The Project Gutenberg EBook of Lira Pstuma, by Rubn Daro

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Title: Lira Pstuma
       Obras Completas Vol. XXI

Author: Rubn Daro

Illustrator: Enrique Ochoa

Release Date: January 2, 2017 [EBook #53867]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LIRA PSTUMA ***




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  Nota del Transcriptor:


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  Errores obvios de imprenta han sido corregidos.

  Pginas en blanco han sido eliminadas.

  Letras itlicas son denotadas con _lneas_.

  Las versalitas (letras maysculas de tamao igual a las minsculas)
  han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal.




[Ilustracin: LIRA PSTUMA]




[Ilustracin:

                              Rubn Daro


                                 LIRA
                                PSTUMA


                        ILUSTRACIONES DE OCHOA]




[Ilustracin]

ES PROPIEDAD

[Ilustracin: LIRA PSTUMA]




                              RUBN DARIO

                             LIRA PSTUMA

                             [Ilustracin]

           VOLUMEN XXI DE LAS OBRAS COMPLETAS ADMINISTRACIN
                    EDITORIAL MUNDO LATINO MADRID

                             [Ilustracin]




PAX


      EN sangre y en llanto est la tierra antigua.
    La Muerte cautelosa, o abrasante o ambigua
    pasa sobre las huellas
    del Cristo de pies sonrosados
    que reg lgrimas y estrellas.

      La humanidad, inquieta,
    ve la muerte de un papa y el nacer de un cometa
    como en el ao mil.

      Y ve una nueva torre de Babel
    desmoronarse en hoguera cruel
    al estampido del can y del fusil.

      Matribus detestata! Madre negra
    a quien el ronco ruido alegra
    de los leones: Palas,
    odiosa a las dulces mejillas,
    puesto que das las flechas y las balas;
    abominada seas
    por los corrientes siglos y fugaces edades,
    porque a pesar de todo, tus fuertes potestades
    sucumbirn al trueno de oro de las ideas.

      Amontonad bibliotecas,
    poblad las pinacotecas
    con los prodigios del pincel
    y del buril y del cincel.

      Hace la evocacin de Homero, Vinci, Dante
    para que vean el
    espectculo cruel
    desde el principio hasta el fin:
    La quijada del rumiante
    en la mano de Can
    sobre la frente de Abel!...

       *       *       *       *       *

      Se grita: Guerra Santa!
    acercando el pual a la garganta,
    o sacando la espada de la vaina;
    y en el nombre de Dios,
    casas de Dios en Reims y Lovaina
    las derrumba el obs 42!...

      No, Reyes! Que la guerra es infernal es cierto;
    cierto que duerme un lobo
    en el alma fatal del adanida;
    mas tambin Jesucristo no est muerto.
    Y contra el homicidio, el odio, el robo,
    el es la Luz, el Camino y la Vida!...

       *       *       *       *       *

      Emperadores! Reyes! Presidentes! la hora
    llegar de la Aurora.
    Pasarn las visiones de Durero;
    pasarn de Callot los lansquenetes,
    los horrores de Goya, el visionario,
    en la memoria amarga de la tierra.
      Pasar de la guerra el tigre fiero,
    se olvidarn obuses y mosquetes,
    y ante la sacra sangre del Calvario
    se acabarn las sangres de la guerra.




[Ilustracin:

      Pjaros de las islas, oh pjaros marinos!
    vuestros revuelos, con
    ser dicha de mis ojos, son problemas divinos
    de mi meditacin.]




PJAROS DE LAS ISLAS.....


      PJAROS de las islas, en vuestra concurrencia
    hay una voluntad,
    hay un arte secreto y una divina ciencia,
    gracia de eternidad.

      Vuestras evoluciones, academia expresiva,
    signos sobre el azur,
    riegan a Oriente ensueo, a Occidente ansia viva,
    paz a Norte y a Sur.

      La gloria de las rosas y el candor de los lirios
    a vuestros ojos son,
    y a vuestras alas lricas son las brisas de Ulises,
    los vientos de Jasn.

      Almas dulces y hermticas que al eterno problema
    sois en cifra veloz
    lo mismo que la roca, el huracn, la gema,
    el iris y la voz.

      Pjaros de las islas, oh pjaros marinos!
    vuestros revuelos, con
    ser dicha de mis ojos, son problemas divinos
    de mi meditacin.

      Y con las alas puras de mi deseo abiertas
    hacia la inmensidad,
    imito vuestros giros en busca de las puertas
    de la nica Verdad.




A UNA COLOMBIANA


      SABE: ms de una amorosa
          Rosa
    ante tu frente risuea
          suea.
    Dando su amable doctrina
          trina
    el ruiseor ante ti,
          y
    el que se acerca a tu llama
          ama.




LA VIDA Y LA MUERTE


    QUIN nos brinda la urna henchida?
    Quin nos da la estrella escondida?
    Quin le da sangre al Panida?
          La Vida.

    Quin la copa fragante vierte?
    Quin detiene el paso a la suerte?
    Quin a la Esperanza pervierte?
          La Muerte.




PORTEA


      AYER el pavimento sonoro de Florida
    sinti trotar el tronco de potros de Inglaterra
    que arrastran la victoria donde al amor convida
    la faz de la morocha ms linda de esta tierra.

      El coche se perda camino de Palermo,
    cuando mir a mi lado, sentada en su cup,
    a una divina rubia que, como un nio enfermo,
    tena triste y plida su faz de rosa te.

      De esta visin portea qued en mi mente escrita
    la pgina vibrante que es hoy una cancin
    a tus azules ojos, celeste Margarita,
    a tus miradas negras, hermana de Mignon!




TRISTE, MUY TRISTEMENTE...


      UN da estaba yo triste, muy tristemente
    viendo cmo caa el agua de una fuente;
    era la noche dulce y argentina. Lloraba
    la noche. Suspiraba la noche. Sollozaba
    la noche. Y el crepsculo en su suave amatista,
    dilua la lgrima de un misterioso artista.
    Y ese artista era yo, misterioso y gimiente,
    que mezclaba mi alma al chorro de la fuente.




[Ilustracin: es un ritmo de onda de mar.]




      OH, miseria de toda lucha por lo finito!
    es como el ala de la mariposa
    nuestro brazo que deja el pensamiento escrito.
      Nuestra infancia vale la rosa,
    el relmpago nuestro mirar,
    y el ritmo que en el pecho
    nuestro corazn mueve,
    es un ritmo de onda de mar,
    o un caer de copo de nieve,
    o el del cantar
    del ruiseor,
    que dura lo que dura el perfumar
    de su hermana la flor.

