer lugar debemos recordar que Plcido fu unignito; y en segundo
lugar pudo llamar  su madre _desgraciada_? Con qu sagacidad y con
que nobleza, evita aplicarle ningun epteto diciendo el _materno
tlamo_! Denostar  la suerte,  la preocupacion, era un modo muy astuto
de lamentarse sin hacer reproches  nadie. Adems dnde est ah ese
misterio doloroso de la vida del autor encerrado en ese lamento del hijo
abandonado? En otro lugar el traductor dice _tendre mre_: tierna madre!
no tuvo facultad para serlo aunque hubiera deseado: en la relajacion de
nuestras costumbres, ya se ha hecho hasta cierto punto tolerable, la
union ilcita de blanco y africana; pero una blanca dando vida  un
semiblanco qu horror!...... Tampoco se divisa en la traduccion la
fuente silvestre rodeada de espinas, bellsima imgen que tan
poticamente retrata  Cuba. Fuera de esto la version es buena y aun
podemos aadir que en los versos 7. y 8. ha correjido el original[18].

Muy feliz estuvo Mr. Fontaine en _La Siempreviva_: lstima que en
algunas estrofas quisiera ceirse demasiado al original: se ha dicho con
razon que la poesa no se traduce sino se imita: as tradujo Juregui al
Tasso, as nuestro Mendive  Thomas Moore. El soneto _A orillas del mar_
no es tampoco el espaol, aunque es un bello soneto francs: el
traductor no podia trasladar el oportuno juego de palabras que es la
esencia de la composicion: _nada, hombre, nada_ que los curiosos
entienden del verbo _nadar_, y que tiene que vertirse por _rien_. En
cambio el soneto  la _Muerte de Jesus_, est traducido de mano maestra:
bellsima tambien, _Al Yumur_; sta, si no iguala al original, es una
de las mejores de la obra.

Veamos para concluir el inimitable _Despedida_.

           ADIEU  MA MRE.

      Si le destin fatal qui me voue au malheur
    Si la cruelle fin de ma sanglante histoire
    Quand je m'en vais quitter ce monde transitoire
    En ton cour maternel fait natre la douleur.
      Ton me peut encore se livrer au bonheur
    Ma mre calme-toi car je meurs plein de gloire
    Et des bords du tombeau c'est un chant de victoire
    Que songe  t'adresser mon luth consolateur.
      Les acents en sont doux, divns et salutaires
    Innocents, spontanes, purs, glorieux, austres
    Tel que le premier cri de mon sein exhal:
      Mais je me sens pouss vers la tombe qui s'ouvre
    De la Religion le saint manteau me couvre......
    Adieu, ma mre, adieu: je signe: L' Exil.

Es, sin duda, una buena traduccion; pero no todos, aun entre cubanos,
son capaces de interpretar el valor de esa joya literaria: la traduccion
ntima de ese soneto la percibe el corazon, la siente el alma, pero no
la espresan las palabras. Reparad que empieza por la conjuncion _si_:
espantosa conjuncion, que es aqu un anatema. Es un hijo que dice  au
madre:

--Escucha! para m no hay deberes filiales, pero eres mi madre y te
hablar siempre con deferencia: una falta me di nacimiento: no te has
ocupado para nada de tu hijo: nada te debo...... sin embargo, _si acaso_
mi triste fin te hace desgraciada, consulate; yo muero contento y te
dedico mi ltimo gemido.

Plcido era el nico hijo que en su postrer momento podia poner en duda
el dolor de su madre: el nico que podia encabezar su despedida con esa
horrible conjuncion que, implicando una duda cruel, reasume toda la
amargura con que sin duda fu escrita. Y  quin habia de dirigirse en
tan supremo instante la vctima para quien no habia proteccion ni
amigos? Su corazon cristiano primero se eleva  Dios, h ah _La
Plegaria_, luego piensa en su _Lira_, nica amiga y consoladora en sus
infortunios: despus...... recuerda que existia por el mundo una muger
que le habia abandonado, pero que tal vez en aquel momento lloraba, y,
grande y generoso en su adversidad, hace ms que perdonar, toma la pluma
para dirijirle un consuelo: Con cunta nobleza y dignidad lo hace, sin
llamarla _tendre mre_ como quiere Mr. Fontaine, sin suponerla
_grief-smitten_ como aade Longfellow[19]. Es que ni Longfellow ni
Bryant ni otros traductores estudiaron esos antecedentes y era preciso
conocerlos para interpretar en su verdadero valor el original; para
comprender la melancola que impregna muchas de sus composiciones, el
amargo sarcasmo con que escribi otras, y sobre todo la verdad dolorosa
que encierra esa tristsima despedida que ms que despedida parece un
perdon.

Es en nuestro concepto el rasgo ms sublime de Plcido y sin duda uno de
los ms grandes que haya producido jams poeta alguno. Rasgo digno de
aquel hombre que al salir de un mundo en que no habia encontrado sino
agravios escribe  su esposa que ejercite la caridad y que perdone  sus
enemigos!

Ay! se necesitaron todas las circunstancias adversas que se acumularon
en la vida de aquel desgraciado, para tener derecho  escribir ese
soneto que la posteridad leer vertiendo sobre l las piadosas lgrimas
que ahora derramamos  la memoria de su autor.




JUAN FRANCISCO MANZANO.


El lector mil veces habr oido nombrar  Juan Francisco Manzano, habr
quiz leido algunas de las producciones de su inculto genio; pero
conoce su vida? se detuvo alguna vez  escuchar los lamentos de aquel
pobre-desheredado de todos los bienes del mundo? Quizs no; por lo mismo
le invitamos ahora  derramar algunas lgrimas  su memoria: lea su
lamentable historia y por empedernido que se halle su corazon se unir 
nosotros para tributarle ese tardo tristsimo homenage.

Vctima de una malhadada institucion que si aun existe es porque
responde todava  ciertas ya moribundas exigencias de los tiempos, la
historia de aquel esclavo es una prolongada nota de agona, un poema de
dolor y lgrimas. Nunca lleg  la altura popular de Plcido; pero la
relacion de su vida no es mnos interesante: es, s, ms dolorosa;
Plcido es una sbita rfaga de muerte, un drama de sangre; Manzano es
una larga srie de padecimientos ocultos, de sollozos ahogados en
misterioso silencio. La historia de Plcido conmueve  indigna, la de
Manzano enternece y hace llorar.

Desde luego no puede mnos de admirar el hecho de un esclavo oscuro,
para cuyo talento no fu rmora la ms miserable de las condiciones, y
que gracias  su solo ingenio hace sonar su nombre en lenguas y naciones
extranjeras. Qu habria sido se pregunta uno naturalmente, si hubiera
nacido libre y con proporciones?

--Nada  muy poco, contestar quiz alguno, porque la plvora necesita
la presion para estallar, y solo el lamentarse de su suerte presenta 
un esclavo fecundo y no esplotado campo de poesa elegiaca. Pero he ah
justamente en lo que errara el que as pensara, porque Manzano nunca
emple su musa en llorar su condicion; es verdad que todas sus poesas
estn impregnadas en mstica melancola, es verdad que en cada verso
parece oirse el ay desgarrador del siervo indefenso; pero jams una
imprecacion, jams un arranque de ira en quien tenia ms que otro alguno
derecho  maldecir.

Para considerar en su justo valor la situacion de Manzano, es preciso
trasladarse  su poca, en la cual, aunque precedente inmediata de la
nuestra, eran mucho mayores las preocupaciones y mucho menor la
conmiseracion hcia esa raza: el hombre de color aun libre no podia
hablar al blanco ms humilde sino con el sombrero en la mano y con
tratamiento de _su merced_: no existia esa luz que solo de hace poco
ilumina nuestra conciencia en ese oscursimo punto que hemos dado en
llamar institucion _social_.

Trasladado uno  esos primeros dias de nuestro protagonista, se pregunta
con asombro cmo pudo ilustrarse? cmo aprendi siquiera  leer? H
aqu lo que van  revelarnos sus _Apuntes autobiogrficos_, modelo de
sencillez en el estilo narrativo que vamos  dar  conocer. Consrvanse
estos en manuscrito autgrafo en la biblioteca del Sr. Delmonte, y
aunque traducidos al ingls por Richard Maddens (Lndres 1840)[20] el
original castellano ha permanecido indito. Nosotros hemos leido sin
poder contener el llanto esas pginas de amargura, hemos devorado con el
corazon oprimido de angustia ese poema de ignorados dolores. Su
publicacion seria el mayor de los anatemas lanzados contra una
institucion _social_, pero abominable, admitida aunque inadmisible. No
ha llegado empero la hora de su publicacion; aparte la ofensa que se
infiriera  ciertas susceptibilidades (que acaso deploran culpas de sus
abuelos) debemos recordar que la libertad concedida  la prensa escepta
lo relativo  la esclavitud. Comprendemos los motivos de esa exclusion,
sabemos lo inconveniente que seria ventilar hoy con libertad cuestion de
tal trascendencia que ha de resolverse con mesura y precauciones; mas
deseando dar  conocer en todas sus faces la vida de nuestro poeta,
tomarmos de sus _Apuntes_ lo necesario para nuestra biografa.

Manzano no naci, como dice _Cuba Potica_, en las haciendas de sus
seores ni fu libertado por varios matanceros[21]: con mejores datos
aseguramos que vi la luz en la Habana, Agosto de 1804, casa contigua 
la Machina, de los marqueses Juztiz de Santa Ana, de quienes naci
esclavo (esto es D. Juan Manzano y Doa Beatriz Juztiz de Santa Ana.)
Fu su madre la negra Mara del Pilar Manzano, que traida del ingenio
lleg  ser una de las criadas de distincion de la dicha marquesa; y su
padre Toribio Castro, mulato, quedando al nacido, como es costumbre el
apellido de los amos. Saliendo yo  luz el ao de......... dice la
Autobiografa, y aunque no da fecha, la hemos deducido por advertir ms
adelante que, con diferencia de dias, fu contemporneo de D. Nicols de
Crdenas y Manzano, uno de sus seores.

Los primeros aos del poeta fueron felices; apacible aurora que precedi
 un dia de tinieblas; su madre era la criada favorita de la dicha
marquesa, quien llamaba al reciennacido el nio de su vejez, y ste  su
vez la llamaba _mam_. Cuenta la Autobiografa que en el mismo faldellin
de la seora Doa Beatriz fu envuelto para su bautismo, del cual
recuerda...... que se celebr[22] con arpa que tocaba mi padre por
msica, con clarinete y flauta, y que mi seora quiso marcar este dia
con uno de sus rasgos de generosidad, coartando  mis padres en
trescientos pesos. Yo deb ser ms feliz, pero......

Es preciso notar aqu con cunto agradecimiento, con qu candorosa
sinceridad habla el autobiogrfico de estos primeros aos, refiriendo
los menores detalles relativos  sus amos, y  la educacion cariosa,
aunque no por eso mejor dirijida, que se le di; es verdad que no se
pensaba en formar un poeta, ni nadie habia adivinado al genio: siendo
esclavo raro es que se le permitiera aprender  leer.

A los seis aos, dice, por demasiado vivo me mandaron  la escuela en
casa de mi madrina de bautismo Trinidad de Zayas;  las doce y por la
tarde me traian para que la seora me viera. De diez aos daba de
memoria los ms largos sermones de Fray Luis de Granada, sabia tambien
todo el Catecismo, y cuanto puede ensear de religion una mujer, 
infinidad de relaciones, loas, entremeses; cosia regular y conocia la
colocacion de las piezas: de esa edad me pusieron  pupilo, con mis
padrinos, llevando ya las primeras lecciones de sastre por mi padre.

Entnces viajaba la seora Marquesa con frecuencia  su hacienda _El
Molino_ situada en tierras de Matanzas; en uno de estos viajes enferm y
muri en la dicha finca, y esto fu para el poeta, entnces de once
aos el crepsculo nebuloso que anunci la srie de sinsabores apuradas
durante el resto de su vida; pero no podemos mnos de copiar la hermosa
pincelada con que describe la muerte de la buena marquesa, su
protectora.

Esta poca por lo remota no est bien fija en mi memoria: solo me
acuerdo de que mi madre y la seora Doa Joaquina[23] el padre y yo
estuvimos en fila en su cuarto mortuorio, que ella me tenia puesta la
mano en mi hombro, que mi madre y la seora Doa Joaquina lloraban, de
lo que hablaban no s, que salimos de all y yo me fu  jugar: que  la
maana siguiente la v tendida en una gran cama; que grit y me llevaron
al fondo de la casa, donde estaban los dems criados enlutados, que por
la noche toda la negrada sollozando rez el rosario, que yo lloraba 
mares, y que me separaron entregndome  mi padre.

Y continua despues de algunos renglones que omitimos:

Transcurrido algun tiempo pasamos  la Habana, donde de nuevo fu 
casa de mi madrina; corrieron algunos aos sin ver  mis padres; creo no
equivocarme si digo que fueron seis........ hacia el oficio de
paje........