      Oh, miseria de toda lucha por lo finito!
    el alma que se advierte sencilla y mira claramente
    la gracia pura de la luz cara a cara,
    como el botn de rosa, como la coccinela,
    esa alma es la que al fondo del infinito vuela.
      El alma que ha olvidado la admiracin, que sufre
    en la melancola agria, olorosa a azufre,
    de envidiar malamente y duramente, anida
    en un nido de topos. Es manca. Est tullida.
      Oh, miseria de toda lucha por lo finito!




ALBUM

  _A Regina Alcalde de Zafra._


      CORRE, Atalanta, corre, y tu rosas al viento
    dejen de su perfume la embriagadora estela;
    corre, Atalanta, corre, vuela, Atalanta, vuela
    veloz como el relmpago o como el pensamiento.

      Deja atrs las montaas pintorescas,
    en donde Diana
    y sus ninfas hermosas,
    al triunfo de la lrica maana,
    se coronan de rosas
    frescas.

      Y cuando hayas dejado el terrestre elemento,
    vuela sobre la mar como las golondrinas,
    y bajo las estrellas que en su azul firmamento
    se coronan de rosas diamantinas.

      Y en lo azul infinito, detn tu raudo empeo
    cuando llegues a la isla en donde mora
    una princesa que un da vi un Simbad del Ensueo
    que se gui por la huella del carro de la Aurora.

      Atalanta, alma ma!
    Alma ma, Atalanta!
    Es all donde eternamente canta
    su noche un ruiseor, una alondra su da.

      Hay un jardn y en el jardn hay una
    fuente donde se abrevan
    pavorreales del Sol y cisnes de la Luna.
    Limoneros fragantes sus azahares nievan
    y regula las horas una invisible lira.
      Y en un palacio de oro maravilloso mira
    a la bella seora
    que nostlgica mora;
    y dile de mi parte si ha llegado la hora
    que mi espritu anhela...

      Y si dice que s, ven al momento.
    Corre, Atalanta, corre, vuela, alma ma, vuela
    veloz como el relmpago y como el pensamiento...




MARA


      SOL y solera saba
    que tena
    esta Mara
    foco de miel ilusiones
    pero
    lo que a otro poeta espero
    es el fiero
    querer de los corazones.

      Todo est lleno del da
    Mara.
    La voz de un clarin va
    all
    para decirte de amor
    y de dolor
    y para seguir tu suerte
    hasta la muerte!
    Mara!

      An encuentro todava
    una expresin
    que te da mi corazn
    que saca de su pensar
    pesar
    que saca del sentimiento
    viento.

      No, ya no siento ni amo,
    mas acepta lo que ofrezco
    fresco
    atado en mi fresco ramo
    amo!




[Ilustracin: para tus mujeres hures,]




A LA REPUBLICA DOMINICANA


I

      OLOR a nardos y olor a rosa,
    lo que adivino, lo que distingo,
    el sol, los pjaros, la mariposa,
    Santo Domingo, Santo Domingo.

      Yo te adivino, yo te distingo
    lo que algn da me puedas ser,
    Santo Domingo, Santo Domingo,
    que yo algn da te pueda ver.

      Dios permitiera que yo algn da
    llegara a costas que bellas son,
    por sus historias, su meloda,
    sus entusiasmos y su Coln.

       *       *       *       *       *

      Oh Repblica Dominicana!
    T que debieras estar,
    como una Virgen en su altar,
    en toda patria americana;

      T, que eres la sublime hermana
    que nos di nuestro despertar,
    mereces la voz soberana:
    Toda la tierra y todo el mar!


II

      Brillantes, oro y rubes,
    Repblica Dominicana,
    s cmo orgullosa y ufana
    te muestras bella y sonres.

      Tienes para tus hombres fieros,
    para tus mujeres ures,
    las palmas de los cocoteros,
    las alas de los colibres.

      Santo Domingo, vi una vela
    all, en la Academia, Platn,
    y eso anunci la carabela
    que llev a tu tierra Coln.




LA GRAN COSMPOLIS

  (_Meditaciones de la madrugada._)


      CASAS de cincuenta pisos,
    servidumbre de color,
    millones de circuncisos,
    mquinas, diarios, avisos
    y dolor, dolor, dolor...!

      Estos son los hombres fuentes
    que vierten ureas corrientes
    y multiplican simientes
    por su ciclpeo fragor,
    y tras la Quinta Avenida
    la Miseria est vestida
    con dolor, dolor, dolor...!

      S que hay placer y que hay gloria
    all, en el Waldorff Astoria,
    en donde dan su victoria
    la riqueza y el amor;
    pero en la orilla del ro
    s quines mueren de fro,
    y lo que es triste, Dios mo,
    de dolor, dolor, dolor...!

      Pues aunque dan millonarios
    sus talentos y denarios,
    son muchos ms los calvarios
    donde hay que llevar la flor
    de la Caridad divina
    que hacia el pobre a Dios inclina
    y da amor, amor y amor.

      Ir la suprema villa
    como ingente maravilla
    donde todo suena y brilla
    en un ambiente opresor,
    con sus conquistas de acero,
    con sus luchas de dinero,
    sin saber que all est entero
    todo el germen del dolor.

      Todos esos millonarios
    viven en mrmoles parios
    con residuos de Calvarios,
    y es roja, roja su flor.
    No es la rosa que el Sol lleva
    ni la azucena que nieva,
    sino el clavel que se abreva
    en la sangre del dolor.

      All pasa el chino, el ruso,
    el kalmulko y el boruso;
    y toda obra y todo uso
    a la tierra nueva es fiel,
    pues se ajusta y se acomoda
    toda fe y manera toda,
    a lo que ase, lima y poda
    el sin par to Samuel.

      Alto es l, mirada fiera,
    su chaleco es su bandera
    como lo es sombrero y frac;
    si no es hombre de conquistas
    todo el mundo tiene vistas
    las estrellas y las listas
    que bien sbese estn listas
    en reposo o en vivac.

      Aqu el amontonamiento
    mat amor y sentimiento;
    mas en todo existe Dios
    y yo he visto mil carios
    acercarse hacia los nios
    del trineo y los armios
    del anciano Santa Claus.

      Porque el yanqui ama sus hierros,
    sus caballos y sus perros,
    y su yacht y su foot-ball;
    pero adora la alegra,
    con la fuerza, la armona:
    un muchacho que se ra
    y una nia como un sol.




[Ilustracin: La vida pasa...]




A UNA MUJER


      JAMS he visto quien se entrega
    maravillosa y sobrehumana,
    siendo la maravilla griega
    y siendo la virgen cristiana.