Habia compuesto ya  los doce aos muchas dcimas de memoria, causa
porque mis padrinos no querian que aprendiese  escribir; pero yo los
dictaba  escondidas  una jven morena llamada Serafina......

Pero la verdadera historia de mi vida empieza desde los catorce aos de
edad en que la fortuna se despleg contra m hasta el grado de mayor
encarnizamiento, como veremos. Por la ms leve maldad propia de un
muchacho me encerraban por ms de veinte y cuatro horas en una
carbonera; era yo en estremo miedoso y me gustaba comer: mi crcel, como
puede verse todava, era tan oscuro que en lo ms claro del medio dia se
necesitaba vela para distinguir en ella los objetos. All, despues de
llevar rcios azotes, me ponian con rden, so pena de gran castigo, al
que me diese una gota de agua; lo que sufria aquejado del hambre y de la
sed, atormentado del miedo en lugar tan soturno como apartado de la
casa, en el traspatio, junto  la caballeriza,  un espantoso y
evaporante basurero, y  un lugar comun infecto, hmedo y siempre
pestfero, que solo estaba separado por sus paredes, todas agujereadas,
guarida de diformes ratas que sin cesar me pasaban por encima......
tenia la cabeza llena de los cuentos de cosa-mala de otros tiempos, de
las almas aparecidas en este mundo y de los encantamientos, y por eso
cuando aparecia un tropel de ratas haciendo ruido, me parecia ver aquel
stano cundido de fantasmas, y daba tantos gritos pidiendo misericordia,
que entnces me sacaban de all y me crucificaban  zaetazos...... luego
me encerraban otra vez, guardando la llave en el cuarto mismo de la
seora.

Dos  tres veces se distingui la piedad del seor D. Nicols[24] y sus
hermanos introducindome, por la noche, algun poco de pan bizcochado por
una rendija de la puerta y dndome agua con una cafetera de pico largo.
Esta penitencia era tan frecuente que no pasaba semana sin que la
sufriera dos  tres veces, y en el campo tenia igual martirio siempre.
Yo he atribuido la pequeez de mi estatura y la debilidad de mi
naturaleza  la amargosa vida que desde trece  catorce aos he traido:
siempre flaco y estenuado, llevaba en mi semblante la palidez de un
convaleciente con tamaas ojeras...... no es de estraar que de contnuo
hambriento me comiese cuanto hallaba por lo que se me miraba como el ms
gloton; no teniendo hora marcada comia  dos carrillos, tragndome las
cosas medio enteras, de donde me provenian frecuentes indigestiones, y
yendo  menudos  ciertas necesidades, me hacia acreedor  otros
castigos; mis delitos comunes eran no oir  la primera vez que me
llamaban, si al tiempo de drseme un recado dejaba alguna palabra por
escuchar. Como llevaba una vida tan angustiada, sufriendo casi
diariamente rompeduras tras rompeduras de narices, lo mismo era
llamrseme que me entraba un temblor tan grande que apnas podia tenerme
sobre mis piernas; pero suponindose esto fingimiento no pocas ocasiones
recib por manos de un negro rigurosos azotes...... Desde la edad de
trece  catorce aos la alegra y viveza de mi genio, lo parlero de mis
labios, llamados pico de oro, todo se troc en cierta melancola que se
me hizo con el tiempo caracterstica; la msica me embelesaba; sin saber
por qu lloraba y gustaba de ese consuelo, en hallando ocasion de
llorar, que siempre buscaba la soledad para dar rienda suelta  mis
pesares, adquiriendo mi corazon cierto estado de abatimiento incurable
hasta el dia.....

       *       *       *       *       *

Quince  diez y seis aos tenia cuando fu llevado  Matanzas otra vez;
abrac  mis padres y  mis hermanos y conoc  los que nacieron despues
de m...... Cinco aos pasamos en Matanzas donde era mi oficio barrer y
limpiar cuando podia...... desde el amanecer, ntes que nadie se
levantase......

Desde este punto toda la autobiografa es un continuado lamento, un
quejido de angustia: jams hemos visto la desventura ensaarse con mayor
terquedad en la persona del humilde y del indefenso. Sin duda aquel
venerable sacerdote  quien se atribuye la idea de traer africanos[25]
para aliviar  los indios sus protejidos, no se represent el cuadro
horrible del talento encadenado y al arbitrio de un amo desapiadado 
insensible: l sin duda solo consider al africano devorado en su tierra
por las guerras, desnudo y hambriento, sin pan para sus hijos, sin
religion, sin familia; no pens en la srdida avaricia, en el ltigo
acerado, en las hijas separadas de sus madres, en las madres castigadas
en presencia de los hijos; no adivin que andando el tiempo de esa raza
negra habia de nacer un Plcido cuya vida y muerte seria padron de
deshonra para su siglo, y un Manzano cuyos ahogados lamentos habian de
sonar como el grito de la conciencia humana, revelndose  un tiempo en
el corazon de todos los hombres rectos.

Continuemos copiando: por estos dias su seora se mud  su hacienda de
_El Molino_, y venia todas las noches  Matanzas, donde jugaba al
tresillo hasta las doce, obligado el page (como un falderillo)  estar
de pi detrs de su sillon para servirla en lo que se ofreciera.

Si durante la tertulia me dormia, si al ir detrs de la volanta se me
apagaba el farol, aunque fuse por casualidad, como sucedia en los
carrilones de las carretas, que llenndose de agua, al caer la rueda,
saltaba aquella y se entraba por las labores del farol de hoja de lata,
luego que llegbamos se despertaba al mayoral  administrador, y yo iba
 dormir al cepo y al amanecer _ejercia aquel en m una de sus
funciones_[26] pero no como en un muchacho...... nadie me valia...... A
mi pobre madre y  mi hermano ms de dos veces les amaneci esperndome,
interin encerrado aguardaba yo un doloroso amanecer.

Aquella vivia tan recelosa ya que cuando yo no llegaba  la hora poco
ms  menos, bajaba de su boho y acercndose  la puerta de la
enfermera, donde estaba el cepo, hcia la izquierda por ver si me
hallaba all, me llamaba...... Juan!...... y yo le contestaba gimiendo,
y ella decia desde afuera...... ay, hijo!...... Entnces era el llamar
de la sepultura  su marido porque cuando esto ya mi padre se habia
muerto: tres ocasiones recuerdo haber visto repetirse esta escena, pero
otras veces me encontraba mi madre en el camino cuando me llevaban de la
casa de vivienda al cepo.

Una vez ms que todas para m memorable me sucedi lo siguiente: nos
retirbamos del pueblo[27] y como era ya demasiado tarde y la volanta
andaba despacio, y yo venia sentado como siempre, asido con una mano 
un barrote, y en la otra el farol, me dorm de tal modo que solt aquel,
pero tan bien que cay parado  unos veinte pasos: abr de pronto los
ojos, me hallo sin l, veo la luz en donde estaba, trome abajo, corro 
cojerle, doy ntes de llegar dos caidas con los terrones, tropezando al
fin lo alcanzo, quiero volar en pos de la volante que ya me sacaba una
ventaja considerable; pero cul fu mi sorpresa al ver que el carruaje
apret marcha, y por ms que procur alcanzarlo se me desapareci. Sabia
lo que me iba  suceder, llorando segu  pi, pero cuando llegu cerca
de la casa de vivienda, me hall cojido por D. Silvestre, que era el
nombre del mayoral, quien ya venia en mi busca. Al conducirme para el
cepo nos encontramos con mi madre, que siguiendo los impulsos de su
corazon, vino  acabar de colmar mis infortunios. En habindome visto
quiso preguntarme qu habia hecho, mas el mayoral imponindole silencio,
se lo trat de estorbar, sin atender  ruegos ni lgrimas. Irritado
porque lo habian hecho levantar  aquella hora, alz la mano y le di 
mi madre con el manat: este golpe lo sent en el corazon. Dar un grito
y convertirme de un manso cordero en un leon, todo fu uno: me le zaf
con un fuerte tiron del brazo por donde me llevaba y me le tir encima
con dientes y manos; es de considerarse cuantos manatiazos, puntapis y
otros golpes llevaria; mi madre y yo fuimos conducidos y puestos en un
mismo lugar. Los dos gemamos  una all, mintras mis hermanos Filomeno
y Fernando lloraban en el boho. El primero tendria seis aos, y el
segundo, que hoy sirve al mdico seor D. Toms Pintado, cinco. Apnas
amaneci dos contramayorales y el mayoral nos sacaron llevando cada uno
de los negros su presa al lugar del sacrificio. Yo sufr ms de lo
mandado _por guapito_; pero las sagradas leyes de la naturaleza obran en
las madres efectos maravillosos. La culpa de la mia fu que viendo que
me tiraban  matar, se tir encima del mayoral para hacerse atender, mas
llegando los negros del tendal nos echaron mano. Al contemplar  mi
madre por primera vez en su vida en el lugar del sacrificio, suspenso,
sin poder ni llorar, ni discurrir, ni huir, temblando, interin sin pudor
los cuatro negros se apoderaron de ella y la arrojaron por tierra para
azotarla...... no hacia ms que pedir por Dios, todo lo resistia por
ella; pero al oir estallar el primer foetazo, enfurecido como un tigre 
como la fiera ms animosa, estuve  pique de perder la vida  manos del
citado D. Silvestre...... pasemos, pasemos en silencio el resto de esta
escena dolorosa......

.........No, que no puedo enumerar los increibles trabajos de mi vida,
toda ella est regada de lgrimas...... Mi pobre corazon se enferm 
fuerza de tanto sufrir, por lo que todo me asustaba........

       *       *       *       *       *

Endulzse un momento la suerte del infeliz esclavo cuando pasando
segunda vez  la Habana, fu entregado para el servicio de D. Nicols de
Crdenas y Manzano, su _amito_; pero ay! estos cortos dias de ventura
no son ms que un oasis en el dilatado desierto de su existencia. Veamos
con qu palabras describe el carcter de aquel seor.

Solo me privaba de la calle, de la cocina y del roce con personas de
malas costumbres, porque este seor como que desde bien jven las tuvo
irreprensibles, queria que todo el que tuviera  su lado fuera lo
mismo.

El lector sin duda sabe quien fu Crdenas y Manzano,  quien todos
convienen en reconocer un hombre probo, un digno ciudadano que prest
valiosos servicios en la causa de la instruccion pblica; pero el elogio
sincero del humilde poeta esclavo, ese certificado irrecusable de la
bondad de Crdenas, le realza ms en nuestro concepto que los que le
otorgaron las aulas y corporaciones de que fue ilustre miembro. Por qu
la suerte que hizo esclavo  Manzano al mnos no lo hizo siempre esclavo
de Crdenas? No hubiera sufrido el horrible tratamiento de que se
lamentaba con tanta humildad como razon, quizs no leeramos hoy esta
autobiografa escrita con hiel, quizs hubiramos tenido un poeta de ms
alcance; porque quien lea sus versos pronto descubre que  aquella
fantasa solo falt el elemento de la instruccion para elevarse  la
region de Heredia y la Avellaneda.

Continuemos estractando:

Me fu de tal modo identificando con sus costumbres, que empec tambien
 darme  ellos (_ los libros_). Tomaba sus libros de Retrica, me
ponia mi leccion de memoria, la aprendia como un papagayo, y ya creia yo
saber algo; pero el poco fruto que de ello sacaba, lo conocia en que
nunca habia ocasion de aplicar mis conocimientos. Entnces determin
darme  otro estudio ms fcil que fu el de aprender  escribir.

Pinta aqu con tanta sencillez como galanura los apuros que pas porque
_no hallaba cmo empezar_. No sabia, dice, cmo cortar las plumas y me
guardaria de tocar ninguna de las de mi seor. Sin embargo, qu hice?
compr un tajaplumas, plumas y papel muy fino y metia entre llanas algun
pedazo de los que mi seor botaba escritos, con el fin de acostumbrar el
pulso  formar letras,  iba siguiendo la forma de los que tenia debajo,
con cuya invencion ntes de un mes, ya hacia renglones, logrando la
forma de letra de mi amo; por lo que hay tanta identidad entre la suya y
la mia......

Prohibiseme la escritura, pero en vano, porque todos se habian de
acostar, y entnces yo encendia mi cabito de vela, y me desquitaba  mi
gusto, copiando las ms bonitas letrillas de Arriaza,  quien imitaba
siempre, figurndome que con parecerme  l ya era poeta. Pillronme una
vez algunos papelillos de dcimas, y el seor Dr. Coronado fu el
primero que pronostic que yo seria poeta, aunque se opusiera todo el
mundo.