      Llenas de penas y engaos,
    y de amarguras y dolores,
    quisiera mandarte unas flores
    que contuvieran mis veinte aos.

      Veinte aos magnficos, puros,
    quizs vagos, quizs perversos,
    pero que iran con mis versos
    llenos de mis ojos obscuros.

      La vida pasa, pisa y vuela,
    haciendo la vida en concreto,
    dando los ojos de la abuela
    para la sonrisa del nieto.

      Sonora, pura, bella, inmensa,
    permite al que siente y piensa
    magnificarte y ofrendarte,
    en nombre del verso y del Arte.

      Y pues eres una mujer
    que hay que admirar y que querer,
    que hay que admirar y que amar,
    que hay que buscar y que escoger,
    que hay que sentir y que estimar,
    que hay que vivir y que adorar,
    que hay que dormir y que besar,
    que hay que sufrir y contemplar.




A LUCA


      NORTE puro y belleza nrdicamente pura,
    sabiendo la beldad de tu egregia escultura
    y de la maravilla que en tus ojos se fragua,
    djame saludarte, hija de Nicaragua.

      Yo quera que fuera en francs mi saludo;
    pero yo ante tus vates me reconcentro mudo.
    Yo s hablar en la lengua de mi voz familiar,
    la que es pan, agua, sal y llama del hogar.

      Sabes t el corazn que te busca y prefiere?
    En nuestra tierra, el beso, cuando se inicia, hiere.
    No sera pedirte una cosa quimrica
    juntar tu amor de Francia a nuestro amor de Amrica.

      Tenemos frases, besos y misteriosos halagos,
    que dicen nuestras dudas y palabras y afanes;
    mas que tienen el alma de nuestros dulces lagos
    y el verso hecho de llamas que dan nuestros volcanes.

      S, gentil digna nia de Francia:
    para el hombre que viene all del mar...,
    cualquiera rosa lleva su fragancia
    en donde tenga que aromar y amar.




[Ilustracin: Cuando contemplas, cuando sonres...]




BELLA CUBANA


      CUANDO contemplas, cuando sonres,
    t no haces nunca que obras preciosas;
    cuando sonres, los colibres,
    cuando contemplas, las mariposas.

      Por qu fecundas y por qu brillas,
    siendo la plida, la misteriosa,
    y siendo el lirio, siendo la rosa
    y siendo reina de las Antillas?




PARA MARIANO DE CAVIA


      MAESTRO: te mando mi alma,
    te mando mi rosa, te mando mi amor.
    Con un cndor vivo te mando mi palma,
    con una paloma te mando mi flor.

      Por tu nacimiento me floreci un verso
    lleno de dulzura, y era tan profundo,
    que ya contena todo el universo
    con que dominaras la lira del mundo.

      Comprende que nunca cambiara mi alma
    por lo que en ti hubiera de ritmo y razn;
    laurel que me cubra, no vale tu palma,
    y es poco tu afecto por mi corazn.




[Ilustracin: ...en Castilla...]




DESPEDIDA

    _Para Mara Guerrero, que
  los declam en el Teatro
  Oden, de Buenos Aires, la
  noche del 5 de Julio de 1897._


      AL partir, justo es que os diga
    cmo a m no ha sido extraa
    tierra en que renace Espaa,
    por hidalga y por amiga.

      Frescos, fragantes y finos,
    nutridos de savia ardiente,
    hoy acaricia mi frente
    los laureles argentinos.

      Vuestros corazones son
    armoniosos y vibrantes
    por la sangre de Cervantes,
    de Moreto y Caldern.

      Y fuera en vosotros mengua
    que desdearais un da
    con vuestra propia hidalgua
    vuestra raza y vuestra lengua.

      Mas no; lleno de frescor
    libre bajo el cielo brilla
    el rbol cuya semilla
    plantara el Conquistador.

      Vine, s, si venc yo
    la victoria consegus:
    estar en otro pas
    pero en otra patria no!

      Aqu la musa divina
    de Caldern hall rosas;
    y tuvo palmas fastuosas
    la de Tirso de Molina.

      La _Nia Boba_ en Castilla
    ms afamada no fu,
    ni la desventura de
    doa _Estrella de Sevilla_.

      Vuestro afecto se aquilata,
    y nuestro mental tesoro
    se ufana en bajel de oro
    sobre el Ro de la Plata.

      Sabis honrar las brillantes
    mscaras, que mi alma adora,
    y a Tala vencedora
    coronada de diamantes.

      Que sois gentiles, es fama;
    mas vuestro afecto conquista
    a la dama y a la artista
    como artista y como dama.

      La noble sangre latina
    y la lengua castellana
    juntan con el alma hispana
    la joven alma argentina.

      Y, dichosa mensajera,
    yo voy a decir a Espaa
    que en nuestra cordial campaa
    flota una misma bandera.

      Mantengamos ese fuego
    que caliente ambas naciones...
    y, hasta luego, corazones
    argentinos; hasta luego!




A FRANCISCA


I

      FRANCISCA, t has venido
    en la hora segura;
    la maana es obscura
    y est caliente el nido.

      T tienes el sentido
    de la palabra pura,
    y tu alma te asegura
    el amante marido.

      Un marido y amante
    que, terrible y constante,
    ser contigo dos.
    Y que fuera contigo,
    como amante y amigo,
    al infierno o a Dios.


II

      Francisca, es la alborada,
    y la aurora es azul;
    el amor es inmenso
    y eres pequea t.

      Mas en tu pobre urna
    cabe la eterna luz,
    que es de tu alma y la ma
    un diamante comn.


III

      Franca, cristalina,
    alma sororal,
    entre la neblina
    de mi dolor y de mi mal!
          Alma pura,
          alma franca,
          alma obscura
          y tan blanca...

          S conmigo
          un amigo,
    s lo que debes ser,
    lo que Dios te propuso
    la ternura y el huso,
    con el grano de trigo
    y la copa de vino,
    y el arrullo sincero
          y el trino,
    a la hora y a tiempo.
    A la hora del alba y de la tarde,
    del despertar y del soar y el beso!

      Alma sororal y obscura
    con tus cantos de Espaa,
    que te juntas a mi vida
          rara,
    y a mi soar difuso
    y a mi soberbia lira,
    con tu rueca y tu huso,
    ante mi bella mentira,
    ante Verlaine y Hugo,
          t que vienes
    de campos remotos y ocultos!


IV

      La fuente dice: Yo te he visto soar.
    El rbol dice: Yo te he visto pensar.
    Y aquel ruiseor de los mil aos
    repite lo del cuervo: Jams!