H aqu una noticia desconsoladora: la melancola que enjendra la
lectura de ese escrito se convierte ahora en indignacion. Con que ya se
habia revelado el genio! Con que ya hubo quien leyera al poeta  traves
de la tosca envoltura del esclavo! Con que ya no era el caso un poco
mnos acerbo del africano embrutecido, de cerebro imperfecto, en quien
tal vez no hay ms sufrimiento que el fsico, porque no tiene idea de la
dignidad, que carece de amor propio, que crey ser nacido para ello! Es
preciso siempre trasladarse  la poca para no hacer inculpaciones
injustas: nadie duda que Crdenas Manzano fu recto, benvolo,
magnnimo; como tal aparece en nuestro Diccionario por qu volvi el
sinventura poeta  la hacienda del Molino despues de la revelacion de
Coronado?[28]

Entretanto (habla Manzano) estaba mi seor en vsperas de casarse con
la seorita Doa Teresa Herrera; y yo era el Mercurio que llevaba y
traia; distinguido lugar que me daba mucho, pues tenia doblones sin
pedirlos. No sabia qu hacer del dinero y despues de comprar gran
provision de papel, plumas y buena tinta, y haber comprado un tintero,
lo dems se lo enviaba  mi madre en efectivo.

Cosa fu de tres aos  poco ms esta felicidad cuando viniendo mi
seora de Matanzas, oy la fama de mi servicio en todo, y sin saber yo
por qu determin llevarme otra vez consigo.

La azarosa vida del poeta vuelve aqu  nublarse y ahora por un espacio
ms dilatado: con su vuelta  Matanzas se renovaron las angustiosas
visitas al Molino. Habla aqu de los _padrinos_ que  menudo tenia que
buscar para sustraerse  un vejaminoso castigo; D. Toms Gener, el Conde
de Jibacoa &. y esclama en un arranque de justsima indignacion
Vergenza me daban estos padrinazgos. Y h aqu toda la imprecacion
que pronuncian los labios del manso cordero en los momentos en que el
infortunio fulminaba sobre l sus rayos ms tremendos! Por eso, lo
repetimos, quien quiera aborrecer y execrar esa institucion  mejor
dicho ese crmen social en cuanto se merece, lea esa epopeya de lgrimas
en que no se ha escrito la palabra maldicion. Es justamente su estilo
cuasibblico, bien semejante al de Silvio Pellico, es esa misma
simplicidad, es la verdad tristsima que se traspira en ella, lo que
hace que esa dolorosa relacion, bella en su desrden, sublime en su
desalio, sin adorno de estilo como no escrita para lucir erudicion,
acongoje el alma hasta arrancarle lgrimas de enternecimiento y de
indignacion.

El espectculo contnuo del sufrimiento de otros, la tolerancia general
respecto de un error intolerable, sin endurecer acaso las almas ha
llegado  rodearnos de una atmsfera deletrea,  crear un pernicioso
hbito, una ceguedad de que nadie podria darse cuenta. Es que todo se
degrada y se envilece all donde hay hasta sacerdotes poseedores de
esclavos y verdaderos amos feudales de sres que conviene sostener en el
embrutecimiento y en la ignominia. Cul era el instrumento, cul era la
fiera elegida por el acaso para atormentar  aquella vctima
desventurada? Era una mujer!

Pero doblemos unas cuantas hojas, y copiemos algun otro de sus dolientes
episodios: no ser estrao que nos estendamos demasiado en estos
estractos, porque esta autobiografa no ha sido publicada y pocos
cubanos[29] la conocen.

Ya he dicho que era el falderillo de mi seora, y as puede decirse,
porque tenia por obligacion seguirla siempre,  mnos que fuese  sus
cuartos, que entnces me quedaba  las puertas, impidiendo la entrada 
todos,  llamando  quien ella llamase,  haciendo silencio si
consideraba que dormia. Pues una tarde salimos al jardin; largo tiempo
hacia que ayudaba  mi seora  cojer flores y  trasplantar algunas
maticas como en gnero de diversion, mintras el jardinero andaba por
todo lo ancho del jardin cumpliendo su deber; cuando al retirarnos, sin
saber materialmente lo que hacia, coj una hojita no ms de geranio
donato. Esta malva sumamente olorosa, iba en mis manos, mas yo no sabia
lo que llevaba, distraido con mis versos: seguia  mi seora  distancia
de dos  tres pasos, tan ageno de m que iba haciendo aicos la hoja, de
la que resultaba mayor fragancia. Al entrar en una antesala, no s con
qu motivo retrocedi, hcela paso, pero al enfrentar conmigo llamle la
atencion el olor: colrica de pronto, con una voz vivsima y alterada me
pregunt Qu traes en las manos? Yo me qued muerto; el cuerpo se me
hel de improviso, y sin poder tenerme del temblor que me di en ambas
piernas, dej caer en el suelo una porcion de pedacitos que fueron un
monton, una mata, un atrevimiento de marca. Me rompieron las narices y
en seguida vino D. Luis Rodriguez, emigrado de Santo Domingo, empleado
en la finca,  quien se me entreg. Serian las seis de la tarde en el
rigor del invierno; la volante estaba puesta para partir al pueblo y yo
debia ir detrs, pero Cun frgil es la suerte del que est sugeto 
contnuas vicisitudes, como yo que nunca tenia hora segura! Llevronme
al cepo: en este lugar ntes enfermera de hombres, cabrn, si existe,
cincuenta camas en cada lado,[30] pues en ella se recibian los enfermos
de la Hacienda y  ms los del ingenio San Miguel; pero entnces estaba
vaco y no se le daba ningun empleo; tenian all el cepo y solo se
depositaba algun cadver hasta la hora de llevarlo al pueblo  darle
sepultura. Metironme en aquel los dos pis con un frio que helaba, sin
ninguna cubierta, y despues me encerraron. Qu noche no pasaria all,
solo en el alma! Parecame que los muertos se levantaban y bajaban por
todo lo largo del salon, y que se colgaban por una ventana medio
derrumbada que caia al rio[31] cerca de un despeadero de agua cuyo
perenne golpeo se me figuraba una legion de duendes. No bien habia
empezado  aclarar cuando sent correr el cerrojo: entra un
contramayoral seguido del administrador envuelto en su capote; me sacan
 una tabla parada contra un horcon que sostenia el colgadizo y veo al
pi de aquella un mazo de cincuenta cujes. El administrador por debajo
del pauelo que le tapaba la boca grit con una voz ronca: amarren. Me
atan las manos como las de Jesucristo; me cargan y me meten los pis en
las dos aberturas que tenia la tabla........ Oh, Dios! corramos un
velo sobre esta escena tan triste!...... ay! mi sangre se derram y yo
perd el sentido. Cuando volv en m me hall  las puertas del
oratorio, en los brazos de mi madre anegada en lgrimas, que 
instancias del padre don Jaime Florid, se retir de all desistiendo del
intento que tenia de ponrsele delante  mi seora, qu s yo con qu
pretension. A las nueve poco ms  mnos se levant aquella; su primer
diligencia fue imponerse de _si me habian tratado bien_: el
administrador que la esperaba me llam y me la present: ella entnces
me pregunt: Si queria otra vez tomar hojas de su geranio: como no
quisiese responder por poco me sucede otro tanto, y tuve  bien decir
que no. Como  las nueve me entr crecimiento, y m pusieron en un
cuarto; tres dias sin intermision estuve en este estado, dndome baos y
unturas. Mi madre no venia all sino por la noche, cuando consideraba
que mi seora estuviese en el pueblo. Al sesto dia andaba ya solo y se
contaba con mi vida:  eso de las doce me encontr con ella que
atravesaba por el tendal, y me dijo: Juan, aqu llevo el dinero de tu
libertad, ya t ves que tu padre se ha muerto, y t vas  ser el padre
de tus hermanos; ya no te volvern  castigar ms, Juan, cuidadito,
eh!...... Un torrente de lgrimas fu mi nica respuesta. Ella sigui y
yo fu  mi mandado, mas el resultado de esto fu que mi madre sali sin
dinero, y yo qued de esperar qu s yo cuanto tiempo que nunca
lleg[32].

Despus de este pasage me aconteci el siguiente. Una tarde trajeron
del ingenio unos cuantos pollos y capones, y  mi me toc como siempre
estaba de centinela para el que llegaba, recibirlos por desgracia. Entr
la papeleta dejando las aves en el pasadizo, debajo de la glorieta que
se hallaba  la entrada; leyse el papel y me mandaron llevarlos al otro
lado para entregarlos  D. Juan Malo que era mayordomo  celador de
aquella otra parte; tomlo todo despidiendo al arriero,  iba contento,
pues en este intrvalo respiraba; entregu lo que recib y me acuerde
que eran _tres capones_ y dos pollos. Pasadas unas dos semanas me
llamaron para que diese cuenta de un capon que faltaba; al momento dije
que los que vinieron fueron tres y dos pollos, y que esos mismos habia
entregado. Quedse esto as, mas  la maana siguiente v venir al
mayoral del ingenio, que habl largo rato con mi seora y se fu.
Servimos el almuerzo, y cuando iba  meterme el primer bocado,
aprovechando el momento porque pasado este...... (_no puede leerse en el
manuscrito el_ RESTO _de esta frase_)....... me llam mi ama, y me mand
que fuese en casa del mayoral y le dijese qu s yo qu cosa: aquello me
di mal ajo, oprimindoseme el corazon, y fu temblando, como que estaba
acostumbrado  irme  entregar yo mismo. Llego  la puerta y veo dentro
 los dos, el del Molino y el del Ingenio; dile al primero el recado y
hacindose sordo me dice Entra, hombre, y como me hallaba en el caso
de estar bien con estas gentes, porque cada rato caia entre sus manos,
le obedec. Iba  repetir el recado; pero el seor Dominguez, que as
era el apellido del mayoral del ingenio, me coji por un brazo diciendo
A m es  quien busca. Sac una cuerda de camo delgada, me amarr
como  un facineroso, mont  caballo, y echndome por delante, me mand
 correr, y nos alejamos prontamente por aquellos contornos: el fin era
que mi madre, ni mi segundo hermano, ni los nios y nias me viesen,
porque todos al momento se echarian  llorar, y la casa seria un lugar
de duelo y me apadrinarian.

Nos habiamos alejado como un cuarto de legua cuando fatigado de correr
delante del caballo, d un traspi y ca; apnas d en tierra dos perros
 dos fieras que nos seguian se me echaron encima.........

No quisiramos continuar copiando este pasage: es demasiado repugnante,
y la misma sencillez del narrador lo hace ms monstruoso: el esclavo fu
llevado al ingenio, donde ya varias veces habia ido  _estacion
semejante_, y despues de varios dias consecutivos de brbaro
castigo,[33] tras el cual se le preguntaba _por el capon_, cuando ya su
enfermo cuerpo estaba  punto de sucumbir al rigor del desalmado
Dominguez, se descubri...... que era inocente! el capon no habia sido
enviado! Oh, cuntas veces monstruosidad idntica habr tenido lugar en
nuestros campos de Cuba!

Triste es pensar que en este siglo de ilustracion, en que tanto se
preconizan los sacrosantos dogmas de igualdad y justicia, no tengamos
que remontarnos hasta los tiempos de Fedro para ver el cuadro de la
inteligencia aherrojada y vctima de la abyeccion social, y es ms
triste pensar, cuntos como l, genios que pudieran haber sido honra de
la patria, habrn desaparecido ahogados en la ignominia, sin tener
ocasion de patentizar que se ocultaba en ellos dignidad de hombre y alma
de poeta!

H aqu por qu nos hemos conmovido en lo ms ntimo del alma, cuando
despues de leer algunas otras de las dolorosas escenas de su vida,
encontramos lo que ya esperbamos, que comienza  quebrantarse su f, y
 evaporarse su esperanza, esa antorcha providencial que nunca se apaga
del todo y que es el nico consuelo de los desamparados: h aqu por
qu no contenemos nuestras lgrimas cuando la inofensiva vctima 
quien nadie valia, que comia poco y casi siempre llorando sin
proteccion ni amigos, oprimido por la sociedad, considerado como un
animal domstico, en un arranque de infinita angustia esclama:

--Mi corazon no era bueno! y la Habana juntamente con los felices
dias estaban impresos en mi alma, y yo solo deseaba volverme 
ella!.....

Es decir que el angustiado siervo todo lo que deseaba, todo lo que pedia
 su destino, era ir  la Habana  servir  otro sin remuneracion, pero
libre de los frecuentes castigos de la finca[34]. En verdad nos temamos
algo ms grave, temamos que lo que deseara fuera vengarse  morir
maldiciendo: nos alegramos empero que no fuera as; es ms grande en su
resignacion aunque sea as su historia ms afrentosa para todos
nosotros.

Y cuando se esfuerza en hacer versos esclama con no mnos abatimiento.
Pero yo criado en la oscuridad y en la ignorancia qu podia saber?

Vemosle ahora recojiendo por los suelos el alimento intelectual como
recoje un perro el sustento material.

Por esta poca escribia muchos cuadernos de dcimas que vendia (_estn
en Matanzas_) y Arriaza  quien tenia en la memoria era mi gua...... La
poesa quiere un objeto  que dedicarse: el amor regularmente nos
inspira; pero yo era demasiado ignorante, y todava no amaba, por lo
tanto mis versos eran frias imitaciones; y si no me salian algunos muy
malos es menester atribuirlos  la estremada aficion que tuve desde bien
chico  leer cuanto topaba leible en mi idioma, aunque fuera por las
calles; y as en yendo por aquellas, donde veia un pedacito de papel
impreso lo alzaba, y como estuviese en verso no paraba hasta sabermelo
todo de memoria.