V

      Francisca, s suave,
    es tu dulce deber,
    s para m un ave
    que fuera una mujer.

      Francisca, s una flor
    y mi vida perfuma,
    hecha toda de amor
    y de dolor y espuma.

      Francisca, s un ungento
    como mi pensamiento;
    Francisca, s una flor
    cual mi sutil amor;
    Francisca, s mujer,
    como se debe ser...

      Saber amar y sentir
    y admirar como rezar...
    Y la ciencia del vivir
    y la virtud de esperar.


VI

      Ajena al dolo y al sentir artero,
    llena de la ilusin que da la fe,
    lazarillo de Dios en mi sendero,
    Francisca Snchez, acompame...

      En mi pensar de duelo y de martirio,
    casi inconsciente me pusiste miel,
    multiplicaste ptalos de lirio
    y refrescaste la hoja de laurel.

      Ser cuidadosa del dolor supiste
    y elevarte al amor sin comprender;
    enciendes luz en las horas del triste,
    pones pasin donde no puede haber.

      Seguramente Dios te ha conducido
    para regar el rbol de mi fe;
    hacia la fuente de noche y de olvido,
    Francisca Snchez, acompame...




[Ilustracin: Te recomiendo a ti, mi poeta y amigo,]




A UN POETA


      TE recomiendo a ti, mi poeta y amigo,
    que comprendas maana mi profundo cario,
    y que escuches mi voz en la voz de mi nio,
    y que aceptes la hostia en la virtud del trigo.

      Sabe que cuando muera yo te escucho y te sigo;
    que si haces bien, te aplaudo; que si haces mal, te rio;
    si soy lira, te canto; si cngulo, te cio;
    si en tu cerebro, seso, y si en tu vientre, ombligo.

      Y comprende que en el don de la pura vida
    que no se puede dar manca ni dividida
    para los que creemos que hay algo supremo,

      yo me pongo a esperar a la esperanza ida,
    y conduzco entretanto la barca de mi vida;
    Caronte es el piloto, mas yo dirijo el remo.




BABYHOOD

  _A Julia Beatriz Berisso._


      CONCRECIN de un jardn de amores,
    con tu faz de querubn serio,
    cual si supieras el misterio
    de la humana flor de las flores;

      pronto estars en la estacin
    en que tu intuicin adivine
    a Dios, cuando el pjaro trine,
    o palpite tu corazn.

      Adivinando a Dios, o al dios
    que en tu mente y en tus sentidos,
    por el dulce enigma de dos,
    te d el secreto de los nidos.

      Seas emperatriz futura
    y un corazn sea tu imperio,
    por la beldad de tu ternura
    y el cetro de tu cautiverio.

      Y versos dulces sean dichos
    en donde trisquen halageos
    los cervatillos de tus sueos
    con las corzas de tus caprichos.

      Y huelle tu taln de rosa
    la arena de oro perfumado
    por los ungentos de la Esposa
    en los jardines del Amado.




[Ilustracin: Caminos.]




CAMINOS


I

      QU vereda se indica,
    cul es la va santa,
    cuando Jess predica
    o cuando Nietzsche canta?


II

      La va de querer,
    o la va de obrar?
    La va de poder,
    o la va de amar?


III

      Embriagarse en el opio
    que las tristezas calma.
    Ser el mrtir de su alma
    o ser el hroe propio.


IV

      Martirizar la vida
    con perjuicio del juicio,
    y hacerla decidida
    para ir al sacrificio.


V

      Tener la voluntad
    hecha de acero y oro;
    tener la honestidad
    como ntimo tesoro.


VI

      O bien ser el tirano
    que surge de repente,
    con la idea en la mente
    o la espada en la mano.


VII

      En la tierra o el mar,
    ser el conquistador
    que lleva su esplendor
    a matar y a aplastar.


VIII

      Pues nuestro hombre de barro
    es en todo pas:
    o Francisco Pizarro
    o Francisco de Ass.


IX

      Juntas almas fervientes,
    han tenido igual vuelo:
    conquistar continentes
    o conquistar el cielo.


X

      Santidad y herosmo
    tienen el propio vuelo
    con el genio que vuela entre los dos:
    los Santos y los Hroes
    tienen el propio cielo,
    y todos ellos buscan la direccin de Dios.




EL PADRE NUESTRO DE PAN


      PADRE nuestro, padre ambiguo
    de los milagros eternos
    que admiramos los modernos
    por tu gran prestigio antiguo.

      La ninfa junto a la fuente pasa
    y tiene en su blancura
    lo que inspira, lo que dura,
    lo que aroma y lo que abrasa.

      Pues al ver la viva flor
    o la estatua que se mueve,
    hecha de rosa y de nieve,
    nos toma el alma el amor.

      Pan nuestro que ests en la tierra,
    porque el universo se asombre,
    glorificado sea tu nombre
    por todo lo que en l se encierra.

      Vulvanos tu reino de fiesta
    en que t aparezcas y cantes
    con los tropeles de bacantes
    mancillando la floresta.

      Hunde siempre violento y vivo
    y por tus mpetus agrestes,
    en el cielo cuernos celestes
    y en la tierra patas de chivo.

      Danos ritmo, medida y pauta
    al amor de tu meloda,
    y que haya al amor de tu flauta
    amor nuestro de cada da.

      Deudas que el alma amando trunca
    estn en tu disposicin,
    y no le concedas perdn
    a aquel que no haya amado nunca.




[Ilustracin: Grecia.]




MATER PULCHRA

    _Al general J. Santos Zelaya
  en la muerte de su madre._


      ES Grecia, es Roma. Clmides
    y togas. Es el tiempo maravilloso. Es
    el Partenn, el templo de Apolo, las Pirmides,
    las glorias hechas ruinas que volvern despus.

      Es el guila enorme que levanta su vuelo
    baada en la luz sacra de vasta poesa.
    Y con todo, la herida de su materno duelo
    hace exclamar a Csar inundado de cielo:
    --Oh madre! Oh madre! Oh madre! Oh dice madre ma!




VARGAS VILA EN SU LIBRERA


      EN su maravillosa vida trabaja quieto.
    El reloj da su hora con tranquilidad.
    Pasa un soplo de biblioteca: Ya es Bagdad
    o Inspruck, o bien algo que habla de Paracleto.

      No s si a veces su verbo gil al conceto
    en su enrgica forma pasa la Humanidad
    en un exceso de pasin o de verdad.
    Yo s que le conozco, le mido y le interpreto.

      Desconfa de los que se apropincuan al dao
    de ese querer usual que carios no finge,
    pues siendo bachiller le doctor el engao.

      As su amor no corta ni su afecto restringe
    sino cuando tritura muy cuerdamente, al pao
    la racin de miserias con que ayuda a la esfinge.




[Ilustracin: Si eres tan bella y pura y misteriosa,]




EVA


      SI eres tan bella y pura y misteriosa, pasa;
    no seas ni el rub, ni la rosa o la brasa,
    porque en tus tentaciones maravillosas, puedes
    contarme en tus miradas, o meterme en tus redes.

      Yo no s qu hay en ti de la noche estrellada,
    y ni s qu hay en ti de la mujer amada.




CANTARES ANDALUCES


      MI nombre mir en la arena
    y no lo quise borrar,
    para dejarles mis penas
    a las espumas del mar.

      De dnde vienes, mi vida?
    Vida ma, adnde vas?
    Ven a curarme esta herida,
    que no se cierra jams.

      Para qu tanto pensar,
    si en esta cosa tan pura
    saboreamos la amargura,
    la amargura de la mar.

      Filomela est dormida,
    qu te dijo su cancin?
    Canta slo en esta vida
    una vez el corazn.

      Vida ma, vida ma,
    qu divina est la mar.
    Cmo no supe aquel da
    que me habas de olvidar?

      Est ardiendo mi incensario,
    es una copa de Ofir.
    Navegar es necesario
    y es necesario vivir.

      Me dan los vientos su aliento
    y sopla mi voluntad.
    Sle t propicio, oh viento!,
    a la barca de Simbad.




[Ilustracin: Mira el signo sutil que los dedos del viento]




LA ESPIGA


      MIRA el signo sutil que los dedos del viento
    hacen al agitar el tallo que se inclina
    y se alza en una rtmica virtud de movimiento
    con el ureo pincel de la flor de la harina.

      Trazan sobre la tela azul del firmamento
    el misterio inmortal de la tierra divina
    y el alma de las cosas que da su sacramento
    en una interminable frescura matutina.

      Pues en la paz del campo la faz de Dios asoma.
    De las floridas urnas mstico incienso aroma
    el vasto altar en donde triunfa la azul sonrisa;

      an verde est y cubierto de flores el madero,
    bajo sus ramas llenas de amor pace el cordero
    y en la espiga de oro y luz duerme la misa.




[Ilustracin:

    Luz antigua. Velas rojas.
  Velas blancas. Bruma. Sol.]




SUEOS

  _A Miguel Moya._


      EL pinar est a mi lado.
    Oh, dulzura del pinar!
    El pinar est a mi lado,
    cuntas cosas me ha contado
    que no puedo revelar!

      Oh pinar suave y sombro
    que produces dulce son!
    Son de espumas, son de ro;
    son amable al sueo mo;
    son de sueo y corazn.

      He soado historia y brillo,
    armas, glorias y poder;
    fu seor de horca y cuchillo
    al amparo del castillo,
    del castillo de Bellver.

      Y las hojas de los pinos
    daban sombra a mi soar;
    pinos llenos de los trinos
    de los pjaros divinos
    que encantaban el pinar.

      Luz antigua. Velas rojas.
    Velas blancas. Bruma. Sol.
    Qu murmuran estas hojas
    del pinar en espaol?

      Van marcando los destinos
    siempre siglo, norma o fin:
    T recibe de los pinos
    _Bon de turpi_, en mallorqun.




NEMROD EST CONTENTO


      Y el Sacro Santo Espritu
    paloma se torn.
    Nemrod est contento...
    Qu diablo de Nemrod!

      El tigre ruge:--Vivo!
    Siento!--brama el len,
    y la paloma arrulla:
    --Arrullo, siento y soy!

      La flecha va en el bosque;
    se hace el bosque feroz,
    Nemrod est contento...
    Qu diablo de Nemrod!

      Apolo es el arquero,
    Hrcules, vencedor;
    Ichora, sacrifica;
    Vitrifuli y Moloch.

      Redimidos carnvoros
    con civilizacin,
    imitamos alegres
    el ejemplo del sol.
    Nemrod est contento...
    Qu diablo de Nemrod!

      El buey y el asno saben
    un secreto los dos:
    El cristo de las bestias
    ha sido el Mal Ladrn!

      La sangre de las bestias
    es roja bajo el sol;
    la esencia de sus vidas
    cual las del hombre son;
    el ojo del buey tiene
    inaudito esplendor.
    Nemrod esta contento...
    Qu diablo de Nemrod!

      La lengua de las aves
    saba Salomn,
    Mahoma de su yegua
    hizo consagracin.
    Nemrod est contento...
    Qu diablo de Nemrod!




[Ilustracin:

    Las torres de la catedral
  aparecieron. Las divinas
  horas de la maana pura,]




PEREGRINACIONES


I

      EN un momento crepuscular
    pens cantar una cancin
    en que toda la esencia ma
    se exprimira por mi voz:
    predicaciones de San Pablo
    o lamentaciones de Job,
    de versculos evanglicos
    o preceptos de Salomn.
    Oh, Dios!

      Hacia qu vaga Compostela
    iba yo en peregrinacin?
    Con Valle Incln o con San Roque,
    adnde bamos, Seor?
    El perrillo que nos segua,
    no sera, acaso, un len?
    bamos siguiendo una vasta
    muchedumbre de todos los
    puntos del mundo, que llegaba
    a la gran peregrinacin.
    Era una noche negra, negra,
    porque se haba muerto el Sol:
    nos entendamos con gestos
    porque haba muerto la voz.
    Reinaba en todo una espantosa
    y profunda desolacin.
    Oh, Dios!

      Y adnde bamos aquellos
    de aquella larga procesin;
    donde no se hablaba ni oa,
    ni se senta la impresin
    de estar en la vida carnal
    y s en el reinado del ay!
    Y en la perpetuidad del oh!?
    Oh, Dios!


II

      Las torres de la catedral
    aparecieron. Las divinas
    horas de la maana pura,
    las sedas de la madrugada
    saludaron nuestra llegada
    con campanas y golondrinas.
    Oh, Dios!

      Y jams habamos visto
    envuelto en oro y albor
    emperador de aire y de mar,
    que aquel Seor Jesucristo
    sobre la custodia del Sol,
    Oh, Dios!
    Para tu querer y tu amar.

      Visin fu de los peregrinos,
    mas brotaron todas las flores
    en roca dura y campo magro;
    y por los prodigios divinos,
    tuvimos pjaros cantores
    cantando el verso del milagro.
    Por la calle de los difuntos
    vi a Nietzsche y Heine en sangre tintos;
    parecan que estaban juntos
    e iban por caminos distintos.
    La ruta tena su fin,
    y dividimos un pan duro
    en el rincn de un quicio oscuro
    con el marqus de Bradomn.