Y poco ms adelante dice:

Por lo cual tenia en la ua la vida de los santos ms milagrosos y los
versos de sus rezos, los de la novena de San Antonio, los del Trisajio y
en fin todos los de los Santos, nicos casi que alcanzaba; fuera de los
que en la mesa de mi seora, en los dias de comida, que eran todos por
lo regular, le improvisaban para coronarla cuatro  cinco poetas,
quienes me dejaban bastantes, pues yo tenia mi cscara de huevo
(_tintero_) y mi pluma, y apnas acababa uno, inter otros aplaudian y
los dems rebosaban las copas, yo detrs de alguna puerta escribia los
trozos que se me quedaban en la memoria.

Esto enternece tanto ms si se considera que esa fu la nica escuela de
Literatura que tuvo el autor de la _Zafira_; y el lector sabe sin duda 
qu atenerse respecto al mrito literario de aquellas improvisaciones
que se usaron de sobremesa, y que hicieron bien en pasar  desuso: lo
mismo decimos de los versos de rezos.

Pero este pasage encierra otra leccion que no debemos pasar en silencio,
y es que al admirable ejemplo de mansedumbre y resignacion, se une otro
no mnos grande de perseverancia; ejemplo que viene  llenar de
confusion al mimado alumno que rodeado de todos los medios para
ilustrarse ni los aprecia, ni los aprovecha, ni sabe agradecerlos.
Estudiad la historia de Manzano, nios que desestimais los desvelos de
vuestro padres; vosotros los que teneis libros y maestros, los que el
carioso afan de una madre rode de todos los elementos para formar un
porvenir de luz y felicidad, poneos un momento en el lugar de aquel
infeliz sin proteccion ni recursos y que no sabia  donde volver los
ojos para encontrar un rostro amigo. Se os figurar una planta de
generosa condicion, pero nacida entre piedras, en atmsfera viciada, sin
abono y sin riego...... por fuerza solo de su propia bondad germina,
lucha, rompe el valladar que coarta su crecimiento, brota al fin para
dar una flor que no puede ser sino plida, y esparce una fragancia que
no puede ser sino raqutica.

Reproducirmos un pasage ms para concluir. Despues de hablarnos de la
muerte de su madre, de su proyecto de fugarse  la Habana; nos refiere
el siguiente:

Al cabo de tres meses  cuatro de mi ltimo acaecimiento, se arm viage
 Madruga, donde debia mi seora tomar baos. Con los achaques tornle
el malhumor antiguo...... de contnuo me amenazaba con el Molino y D.
Saturnino, (ya en pginas anteriores nos ha dicho quien es don
Saturnino, verdadero mayoral de nuestros campos, cruel  irracional, en
cuyas manos habia sufrido Manzano diversos castigos.) Las ltimas
espresiones de ste las tenia grabadas en mi corazon, y no tenia la
menor gana de volver  verme con l. Pregunt cuantas leguas distaba de
all la Habana, y supe que doce, y v que no las podria vencer en una
noche de camino  pi, y desist de pensar ms en verme en la ciudad,
esperando que en yendo se decidiria mi suerte, siempre con la idea _de
que era libre_. Un dia, este dia de resignacion, principio de cuantos
bienes y males el mundo me ha dado  probar, me sucedi lo que sigue:
Era sbado y debia ntes del almuerzo, segn tenamos de costumbre,
asearme, pues vestia dos veces  la semana. Para ello me fu al bao de
la Paila, que distaba al frente de la casa, en un declive, como treinta
pasos: estando bandome me llamaron por rden de la seora, y ya se
puede considerar cmo saldria: me recibi preguntndome. Qu hacias en
el bao? le contest que me aseaba para vestirme. Con qu licencia lo
has hecho? respondi. Con ninguna, respond. Y por qu fuiste? torn 
decir. Para asearme, volv  contestar. Esta escena fu en el colgadizo
y puerta de la calle: all mismo me rompieron las narices, y fu para
dentro echando las venas de sangre; lo cual me abochorn y apesadumbr
en estremo, porque  la otra puerta vivia una mulatica de mi edad,
primera que me inspir amor, cosa que yo no conocia,  ms bien una
inclinacion angelical como si fuera mi hermana, que no pasaba de
regalarle santos de maravillas de diversos colores, que ella recibia
dndome algun dulce seco  fruta. Habale dicho que yo era libre, y que
mi madre habia muerto poco hacia. No bastante lo ya dicho como  las
diez me hizo mi ama quitar los zapatos y me pelaron[35]; esto era muy
frecuente, pero esta vez me sirvi de la mayor mortificacion: psome
despues  cargar agua para la casa, con un barril  la cabeza. El arroyo
distaba del punto de aquella unos treinta pasos, haciendo una bajadita;
cuando llen mi barril me hall en la necesidad, no solo de vaciarle la
mitad, sino tambien de suplicar  uno que pasaba, que me ayudase 
echarlo al hombro, y yendo  subir la lomita que habia hasta la casa,
con el peso del barril y mis fuerzas nada ejercitadas, faltme un pi,
ca dando en tierra con una rodilla; el barril cay algo ms adelante;
rodando me di en el pecho, y los dos fumos  parar al arroyo,
inutilizndose aquel. La seora me amenaz con el Molino y D. Saturnino,
porque suponia aquella contingencia como de premeditada intencion, y la
amenaza era grave. No llegu  la noche sin desgarrar muchos esputos de
sangre. Este tratamiento me coji de nuevo en cuanto  los errados
clculos que habia formado de mi suerte. Desengaado de que todo era un
sueo, me acometi otra vez el deseo que tenia de volver  la Habana. Al
dia siguiente que era domingo, cuando la gente estaba en misa, me llam
un criado libre de la casa, y estando con l  solas me dijo: Hombre,
qu t no tienes vergenza, para estar pasando tantos trabajos;
cualquiera negro bozal est mejor que t; un mulatico fino, con tantas
habilidades como t al momento hallar quien lo compre. Por este estilo
me habl mucho rato, concluyendo por decirme que llegado al tribunal del
Capitan General, y haciendo un puntual relato de todo lo que me pasaba,
podia salir libre: me indic el camino de la Habana, y me dijo por
ltimo que no fuera bobo, que aprovechara la primera oportunidad. Con lo
que me oblig muchsimo, pues sin el menor aviso tenia ms de lo
regular,  lo cual tambien contribuian las terribles insinuaciones que
me hizo...... A las once de la maana del lunes v llegar  D.
Saturnino; apese y le tomaron el caballo. Desde el momento que este
seor entr se me acibar toda la vida; latame el corazon con
violencia y mi sangre se puso en un estado de efervescencia que no me
dejaba sosegar. El lugar comun era regularmente mi cuarto de meditacion,
inter estaba en l pensaba con alguna serenidad; as fu que estando en
l como  las cuatro o que hablaban dos, una criada de mano y un
criado,  quien habindole preguntado aquella que  qu vendria el
administrador, respondi: A qu ha de venir?  llevarse  Juan
Francisco. Enterado as de mi mala suerte, no me es dado pintar mi
situacion amargusima en este instante: un temblor general se apoder de
todo mi cuerpo, y me atac un dolor de cabeza que no me podia valer: ya
me veia atravesando el pueblo de Madruga como un facineroso atado,
pelado y vestido de caomazo, como me v en Matanzas[36] sacado de la
crcel pblica para ser conducido al Molino, sin padres ni aun
parientes...... Todo esto se present  mi imaginacion y en aquel
instante determin mi fuga. El moreno que me habia insinuado el camino
que debia tomar como favorable,  eso de las cinco de la tarde, me dijo:
Hombre, saca ese caballo de ah y ponlo al fresco que ah estar
haciendo ruido y despertarn los amos, cuando lo vayas  cojer para D.
Saturnino, y dicindome esto me entreg las espuelas, agregando: All
est la silla sin pistoleras, tu sabrs donde est todo, para cuando se
necesite. Con una mirada que me convenci de que me hablaba as para
que aprovechara el tiempo. Este tal fu siempre muy bien llevado con mi
padre, y trataba  mi madre con algun respeto aun despues viuda. No
estaba yo con todo resuelto todava, considerando que dejaba  mis
hermanos en el Molino, y que tenia que andar toda una noche solo, por
caminos desconocidos, y espuesto  caer en manos de algun comisionado
(_polica_). Pero cul fu mi sorpresa cuando en habiendo acabado todos
de cenar y estando yo sentado  solas sobre un trozo, meditando si me
determinaria  no, v llegarse  m  don Saturnino que me pregunt
donde dormia. Le seal sobre una barbacoa, pero aquella pregunta acab
de resolverme; bien pudo haber sido hecha con todo, y que todo fuese
habladurias de criados, que todo variase  la misma hora como en otras
ocasiones; mas yo no pude recibirla sino de muy mal anuncio, en vista de
lo que estaba ya en mi conocimiento. Se me represent la mala suerte de
un to mio, que habiendo tomado igual resolucion por irse  donde el
seor D. Nicols, seor D. Manuel y seor Marqus, fu trado como todo
cimarron; pero sin embargo estaba resuelto  echar una suerte y padecer
con motivo. Vel hasta ms de las doce; aquella noche se recojieron
todos temprano por ser de invierno y lluviosa: ensill el caballo por
primera vez en mi vida, y psele el freno, mas con tal temblor que no
atinaba  derechas con lo que hacia; acabada esta diligencia me puse de
rodillas, me encomend  los santos de mi devocion, me puse el sombrero
y mont  caballo. Cuando iba  andar para alejarme, o una voz que me
dijo: Dios te lleve con bien, arrea duro! Yo cre que nadie me veia y
todos me observaban como supe despues, pero ninguno se me opuso......
Mas lo que me ha sucedido luego lo veremos en la segunda parte de esta
historia.

Al pi del manuscrito hay una nota que dice as: Esta segunda parte no
lleg  escribirse. Sabemos sin embargo que s se escribi y que
entregada por Anselmo Suarez al poeta Ramon de Palma para ponerla en
limpio y arreglar la ortografa, se estravi en manos de ste[37].

Hasta aqu, pues, Manzano: el lector no esperaba ciertamente que esa
cosa que llamamos esclavo, pudiera escribir su historia en ese lenguage
en el que, cuando ms se ve alguna sombra de amargusimo sarcasmo, de
ligersima reconvencion: si esperaba tal vez una srie de reproches y
maldiciones; y tngase siempre presente que lo que ms angustia el
corazon, es el pensar que en toda esa tristsima relacion no hay
siquiera ponderacion: es la verdad en toda su repugnante desnudez;
verdad que en otra parte pareciera inverosmil, pero que en Cuba no ser
por cierto la historia de un solo individuo: el tormento de Manzano lo
han sufrido muchos, y lo sufren muchos hoy mismo  despecho de las
benignas instituciones que tienden  suavizar la condicion de nuestros
esclavos. Y podria el poeta, podria el novelista, en el libre campo de
la fantasa, idear obra abolicionista que hiciera ms efecto en el nimo
del lector que Manzano con la sencilla y no comentada enumeracion de sus
dolores?

Durante su lectura quizs alguno se ha preguntado Por qu ensaarse
contra aquel desgraciado acaso ms que contra otro ninguno? Era de
espritu altanero y contumaz?...... No, la modestia y humildad de
Manzano, bien lo revelan sus escritos, era inconcebible. Es fama que D.
Domingo Delmonte, promotor de los donativos para su manumision, jams
pudo hacerle tomar asiento en su presencia[38]. Se le perseguia ms
porque sabia ms, porque os tener alma y ver en la oscuridad, porque
hacia versos!......... para ciertas inteligencias malo es ser esclavo,
pero es mil veces peor ser esclavo despierto: un esclavo que piensa es
una protesta viva, es un juez mudo y terrible que est estudiando el
crmen social: no le tememos, porque lo conservamos bien desarmado, pero
nos avergonzamos ante l......... y luego, sentndonos un momento en el
pedestal de la eterna justicia, nos encontramos tan inferiores! cmo
hemos de amar nosotros los amos al dbil que nos empequeece?

Pero hemos concluido la historia del esclavo, sigamos la del poeta.
Sabemos que sali al fin de las garras de su primera ama[39], que se le
di licencia para ganar jornales y sirvi  varios amos entre otros  D.
Tello de Mantilla cuya benignidad elogia[40], y por ltimo, que cas en
1835 y que pertenecia  D. M. de la L. de Z. cuando la filantropa de
varios admiradores compr su libertad en 500 pesos, precio mayor que
podia alcanzar un esclavo en aquella poca. Se habia leido su magnfico
soneto, ms bien su gemido, titulado _Mis treinta aos_, 1836, que ha
sido despues traducido  cuatro idiomas, y pasa por uno de los modelos
de su gnero[41] y sus _Cantos  Lesbia_, en los que si no campea la
correccion de lenguaje, s un verdadero sentimiento de poeta[42].