AL RECIBIR UNA CARTA DE BUENOS AIRES

    Has apurado, Rubn,
  la clica medicina;
  esperanza, amor y bien
  son una pocin divina,
  peregrina.

    Superior a toda ciencia
  que te puedan dar los sabios:
  ella ha vertido en tus labios
  el elixir de Juvencia.

    Lo que fu ya est borrado,
  y el porvenir que obscuro era
  es presente iluminado
  por alba de primavera
  verdadera.

    Brille tu genio fecundo,
  oriente sus ricas galas;
  Alondra, tiende tus alas
  sobre la aurora del mundo.

                    L. H. D.


      NUNCA ha existido doctor
    crisostmico parlante
    que aplicara semejante
    Medicina del amor.
    Y por
    virtud tan linda y leal
    de tal ciencia peregrina,
    diamantina
    la alondra alzar su vuelo,
    pues le sealas abiertas
    t las puertas
    de la esperanza y del cielo.

      Ay!, hermano,
    soberano
    que te vas por todas partes
    de las ciencias y las artes,
    el corazn en la mano!
    Que en los dos
    se cristalice un poema
    hecho de aurora suprema
    y de voluntad de Dios!




AMOR


      EL amor est en las rosas
    las rosas son el amor,
    Cupido anda entre las cosas
    y hace de ellas una flor.

      A veces despierta un nido,
    y a veces se va a vagar,
    y anda en el viento, en el ruido
    en el bosque y en el mar.

      Hace despertar los truenos
    y hace rugir los leones,
    y forma jardines buenos
    dentro de los corazones.

      Es la voz, la voz errante,
    que no encuentra su vocablo,
    y expresa al ngel flotante,
    o expresa al prfugo diablo.

      Se extena, se propaga,
    se multiplica, se vierte,
    y es profunda, triste, vaga,
    toda vida o toda muerte.

      Anda errante un silfo extrao
    que llena mi alma invasora
    con las perlas de la hora
    y los diamantes del ao.

      Yo al silfo le he visto. Y es
    todo perlas y brillantes.
    Las perlas se llaman: antes,
    y los brillantes: despus.




EPITALAMIO


      BRILLA en tu alma una estrella nrdicamente pura,
    y en la blanca beldad de tu egregia escultura,
    una maravillosa virtud de amor se fragua
    que ha encendido una chispa del sol de Nicaragua.

      Que bendecida sea la parisiense hermosa
    que hechizara all lejos, como una rubia hada
    al picaflor de fuego y a la garza de rosa,
    con el mstico azul de su tierna mirada!

      Entre vivas fragancias tendrs a Pan sumiso;
    por ti ser ms bello el lago de cristal,
    la aurora de mi tierra ave del Paraso,
    y el poniente del trpico un gran pavo real.




SONETO


      OH Dios! Jams yo pienso
    en este vivir asesino,
    hecho con la mujer y el vino
    y con este Dios tan inmenso.

      Este camino tan extenso,
    que ni siquiera lo adivino;
    esta via aqu, y este pino
    en la montaa en que yo pienso,

      y esta montaa de cristal,
    y esa reina del corazn,
    y esa princesa del coral,

      y esa novia de la ilusin,
    si son del bien o son del mal...
    Y despus de todo..., si son!...




LA ANCIANA


      PUES la anciana me dijo: mira esta rosa seca
    que encant el aparato de su estacin un da:
    el tiempo que los muros altsimos derrueca
    no privar este libro de su sabidura.

      En esos secos ptalos hay ms filosofa
    que la que darte pueda tu sabia biblioteca;
    ella en mis labios pone la mgica armona
    con que en mi torno encarno los sueos de mi rueca.

      Sois un hada, le dije: Soy un hada, me dijo:
    y de la Primavera celebro el regocijo
    dndoles vida y vuelo a estas hojas de rosa.

      Y transformse en una princesa perfumada,
    y en el aire sutil, de los dedos del hada
    vol la rosa seca como una mariposa.




[Ilustracin:

    Recordar el parque Cousio
  como una divina visin,]




DAMA

  _A una chilena._


      COMO son cosas de nio
    y de visin y de ilusin
    recordar el parque Cousio
    como una divina visin,

      recordar las frondas espesas,
    la opulencia de los carruajes,
    y aquellas damas con sus trajes,
    que eran a m todas marquesas.

      Y no haberte visto, seora,
    encarnacin de poesa,
    saludarte en nombre del da
    y besarte en nombre de aurora.

      Brindarte por el sol y el agua
    y por el granizo y el trueno,
    una chispa de sol chileno
    en un verso de Nicaragua.

      T eres la luz y eres el templo
    cuando con tu manto chileno
    sabes hacer al hijo bueno
    y brindas belleza y ejemplo.

      Perla pura entre perlas buenas,
    dulce belleza hecha de bien,
    tu beldad nos viene de Atenas,
    tu bondad de Jerusaln.

      En ti veo paloma y honda,
    todo misterio y poesa,
    la sonrisa de la Yoconda
    hecha por la Virgen Mara.

      Si hay alguien que te llama bella
    buscando el adularte, dile:
    --Yo soy la ms hermosa estrella
    sobre la bandera de Chile!




LA FUENTE


      JOVEN, te ofrezco el don de esta copa de plata
    para que un da puedas calmar la sed ardiente,
    la sed que con su fuego ms que la muerte mata.
    Mas debes abrevarte tan slo en una fuente,

      otra agua que la suya tendr que serte ingrata,
    busca su oculto origen en la gruta viviente
    donde la interna msica de su cristal desata,
    junto al rbol que llora y la roca que siente.

      Guete el misterioso eco de su murmullo,
    asciende por los riscos speros del orgullo,
    baja por la constancia y desciende al abismo

      cuya entrada sombra guardan siete panteras:
    son los Siete Pecados, las siete bestias fieras.
    Llena la copa y bebe: la fuente est en ti mismo.




[Ilustracin:

  Dad limosna al que se agita.]




LA CARIDAD


      DAD al pobre, dad al pobre
    paz, consuelo, alivio, pan!
          Que recobre
    la esperanza y la alegra
    con la ayuda que le dan!

      A las manos bondadosas
    desde el cielo Dios enva
    el perfume de las rosas
    de la eterna Alejandra.

      Dad limosna al que se agita
    por cruel miseria opreso;
    a la triste cieguecita,
          dadle un beso!