Es lstima grande que se haya perdido la segunda parte de su manuscrito:
la rfaga de muerte que en el ao 44 azot despiadada  la raza de
color, deshonrando  la blanca, tambien escribi un episodio de sangre
en la vida de nuestro protagonista, que tenia como tantos otros el
delito de su color. En nuestra historia de Plcido hemos dado ya una
idea de aquellos funestos cuadros; pero cun interesante seria la
relacion de tales escenas en el estilo inculto, pero sencillo y
pintoresco de aquel siervo que valia ms que sus seores, de aquel
esclavo que mereci ser hombre.

Una vez liberto se dedic al poco lucrativo oficio de cocinero y
arrastr una vida si no tan azarosa, s oscura y miserable hasta el ao
de 1854 en que acaeci su muerte. No lleg  la ancianidad; ay! ni
podia ser de otro modo. Cmo habia de vivir mucho la manssima vctima
 quien nadie valia, que no podia enumerar los increibles trabajos de su
vida, cuyo corazon estaba enfermo  fuerza de tanto sufrir, y cuyos
gemidos ningun amigo oia, ninguna madre consolaba? Como lo habia
predicho, el mal trato abrevi los dias de su miserable existencia.

Por 1837 colabor en _El Album_ de Caso y Sola, que ya pertenecia 
Palma, en _El Aguinaldo habanero_, en _La Moda_  _Recreo de las
Damas_[43] y algun otro literario; hay una poesa suya en la Corona
fnebre al Presbtero D. Manuel de Lara, 1842. Sus obras constan
principalmente de composiciones lricas entre las que despuntan el
citado soneto, _El cocuyo_, _Ilusiones_, su oda _A la Luna_ que dedic
al seor Bachiller y Morales, _El Reloj adelantado_, _A Matanzas_, tras
larga ausencia, _Un sueo_,  mi segundo hermano, con las cuales y otras
se form una coleccion en 1841; un drama, _Zafira_, en cinco actos, en
verso,  la aparicion del cual saludaron al autor en sentidos versos los
poetas Velez Herrera, Matamoros, Valds, &.[44], adems sus _Apuntes
autobiogrficos_[45] de que hemos estractado, sin olvidar sus
candorosas cartas  Delmonte 1834 y 35 que lo mismo que aquellos pueden
considerarse como pintura fiel de la servidumbre.

Cosa rara  inesplicable es para muchos que sus mejores poesas las
escribi mintras gemia bajo el ominoso yugo de la esclavitud, y que al
respirar el aire de la libertad, contra lo que debia suceder, pareci
oscurecerse su talento. Despues de esa obra maestra _Mis treinta aos_,
hecha cuando esclavo lo mismo que _El Cocuyo_, nada escribi que le
igualara y esto naturalmente amengu el entusiasmo con que se leyeron
sus primeros cantos en los crculos literarios, como que no podian
considerarse sino chispas del genio en un hombre de condiciones tan
desfavorables, desposeido de medios, sin libros, sin maestros, sin
estimulo, sin porvenir en fin. Mas para nosotros esto nada tiene de
estrao. Manzano esclavo, tenia quien lo mantuviera, y, aunque en el
oprobio, no tenia que ocuparse de la subsistencia: como trabajaba para
otro debia hacerlo con desgana, cercenando de sus ocupaciones todos los
ratos que podia para dedicarlos  las letras: la suscricion filantrpica
que lo manumiti no le di una posicion social, teniendo entnces que
trabajar para sostenerse y alimentar  su familia. Entnces y con 31
aos y enfermo y decaido, de golpe se abre el ancho mundo ante sus ojos
y conoce que aparte su infelicidad, todo lo ignoraba. No era sobrado
motivo para desmayar?

Otro tanto sucedi con el poeta Echemendia, de Cienfuegos, que nacido
esclavo, corri igual suerte que Manzano: nos congratulamos empero que
Cuba, ya que no ha podido hasta ahora resolver el ms complicado de sus
problemas sociales, se haya apresurado al menos  redimir  las
inteligencias que nacieron en la raza desgraciada. Haga lo mismo con
todos los que despunten, que es muy doloroso el cuadro del talento
encadenado; y si, como en Manzano y en Echemendia, el liberto no
pareciere corresponder al sacrificio, enhorabuena perdamos un poeta 
trueque de hacer un hombre de quien lo merece.

         MIS TREINTA AOS.

      Cuando miro el espacio que he corrido
    Desde la cuna hasta el presente dia
    Tiemblo y saludo  la fortuna mia
    Ms de terror que de atencion movido
      Sorprndeme la lucha que he podido
    Sostener contra suerte tan impa,
    Si tal llamarse puede la porfa
    De mi infelice sr al mal nacido
      Treinta aos ha que conoc la tierra,
    Treinta aos ha que en gemidor estado
    Triste infortunio por do quier me asalta,
      Mas nada es para m la cruda guerra
    Que en vano suspirar he soportado
    Si la comparo oh Dios! con lo que falta.


                   PARALELO ENTRE PLACIDO Y MANZANO

                       Por D. Domingo Delmonte.

Plcido nunca fu esclavo; naci libre: era hijo de blanca y de mulato,
y por supuesto su color era casi blanco. No tuvo por lo mismo que luchar
en su vida, como Manzano que era casi negro, como hijo de negra y de
mulato, y esclavo de nacimiento, con los obstculos insuperables de su
condicion y su color, para desarrollar las dotes naturales de su
imaginacion, que era realmente potica. Logr ms instruccion literaria
que Manzano, y en sus versos, por lo comun rotundos y armoniosos, no se
encuentran las incorrecciones gramaticales y las faltas de prosodia que
en las muy sentidas y melanclicas del pobre esclavo. Plcido se
complacia en cantar las pompas y los triunfos de los grandes de la
tierra con una magnilocuencia digna de los poetas clsicos de Espaa:
Manzano no sabe repetir en su lira otro tema que el de las angustias de
una vida azarosa y llena de peripecias terribles; pero yo prefiero los
cantos tristes del esclavo  los del mulato libre, porque noto ms
profundo sentimiento de humanidad en los primeros, porque brillan por su
frescura y originalidad nativas, porque los principios de mi esttica y
de mi filosofa se avienen ms con el lamento arrancado del corazon del
oprimido que con el concierto estrepitoso de un poeta, de quien con
razon decia nuestro estico y malogrado Milans en 1838:

    Y qu es mirar  este vate
    Ser escabel del magnate
              Cuando el festin,
    Cantar sin rubor ni seso
    Y disputar algun hueso
              Con el mastin?

Delmonte. Paris 1845.




AGUSTIN BALDOMERO RODRIGUEZ.


En nuestro Diccionario Biogrfico este individuo aparece con la
siguiente nota:--Natural de Villaclara, pardo ingnuo de alguna
instruccion y aficionado al cultivo de la poesa en la que, sin duda,
hubiera descollado,  no ser por la falta de principios slidos, y sobre
todo por la abyecta ignorancia de sus acendientes.

Era Baldomero Rodriguez, hijo de un zapatero pobre, que lo destinaba 
su oficio y le prohiba severamente leer y sobre todo escribir versos:
ste ltimo delito ocasionaba tal enojo en el obtuso padre, que  menudo
el chico tuvo que escapar y acogerse  los vecinos para que lo
apadrinasen. Algo semejante se dice que pas  Ovidio, en poca
disculpable por lo remota, pero ni Ovidio dej por eso de ser un gran
poeta, ni Rodriguez dejra de serlo  no haber otros inconvenientes
coadyuvado con los que oponia su familia.

Principi  darse  conocer como repentista y  menudo prepar versos
que luego se dieron por improvisados en alguna sobremesa, y pudo al fin
publicar un tomo que titul _Pucha silvestre_. Al leer algunas de las
poesas insertas en esa rstica coleccion, el alma se contrista y
deplora que el autor naciera en medio de elementos tan
contraproducentes: all hay una imaginacion que aspira, all hay un
gnio que lucha, all hay un nmen que quiere levantarse y que se ahoga
en la atmsfera meftica que se le hace respirar. Qu puede dar el
gnio en esos desgraciados en lucha perptua contra el torrente de las
preocupaciones? Plcido fu peinetero  hijo de un peluquero; ms felz
en sto que Rodriguez, su padre se ocup poco  nada de l, y pudo  su
satisfaccion versar y lanzarse al campo de pobreza y disgustos que las
musas suelen preparar en Cuba para sus adeptos que no posean _ingenio_.

La citada _Pucha silvestre_, pas tras efmera existencia, y ya nadie se
ocupa de ella: empolvado y carcomido en ignoto anaquel yacer algun
ejemplar, como sorda acusacion que el autor lega contra la sinrazon de
sus coetneos. Se nos asegura tambien que dej un _saco de heniquen_,
lleno de manuscritos inditos, algunos de ellos en papel de estraza; mas
la familia, arroj el saco sin abrirlo  las llamas, en razon del
producto que habia dado la _Pucha_.

VICENTE SILVEIRA, pardo, poeta, natural de Guanajay, public en la
Habana, en 1873, un tomo de versos titulado _Flores y Espinas_, 102
pginas con prlogo, por Rodriguez Ayala.

JOS DEL CARMEN, DIAZ, moreno esclavo, natural de Gines,  quien
tambien las musas se empearon en...... perseguir, porque en ciertas
situaciones el genio es mas bien una calamidad, que un don celestial. Se
nos asegura que por rden de la autoridad fu preso y luego enviado al
campo porque lea peridicos y los repeta  sus compaeros, Insensato!
queria que disfrutaran algo del pan intelectual, los que eran sus
hermanos en la religion de Cristo, y en esa otra religion de las
lgrimas y los dolores! podia darse mayor delito...... en aquella poca?

Jos del C. Diaz, carece de instruccion y ha escrito poco, colaborando
en peridicos de aquella localidad. Aqu terminaramos los apuntes
acerca de l si la necesidad histrica no nos obligara  consignar una
triste verdad. Empez  escribir por 1867 y...... todava es esclavo!




ECHEMENDIA.


Despues de las tristsimas historias de Plcido y Manzano, la vida de
Ambrosio Echemenda necesariamente ha de aparecer lnguida y
descolorida: no hay en ella ningun suceso trgico, ninguna escena
conmovedora, y su escaso inters viene  constituir en esta obra una
falta de rden lgico, acarreada por la necesidad de seguir el
cronolgico que nos propusimos al comenzarla.

Echemenda ha sido un ejemplar ms de esa imaginacion ardiente y
decidida de los que aspiran sin base, de los que por un error de la
naturaleza no nacieron para la situacion en que aquella los coloc.
Nadie ha tratado de negar la felz disposicion que para las bellas artes
y la literatura ha tenido en todas circunstancias el _etiope criollo_, y
particularmente el tipo medio que llamamos mulato. Ulpiano, White y
Brindis han sido con su violin honra de su raza y tambien de su patria.
No ha habido pintores, pero no es culpa de ellos; para poetas les podia
bastar la inspiracion; la pintura requeria prctica y maestros, y las
puertas de San Alejandro, bien diferentes de las de Belen,[46]
estuvieron siempre cerradas para ellos.

El poeta de que ahora nos ocupamos naci en la villa de Trinidad,
residi en Cienfuegos donde hizo sus primeros versos, y su apellido lo
debe al de su amo, que pidi mil pesos oro por su manumision. Una
suscricion popular  la que nos envanecemos de haber contribuido con
pluma y bolsa, produjo 500 pesos: los otros 500 se reunieron en el
festin dado  don Eduardo Asquerino en el ao de 1865 cuando vino a
solicitar suscriciones y apoyo para el peridico _Revista
Hispano-americana_, fundado en Madrid para defender los derechos de
Ultramar. "Viva felz el bardo de Cienfuegos, dijo poco despues ese
peridico, hoy emancipado merced al patriotismo de nuestros
conciudadanos, y que sean sus cantos para nosotros el blsamo que calme
nuestro dolor al recordarnos el malogrado Plcido."

Echemenda cas en 1869 con la inteligente parda Dolores Susanne.

En una poesa d las gracias  su amo por su generosa conducta hcia l.
Notamos que s de las de mnos mrito que escribi? Por qu le falt
all inspiracion? Por qu el sentimiento parece muerto y la palabra
brota fra y desencantada? No lo sabemos: sin embargo, nos alegramos de
haberla leido. Al mnos, por ella, el recuerdo de la esclavitud de
Echemenda no nos agobia y avergenza como la de Manzano.




ANTONIO MEDINA.


Si quereis en alguna de las bellas maanas de Cuba dar un paseo
agradable y que os dejar gratsimo recuerdo, venid conmigo por la calle
de Chacon. Es estrecha, mal empedrada y nada cmoda para pedestres:
continuemos, sin embargo, que harto renumerados quedaris por la
molestia. Sobre la puerta de una casa baja y de pobre aspecto, n. 16,
vereis un letrero (Nra. Sra. de los Desamparados) que anuncia una
escuela de gente de color. Entrad.