      Damas bellas y adorables
    que vivs entre esplendores:
    a las nias miserables
    dadles pan y dadles flores

      Bondadosas y discretas,
    dad un beso al pobre nio.
          Dios bendiga,
    Dios bendiga las violetas
    que se arrancan del corpio
    para darse a la mendiga!

      Si a los tristes dais consuelo,
    sensitivos corazones,
    Tendris alas en el cielo
    y en la tierra bendiciones!




A RUBENCITO


I

      PUESTO que crees en Dios, hijo mo, retiene
    lo que hay en la profunda voluntad de infinito,
    que el dolor o el amor nos explica en el grito,
    que en el suspiro espera o que en el llanto viene.

      No aguardes que el inmenso clarn de oro truene;
    a las nupcias del cielo con mis versos te invito,
    no oigas a la faunesa que te lanza su grito,
    ni al fauno extraordinario que su siringa suene.

      Pero marcha, hijo mo, con tu flauta y tu lira
    adonde Dios te llame y tu flauta te lleve,
    lo que el Amor te d y la Vida te inspira.

      Haz tus versos de noche, haz tus versos de nieve;
    t tienes el poder de la lengua y la lira
    con el dctilo dctil y con la danza leve...


II

      Vive, vibra, fuerte y suave,
    todo conciencia y corazn;
    te aconsejo ser un len,
    pero con tus alas de ave.

      De tal modo que sin reproche
    y lleno de tu poesa,
    tengas tu estrella blanca al da
    y constelaciones de noche.

      Y que por mente y corazn,
    encuentres al amanecer
    la estrella de Lucifer,
    otra estrella del corazn.

      Y que pues la suerte convida
    a vivir, tengas por vivir
    la voluntad de existir
    con la belleza de la vida.

      Y pues que tienes una estrella
    que te ha encontrado la virtud
    de perpetuar tu juventud,
    toda grande y toda bella,

      y sabes quererte y conservarte,
    ten fragancia y ten conciencia,
    y oye el secreto de la ciencia
    que tiene la virtud del Arte...


III

      Puesto que t me dices que eres mi hijo, hijo mo!,
    y tienes fe en mis lirios y confianza en mis rosas,
    voy a confiarte ideas, voy a decirte cosas,
    y amars grandemente a tu Rubn Daro.

      T comprendes mis versos e interpretas mis prosas,
    y las aguas que corren en mi profundo ro,
    y, as, cuando te hable de las Musas hermosas
    sme profundamente y eternamente mo.

      Algo de la ilusin, algo del pensamiento,
    algo del corazn, algo del sentimiento,
    de las cosas que son, de las cosas que siento,

      lo que he visto en la tierra, lo que o en el mar,
    lo que puedo ofrecer, lo que brinde mi aliento
    y lo que en mi palabra te pueda yo ofrendar.




[Ilustracin: Y salpicando con las espumas del mar]




SONETO


      PASA que la idea azul do van las bandolinas
    s que pensar y hacer y bregar y soar,
    y salpicando con las espumas del mar
    de tempestades infernales y divinas.

      De mi triste corona, cuntas son las espinas?
    Pues una a una apenas me las puedo arrancar.
    Recuerdas mis confianzas, pues las ruges, oh mar!
    Y recuerdas mis penas, ruiseor, pues las trinas!

      Voz de fuerza o dulzura en la gloria del da,
    bajo los vastos cielos, sobre los oceanos,
    inclinemos la frente ante la Poesa.

      Dejemos de palabras y gestos vanos,
    y puesto que el instante es bueno todava,
    levantemos los ojos y juntemos las manos.




AMA TU RITMO...


      AMA tu ritmo y ritma tus acciones
    bajo su ley, as como tus versos;
    eres un universo de universos
    y tu alma una fuente de canciones.

      La celeste unidad que presupones
    har brotar en ti mundos diversos
    y al resonar tus nmeros dispersos
    pitagoriza en tus constelaciones.

      Escucha la retrica divina
    del pjaro del aire y la nocturna
    irradiacin geomtrica adivina;

      mata la indiferencia taciturna
    y engarza perla y perla cristalina
    en donde la verdad vuelca su urna.




[Ilustracin: Y tienen brazos y tienen vientre y boca.]




LOS OLIVOS

  _A J. S._


I

      LOS olivos que tu Pilar pint, son ciertos.
    Son paganos, cristianos y modernos olivos,
    que guardan los secretos deseos de los muertos
    con gestos, voluntades y ademanes de vivos.

      Se han juntado a la tierra, porque es carne de tierra
    su carne; y tienen brazos y tienen vientre y boca
    que lucha por decir el enigma que encierra
    su ademn vegetal o su querer de roca.

      En los Getsemanes que en la isla de oro
    fingen en torturada pasividad eterna
    se ve una muchedumbre que haya escuchado un coro
    o que acaba de hallar l'agua de una cisterna.

      Ni Gustavo Dor mir estas maravillas,
    ni se puede pintar como Aurora Dupin
    con incomodidad, con prosa y con rencillas
    lo que bien comprenda el divino Chopin...

      Los olivos que estn aqu son los olivos
    que desde las prstinas estaciones estn
    y que vieron danzar los Faunos y los chivos
    que seguan el movimiento que di Pan.

      Los olivos que estn aqu, los ejercicios
    vieron de los que daban la muerte con las piedras,
    y miraron pasar los cortejos fenicios
    como nupcias romanas coronadas de hiedras.

      Mas sobre toda aquesa usual arqueologa
    vosotros, cuyo tronco y cuyas ramas son
    hechos de la sonora y divina armona
    que puso en vuestro torno Publio Ovidio Nassn.

      No hay religin o las hay todas por vosotros.
    Las Amricas rojas y las Asias distantes
    llevan sus dioses en los tropeles de potros
    o las rituales caminatas de elefantes.

      Que buscando lo angosto de la eterna Esperanza,
    nos ofrece el naciente de una inmediata aurora,
    con lo que todo quiere y lo que nada alcanza,
    que es la fe y la esperanza y lo que nada implora.




ALMA MA


      ALMA ma, perdura en tu idea divina.
    Todo est bajo el signo de un destino supremo;
    sigue en tu rumbo, sigue hasta el ocaso extremo
    por el camino que hacia la Esfinge te encamina.

      Corta la flor al paso, deja la dura espina;
    en el ro de oro lleva a comps el remo;
    saluda el rudo arado del rudo Triptolemo,
    y sigue como un dios que sus sueos destina...

      Y sigue como un dios que la dicha estimula,
    y mientras la retrica del pjaro te adula,
    y los astros del cielo te acompaan, y los

      ramos de la Esperanza surgen primaverales,
    atraviesa impertrrita por el bosque de males
    sin temer las serpientes; y sigue, como un dios...