Un pardo que frisa en los 50, vestido con sencilla decencia, calvo y de
aspecto simptico y respetable, os vendr  recibir y os saludar con
refinada cortesa. No os tender la mano: recuerda que est en Cuba,
aunque en su casa; pero si vos la tendeis primero, si haceis el mas leve
inicio para ello, l os la estrechar con efusion y casi diriamos
con...... agradecimiento. No es que crea recibir una limosna de un
apreton de manos, pero se alegra encontrar un blanco no dominado por
injustas prevenciones.

Luego os llevar  su cuarto de recibo, tan pobre, pero tan limpio y
decente como lo dems; ir  imponer silencio  la multitud de prvulos
que en el salon inmediato estudia, y que le obedece con recojimiento: su
mujer, una mulata tan bien parecida como bien educada,  su hija mayor,
irn  encargarse de vigilar por el rden, mintras l viene  ponerse
atentamente  vuestras rdenes.

Conversad un momento con l: contestar con franqueza y soltura 
vuestras preguntas: os hablar con despejo y discernimiento de
literatura Cubana, Espaola y Francesa, os regalar un ejemplar de sus
versos y otro de su drama, os leer  recitar alguna indita. No vayais
 ofender su dignidad, sacando alguna moneda de oro para ofrecrsela;
llamad ms bien  uno de los chiquitines que juguetean en el comedor, y
al entregrsela con cualquier pretexto, reparad la noble sonrisa de
gratitud que resplandece en el rostro del padre; no precisamente por el
regalo sino por que lo disimulais evitando toda humillacion. Tiene nueve
hijos que alimenta con su trabajo y que educa en su escuela.

Si le peds datos de su vida, con no fingida modestia os dir que naci,
libre, en la Habana, en 1829, que atraves grandes dificultades en su
niez, que de nueve aos perdi  su padre y empez  ganar el sustento,
que  los quince ya sostenia  su madre con su trabajo, mientras
estudiando sin maestros mejoraba su educacion, muy imperfecta al
principio, que una vocacion indomable le hacia escribir versos, que
imprimi en 1849 un drama de asunto polaco, _Lodoiska_, en cinco actos y
en verso, en 1851 un tomo de versos, el que os acaba de regalar, del
cual hablaron favorablemente Mendive y Zambrana, copiando su soneto _La
Pobreza_; ms tarde, en 1854, una zarzuela de costumbres cubanas, _D.
Canuto Ceibamocha  el Guajiro generoso_,[47] tambien os contar que
solo y sin maestros ha aprendido de ingls y francs lo suficiente para
saborear las buenas obras de estos idiomas y an traducir una poesa de
Victor Hugo y el _Suicidio_, prosa, de J. J. Rousseau, que conoci 
Manzano y oy de l las pobres lecciones que aquel podia dar, por
ltimo, que desde 1862 (hace ya 17 aos) dirige esa escuela de color en
que educa  sus hijos y gana honradamente su vida y la de 18 personas
que sobre l han gravitado.

Tocad entonces ligeramente, _muy ligeramente_, el tenebroso drama del
44: dirigid alguna palabra de conmiseracion al recuerdo tristsimo de
Plcido y de Manzano. Vereis una nube de melancola pasar por la frente
de vuestro interlocutor: vereis una lgrima surcar sus mejillas...

Oh! entonces, lector, si no te levantas arrebatado y estrechas con
fervor aquella mano generosa, si no admiras aquel corazon sencillo y
noble, si no te declaras amigo de ese hombre... te digo que no mereces
serlo y que ese hombre vale mas que t.

Pero has concluido la visita: ests contento del empleo de tu maana,
ms al menos que si la hubieras dormido, lo que siempre, y ms en paises
clidos, es antihiginico. Te retiras satisfecho de haber adquirido un
digno amigo ms, de haber conocido un hombre de honor, si no como el que
buscaba Digenes, s acreedor al aprecio de todo hombre honrado: al
despedirte estoy seguro que no ya por mera frmula de deferencia, no ya
pensando hacer con ello un favor, sino con espontnea sinceridad,
saludars aquella amable familia y te irs guardando siempre un recuerdo
grato del ilustrado poeta pardo Antonio Medina.

Vuelve  leer, al salir, el letrero sobre la puerta que dice el nombre
del instituto:

                   _Ntra. Sra. de los Desamparados._

de los desamparados! Eso no fu epigrama, eso no se intent sarcasmo:
fu nombre elegido al acaso como cualquiera otro.

Ya en nuestra casa nos detendremos  examinar el drama _Lodoiska_, y el
libro de versos que se nos ha regalado. Quizs el lector convendr
conmigo en que el drama no es una obra maestra, que el autor adopt plan
demasiado vasto para sus fuerzas, y qued agobiado por la propia
magnitud de su objeto; quizs preferir leer los artculos _El calesero
de alquiler_, _La vejez del sastre_ y otros folletines de costumbre con
los cuales colabor en _El Faro_ y en _El Avisador Comercial_; pero se
deleitar sin duda leyendo algunas de las hermosas endechas que contiene
el libro de versos. Notar cunto el autor se muestra mstico y profundo
en _Una visita al cementerio_, le encontrar filsofo en _A mi lira_,
admirar su tierno sentimentalismo en _Recuerdos de la infancia_, y
acaso se aprender de memoria el soneto _La cena_, al par de esa bella
cancion _El suspiro de amor_ que, puesta en msica, ha sido tan
celebrada en estos ltimos dias.

En algunas se traspira un fondo de melancola que angustia el corazon,
porque se adivina la incua causa. Siempre el sordo sufrir en esa raza
de _los desamparados_! Hemos llevado un desengao: creimos un momento
haber encontrado lo que en Cuba parecia imposible, la felicidad en una
familia de color. Nos engabamos. All tambien germina sordamente la
funesta semilla del desencanto y del dolor.

       *       *       *       *       *

ERRATAS.


Pgina 11 lnea 13 dice _papeles_ lase _en papeles_.

      37      14   _no era bueno_ lase _no era ya bueno_.

       *       *       *       *       *

                              DICCIONARIO

                           BIOGRAFICO CUBANO

                                  POR

                          FRANCISCO CALCAGNO.


Dentro de breves dias se hallar de venta en los puntos siguientes:

          Propaganda Literaria, O'Railly 54
          Librera de Abraido, Obispo 63.
          Imprenta Militar, Ricla 40.
          La Principal, Salud 2.
          Morada del autor, Marqus, 3,--Cerro.
          Gines.--D. Manuel Delisle.
          Madrid.--D. Manuel Rivadeneyra.
          New York.--Pnce de Leon, Broadway 42.
          Paris,--Denu Smitts, Monsigny 2.

Contiene biografias de todos los cubanos distinguidos, reseas
biogrficas de los peninsulares y extranjeros notables en esta
provincia, noticia de las causas clebres, historia de edificios
pblicos y grandes fundaciones, incluida en las respectivas biografas,
bibliografa general de Cuba, &, &.

       *       *       *       *       *

NOTAS:

 [1] NOTA.--Estos dos primeros captulos se publicaron en el peridico
 _La Revolucion_ de Isaac Carrillo y O'Farril. Febrero 1869, Habana, lo
 dems indito.

 [2] Andr Chenir poeta francs que Lamartine llama moderno Tirteo
 de la moderacion y del buen sentido naci en Constantinopla en 1763.
 Militar y diplomtico, simpatiz con la revolucion, pero la combati
 cuando esta se entreg  excesos: preso por sospechoso en 1794, su
 cabeza rod bajo la guillotina con las de otros 38 de su partido.

 [3] Tambien Salvador Constanzo al insertar en sus Opsculos Literarios
 _La Plegaria_ y el _Jicotencal_, incurre en el error de decir que
 varios jvenes de la Habana compraron su libertad. Charles de Mazade,
 literato francs (Revue des deux mondes 13 Diciembre 1851) dice que
 fu hijo de un negro, que naci en Matanzas, y que fu delatado por
 una esclava suya: no es el solo que cae en tal error.

 [4] Vase al final el Paralelo que no es por cierto de lo mejor que
 escribi Delmonte. El Sr. Suarez Romero, gran conocedor de nuestra
 literatura reconoci que habia exagerado los elogios que hizo de
 Manzano en el prlogo  las obras de R. de Palma, atribuyndole cierta
 superioridad sobre Plcido de quien dijo que era de inspiracion mnos
 sostenida, y mnos pura y mnos ingenua y mnos ideal que la de aquel.
 Cedi involuntariamente  la amargura que siempre esperiment leyendo
 varias composiciones suyas dedicadas ms  la lisonja que inspiradas
 por el sentimiento de la belleza. En otro lugar (Prospecto para la
 Biblioteca de autores cubanos) dijo de Plcido Sus inspiraciones se
 parecen  los relmpagos que en medio de una borrasca hienden las
 lbregas nubes y aunque incorrecto por lo comun en sus obras, quizs
 en la lengua castellana no habr ningun romance que supere  uno de
 los suyos, ni hay corazon tampoco que no se contriste al repetir
 las supremas palabras por l murmuradas en momentos terribles. Con
 no menor entusiasmo habl de Plcido el literato colombiano Torres
 Caicedo en _Ensayos biogrficos_ de escritores hispano-americanos.

 [5] En el North American Review, Boston 1849, se compara esta carta 
 la que Juan Padilla escribi  su esposa en idnticas circunstancias,
 pero es ms conmovedora la de Plcido porque son ms tristes sus
 circunstancias.

 [6] Posteriormente la hemos visto impresa en el Mundo Nuevo de Nueva
 York, en una bella biografa de Plcido por E. Guiteras: tambien
 inserta el autor nota de su entrada en la Casa Cuna.

 [7] Muchos han negado que existiera el ms leve indicio de
 conspiracion y han temido que la vindicta divina viniera  pedir
 cuenta de ese crmen social: entre estos, La Luz,  quien toc
 de cerca, siempre sostuvo que en la conspiracion de la Escalera
 no hubo negros criminales sino negros poseedores,  amos que
 tendrian que rescatarlos. Dos delaciones, siempre arrancadas por
 el tormento, bastaban para caer en las garras de la despiadada
 Comision, y numerosos fueron los casos de personas libres que al
 saberse solicitadas, se suicidaron ntes que entregarse: sabian que
 la inocencia no los garantizaba y que una vez en manos del horrible
 tribunal, serian llevados  la escalera donde el ltigo funcionaria
 hasta arrancarles algunos nombres. En Gines se di el tristsimo caso
 de un hijo, forzado por el dolor, delatando  su padre, sastre honrado
 y director de orquesta, que muri bajo el tormento sin hablar palabra:
 todava se recuerda all con dolor al Maestro Pep. En Matanzas, una
 muger que  parte de ser mulata cubana era seorita, delat, inducida
 por el terror,  sus dos hermanos; fu despues concubina de uno de los
 fiscales y muri demente en San Dionisio, mucho ntes de la traslacion
 del hospicio  Mazorra; algun dia con ms datos escribir alguno la
 triste historia de Hortensia Lopez la Matancera. Cuenta un autor
 peninsular que cuando la prision de Plcido ya se habian dictado 3000
 sentencias sin pruebas: necesitaramos un volmen para narrar los
 tenebrosos episodios que no han sido escritos. Jams en Inglaterra
 contra catlicos, ni en Francia contra hugonotes, ni en Espaa contra
 moros  judos se despleg una saa tan friamente cruel como la que
 estermin  esa raza indefensa. Ms de mil negros, dice la Revista
 de Boston. (North American Review, tomo 68, 1849) murieron bajo el
 ltigo. El comisionado britnico Kennedy testigo presencial, dice que
 pasaron _de tres mil_,  ms de centenares muertos por las balas  de
 hambre en los bosques en que se escondieron. La confiscacion de bienes
 era consecuencia inmediata de la prision, y las hijas en la miseria,
 se vieron como Hortensia la Matancera, forzadas  la prostitucion.
 Otro autor peninsular cuya moderacion es notoria dice: De que no hubo
 la legalidad  imparcialidad que exige un pueblo culto son pruebas
 manifiestas los castigos que tuvo que dictar la primera autoridad
 contra muchos fiscales por su venalidad y sus escesos; el suicidio
 de dos de ellos y la fuga de otro al ver descubiertas sus infamias.
 El lector sabe adems, pues es voz comun en Cuba, que el fiscal de
 Plcido, muri arrepentido gritando en su postrera agona. Plcido,
 perdname. El mismo Salazar, delator gratuito de La Luz, de Delmonte
 y tambien de Martinez Serrano y de Jos Noy que murieron en bartolina,
 fu condenado  presidio y conducido al de Ceuta, de donde le sac
 el mismo La Luz, como se ver en la biografa de ste seor. Las
 personas que Plcido cit ante el tribunal divino se dice que fueron
 Francisco H. M. y Ramon Gonzalez. Se le comparaba con el mulato Og,
 primera vctima de las turbulencias en Haity, de los de color contra
 blancos pero la criminalidad de aquel agrega alguno fu manifiesta,
 y la de Plcido aparece solamente en una sentencia de fundamentos no
 esplicados. Nosotros aadirmos que Og fu un hombre erudito y muri
 en el tormento de la rueda sin denunciar  nadie. Su muerte, culpa
 de la poca ms que de los hombres responde  la de Plcido, como el
 suplicio de la princesa Anacaona por Ovando responde al de Atuey por
 Velazquez.

 [8] Pero no con el aire de un conquistador como dijo la Revista
 Norte Americana de Boston 1849: Plcido muri con el aire de un justo:
 como morian sin duda los mrtires del cristianismo.

 [9] Puesto que aqu nada se ha escrito sobre el caso irmos 
 buscar al estrangero quien nos cuente la muerte de nuestro poeta:
 Mr. Jourdan, Paris 1863, la refiere del modo siguiente...... dise
 entnces la seal, espesa nube sali de las bocas de fuego y envolvi
  las vctimas, la sangre corria y dos  tres agonizantes se retorcian
 en las convulsiones de la agona, los soldados iban ya  romper filas,
 cuando del grupo de los ajusticiados un hombre se alza y clama con
 voz moribunda. Mundo, adios, no hay piedad para m; soldados, aqu!
 Aquel desgraciado habia sido herido por una sola bala en la clavcula,
 una segunda descarga le dej muerto. Era Plcido! y as pereci
 asesinado judicialmente el primer poeta de la raza hispano-americana.
 Por horrible que parezca esta historia es cierta, es justamente como
 lo contaba el pueblo: el episodio aunque no escrito era sobradamente
 conocido entre nosotros.

 [10] Improvisado en una romera: existe el rbol, que es un mango
 frondoso, y la fuente,  la entrada del valle del Yumur.

 [11] Entre estos _El Laberinto_, de Madrid, nmero 20, tomo 1 fu
 de los primeros que publicaron sus ltimos cantos. El Dr. Wurderman
 of Columbia South Carolina en sus Notes on Cuba hizo una coleccion
 y traduccion de Plcido, sobre la cual se escribi un juicio en
 London Quarterly Review for January 1848, este no se public y qued
 indito en la biblioteca de Howard College: al ao siguiente tradujo
 sus versos el citado North American Review, Boston 1849, tomo 68.
 Adems su muerte ha dado lugar  la novela _El mulato Plcido  el
 poeta mrtir_, y al cuadro dramtico _La muerte de Plcido_ por D. V.
 Tejera, representado en Nueva York en 1876.

 [12] Leido este manuscrito por algunos inteligentes amigos nos
 han hecho sobre este pasage observaciones que modificando nuestro
 dictmen, nos harian cambiar su redaccion, si no prefiriramos
 presentar aquellas  la consideracion del lector: h aqu algunos
 estractos de cartas que hemos recibido:

 Es mejor dar por sentado que no fu ms que poeta, y nunca
 conspirador en ningun sentido: su culpabilidad, por grandes razones
 que tuviera para conspirar, puede no ser aceptable para muchos y
 escusar el hecho de su muerte como triste necesidad: me parece que lo
 ms acertado es guardar silencio sobre ese punto. En todo lo dems
 de su obra estamos acordes. (_F. Valds Aguirre_, _Habana 1868_.)
 Debe distinguirse la clase de inocencia de Plcido: l no aspir
 al dominio de la clase de color sobre la blanca, que fu el crmen
 que le achacaron y aparece que fu aquel porque le mataron. Todas
 sus simpatias y relaciones eran con los blancos; l, como todos los
 criollos cubanos, sin distincion de razas, deseaba la revolucion que
 debia sacarle de la sugecion en que se veia aherrojado. De la culpa
 porque le mataron le creo pues inocente. (_C. Villaverde_, _Nueva
 York_, _carta al autor_ 1871.)

 No debe usted afirmar un hecho que el mismo poeta negaba al esclamar
 en el _Adios_  su lira _Soy inocente_. La posteridad conmovida ante
 el sublime canto del poeta al borde del sepulcro lo cree inocente,
 y es manchar su memoria afirmar que fu culpable cualquiera que sea
 el colorido que se pretenda dar al hecho  cuyo fin se sostiene que
 contribuy poderosamente. (_Vidal Morales_, _carta_, _Habana_ 1876.)

 ............ Usted ha interpretado dignamente  Plcido, respecto al
 carcter de sus versos; pero es preciso deslindar bien ese punto de
 la culpabilidad honorfica que le supone: creo que el erudito aleman
 tuvo razon en dar f  su propia declaracion de inocencia. (_Suarez
 Romero_, 1875.)

 ............ Mis noticias conducen  dar por sentado que la muerte
 de Plcido fu un asesinato jurdico, si jurdico se puede llamar lo
 que hace una comision militar, aunque sea asesinato. A esa conclusion
 llegamos porque nos parece que la tal conspiracion no fu histrica,
 sino un fantasma creado (sobre una pequea base cierta) por el miedo y
 el remordimiento, y exagerado por la maldad y toda la caterva de malas
 pasiones que se anidan en el corazon del hombre, y salen  causar
 estragos cuando se las deja sin freno. Adems de eso Plcido, ni en
 lo que hubo de cierto tom jams la menor parte, sin que el soneto
 _El Juramento_ y otras composiciones signifiquen nada para probar
 lo contrario........ Nuestros datos son que Plcido muri inocente
 como dice el escritor francs que usted cita  impugna. Y en llamarle
 inocente de esto, adems de tributar homenage  la verdad histrica,
 creo que se ensalza  la vctima............ La muerte de Plcido
 es un delito sobre la conciencia de los que la causaron. (_J. I.
 Rodriguez_, _Washington_, _Nov. 1878_.)

 [13] Gan-Eden or Pictures of Cuba, Boston, 1854. Tambien el Salas y
 Quiroga ya citado. Nuestro escritor, presbtero camageyano Fuentes
 y Betancourt en una luminosa tsis escrita, 1877, para incorporarse
 en la Universidad de Lima dice que quizs Plcido aventaje en
 inspiracion, espontaneidad y sonoridad mtrica al mismo Heredia.
 Concepto semejante hallamos en una corta biografa que en 1873 public
 _El Abolicionista_, de Madrid.

 [14] Thales Bernard llama el _Adios  mi lira_ la obra maestra de
 Plcido: es sin duda muy bella, y las circunstancias en que la
 escribi la hacen ms apreciable, pero le superan en mrito literario
 el _Jicotencal, Al Yamur_, los sonetos  Guillermo Tell, la Muerte de
 Gessler.

 [15] No debe llamrsele _poema bblico_, como lo hizo _La Aurora_: el
 asunto es puramente fantstico. Se public por separado en Matanzas
 1843, Imprenta del Gobierno (El hijo de Maldicion) despues se insert
 en sus posteriores ediciones.

 [16] Un bigrafo, Nueva York 1875, nos dice que principi un poema _La
 toma de la Habana por los ingleses_, que se estravi sin concluirse;
 tambien se perdi su poesa _El eco de la gruta_, 1834, que dedic 
 Heredia entnces accidentalmente en Cuba; sin contar sus numerosas
 improvisaciones ya solo, ya en certmen con el popular Jos del
 Ocio, certmenes en que improvisaban alternativamente empezando
 cada cual su dcima por el ltimo verso de la de su competidor. Y
 as divertian en banquetes y reuniones! Plcido desde su aurora
 tuvo renombre de repentista: se le solia dar pi forzados,  veces
 conteniendo un contrasentido para disolver  una impropiedad que
 debia salvarse: de aqui sus dcimas que concluyen _Besar la cruz es
 pecado_, _La campanilla, de qu_, _La Virgen fu gran_........ (La
 Guirnalda, Diciembre 30, 1872) Siempre salia airoso de estos esfuerzos
 intelectuales, por lo comun del gnero jocoso  que se prestaba su
 carcter jovial. Cun melanclica, sin embargo, cun sentida, amarga
 y profunda, aquella improvisacion en el Festin Campestre de Iturrondo,
 1834, es un arranque de dolor y de reconvencion contra la injusticia
 que lo humillaba: no la hemos leido: hemos oido hablar de ella al Sr.
 Bachiller que estuvo all y que por entonces tambien escribia versos.

 [17] Solo en francs hemos visto cinco versiones de las cuales tres
 en verso: de estas la mejor es la de Mr. Fontaine, de aquellas la de
 Villemain. Las dos citadas son anteriores  la traduccion completa de
 Plcido que hizo al aleman Duzanna de Ochoa, Hannover. La plegaria fu
 tambien muy bien interpretada por Longfellow, traduccion que apareci
 en North American Review, Boston, tomo 68, pgina 129 y siguientes en
 un opsculo sobre poetas cubanos, vidas y caractres, segun datos que
 creemos su ministr el Sr. Guiteras de Matanzas. D. Narciso Campillo
 y Correa, catedrtico de Retrica y Potica en el Instituto del
 Noviciado de Madrid, inserta en una obra suya la _Plegaria  Dios_ 
 la que llama un modelo de deprecacion.

 [18] Porque en el original sin duda la fuerza del consonante hizo que
 esos dos versos salieran inconexos.

    Y acaso hasta las nubes me subiste
    Por verme descender desde la luna

 Si subi  las nubes no podia vrsele descender de la luna. Plcido
 hubiera hecho mejor en decir

    Para eclipsar despues tanta fortuna
    Para hacer ms amarga mi fortuna

 O cualquiera otro semejante. Este soneto lo tradujo tambien Mr.
 Mazade, Revue des deux mondes 1851, el cual inserta tambien el Canto
 al Pan de Matanzas, concluyendo que el mrito de sus poesas est en
 su inspiracion y originalidad. No se inserta en la Trad. _Poesies
 completes_ de Plcido Valds, 1867, 2.e edition. Denn Schmitz,
 Paris.

 [19] Tradujeron tambien ese soneto los poetas norte-americanos
 Longfellow y Bryant: la version del segundo aparece en un interesante
 articulo sobre literatura cubana, inserto, 1849, en la citada _North
 American Review_. Tomo 68, pgina 129, nmero 162. Enero.

 Hla aqu.

      The appointed lot has come upon me mother,
    The mournfull ending of my years of strife
    This changing world I leave and to another
    In blood and terror goes my spirit's life.
      But thou grief-smitten, cease thy mortal weeping
    And let thy soul her wanted peace regain
    I fall for right, and thoughts of thee are sweeping
    Across my lire to wake its dying strains.
      A strain of joy and gladness, free, unfailing
    All glorious and holy, pure, divine
    And innocent, unconscious as the wailing.
      I uttered on my birth; and I resign
    Even now, my life; even now descending slowly
    Faith's mantle folds me to my slumbers holy
    Mother farewell! God keep thee........ and for ever!

 Es la despedida comun, y por cierto bastante sentimental, que da 
 su madre un hijo que va  morir; pero no es la despedida especial de
 Plcido, de aquel hombre que en todo salia de lo comun. El defecto
 principal consiste en haberse omitido la conjuncion condicional con
 que empieza y que es la esencia de la composicion. Es preciso tener
 presente que Plcido se despide con melancola, con nobleza, con
 respeto, con todo lo que se quiera; pero no con cario, ni podia:
 quizs escribi _adios, seora, adios_ y borr para poner _Adios,
 mi madre, adios_. Debia emitir ms dignidad que ternura, y por eso
 es que el _grief-smitten_ y el _mortal-weeping_, adicionados por el
 traductor, alteran el carcter, y por tanto echan  perder el soneto.

 [20] El nico ejemplar que hemos podido examinar de esta traduccion
 se halla en poder de D. Jos A. Echeverra. Poems by a slave in the
 Island of Cuba recently liberated, translated from the spanish, by
 R. R. Maddens, M. D. wish the history of the early life of the negro
 poet, written by himself, to which are prefixed two pieces descriptive
 of cuban slavery, and the slave traffic by R. R. M. London. Thomas
 Ward and Co. 27 Paternoster Row: and may be had at the office of the
 British and Foreign antislavery Society 27 New-Broad street. 1840.

(J. I. Rodriguez, Washington, carta  V. Morales. Habana, 1877.)


 [21] Sin duda tomando ese dato de las _Memorias de un matancero_, por
 Pedro A. Alfonso, Matanzas 1854.

 [22] Las frases de entre comillas son tomadas de los _Apuntes
 Autobiogrficos_, y los puntos suspensivos indicarn los trozos que
 saltamos.

 [23] Gutierrez de Zayas.

 [24] De Crdenas y Manzano.

 [25] Vanse en nuestro Diccionario-Biogrfica-Cubano los artculos
 Saco y Las Casas.

 [26] En el original estas palabras estn con letra comun: las
 subrayamos para llamar la atencion sobre ellas. Qu sublime
 sencillez, qu mansedumbre! Quintana hallando innoble la palabra
 _vaca_ us de este circunloquio La mansa esposa del celoso toro. Y
 el pobre esclavo se vale de esa ingnua perfrasis para no decir la
 inmunda, la asquerosa palabra _bocabajo_.

 [27] Matanzas.