[Ilustracin:

  La nia de los ojos azules ha partido
      al alba del amor:]




SPES

  _En memoria de Mlle. Anne-Marie Heber Garca._


      LA nia de los ojos azules ha partido
          al alba del amor:
    como la rosa de Malherbe, ella ha vivido
          la vida de una flor.

      Dej el fuego fugaz la dulce adolescencia
          al influjo mortal,
    y se fu hacia el azul, como se va la esencia
          del pomo de cristal!

      Tal las almas se van sin oir nuestro grito
          ni escuchar nuestro adis,
    y se echan a volar buscando el infinito,
          esas aves de Dios.

      Mas la esperanza muestra el sol de un nuevo da
          de divina verdad;
    y as al morir aqu, la tierna Ana Mara,
          nace en la eternidad!




[Ilustracin: y en la blanca beldad de tu egregia escultura]




A UNA NICARAGENSE


      BRILLA en tu alma una estrella nrdicamente pura,
    y en la blanca beldad de tu egregia escultura
    una maravillosa virtud de amor se fragua
    que ha encendido una chispa del sol de Nicaragua.

      Que bendecida sea la parisiense hermosa
    que hechizar all lejos, como una rubia hada,
    al pica-flor de fuego y a la garza de rosa
    con el mstico azul de su tierna mirada.

      Entre vivas fragancias tendrs a Pan sumiso;
    por ti ser ms bello el lago de cristal,
    la aurora de mi tierra, ave del paraso,
    y el poniente del trpico un gran pavo real.




      DIVINA Psiquis, dulce mariposa invisible,
    que desde los abismos has venido a ser todo
    lo que en mi ser nervioso y en mi cuerpo sensible
    forma la chispa sacra de la estatua de lodo.

      Te asomas por mis ojos a la luz de la tierra
    y prisionera vives en m de extrao dueo:
    te reducen a esclava mis sentidos en guerra
    y apenas vagas libre por el jardn del sueo.

      Sabia de la Lujuria que sabe antiguas ciencias,
    te sacudes a veces entre imposibles muros,
    y ms all de todas las vulgares conciencias
    exploras los recodos ms terribles y obscuros.

      Y encuentras sombra y duelo. Que sombra y duelo encuentres
    bajo la via en donde nace el vino del Diablo.
    Te posas en los senos, te posas en los vientres
    que hicieron a Juan loco e hicieron cuerdo a Pablo.

      A Juan virgen y a Pablo militar y violento,
    a Juan que nunca supo del supremo contacto,
    a Pablo el tempestuoso que hall a Cristo en el viento,
    y a Juan ante quien Hugo se queda estupefacto.

      Entre la catedral y las ruinas paganas
    vuelas, oh, Psiquis, oh, alma ma!
    --Como deca
    aquel celeste Edgardo,
    que entr en el paraso entre un son de campanas
    y un perfume de nardo,--
    entre la catedral
    y las paganas ruinas
    repartes tus dos alas de cristal,
    tus dos alas divinas.
    Y de la flor
    que el ruiseor
    canta en su griego antiguo, de la rosa,
    vuelas, oh Mariposa!
    a posarte en un clavo de Nuestro Seor.




[Ilustracin:

  cuando Espaa tena
  todas las torres.]




FRAGMENTO


      NO ha habido ms bella torre
    que la que era de oro, que la pura de plata,
    que la que era de bronce,
    cuando Espaa tena
    todas las torres.

      Levantaos, antiguas armaduras!
    Moveos, bronces!
    Sed algo, rocinantes!
    Morded, gozques!

      Sobre la parrilla
    del gran Escorial asad al toro
    del Zodaco, y dad al mundo
    un bello simulacro.

      Sed crueles, osados y grandes,
    sed los de Corts y de Pizarro
    y aprovechad las ubres de las vacas
    que dejaistes ms all del Oceano,
    y que os pueden dar leche
    por la sangre de antao!




      AY, triste del que un da en su esfinge interior
    pone los ojos e interroga. Est perdido.
    Ay del que pide eurekas al placer o al dolor.
    Dos dioses hay, y son: Ignorancia y Olvido.

      Lo que el rbol desea decir y dice al viento,
    y lo que el animal manifiesta en su instinto,
    cristalizamos en palabra y pensamiento.
    Nada ms que maneras expresan lo distinto.



[Ilustracin: Es Venus, es Venus,]




      ES Venus, es Venus, es ella!
    Es un fanal y es una estrella
    que nos indica el ms all,
    y que el amor sublime sella
    y es una linterna tan bella
    que en la noche deja su huella
    y no se sabe adonde va.




NDICE


                                          PGS.

  Pax                                       1

  Pjaros de las islas                        7

  A una colombiana                            9

  La Vida y la Muerte                        11

  Portea                                    13

  Triste, muy tristemente...                 15

                                             19

  Album                                      21

  Mara                                      25

  A la Repblica Dominicana                  31

  La gran Cosmpolis                         35

  A una mujer                                43

  A Luca                                    47

  Bella cubana                               51

  Para Mariano de Cvia                      53

  Despedida                                  57

  A Francisca                                61

  A un poeta                                 71

  Babyhood                                   73

  Caminos                                    77

  El Padre nuestro de pan                    81

  Mater Pulchra                              87

  Vargas Vila en su librera                 89

  Eva                                        93

  Cantares andaluces                         95

  La espiga                                 101

  Sueos                                    105

  Nemrod est contento                      109

  Peregrinaciones                           115

  Al recibir una carta de Buenos Aires      121

  Amor                                      123

  Epitalamio                                127

  Soneto                                    129

  La Anciana                                131

  Dama                                      135

  La fuente                                 139

  La caridad                                143

  A Rubencito                               147

  Soneto                                    155

  Ama tu ritmo...                           157

  Los olivos                                161

  Alma ma                                  165

  Spes                                      169

  A una nicaragense                        173

                                            175

  Fragmento                                 181

                                            183

                                            187




                          ACABSE DE IMPRIMIR
                         ESTE LIBRO EN MADRID,
                       EN LA TIPOGRAFA YAGES,
                          EL DA XV DE ABRIL
                               DE MCMXIX





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charities and charitable donations in all 50 states of the United
States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements. We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
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state visit www.gutenberg.org/donate

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
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against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
ways including checks, online payments and credit card donations. To
donate, please visit: www.gutenberg.org/donate

Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works.

Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
freely shared with anyone. For forty years, he produced and
distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
volunteer support.

Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
edition.

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facility: www.gutenberg.org

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