 [28] En 1821 se publicaron sus _Cantos  Lesbia_ poesas de Juan
 Francisco Manzano, un tomo de ms de 15 fojas, bajo garanta, pues no
 podian los esclavos publicar nada: se libert en 1837 durante diez y
 seis aos fu por lo tanto poeta y esclavo.

 [29] En nuestro crculo literario casi todos la conocen  de oidas 
 por haberla leido: tanto que cuando se dice _la autobiografa_, ya por
 antonomasia se entiende que se habla de la de Manzano.

 [30] Existia cuando Manzano escribi esto, pero no existe hoy.

 [31] San Juan.

 [32] Este pasage nos parece oscuro y no comprendemos qu aplicacion se
 diera al dinero  en qu sentido se recibiera, pues no podemos creer
 que dolosamente y contra su derecho lo guardara la seora. Los que
 hayan leido la autobiografa recordarn que Manzano se consideraba
 con derecho  su libertad, que en cierta ocasion habindole dado su
 ama una bofetada que le hizo sangre, le dijo arrebatada de furia:
 Te he de matar ntes que llegues  la edad palabras que el esclavo
 no se podia esplicar. Despues de la muerte de Mara del Pilar, 
 insinuaciones de una tia libre, el esclavo dirije  su ama algunas
 tmidas palabras sobre el asunto, y sta contesta: Tan apurado ests
 por tu herencia, no sabes que soy heredera de mis esclavos? A pesar de
 estos y otros cabos nos negamos  creer que se defraudar al esclavo y
 preferimos confesar que no comprendemos el pasage.

 [33] Nuestros lectores saben lo que es un _novenario_, y nos alegramos
 no tener que esplicarlo:  los cinco dias, descubierta su inocencia
 se suspendi el castigo, y...... nada ms! El esclavo cuenta con una
 resignacion que horroriza hasta los disparates con que durante el
 castigo contestaba al interrogatorio inquisitorial que se le hacia.

 [34] Y cuando esto ya sus versos se habian leido en Europa.

 [35] Pelar  cortar el cabello era un castigo que se consideraba
 ignominioso, pero ay! no escluia el ltigo; no era ms que un
 suplemento.

 [36] Alude  otro paso que no hemos estractado. Por el presente se va
 notando que no era el valor cualidad que resplandeciera en Manzano: el
 terror y sobresalto contnuos en que habia pasado su desvalida niez
 habia engendrado sin duda la pusilanimidad de su corazon. Delmonte
 en su breve paralelo, Paris 1845, sobre el cual hemos dado nuestra
 opinion en Plcido representa  ste altivo sin dignidad,  Manzano
 tmido y humilde, simpatiza con los versos del segundo admirando
 ms los del primero. Nosotros hubiramos dicho ms brevemente que
 Plcido am y bebi la inspiracion en los ojos de su amada. Manzano
 no pudo odiar y llor; y por lo mismo que no llor ms que su propia
 infelicidad, sus lgrimas, como la muerte de Plcido, son una mancha
 de su poca y el recuerdo ms triste que nos legar esa institucion
 que hoy felizmente se trata de abolir.

 [37] En eso concuerdan tambien Jos A. Echevarra y el traductor
 Maddens. Este en el prlogo de su traduccion dice: the work was
 written in two parts: the second one fell into the hands of persons
 conected with the former master, and I fear it is not likely to be
 restored to the person to whom I am indebted for the first portion of
 this manuscript. Las poesas que traduce Maddens, como apndice  la
 autobiografa, son: _A la muerte, A la calumnia_, una oda titulada
 _La Religion_, el soneto _Mis treinta aos, El cocuyo, El Reloj que
 adelanta, El Sueo, A Cuba_, todo lo que ocupa 22 pginas de la obra,
 y la autobiografa 40.

 [38] Manzano era devoto, con aquella devocion mezclada de fanatismo
 de las personas ignorantes de su poca. En una ocasion lo apadrin
 un eclesistico  quien el ama dijo: Mire usted que ese va  ser
 ms malo que Rousseau y Voltaire, acurdese que yo lo digo. Y
 contina Manzano: Estas palabras me hacian andar averiguando quienes
 eran esos demonios. Cuando supe que eran unos enemigos de Dios, me
 tranquilic porque desde mi infancia mis directores me ensearon 
 amarlo y temerlo; porque hasta tal punto llegaba mi confianza en l,
 que pidiendo al cielo suavizase mis trabajos, me pasaba casi todo
 el tiempo de la prima noche, rezando padrenuestros y avemaras 
 todos los santos, y si al dia siguiente me aconteca alguno de mis
 comunes y dolorosos apremios, lo atribuia  mi falta de devocion y 
 enojo de algun santo que habia echado en olvido. Seria de carcter
 rebelde quien as discurria y as obraba? No era ms que un ignorante
 manso. Por otra parte la observacion de su seora nos hace ver que se
 adivinaba su talento.

 [39] Con lo que mejor su suerte, sin ser feliz. En carta  Delmonte
 Octubre 16 de 1835 dice: Mi actual situacion es capaz de postrar al
 corazon ms firme: la sensibilidad y el pundonor luchan en mi corazon,
 y el silencio de mis pesares es el mejor partido que me queda inter
 recurro  la bondad con que me he visto favorecido de su merced.

 [40] 1837 Escribi un epitafio que reprodujo D. Manuel Gonzalez del
 Valle en su Diccionario de las Musas.

 [41] La idea de este soneto se asemeja  una del poeta italiano
 Ricchardi, pero no es imitacion: el pobre esclavo no habia leido
 hasta entnces ms que rezos. Era ya conocido en manuscrito cuando
 se public, 1837, en _El Aguinaldo_ con nota laudatoria de J. A.
 Echevarra.

 [42] Despues de su coleccion _Cantos  Lesbia_, 1821, citada por
 Bachiller, pero poco conocida (la nica que hemos visto se halla en la
 coleccion de Vidal Morales) se public en _La Moda_  _Recreo semanal_
 del bello sexo, 1829, su primera composicion En el feliz nacimiento
 de la Sma. Infanta D. Mara Isabel Luisa de Borbon con una nota que
 decia: El autor de esta poesa es un pardo jven esclavo, del que no
 es la primera vez que el pblico ha visto composiciones. &.

 [43] En _El Album_ di, 1838, _Ilusiones_ tambien con una nota de
 la Redaccion llamando la atencion sobre la destituida condicion del
 autor. En _El Aguinaldo Habanero_ se public _Una hora de tristeza_,
 _El Reloj adelantado_, _La Cucuyera_ y _A Matanzas_, tras una larga
 ausencia.

 [44] Sin embargo, estamos con Suarez que llama  Manzano mal
 dramtico y excelente lrico. No debia ser de otro modo, porque para
 la lrica podia bastarle su estro y lo poco que habia leido; mientras
 que para la dramtica necesitaba el estudio, requeria una escuela de
 que el infeliz nunca pudo disfrutar: porque como advierte en su libro
 indito el mismo crtico, en Cuba un hombre de color liberto es casi
 lo mismo, en cuanto  medios de instruirse y remontar el vuelo, que
 un hombre de color esclavo. Mucho tiempo se les prohibi escribir y
 si algo imprimian era clandestinamente y por annimo. El drama se
 imprimi en 1842 en la imprenta de Mier y Terou. Habana.

 [45] Escribi dichos Apuntes autobiogrficos  vivas y repetidas
 instancias del propio Delmonte,  quien asimismo debemos el que se
 hayan conservado. Se guardan aun varias de sus ingenuas cartas en
 que contestaba desde la Habana  las de aquel insigne humanista,
 residente entonces en Matanzas: todas concluyen: _A los pis de Su
 Merced, su humilde siervo Juan Francisco Manzano_. En una de ellas
 dice: Me he preparado para hacer  Su Merced una parte de la historia
 de mi vida, reservando los ms interesantes sucesos de ella para
 si algun dia me hallo sentado en un rincon de mi patria tranquilo,
 asegurada mi suerte y subsistencia, escribir una novela propiamente
 cubana......... Maana empezar  hurtar  la noche algunas horas
 para el efecto. (Manzano Habana carta  Delmonte, Matanzas, Junio 4,
 1835)......... He estado ms de cuatro ocasiones por no seguirla: un
 cuadro de tantas calamidades no parece sino un exagerado protocolo de
 embusteras, y ms cuando desde tan tierna edad los crueles azotes me
 hacian conocer mi humilde condicion...... Me abochorna el contarlo,
 y no s como demostrar los hechos dejando la parte ms terrible en el
 tintero, y ojal tuviera otros con qu llenar la relacion de mi vida,
 sin recordar el escesivo rigor con que me ha tratado mi antigua ama,
 ponindome en la forzosa necesidad de apelar  una arriesgada fuga
 para aliviar mi triste cuerpo de las contnuas mortificaciones que no
 podia ya sufrir ms. (25 Junio 1835.)

 En otra de igual fecha y tambien contestando  las insinuaciones
 para que escribiera su historia, dice: Idos preparando  ver  una
 dbil criatura, rodando en los ms graves padecimientos, entregada 
 diversos mayorales, siendo sin la menor ponderacion el blanco de los
 infortunios. Temo desmerecer de su aprecio un ciento por ciento, pero
 acurdese Su Merced cuando lea, que yo soy un esclavo y que el esclavo
 es un ser muerto ante su seor; y no pierda en su aprecio lo que he
 ganado. Considreme un mrtir, y hallar su merced que los infinitos
 azotes que han mutilado mis carnes an no formadas, jams envilecieron
  su afectsimo siervo; que fiado en la prudencia que lo caracteriza
  su merced, se atreve  emitir una palabra sobre esta materia, y
 ms cuando vive an quien me ha dado tan largos ratos que gemir.
 (carta Junio 1835). Nadie negar que  travs de sus incorrecciones
 esas cartas resplandecen en la sublime resignacion de los mrtires
 cristianos.

 [46] En la escuela de Belen, fundada en el siglo pasado, 1712, por D.
 Juan Francisco Carballo, se admitan indistintamente blancos y negros:
 la academia de dibujo de San Alejandro, fu fundada en 1817 por el
 Intendente D. Alejandro Ramirez. Hasta ahora no ha dado ningun alumno
 digno de mencion.

 [47] Tambien conserva fragmentos inditos de un drama caballeresco
 de asunto Italiano _Rogerio el bandido_. De pequeo asisti  una
 escuelita de su barrio: para suministrarse libros se asoci  dos
 compaeros de su clase  quienes indujo al estudio, uno de ellos
 Luis Heredia que tambien cultiv y pronto abandon las musas. Entre
 los tres, uniendo sus fondos, lograron comprar la primer _Retrica_
 que disfrutaban alternativamente 15 dias cada uno: despues por
 medio de otra asociacion de los mismos se hicieron de un texto de
 Lgica; un tercer triunvirato les di para una Gramtica Francesa
 y un Diccionario que an guarda nuestro protagonista con cario.
 Es verdaderamente conmovedora la sencillez con que cuenta estas
 primeras dificultades de su carrera, ese honrado maestro que por su
 perseverancia se hizo, por decirlo as, _La Luz_ de los de su clase.
 Ms tarde logr tomar algunas lecciones de Mr. Duplesis,  quien pag
 religiosamente. El soneto _La Cena_ que citamos ms adelante, dice as:

        De sus fieles discpulos rodeado
      De la divina gracia circuido
      Un banquete celebra conmovido
      El que es seor de todo lo creado.
        Lleno de santo amor y con agrado
      Aun sabiendo que hay uno fementido,
      En pan les d su cuerpo convertido
      Y su sangre que en vino ha trasformado.
        Sublime institucion, cambio grandioso
      Que  la par que sencillo al mundo asombre
      Por la gran majestad de un Dios bondoso.
        No hay en la historia semejante ejemplo
      Feliz transformacion que hace del hombre
      De la divinidad sagrado templo.







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PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3.  YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
DAMAGE.

1.F.3.  LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
written explanation to the person you received the work from.  If you
received the work on a physical medium, you must return the medium with
your written explanation.  The person or entity that provided you with
the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
refund.  If you received the work electronically, the person or entity
providing it to you may choose to give you a second opportunity to
receive the work electronically in lieu of a refund.  If the second copy
is also defective, you may demand a refund in writing without further
opportunities to fix the problem.

1.F.4.  Except for the limited right of replacement or refund set forth
in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.

1.F.5.  Some states do not allow disclaimers of certain implied
warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
the applicable state law.  The invalidity or unenforceability of any
provision of this agreement shall not void the remaining provisions.

1.F.6.  INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
with this agreement, and any volunteers associated with the production,
promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
that arise directly or indirectly from any of the following which you do
or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.


Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
http://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at http://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit http://pglaf.org

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including checks, online payments and credit card donations.
To donate, please visit: http://pglaf.org/donate


Section 5.  General Information About Project Gutenberg-tm electronic
works.

Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.


Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
unless a copyright notice is included.  Thus, we do not necessarily
keep eBooks in compliance with any particular paper edition.


Most people start at our Web site which has the main PG search facility:

     http://www.gutenberg.org

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including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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